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¿Habéis oído alguna vez hablar de la Tierra?

Ayer hizo casi un millón de años que abandoné el Sistema Solar. Parece cómico, pero desde donde me encuentro ahora mismo aún veo resplandecer esa pequeña bola de fuego a la que llamábamos Sol y, sin embargo, es posible que haya muerto. No volví a saber nada más de los que se quedaron. Aquí la comunicación sobre la Tierra llega miles de años de retraso.

Abandonamos la Tierra un verano de 2050, aunque no lo hicimos todos. Por aquel entonces pensábamos que el declive de nuestra civilización a manos de nuestros residuos atmosféricos iba a producir una catástrofe global, pero no fue así. No tuvimos en cuenta que la Tierra era un sistema inteligente que había funcionado de manera salvaje y universal durante más de 4500 Ma. Las especies habían ido y venido, los climas se habían sucedido, los períodos de muerte y de gran biodiversidad se habían intercalado en la historia de aquel planeta. En nuestra época cambiamos la geodinámica de la tierra hasta puntos insospechados, incrementamos valores de CO2 y por el 2020 creímos que aquello ya era demasiado… Pero el planeta había visto periodos peores, mucho peores. Como seres humanos fuimos egocéntricos e inteligentes, y en la Tierra las especies inteligentes no duran demasiado.

El invierno llegó en la primavera del 2045. Nuestra especie ya mostraba síntomas de enfermedades degenerativas causadas por la nueva composición atmosférica y oceánica. Años atrás, habíamos desarrollado los niveles más primitivos de inteligencia artificial. Su evolución y estudio nos permitió desarrollos en la medicina y, aunque cada vez éramos menos aptos para el planeta, nos las ingeniamos para apelar a Darwin y sobrevivir, evolucionar. En esos tiempos yo formaba parte del proyecto Urna, un dispositivo científico-político que pretendía abandonar el planeta. Por desgracia todo se precipitó. Como decía, en la primavera del 45 el invierno llegó. Los expertos lo llamamos “Fase Eruptiva Pliniana Encadenada” (CPEP por sus siglas en inglés), la gente común lo llamó: Invierno Volcánico.

Los volcanes siempre funcionaron de una manera endemoniadamente perfecta. La humanidad siempre había conocido y respetado a estas montañas eruptivas, pero hasta aquella fecha nada parecido se había sucedido en la historia geológica y climática del planeta. Es cierto que todo empezó con erupciones localizadas en los puntos de siempre, volcanes activos y famosos que siempre daban algún titular. En Italia, el Etna presentó más actividad que de costumbre. Los volcanes islandeses con nombres impronunciables cerraron el espacio aéreo europeo, y en México, el Popocatépetl y el Colima hicieron de las suyas.

Más adelante, geólogos y vulcanólogos advirtieron anomalías en otros sistemas volcánicos activos pero que durante miles de años nunca habían mostrado actividad considerada “peligrosa”. En las islas Canarias un fuerte sismo advirtió el despertar del Teide y del Hierro. En Japón, en la isla de Honshu, el apacible monte Fuji cubrió sus pies con Lahars. Grandes estratovolcanes dormidos estaban entrando en escena.

Para comprender lo que se sucedió a continuación, deberíais saber que el fuego y la lava no son lo peor que puede producir un volcán. La ceniza volcánica está hecha de pequeños fragmentos de vidrio que en grandes cantidades pueden colapsar los pulmones de los seres vivos. Su acumulación en la atmósfera, junto con el ácido sulfúrico, evita la entrada de los rayos solares en nuestro planeta, produciendo el descenso de las temperaturas dando como resultado un cambio en la dinámica climática global…Un Invierno Volcánico.

Los protocolos para abandonar la Tierra fueron caóticos y produjeron enfrentamientos entre las grandes potencias. Más de cincuenta volcanes enfurecidos dieron lugar a una pugna por la supervivencia que fue llamada “Operación Titanic”, por eso de que había más personas que botes salvavidas. Preferentemente se salvaron los que tenían mucho, mucho dinero.

El destino de algunas de las balizas de transporte fueron las colonias de invernaderos marcianas y otros supervivientes transportados a los puestos de repostaje lunar. A los menos aforunados los enviaron a los puestos mineros de los asteroides Ilíada y Kronos. Es evidente que cuando en tu planeta hay una población de diez mil millones de personas, no puedes desahuciar a todas. Murió mucha gente.
Salí en una de las últimas misiones. Fui destinada a la nave Panspermian I. Nuestro cometido era vagar por el espacio catalogando planetas habitables y depositando en él cosechas de bacterias terrestres, el germen de la vida.

-Error en el sistema, niveles de batería por debajo del recomendable-

La batería del dispositivo se acaba. Si alguien está escuchando esta grabación debería saber qué hace mucho dejé de ser humana...

-Reiniciando dispositivo-
>..>
…Identificación: Dispositivo Artificial de Memoria Geológica.
…Nombre del dispositivo: T4500GEO_PANSPERMIAN.
…Contraseña: ******

Dispositivo reiniciado correctamente.
Inicializando mensaje…

Acceso a carpeta remota: "TERRA"

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Ayer hizo casi un millón de años…



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