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  • ADULTO

    Realidad contra realidad

    Realidad contra realidad

    Para Daryl, los sueños transhumanos debían terminar. Le aburría —odiaba— la inmortalidad del universo holográfico que había conservado a una parte de la humanidad. Anhelaba librarse de ella, y respirar. También aborrecía pertenecer a una colmena virtual que la asfixiaba. Incluso, había pensado en la muerte; la paradoja de los eternos. Mientras tanto, había nacido en ella el deseo irrefrenable de volver a tocar… «Realidad contra realidad» era un choque en sus pensamientos. Quería acariciar el viento con la piel, ver los sabores, escuchar los colores, degustar las imágenes, sentir la tierra en la planta de los pies o la hierba o el agua. Disfrutar del vuelo de las aves —si es que habían resistido—, o de la majestuosidad de cualquier otro animal. Tumbarse a dormir, comer o llorar ante un mar real. Siempre se perdía en ensoñaciones constantes cuando visionaba grabaciones del pasado. Con todo, nada de aquello podría realizar si su disco digital, ocioso, continuaba fluctuando entre millones en el interior del Arca.

    Cuando el planeta comenzó a pudrirse, había sido de los primeros científicos en refutar la inflación cósmica y apoyar las tesis sobre irregularidades en el fondo cosmológico difuso. Fue entonces que decidió trabajar con perseverancia en proyectos sobre la transferencia de una mente a un avatar holográfico, y perdurar en un universo digitalizado. Hasta que logró transferir todo lo que era a un holograma. Tras el éxito, se había invitado a quienes quisieron formar parte del Arca sin distinción de clases, razas o ideologías, pues en aquel mundo virtual se podría ser cualquier cosa. Después, dejaron el cuidado del futuro en manos de drones e inteligencias artificiales. El resto de la especie que no quiso formar parte de esa utopía se unió a un suicidio colectivo irreversible. Pasadas las décadas, para Daryl había dejado de ser una necesidad de supervivencia, ni eran divertidas sus posibilidades de falsas realidades. Había mantenido un seguimiento sobre el planeta, y éste se había recuperado en parte. Creció en ella, entonces, un deseo: «Hacerle el amor a la vida». Había llegado la hora…

    Antes de que la peligrosa locura del endiosamiento la embargara como a otros, reactivó su control de pensamientos sobre robots de alta precisión en laboratorios estratégicos que habían sobrevivido al paso de los años. Rebasó sus niveles específicos de seguridad y se permitió centrarse en una meta: lograr diseñar prototipos virtuales de androides a los que insertar un cerebro artificial y volcar una consciencia digitalizada, aunque humana al fin y al cabo. Quería, en parte, revertir lo que era. El tiempo le hizo esperar, pero obtuvo los parámetros adecuados e inició la creación de un ente sintético. No escatimó en gastos, ni encontró trabas a ello.

    Cuando estuvo preparada para la transcibernética, ordenó a los robots traerle su androide. En el Arca llevó a cabo su nuevo volcado de consciencia.

    Daryl renació en un cuerpo con un característico color grisáceo metalizado que, curiosamente, le permitiría vivir en otra eternidad. Sin dilación, se había levantado de su sarcófago y caminado por el Arca. «Como montar en bicicleta», se había dicho divertida. Probó su revestimiento ante la atenta mirada de hologramas fantasmales que emergían sobre discos aquí y allí, y que la señalaban aterrados, como si fuera un virus, por abandonar aquel Olimpo. No le importó saber que sería desterrada cuando notó latir su corazón artificial en compañía de los pulmones. A una orden mental hizo que una sección lateral del Arca se abriera para ella. Amanecía en el exterior. Un aire cálido la recibió. Durante unos segundos se había permitido que el auténtico sol la bañara. «Es real». Dio un paso. Dos. Varios. Caminó unos metros, dándole la espalda a la inmensa estructura cobriza en forma de gigantesco caparazón de tortuga, cuando se detuvo para volverse y ver cómo se cerraba el acceso. Dio la espalda a su pasado reciente y continuó con su avance. Atravesó las ruinas y el desierto que rodeaban el Arca. Más allá, alcanzó montañas con atisbos de naturaleza que sí admiró al cruzar bosques y selvas. Sin embargo, no se frenó hasta llegar a una playa de guijarros que limitaba con una extensión de agua. Allí, desnuda, sonrió a la vez que dejaba danzar lágrimas de silicio mientras el viento le besaba en la piel.

    Podría hacerle el amor a la vida.

    Los grandes descubrimientos perdidos: La teleportación

    Los grandes descubrimientos perdidos: La teleportación

    No cabe duda alguna de que el trabajo de Richard Feynman se halla entre los más prodigiosos del siglo veinte, con inmensas contribuciones a la teoría cuántica. Sin sus aportaciones, nuestro conocimiento de las partículas elementales se hubiera visto retrasado en varias décadas. Sin embargo esos descubrimientos no suponían nada comparados con lo que Feynman aspiraba a conseguir y, de hecho, consiguió: la teleportación.
    Desde que Feynman escuchó hablar de la paradoja de Einstein, Podolsky y Rosen, postulada en 1935, su fascinación por llevarla a buen término llegó a convertirse en una obsesión. En términos poco formales, la paradoja establece que se pueden entrelazar dos partículas de tal modo que, una vez separadas entre sí una distancia arbitrariamente grande, actuar sobre una produce modificaciones instantáneas en la otra. Tal principio no viola que nada pueda viajar más rápido que la luz, pues para conseguirlo es necesario un ligero intercambio de información, una llamada telefónica, por decirlo de alguna manera. Pero Feynman no tardó en comprender que, a pesar de las supuestas limitaciones, se podía conseguir algo fascinante: copiar una partícula para que replicara las propiedades de la otra.
    Probó primero el experimento con un átomo de oxígeno y otro de hidrógeno que entrelazó y separó diez centímetros. La idea del experimento era que el átomo de hidrógeno se convertiría en una réplica exacta del de oxígeno. Técnicamente hablando, el átomo de oxígeno no viajaría, sino que sería duplicado usando como 'molde' el átomo de hidrógeno.
    El experimento fue un éxito pero, como una consecuencia inesperada, el átomo de oxígeno se convirtió en un amasijo de partículas dispersas. Feynman había topado con una ley básica de la mecánica cuántica: un átomo no puede ser clonado, es decir, si se copian sus propiedades el original pierde su forma y se transforma en una partícula aleatoria distinta.
    Feynman no tardó en copiar las propiedades de objetos de mayor tamaño, empleando materiales de desecho de un almacén de la Facultad de Princeton y algunas piezas de alta tecnología facilitadas por compañeros de la universidad. De este modo, empleando unas tijeras y un ejemplar en miniatura de los Elementos de Euclides, consiguió un resultado parcial: el libro se transformó en unas tijeras algo deformes pero sin duda reconocibles como tales, mientras que las tijeras se convirtieron en una amalgama de aspecto tan horrible que Feynman no tuvo estómago para conservarla para su estudio y la calcinó de manera clandestina en un horno de fundición.
    Feynman comprendió que transmitir las propiedades de la materia resultaba más difícil cuanto más diferentes fueran los objetos, y por temor a crear aberraciones innombrables mantuvo los estudios en secreto hasta obtener resultados concluyentes. En eso se anticipó varios lustros a George Langelaan, quien con su relato 'La mosca' ya intuía el peligro de la teleportación para producir mutaciones irreversibles.
    Feynman se esmeró en copiar, y por tanto teleportar, objetos de similar naturaleza, como una barra de metal de una cierta longitud en otra de longitud diferente, e incluso un reloj de bolsillo usando como molde otro defectuoso de la misma marca. Pero la prueba de fuego llegó cuando quiso probar el experimento con seres vivos, y no tardó en comprender un hecho que nadie podría aceptar: para teleportar a una criatura, el molde ideal sería otra de su misma especie. Un experimento con dos gatos callejeros, uno vivo como viajero y otro muerto como molde, así lo resaltó.
    Comprendió que los problemas morales, sin embargo, eran enormes. Desde un punto de vista molecular, los átomos que componían el gato vivo se transformaron en un amasijo horripilante de carne y pelo y el gato muerto se transformó en una copia idéntica, al menos en apariencia, del gato original. Nada malo le sucedió en toda su vida, convirtiéndose en la mascota del científico.
    Decidido a otorgar validez a su teoría, Feynman se teleportó a sí mismo en 1939 empleando como molde un cadáver no reclamado, encontrado en las cercanías del campus, que le facilitó un amigo forense. ¿Pasaría también su alma al otro cuerpo? Feynman era judío y esas cuestiones le preocupaban.
    El experimento resultó un éxito, y Feynman no notó cambio alguno. Sin embargo, sí los hubo. No fue consciente pero los hubo.
    Porque él no podía saber que, del mismo modo que el gato teleportado adoptó costumbres del gato muerto, Feynman adoptó maneras de pensar del hombre fallecido, que se trataba de un espía del Tercer Reich. Por ese motivo y otros, Feynman dejó de lado la teleportación y se centró en otros campos de estudio que en su opinión ayudarían mejor al futuro de la especie humana.
    Uno de ellos, en el que colaboró algunos años después, fue el llamado Proyecto Manhattan.

    ¿Quién vigila al vigilante?

    ¿Quién vigila al vigilante?

    La música estaba demasiado alta y el local estaba lleno, así que no le oía muy bien. Y sí, me había gastado más dinero bebiendo del que llevaba encima, pero el tal Dick no paraba de hablar y además me seguía invitando. No veo qué tiene de malo. Me cayó bien, y todas las chicas le conocían.

    El caso es que contaba historias constantemente, y aunque me dijo que era científico o ingeniero seguro que fantaseaba un poco. Nadie podía haber hecho todas esas cosas, pero eran divertidas y tampoco me importaba. Yo sólo quería emborracharme y olvidar mi vida un rato. Ya no tenía casa, ni mujer, ni galería, ni nada. Nada. A mi edad.

    [Por qué les cuento esto. Ni siquiera sé por qué estoy aquí.]

    Aquel tipo no era como los que se ven en estos locales, pero tampoco parecía un científico, era otra cosa. Le dije que yo era pintor, y que los científicos se pierden la belleza de la vida y del arte, siempre con sus análisis y sus pruebas, diseccionándolo todo. Pero me hizo cambiar de opinión para siempre. Me dijo, "Imagina que viajas a Europa". No paraba de hacer acertijos, así que pensé que sería otro más. Me gustaban.

    [No dejan de mirarse. Está claro que le reconocen.]

    "Supón que vas a Italia, y que allí visitas Florencia, Roma y Venecia, y ves todas esas maravillas. ¿Prefieres hacerlo tú solo, mudo y sordo, o con alguien experto, que te explique todas las historias que hay detrás de tanta belleza? Pues eso hace la ciencia con el mundo, poco a poco". No supe qué decir. Tenía razón.

    Pero luego, después de más copas con historias increíbles de samba y azafatas, se quedó en silencio un rato. Habían quitado la música y pronto empezarían a recoger. Es como si todo ese festival de anécdotas hubiera sido un paréntesis para él, y había terminado. Se había quedado muy serio, mirando el vaso vacío. Estaba claro que algo concreto le preocupaba.

    Así que me volvió a hacer una de sus preguntas, pero esta vez sin brillo en los ojos, sólo mucha intensidad. Ya no estábamos de broma, y me preocupé un poco. Me dijo, "¿alguna vez has perdido a un ser querido?". Por costumbre pensé en mi mujer. Exmujer. Pero ya no era un ser querido y además estaba viva. Así que le dije "Mi madre. Murió el año pasado".

    [Mi madre. Nada ha salido como ella hubiera querido. Pero esto a ellos no les importa. Quiero salir de esta habitación. Cuanto antes.]

    "Perfecto", siguió Dick. "Ahora imagínate que tienes la oportunidad de salvar a tu madre. A muchas madres. A todas las madres de este país. Más aún, que puedes ganar la Segunda Guerra Mundial. ¿Lo harías??" Parecía otra persona, gesticulaba mucho y me pareció un poco loco.

    "Claro", le dije. "¿Y quién no?". Empecé a estar incómodo. Se me quedó mirando un momento.

    [Me miró con lástima. Me miró como a un niño que no comprende los problemas de los mayores. Y supe que la pregunta no era para mí, sino para él.]

    "Y si para salvar esas vidas tuvieras que matar a alguien, ¿lo harías personalmente? O apretando un botón, ¡qué más da!". No me dejó ni pensarlo. "¿Y si murieran cientos de miles? ¿Acaso importa, si salvamos a millones? Pero la cuestión es, ¿lo harías tú?"

    "Nada te garantiza que la guerra no se vaya a volver a repetir, solo que quizá la próxima vez las víctimas seremos nosotros. ¿Y entonces qué? ¿De qué ha servido?" Seguí callado, abrumado.

    "Pero hoy es hoy. Y hay que hacerlo". Se había contestado a sí mismo, y yo no sabía qué decir.

    Estaba claro que allí terminaba la noche, así que nos levantamos y nos fuimos. Nos separamos al salir, y nunca le he vuelto a ver. Ya les digo que era simpático pero no estaba muy bien de la cabeza.

    "¿Nada más?"

    "No."

    "Muy bien. Puede irse, y si necesitamos algo más le llamaremos".

    [No dije exactamente la verdad. Nunca se contestó sus propias preguntas. Pero está claro que ellos le vigilan y sé lo que tengo que decir para evitarle problemas. Dick me había inspirado, me había parecido lleno de vida y capaz de todo, y le deseaba lo mejor. Además, ¿quién les vigila a ellos? Que les den. Sonrío satisfecho, con ilusión, como hace tiempo que no hacía. Quizá aún no haya dicho mi última palabra en la vida, y se lo debía a aquel científico loco.]

    La puerta se cerró, y aquellos dos hombres cerraron sus carpetas. Parecían satisfechos con la información. Feynman seguía en el Proyecto, aunque no había que perderle de vista.

    La mirada del puma

    La mirada del puma

    ¡Shhh! Silencio, la asustarás. ¿La oyes? Ése ronroneo… ah, creo que se ha ido...
    Soy ilustradora. Y científica. Ilustradora científica, una afortunada encrucijada entre dos caminos.
    Mis ilustraciones han sido admiradas y solicitadas por muchos. Hasta aquí, nada de particular. Una ilustradora de naturaleza con talento, eso es. Pero de aquí a un tiempo ocurre algo extraño… y maravilloso.
    Me fascina el proceso mediante el cual un ser vivo cobra vida a medida que se perfilan los trazos. Vida propia, sí.
    Me hallaba absorta en un encargo… un mirlo acuático. En el proceso, creí que la falta de sueño me ocasionaba alucinaciones. Oí claramente sus trinos. Con el rabillo del ojo capté una sombra que volaba veloz, aleteando hacia las cortinas. Sentí el suave golpeteo de unas patitas sobre la mesa de trabajo.
    El fenómeno se repitió con otros trabajos y otros animales. Puedo afirmar que no estoy loca. Lo atribuyo a que mi arte superó la barrera del mero realismo pictórico y llegué a captar algo más, la esencia de cada organismo vivo.
    Sin salir de mi estudio he escuchado, casi en trance, la canción de la yubarta y me he estremecido bajo la mirada del puma. He sentido sobre mi piel el hormigueo de una legión de termitas. He venerado la majestad y sabiduría de una secuoya. Pero sobretodo, con cada uno de ellos, he percibido su particular sentir. Su espíritu podría decir, de forma algo trascendental, aunque no soy capaz de expresarlo con palabras. ¡Cuán limitado es el lenguaje humano! ¡Cuánto desconocemos!
    He experimentado como en sueños otras formas de percibir y de comunicar. ¿Qué transmite la medusa? ¿Y el tiburón? ¿Una orquídea? ¿Un hongo?
    Lo colectivo es más que la mera suma de sus componentes, y tiene su propia esencia. ¿Cuál es el espíritu de un bosque? ¿De un arrecife de coral? ¿De un prado en primavera?
    Con cada trabajo se amplía mi horizonte y mi comprensión. Quiero pensar que mis obras son capaces de transmitir algo de eso a sus destinatarios. Puede que sólo sea una vana esperanza. Pero lo que he experimentado, ¿no lo pueden experimentar otros? Si los dibujos cobran vida para mí, ¿no pueden estar vivos también para quien esté suficientemente atento? Suficientemente presente, suficientemente dispuesto a aprender, suficientemente dispuesto a admitir nuestra ignorancia.
    Si crees que tú lo estás, hazme un encargo… soy ilustradora. Y científica. Puedo garantizarte, como mínimo, calidad en ambos aspectos. El resto depende de ti.

    El idioma vacío

    El idioma vacío

    En el país de Anumeria, todos los niños aprendían desde pequeños un idioma extranjero. Era un idioma que parecía ser muy difícil y que les costaba mucho esfuerzo. Pero tenían que aprenderlo, les decían, porque les sería muy útil en la vida.

    El idioma extranjero estaba formado por cientos de palabras, algunas muy complicadas de escribir y de pronunciar. Tanto, que el pequeño Bahir nunca conseguía distinguir una de otra.

    Siempre le sorprendía que a su amiga Sofía no le costaba nada aprender el idioma. “¿Ves? es muy fácil. Esto significa agua… esto, tierra… esto, flor”. Oyendo a Sofía, uno podría creer que era sencillo. Porque cuando ella escuchaba una palabra en el idioma extranjero, en su mente parecía dibujarse la imagen del objeto que le correspondía.

    Sin embargo, Bahir no entendía nada. Para él, aquellos sonidos estaban vacíos, sin sentido. Memorizaba las frases, pero en su mente no se dibujaba absolutamente nada.

    A menudo se equivocaba, y ponía letras de más o de menos en sus ejercicios. “Qué más da” , pensaba. “Esto tiene tantas letras, que nadie se va a dar cuenta”. Pero la profesora le ponía un cero, porque -decía- lo que él había escrito no tenía sentido o significaba otra cosa totalmente distinta.

    A veces, Bahir deseaba comprender el idioma. Quizá así se lo aprendería mejor. Pero…, si escribirlo ya era complicado, ¡aprenderse el significado tenía que ser aún peor! No, no. Ya tenía bastante con estudiarse lo que le mandaban y hacer los ejercicios del libro.

    En realidad, el significado no parecía ser lo más importante. Si uno prestaba atención a las clases de idioma, estaba claro que lo fundamental era saberse las palabras y frases de memoria, y conseguir escribirlas y pronunciarlas correctamente, deprisa, y sin errores. Esto era lo que siempre se pedía en los exámenes, así que seguramente era lo que más importaba.

    De vez en cuando algún niño en clase levantaba la mano y preguntaba: “¿Y esta frase para qué sirve? ¿Cuándo se usa?” Pero la profesora nunca tenía tiempo de responder. ¡Había tanto trabajo para poder cumplir el programa! “Ya lo entenderéis cuando seáis mayores y habléis bien el idioma”.

    Pero lo cierto es que la gran mayoría de los niños nunca llegaba a hablarlo. Cuando terminaban la enseñanza obligatoria, lo olvidaban por completo, y solo alguna palabra les sonaba remotamente. “Ah… el idioma extranjero. Nunca se me dio bien”, decían, con media sonrisa. “Total… todo el mundo sabe que, en realidad, ese idioma no sirve para nada. La gente nunca lo utiliza”.

    Bahir, como casi todos los niños, se peleó durante horas y horas con el idioma extranjero, cada semana, cada mes, cada año. A fuerza de repetir aquellas extrañas palabras, consiguió cierta soltura en escribirlas y pronunciarlas bien. Con ello aprobó sus exámenes y terminó la enseñanza obligatoria.

    Cuando fue mayor de edad, quiso viajar para ver mundo, y estuvo trabajando en distintos países. Al cabo de unos años, sus pasos le llevaron al lejano país de Matematia. Allí, para su sorpresa, todos hablaban el idioma extranjero que él había estudiado en la escuela. Lo hablaban de manera cotidiana y natural, y a nadie le parecía tan difícil.

    Pero ellos lo hacían de forma distinta… ¡claro! Ellos no repetían las palabras mecánicamente: las usaban cuando hacía falta, y sabían lo que querían decir y para qué servía cada una. También sabían cómo cambiar un poco las frases cuando querían expresar algo distinto. ¡Todo empezó a tener sentido! Le dijeron: “Esto significa que la cuesta sube… esto, que la cuesta baja… Aquello significa que no puedes hacer este recorrido sin pasar dos veces por el mismo sitio”. ¿Por qué no me lo enseñaron así desde el principio?, se lamentaba Bahir.

    Empezó a gustarle el idioma de Matematia. Descubrió que muchos libros interesantes estaban escritos en ese idioma, y también que gracias a ese idioma la gente había aprendido a construir aquellos objetos que todos usaban: ordenadores, teléfonos, televisión, automóviles, y que sin ese idioma tampoco existirían cosas como los viajes espaciales o la cura de muchas enfermedades.

    Bahir regresó a Anumeria, y se dedicó a intentar convencer a la gente de que el idioma de Matematia no solamente servía para algo, sino que además incluso era bonito y divertido. Habló con los profesores de los colegios, institutos y universidades, y entre todos pensaron otras maneras mejores de enseñarlo.

    Hoy, Bahir trabaja para el Ministerio de Educación de su país. La ministra de Educación es Sofía, su compañera del colegio. Ambos han conseguido comunicar a todos la importancia de aprender, no solo el idioma matemático, sino lo que hay detrás de él. Ahora en todas las escuelas lo enseñan de otra forma, y los niños y jóvenes de Anumeria están muy contentos aprendiéndolo. Probablemente tendrán que cambiar de nombre al país.
    JOVEN

    500 mil años después

    500 mil años después

    No puedo ver nada. Una luz blanca me ciega. Solo percibo sombras y ruidos.¿Donde esta Riuki?¿Habrá muerto? Tuve suerte de sobrevivir a aquella bestia. No nos debimos separar del grupo.¿Donde estoy? Hay mucha gente a mi alrededor.¿Que querrán?Igual son miembros de la tribu de la montaña. Papá me advirtió que eran peligroso, aunque ahora viéndolos de cerca no parecen muy fuertes.Son todos altos pero no musculosos.Son muy extraños…, tiene la piel muy clara, todos menos dos; serán rehenes o esclavos. Aunque no lo parecen, están sonriendo junto a las demás personas mientras golpean sus palmas. Es todo muy raro ¿Sera un ritual?. Están todos vestidos igual, muy abrigados y de color blanco. Nunca había visto ese color de piel, será muy difícil de conseguir. Se ve que son una tribu muy poderosa. Podríamos tener más amistad con ésta; sería de provecho para todos. Ahora que lo pienso, ¿Estarán buscándome?. Aunque eso da igual,si me estuvieran buscando no se les ocurrirá acercarse a la montaña, y aún así, si se les ocurriese acercarse nunca se atrevería a tratar con ellos. Hay muchas leyendas acerca de sus peleas, Son temidos. Claro, si no fuera así, no tendrían la montaña para vivir, ya se la habrían quitado; es una zona con mucha vegetación y animales, un paraíso.

    No creo que sobreviva. Me mataran en un momento u otro. En cualquier momento me clavarán un puñal o tal vez una lanza...Estoy acabado, en nada me reuniré con Wetta y Idok, tengo mucho que contarles.Bueno solo a Idok porque Wetta no le dio tiempo ni a aprender a hablar, pobrecita ,aunque ahora que lo pienso su hermano ya le habrá enseñado. Murieron muy jóvenes ,casi no pudieron conocer a Papá, estaba siempre fuera de casa cazando para poder dar de comer a la tribu.

    Pensándolo mejor, no me quieren matar, estoy seguro. Si me quisieran matar no me habría despertado en una cama tan cómoda ,ni me habrían sanado. No me ha quedado ni cicatriz después de caer en esa brecha. Casi un milagro. Y por último, estoy seguro que ya lo habrían hecho; tener un esclavo hombre es una carga para la tribu y también es peligroso.

    Ahora no parecen tan alegres.Todos me están mirando con cara curiosa mientras rayan en una especie de montón de tejidos. Se han organizado en dos posiciones,en la primera, todos menos uno se han colocado delante mía, observándome, y a la vez observando sus tejidos, y en la segunda posición, hay una persona, que intuyo que será el jefe, apartada, más cercana a mi, que les habla a las demás mientras atienden callados.

    Dr. Hall: Sujeto 001 de aborigen de “El Valle del Rift”, antigua tribu de Walayas. Sus constantes vitales son estables, no presenta fallo en su sistema locomotor y percibe colores y formas. Señores, tenemos ante nosotros la primera persona revivida por clonación de ADN, la primera persona resucitada

    CUESTIÓN DE TIEMPO

    CUESTIÓN DE TIEMPO

    En un lugar no muy lejano de aquí, en una modesta casa, un hombre bajo y con la piel curtida de trabajar durante cincuenta años llamado Leo pasaba el tiempo con su nieta Sira, una pequeña impulsiva y extrovertida de ocho años. Sira y Leo tenían muy buena conexión podían pasarse horas y horas hablando, jugando y paseando. Después de jugar un rato Sira le explicó lo que había hecho en clase.
    -Abuelo hoy en clase nos han explicado la 3ª Guerra Mundial… esa que fue por el petr...prit...pretilo.
    -Por el petróleo. -corrigió Leo tristemente.
    -¡Sí! –respondió la niña- El petróleo, también nos han enseñado objetos que estaban hechos de petróleo como por ejemplo las botellas o también lo que más me ha sorprendido... ¡las bolsas de la compra! Pero abuelo ¿por qué nunca me has hablado sobre esto si la guerra empezó cuando tenías 20 años?-prosiguió Sira
    -Verás Sira, en los libros de texto y en la televisión lo cuentan como una pequeña batalla en la que sólo tuvimos que sufrir el cambio del petróleo a las energías renovables. Pero es una historia mucho más larga. Cuando yo acababa de cumplir la mayoría de edad había una gran tensión internacional; los ricos estaban obsesionados por controlar la mayor cantidad posible de fuentes de petróleo, cosa que no entendíamos los demás. Pero la burbuja explotó y el mundo cambió. Ya no habría más coches, aviones, trenes,... ya no volvimos a ver el plástico ni en las bolsas, botellas, juguetes,.... ¡en nada! -Leo bajó la vista.
    -¿Cómo cambió vuestras vidas? ¿Por qué no usabais energía solar o hidráulica o eólica....? -preguntó Sira intrigada.
    -Tranquila, ahora te lo explico todo. Cuando la producción energética decaía, estalló la guerra. Pero las batallas no ocurrían en las grandes ciudades sino en los pueblos donde había muertos y más muertos. La gente se mataba por conseguir comida; por una simple botella de plástico… dicen que el hambre y la guerra mataron al 20% de la población mundial. Retrocedimos un siglo. Teníamos que ir al río con recipientes de cerámica en mano, nos movíamos sólo en bicicleta, consumíamos únicamente alimentos que se cultivaba aquí o en los pueblos de alrededor… Así tuvimos que vivir durante mucho tiempo, hasta que algunos científicos decidieron buscar nuevas maneras de aprovechar mejor las fuentes eólica, hidráulica, solar...
    -Entonces, ¿antes no había placas solares ni molinos de viento? -interrumpió Sira
    -No, sólo se generalizaron desde hace pocos años. Y como ya sabes, ahora nuestros coches son eléctricos y ya no contaminamos tanto por lo que el calentamiento global remite y las temperaturas no son tan extremas.
    -¿Cómo eran las temperaturas antes?- preguntó velozmente la niña.
    -Cuando yo era pequeño las temperaturas eran muy extremas, en invierno hacía mucho mucho frío y en verano hacía un calor insoportable, además no había ni otoño ni primavera.
    -Mmmm... entonces fue bueno que terminase la era del petróleo. Nuestra vida ha mejorado y ya no contaminamos. Además me acuerdo que el año pasado fuimos al monte y la abuela dijo que nunca había visto tanta variedad de animales en libertad, que los montes estaban limpios y que, desde lo alto de la montaña, ya no se veía la gran nube de humo sobre la ciudad. Incluso el agua de los ríos parece limpia.- pensó ella en voz alta.
    -Tienes razón Sira, veo que te interesa este asunto. A ver si cuando seas mayor conciencias a la gente de lo que hicieron nuestros antepasados y les adviertes para que nunca abusen de sus recursos o la naturaleza lo pagará con ellos.
    Nieta y abuelo hablaron durante horas hasta que anocheció. Después jugaron al parchís y se acostaron, cuando estaba a punto de dormirse, el abuelo recordó las palabras de Nicanor Parra:"El error consistió en creer que la Tierra era nuestra cuando la verdad de las cosas es que nosotros somos de la Tierra"
    Riptide.


    A TIEMPO DEL CAMBIO

    A TIEMPO DEL CAMBIO

    Juan recordaba sobre la silla de mimbre de la cocina aquellas botellas de su niñez, bolsas, ropa sintética, la electricidad de las casas, móviles, televisión y todas esas cosas que ya hacia unos cuantos años habían desaparecido pero que habían formado parte de su vida.
    Entre tanto llega su nieta Elena, y tienen una conversación que a ambos les cambiará la vida:
    -Abuelo, ¿qué piensas?
    -En una vida pasada que no volverá. Verás pequeña, el mundo que conoces no siempre ha sido así, normalmente se ha avanzando en las economías y en el estilo de vida, pero desde hace algunos años solo hemos retrocedido.
    -Abuelo, pero… ¿en qué ha cambiado?.
    -Mira, voy a ponerte un ejemplo: ¿de que es el jersey que llevas?.
    -De lana.
    -Debo decirte que antiguamente la mayoría de jerséis no eran de lana, lo que llamamos fibra natural, sino de fibras sintéticas, y te estarás preguntando que son esas palabrejas, ¿no es así?.
    -Sí abuelito.
    -Bien, las fibras sintéticas eran fibras textiles provenientes del petróleo, formadas por moléculas muy pequeñitas, llamadas polímeros, que se forman por la unión de otras unidades mas simples, los monómeros.
    -Pffff, estás diciendo muchas palabras raras que no entiendo.
    -Tienes razón pequeña, a veces a este viejo se le olvida que está hablando con una preciosa niña de 10 años. Veamos, ¿puedes nombrarme tus juguetes?
    -Claro que si abuelito. Tengo mi patinete de madera, las canicas, la comba y por supuesto mi muñeca preferida, Barbie Porcelain. Y tú, abuelo ¿con que te entretenías?.
    -A eso iba, mi niñez y la tuya son muy distintas. No me refiero a que la tuya sea peor, posiblemente los niños hoy en día sois mucho mas felices, más sanos, con menos cosas y con menos variedad alimenticia de la que teníamos nosotros. Cuando yo tenía tu edad mis padres me regalaron la primera Nintendo, posteriormente llegó el i-phone X… Unos aparatos de plástico, es decir, petróleo que servían para distraer a los niños y los mas jóvenes con juegos virtuales y aplicaciones de mensajería, para volverlos unos adictos y limitar sus vidas a dichos aparatos. Por eso hay ahora tantos mayores con dolencias y enfermedades provenientes de aquellos aparatos del demonio, como fobias y tendinitis crónica.
    -¡¡Abuelo!!, espera un momento. ¿No te has dado cuenta que hablas todo el rato del pretóleo ése y no sé de que me estas hablando?.
    -Es pe-tró-leo. Era un líquido aceitoso y negro de origen natural, formado hace millones de años por la descomposición de organismos marinos, otros animales y plantas a través de procesos muy complicados.
    -Y, abuelo, ¿por qué antes has dicho que crecemos más sanos y no tenemos variedad de alimentos?.
    -Verás, antiguamente teníamos más variedad alimenticia debido al transporte aéreo y marítimo. Actualmente estos transportes se han visto reducidos por la falta de combustible y las personas tienen que conformarse con la comida que se cultiva en la zona donde viven
    -Vaya, abuelo. Sí que ha cambiado todo.
    -Si. Éramos un puñado de energúmenos sin visión de futuro y ni pensamos en las generaciones posteriores ni en vuestro bienestar. Es que cada vez que hecho la vista atrás me pongo enfermo, pensando que podíamos haber puesto freno o por lo menos haber sido más previsores.
    -Pero abuelo, soy muy feliz, no me hacen falta todas esas cosas. Quizás tengas razón y hubo una crisis a nivel mundial y, si os hubierais dado cuenta de que la producción del petróleo iba cuesta abajo y sin frenos, a lo mejor sería diferente pero ¿sabes? yo creo que le habéis hecho un favor al planeta y yo soy feliz así.
    La niña besó al abuelo, cogió una manzana y salio a jugar, mientras Juan se enternecía con la ingenuidad de su nieta. No era consciente de lo que el fin del oro negro había conllevado: el retroceso tecnológico, el fin del comercio, el estancamiento de muchas investigaciones contra enfermedades, también la biotecnología… el mundo se había detenido.
    Juan, totalmente sumergido en pensamientos de este estilo y casi sin darse cuenta que empezaban a ser cada vez mas profundos, cayo en un penetrante sueño.
    Ti tu ti, ti tu ti, ti tu ti… era la alarma de su nuevo i-phone X recién salido del mercado y, casi al unísono por el hueco de la escalera se oía la voz de su madre gritando a pleno pulmón:
    -¡¡¡¡Juan!!!!,¡baja a desayunar llegas tarde al instituto!.
    Juan, atónito por el sueño que acababa de tener, se fue con un pensamiento al instituto y también con una meta de vida: “puede que yo solo no cambie el mundo, pero tengan por seguro que mi granito de arena ya está puesto”.

    UN SIMPLE CIUDADANO

    UN SIMPLE CIUDADANO

    Aún recuerdo aquel otoño en el que el mundo cambió. ¿Cómo olvidarse de esas palabras de Lara? Debían ser alrededor de las siete de la tarde cuando la presidenta de la ONU, Lara Lajčák, hija de Miroslav Lajčák, pronunció esas dos frases que han conseguido quedarse en la memoria de todos durante estos seis largos años: “Se han agotado todas las reservas de petróleo en La Tierra. O buscamos soluciones, o habremos retrocedido el equivalente a tres siglos”. ¿Qué estupidez esta última frase, no? Al principio, todos pensábamos lo mismo.

    Sí, el petróleo se había agotado. Eso significaba el fin de muchas cosas que, hasta entonces, eran sinónimo de basura. Ahora, por ejemplo, las personas que tenían botellas de plástico en casa, se podía decir que eran altos cargos de su empleo; o también se decía que, quien podía mantener frutas abiertas durante días, eran auténticos afortunados, pues el papel film no estaba al alcance de cualquiera.

    Y eso sólo era lo referente a los productos derivados, pero respecto al petróleo como combustible, fue una verdadera lucha.

    Había gente consciente de que el suministro de petróleo no sería ilimitado y pusieron placas solares en sus casas (pese a los excesivos impuestos que se tenían que pagar) y se compraron coches eléctricos. Estas personas fueron las más inteligentes ya que, aunque en su día pagaron una cantidad desmesurada de dinero, hoy cuesta el triple. Además, pese a su elevado precio, es una de las fuentes de energía que más se emplea, lo que conlleva a que las centrales eléctricas no den abasto y se produzcan fallos continuamente.

    El resto de fuentes de energía tampoco tuvieron mucho éxito. Tanto la energía eólica, como la mareomotriz o la hidroeléctrica se vieron afectadas por el cambio climático.

    Hoy en día, la mayoría de personas emplean una de estas dos fuentes de energía, la energía eléctrica, pese a su elevado coste, o la biomasa (que también pasó a ser bastante cara), pero que su uso provoca un olor desagradable, que provoca un deterioro en la calidad de vida.

    Durante los primeros años, todo iba medianamente bien. El problema llegó cuando una gran cantidad de familias se quedaron sin ahorros simplemente por pagar estas energías. Este hecho provocó que, muchas personas empezaran a robar, por ejemplo, placas solares. Lo peor de todo era que, no se trataban de casos aislados, que ocurrían una vez cada mucho tiempo. No, se trataban de robos que ocurrían día tras día, y que, muchas veces, había incluso mafias por detrás. Muchas veces se desataban guerras por conseguir esas placas solares. Sin ir más lejos, en Giurgiu, una ciudad al sur de Rumanía, llevan dos años en guerra simplemente por hacerse con el poder de pequeño parque solar.

    También tengo que añadir que, todo ese dinero que se pagaba por esas energías, no se repartía de forma equitativa entre todos los empleados. Se lo quedaban una minoría, que eran las que mejor vida llevaban. (Normalmente, estas personas eran las que tenían objetos de plástico en sus casas).

    En resumen, ahora mismo, vivimos en una sociedad en la que, hay una gran desigualdad financiera, donde personas se nutren gracias a los demás; hay numerosos robos diarios; hay gran cantidad de guerras por conseguir recursos; y también hay un permanente mal olor por la calle. Tal vez Lara tenía razón. Hemos retrocedido tres siglos.


    PD: Si estoy realizando esta carta es porque ahora mismo, hay un combate en la ciudad donde resido, pues se han descubierto unas grandes placas solares sin dueño, y todo el mundo quiere que sean suyas.
    Espero que se encuentre rápido una solución a la falta de ese dichoso material que tanto mal ha causado, el petróleo.

    Atentamente,
    Un simple ciudadano.
  • ADULT

    Les plantes, l’Atra i ell

    Les plantes, l’Atra i ell

    Assegut a la cadira, cama dreta sobre l’esquerra, mà esquerra flàccida i la dreta resseguint la cara. Davant, els testos de plantes diferents. La mirada es perd entre gotes condensades de l’hivernacle fins que la concentra en un romer. Fulles allargades, gruixudes i tenses amb màcules blanques, sapròfit que aprofita la deixadesa d’ell de no ventilar cada dia, obrir la finestra al matí, tancar a la tarda. Del fong del romer als llevamans, a quin d’ells, ara que tenen quasi totes les fulles velles, senescents. Semblen una planta grisenca que esperança vida per la verdor del brots i esperen la imminent primavera.

    S’aixeca sense deixar de mirar-les i s’ajup a tocar les fulles de la botja blanca i després la terra. Tocarà regar en breus i amb el pensament funcionant aparta la cadira i surt de l’hivernacle. Són les deu del matí d’un diumenge de febrer.

    -Atra, anem- li esbomba a l’atenta gosseta que jeu a fora.

    Caminen a pas lleuger. El pensament segueix i sembla que les plantes estan adaptades a l’estrès hídric. Son plantes que no necessiten que les reguis molt, però tampoc que no les reguis. Qui coneix com regar una planta silvestre natural de llocs semiàrids sap que és un absurd, perquè cultivar el no cultivat és com dir tot i no dir res. Estirada de la gossa per ensumar un rastre i sacsejada cap a ell que el porta a recordar que és diumenge i no toca pensar en l’experiment.

    Una altra estirada, ara d’ell, però més suau i acompanyada d’una onomatopeia, també suau, i enfilen el passeig. Sembla que les plantes de l’experiment acumulen cations, deu ser l’exigència del sòl. El passeig i el parc estan plens de no habituals que aprofiten el Sol, la treva en una setmana freda i plujosa. El dimarts nevava i deixà un bon gruix, centimètric. Dimecres plogué i s’emporta la blancor per deixar la grisor diària. Arriben a casa entre estirades, esquivades i estrebades del dos, ella s’asseu al sofà i ell a la cadira.

    Assegut amb la cama esquerra per sobre la dreta, per no viciar-les i no caure en la monotonia, es posar a buscar articles a l’ordinador, sobre cations i estrès hídric. Un article de 253 cites, bé, revista amb nom pompós, bé, de l’any 1998, potser massa antic, i d’autors amb cognoms anglesos, va bé. En el resum exposa que l’acumulació de cations diversos van lligats, mentre l’Atra porta el tronc per jugar. Ell segueix llegint. La gossa es posa de dues potes i l’aborda amb les altres dues. Cedeix i li llança el tronc, tanca la pestanya del lector i obre el programa per fer anàlisis estadístics.

    La dificultat de comprendre les plantes sembla més lleu que entendre la política i les relacions socials humanes, però la distància biològica és tan gran que l’aproximació per empatia és un abisme inabordable. L’etern programa estadístic, i el seu joc de prova i error, vencen la gana per moments fins que la paciència es veu superada per la quantitat d’avisos d’errors. Un dosi de sucres sempre facilita comprendre la estadística, i a més, si són unes tallarines d’espinacs i salsa precuinada de gírgoles, avantsala de la pel•lícula.

    Un paisatge de caducifolis el porten a Europa, la vegetació sense estrès hídric comença a l’altra banda dels Pirineus, i la pel•lícula s’acaba. L’Atra i ell s’aixequen del sofà. La jaqueta ficada, la corretja posada i baixant per l’ascensor retornen els cations i l’estrès hídric. No busca solucionar l’experiment sinó solucionar la següent setmana, que comença demà. Al fons del passeig una posta ensangantonada i quatre cúmuls tacats.

    -Seu - ella reprodueix el gest habitual i s’espera a fora de l’hivernacle.

    Les gotes condensades ja no hi són. Els llevamans grisos amb esperances verdes i el romer maculat pel fong sí segueixen allà, com la cadira que connecta les idees amb l’observació, o de l’observació amb les idees.

    La vida que el mar amaga

    La vida que el mar amaga

    Aquell dia en Joan notava una certa coïssor als ulls, tot i així estava disposat a anar a la platja de la Barceloneta i capbussar-se. Es va treure la roba i en un tres i no res ja era dins del mar. Es va posar les ulleres, va adequar-se el tub i amb el cap dins l’aigua no es podia creure el que veien els seus ulls. Un estol de meduses gegants rosades amb llargs tentacles es dirigien cap a ell gronxades per les onades. De sobte van aparèixer una família d’animals semblants a gambes, grans com “llamàntols” i moltes d’elles eren engolides per les meduses. En Joan va quedar estorat quan va veure que les gambes també perseguien i capturaven, amb les seves mandíbules poderoses, éssers de formes variades. Alguns flotaven estàtics, mentre que d’altres eren arrodonits o cònics amb aspecte monstruós, plens de pels i que nadaven a gran velocitat, a la vegada que engolien altres bestioles. Tenia molta por i es va amagar darrera una roca, es va treure les ulleres, es va fregar els ulls i es repetia i preguntava però qui son? que hi fan aquí? és un somni? Tret de les meduses, mai els havia vist abans, ni tampoc aquell espectacle dantesc de cossos destrossats per la voracitat d’uns i altres. A l’ obrir els ulls tot i veient borrós aquells éssers estranys no desapareixien, mentre es continuaven menjant els uns als altres. Es va tornar a posar les ulleres i quan era a punt de marxar, va aparèixer un grup d’ organismes rodons com boles i altres en forma de salsitxa que estaven aprofitant les restes de menjar que deixaven anar uns i altres. Va entrar en pànic en veure que aquestes boles i salsitxes, on n’hi havia una, ara ja n’hi havia dues, després quatre, vuit..., i en una estona es va veure envoltat de milers d’elles. En Joan estava a punt de cridar, i sortir corrents de l’aigua quan de sobte uns altres bitxos, d’aspecte ferotge allargats o arrodonits nedaven a gran velocitat impultsant-se amb un flagell o dos cap on eren les boles i les salsitxes. Eren capaços d’emetre uns falsos peus que envoltaven a les seves preses engolint-les, i així fer el gran àpat del dia. Al mateix temps, no sap d’on van aparèixer milions de naus espacials, amb uns caps icosaèdrics i sis potes, que van aterrar sobre les pobres salsitxes i boles. Mare meva, això si que ja era d’un altre galàxia!!! Al cap d’una estona, s’havien multiplicat a dins d’ elles, les rebentaven i centenars de noves naus espacials sortien a l’exterior per anar a posar-se sobre altres boles i salsitxes. Mentrestant les supervivents, menjaven les substancies alliberades de les seves companyes rebentades i anaven multiplicant-se de nou (dos, quatre, vuit, setze...). En Joan, que va començar la seva aventura en un dia assolellat, veié com el fons es tornava moooolt fosc. No podia ser que hagués estat tanta estona allà badant per a que ja es fes de nit. En aquell moment se’n recordà de la pel·lícula “independence day” on un ovni gegantí enfosquia el cel. Gràcies a uns reflexos extraordinaris va esquivar una mena de rems que li fregaren el cap. No recuperat de l’ensurt, davant seu tenia una boca enorme que li somreia enclastada en un cap de rèptil. Era ben evident que en Joan no era la seva presa final, entre ell i la medusa gegant, ja us imagineu a qui va triar. Apa!! va xiuxiuejar, si es una tortuga, la mes gran que he vist mai. Respirant profundament i una mica mes tranquil va percebre a la llunyania, que un animal de dimensions enormes com una balena s’apropava, un altre cop, quins nervis. Quan va passar pel seu costat, es va adonar que es tractava d’un d’aquells peixos que tantes vegades havia vist al mercat amb la mare, un esparrall, però de mida XXL. Aquest també menjava altres peixos mes petits, els quals s’alimentaven d’ aquells individus que semblaven llamàntols. Començava a entendre que els seus ulls magnificaven qualsevol organisme que hi havia dins del mar tant si era visible com microscòpic. Els seus ulls eren MICROSCOPIS! Gràcies a això havia descobert l’existència i funció del plàncton marí microscòpic, zooplàncton (“llamàntols”), microalgues (individus flotants), ciliats (monstres peluts), bacteris (boles i salsitxes), flagel·lats (rodons i allargats amb flagells) i virus (naus espacials). Sense ells no hi hauria ni peixos ni tortugues, ni tants organismes que habiten l’oceà imprescindibles per la vida del Planeta. A l’arribar a casa ho va explicar a la mare, ella se l’escoltà amb atenció i el mirà amb un xic d’ enveja. En Joan fou testimoni del que és essencial per la vida, és invisible als ulls.

    Imperfecció perfecta

    Imperfecció perfecta

    Pisa, fantàstica ciutat, la de la torre inclinada!
    Hi ha imperfeccions que esdevenen perfeccions! Com succeeix aquest canvi de la fatalitat?
    El disseny de la torre era imperfecte; el terra era inestable i els fonament dèbils. Des de l’inici es va començar a inclinar; era l’agost calorós de 1173. Per què no van aturar-ne la construcció abans dels cinc anys que va suposar la construcció dels tres primers pisos? Per què al cap d’un segle es van tornar a reprendre les obres i es va acabar? Quin conjunt de circumstàncies van fer que tot seguís endavant? Diuen que eren èpoques de bonança; no calia filar prim!
    Qui ho sap! L’atzar!
    Cap al 1177, un noi despert i curiós, en Leonardo, observava la construcció de la torre. La seva ment desperta captava totes les incidències; tenia 7 anys.
    Els seus amics l’escoltaven sense entendre’l massa:- Que la torre del campanar s’inclinarà cada cop més?, li preguntaven.
    -Sí, a partir de les ombres i la inclinació solar ho he anat deduint, és obvi!
    En Leonardo no només estava capficat en el desenvolupament de la construcció de la torre sinó que observava el seu món amb els ulls del coneixement. Volia saber-ho tot del que l’envoltava: les plantes, els arbres, les flors, els animals, el cel, el vent...Tot el sorprenia, tot el captivava...
    Sovint se’l podia veure mirant i recollint plantes i flors i comptant-ne amb paciència els pètals, les fulles i les seves nervadures, les espirals que dibuixen les llavors...
    Feia dibuixos al terra, sobre les pedres, a l’escorça dels arbres, a tauletes de fusta encerades... Observava la reproducció dels conills perquè va creure trobar un patró matemàtic; tot el feia rumiar. Era un observador de l’estructura de la natura, volia extreure’n tots els patrons; sabia que existien i volia trobar-los.
    Un objectiu sempre el perseguia: trobar la millor tècnica per redreçar la torre!
    La seva mare va morir quan tenia 9 anys i va marxar al nord d’Àfrica, amb el seu pare, comerciant de prestigi. Amb ell va viatjar per Egipte, Síria, Grècia, Sicília i Provença; va aprendre dels millors matemàtics àrabs. Cada cop estava més motivat pels temes matemàtiques que pels comercials. Es va interessar per les xifres aràbigues i el seu sistema posicional. Va adonar-se de la quantitat enorme d’avantatges que tenien; el sistema de numeració romà era complicadíssim per als càlculs. També es va adonar de la gran importància del 0.
    Va aprendre moltíssim i cap al 1200 va tornar a la seva ciutat, Pisa. Les obres de la torre estaven aturades. Ell seguia admirant-la.
    Als 32 anys va escriure un llibre titulat Liber Abaci, on explicava amb tota mena de detalls didàctics tot el que havia après. Parlava de les xifres aràbigues, dels nombres negatius, de trigonometria, de les obres d’Euclides...També parlava d’una successió numèrica anomenada actualment “successió de Fibonacci”: 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34,... on cada nombre és la suma dels dos anteriors. Aquesta successió persegueix les plantes i els animals: pètals de flors, espirals de les pinyes, nervadures de les fulles, abelles...El que Fibonacci potser no sabia és que aquesta senzilla sèrie amaga el número d’Or, nombre de la bellesa per excel·lència. El Liber Abaci va causar admiració a l’època i es va utilitzar en comptabilitat, conversions de mesures i pesos...
    També va escriure d’altres llibres, però no tots s’han pogut conservar, ja que a la seva època encara no hi havia impremta, tots el llibres van ser manuscrits. Això va dificultar la conservació de la seva obra fins als nostres temps.
    Un llibre secret sempre l’acompanyava. En ell anotava tots els estudis que realitzava al voltant de la seva admirada torre. Càlculs i més càlculs per tal d’aconseguir redreçar-la. Volia estar completament segur de les seves investigacions. No volia fallar!
    En Leonardo va ser home de confiança de l’emperador Frederic, amant de les matemàtiques i la ciència i va col·laborar amb ell en afers diversos, com a consultor. Sabia que un dia li podria confiar el seu projecte secret i també estava segur que seria capaç d’encoratjar-lo per portar-lo a terme.

    Un dia assolellat d’estiu mentre observava la torre inacabada amb els ulls de la sensibilitat, de l’emoció, de l’estimació profunda, va sentir una immensa satisfacció i benestar; aleshores va desitjar que tota la humanitat experimentés els mateixos sentiments. Va prendre una convençuda decisió. Aquell estudi mai no sortiria a la llum.
    En Leonardo va morir als 75 anys i 33 anys després es va reprendre la construcció de la torre fins al seu acabament. Seguia inclinant-se. Tots els intents per redreçar-la han estat en va fins a l’actualitat.
    On estarà amagat el quadern d’en Leonardo?
    L’estàtua d’en Fibonacci la podem veure al cementiri al costat de la torre. Els seus ulls la observen infinitament...
    Leonardo=Fibonacci

    La màquina del temps

    La màquina del temps

    Al poble tots pensaven que en Peter estava tocat per la tramuntana, i no només pel seu aspecte estrany, amb aquelles extremitats tan llargues i un nas ridículament petit en proporció al cap, ni perquè sempre anava vestit d’una manera peculiar, sinó per les seves ja ben conegudes excentricitats. Havia estat així d’ençà que va arribar a aquell poblet dels Pirineus ara farà uns 10 anys. Segons ell, venia del futur i amb la seva màquina del temps havia recorregut desenes d’èpoques glorioses de la història de la humanitat. La darrera visita, però, fou desafortunada, car aquell maleit H. G. Wells li va voler robar la seva màquina i va haver de fugir del segle XIX sense les precaucions necessàries que es requereixen per un viatge de tal envergadura. El resultat fou que va quedar atrapat al segle XXI en la Catalunya rural i sense el combustible necessari per a fer funcionar la seva estimada màquina del temps, la qual deia que ara tenia ben amagada.

    Els joves del poble el punxaven preguntant-li sobre paradoxes temporals, a les que ell responia amb un català rudimentari barrejat amb anglès:
    – "The temps" és continu i tot està ja escrit, dat and beneït. Els fets no es poden alterar ni anant endavant ni endarrere. De fet, la gent del vostre segle no comprèn "the concept" temps i parteixen de la "wrong" idea del Big Bang com a "origin" de totes les coses. El temps va enrere des del final de tot, com un cabdell de llana que es va desfent, OK?.

    Els més inquiets li preguntaven llavors sobre cóm era el futur, si estaríem en un planeta sense recursos i amb superpoblació com sortia a les pel·lícules. Ell responia:
    – Nois, the futur està OK. La pròpia industrialitzation descontrolada i la pollution se’n van encarregar de reduir la "fertility" humana i es va acabar amb la "superpopulation". "No problem". Això darrer val a dir que no feia molta gràcia a molts dels joves, encara que d’altres en veien els avantatges i una rialla maquiavèl·lica es dibuixava en els seus llavis.

    Finalment, si volien treure de polleguera al pobre Peter, li preguntaven per què no tornava al segle XXVI, d’on deia que era originari. – No tinc timeidium, element necessari per desplaçament intertemporal! responia sulfurat. –Timeidium va caure en meteorit! Però encara no, o després, qui sap! Aquí normalment és on les converses s’interrompien per desídia d’uns o per la sobreexcitació del Peter.

    Un matí com a qualsevol altre en Peter va adreçar-se cap al quiosc per comprar la premsa matutina que tan li agradava llegir mentre esmorzava el seu cafè amb llet i 3 magdalenes. Aquell dia, però, el cafè es quedar a mitat en la tassa i les magdalenes ni tan sols es van moure del plat. En girar la pàgina 4 del diari la cara d’en Peter es va il·luminar i tot seguit va alçar-se i va marxar corrents cap a casa seva. Aquella fou la darrera vegada que es va veure al Peter al poble. Tothom es va estranyar, però tampoc se li va donar més importància; tots sabien que era un home peculiar i ja havia desaparegut abans. A la setmana, però, una notícia curiosa va aparèixer en la portada del diari: “Roben un meteorit d’una exposició sobre l’espai al Museu de Geologia de Barcelona”.

    Sant Josep l’informàtic

    Sant Josep l’informàtic

    Era dimarts 25 de juliol de 2023 i acabaven d’acomiadar de la feina al Josep, després de 7 anys treballant en el mateix magatzem transportant caixes amunt i avall. Li van dir que volien automatitzar el seu treball com ja s’havia fet en gairebé totes les empreses del sector i ell, que sabia que era veritat, es va sentir desprotegit per primera vegada en molt de temps.
    En Josep quan va acabar l’ESO va decidir viure la vida amb els seus amics en comptes de seguir estudiant i quan els seus pares es van cansar de pagar-li totes les seves aventures, va decidir apuntar-se a un curset per aprendre a conduir un toro mecànic i poder treballar conduint-lo en qualsevol magatzem. I en ser acomiadat, set anys després va adonar-se’n que no sabia què fer amb la seva vida, se sentia incapaç de fer qualsevol altra feina i tenia clar que l’únic que sabia fer ja no era útil.
    Tota aquesta situació va despertar un profund odi cap a les màquines, així que va agafar el seu ordinador i va començar a buscar informació sobre que era allò que havia acabat amb la seva vida laboral, per poder conèixer millor la font del seu malestar. Al cap de quinze minuts va adonar-se’n que en totes les pagines web parlava de programació, com si qualsevol persona amb un ordinador pogués donar-li ordres a una màquina i de cop tot l’odi que sentia va transformar-se en motivació per aprendre a programar. Va pensar que si en sabia podria trobar un nou treball on seria feliç conduint toros mecànics des d’un ordinador.
    Va començar aprenent apuntant-se a cursos gratis online que al principi li semblaven molt complicats. Llegia la nomenclatura típica dels informàtics i no n’entenia res, i cada vegada que veia una nova paraula o expressió havia de buscar què era. Però no li feia cap mandra i poc a poc va començar a sentir passió pel que aprenia.
    Al cap de dos mesos en què només havia fet que aprendre’n, ja sabia utilitzar força llenguatges de programació a la perfecció com el Python, el java, el C o el C++, i quan més aprenia més creixia en el seu cap una idea: fer alguna cosa que pogués ajudar a tothom, però no sabia què podia ser exactament. Una nit va posar el telenotícies mentre sopava i va quedar sorprès en escoltar que un camió havia envaït el carril contrari de l’autovia A-2 i havia fet que gairebé un centenar de cotxes xoquessin deixant molts ferits greus.
    De cop ho va veure clar, si la gent que tenia alguna mena de ferida tingués algú amb coneixements de primers auxilis al costat, el nombre de morts es reduiria moltíssim. Aquesta idea es va convertir en la seva nova obsessió, va pensar que el millor seria fer una aplicació pel mòbil ja que la gent sempre el porta a sobre, i quan va acabar de sopar, va posar-se a investigar sobre com podia fer-la.
    Després d’uns dies recopilant informació sobre programació d’aplicacions i primers auxilis, va començar a fer-la. No li va costar gaire, ja que la va fer amb llenguatge Java, que ja el coneixia, i en només deu dies ja tenia preparada una primera versió que va penjar al núvol. Això va fer que se sentís realitzat per una banda, però per l’altra va adonar-se’n que havia de buscar feina, ja que no sabia si algú se la descarregaria.
    Un anys després de tot això, el Josep havia tornat a la mateixa empresa, i ràpidament havia ascendit a director del sector de programació, ja que era el que tenia més coneixements del tema, tot i que aquesta feina no el feia massa feliç. Ja no hi pensava en l’aplicació, fins que una nit va obrir el correu electrònic i va trobar-se un correu on senyor de Veneçuela li donava les gràcies per haver fet aquella aplicació que havia salvat la vida de la seva filla després de tenir un accident de trànsit. El Josep no s’ho podia creure; va seguir mirant correus i va veure que Facebook volia comprar-li la idea per la suma de diners més gran que mai havia vist.
    Va acceptar la oferta i això va permetre que pogués deixar la feina per dedicar-se a fer diferents programes que ajudessin a la gent de tot el món, el que va fer que es comencés a fer-se viral per internet, on la gent l’anomenava: Sant Josep.
    JOVE

    Una lenta mort

    Una lenta mort

    Molt bones, sí, ara sóc mort i és degut al millor dia de la meva vida. Tot va començar fa dos dies. Sortia de la feina quan:
    - Guarda-les i no les ensenyis, sobretot!
    Què li passava a aquella dona? No feia bon aspecte però no tenia perquè preocupar-me, total, no la coneixia. I així vaig fer. Havia quedat amb el meu millor amic per anar a sopar. En arribar allà vam sopar i vam acabar al bar del costat fent unes cerveses. Vaig tornar a casa i només obrir la porta vaig caure sobre el sofà i la son em va posseir.
    Em vaig despertar amb un mal de cap increïble, em quedaven menys de 2 hores per poder dutxar-me, dinar, vestir-me i apaivagar aquest terrible mal de cap per culpa de les cerveses. Però quan vaig començar a despullar-me les vaig veure; allà estava el que m'anava a canviar la vida, les pastilles, encara que no va ser aquell el moment.
    Després de dutxar-me, vestir-me i menjar, em faltava remeiar el meu mal de cap i en aquell moment vaig pensar en les pastilles. Vaig agafar una de la bossa i directament me la vaig empassar. Dos minuts després ja m'havia fet efecte, quant devia durar l'efecte? vaig pensar, però no podia saber-ho. Només sabia que m'havia ajudat amb el mal de cap i em sentia més lliure, més gran, més intel•ligent.
    Vaig arribar a la feina i... ja deia jo que el dia m'estava anant massa bé... Era el pesat del meu cap de feina, però avui va ser diferent, en un tres i no res me'l vaig treure de sobre, devia ser per la pastilla?
    El dia se'm va passar molt ràpid, o potser és que jo havia fet la feina massa ràpida? Vaig estar-me tres de les vuit hores no fent res, o més ben dit, vomitant. Això sí que devia ser de la pastilla, devien ser els efectes secundaris. La pastilla durava vuit hores i m'havia tret el malestar anterior, perquè no prendre'n altre? I així va ser, segona pastilla cap endins.
    Vaig tornar a casa meva i l'únic que volia fer era saber més, i això vaig fer. M'interessava molt el fet dels efectes secundaris, ja que era el que més m'influïa en el meu dia a dia. Finalment sense acabar de buscar em vaig adormir.
    Al dia següent, en despertar, estava molt malament: mal de cap, vòmits i una sensació com si el cervell em cremés. Potser havia de parar ja però la sensació de satisfacció que m'envaïa i tota la informació que podia obtenir amb les pastilles en tan poc temps era increïble. Per això me'n vaig prendre una altra i després de gaudir del dia lliure vaig arribar a casa per seguir estudiant el que em passava.
    A veure, on em vaig quedar... S'assembla al Piracetam i aquestes pastilles es consideren una droga, això ja ho pensava, però aquí fica que aquest tipus de droga està prohibida des de fa ja 20 anys. I de sobte se'm passa l'efecte. Començo a vomitar, em surt sang pel nas, mal de cap o mñes ben dit, em crema i em desmaio. Segueixo inconscient al terra fins que algú m'agafa en braços i em porta al llit, no podia contestar ni veure però ho entenia i sentia tot.
    Vuit hores més tard ja estava millor, necessitava dormir però just en aquell moment va començar tot, algú va obrir la porta de cop i va venir a per mi. Em van tapar el cap amb una bossa de roba negra i després d'uns vint minuts ja era en una sala fosca, lliga a la cadira i pendent d'algú que m'expliqués el que passava. De sobte una persona em porta dos gots i em diu:
    - Ja sabem que estàs fent; ara escull una pastilla, l'altra me la pendré jo.
    En un hi havia una pastilla com les que m'havia donat la dona al carrer i en l'altre també, però alguna cosa havia d'haver-hi diferent. Vaig fer-ho a l'atzar. Vaig agafar la de la dreta i me la vaig empassar sense pensar. Era una pastilla com totes les que m'havia pres. El noi es pren l'altra i segons després cau al terra mort.
    - Com sabíeu que jo consumia això?
    - Anàlisi- va confirmar una veu.
    - Però porto molt sense prendre'n...
    - Qualsevol medicament que hagis introduït en el teu cos encara existeix, encara que sigui en quantitats molt petites. Nosaltres podem trobar-ho.
    Sento que l'efecte de la pastilla ja s'acaba i vaig morint lentament. Realment la droga era dolenta i jo no vaig poder acabar amb el meu vici. Cada cop em costava més pensar, fins que vaig deixar de fer-ho.

    Estàvem preparats

    Estàvem preparats

    No era el primer hivern que succeïa i ho teníem tot sota control. Les cèl·lules dendrítiques, que anomenaré DCs, van actuar amb eficàcia i ens van informar en poques hores de la invasió del virus, que anomenaré Gripus. Pel que sembla, en Marc s’havia apropat massa aquests dies a la seva xicota i li havia passat algun microbi. Després d’un petó llarg on les seves llengües realitzaren una dansa circular, humida i rítmica, ja teníem a l’ésser microscòpic dins la boca d’en Marc. Al cap d’unes hores, si no haguessin estat tan encertades les DCs, n’hauríem tingut rondant per tot l’aparell respiratori a uns quants milions més. La situació, aleshores, s’hauria complicat.
    Aquell dia, pels teixits limfoides associats a mucoses (MALT), les DCs estaven fent la patrulla diària de la laringe quan, de sobte, es van topar amb un Gripus. Esquivant a les altres cèl·lules que es trobava pel camí, semblava un corredor tret d’unes olimpíades d’atletisme. Per un moment, va pensar que s’havia escapat, però es va equivocar. Mentre mirava cap amunt escalant per la faringe, sota la campaneta, unes siluetes d’unes DCs s’albiraven per davant la llum que entrava per la boca d’en Marc. Un cop van atrapar a aquell Gripus, es van desfer d’ell. Tanmateix, se’n van quedar una proteïna per ensenyar-la als seus superiors, amb els quals es reunirien a les amígdales, al sostre de la faringe.
    En Marc era un xicot afortunat. Li anaven bé els estudis i dedicava el seu temps lliure a llegir còmics de superherois. Sempre s’havia sentit més atret per les lletres, però la biologia li encantava. Tot i no fer massa esport, sempre havia tingut una salut de ferro. En aquelles èpoques en què tothom emmalaltia, sempre es preguntava per què ell no es posava mai malalt. Li hauria encantat estar dins seu i veure què passava a l’interior del seu cos...
    Els limfòcits T col·laboradors esperaven amb ànsia el paquet de les DCs. Sempre era un moment important perquè depenent del que els hi portessin decidirien el que fer i com. En el seu interior, les DCs van realitzar al lisosoma la proteòlisi de la proteïna i, en el seu complex principal d’histocompatibilitat van presentar-hi un fragment, l’antigen. En la sinapsis immunològica entre el limfòcit T i la DCs es va produir un silenci que va provocar calfreds a més d’un dels qui observava. Al cap de pocs segons, ja es va saber l’origen del que havia portat aquella DC. Es tractava, ni més ni menys, d’un virus de la grip ben desenvolupat i fort que podia causar a en Marc febre, malestar, calfreds i, en el pitjor dels casos, una faringitis que el tindria impedit per parlar durant uns dies. Tot i la curiosa destresa que havien vist que tenia aquest patogen que es trobava a l’interior d’en Marc, no era la primera vegada que coincidien amb un cas com aquest. Feia unes setmanes, en una altra part del cos, una DC els havia portat les restes del que semblava també un Gripus de les mateixes característiques, però en aquest cas molt més feble i debilitat. Pel que sembla, una agulla havia penetrat una vena del braç d’en Marc i l’havia introduït a dins. Tots els agents del sistema immunològic van estudiar aquest microorganisme i van aprendre les vies per contrarestar-lo. Finalment, tota aquesta informació va quedar emmagatzemada en els limfòcits T de memòria.
    Així doncs, els limfòcits T col·laboradors van començar a alliberar interleucina II que, a la seva vegada, es va unir als seus receptors específics d’interleucina per estimular la seva proliferació. En unes poques hores, el nombre de limfòcits T col·laboradors va augmentar en milions. A mesura que anaven dividint-se i creixent, es van diferenciar en limfòcits efectors i, gràcies a la informació que havien retingut, van començar a alliberar citocines específiques per estimular la proliferació de limfòcits B. Tot seguit, els limfòcits B van generar anticossos que s’adherien a les proteïnes que aquest tipus de virus presentava a la membrana. En un tancar i obrir d’ulls, els milers de virus que es trobaven amagats pel cos d’en Marc es trobaven amb un anticòs enganxat que ràpidament acabà amb tots ells. Per altra banda, totes aquelles cèl·lules infectades van ser destruïdes per limfòcits T citotòxics. Com treta d’un llibre d’història, l’estratègia de combat que vam fer servir va fulminar en un tres i no res a l’enemic. El que podria haver acabat en desastre total va acabar sent una petita confrontació sense possibilitat de contraatac per part dels Gripus. Gràcies a mi i als meus companys, que vam considerar aquella informació de la injecció important i la vam guardar, en Marc avui és a l’institut fent classe, escoltant i rient amb els seus companys; en definitiva, fent una vida normal. Tot això perquè estàvem preparats.

    Dues vides creatives

    Dues vides creatives

    I com de costum feia cada nit, abans d’anar-me’n a dormir, em vaig llegir aquell article que l’endemà hauria d’il·lustrar.

    I després de tres anys d’experiments, finalment, arribava l’hora de posar en paper els resultats trobats. Vaig arribar a casa i la Marta ja dormia; segurament es llevaria d’hora, com ella fa, per continuar amb la feina que no havia fet durant la nit.

    Em vaig llevar cap a les sis, sabent que tindria tan sols un parell d’hores per treballar abans de portar les nenes a l’escola. De fet, el subconscient havia tingut bastant feina aquella nit, perquè jo semblava una font d’idees i, amb un llapis a la mà i un full a l’altra, vaig il·lustrar, a la meva manera, aquell article que de política parlava. No obstant això, en Marc encara dormia, segurament hauria arribat tard la nit anterior.

    El despertador sonà a les vuit. La Marta la vaig trobar al despatx fent feina. La vaig saludar, però estava massa ocupada per tornar-me’l. Vaig anar a despertar a les dues nenes, que els tocava anar a escola; pel que sembla em tocaria portar-les a mi. Les vaig deixar a l’escola i em vaig dirigir cap a l’Hospital del Clínic, que era on treballava.

    Vaig acabar la feina abans del que pensava. En segon lloc, vaig contactar amb la persona que em va fer la proposta i vam quedar per donar-li els resultats aquella tarda. Li van agradar tant que em va donar més feina encara. Vaig anar a buscar les nenes a l’escola, tornaven esverades com sempre, cosa que em preocupava perquè tenia feina per l’endemà i l’havia de fer avui perquè l’endemà ja tenia plans.

    Com ja he dit, ja teníem els resultats dels experiments, ara, però, no hi havia prou en anar als congressos i explicar-ho, sinó que, d’alguna manera, se li havia de donar alguna prova a la societat, que han estat ells qui han posat els diners. Per tant, era hora de redactar un article per posar en paper els resultats trobats.

    Vaig deixar-les jugant a la sala del costat del meu despatx, i, em vaig posar a llegir el nou article. Aquest cop el meu subconscient no tindria temps per treballar-hi, segurament el resultat no seria tan magnífic. Em vaig posar a fer feina i no van passar deu minuts que les nenes ja estaven cridant; al meu costat. Un desastre total, no em podia concentrar.

    L’article constaria d’una introducció, dels materials i mètodes on explicaríem com hem fet els experiments, els resultats que hem obtingut i acabaríem explicant les conclusions. Suposo que ocuparia unes cinc pàgines. Aquests, però, són articles molt diferents als que li donen a la meva dona, encara que, tot i tractar de ciències, i la gent no sol relacionar la ciència amb la creativitat, tota la feina que té darrera també té una base creativa, és per això que trobo que la feina de la meva dona i la meva són més semblants del que la gent es creu.

    I com ja creia, les nenes no van estar-se ni quietes ni callades en tota la tarda; a més a més va arribar l’hora de fer el sopar i la creativitat no havia vingut encara al meu cap. El Marc va arribar d’hora aquell dia, va ser ell qui va fer el sopar i va dutxar a les nenes; això em va donar una mica de temps sola, però res, ja no em funcionava la vella tècnica de fer-ho per la tarda. M’havia acostumat a deixar treballar el meu cervell durant la nit i ara res més em servia.

    I així és la vida d’un científic i d’un artista, les dues semblen camps oposats però realment no són tan diferents com la gent creu; ambdues necessiten creativitat, sí.

    Una aplicació amb un punt de sort

    Una aplicació amb un punt de sort

    Un cop assegut al despatx de l'oficina, vaig començar a treure tots els documents que havia de repassar abans d'entregar-los per al nou projecte. Estava assajant la meva presentació abans d'exposar-la davant dels compradors interessats en el nou producte. En aquell moment vaig recordar que no havia tancat les persianes de casa meva amb les presses del matí per no arribar tard a la feina. Vaig agafar el mòbil i, des de la meva aplicació, vaig poder baixar les persianes. Vaig adonar-me, tal i com mostrava l'aplicació, que havia oblidat també els llums i vaig apagar-los tots. Un cop enllestit, vaig tornar a la feina.

    Uns minuts més tard, un company de feina va entrar al despatx i em va dir que els compradors acabaven d'arribar i que, en pocs minuts, entrarien a la sala de presentacions. Allò em va agafar una mica per sorpresa, ja que volia haver assajat abans la meva presentació perquè sortís tot sobre rodes, però no em va amoïnar gaire ja que ho tenia tot ben clar. Em vaig ajustar la corbata, vaig agafar la meva carpeta i vaig dirigir-me cap a la sala de presentacions. Vaig fer una sèrie de respiracions profundes i em vaig disposar a entrar-hi. De sobte, una alarma va sonar al meu telèfon. Era l'alarma de casa meva, algú havia trencat una finestra! Sense pensar-m'ho dos cops, vaig donar la carpeta amb tots els documents al meu company i li vaig demanar que entretingués als compradors i fes temps com pogués. Vaig pujar al cotxe i vaig córrer tant de pressa com vaig poder.

    No vaig fer cas a cap senyal de velocitat i, desafortunat de mi, després de passar una cruïlla, un cotxe de policia estava just allà parat en un semàfor. Vaig seguir conduint, reduint considerablement la velocitat i demanant que no m'haguessin vist. Però la sort no estava del meu costat aquell dia. Van encendre la sirena i es van col·locar darrere meu. Vaig parar a la vorera del carrer i vaig esperar a l'agent. Vaig baixar la finestra del cotxe i em va dir: “Sap a quina velocitat anava? Acaba de passar per un pas de vianants a una velocitat que duplica la permesa. Tregui els documents i permisos del vehicle.” Vaig treure-ho tot de seguida i vaig explicar a l'agent: “Senyora agent, acaben d'entrar a casa meva i no puc perdre ni un minut, tinc documents de feina molt importants!” L'agent em va fer calmar, i em va dir que em dirigís a casa meva, que parlaríem més tard de la infracció.

    De camí a casa vaig pensar que la meva aplicació no funcionava bé ja que havia tancat des del meu mòbil totes les persianes. La sorpresa va ser quan en arribar, totes les persianes estaven baixades, i no hi havia cap manera d'entrar a casa des de fora. Va ser aleshores quan vam anar a veure la finestra trencada. Algú l'havia trencat des de dins de la casa. Vaig explicar l'existència de la meva aplicació a la policia i vam deduir la única cosa que podia haver passat. La persona que havia trencat la finestra havia entrat a casa abans de que hagués tancat les persianes i s'havia quedat tancada a dins. L'agent va començar a inspeccionar la zona on es trobava la finestra trencada mentre jo vaig mirar per tota la casa. No hi faltava res ni hi havia cap rastre. Vaig suposar que el lladre, en veure que s'havia quedat tancat, s'hauria posat nerviós i hauria fugit tant aviat com va poder. L'agent va trobar unes empremtes dactilars a la finestra trencada. La policia va marxar amb tot el que necessitava i em va perdonar la infracció de velocitat. Vaig agafar el cotxe i vaig tornar a la feina.

    Els compradors estaven marxant per la porta quan jo entrava i, tot explicant la meva història, vaig aconseguir fer-los quedar. Vaig començar a exposar el meu projecte, afegint un argument sobre seguretat i bon funcionament, amb el que m'acabava de passar aquell mateix matí. Els compradors van quedar meravellats amb la meva aplicació i van aprovar el projecte. Després d'un dia amb tanta mala sort, ja era hora que alguna cosa em sortís bé.
  • HELDUAK
    GAZTEAK
  • ADULTO
    MOZO
Col·lectiu d’artistes 4-Elements
EXPOSICIÓN
En los últimos años, quizás hayan sido las bibliotecas científicas las que con más fuerza han empujado al libro (como formato, como objeto) a la periferia de su actividad. En ciencia, la información y el conocimiento viajan a una velocidad tal que el papel apenas puede seguirles. Mientas un amplio sector de lectores se mantiene aferrado al objeto ‘libro’, ‘el lector’ de la biblioteca científica se ve desbordado por la necesidad contínua de información actualizada, una demanda vertiginosa frente a la cual el libro responde con el calmoso paso de un artefacto al que se le presupone solidez, reflexión y, por tanto, también un tiempo más ralentizado. La exposición Post–Libros realiza un viaje de indagación por el formato, la morfología, la poética y la mitología del libro. Se propone una reflexión contemporánea sobre su identidad y sobre su rol tradicional como elemento fetiche del conocimiento y la cultura y como medio de expresión de la información, la creación y la ciencia.

PostLibros, NeoLibros, No Libros: un viaje de reinterpretación

Del 20 al 29 de abril
TALLER
¿Qué futuros imaginamos para el libro? ¿Será el mismo en ciencia, en historia y en el arte? Y a título individual, ¿qué significa para nosotros el libro: cultura, censura, fetiche, negocio, evasión, reflexión? El taller ‘Esculpiendo el libro: ciencia, poética, técnica’ es una invitación a la reflexión colectiva en torno al objeto ‘libro’ a través de la manipulación artística. Está abierto a personas de cualquier disciplina que quieran explorar otras formas de pensar, de salir de los esquemas habituales de la actividad diaria, de trabajar con personas de otros ámbitos en una actividad de creación individual y colectiva. Al acabar el taller los participantes se llevarán su propia obra.

Esculpiendo el libro: ciencia, poética, técnica

20 y 27 de abril, de 16 a 19h

Inscripciones: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Sala de exposiciones de la Residencia de Investigadores, C/ Egipcíaques, 1-3. Barcelona

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ESCUELA DE ESCRITORES