ANCESTRO NO COMÚN

Querido humano del siglo XXII,
¿Estás seguro de tu origen? ¿Crees que todo lo que te han contado es real, que todos somos iguales y derivamos de la misma especie?
Bien, pues en esta carta se encuentra tu verdadero pasado, lo que realmente sucedió pese a no figurar en los libros de historia, así que si prefieres conformarte con lo que conoces hasta ahora, será mejor que no continúes leyendo.
El año 2039 tuvo lugar una grave pandemia que pudo haber acabado con la especie humana, pero para entender su origen es necesario remontar a la aparición de los primeros humanos. En la prehistoria, no solo existían los Homo sapiens, sino que convivían con los Homo supersapiens, durante años conocidos como Übermensch. Esta especie surgió debido a una mutación que les dotó de un mecanismo molecular mediante el cual podían cambiar en cualquier momento su material genético de forma voluntaria, lo que se tradujo en una capacidad inmortal de cambiar de especie y de modificar las características de dicha especie. Efectivamente: estos seres podían tomar forma de humanos, pero también de cualquier otro ser vivo y por supuesto, eran inmortales.
Durante siglos, humanos y Übermenschs convivieron en armonía e incluso formaron familias en las que tuvieron hijos Semiübermenschs. Pero con la llegada del siglo XX, se inició un movimiento que dividió a los Übermenschs en dos grupos opuestos: los Mimac, quienes seguían conviviendo pacíficamente con los humanos, y los Atakapa, que se posicionaron en contra de la especie humana debido al daño que estaban empezando a ocasionar al planeta. Inicialmente, el movimiento Atakapa no ocasionó problemas importantes, pero poco a poco la comunidad fue creciendo, tanto en número como en agresividad.
A mediados del siglo XX, aprovecharon la posesión de perros como animales de compañía para agredir e incluso llegar a asesinar humanos haciendo uso de su condición. Inicialmente, se sospechó de una epidemia del virus de la rabia, pero cuando vieron que las vacunas y los medicamentos antivirales no tenían ningún efecto en los perros, fueron descubiertos y se les detuvo. Este acontecimiento llevó a la formación del Ministerio de Control Genético y la creación del Reglamento de Control Genético en el que se dictó que cualquier cambio de especie de un individuo Übermenschs debía ser previamente solicitado, notificado y registrado. Además, se establecieron penas judiciales para quienes desobedecieran la normativa.
Pese a ello, los Atakapa no cesaron en su empeño y unos años después, empezaron a idear un plan para acabar con la especie humana: se adentraron en la creación de una bacteria resistente a cualquier tratamiento. Durante años no se sospechó de su plan, lo que llevó a la aparición de epidemias que lograron ser controladas, pero la insistencia de los Atakapa hacía cada vez más difícil esta tarea. Poco a poco, se fueron extendiendo hasta generar una pandemia de tal envergadura que los investigadores no lograban encontrar una solución ni tan siquiera para aminorarla. La única alternativa que quedaba dependía de la colaboración de los Mimac. La pandemia se hacía cada vez más extensa y letal, hasta que idearon una posible solución al problema, pero requería de la ayuda no solo de los Mimac, sino también de los Semiübermenschs, quienes eran mortales pero poseían características similares a los Übermenschs con una menor potencia. La idea consistía en reclutar a Semiübermenschs infectados por Atakapas y estudiar la respuesta de su organismo al contacto con la bacteria, a diferencia de los humanos, podían sobrevivir a las infecciones causadas por Atakapas mediante la modificación de las células inmunitarias. De esta manera, consiguieron obtener la información necesaria para que los Mimac pudieran modificar su ADN con el fin de convertirse en células inmunitarias capaces de actuar contra los Atakapa y a partir de las cuales se desarrollaron vacunas con las que tratar a los humanos infectados.
Gracias a esto, consiguieron acabar con la comunidad Atakapa y por tanto, con la pandemia, pero además, se tomó una decisión drástica por parte del Ministerio de Control Genético debido al estado de pánico generalizado en el que permanecía la población: se decidió eliminar la mutación que diferenciaba a los Übermenschs de los humanos, acabando así con los Übermenschs. Esto significaba que los Übermenschs permanecerían durante el resto de su vida en forma de la última especie en la que se transformaran. Debido a ello, acordaron organizarse para recuperar especies animales y vegetales, mientras que los Semiübermenschs permanecieron como humanos una vez eliminada la mutación de su organismo. Además, también se decidió que generaciones futuras desconocieran la pasada existencia de los Übermenschs.
Y es por este motivo que la historia que conocéis los actuales humanos se encuentra edulcorada, porque actualmente no queda ningún Übermenschs con vida, o eso es lo que se cree.
Atentamente,
Un Atakapa superviviente.
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