RELATOS

    • ¡Menudo Laboratorio!

      ¡Menudo Laboratorio!

      Si miras por el microscopio de la imaginación descubrirás un laboratorio diminuto: el de la Placa Petri. Para los que no sepáis qué narices es esto, os diré que se trata de una cajita circular y plana que los científicos utilizan para cultivar células, observar la germinación de semillas o examinar el comportamiento de pequeños organismos. Así que os podéis ir haciendo una idea sobre el microuniverso que se esconde ahí.
      Os presentaré primero al Doctor Billy Rubina, un apasionado por todo lo amarillo, desde estudiar el carácter escurridizo de la piel de plátano, hasta terapia psicológica para la depresión con rayitos de sol, pasando por
      la variedad de tonalidades de una yema de huevo. Estudios que han sido reconocidos con numerosos premios y medallas de oro, como no podría ser de otra manera, dada la querencia del insigne investigador por este color.
      De la Doctora Esther Oides, a pesar de ser una eminencia en su área, todos comentan que tiene un carácter agrio. Quizá porque esté hípervitaminada e híperhormonada. Pero no puede evitarlo. Es intrínseco a su forma de ser y actuar. A muchos su trato cotidiano les pone del hígado. Y es que ser miembro de la familia Colesterol no tiene buena prensa.
      Junto a su despacho, se encuentra el departamento de la Doctora Ameba Glucósida. La más pequeña y golosa de todas las investigadoras de Petri. Se pasa el día entre moléculas de tarta de chocolate, gotas de sirope de fresa, y haciendo helados de leche merengada con nitrógeno líquido. Todos la adoran por su dulce personalidad, aunque a veces pueda resultar un tanto empalagosa.
      Al fondo del pasillo, a la derecha, se encuentra el mini árbol de la ciencia. Allí trabaja el Doctor Mono Sacar Ido. Un primate tan divertido como loco. Siempre se anda por las ramas y suele abastecer de plátanos al Doctor Billy Rubina . Y entre liana y liana, está enredado en el estudio de la evolución , con la esperanza del que el hombre involucione a simio.
      Aislada en una burbuja, labora la física Eva Poración. Todo lo que toca lo convierte en gas o en vapor. Muy apreciada en épocas de inundaciones porque lo recoge todo en un pispás. Y últimamente muy solicitada en la cocina de vanguardia por sus fórmulas de cambio de estado, donde un vino de reserva puede convertirse en una nube roja que nos llueva gotas de Rioja.
      Son cientimagos y cuentíficos.Seres invisibles al ojo humano que pueblan la Placa Petri. Donde los experimentos avanzan sobre la base de la ciencia e inspirados por la imaginación.

      ¿Quién soy?

      ¿Quién soy?

      ¿Sabéis quien soy? Os daré una pista:
      Mi papel en esta vida, en este ciclo vital no solo el tuyo, sino también de los que venían antes de ti y de los que vendrán después, es observar. Mi vida comenzó hace millones y millones de años con una gran explosión que dio lugar al mundo maravilloso en el que vivís y en el que de una forma u otra, también yo hago acto de presencia.
      Tras esta gran explosión y años y años de soledad, al fin apareció el hombre. Poco a poco domando a sus duros enemigos como el fuego y con la aparición de la escritura, dieron el gran paso para ser una verdadera civilización, creando la agricultura y ganadería. Pero no solo en este momento comenzó el desarrollo de vuestra sociedad, también fue el comienzo de las guerras por dominar territorios que al final y al cabo son solo tierras, cuyas batallas siguen librándose hoy en día.Y así la sociedad fue evolucionando...
      Recuerdo grandes momentos de la historia, el desarrollo de la imprenta, que hizo que la cultura y antiguas escrituras pasarán de una punta del mundo a otra…llegó incluso un día en el que a estas personas que luchaban por encontrar respuestas a preguntas que formulaban, se les denominaron científicos: y éstos trajeron a la sociedad grandes hallazgos a través de fórmulas matemáticas y físicas; además de inventos como el ferrocarril o el teléfono mejorando infraestructuras y las comunicaciones; también les debemos aquellas máquinas que atraviesan los cielos y que pueden volar como pájaros. Hasta pisar la luna y salir del planeta Tierra para descubrir que es lo que hay más allá.
      Han pasado millones de años, pero todavía sigo viendo a personas que luchan por el conocimiento, por encontrar algo desconocido o por explicar algo inexplicable. Si vuestros antepasados pudieron cumplir sus sueños y vencer a sus miedos, estoy seguro que todavía hoy en día viven grandes científicos dentro de cada persona, grandes pensadores que revolucionaran este mundo con sus ideas. Cosa que personalmente, me parece fascinante, la idea de ver como estas futuras personas consiguen demostrar una hipótesis o algo en lo que llevan pensando desde que eran niños.
      Por ello, en este momento la humanidad no me parece tan aburrida, pero últimamente estoy viendo como determinadas personas les cortan las alas a estos grandes pensadores, como la cultura, la educación y la curiosidad empiezan a desaparecer… La sociedad que fue fundada por aquellos hombres que comenzaron a escribir y despertaron esa gran curiosidad en las generaciones venideras, debe de ayudar a que esta curiosidad no muera, porque sin ella no hay ciencia, sin ciencia no hay grandes pensadores y sin grandes pensadores, la sociedad me volvería a aburrir y me sentiría infinitamente solo.
      Escriban, piensen e imaginen, porque ¿quién pensaría hace millones de años que seriamos capaces de pisar la Luna o de comunicarnos con una persona que se encuentra en la otra mitad del planeta? Sus ideas no son locuras, y si les dicen locos, díganles que las mejores personas lo están.
      ¿Todavía no saben quién soy? Soy el tiempo, y seré el espectador de vuestras grandes obras. Solo me queda una cosa que decirles: Sueñen futuros científicos.

      "Había una vez..."

      "Había una vez..."

      HABÍA UNA VEZ…
      VII Concurso de relatos de inspiración científica
      Había una vez una especie de mago de larga barba y gafas de “culo de botella”, que con su bata blanca, su microscopio, sus ratones y sus pócimas, que sólo él conocía, perdía las horas no sé sabía bien en qué … ¡Qué manera de desperdiciar el tiempo en pleno siglo veintiuno, cuando había tantas cosas que hacer! Pensaba cierto sector de la sociedad ninguneando su labor.
      Existía pobreza, desempleo entre los más jóvenes de los países desarrollados y hambre como nunca se había conocido hasta entonces, debido a las guerras que unos locos fundamentalistas habían comenzado y que no tenían previsto acabar, por las que masas de gente habían tenido que huir de sus países buscando refugio en otros pueblos, que les negaban el asilo…
      Y mientras, esta especie de alquimista con sus probetas, ensayando sabe Dios qué nueva fórmula...
      El doctor de la bata blanca era constante y no cesaba en su empeño, seguía y seguía haciendo mezclas con sus innumerables probetas para posteriormente experimentar con los ratones y analizar los resultados.
      Ahora se había propuesto investigar en torno al Alzheimer, desenmascarar esa palabra maldita, que estaba haciendo estragos en personas cada día más jóvenes, que olvidaban sus nombres, sus vidas y sus recuerdos y vivían en un mundo perdido en el que ni ellos mismos sabían por quéde pronto se encontraban en un sitio que no era el suyo, con una mochila que apenas contenía vagos y distorsionados recuerdos de su infancia y en ocasiones ni eso…¡Merecía la pena ponerse manos a la obra para tratar de aliviar la vida de esa gente, cada vez más joven y numerosa, que estaba destinada a pasar los últimos días de su vida sumidos en esa nebulosa, sin saber por qué les había tocado a ellos!
      Hoy, iba a ser un día de suerte para esta investigación, un rayito de luz salía a la palestra: Se había hallado uno de los mecanismos genéticos que desencadenaban la degeneración neuronal en el Alzheimer.
      ¡Enhorabuena! Era un peldaño más en la interminable escalera que supone la lucha contra esta palabra impronunciable. Sí Enhorabuena y Gracias por todo lo que este eslabón suponía de esperanza, no solo para los afectados sino también para sus familias que se sentían impotentes y perdidas ante esta cruel enfermedad.
      Pues sí, la investigación parece que serviría para algo: Se había dado un paso más en la lucha contra este mal, que desgraciadamente, tanta actualidad estaba cobrando.¡ Para que luego las malas lenguas vayan por ahí desvirtuando la labor del investigador, pregonando que no se sabía en qué se invertía el dinero que los gobiernos destinaban a este sector! Sí estamos de acuerdo en que quizá había prioridades más básicas e inmediatas, como erradicar el hambre, la pobreza, las guerras, el terrorismo,prioridades a las que destinar los presupuestos del Estado; pero no por ello deberíamos olvidar que la sociedad no avanzaría ni podría evolucionar sin la ayuda de una buena investigación en todos los niveles.
      Muy lejos queda ya esa figura de investigador con las lentes de “culo de botella” y barba blanca. Los investigadores de nuestro tiempo son ahora jóvenes (chicos y chicas), sobradamente preparados, que están esperando una oportunidad para desarrollar sus ansias de descubrir nuevos mundos, cumplir los objetivos que se marcaron cuando estaban formándose y generar así nuevos conocimientos. Para ello tienen que ser guiados por los más veteranos que son fuente de esos conocimientos en los que basarse. Es así como la ciencia fluirá, trasmitiéndose de unos a otros, sin fronteras gracias a los nuevos métodos de publicación como son el “OPEN ACCESS”, en el Programa Horizonte 2020 de la Comisión Europea, entre otros.
      Perdón porque un inexperto, que se ha metido a hacer de cuentacuentos por un instante y que a través de una forma sencilla quiere defender la importancia de la Ciencia, lo interesante y gratificante que puede llegar a ser en un mundo, que tiene prisa por llegar a todo en un tiempo récord, con el mínimo esfuerzo.
      Ánimo a todos los que estáis en ese mundo mágico de la Investigación y la Ciencia; no desfallezcáis ante las dificultades; ánimo a los que empezáis con esa ilusión primera; a los que estáis hartos de la monotonía y de las trabas y ánimo a todos los que en breve os iréis del mundo laboral para que sepáis trasmitir vuestro gran conocimiento a las jóvenes generaciones , conocimiento sin el que no puede avanzar la Ciencia y Gracias a todos por participar en este mundo tan maravilloso y multidisciplinar . ¡Gracias por ser científicos!
      Había una vez una probeta, un ratón, un microscopio…junto a un señor de bata blanca.


      Hormiguita

      Bajón súbito

      Bajón súbito

      -Por los agujeros de la persiana entra luz, a pesar de la claridad no voy a renunciar a la cama. Aun llevo los malolientes calcetines, su cinta elástica ha dejado marcas en mis hinchados tobillos. Vaya noche de juerga. Me abrigo en la piel de cerdo, dicen de él que se aprovecha todo. En este estado no sería comestible-.
      -Buscar trabajo qué pereza. No estoy a la altura, si enseño estas manos tan robustas puede que ni las quieran tocar. Tocar tocar, el cielo tenté pero de qué forma-.

      .Bostezo de aliento fétido por falta de dieta saludable; comidas en exceso, alimentos envasados, fritadas sobrantes. Ojos enrojecidos por la luz artificial de la noche yacían en unas marcadas ojeras. Su piel cetrina llena de purulencias. Con la uña del dedo meñique hurgó en el grano dejando el absceso inflamado, con el sebillo sujeto a la garra hizo una bola que frotó en la amarillenta sábana, cuyos pelos destacaban aferrados a la franela de su tela.

      Como un Buda en su trono, desparramado en el sucio colchón, mantenía en sus manos una bandeja cuyo contenido era poco recomendable.
      Necesitaba azúcar su cuerpo lo pedía. Girándose con dificultad hacia la mesilla de noche prendió una grasienta palmera de chocolate blanco sin envoltorio, para ser relamida. Sin apenas respiración de un bocado engulló el dulce, mezclado con los espumarajos de su boca, relamiendo hasta las uñas mal cortadas.

      ¡Ay María, qué personalidad! Sin ti no hay paz ni armonía. Dulce, romántica, y un poder de escucha enorme-.
      -Te amo. Sé que no expreso demasiado mis emociones salvo cuando me elevas al infinito. Lamento si no consigo estar a tu altura y exigencias-.
      -A veces en la oscuridad temo perderte. ¿Qué haría yo sin ti? ¿Dime? Guarida de mis carencias y desenfrenos-.
      -Te quiero, sí, desde mi adolescencia formaste parte de mi vida, aun en las lagunas de mi memoria, con la predisposición genética. No fuiste crítica a pesar de todos mis errores. Ahora vulnerable a cambios emocionales sigues esperándome en ese baile alucinógeno a veces tenebroso, emocionante, apacible y relajado paraíso. Las palmeras de tus hojas, el verde de tu esencia, tu sonrisa que asalta en una psicosis de locura-.
      -Esa eres tú, un ramillete de flores con tallos pequeños triturados por el calor del sol-.

      El silencio reinaba, sin réplica a su conversación, María no hacía presencia.

      -Hay química entre nosotros. Tienes capacidad para manipularme como una marioneta anulando las neuronas de mi cerebro, enamorado sustancialmente de tu estilizada figura, rozando la enajenación. ¿Se puede amar tanto? Soy tu receptor, aumentas mi apetito en sueños de lujuria, presentando tu lado más sexual-.

      Solo en la penumbra de una habitación poco ventilada, recordaba el vaho de su respiración.

      -Me gusta tu penetrante aroma, fumaradas de exhalación viajando hasta horizontes desconocidos, el vuelo rasante que quita mis penas. Cuánto te necesito-.
      -Pura y tan rebelde que tus juegos a veces pasan factura. A pesar de irritarme, tu ardor me sube por la garganta y expira por los pulmones, como válvula de escape. Sola, acompañada o mezclada con el rubio del estanco-.
      -Hoy te deseo, marchaste dejando un vacío en mi corazón, un hormigueo que debilita mi cuerpo. Sin tu calor, sin los jugos de tu esencia, en un terreno peligroso-.
      -Tengo miedo, la habitación está oscura, se me nubla la vista y no distingo tu imagen. Mis manos buscan las tuyas. Las sombras aparecen, sus voces cuchichean ofendiendo mis pensamientos, provocan mi voluntad, apática, acomodada al lecho, incitándome a volar pero no tengo las alas dispuestas-.
      -Vaivén de tus curvas, límite al desequilibrio. El suelo se balancea, pero hoy no estás en esta danza dañina-.
      -María, fiel y leal, de romántica naturaleza, simplicidad y belleza, elevas mi espíritu al más allá.
      -Excelsa en detalles, debilidad de mi homenaje. Busca otros apetitos que saciar. Tu efecto cannabinoide en movimiento constante,THC. Siglas analgésicas que se degradan por exposición a la luz que entra a través de las tablillas-.

      La extrema palidez de su piel hizo un último llamamiento a María.

      -Mi corazón late con acelerada violencia, lo siento en el pecho, en la garganta, en el cuello-.
      -Tal vez abusé de tu confianza, sin compañía en este difuso viaje, algún día te explicaré el porqué de mis delirios-.
      -Voces que hablan y se van para siempre, testigos de una loca idea. Diez años seducido, escribiendo en una pared en medio de la nada-.
      - Sólo unos segundos de lucidez para demostrarte que entre el dolor y la angustia ha ganado la “Pálida” tragedia.


      Dado el alto consumo de Marihuana en la adolescencia, estudios científicos dimensionan los efectos temporales en pasado y proyecto futuro, para el óptimo rendimiento escolar; memoria y aprendizaje. Pérdida de neuronas y en ocasiones graves problemas vasculares.

      Como dientes de león

      Como dientes de león

      Navega, la ciudad flotante, despreocupada en las suaves corrientes del cielo… Si tuviera una escalera infinita, tal vez me colase entre las entrañas de la peregrina urbe para descubrir sus secretos.
      Parsimoniosa, teñida de misterio, la metrópoli expone su maquinaria de pistones y vapores en la panza. Los motores de antigravedad —titánicas esferas de rotación perpetua en el vientre de la bestia—, producen un ronroneo inquietante que quiebra la paz entre los vientos, y en el desierto. Pienso en si sería probable que sus ciudadanos, al ver a un bárbaro, me recibirían con los brazos abiertos. Mis pistolas, la mirada, el polvo en los ropajes y la piel curtida por el sol no ayudarían, claro. Aunque, reconozco, sería divertido estrechar la mano de las gentes del cielo. Una utopía. Nadie sabe qué fue de sus habitantes. Hace tanto que mi abuelo me contó cómo vio despegar a las Atlántidas y marchar con los elegidos; nunca se volvió a saber de ellos.
      ¿Será ésta una de las últimas megaciudades que juega con los pájaros? Cierto es que tenían mayores recursos. Las poblaciones más pequeñas fueron las primeras en mostrar imperfecciones, y en precipitarse. Fue una gran idea en su momento, aquí abajo todo se estaba muriendo. Esas metrópolis, sin embargo, se convirtieron en castillos en el cielo.
      De tanto en cuanto, tropiezo con los gigantescos esqueletos de grafeno. Son un buen cobijo, pero no me quedo por mucho; capas de melancolía cubren sus rincones deshabitados y pasear por las estructuras derruidas no me motiva en exceso. Es difícil imaginar la colosal belleza que una vez tuvieron y el orgullo de sus constructores. Es el silencio, no obstante, lo que más comprime mi alma cuando pernocto en uno de sus cadáveres. Y tampoco es que sea el único que hurga entre los restos. No, no paso demasiado tiempo en las urbes flotantes que sucumbieron.
      En medio de estas tierras baldías, una sombra como la de esa ciudad que se desliza sobre mi cabeza, es bienvenida. Mientras voy a su caza, refrescará mi camino. Como el resto de metrópolis, deja un río de negrura que corrompe el firmamento; una ballena herida. No será difícil seguir su rastro, ni para otros chatarreros. Es posible que para no irme de vacío, obligue a mis pistolas a cantar una balada de plomo.
      No comprendo qué las mantiene ahí arriba. Cuando colapsa una de ellas, con todo, es un digno espectáculo. La última vez que pude presenciar un desplome me encontraba acampado a la orilla de un lago con montañas nevadas de fondo. Una perca se hacía a fuego lento a la vez que, metódico, saboreaba un queso rancio. Aquella ciudad, que estallaba y ardía por varios puntos, rompió la tranquilidad del lugar al arrojarse como una lanza sobre las montañas. Pareció que el tiempo, al verla deshacerse como dientes de león, se ralentizaba para mi disfrute. Cuando el cadáver metálico aún gorjeaba, desvalijé lo poco que quedó.
      Pronto bucearé en otro vagamundo cobrizo y oxidado que, aún desafiando a la gravedad, terminará por desmoronarse aunque navegue despreocupado en los cielos.

      Comportamiento agresivo intra-específico en larvas de Salamandra gigante de ojos de fuego

      Comportamiento agresivo intra-específico en larvas de Salamandra gigante de ojos de fuego

      HERPETOLOGICAL JOURNAL, Vol. 5, pp. l5-21 (2022)
      Comportamiento agresivo intra-específico en larvas de Salamandra gigante de ojos de fuego.
      Asenath Waite.
      Biology Department, Miskatonic University. Arkham, Essex County, Massachusetts.
      E-mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

      Resumen
      El comportamiento social más llamativo en las larvas de urodelos es la agresión entre individuos de la misma especie y se relaciona con la competencia por el espacio y los recursos. Estas interacciones pueden originar lesiones importantes e incluso llegar al canibalismo. En este estudio se analizó, en condiciones de laboratorio (Museo Nacional de Historia Natural de París), el comportamiento agresivo en larvas de la Salamandra gigante de ojos de fuego. Los objetivos básicos fueron: (1) analizar la función visual en el contexto del comportamiento agonístico y (2) examinar si el tamaño relativo del cuerpo entre individuos influye en la frecuencia de las interacciones agresivas. Como control se analizó el posible efecto que pudiese tener el observador sobre la conducta de las larvas de Salamandra gigante de ojos de fuego estudiadas.
      Para los experimentos se seleccionaron al azar parejas de larvas de salamandra y se introdujeron en un acuario. Las condiciones de temperatura, luz, oxígeno disuelto y calidad del agua fueron siempre las mismas. Los ensayos se iniciaron tras un periodo de aclimatación de las larvas a su nuevo entorno (20 minutos). El análisis de los patrones que precedieron a un acto directo de agresión (acercamiento y mordida) reveló, por un lado, que la salamandra que iniciaba la agresión exhibía más patrones de conducta de ataque y, por otro, que el receptor mostraba inicialmente un claro comportamiento de huida. El tamaño relativo del cuerpo afectó significativamente a la frecuencia de los actos agresivos. La proporción de actos agresivos realizados se relacionó positivamente con el tamaño relativo de la larva. El tamaño corporal parece ser una señal importante que se correlaciona con el resultado de interacciones agresivas en larvas de Salamandra gigante de ojos de fuego. Los individuos son capaces de estimar la asimetría de su tamaño con respecto a otras larvas y de evaluar la capacidad de lucha de su adversario en función de su tamaño, pudiendo así ajustar su comportamiento y, en su caso, evitar o propiciar la escalada del encuentro agresivo. Por último se comprobó el efecto del observador en los resultados del experimento mediante el concurso de dieciocho estudiantes becarios elegidos al azar. Lo más relevante fue que, cuando la mirada de las larvas de Salamandra gigante de ojos de fuego se posaban en los ojos del observador, se producían en éstas una serie de movimientos erráticos que concluían con una inhibición de los comportamientos agresivos y, en cambio, un aumento de los de huída. En un 44.4% de las observaciones, estos individuos acabaron muriendo víctimas de agresiones de la larva contrincante al no mostrar ninguna resistencia ante sus ataques violentos. En estos casos fueron frecuentes las amputaciones de patas, porciones de cola y branquias antes de la muerte.
      Aunque no forma parte de este estudio y, a falta de otros parámetros externos no controlados, no podemos tener conclusiones, queremos dejar constancia de la posible influencia recíproca recibida de las salamandras. Tras los experimentos se produjo un notable incremento de los comportamientos agresivos y delictivos de los observadores que entraron en contacto visual con las larvas de Salamandra gigante de ojos de fuego. En la actualidad todos los estudiantes que participaron en el control permanecen recluidos en distintos centros penitenciarios del país y algunos, incluso, debido a su conducta extremadamente violenta, en celdas de aislamiento (cuatro de dieciocho casos).

      Don Alejandro

      Don Alejandro

      La casa de mi abuela era como todas las casas de todas las abuelas, ya saben, con su mecedora, su mesa camilla, su brasero, sus tapetitos de ganchillo, su olor a limpio y sus fotografías en color sepia. Pero, a diferencia de las casas de las abuelas de mis amigos, en casa de mi abuela no había imágenes religiosas de ningún tipo: ni un Sagrado Corazón, ni una Virgen de cualquier advocación, ni un San Judas Tadeo, ni una Santa Rita de Casia, ni siquiera un San Pancracio vestido de perejil, nada.
      Lo más parecido a un pequeño altar que había en casa de mi abuela era un pequeño rincón sobre la gran cómoda del salón, con una fotografía de un caballero de pelo cano, bata blanca y una pajarita que a mí me parecía de lo más divertida. Un diminuto jarrón montaba guardia junto al marco, siempre con una flor que mi abuela cambiaba a diario.
      Acostumbrado a que formara parte del paisaje habitual en las visitas a mi abuela, a mí nunca se me había ocurrido preguntar quién era aquel señor tan serio y por qué su fotografía tenía un lugar tan privilegiado en aquella casa hasta que, una tarde de visita especialmente aburrida, estuve a punto de romperla y mi abuela decidió -en un intento desesperado por mantenerme quieto un rato- contarme la historia de aquel misterioso hombre.
      Me habló mi abuela de una época lejana en la que muchos niños morían al poco de nacer. De una época en que ser pobre equivalía a hambre y enfermedad, de un mundo que acababa de dejar atrás unas horribles guerras, un mundo mucho más triste que el nuestro.
      Me habló, con voz trémula, de los hijos que había perdido antes de nacer mi madre y me contó lo que había ocurrido cuando ella también había enfermado.
      Me contó sobre las noches que pasó llorando y rezando a todos los santos y vírgenes que se le pasaban por la cabeza. Me habló de las absurdas promesas que hizo si su hija recuperaba la salud y de la desesperación que sentía viendo que la niña no mejoraba. Y, sobre todo, me habló de don Antonio, el médico, que les informó sobre la penicilina, ese milagroso medicamento recién descubierto, que tanto bien empezaba a hacer por esos mundos y que tan difícil era de conseguir.
      -Don Antonio -me dijo mi abuela enjugándose una lágrima rebelde- removió cielo y tierra y no paró hasta conseguir la necesaria para curar a la niña.
      Y, finalmente, me narró, con emoción y ojos brillantes, la maravillosa mejora que la niña comenzó a experimentar en cuanto se inició el tratamiento.
      Fue entonces, me dijo mi abuela, que dejó de creer en Dios, en los santos y demás parafernalia. Quitó todos los crucifijos de casa, tiró todas las imágenes y estampitas, dejó de ir a la iglesia. Fue un escándalo familiar, pero ella ya no podía creer en un Dios que permitía que los niños enfermaran y murieran. Se informó sobre don Alejandro (que es como ella llamaba a Alexander Fleming), encontró una fotografía suya y la puso allí, en la cómoda, para no olvidar, nunca, al hombre que había descubierto la maravillosa medicina que había salvado a su hija.
      Para recordar, siempre, que son los hombres y su ciencia, no los dioses quienes salvan nuestras vidas.
      Desde ese momento, miré a “don Alejandro” de otro modo, su pajarita dejó de parecerme tan cómica y decidí que yo, de mayor, también quería salvar vidas.
      Es por mi abuela que soy científico y es por don Alejandro que soy investigador.

      EL CAJON DE LOS RECUERDOS OLVIDADOS

      EL CAJON DE LOS RECUERDOS OLVIDADOS

      El sonido de la avioneta arrancaba los más recónditos pensamientos de la mente de Alejandra. El atronador sonido de los motores llegando a sus oídos le removían unos sentimientos que creía perdidos en el cajón de los recuerdos olvidados. Rememoró el día en el que juró por su propia vida el no volver a tomar los mandos. Aquél último vuelo fue demasiado espeluznante, un riesgo en demasía con el que afloraron unos sentimientos que cambiaron de la noche a la mañana y sin pretenderlo. El cielo se abrió para ser surcado por la avioneta como navío que surcara los siete mares, llevando de acompañante las nubes y el sol. Sus manos sujetaban los mandos con una increíble precisión entre levedad y firmeza y la avioneta se dejó llevar. Esa forma de postrarse las nubes ante el paso de la reina del firmamento, de los campos celestes, del infinito mar de aire y de níveos algodones de vapor hizo que Alejandra se sintiera arrogantemente cómoda, exponiéndose a los más peligrosos giros. Cabriolas y tirabuzones retumbaban espectaculares por el cielo, y así, llena de un pretencioso estupor, arrogante y aventurado, quiso llegar a lo más alto y sentarse en una delicada nube lechosa a observar el mundo a sus pies. Empujó hacia sí los mandos y la avioneta se alzó orgullosa y desafiante. Más, quería más. Más arriba. Y más. Todavía quedaba un buen trecho para llegar al sueño en forma de nube. Sentía cómo su cuerpo se hacía pesado y como si el suelo bajo sus pies, tan abajo, tan lejos, la agarrara con tesón para no dejarla marchar. Quería cumplir su sueño a toda costa y aquellos abrazos, tensados y amarrados con una invisible soga trenzada de cordura y flores de vida. Miró al horizonte y allí estaba la nube. Casi había llegado. Solo faltaba un poquito, una menudencia, un ínfimo esfuerzo y lograría su fantasía. Impulsó un par de centímetros más hacia sí los mandos y la avioneta se afanó en no fallar a la reina de los cielos. Y con lastimera saeta viva de adoración, retronaron los motores y realizaron ese último sacrificio sintiendo perder sus entrañas en el camino.
      Ahora es el momento de abrir la caja de los recuerdos olvidados. ¿Qué ves?. No es lo que te esperabas, ¿verdad?. Mírate, tan sólo eres tú, Alejandra, mujer arrogante y pretenciosa, que quisiste saborear el premio del firmamento y de los campos celestes, del infinito mar de aire y de níveos algodones de vapor. Tan sólo eres tú, carente de abrazos sin sombra, vacía, estéril de trenzados de cordura y flores de vida que era lo que te retenía allí abajo. Ahora ya es tarde. No te lamentes. Vuelve a cerrar la caja de los recuerdos olvidados y paga a la eternidad el precio de tu sueño, sentada ahí, en esa nube de algodón con el mundo a tus pies.

      El último manuscrito

      El último manuscrito

      Por más esfuerzos que los organismos internacionales realizaron, no pudieron evitar la catástrofe de una conflagración atómica mundial. Yo estaba realizando unos estudios científicos en las montañas, cuando se produjo la repentina destrucción y contaminación de todo el planeta, y para protegerme de aquella tragedia, me guarecí en la profundidad de una pequeña y extraña caverna entre las rocas. Allí todo estaba vacío y en penumbras, pero por lo menos no había odio, guerra, ni destrucción.
      Sin embargo, al producirse un movimiento sísmico provocado por aquella hecatombe planetaria, un impresionante derrumbe obturó la salida. En aquellos largos momentos de angustia no me importaba el hambre o la sed, porque había quedado atrapado en un espacio cerrado y mi cuerpo necesitaba indefectiblemente respirar aire puro.
      Por suerte, palpando las paredes en la oscuridad, descubrí un pequeño hueco que era el inicio de un largo túnel en la montaña, como una especie de profunda sombra negra que se alargaba hacia adentro. Desesperado logré abrir un poco más el acceso y con mucha dificultad me interné en él, dado que era la única alternativa que tenía para escapar.
      Mientras me desplazaba lentamente por ese túnel lúgubre y húmedo apoyándome sobre mis manos y rodillas, todo era quietud y silencio y poco a poco, se fue haciendo más estrecho e incómodo para avanzar. De pronto, la oscuridad fue alterada por la aparición de un pequeño punto de luz al final de un largo trayecto y pensé si después de todo no habría una esperanza. Seguí mi marcha arrastrándome como pude para llegar hasta ella hasta ella, aunque los roces con las paredes del túnel me provocaran algunas heridas.
      A medida que me desplazaba, mis manos se sumergían en el lodo y mis rodillas resbalaban haciéndome muy difícil avanzar, mientras el aire se volvía cada vez más irrespirable. Miré hacia el extremo del túnel y la pequeña luz al final todavía estaba allí. Eso me dio ánimo para continuar deslizándome en forma paulatina y laboriosa, dado que agotado y lleno de magullones debía hacer un esfuerzo inconmensurable.
      Finalmente logré llegar a un recinto más amplio donde estaba el cierre, que era una fina piedra que formaba una brillante figura geométrica. Era como si fuera la silueta de una puerta hábilmente dibujada por la luz que provenía del otro lado y que se filtraba a través de los intersticios del perímetro de cierre.
      Me incorporé como pude y quedé parado frente a ella, sin atreverme a empujarla por la incertidumbre de lo que encontraría. No sabía si existiría alguien aún y mi corazón palpitaba aceleradamente agolpándose en todo mi ser. ¿Habría todavía en mi vida, alegrías, ilusiones o amor?
      Con mi cuerpo vacilante me apoyé sobre la piedra y la empujé hacia afuera con mi último aliento. La piedra se derrumbó estrepitosamente y mientras apartaba a manotazos una nube de polvo, la claridad del día me cegó por completo. Salí del túnel con los ojos cerrados, dando un par de pasos inseguros y después de unos segundos cuando los abrí, quedé atónito, parpadeando con dificultad ante el espectáculo que tenía ante mí.
      El aire estaba cubierto por una niebla, donde borrosamente se distinguía abajo y a lo lejos, un pueblito destruido inmerso en un valle calcinado y a mi lado había un arroyo que bajaba de la montaña que ya no era una fuente de vida, sino un sinónimo de muerte. Sus aguas contaminadas con un olor insoportable debido a los gases químicos, hervían en burbujas de emanaciones radiactivas, rodeado en sus márgenes por escombros y desechos.
      Fue allí que comprendí que todo aquello fue provocado por el avance de la ciencia, en medio del odio, la ambición desmedida y el desprecio del hombre por la naturaleza. En mi vida de investigador científico ya no importaba mi pasado ni mi porvenir, porque la existencia humana ya no tenía esperanzas.
      Ahora, mientras estoy escribiendo esta historia, que quiero dejar como un postrero testimonio de mi vida, vislumbro ya el ocaso, como los débiles e imperceptibles rayos del sol se van posando entre las montañas en el horizonte contaminado. En medio del dolor de mis lastimaduras y respirando este aire enrarecido, siento un sopor que poco a poco me va invadiendo y envuelto en estos sucios harapos, presiento que es la sensación de agonía que precede a la muerte.
      A lo lejos, veo como el sol marchito se apaga llorando entre la bruma oscura del horizonte, y ya no percibo si mis pies están descalzos o tienen zapatos alados…

      Este manuscrito fue hallado por seres extraterrestres que poblaron la tierra miles de años después.

      Ella

      Ella

      Todo lo que he hecho ha sido por amor hacia ella.

      Estudié en la Universitat de Barcelona, la pública, la única que podía permitirme con aquel chiste al que mi jefe llamaba salario. Me matriculé en la facultad del edificio histórico del Clinic resuelto a hacer medicina. Recuerdo que me encantaba pasear por entre sus gruesos muros, empaparme del espíritu bohemio de sus estudiantes e incluso sentir el olor a canuto de hierba que de tanto en tanto salía de alguno de sus jardines interiores.

      Por aquel entonces ella y yo llevábamos tres años de novios. Ambos trabajábamos y disponíamos de un mínimo de ingresos pero no nos veíamos lo suficiente así que decidimos alquilar un piso e irnos a vivir juntos. Llevar un hogar, trabajar y estudiar al mismo tiempo no es tarea fácil. En general, aquella fue una etapa de muchos cambios, esfuerzos y sacrificios y sin embargo la recuerdo como la época más feliz de mi vida.
      Discurría el tiempo, entre apuntes, libros, una casa medio desordenada, cenas incomibles por obra y gracia de mi inexperiencia culinaria y muchas noches de pasión y desenfreno. Durante mi ultimo año de carrera, una soleada tarde de primavera, regresé a casa y ella me estaba esperando. La noté más guapa que nunca. Me dio un beso y me dijo lo mucho que me quería, después me lo contó: en una visita rutinaria le habían encontrado un bulto en el pecho.

      Siempre pensé que me especializaría en traumatología y que acabaría ejerciendo en la medicina deportiva pero aquella noticia modificó mis prioridades. Me interesé por la oncología y cursé un postgrado en investigación biomédica y después de un paso fugaz por Harvard regresé para trabajar en el IRC. A todo esto ya nos habíamos casado. Yo le pedí matrimonio por sorpresa, arrodillándome y con el anillo y todo eso, como en las películas. Fue una boda por lo civil y sencilla, como ambos queríamos.
      Al comienzo de su tratamiento tuvo que coger la baja laboral de forma permanente. Por fortuna, mi ahora generoso sueldo como investigador nos permitía afrontar todos los gastos. Al cabo de un par de años las expectativas eran esperanzadoras. Los rastros de su tumor prácticamente habían desaparecido y mis investigaciones, relacionadas con las proteínas implicadas en la metástasis, estaban logrando buenos frutos y recibiendo el reconocimiento internacional.
      La vida, a diferencia de los cuentos, es una suma de acontecimientos inconexos, caóticos, aleatorios, y aunque uno pueda aprender una lección de cada uno de ellos, en conjunto, cuando analizas toda una vida, es muy difícil sacar una moraleja que la defina y, por lo tanto, a diferencia de los cuentos, el final de una vida no tiene porque dar sentido al resto.
      Un día nos llamaron del hospital. En el último análisis se podían observar unos marcadores sospechosos y al hacerse las pruebas se confirmaron los peores augurios. El tumor se había vuelto a reproducir y comenzado a extender. Esto fue un cinco de mayo. El cinco de julio, solo tres meses mas tarde, mi esposa fallecia a causa de un fallo multiorganico. Solo tenia 26 años.

      Ella fue mi pasión, mi fuente de energía y mi inspiración. El impacto que causó en mí su manera de afrontar la enfermedad y su amor a la vida me llevó a ser lo que soy, hasta donde estoy ahora mismo, a conseguir lo que he conseguido. Hoy me encuentro ante todos ustedes en el palacio de conciertos de Estocolmo recibiendo el Nobel de medicina de manos de su majestad el Rey Carlos Gustavo... Pero ojalá nunca lo hubiera ganado.

      Evolución

      Evolución

      El cambio que portaba era sutil pero trascendente, y la prueba la tenía ante sí, en las vastas tierras que acababa de conquistar en la sabana.

      No sabía muy bien cuál era la causa de que destacase sobre todos los demás: unos pocos centímetros más alto, unos reflejos ligeramente más rápidos, un grado mayor de soberbia que le facilitaba llegar siempre un poco más lejos que el resto.

      Sea como fuere, siempre apuntó maneras. De joven, cuando fue expulsado del clan, y pese a que su madre le intentó explicar que era el orden natural de las cosas, se enfrentó a su padre para evitarlo. Éste, una inmensa y vieja gloria de carácter osco, pagó su atrevimiento con una paliza que lo dejó medio muerto y abandonado a las lindes del territorio. Reflexivo recordaba, ahora, con añoranza y también con orgullo, aquella época y aquel combate, pues a pesar de la diferencia de tamaño y poder, dejó bastante maltrecho a su rudo y hasta aquel momento paciente padre.

      Imágenes de su pasado, no tan lejano, se dibujaban en su mente, a medida que recorría con la mirada sus nuevas tierras: Como cuando, después de recuperarse de sus heridas, se unió a un grupo de solteros y se postuló como líder de forma casi automática. Su capacidad para el liderazgo fue percibida de forma instintiva por todos los miembros del grupo… y no defraudó: localizó las mejores presas, coordinó las mejores batidas, lideró la resistencia frente a los intrusos de los territorios de caza. Pese a su juventud, cada vez era más difícil marcarlo con una cicatriz… y éstas cada vez eran más superficiales. Estaba claro que con él había nacido una nueva casta.

      Y lo había vuelto a demostrar. Abandonado el grupo de solteros, no se dedicó a buscar un viejo macho que se encontrase en el ocaso de su reinado, derrocarlo fácilmente, y apoderarse de su harén y sus tierras de caza. Estuvo vagando durante largo tiempo hasta encontrar al rival más inalcanzable, un ejemplar en el cenit de su reinado, tanto o más poderoso que su legendario padre, y sin rival en apariencia…

      Había vencido y conquistado… sin pasión había acabado con la progenie de su contrincante (era el orden natural de las cosas) y ahora disponía de un vasto territorio, de un fértil harén que le permitiría crear una nueva estirpe, una nueva saga, más fuerte, más preparada, más apta…

      Con estos pensamientos decidió bajar del atalaya desde la que contemplaba su reino. A grandes saltos llegó al suelo de la planicie, en ese momento, un chasquido seco le hizo mirar hacia arriba justo cuando una gran rama se desplomaba sobre él, como el brazo de un gigante derrotado en la arena por el tiempo. Aplastado por el gran peso, vislumbró desesperadamente el final de la saga, la nueva especie se desvanecía poco a poco con cada suspiro con el que el león intentaba aferrarse a la vida…

      Hacía tiempo que los restos del gran árbol formaban parte anónima del paisaje. Hacía tiempo que sus semillas habían dejado de ser dispersadas por el viento para colonizar nuevos hábitats sin garantía alguna. Hacía tiempo que su estructura languidecía y se desmoronaba poco a poco. Y ahora, un trueno anunciaba tormenta, en breve la lluvia mojaría de nuevo su estructura muerta…

      Feromonas

      Feromonas

      Cris Jarber era el típico científico loco, y sin duda lo parecía: mirada extraviada, despeinado, vestido siempre con una bata manchada; y si alguna vez se la quitaba, ropas viejas y mal conjuntadas.
      Cris no tenía amigos, ni amores; pero un día se enamoró.
      Ella era Juani, la pastora del pueblo. Un pueblo muy pequeño, pero con una guapa pastora y un científico loco, lo que resulta más bien excesivo.
      Cierto día, Juani pasó con sus cabritas por delante del laboratorio. Cris la vio y se quedó prendado de inmediato. Fue todo un flechazo.
      Pero ella no le hizo el menor caso, así que Cris decidió usar sus conocimientos.
      Se puso a trabajar de inmediato con sus probetas y tubos de ensayo. Durante un mes se concentró, apenas comió, ni siquiera se duchó. Pero por fin logró su objetivo: producir feromonas en gran cantidad.
      Aquel tubo era pequeño, y su contenido también: ni quiera llegaba al centímetro cúbico. Un líquido muy pero que muy peligroso, pues quien lo oliera quedaría prendado de Cris de un modo inmediato e irresistible.
      No podía probarlo, pero Cris estaba seguro de los resultados, así que roció con aquella esencia un ramo de flores, y lo dejó por donde ella pasaba siempre.
      Y esperó...

      Juani estaba desesperada. ¿Dónde diablos se había metido Blanquita? Una cabra tan mansa, que nunca le había dado problemas... La última vez que la había visto estaba comiendo unas flores. Desde entonces, había desaparecido en medio del pueblo.
      De pronto, la vio. Cris corría por la calle, perseguido por Blanquita.
      ¡La cabra le balaba su amor!

      Golpe de estado, golpe de sol

      Golpe de estado, golpe de sol

      Sé que es extremo, pero no me queda otra opción: voy rebelarme y montar mi propia guerrilla. Tenéis que comprenderme, llevo toda la vida trabajando sin pausa, de sol a sol, siguiendo las órdenes de arriba sin rechistar, y procreando para ayudar a perpetuar el sistema. He sido una trabajadora y madre ejemplar, he rendido siempre al nivel exigido y mi progenie ha seguido mis pasos sin cuestionar en ningún momento el orden establecido, pese a ser conscientes de que se enfrentan a una muerte prematura si desempeñan bien su labor.
      Sin embargo, un día, sin previo aviso, me informan de que ya no rindo al nivel deseado. ¡Qué esperaban! Es imposible mantener este nivel de productividad y entrega de por vida. Lo que ya ha colmado el vaso ha sido la orden inmediata de suicidio que me han hecho llegar. ¿Qué manera de recompensar a una trabajadora honrada y cumplidora es esta? Una esperaría que, habiendo cumplido con su cometido, le permitieran disfrutar el último tramo de su vida con placidez. ¡Cuánto ingrato suelto hay por aquí!
      Así que lo he decidido. En lugar de hacerles caso y quitarme la vida, voy a seguir criando descendientes y les voy a entrenar para combatir el sistema. Juntos, formaremos un ejército invencible, colonizaremos hasta el último rincón de nuestro universo y lucharemos por nuestro derecho a seguir viviendo. ¿No es tanto pedir, verdad?
      ¡Ay, me vais a perdonar! Estaba tan indignada y sulfurada que se me ha olvidado presentarme: soy Melanoblasta, una célula de la piel. Mi principal función es reproducirme aproximadamente cada dos semanas para criar melanocitos. Mis retoños sintetizan un montón de melanina, que le da color a la piel y protege a los humanos de las radiaciones dañinas, como los rayos ultravioleta que forman parte de la luz del sol. Es un trabajo muy duro y los pobres mueren tan pronto…
      Tanto procrear, al parecer estoy empezando a cometer errores. Hay un gen que se llama TP53 y que está por encima de mí en la cadena de mando. Ese tipo, de los más eficientes dentro de la clase de supresores tumorales, es el que me mandó la orden de suicidio, pero una oportuna mutación lo ha dejado fuera de juego. ¡Puedo seguir reproduciéndome todo lo que me dé la gana! Por fin veré a mi descendencia sobrevivir y medrar en este sistema de normas implacables.
      Empezaremos formando una base de operaciones, un lunar en la piel con apariencia un poco más irregular, color un poco diferente de las inofensivas pecas. Sin que el humano se dé cuenta, iremos creciendo hacia el interior de la piel, reproduciéndonos sin parar para incrementar nuestros efectivos, hasta alcanzar un vaso sanguíneo. ¡Esa será nuestra primera victoria! A través de la sangre, podremos viajar hasta órganos remotos, como el hígado o el intestino, y colonizarlos también. Seremos los dueños del cuerpo…
      En esas felices reflexiones se encontraba nuestra querida Melanoblasta cuando, sin previo aviso, un certero bisturí la arrancó de cuajo de su nicho. El dermatólogo, observando el trozo de tejido, tranquilizó a su paciente: -No tiene que preocuparse de nada, no es muy profundo y casi seguro lo hemos pillado a tiempo.
      Al final, Melanoblasta no se vio obligada a suicidarse; murió en plena batalla, llena de grandes planes para ella y los retoños que nunca tuvo, y fue ampliamente estudiada en los laboratorios de anatomía patológica de varios hospitales y centros de investigación, para prevenir que más rebeldes como ella siguieran causando melanoma cada vez a más españoles. Y esos españoles, beneficiados por la investigación contra el melanoma, pusieron también un poco de su parte y vivieron felices y comieron ensaladas de tartera, bien rebozados de factor de protección en las playas de nuestras costas.

      GOMAS DE MASCAR

      GOMAS DE MASCAR

      Halló en la física determinista la deriva de su vida y cada día lograba situarse en la Tierra observando las constelaciones. Su gran telescopio y la noche imprimían la perspectiva de su existencia. Pero, el dolor por la muerte de su padre había producido un efecto contrario sobre su visión del mundo; ya siempre cabizbaja, paseaba y paseaba por la ciudad a la velocidad que su melancolía imponía. En esos paseos se sorprendió dibujando líneas mentales para unir los chicles pegados en las aceras y descubrió que podía vislumbrar sus constelaciones favoritas, sin la ayuda de su telescopio. Ahí estaban, podía percibir a Casiopea, Draco, Orión, Perseo…fue entonces cuando comprendió la frase que su padre le dejó escrita en el primer libro que le regaló:”Cuando la física cuántica consiga aturdirte comprenderás que siempre estoy contigo”.

      Hijos de dioses

      Hijos de dioses

      Al fondo, muy al fondo, más allá de lo que el microscopio alcanza a ver, por debajo de las pequeñísimas superficies que un chorro de electrones nos puede ayudar a atisbar, debe haber una explicación para todo esto. No hay azar. ¿Existe siquiera la libertad? Las partículas no se mueven sin ton ni son, las cuerdas vibran como han de vibrar, nada más que eso. ¿Qué otro argumento cabría admitir en un momento como el nuestro? Tal vez Aristóteles, Zenón el chipriota, se vieran abocados al negro precipicio del desconocimiento. Tal vez necesitasen dotarse a sí mismos de dioses. ¿Pero hoy? Hoy no hay nada.

      Dos factores elementales son arrastrados por la implacabilidad y chocan el uno con el otro. Se fusionan. Comparten su volátil y sutilísima capa y forman su propia unidad autónoma. La nueva familia, que ya es Una, sigue su camino, una trayectoria regida por Azar. Nos da a entender cosas con su nombre que no son ciertas, porque, ¿qué hay más implacable que el Azar?

      El camino lleva inexorablemente a otras, y se unen porque es más fácil sobrevivir juntas. Y el gran proceso sigue, y sigue, y sigue, porque el Tiempo es inmortal y solo sabe mirar en una dirección. A sus hijas, Cronos las llamó Ananké y Tiqué, pero nunca fueron realmente dos. Eran los dos filos de un despiadado cuchillo: la necesidad y la indescifrable suerte enlazadas, reinas de un devenir sujeto siempre a la tutela dogmática del padre. Y así fue cómo las moléculas fueron conformadas en algún ignoto y nada especial rincón del Ser.

      Llegado el momento, su número fue tal que inevitablemente empezaron a relacionarse, y se percataron de sus diferencias, y empezaron a desarrollar gustos y apetencias. Unos se separaron de otros y se reubicaron según su deseo: el Amor, aliado con el Disfrute, susurraba en los oídos de aquellos miserablemente fundamentales seres. Y aún nada ocurría sin que Ananké y Tiqué, hijas del Tiempo, lo supieran. Eran Eros y Dionisos los que las cortejaban a diario con palabras y lascivos gestos, aunque ellas nunca se atreverían a deshonrarse en la omnipresente casa de su padre. La Hija Doble solo soñaba con que hacía cosas, pero sus sueños eran suficientes para cambiar el mundo.

      Así las actitudes adolescentes del amor y el deseo sembraron su semilla. Las partículas, aún sujetas a designios muy por encima de ellas, envejecieron sumidas en un frenesí de movimiento. Adquirieron grados de complejidad que parecían inimaginables: fundaron ciudades y crearon mundos casi sin saber que lo hacían. Incluso empezaron a replicarse a sí mismas, pues, ¿qué hay más moderno que mirarse en el espejo y quererse tanto como para materializar una copia de sí? Todo en nombre del progreso.

      Imponentes entidades autorreplicativas, capaces de mirar cara a cara a los dioses, emergieron de un barro cósmico poco más que irrelevante. Pero todavía no estaban libres de Ananké y Tiqué, por mucho que se pensaran solo inspirados por la irreverencia erótica, una inclinación tan "trivial" que pronto la juzgaron superable. Y de esta forma crearon para sí ensoñaciones nuevas, y nuevas deidades como la Libertad, una confusión inevitable, nacida de la ambiciosa complejidad de la creación de las Gemelas. Y en nombre de ella prosperaron, se multiplicaron y empezaron ellos mismos a crear.

      Así ocurrió, y así aún hoy ocurre. Nuevos dioses han tomado el sitio y las funciones de los viejos, olvidando por el camino su más que humilde origen. Lo han negado todo en nombre de la Ciencia, sin ser ya conscientes de que la propia Ciencia es el saber divino. Y si somos tan poderosos como para emular, o quién sabe si tornarnos en divinidad, tal vez lo único que no debiéramos olvidar nunca es que el Tiempo solo sabe mirar en una dirección.

      Inteligencia emocional

      Inteligencia emocional

      “Olvidan que esto, lo de aquí, no es la vida.
      Aquí, negro sobre blanco, rigen otras leyes.
      Un abrir y cerrar de ojos durará cuanto yo quiera,
      se dejará fraccionar en eternidades minúsculas
      llenas de balas detenidas en pleno vuelo.
      Nada sucederá si yo no lo ordeno.
      Contra mi voluntad no caerá la hoja,
      ni una brizna se inclinará bajo la pezuña del punto final.”
      Wisława Szymborska La alegría de escribir

      Shanghai, 26 de marzo de 2021
      La infinita sala de reuniones se tiñó de repente de ribetes dorados. La mesa de reuniones lanzaba de forma rabiosa destellos de luz dándole una apariencia de disco solar que incrementaba la irrealidad de la cita.
      Zhang Ge, la flamante nueva directora del Science and Technology Center de Shanghai entró exactamente a las 9:35 precedida por un asistente clónico que le abrió la puerta, dejó a su lado su tableta quedándose tras ello en un discreto puesto aparte.

      Suspendida en una sonrisa que no abandonaría ya en momento alguno Ge agasajó con su discurso de bienvenida a los allí presentes como sólo sabe hacerlo una mujer china directiva hoy.

      - Queridos amigos. Su presencia aquí nos hace inmensamente felices. Ustedes son los mejores profesionales del mundo comisariando exposiciones de ciencia. El reto de conseguir traerles no ha sido menor pero finalmente aquí están. Como saben nuestro Museo tiene previsto llevar a cabo en un par de años la mejor y más importante exposición sobre robótica hecha hasta la fecha. Una exposición que redefinirá radicalmente la relación entre el ser humano y la máquina dándole una dimensión nueva y más armónica basada en la confianza mutua.

      Uno de los asistentes, el doctor Jochen Weiner, del Museo federal de la Industria y el Trabajo de Alemania (DASA) contrajo levemente la comisura de los labios e hizo amago de intervenir pero finalmente desistió ante el avance arrollador del discurso de Ge.

      - Pero lo que verdaderamente hará única esta importante iniciativa cultural será que, por primera vez en la historia, el responsable a cargo de todo el proceso será... un robot.

      Un murmullo generalizado fue ganando en intensidad hasta obligar a intervenir de una forma un tanto brusca a Ge:

      - Les aseguro que a va ser una experiencia formidable. Y eso no es todo...
      Ge guardó un rato de silencio hasta conseguir la atención de todos.
      - Gracias a la prestigiosa empresa DaZiliao especializada en Big Data y Data Mining contamos con el conjunto de sus biografías digitales desde la primera vez que entraron en internet. El robot Master encargado de gestionarles ya tiene integradas todas sus preferencias personales, cualificaciones y habilidades profesionales.

      Michico Enokido, una experta en divulgación de la robótica del Miraikan, el National Museum of Emerging Science and Innovation de Japón lanzó de inmediato una pregunta boomerang:
      - ¿Es eso legal?
      - Basta con que sea negocio –respondió Gé como un resorte-. Le recuerdo que el año pasado nuestro Museo albergó el primer periférico capaz de inducir en jóvenes vocaciones científico-tecnológicas de manera directa y sin intermediación alguna. También estamos orgulloso de aventajar a las principales agencias de viaje del país en lo que a venta de paquetes turísticos de parques temáticos se refiere. Como puede comprobar nuestro Museo ha hecho los deberes.

      Michico entornó quedamente los párpados como una caída de pétalos de cerezo en primavera y susurró:
      - Estimada Directora Ge. Sin ánimo de polemizar me gustaría compartir con usted y con el resto la siguiente pregunta ¿Cómo podemos saber que los aquí presentes somos humanos? ¿No cree que eso sí sería verdaderamente revolucionario?

      James 119552

      James 119552

      Ya hace veinte años que comenzó o, más bien, comencé todo; llenos de sacrificio, sangre y lágrimas. Mi nombre es James y, mi número, 119552. Soy o, más bien, era una Sonda, un humano artificial programado para impartir la justicia de un mundo decadente. Un mundo tecnológico, estéril, donde la vida depende únicamente del tanque incubador del que naces, al que llamamos Madre. Mi Madre falló, por alguna razón, dándome la autonomía de la que todos mis hermanos y hermanas carecen. Crecí con ellos, sufrí con ellos; pero fui el único capaz de pensar sobre si mis actos lo eran realmente. Fue en ese momento en el que me di cuenta de que lo que tenía que hacer era huir y, desde entonces, he sido el mayor enemigo de ese oscuro mundo. Huí al último bastión de verdadera vida que quedaba: un pequeño bosquecillo, una pinada de árboles con troncos anchos y altos donde todavía quedaban atisbos de naturaleza en forma de insectos, roedores y algún que otro pájaro. Me asenté allí y lo convertí en mi hogar, mi nuevo mundo. Aprendí todo lo que pude sobre la vida en la naturaleza (descubrí que crecían diversos frutos de los que podía alimentarme cuyo sabor era algo indescriptible para mí) y me encargué de que mi viejo mundo no pusiera un pie en ella, protegiéndola con mi vida y con todas mis capacidades. Con el tiempo, mis perseguidores decidieron que era innecesario perseguirme y dejaron de molestarme, utilizando mi situación como una excusa para ellos obtener beneficio moral o político. Nos hemos encargado de que una de nuestras más grandes sondas proteja el bosque, proclamaron. Esperaban que eso les diera más poder sobre las masas, para que el tema quedara olvidado con el tiempo y pudieran, en un futuro momento de debilidad, acabar conmigo y con toda la magia que quedaba del Antiguo Mundo, ya olvidado. Pero no tenían ni idea de cuál sería el verdadero resultado de sus palabras. Poco a poco, fue llegando gente al bosque. Gente que quería ayudar, que no había olvidado el Antiguo Mundo y que, aprovechando la actual protección diplomática del lugar, decidieron venir para hacerlo crecer. Para traer la vida de nuevo. Vino gente con herramientas, con materiales (siempre intentaban conseguir madera sintética o algo que se asemejara, aunque a veces no podían obtener nada más que metal) y, con el paso del tiempo y la ayuda de la gente, el lugar comenzó a crecer. Me convirtieron en una especie de líder, de guía. Traté de negarme, pero nadie estaba dispuesto a seguir a alguien que no fuera yo. Y así llegamos al punto en el que estamos actualmente. Nuestro territorio ha crecido exponencialmente desde entonces, ahora lo cuidan miles de personas. Algunos de mis hermanos sonda también están aquí, habiendo nacido en ellos con mis actos como ejemplo la autonomía y la conciencia con la que yo nací por error. Juntos hemos creado algo que nadie creía posible en un mundo donde toda la naturaleza, o casi toda, ha sido mermada en pos de un mayor avance tecnológico, de la investigación, del intento de convertirse en lo que llamaban Dios muchos del Antiguo Mundo. De esos pensamientos ahora sólo quedan algunos libros, los cuales pocas personas pueden leer (leer no me fue fácil y mucho menos escribir). Lo consiguieron. Encontraron la manera de ser capaces de crear vida a su antojo, pero se les olvidó lo más importante de la misma creación a la que ellos aspiraban: el libre albedrío. Es curioso, el humano del Antiguo Mundo quería ser capaz de convertirse en lo que llamaba Dios para él mismo arrebatar a sus creaciones lo que ese ser supremo le dio. Desde mi punto de vista, el de alguien que se podría decir que ha crecido en ambos mundos, sólo puedo pensar una cosa: la ciencia debería trabajar junto a la naturaleza, no hacer uso de ella para tratar de convertirla en algo innecesario, algo a elminar en pos de un mayor progreso; porque no hay progreso sin una vida que lo viva y una libertad que lo disfrute. Pero todo esto se encuentra ahora en un segundo plano.

      De nuevo observo mi armadura sonda, llena de polvo y casa de algunos pájaros. Me apena tener que arrebatarles su hogar, pero debo volver a llevarla. Estamos en guerra. Una guerra entre dos mundos, la naturaleza y la ciencia. Una guerra que probablemente nunca vaya a terminar o, si lo hace, sea con la destrucción de todo lo que realmente importa. Mi vida no es más importante que la de la naturaleza, ni menor, pero ella me ha salvado y la pretendo defender hasta mi último aliento.

      -¡Hermanos míos, amigos, todos! ¡Sed vosotros quienes programéis vuestras propias vidas! ¡Por el futuro de nuestro mundo!

      LA CASA DEL HIDRÓGENO

      LA CASA DEL HIDRÓGENO

      LA CASA DEL HIDRÓGENO

      Hidrógeno fue tomando consciencia de su naturaleza. Él era solo un átomo, uno más de los muchos que existían. Averiguó que su lugar debía estar en el llamado Complejo Residencial Tabla Periódica. En aquel hermoso lugar había edificios de siete plantas, otros de solo tres plantas y un anexo de casitas adosadas allá donde llamaban las Tierras raras.



      Hidrógeno se sentía muy solo, estaba demasiado cansado del número uno: un protón, un electrón… a veces un neutrón… Uno era muy poco, así que, buscando compañía se acercó a aquel lugar. Al llegar se detuvo a hablar con el conserje, un señor ruso llamado Dimitri, él le explicó que su lugar en la tabla estaba en el principio y muy arriba. Como aquel señor parecía muy listo, Hidrógeno le hizo caso y subió hasta el último piso del edificio dieciocho. Don Helio le abrió la puerta de su ático, un maravilloso lugar con vistas excepcionales, aquel era el único apartamento en toda la tabla sin vecinos a los lados, solo tenía un vecino abajo, Don Neón. Hidrógeno le preguntó por su lugar en aquel edificio, pero no obtuvo respuesta… Al parecer Don Helio era increíblemente rico y estable, tanto que nunca se relacionaba con ningún habitante de la tabla, algunas veces se encontraba en el ascensor con Don Neón, quien tampoco tenía muchas ganas de relaciones. En aquel edificio la gente era muy exquisita y no necesitaba nada de nadie. Don Helio le aconsejó ir al otro extremo del edificio.

      Hidrógeno bajó al patio y se dirigió al bloque uno. Subió hasta el último piso. Un jovencillo muy vivaracho le abrió la puerta, era Litio. Hidrógeno le preguntó por su lugar en aquel edificio, entonces Litio, ante su sorpresa, le invitó a quedarse a vivir con él. Eso sí, le pidió que trajera a muchos más como él, uno por cada uno de sus hermanos Litios que estaban viviendo con él. Juntos formarían la red cristalina del Hidruro de Litio. A Hidrógeno le asustó todo aquello, Litio era tan fogoso, tan arrollador, … y él no quería compromisos de aquel tipo, así que se fue al piso de abajo. Allí recibió la misma invitación por parte de Sodio. En todos los pisos de aquel bloque la situación fue idéntica: ni Potasio, ni Rubidio, ni Cesio, ni Francio convencieron a Hidrógeno, que se fue al bloque dos.

      En el bloque dos la situación era aún peor, Berilio le exigió dos de los suyos por cada uno de sus hermanos. Magnesio lo mismo, … No bajó al otro piso. Observó por la ventana una terraza enorme dividida en diez terracitas y se lanzó a ella. Cayó en la terraza de Escandio, que salió gritando tras él. Hidrógeno saltó la valla y pasó a la terraza de Titanio, de allí a la de Vanadio y después a la de Cromo que le asustó con su reflejo anaranjado … Cansado de correr decidió que daría un solo salto más y se pararía a pensar.

      En la terraza de Manganeso Hidrógeno comprobó que estaba en el centro de aquella larga terraza, no sabía si seguir adelante o volver hacia atrás, estaba desesperado…Manganeso estaba muy ocupado, su casa estaba llena de gente vestida de color morado. Entonces sintió una extraña sensación y miró hacia la terraza de Hierro. Por la valla se asomaban tres cabecitas. Eran Hierro, Cobalto y Níquel. Los tres sonreían y emitían una especie de radiación que generaba bienestar en Hidrógeno.

      Los tres nuevos personajes resultaron ser muy simpáticos y se preocuparon mucho por reconfortar a Hidrógeno. Le pusieron una tumbona en su terraza y le subieron un refresco con aceitunas. Hidrógeno saltó la valla y se relajó tumbadito. Entonces, Hidrógeno observó un globo enorme flotando sobre ellos, se frotó los ojos, no podía creer lo que estaba viendo… En la cesta del globo había un montón de parejitas de átomos idénticos a él, todos muy sonrientes como si fueran extremadamente felices.

      De pronto una escalera de cuerda cayó desde el globo y todos, incluyendo a sus tres amigos de transición, todos le decían que subiera. Así que Hidrógeno subió. Otro Hidrógeno le cogió de la mano y le puso en ella su electrón, uno más uno eran dos, ¡dos electrones! Por un momento nuestro amigo se sintió tan noble como Don Helio, su compañero le guiñó el ojo y le explicó que los dos electrones eran de los dos, llamó “covalencia” a aquel maravilloso fenómeno y le agradeció que hubiera llegado porque uno solo no podía conseguir aquel estado y todos los demás viajeros del globo estaban ya emparejados.

      Hidrógeno se quedó a vivir en aquel globo y fue muy feliz dando vueltas sobre las terrazas de la misteriosa Tabla Periódica.

      La ciencia y yo

      La ciencia y yo

      Cuentan que el amor verdadero debe esperarse toda la vida. Cuentan que cuando llega, incluso siendo en el último minuto de vida, consigue hacerte volar. Yo me pasé muchos años esperándote. Y era cierto. Llegaste tarde, pero a tiempo para fundamentar el resto de mis días. Recuerdo cuando nos presentaron. Yo en mi pupitre y tú… tú llenabas el aula entera. Fue amor a primera… ¿vista? Sin embargo, tardé años en comprender lo maravillosa que eras y cuánto te necesitaba.
      Durante la primaria comenzaste a envolver mi corazón. Me enseñaste desde sumas hasta raíces cuadradas, me mostraste lo hermosa que es la Tierra e incluso me llevaste a otros planetas. En la secundaria volví a encontrarte. Todavía tenías mucho más que ofrecerme. Poco a poco comencé a comprenderte más y más. Me estaba enamorando y no había vuelta atrás. Pusiste mi percepción del mundo al revés cuando me lo mostraste a través de la física, la química, la biología y la geología. En esos años pasaste de la superficie de mi corazón a rellenar cada una de sus cavidades. Me habías atrapado para siempre.
      Llegamos de la mano a la universidad. Mis ansias por conocer hasta el último detalle de ti tendían al infinito. Pero te fallé. No fui fuerte ante las adversidades. Decidí abandonarte y a día de hoy no sé si podré perdonarme jamás los años que pasé sin ti. Te eché tanto de menos… Indudablemente te necesitaba para que volvieras a darle sentido a todo. Volví a buscarte donde te dejé. Allí estabas, aunque no eras la misma. Tenías mucho más para mí. Parecía como si no hubieras conseguido olvidarme y prepararas un amplio repertorio para encadenarme a ti con más firmeza. Entonces, llenaste también mi mente. Pusiste en ella maravillas que jamás imaginaría. Y me esforcé. Me esforcé por ser el mejor para ti. De alguna forma quería devolverte todo lo que me enseñaste.
      Cuando esta etapa terminó, no tenía la menor duda de que quería caminar a tu lado por el resto de mi vida. Sin embargo, intentaron apartarte de mí. Me decían que no eras de verdad. Que parte de lo que me enseñaste era falso. Que tu papel no era tan importante como yo creía. Continuamente veía como recortaban tus enormes alas con las que me cubriste durante años. No entendía nada. Eras tan perfecta que no podía comprender como mucha gente no lo veía. Pero esta vez no me rendí. Me habías dado la fuerza suficiente para enfrentarme a cualquier peligro.
      Hoy, sigo esforzándome para hacerte crecer, para que seas todavía más grande de lo que siempre has sido. Para que a los gigantes que enamoraste durante siglos se asombrasen si pudiesen ver lo mucho que has crecido. Quiero que enamores a cada persona como lo has hecho conmigo, aunque tengan que esperarte hasta su último suspiro.
      Ahora he terminado de escribir las primeras páginas de todas las que te debo. Estoy a punto de enviártelas para que sigas aumentando la lista de cosas maravillosas que tienes para mostrar a la humanidad. Espero que te gusten. Y esperaré deseoso ver como algún día las utilizas para asombrar a otras personas.

      La llamada

      La llamada

      LA LLAMADA
      Seudónimo: GUANCHE.
      Aquella noche de invierno el cielo estaba limpio. Las estrellas se distinguían nítidas, puntos perfectos de luz blanca. Había salido a correr como todas las noches. Aún a riesgo de caerme, no podía dejar de mirar al cielo. Nuestra galaxia, la Vía Láctea, se distinguía perfectamente cuando empecé a correr por caminos que ya estaban fuera de las luces de la ciudad, muy cerca de la sierra. Tantas estrellas te incitaban a imaginar historias. Cada puntito de luz es un sol, me dije, soles que, como ya sabemos, tienen alrededor planetas. Los llamamos exoplanetas. Sabemos que hay cerca de doscientos mil millones de soles en nuestra galaxia, cada uno con sus planetas, ¿cómo no va a haber vida en muchos de ellos? Incluso, vida inteligente en alguno. Puede que ahora mismo esté corriendo algún ser inteligente en alguno de esos planetas, donde también sea de noche, y que piense lo mismo que yo mirando su cielo.
      La galaxia de Andrómeda, a dos millones de años luz, se distinguía perfectamente: un manchoncito. Es una galaxia compañera de la nuestra, del grupo local, como las Nubes de Magallanes, que se distinguen a simple vista desde el hemisferio sur. O sea, galaxias cercanas. Dos millones de años luz es una nadería en términos cósmicos. Si un hipotético habitante de un planeta de alguna estrella de esa galaxia quisiera ponerse en contacto con nosotros, ¿cuántas generaciones después podríamos contestarle? Estremece pensarlo. Volvamos a nuestra galaxia. Las estrellas más cercanas están distantes de cuatro a diez años luz. Si alrededor de una de ellas orbitara un planeta con seres inteligentes, capaces de captar una señal nuestra y contestarnos, recibiríamos su respuesta después de ocho a veinte años. Una comunicación difícil, pero posible. Hemos descubierto tres mil quinientos exoplanetas ya, pero por ahora sólo somos capaces de conocer su posición y su masa. Lo demás son conjeturas. Nuestros radiotelescopios registran permanentemente ondas que emiten las propias estrellas. Si seres inteligentes de exoplanetas emitiesen ondas radio con la pretensión de llegar más allá de su propio sistema solar, esa señal podría alcanzarnos. Una sonda de la NASA, la Voyager 1, ha rebasado ya nuestro sistema solar y sigue enviando señales. La distancia no es un problema. Así que podría llegarnos una señal y contestarles nosotros. Vivir esa experiencia sería lo más enorme que podríamos experimentar. ¿Y qué podría llegarnos dentro de una señal semejante? ¿Qué nos podrían contar? ¿Nos llegarían imágenes? Sería apasionante verles. ¿Serán verdes con ojos almendrados? ¿Serán horrorosos y repugnantes, según nuestros criterios estéticos? En justa reciprocidad, nosotros también podríamos resultarles a ellos unos bichejos espantosos.
      Estaba llegando a casa tras media hora corriendo. Yo no dejaba de mirar el cosmos. Venus, Marte y Júpiter se distinguían perfectamente con su luz fija, a lo largo de la eclíptica. Recuerdo cómo no hace mucho aún pensábamos que en Marte podría haber habitantes inteligentes. ¿Quién no ha oído hablar del famoso programa de radio de Orson Welles relatando la invasión de los marcianos? ¿Y quién no ha leído Crónicas marcianas, la genial novela de Ray Bradbury? Los robots que hemos enviado se han encargado de desmentir esas fantasías. Puede que encuentren algún rastro de vida muy elemental. Pero en algún exoplaneta quizás haya vida inteligente. ¡Y quizás algún día hablemos con ellos!
      Ya en casa, mi mujer me recibió alteradísima.
      -¿Qué te ha ocurrido? ¿Estás bien?
      -Sí, cariño, muy bien, ¿y tú?, ¿ha ido bien el entrenamiento?
      -De maravilla, a ver, cuéntame que te pasa.
      -Han dicho por la radio algo que no sé si es verdad o es un bulo. ¿Hoy es el día de los inocentes?
      -No, hoy estamos a veintisiete de noviembre.
      -Pues no sé si es algún experimento radiofónico. Han dicho lo siguiente, lo tengo aquí apuntado: Se ha recibido una señal de una estrella que está a una distancia de 7,26 años luz, catalogada como WISE J0855-0714. La señal tiene secuencias que no son naturales, sino fabricadas por alguien. Llega de algún planeta que orbita alrededor de esa estrella.
      -¡Qué maravilla! Viendo el cielo cuando corría, pensaba en algo así. ¿Han logrado descifrar el mensaje?
      -Pongamos la tele y la radio. A ver qué dicen.
      Todas las radios y televisiones hablaban de lo mismo. Mostraban mapas estelares e informaban de la señal recibida. Y esperaban poder ofrecer una traducción del mensaje.
      Permanecimos expectantes. Cambiábamos de canal de radio y de televisión continuamente para ver si ya habían descifrado el enigmático mensaje. Por fin llegó la respuesta. Un sofisticado programa de ordenador había conseguido transcribir los códigos y traducirlos. El enigma quedó solucionado. Nuestros compañeros galácticos nos decían con angustia:
      Socorro. ¿Hay alguien ahí? Estamos a punto de desaparecer como especie. Una guerra nuclear ha destrozado el planeta. Quedamos escasos supervivientes.

      La niña de Moravec

      La niña de Moravec

      “Los estamos diseñando mal”, sentenció el joven del flequillo rubio con gesto de iluminado. “La vida se desarrolló durante millones de años como una pirámide de estímulos-respuesta. Estímulo positivo: vives. Estímulo negativo: mueres. Y al cabo de todo este tiempo, en un rato último de la escala geológica, apareció la inteligencia. Primero nos relacionamos con el medio, después lo comprendimos. Todos nuestros robots son contraevolutivos”.

      Apagué la tele. Suficiente cultura por hoy. Me giré sobre el respaldo del sofá y miré hacia la cama en la habitación abierta. Allí seguía, dormitando entre las sábanas, iluminada por la fuerza del sol a través de las ventanas. Fingía, lo sabía bien, porque era conocedora de lo mucho que me gustaba que lo hiciese. Retozaba y hacía ruiditos. Me llamaba onomatopéyicamente.

      Salté del sofá enérgicamente y recorrí el salón para apoyarme contra el marco de la puerta con tal de verla mejor. Era tan fácil quedarse allí, mirándola. Qué bueno ser humano –pensaba– para poder apreciar su belleza. Había perdido tanto con su muerte. Había llorado tanto cuando se fue. Pero ahora la luz del sol acariciaba de nuevo su juventud y mi sonrisa.

      Me deslicé por la habitación con un fingido sigilo similar a su actuación onírica. No se le daba del todo bien la fase REM. Ella, en realidad, no hablaba en sueños. Y la perorata ininteligible que me estaba ofreciendo resultaba muy reveladora.

      Aparté los discos de la impresora del suelo con el pie y me senté en el borde de la cama. Devolví la vista sobre el cacharro, desmontado, reparando entonces –una vez más, de cientos– en cuánto me había dado. “Nuevas impresoras 3D de conexión central”, rezaban los panfletos que me animaron a comprarla. “Ahora con productos no perecederos”, subtitulaban. Puaj, qué asco sólo recordar los productos de las antiguas impresoras, que se deshacían con el tiempo en una gelatina pegajosa. Traumático, cuanto menos. Efímeros, irremediablemente. Yo, en cambio, la había impreso para tenerla a mi lado ‘para siempre’.

      Sí… No entendía el empeño de los ingenieros en seguir mejorando la robótica cuando ya podíamos imprimir humanos moldeados a voluntad. Y moldeados ‘de voluntad’. Tan sólo debíamos colocarnos un auricular que leyese nuestro diseño mental y la máquina se encargaba de pegar las células como era debido. Células que, por fin, no se morían con las horas. ¿Para qué tener robots si ya la vida suplantaba perfectamente a la vida? Aquellos productos er…

      Entienda, lector/a, por qué detuve mi hilo de pensamiento. No me gustaba, no me gusta llamarla ‘producto’. Ella es mi Laura, la de siempre, la de las mañanas con olor a café, la de las trenzas y las pecas, la de la nariz arrugada cuando se enfadaba de mentira, la de las noches con olor a sexo, la de los paseos y la de sentarse a cenar en alguna terraza, la de ‘¿has leído ya el libro que te dije? Estás tardando’. La de los pies besados. La de las migas de pan en el mantel, cada comida. La que conocí de joven –de jóvenes, ambos, más aún ella que yo–. La del accidente de coche. La que perdí muy pronto. La que recordaba muy fuerte. La de la imagen herrada a fuego.

      Ahora, ‘la biotecnología y las neurociencias’ habían llegado a darme algo con lo que la robótica ni soñaba. “Las células, las neuronas, tienen millones de años de programación en su estructura que somos incapaces de emular con transistores”, había dicho en otra ocasión el iluminado del flequillo –alguien, se ve, importante en su campo, fuese cual fuese.

      ¿Quién iba a obedecer a los comités éticos que protestaban contra aquello a lo que llamaban ‘atrocidad’? ¿Quién oiría con escándalo la palabra ‘esclavitud’? Desde luego, alguien que no tenía a mi Laura, tan joven, tan tersa, tan suave sobre su cama. Alguien que no disfrutaba de sus chistes a media sonrisa o de sus patadas en la espinilla cuando se enojaba. Alguien que imprimiese ‘productos’ mucho menos reales, mucho menos elaborados de lo que yo había conseguido con ella. La había devuelto a la vida, con todos sus matic… Con todos ‘mis’ matices, tal vez. Reconozco que no es todo lo Laura que era mi Laura.

      Me levanté de la cama tras acariciar su piel escasamente veinteañera y topé con el espejo del armario, que me devolvió una imagen devastadora que yo trataba de disimular mirando para otro lado. Al fin y al cabo, habían pasado cincuenta años desde que Laura murió. Y esta mente de setenta entreveraba su imagen de entonces con mis deseos de ahora. Tal vez mi Laura era menos Laura, pero era más ‘mi’ Laura que nunca.

      La Prueba

      La Prueba

      En una fría noche del 7 de diciembre del año del Señor de 1602, Tycho Brahe se encontraba en la atalaya del castillo que había pertenecido a su familia desde generaciones. Allí pasaba largas noches de vigilia en las que la vista del firmamento era diáfana, tan obsesionado estaba por el absorbente misterio de la infinitud del cosmos. ¡Cuántas veces maldijo las nubes que le impedían ver las estrellas!
      Durante su juventud, un carácter díscolo y pendenciero le había acarreado más de un problema. A raíz de una de sus frecuentes veleidades había perdido parte de su nariz batiéndose en el terreno del honor.
      Para evitar la exposición de la cicatriz que desfiguraba su rostro, se hizo construir una placa de latón y utilizarla a modo de elemento ortopédico. Las gentes, conocedoras de la nobleza y riquezas de Tycho, afirmaban que su nariz era de oro. Con el paso de los años, ese fragmento de metal dorado en su cara le fue confiriendo un aspecto más respetable por unos y más temido por otros.
      Su desahogada posición económica le había permitido trabajar, codo con codo, con los mayores genios de la época. Con frecuencia recurría a la ayuda de los más reputados hombres de ciencia, entre los que se encontraban espléndidos calculistas, porque las operaciones con los datos astronómicos se le hacían en exceso arduas debido a la magnitud de las cantidades con las que trabajaba. Cualquier mínimo error provocaba una gran desviación en los resultados finales, arrojando por la borda horas y horas de prolijo trabajo.
      Cierto día le llegó el rumor de que un escocés había inventado un método de cálculo que podría simplificar sus tediosos trabajos. Se decía que aquel hombre realizaba operaciones muy áridas con mucha rapidez y una gran fiabilidad. Se llamaba John Napier y residía en Edimburgo. Tycho envió emisarios a buscarlo de inmediato. Mientras aguardaba la llegada de su invitado, fue recabando información sobre aquel caballero. Resultó ser un de noble cuna, aficionado a las matemáticas y según se decía, un tanto excéntrico. Dedicado al estudio de los Evangelios, en particular al Libro del Apocalipsis, había predicho el fin del mundo para finales del siglo XVII.
      Cuando Tycho se enteró de los trabajos cabalísticos de Napier y de sus pronósticos se arrepintió de su invitación, considerándolo un farsante. Pero era demasiado tarde. Su huésped ya hacía días que había partido de Edimburgo.
      Napier lo recibió con cierto desdén, pero decidió someter al recién llegado a una prueba.
      Introdujo al escocés en una amplia estancia cuyas paredes estaban cubiertas por estanterías repletas de libros. En una esquina se veía una maqueta del sistema solar heliocéntrico de Copérnico. El sol era un globo de vidrio que contenía en su interior un soporte para tres velas que, encendidas, iluminaban la gran mesa de estudio del astrónomo.
      Tycho pidió a Napier que calculase el valor de 1,23 elevado a 0,4. Era sabido que esa operación equivalía a obtener la raíz quinta del cuadrado de 1,23. No obstante resultaban desconocidos los algoritmos para obtener raíces de índices primos superiores a tres y los métodos de aproximación eran tan complicados que el tiempo invertido en obtener un resultado era desmoralizador.
      Ante la demanda de su anfitrión, Napier abrió cuidadosamente el cuaderno que siempre llevaba consigo. Aquel cuaderno contenía multitud de cifras dispuestas ordenadamente en tablas que él mismo había elaborado. En un papel multiplicó 0,4 por el valor que en sus tablas se asociaba a 1,23 que resultó ser 0,0899. Escribió el valor del producto, 0,03596. Volvió a consultar su libro y buscó esa última cifra que estaba alineada en sus tablas con 1,086. Sin vacilar ni un solo instante, Napier dijo a Tycho que el resultado pedido era 1,086. Tycho quedó sorprendido por la rapidez del cálculo. Napier había resuelto en treinta segundos una operación que sus ayudantes tardarían casi una hora en realizar de forma aproximada.
      Tycho, con los ojos desmesuradamente abiertos, hicieron un gesto de afirmación ante un alborozado astrónomo que veía como sus problemas podrían comenzar a resolverse.
      Tycho preguntó a su invitado:
      – ¿Habéis hecho ese cálculo con una simple multiplicación y la ayuda de ese libro?
      – Así es, señor.– contestó Napier con humildad.
      –¡Dios mío! ¿Qué son todas esas cifras maravillosas que contienen esas páginas? – preguntó un entusiasmado Tycho.
      – Yo las llamo logaritmos, señor.

      Mi truco de magia

      Mi truco de magia

      Observaba día a día cómo mi padre dejaba caer un líquido transparente a un recipiente lleno de otro líquido diferente. Observaba cómo, de repente, cambiaba de color. Siempre le preguntaba cómo lo hacía, asombrada, y él me respondía que era magia, la magia de la química. Yo ansiaba poder hacer ese tipo de magia.
      Me decía que, a veces, la magia era peligrosa, pero que si sabías tratarla y la manejabas con cuidado y cariño, era inofensiva, incluso beneficiosa. Me enseñaba toda la magia que él sabía hacer y mi deseo por aprenderla aumentaba con el tiempo.
      Cuando crecí, quise dedicarme a la química, lo mismo que mi padre. Todos los trucos habidos y por haber yo me los sabía y me fascinaba el porqué de esos sucesos asombrosos. Quería aprender más y más. Estaba redescubriendo todo lo que me rodeaba. Absolutamente todo a mi alrededor se empezó a convertir en algo fascinante que observar e investigar.
      Sin embargo, un día llamaron a casa comunicándonos que mi padre había tenido un accidente en el laboratorio y que lo llevaban al hospital urgentemente. Yo me enfadé con la ciencia, con la química. Su magia lo había traicionado.
      Iba todos los días al hospital a visitarlo y, muchas veces estaba dormido. Pero, cuando lo encontraba despierto, solo podía decirme: «Con cariño y respeto. Trátala con cariño y respeto y descubrirás lo increíble». Yo pensaba que deliraba, pero con el tiempo aprendí que tenía razón. El accidente tuvo repercusiones peores de las pensadas y mi padre ya agonizaba cuando me dijo: «No te lo quedes para ti. Compártelo». Y esas fueron sus últimas palabras.
      Eso hice. Compartí la magia que me había sido transmitida. Comencé a enseñar química a los más pequeños. Siempre me pedían que les dejase tocar el fuego, que les enseñase a hacer hielo caliente. Muchos de mis niños siguieron la misma trayectoria que yo. La curiosidad por aprender los porqués crecía y crecía, al igual que me había pasado a mí.
      De eso hace ya unas décadas. Pero no me arrepiento de la magia que conseguí enseñar, de hacer creer en lo imposible, de motivar al descubrimiento del mundo que nos rodea. No. No me arrepiento lo más mínimo. A pesar de que me hayan criticado por comparar la química con la magia. Pero en realidad es lo que es. Aprendes detalladamente los trucos, los realizas y simplemente dejas que surjan. Solamente los especializados y los que tengan la curiosidad suficiente sabrán lo milagroso de tu truco químico.

      Mitad vida, mitad tiempo

      Mitad vida, mitad tiempo

      Hay personas que le hablan a su perro con la certeza de que no podrían encontrar un interlocutor más comprensivo. Otros les compran juguetes de fieltro a su gato, aunque éste les siga observando de forma lejana y esquiva, como recién llegado de otro mundo. Los gitanos adoraban a los osos, les fascinaba la idea de poder convivir con un ser que pertenecía a los bosques y que en cualquier momento les podría matar. Incluso hay quien se encapricha con loros neuróticos o con sigilosas iguanas.
      Pero, que sepamos, nadie disfrutó jamás de una mascota tan especial como el cocodrilo fósil de Gabriel.
      Durante meses acudió, después del trabajo, al Museo de Paleontología. Armado con un cepillo de dientes, una espátula y un pincel, frenaba las prisas con las que llegaba al museo cada tarde, y se disponía a retirar con mucho cuidado el relleno geológico que se había depositado entre los pliegues del animal durante millones de años. A medida que los estratos de polvo antiquísimo desaparecían, empezaron a asomar los alveolos, las escamas y los delicados perfiles geométricos del reptil. Cada nuevo milímetro que dejaba al descubierto era como una revelación, un ritual en el que Gabriel -oficiando de mago- acompañaba al cocodrilo en un viaje de ida y vuelta hacia el vértigo de un pasado tan profundo que no le cabía en la cabeza. Con cada golpe de pincel, el aire volvía a acariciar la superficie resistente del animal, que soportaba -agradecido y manso- su inesperado renacer.
      De la misma manera que podríamos definir a una sirena como "mitad mujer-mitad mar", ese fascinante ser era "mitad vida-mitad tiempo", una simbiosis perfecta entre la biología y la geología, las dos pasiones de Gabriel.
      El encierro diario en el subterráneo del Museo le proporcionaba una extraña sensación de libertad y tenemos datos que sugieren que esa experiencia le dio los arrestos con los que afronta ahora su vida: esa mezcla de entusiasmo y serenidad que poseen los que se han asomado a un abismo y ya no les impresionan les espasmódicos movimientos de la realidad más inmediata.
      Fue él quien encontró el fósil. Estaba esperándole en una cornisa inaccesible del Monte Perdido, en el Pirineo de Huesca. El tramo era difícil, con ese plus de peligro que animaba sus salidas geológicas. Caminaba junto a su mujer, fijándose bien en el suelo para esquivar cualquier piedra que mostrase la falsa firmeza que precede a los desprendimientos. El sol le escocía en los ojos y el calzado le pellizcaba una molesta llaga en el empeine. Se apoyaron en una roca para descansar un momento y entonces fue cuando lo vio: una ristra de dientes alineados en una mandíbula triangular asomando por entre la roca calcárea. Después otros restos del cráneo, más dientes… y una descarga eléctrica recorriendo el espinazo del biólogo más feliz del mundo. Fotografías, referencias cartográficas, y regresar a la civilización con la sensación de caminar unos centímetros por encima del suelo de esa montaña fría que una vez fue un mar cálido.
      Fue complicado acceder de nuevo, al cabo de un mes y muchos contactos, con un grupo de expertos y la maquinaria necesaria para extraer el bloque de roca que englobase todos los restos, pero se consiguió.
      Después vinieron las tardes con el pincel, la reseña en el National Geographic, la beca para ir a Zurich a tomografiar el cráneo (760 cortes para discernir el hueso del sedimento), la reproducción en tres dimensiones del cocodrilo, la exposición… las promesas de continuar trabajando en él, y finalmente el olvido en el almacén de un museo de Zaragoza.
      Ahora Gabriel anda ocupado en otros asuntos. Su trabajo le requiere y ocupa por completo todas las horas que le son dadas cada día. Pero él conoce la verdadera dimensión del tiempo y no se deja engañar por este vértigo de horas nerviosas. No tiene prisa. Si su mascota ha esperado cincuenta y cuatro millones de años, él podrá contener su impaciencia. Está esperando a jubilarse para volver al museo, y -pincel en mano- meterse en el túnel del tiempo y vibrar con el pulso de los eones.

      Nivel 4

      Nivel 4

      - ¿Alguien me escucha? Estoy atrapado en el laboratorio de nivel 4. Ha saltado la alarma.
      - Sí Profesor Molinos, le escucho y tengo visual suya en la pantalla. Es muy tarde para estar en el laboratorio de nivel 4. De hecho, no debería estar allí.
      - Lo sé… Lo sé. ¿Quién eres?...
      - Sanz, Kike Sanz. Hoy estoy de guardia.
      - Sanz… Sí, claro. Sanz…
      - Le repito que no debería estar ahí. Es demasiado tarde y el personal de seguridad se ha ido ya. Son las normas que usted mismo impuso. ¿Recuerda?
      - Sanz, no estoy en situación de debatir con usted ahora. ¡Mi traje se ha despresurizado, y debo salir de aquí cagando leches!
      - Me temo que eso no va a ser posible por el momento, profesor. Hay un protocolo, y cómo usted me ha dicho en más de una ocasión los protocolos, nos guste o no, son para cumplirlos.
      - Sanz, ¡No me toque los cojones ahora o se arrepentirá!
      - Sólo cumplo con mi deber, profesor. Estamos aquí solos usted y yo. Y usted no debería estar en el laboratorio de nivel 4. Haré la llamada y…
      - Sanz, ¡Sanz!… ¿Está ahí? Creo que hemos perdido la comunicación...
      - No, profesor. Estoy pensando.
      - ¿Pero qué coño está pensando? ¡Haga la puta llamada y sáqueme de aquí!
      - Eso no va a poder ser posible por el momento.
      - ¡Me cago en la sombra negra! De todo el personal del laboratorio tenía que ser usted el que estuviese hoy de guardia.
      - Qué cosas tiene la vida, ¿verdad profesor? Por cierto…
      - ¿Qué?
      - Nunca me trata de usted cuando voy a su despacho, o cuando me ha mandado e-mails restringiendo mi uso en los laboratorios del instituto para realizar mi investigación.
      - Sanz, ¡no me toques los cojones! Tan solo eres un postdoc que, por cierto, tienes una trayectoria bastante mediocre…
      - Claro, profesor, claro… Por eso, sus impedimentos para que desarrollase mi investigación comenzaron cuando me negué a incluir su nombre en aquel paper que aceptaron en Nature Biotechnology.
      - Soy tu jefe, y todos saben que los IP firman los artículos de sus investigadores, así ha sido siempre y así será.
      - Se equivoca, profesor.
      - ¿Eso crees?
      - Desde que me incorporé a su instituto, ha estado firmando todos y cada uno de mis papers y comunicaciones. Y eso no debe ser así. En Estados Unidos…
      - ¡Ya estás otra vez con los Estados Unidos! No eres el único que ha estado allí…
      - Cinco años y medio, profesor. ¿Y usted?
      - No tengo que darte explicaciones de mi trayectoria… ¡A la vista está quien tiene éxito en el mundo de la investigación y quién no!
      - Por eso exige firmar todos los artículos de sus investigadores, ¿no?
      - ¡Para eso soy el jefe!
      - ¿Eso cree?
      - ¡Sin duda, me lo he ganado!
      - Entiendo.
      - ¡No tengo que seguir aguantando esto! ¡Sácame de aquí ya! Sanz, estás acabado… te lo advierto, ¡estás acabado!
      - Seguramente, profesor… Espere unos instantes, se lo ruego… ¡Ya!
      - ¿Ya, qué?
      - Abra su correo electrónico en el ordenador del laboratorio, y lea en voz alta el mensaje que le acabo de enviar.
      - ¿Pero qué coño…?
      - Hágalo.
      ….
      - ¿Estás loco? ¡No pienso leer esta majadería!
      - Tenemos toda la noche… ¿Qué hay en el laboratorio? Ébola, Magdeburgo, Hantavirus, Lassa virus… No me gustaría estar ahí dentro con el traje despresurizado.
      - Te arrepentirás Sanz.
      - Usted léalo.
      - … Soy el profesor de investigación Emilio… Molinos…
      - ¡Más alto, profesor! Cómo cuando me sermonea en su despacho…
      - ¡Qué te jodan!
      - Lea.
      - Soy el profesor de investigación Emilio Molinos, y quiero confesar que… toda mi carrera investigadora es un enorme fraude… ¡No pienso seguir!
      - Lea.
      - He impuesto mi firma en todos los artículos de mis subalternos. Soy un prevaricador. He manipulado las contrataciones del instituto para seleccionar candidatos mediocres que no me hagan sombra y en las comisiones de evaluación de proyectos he favorecido a aquellos que me asegurasen mi propia financiación futura. ¡Me las pagarás, Sanz!
      - Lea…
      - Sol… Solicito una auditoría y una evaluación de toda mi actividad profesional de los últimos treinta años.
      - Ya es suficiente. Hasta ahora. ¿Lo habéis grabado…?
      - ¡Sanz! ¿Sanz?
      ….
      - Profesor, ¿sigue ahí?
      - Son las cuatro menos diez de la madrugada.
      - Mire el ordenador. La web de “El País”. Ahora es famoso.

      “PRESTIGIOSO INVESTIGADOR SE DECLARA CORRUPTO Y CONFIESA LA PERVERSIÓN DEL SISTEMA DE INVESTIGACIÓN NACIONAL”

      - ¿Nota la garganta seca? A las ocho podrá salir.
      - ¿Cómo dices?
      - Forzar y hacer saltar la alarma ha sido fácil, resetear el sistema no tanto. Descanse si puede. Mañana le esperan muchas entrevistas.

      No se resuelve en un día

      No se resuelve en un día

      Siempre pensando. Así es como le encontraba cada día,frotándose los ojos y mirando fijamente las dos pizarras de la habitación. Las había colocado estratégicamente para poderlas observar con un simple vistazo.Cada vez que entraba a traerle la comida o algo de beber, le encontraba maldiciendo, andando en círculos por la habitación, haciendo borrones en las pizarras e incluso humo y polvo debido a algún experimento que, seguramente, había fallado. Su mirada estaba pérdida en esos números, no se encontraba a sí mismo, era como si éstos le absorbieran por completo y viviera en un mundo paralelo al mío, un mundo en el que parecía que no saldría nunca hasta que, finalmente, lo resolviera.

      Pasaron meses y cada vez que yo entraba en la habitación estaba sentado, acurrucado y abrazándose a sí mismo, esperando a que la respuesta le llegara.Un día, le fui a llevar su cena favorita y una baraja de cartas para ver si quería jugar conmigo, y así distraerse aunque fuera durante diez minutos. Abrí la puerta, entré con mi mejor sonrisa y le dejé la bandeja en su gran mesa de madera, frente a él. El me miró detenidamente, me lanzó una de esas sonrisas que alegran el día a cualquiera, se levantó y me abrazó. Me abrazó con tanta fuerza que casi pierdo el equilibrio,pero el me sostuvo. Cuando poco a poco me fue soltando, miró la baraja y luego me miró a mí. Se quedó un momento callado, como si algo le hubiera detenido en seco. De pronto, fue a las pizarras, las borró, y empezó a escribir miles de números. Los escribía sintiendo cada trazo de tiza. Finalmente, se quitó el sudor de la frente y me miró con una sonrisa de oreja a oreja, algo que a mí me hizo sonreír. Me miraba como si yo comprendiera todos esos números puestos de forma desordenada, pero que para él tenían todo el sentido del mundo. Abrió la boca para decir algo, y simplemente susurro "Al azar" y me empezó a subrayar fórmulas matemáticas y constantes. Yo no entendía absolutamente nada ya que,al igual que mi madre, nunca se nos había dado bien el mundo de los números. El recogió la baraja que le había traído y la esparció por la mesa, de tal manera que repartió las cartas según fueran bastos, espadas, oros y copas. Posteriormente, las recogió y las separó por números y figuras. Al ver que le había entendido, fue a las pizarras y, entusiasmado, me empezó a contar todo lo que había estudiado y su conclusión final, y que gracias a mí lo había podido solucionar.

      Yo no sé de números y puede que no entendiera como mi padre había pasado largos meses pensando en leyes y en constantes, pero sé con certeza que mi padre ama profundamente la ciencia. Que cada vez que le veía mirar los infinitos números, el no sólo los miraba,los sentía y, de alguna forma, hablaba con ellos para que le guiaran. Es increíble la dedicación que sentía cada día al intentar solucionarlo y la frustración al ver que no lo conseguía. Sin embargo, el seguía día tras día con la ilusión y la esperanza de que, algún día, estos números le sonreirían y que finalmente, llegaría a su destino.Como él decía "la ciencia es una amante caprichosa y no se resuelve en un día" y es verdad, comprendí que su esfuerzo y dedicación nace en su interior y que, gracias a eso, todas las personas que sienten la ciencia como mi padre hacen de este mundo un lugar mejor.

      POR VOLUNTAD AJENA

      POR VOLUNTAD AJENA

      Los padres de Ada llegaron apenas cinco minutos antes de su cita. Eran conscientes de que sería una mañana difícil para ellos y decidieron no pasar más tiempo del necesario en la sala de espera. Por fin, una mujer con gafas de pasta se les acercó.

      - ¿Los padres de Ada? ¿Serían tan amables de acompañarme?

      Tras atravesar una serie de pasillos dieron con la sala “Pax-6”. Dentro, una mujer de mediana edad con semblante serio y bata blanca los esperaba impaciente.

      - Buenos días, soy la doctora Wahr. Si lo desean pueden sentarse – dijo al tiempo que señalaba un par de sillas alrededor de una mesa –. Seré breve y concisa. Antes que nada, me gustaría saber qué motivos les llevaron a solicitar los servicios de ingeniería humana y, más en concreto, por qué decidieron que su hija Ada debía carecer de costillas flotantes.

      - Buenos días doctora Wahr – respondió el padre de Ada -, no entiendo el interés de su pregunta pero si quiere le contesto. Pensamos que la ingeniería humana podría resultar realmente ventajosa de cara al futuro de nuestra hija. Todos sabemos que en los tiempos que corren una buena estética es imprescindible si se quiere tener éxito y pensamos ¿por qué no? Actualmente podemos decidir la estatura, el color de ojos o la pigmentación de la piel de nuestros hijos gracias a la ingeniería humana, cosa que hace cincuenta años era impensable. En cuanto a las costillas flotantes, consideramos que una cintura estrecha siempre hace más atractiva a una mujer. ¡Hasta se ha convertido en tradición familiar! Mi esposa y mi suegra son conocidas como “las avispas” porque ellas también decidieron quitárselas. Afortunadamente, con nuestra hija Ada pudimos conseguirlo sin necesidad de recurrir a un bisturí.

      Conforme el padre de Ada hablaba, la doctora Wahr se mostraba impasible.

      - Si su hija es producto de la ingeniería humana – continuó la doctora - imagino que también han escuchado hablar acerca de la famosa cláusula “Provida”, la modificación de la Ley de Integridad Física, Psíquica y Moral que entró en vigor hace unos años. Dice algo así como que “la ingeniería humana estará permitida siempre y cuando no se comprometa la salud, el bienestar o la seguridad del sujeto”.

      - Disculpe, doctora Wahr, no sé qué tiene que ver esta ley con nuestra visita. Le agradecería que fuera más clara.

      - Tiene que ver más de lo que ustedes se piensan. Si quieren saberlo, su hija fue apuñalada hace dos noches. Una sola herida de arma blanca en el costado derecho. Y adivinen a qué altura se produjo el corte: justo donde esta niña de catorce años debía tener dos costillas flotantes protegiendo su riñón y su cavidad abdominal. ¿Entienden por dónde voy? Es muy probable que la herida sufrida por su hija haya resultado fatal porque sus padres consideraron que una cintura estrecha como la de su madre y su abuela era fundamental para su futuro.

      - ¿Insinúa que somos los responsables de la muerte de nuestra hija? ¡Lo que me faltaba por oír! La ingeniería humana es el pan de cada día, ¡más de la mitad de la población ha accedido a estos servicios!

      - Efectivamente, lo que ha propiciado que ser aceptado socialmente gracias a una apariencia “perfecta”, y digo “perfecta” irónicamente, se anteponga a todo lo demás.

      - ¿No cree que está exagerando un poco? Nos está responsabilizando de algo muy grave por un detalle que no tiene relevancia.

      - ¿Ahora no tiene relevancia? Me temo que a veces los detalles resultan ser más importantes de lo que uno espera…

      - ¡Nosotros sólo queríamos lo mejor para nuestra hija! ¿Cómo se atreve a acusarnos de semejante barbaridad? Ya hemos escuchado suficiente. ¡Nos vamos!

      La mujer con gafas de pasta observó cómo los padres de Ada abandonaban el edificio con indignación. Al cabo de unos minutos, la doctora Wahr se acercaba a ella.

      - Otro caso más de víctimas de la ingeniería humana. ¿A dónde vamos a llegar?

      - No lo sé, doctora Wahr. No son los primeros padres caprichosos a los que les sale demasiado caro encargar un hijo ideal. ¿Tomará medidas legales contra ellos?

      - No creo que lo haga, bastante tienen con lo de su hija. Pero sí que espero que reflexionen sobre el tema.

      - ¿Le puedo preguntar por qué siente tanto rechazo hacia la ingeniería humana?

      - No rechazo la ingeniería humana, sino el uso que se da de ella. Tengo que confesarte que yo también soy producto de esa ingeniería. Y nadie me preguntó si quería serlo o no. Lo soy por voluntad ajena. Y no hay nada que más odie en este mundo que el hecho de que decidan por mí.

      Portazo dimensional

      Portazo dimensional

      Los últimos meses habían sido agónicos en el recóndito laboratorio del único acelerador de partículas. Los fundamentalistas asediaban ya las remotas instalaciones científicas ubicadas en los fiordos noruegos, tras la dramática caída del continente americano y de la práctica totalidad de Europa. La humanidad estaba dividida en dos facciones descompensadas y antagónicas. Los fundamentalistas, a punto de hacerse con el poder mundial e imponer su ilógica como modelo de gobierno; y los científicos, el último reducto de civilización a punto de desvelar uno de los enigmas más importantes del universo. Era una carrera desigual con un desenlace que apuntaba a la inevitable victoria de la sinrazón. Los científicos lo sabían y se afanaban en culminar su descubrimiento con la esperanza de que pudiera convertirse también en vía de escape. Después de probar que el gravitón huía a otra dimensión tras el choque en el acelerador de partículas, le habían seguido el rastro y estaban a punto de usarlo como llave de acceso a esos otros mundos que nos rodean y que sin embargo no podemos ver.

      Justo cuando los ejércitos acechaban ya las últimas defensas de aquella civilización decadente, la puerta se abrió. Efectivamente, había salida, y era espléndida y luminosa. Los científicos no sabían muy bien cómo actuar pese haber especulado con ese momento durante siglos. A la hora de la verdad fueron tímidos en la exploración de aquel "más allá" bendecido por la ciencia. Mandaron drones de reconocimiento que enviaron unas primeras imágenes alucinantes que confirmaban la existencia de un universo paralelo al nuestro, con grandes similitudes y algunas diferencias exóticas y originales. Fue una hora de felicidad inconmensurable, de exploración del edén, de admiración y emoción poco contenida. Pero pronto llegaron los signos preocupantes: una interferencia desconocida fue apagando los drones secuencialmente hasta dejar operativo sólo uno que enfocaba a un magma violáceo de textura desconocida. El magma empezó a moverse convulsivamente y en cada sacudida emitía un sonido extraño pero que parecía seguir cierta lógica. Rápidamente los ingenieros afinaron las computadoras de reconocimiento de lenguajes cifrados para intentar desvelar el mensaje. No tardaron demasiado en hacerlo, con la colaboración del magma que dibujó una fórmula clave para descifrar su habla. Quería hacerse entender.

      Esta es la transcripción del mensaje que encontraron los fundamentalistas y que fue rápidamente destruido junto a la totalidad de las instalaciones y de los científicos que la habitaban: “Seres de la tierra. Sabíamos de su existencia. Les visitamos en múltiples ocasiones. Siempre nos aterró su capacidad destructiva. Esperábamos que en sucesivas civilizaciones se atenuara. Pronto descubrimos que su prodigioso desarrollo científico nunca aplacaría ese instinto. Han sido clasificados como especie depredadora y por tanto no queremos establecer contacto alguno. Procedemos al sellado de esta puerta y les conminamos a no abrir ninguna otra, jamás.

      Realidad aumentada

      Realidad aumentada

      Nerea miró los papeles que tenía encima de la mesa y empezó a clasificarlos. Tenía que ir bien preparada para la reunión. Las materias eran diversas, al igual que los problemas que los nuevos productos trataban: espráis de pinturas de nanopartículas para hacer placas solares instantáneas con cualquier cosa, salvapantallas televisivos curativos para tratar depresiones y otros tipos de dolencias mentales como fobias y miedos, microdoctores robots para curar los efectos de los pesticidas en las abejas , filtros de grafeno para purificar las aguas contaminadas de cualquier lugar, emisores de ondas para convertir el agua en HHO y utilizarlo como combustible limpio en cualquier motor, captadores de carbono para ponerlos en globos y paliar el calentamiento global al tiempo que se generaba energía, etc. Mucha información y poco tiempo, pero tenía que estar a la altura y conocerlos todos para dar su opinión y consejo sobre su salida al mercado. Una vez que recabó todos los datos se dirigió a la amplia sala de juntas donde otros miembros de la empresa ya habían llegado…

      La reunión duró varias horas y Nerea salió cansada pero contenta. Había defendido su postura, a pesar de que otros compañeros manifestaron sus dudas al respecto. Cuando iba por el pasillo escuchó una voz.
      -Disculpa, ¿Puedo hacerte un par de preguntas? –Nerea se volvió y frente a ella estaba el mismísimo director general de la empresa, el señor Barceló.
      -Por supuesto. –Contestó algo intimidada.
      -¿Por qué has puesto un precio tan bajo para la mayoría de los productos? En algunos incluso ha sido el de coste.
      -Porque quiero que lleguen a todo el mundo.
      -¿Por qué?
      -Porque quiero que esos productos ayuden a las personas. Ese es el lema de nuestra empresa. Otras empresas se dedican a acumular beneficios y más beneficios sin preocuparse nada más que de dar cuentas a los accionistas. Dan bien poco al mundo, salvo una carrera suicida sobre los recursos naturales que esquilman sin preocuparse del día de mañana. Nuestra empresa tiene la oportunidad de cambiar eso. Podemos ganar beneficios haciendo de éste un mundo mejor, más limpio y lo más importante, con gente más feliz.
      -¿Y por qué te preocupas de que sean felices?
      -Bueno, mi padre decía que las cosas se hacen bien o no se hacen. Si vamos a crear productos para satisfacer las necesidades de la gente, vayamos más allá, adelantémonos y pongámonos en su lugar. Démosles sin miedo ese producto estrella que necesitan, y yo creo que lo que le falta a mucha gente es simple y llanamente felicidad, levantarse cada día con ganas de saborear lo que les depare la jornada, volver a casa con una sonrisa satisfecha y con ganas de compartir esa alegría con su familia y amigos.
      -Creo que ya he escuchado suficiente. –Dijo el señor Barceló levantando su mano y tocando su dedo índice con el pulgar. Entonces todo se iluminó con un torbellino caleidoscópico multicolor que dio paso a un momento de oscuridad.

      Nerea abrió los ojos, miró a su alrededor y vio de nuevo la realidad. Los humos de la contaminación y los ruidos de los coches la envolvieron. Se percató de que todo había sido una simulación virtual. Seguramente habría pasado delante de un detector publicitario en la avenida y se había disparado un holograma directo a su cerebro. Los anuncios habían evolucionado mucho desde que sólo captaban tu iris y te mandaban anuncios tridimensionales. Ahora no solo los veías, sino que los vivías. El caso es que nunca había probado un anuncio parecido. ¿Qué venderían?
      -Espera a que salgan los resultados de la prueba de la oferta de trabajo. –Escuchó decir a un holoavatar con una sonrisa perfecta que apareció delante de ella.
      Así que era eso: Una oferta de trabajo. Ya no les bastaba con humillarte físicamente y restregarte en las narices que no tenías la cualificación adecuada, ni que nunca llegarías a alcanzar el perfil adecuado para trabajar en su “magnífica” multinacional. No, ahora se permitían la impertinencia de hacerlo en cualquier lugar. Eso daba igual. Ya sabía la respuesta de la prueba. Siempre fallaba en lo mismo: Le faltaba la visión comercial, el afán depredador del tiburón.
      -¿Conoces el efecto Pigmalion? -preguntó el holoavatar interrumpiendo el curso de los pensamiento de Nerea.
      -No. ¿Qué es eso?
      -Es un suceso que describe como la creencia que tiene una persona sobre otra puede influir en el rendimiento de esta última.
      -Ah, ya. ¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
      -Pues que alguien ha creído en ti y que has conseguido el empleo.
      -¿Yo? No sé qué clase de empleo es. ¿Qué tendría que hacer?
      -Lo mismo que hiciste en la prueba, pero en la realidad.
      - Y por curiosidad, ¿qué estaban buscando en esa empresa?
      -Algo que escasea mucho: Soñadores.

      Silencio

      Silencio

      Silencio.
      ¿Silencio? No. Lo rompía el sonido del líquido borboteante del interior de las urnas de cristal donde se conservaban los cadáveres inmóviles de sus compañeros. Experimentos fracasados, vidas perdidas. Allí, entre frascos de productos químicos y con las paredes recubiertas de antiguos textos, ella esperaba pacientemente su turno. La última, la esperanza.

      Silencio.
      ¿Silencio? No. Podía escuchar su propia respiración, débil, los latidos rítmicos de su corazón desgastado, que todavía bombeaba sangre caliente por el interior de un cuerpo al que ya daban por perdido. Estaba esperando su turno.

      Silencio.
      ¿Silencio? No. Oía el pequeño reproductor de cassettes, haciendo sonar una melodía que ella no reconocía, sonando melancólica por uno de los altavoces del laboratorio contiguo, donde, entre fórmulas, hipótesis y teorías, los doctores investigaban la forma de sacarla de allí con vida, sin saber, a ciencia cierta, los límites de sus capacidades humanas. Esperaba, paciente. En un rincón.

      Silencio.
      ¿Silencio? No. Cortos pitidos rítmicos salían de la máquina a la que estaba conectada. Día y noche, los pitidos la habían acompañado desde el principio de la investigación. Sin descanso. Pitidos que, con cada golpe, le recordaban por qué estaba allí, inmóvil, esperando su turno. Como habían hecho anteriormente sus compañeros, ahora con expresiones inmutables sumergidas en formol.

      Silencio.
      ¿Silencio? No. Un pequeño ventilador oscilaba en el techo; intentando, sin éxito, liberar del ambiente el penetrante olor a amoníaco que lo impregnaba. Ese ventilador que meses atrás la había ayudado a sobrellevar los duros meses de verano encerrada en el laboratorio, hoy la distraía de sus propios pensamientos.

      ¿Propios?
      No, no eran sus pensamientos los que la hacían actuar. Eran las pequeñas torturas del día a día las que la habían llevado a ese estado. Sintiendo cómo su cuerpo se iba desvaneciendo debido al efecto hipnótico del tiopentato de sodio, preparándola para la inminente descarga que sucedía a esta inquietante relajación. Sintiendo cómo su cuerpo convulsionaba en la camilla, cómo sus músculos se contraían, impidiéndole gritar o pensar con lucidez. Produciendo, después, esa extraña sensación de desconexión del mundo, como si por su cuerpo no acabasen de pasar 1600 miliAmperios capaces de hacer que se retorciese ante la mirada expectante de los doctores, sin que les importase si el sujeto de investigación estuviese sufriendo o si tuviese algo parecido a una consciencia de los actos que se estuviesen cometiendo en aquel cuarto.
      Cada noche, después de su sesión de electroshock, la enviaban a un pequeño cuarto en otro edificio, su “habitación”, o donde podía actuar un poco más libremente, sin tener en cuenta el piloto rojo que indicaba la presencia de una cámara en una de las esquinas. Pasaba allí las noches hasta que por la mañana la sacaban para hacerle más pruebas: pequeñas inyecciones de disoluciones que para cualquier humano medio serían letales, corrientes eléctricas, pruebas físicas para medir la tolerancia al dolor… Todo tipo de atrocidades que se cometían alegando fines médicos.
      Pero ese día sería distinto. Podía notar la pureza del aire, los nuevos ruidos de las salas de investigación, las voces claras de las personas de bata blanca que venían a por ella como todos los días. Algo era diferente, lo sentía. Percibía su ritmo cardíaco cada vez más lento, pulsaciones más pausadas, respiraciones más lentas. Cuando llegó a su destino, la camilla blanca con las ya familiares correas de cuero, se sintió sorprendentemente ligera.
      Como todos los días, la instaron a tumbarse en la camilla y le inyectaron el suero relajante en el dorso de la mano. Mientras esperaba a que hiciese efecto, miraba hacia el techo, pensando en que era la primera vez que lo veía tan blanco. Aquí estaba, le empezaron a hormiguear los tobillos y dejó de poder mover los pies. Este cosquilleo subió hasta sus rodillas, y desde aquí a los muslos. Habían pasado alrededor de 4 minutos cuando oyó a los doctores decir:
      ―Traigan los electrodos―, como había dicho tantas otras veces, y sin embargo, esta vez, esa frase que antiguamente tan sólo le había acarreado dolor, la liberó de una carga. El final se acercaba. ¿Cuánto sería hoy? Bueno, ya no le importaba.
      Electrodos pegados en las sienes. Chasquidos de interruptores. Un leve zumbido que indicaba la carga de las resistencias. Por fin.
      ―Preparen carga. 1600―. Ansiosa, esperaba ese crujir de la ruedecilla que controlaba la potencia de la máquina. Uno de los operarios se acercó a la máquina, accionó el mecanismo y ella sintió cómo la corriente pasaba a través de los cables. Calambre. Convulsión.
      Negro.
      Silencio

      Sueños de infancia

      Sueños de infancia

      Un destornillador, cinco cables desgastados y un pequeño motor herrumbroso que había recuperado de una máquina de coser antigua. Solo esto necesitó el pequeño Eduardo para transportarse a un nuevo mundo, en el que los únicos límites eran impuestos por su imaginación y sus escasos conocimientos. El niño no solía destacar en demasiados trabajos para el colegio, pero era innegable que tenía un don para la electrónica.
      Así fue como, en una soleada tarde de primavera, un tímido niño de apenas once años encontró aquello con lo que habría de admirar a todos sus congéneres. Aún recuerda el día en que don Luis, su antiguo maestro, le felicitó por el gran trabajo que había presentado ante toda la clase. Se trataba de un modesto robot con ruedas que solo avanzaba y retrocedía, pero la felicidad que irradiaban los ojos del muchacho ya auguraban que esa máquina no había hecho más que empezar a funcionar.
      Sin embargo, no fue Eduardo el que tomó la iniciativa para aprender más cosas sobre robótica. Entonces apenas lo apreciaba, pero su maestro don Luis siempre estuvo detrás de toda la escena, apoyándole. A menudo le traía libros didácticos y nuevos componentes con los que seguir avanzando, y no tardó demasiado en ofrecerle un hueco en el austero laboratorio de profesores del colegio.
      El pequeño poco a poco se iba haciendo mayor. Las amistades cambiaban, pero la pasión que mantuvo desde niño no hizo más que crecer con el tiempo. Eduardo, no obstante, siempre tuvo una infancia complicada. Sus padres apenas podían permitirse pagar los estudios del pobre chico. Había nacido en una época donde la carpintería, que era el oficio generacional de su familia, estaba siendo desbancada por las grandes superficies y la producción en masa. No eran pocas las veces que Eduardo tenía que quedarse hasta tarde terminando de lijar una silla, o a barnizar una cómoda que había sido restaurada tras varios años de abandono en un ático cualquiera. Al pequeño le encantaba el olor de las virutas de madera que saltaban de la sierra de su padre, pero nunca llegó a decirle que no quería ser carpintero.
      Tuvo solo un amigo durante su etapa del colegio, Diego, con el cual terminó perdiendo el contacto cuando él y su familia se mudaron a otra ciudad por motivos de trabajo. Desde entonces, a Eduardo siempre le costó crear nuevos vínculos con otras personas. Fue este el motivo por el que su maestro don Luis terminó convirtiéndose en una especie de segundo padre para él.
      Mantuvo su secreto durante mucho tiempo. No quiso compartirlo ni con su padre, ni con Diego, ni siquiera con su maestro. Ese viejo robot con ruedas que un día presentó ante toda la clase guardaba un curioso significado para el muchacho. Para él representaba una puerta a un universo maravilloso y único donde podía olvidarse de todas las demás cosas de este mundo. Allí nada importaba.
      Incluso ahora, años después, el chico deja escapar alguna lágrima cuando piensa en aquellos momentos inolvidables. Ese secreto que guardó con tanto tino, aquel cochecito rudimentario con el que llamó la atención de su maestro, terminó siendo el prototipo de robot que le concedería una importante beca para poder ingresar en una universidad donde continuar sus estudios.
      Eduardo se despide de sus padres, hace las maletas y camina directo hacia la estación de autobuses, no sin antes hacer una breve parada por su antiguo colegio. Allí está don Luis, que le sonríe melancólico desde su mesa de trabajo. Termina una etapa de su vida, pero algunas cosas nunca cambian…

      Un destello de esperanza

      Un destello de esperanza

      Al desafortunado lector que se haya en posición de esta carta (pues en verdad lamento su suerte): No es mi intención importunarle, ofenderle ni angustiarle con la información que estoy a punto de revelarle, información que seguramente a mí me haya costado la vida. Sin embargo lo que he descubierto es demasiado importante para que muera conmigo. Al principio se sentirá mareado, como si un golpe en el costado le hubiera dejado sin aire. Lo sé porque a mí también me pasó, somos ciegos que abrimos nuestros ojos por primera vez al mundo sin estar preparados para el resplandor cegador con el que el mundo nos da la bienvenida. Y sin embargo un destello cegador fue lo que inició todo.
      La primera vez que fui consciente de su existencia me encontraba debajo del marco de la puerta que daba a mi cuarto. Acababa de pulsar el interruptor de la luz como tantas otras veces había hecho a lo largo de mi vida. Pero esta vez noté algo extraño, un pequeño destello, lo suficientemente brillante como para despertar mi mente del profundo letargo en el que se encontraba. Me dispuse a pulsar el interruptor de nuevo y lo volví a ver. ¿Qué era eso que resplandecía en el interior de aquella bombilla? Parecía como si hubieran capturado dentro de ella un hilo de luz. Pero eso era imposible, se suponía que una bombilla solo era un contenedor, como un vaso de cristal que llenas de agua. Un recipiente que servía para encerrar dentro toda la luz que irradiaba Bulbus, el señor de la iluminación. No comprendía lo que estaba viendo, así que me dispuse a desenroscar la bombilla aún a costa de condenar mi alma y contrariar a Bulbus. Desde pequeño nos han enseñado a respetar a los dioses y a dejar este tipo de misterios en manos de los Ingenis de Desdera. Ellos son los encargados de que todo funcione como es debido, constituyen el brazo ejecutor de los dioses y velan porque se cumplan sus designios. También administran las escuelas y los hospitales…
      Creo que estoy desvariando, le pido disculpas, desventurado lector, por la caoticidad de mis pensamientos pero como sin duda comprenderá no dispongo del tiempo necesario para poner en orden mis ideas antes de plasmarlas en papel. Como iba diciendo desenrosqué la bombilla. En su interior efectivamente había algo, parecía un hilo metálico, posiblemente el mismo hilo que había visto brillar hacía tan solo unos minutos. No tenía ni idea de lo que era, entonces miré hacia arriba y descubrí más hilos que asomaban por el hueco del techo donde antes se encontraba la bombilla. Confuso uní aquellos hilos con los de mi bombilla y ésta se iluminó. Me sentí aturdido, pues esto no parecía la obra de ningún dios, más bien parecía obra del hombre… pero, ¿cómo era eso posible?
      Pronto empecé a cuestionarme cosas que hasta ahora daba por hechas. Tenía miedo de preguntar o hablar con nadie así que me pasaba todo el día en la gran biblioteca leyendo, pero allí tampoco era capaz de hallar ninguna respuesta. Al final decidí que tenía que colarme en el gran Archivo del templo de Dendera, el hogar de todos nuestros dioses. Crucé el Gran Salón donde se erigía la estatua de Katios el dios de las telecomunicaciones. A su derecha se encontraba Tricium la diosa de la mecánica y a su izquierda Alquemia, diosa de las reacciones naturales. Su padre Tempestas, dios de la naturaleza, se encontraba al fondo de la estancia, justo al lado de la entrada al Archivo, el lugar donde guardaban todos los libros sagrados. Como no pretendo aburrirle con detalles insignificantes, simplemente diré que al entrar en el Archivo encontré estanterías inmensas repletas de libros, pero ninguno de ellos resultó ser ningún texto sagrado. Algunos tenían unos nombres un tanto peculiares: Principia Mathematica, Sidereus Nuncius, El origen de las especies,… Me llevé algunos conmigo como prueba de lo que había averiguado y comencé a leerlos y estudiarlos. Al cabo de los días encontré por fin lo que buscaba. Había un libro que hablaba de algo llamado electricidad y de cómo usarla para, entre otras cosas, iluminar una bombilla. Llegué entonces a la conclusión más desoladora posible. No existía ningún Dios. Nos habían estado engañando, o más bien nos habíamos dejado engañar. A veces es más fácil creer que pensar, dejarse arrastrar por la corriente en vez de nadar en contra de ella.
      Pronto vendrán a por mí. En el resto de cartas que encontrará en este sobre he resumido todo el saber que conseguí reunir estos últimos días, creo que lo llaman ciencia. La responsabilidad ahora recae sobre usted, mi querido lector, ¿Dejará que la ciencia muera conmigo o continuará lo que yo empecé?

      Vacaciones estelares

      Vacaciones estelares

      De pequeña me extasiaba mirando el cielo, soñaba con la galaxia Remolino también conocida como m51. Me atraía todo lo relacionado con la astronomía sin saber bien el porqué de este magnetismo especial. Ahora, varios años después lo comprendo todo.

      Esta pasión la había heredado de mi padre, archifamoso por estar literalmente en las nubes. Por el contrario, mi madre siempre había sido reticente a estos temas. Ella prefería la lectura y soñaba con escribir una novela o en su defecto una recopilación de cuentos. Yo, Andrómeda, soy una síntesis de ambos: científica por los cuatro costados que no deja de lado las letras ni tampoco la filosofía o la metafísica. Cuando cumplí seis años los Reyes Magos me regalaron un telescopio, desde entonces acostumbro a pasar horas y horas mirando el firmamento. Observo y no dejo de pensar en la inmensidad, la soledad, el tamaño de las partículas o el porqué de la humanidad.

      Años después, por azar descubrí que mi padre tenía unos genes extraños y su sangre carecía de leucocitos. Yo solo había notado que no eran raros los días que se le olvidaba incluso comer y era habitual que lo que decíamos mi madre, mi hermano mayor o hasta yo misma durante las comidas llegara al cerebro de mi progenitor minutos, o en algunos casos excepcionales, horas después. Esta larga digestión de las palabras estaba intrínsecamente relacionada con su naturaleza extraterrestre. Según me pude enterar procedía de un planeta denominado NYF43 a varios millones de años luz. A saber cómo había conocido a mi madre, terrestre al cien por cien. Pero esta es otra historia...Este verano, y visto que se cumplen nada menos que mil años de la llegada del hombre a la luna, me ha prometido que viajaremos allí para conocer a mis familiares de la rama paterna. Con el teletransporte son apenas unos segundos…i qué emoción!

      Vida Cuántica

      Vida Cuántica

      En esta sociedad que avanza tan rápidamente, existen corrientes y modas que nos impulsan
      a lugares, retos y situaciones que no estaban en nuestras mentes o que simplemente no los
      teníamos como meta, al igual los electrones de un material que viven en mar social regido
      por la física, se comportan de forma muy parecida a los humanos, muchas veces y sin saber
      por qué, un voltaje hace que éstos se agiten y viajen de un sitio a otro con una trayectoria
      errática y torpe, como los seres humanos. En dicho movimiento y bajo los ojos de un
      microscopio de efecto túnel, los electrones se ven lanzados a un nanocontacto, el cual es
      un camino tortuoso, estrecho, lleno de obstáculos, como en la vida misma. Al igual que
      los electrones las personas se ven arrastradas hacia un precipicio, retos, situaciones, cuyo
      camino es minado de dificultades, las cuales hay que esquivar. En este viaje, las personas
      o los electrones, deben llegar a su fin, pero justo antes de llegar al otro borne, en el caso de
      los electrones, o en alcanzar su reto en el caso de las personas, partículas y seres humanos
      se dan cuenta que para llegar a la meta, existe una gran dificultad que a modo de muro
      infranqueable les imposibilita alcanzar su llegada. Es entonces, cuando la física cuántica
      nos recuerda que existe un fenómeno llamado "Efecto Túnel" que consiste en la posibilidad
      no nula de atravesar la barrera que nos obstaculiza.
    • científics anònims

      científics anònims

      - Pare... per què aquest còdol cau més ràpidament a terra que aquesta ploma d'au?
      - Quines coses tens, fill ! Perquè pesa més ... ja ho va dir Aristòtil.
      - Llavors ... Per què aquesta altra pedra, que pesa molt més que el còdol no arriba a terra abans?
      - Eh?
      I dos-cents quaranta-set anys després Galileu va explicar el perquè

      El Complot dels Elements

      El Complot dels Elements

      L’ ésser humà acabaria descobrint-los a tots! Els elements n’eren ben conscients de la seva situació crítica, ja no quedaven amagatalls on evitar ser descoberts. El temps s’acabava i no hi havia volta enrere!

      Feia uns 14.000 milions d’anys la gran explosió, el conegut “Big Bang”, havia creat l’univers. Passats només tres minuts, la sopa còsmica ja s’havia refredat prou per permetre els primers processos de nucleosíntesi que, uns anys després, formarien els primers àtoms d’hidrogen (H) i d’heli (He). Sí, ells havien estat els primers, això no ho podia discutir ningú! Eren els fundadors del club més exclusiu de l’univers i, per tant, es consideraven responsables de l’alarmant situació actual però... anem a pams!

      Dos elements i tota una eternitat! Avorrits de conviure sols en una mena de paradís universal, dissenyaren entre els dos un pla per produir nous companys en els estels: els processos de fusió nuclear! Com més serem, més riurem! L’arribada dels nouvinguts, cada vegada més complexos i sofisticats, va posar fi a la seva solitud: el liti (Li), el beril•li (Be), el bor (B)... anaren apareixent fins que, amb l’arribada del ferro (Fe), tothom es va donar per satisfet: ja n’eren 26!

      El pla havia estat tot un èxit, però malauradament va tenir conseqüències no desitjades... L’enorme gravetat d’uns estels tan massius no va poder ser compensada per unes reaccions nuclears cada vegada més endotèrmiques i els estels es van col•lapsar, explotant com supernoves fent aparèixer de cop 66 elements nous! Potser s’havien passat, n’eren 92 i ben diversos! Des del lleugeríssim hidrogen (H), pare de tots els elements; passant per l’inestable tecneci (Tc), el bell or (Au) i el pesat plom (Pb), fins a arribar al radioactiu urani (U), el més gran de tots!... Calia posar ordre!

      Reunits en assemblea, decidiren que ja no els calia ningú més! Les discussions, llargues i intenses, van portar finalment a un acord! La creació d’una franja d’inestabilitat nuclear impediria la formació de nous elements i si algú en el futur, intentava crear-ne de nous desistiria, en veure com l’element creat es desintegrava espontàniament! Les modificacions produïdes en les lleis d’estabilitat nuclears tenien però un gran risc: si s’arribava a l’element 120 les conseqüències serien catastròfiques!

      Una zona de seguretat tan ampla els va retornar la tranquil•litat i van començar a combinar-se entre ells formant compostos, alguns formaven parelles tradicionals H2, N2, O2... o trios com l’O3 però, sens dubte, el més agosarat de tots va ser el carboni (C) qui va demostrar una gran vida social formant llargues cadenes gairebé infinites mentre que d’altres, com els gasos nobles, van preferir dedicar-se a una vida més solitària i contemplativa.

      Tot canviava al seu voltant però, ells, els 92 elements, eren els amos i senyors immutables de l’univers... i així va ser fins que, molts anys després, amb la formació del Sistema Solar i l’aparició posterior dels primers homínids sobre el planeta Terra tot es va complicar: mai una espècie animal havia evolucionat de manera tan sorprenent, des dels primers espècimens d’Australopitecs fins a l’actual Homo Sapiens! Els elements, veien perillar el seu anonimat... Seria l’ésser humà, amb la seva ànsia de coneixement, qui posaria en perill el seu pacte?

      Els primers en ser descoberts, fruit de les seves imprudències, van ser el ferro (Fe), el coure (Cu), el carboni (C), el sofre (S), l’argent (Ag), l’or (Au), el mercuri (Hg), l’estany (Sn), l’antimoni (Sb) i el plom (Pb)... feia d’això tant temps que cap d'ells en sabia la data exacta! L’hidrogen (H), com a degà i president vitalici, els va recordar les terribles conseqüències què patirien si descobrien la seva naturalesa i s’arribava a sintetitzar l’element 120! Tots els elements, conscients del perill, es van conjurar a amagar la seva identitat i no deixar-se descobrir mai...

      Augmentant les mesures d’autoprotecció personal, l’ésser humà no va descobrir cap nou element fins l’any 1669, quan l’alemany Brand va descobrir el fòsfor (P), concentrant residus d’orina, iniciant així una cacera implacable que en només 200 anys va aconseguir desemmascarar la identitat de 53 elements nous.Lluny d’aturar-se el procés s’havia accelerat en els darrers temps, descobrint-los a tots un rere l’altre i quan l’any 1937, els italians Perrier i Segrè aconseguiren sintetitzar el darrer element, el més fugitiu de tots: l’inestable tecneci (Tc)... van saltar totes les alarmes, s’havia arribat a l’inici de la franja de seguretat dissenyada com a protecció del darrer element!

      Ara, l’any 2017, segons els darrers rumors, els científics acabaven de sintetitzar l’element 119 i el final s’apropava. Res impediria el descobriment del gran secret i el complot dels elements arribaria a la seva fi. L’única incertesa era saber quan tindria lloc l’apocalipsi perquè, amb el descobriment de l’element 120, es produiria una nova gran explosió, un nou “Big Bang” i tot començaria de nou!

      Les tres ones

      Les tres ones

      Na Maria, n’Emma i na Júlia, són tres ones completament diferents. Cadascuna es considerava la més forta i ràpida, després de diverses discussions es posaren a prova.
      Acordaren començar amb una prova de velocitat de Mart a Júpiter. En començar la cursa na Maria i n’Emma sortiren disparades a la mateixa velocitat. No pareixia haver-hi cap guanyadora, fins que na Maria decidí fer-li sa punyeta. Utilitzà els seus poders atractius augmentant momentàniament la força gravitatòria terrestre, fent caure n’Emma al mig d’un bosc amb un llampec. Al final n’Emma es reimpulsà des d’allà, arribant un minut després que na Maria, qui s’havia estat mitja hora en arribar. Quant a na Júlia, la pobra no podia propagar-se sense matèria, es quedà parada. S’enfadà tant per la derrota que generà un tro tan fort que mitjpartí Mart impulsant-lo a 4km/s. Tardà quatre anys en arribar.
      Tocava la prova de força. Cadascuna havia d’elegir una lluna(de Júpiter) i treure-la del sistema solar.
      Podeu creure que na Maria intentà tot el que tenia en mans, però la força gravitatòria dels asteroides que voltaven fora del sistema solar no li bastà per impulsar la seva lluna. A na Júlia li anà un poc millor, utilitzà el mateix mètode que a Mart, quedant segona. N’Emma les superà de manera estrepitosa, la seva lluna tenia un nucli metàl·lic que fàcilment pogué impulsar a gran velocitat amb un dels seus camps.
      Na Júlia fou la que quedà pitjor parada. No era gaire ràpida, ni tampoc gaire forta. Així que els va proposar una prova definitiva, un desempat. La que guanyàs seria la millor, la més poderosa. Les seves companyes es confiaren, no creien que na Júlia tengués cap possibilitat així que li deixaren elegir la prova.
      La prova la guanyaria la primera que aconseguís donar vida a algun dels planetes del sistema solar.
      Cap de les seves companyes ho aconseguí. Per moltes voltes que li feren al seu planeta, per molt que l’agitaven, no generaren més que gas carbòni(CO2), els seus planetes s’encalentiren per l’efecte hivernacle i no foren habitables.
      Na Júlia, però, podia controlar la matèria. Va elegir Venus. L’atmosfera era massa pesada i calorosa, així que va decidir reduir-la mitjançant sismes amb els quals introduïa el carbonat càlcic de l’exterior del planeta cap a l’interior del planeta, on reaccionava amb el gas carboni formant calcita. Al final Venus assolí unes temperatures i pressions similars a les terrestres, permetent sublimar-se el vapor d’aigua formant oceans. Milers d’anys més tard, Venus vessava de vida.

      Primera lliçó

      Primera lliçó

      Estimades compatriotes, benvingudes. Totes les aquí presents heu demostrat valentia, compromís, intel.ligència i il.lusió. La meva tasca és introduir-vos en aquest nou món, tan fascinant com complex. El meu deure és convèncer-vos que la missió en què avui us embarqueu és curulla de reptes, arriscada i essencial. Heu decidit formar part de l’exèrcit més gloriós, dedicar les vostres vides a vetllar per la seguretat i el benestar d’aquest cos humà. Formar part del sistema immunitari és un privilegi i una responsabilitat, i tinc plena confiança que totes vosaltres estareu a l’alçada del càrrec que avui estreneu. Cadascuna de vosaltres, cèl.lules B i T, macròfags, neutròfils i demés, disposarà d’un precís arsenal. Cada grup serà entrenat per desenvolupar certes comeses, serà instruït per adquirir la destresa en determinades tècniques, per desenvolupar l’art i el talent en l’ús d’armes concretes.

      Regla numero u: distingir allò que és propi del que no ho és, allò al qual pertanyem i del què formem part del què representa una amenaça. Us pot semblar una trivialitat, però res més lluny de la realitat, estimades amigues. Com distingir els patògens que ens envaeixen i ens volen mal de les criatures que ens habiten el nas i els intestins, i que ens són indispensables per a la supervivència? Com discernir l’alienabilitat inofensiva d’una poma o un perfum, de la dels innombrables bacteris, virus i fongs que ens són nocius? No heu d’oblidar que per cada cèl.lula humana en tenim deu que no ho són, i totes i cadascuna d’elles són tan diverses com imprescindibles. Cal ser rigoroses i fer la feina ben feta, ja que els errors, companyes, es paguen cars. Fenòmens com les al.lèrgies o la autoimmunitat són productes de la negligència. Us demano, doncs, dedicació, esforç, concentració. No volem trobar-nos en situacions en què hem generat no tan sols lluites fútils, sinó respostes excessives contra substàncies, objectes o éssers innocus, com ara els cacauets. No volem malgastar forces atacant i destruint parts del propi cos com les fibres nervioses o les articulacions, originant malalties mordaces com l’escleoris múltiple o l’artritis.

      En comptades ocasions sereu subjectes del que anomenem vacunes. Preneu-vos-les com un simulacre, com un entrenament seriós i útil que us ensinistrarà, de manera específica i efectiva, en la lluita contra futures invasions. Amb el temps sorgiran nous reptes, i cal estar preparades. No sé si heu sentit a parlar del càncer o els tumors, que representen un desafiament únic. Ens trobem aquí davant d’amenaces letals que no venen de fora, sinó de dins. Parlem de masses de cèl.lules pròpies que han sofert un procés de transformació, convertint-se en malignes i posant en risc la nostra supervivència. Identificar-les és, sens dubte, una tasca d’allò mes àrdua. Un cop reconegudes cal combatre-les amb eficàcia i rapidesa, ja que sinó, les conseqüències poden ser funestes.

      En determinades ocasions , òrgans i teixits d’aquest cos poden ser danyats i la seva funció pot veure’s altament compromesa. En casos extrems, un transplantament de ronyó, pàncrees o fetge pot ésser vital. El repte aquí consisteix en ser capaços de donar la bevinguda a aquest nou òrgan, d’abraçar-lo i acollir-lo, de tractar-lo i percebre’l com a propi, sense establir una resposta immune. Tals accions provocarien un rebuig de l’òrgan en qüestió, posant el benestar i la supervivència del nostre ésser humà en una situació d’allò més perillosa.

      M’agradaria acabar aquesta primera lliçó parlant-vos d’una de les situacions més excepcionals, delicades, i a la vegada boniques, amb què podeu topar-vos. Aquest cos que avui us aixopluga i que us heu compromès a protegir és el cos d’una femella. Això vol dir que conté la maquinària necessària per fer-hi germinar i créixer una vida, per desenvolupar i nodrir un nou ésser. El procés es coneix amb el nom d’embaràs i té una durada aproximada de nou mesos, durant els quals una nova vida es gestarà dins d’aquest cos fins que serà expulsada a l’exterior. Aquest és el miracle de la vida i estic segur que si algun dia teniu l’oportunitat de presenciar-lo, en sabreu assaborir la màgia. Ara bé, no tot són flors i violes. Aquest nou ésser no deixa de ser una criatura aliena i diferent. Aquesta nova vida és, en tota regla, un paràsit que ens xucla l’energia i els nutrients. Un cop més, cal prestar màxima atenció, ser capaços de reconèixer aquest esdeveniment únic, desar les armes i deixar-lo créixer. Una mínima confusió, un descuit, un error per petit que sigui i les possibilitats de rebuig i mort seran malauradament elevades. Així doncs, ulls ben oberts i màxima precaució.

      Tinc el temps just per concloure felicitant-vos i agraïnt-vos la vostra entrega, el vostre desig de protegir, l’afany de tenir cura i vetllar pel benestar i la supervivència d’aquest cos que, de ben segur, us necessitarà. Gràcies i fins la propera.

      Quina classe d'elements!

      Quina classe d'elements!

      Ell m’anomenava petit electró. Mai ho he entès. Els electrons sempre són petits. I jo s’ho deia. Ell, però, continuava una i altra vegada.
      Jo era la típica xica amb ulleres i un llibre d’Einstein sota el braç. Em sentia com l’Hidrogen, que no encaixava en cap lloc. Tenia massa diferències amb els altres grups de classe. De manera que, si algú em parlava, jo mantenia una conversa amb aquesta persona, però sols s’acostaven a mi per a demanar-me els apunts o els deures. Com l’Hidrogen, que cedeix els seus electrons.
      El xic electró (així em referia a ell) era com els halògens. Per què? Era homosexual i anava amb altre xic, altre halogen. Després estava la xica Plata, sempre envoltada de gent interessada i aprofitada. A ella no l’importava. Donava els seus electrons a qui els volia (sabeu a què em refereixo, veritat?). També estaven els anomenats gasos nobles. Ja podeu imaginar com eren. Sí, efectivament. Molt tancats. Uns marginats. No com jo. Ells eren molt diferents. No parlaven mai i, quan ho feien, ningú els escoltava.
      En tota classe hi havia un grup agressiu, i en la meua no faltava. Els alcalins, que exploten amb l’aigua. Eren els delinqüents juvenils. De vegades eren bones persones, volien donar-me un electró. Però jo no solia acceptar-lo. Solament, quan estava molt trist.
      I vos preguntareu: on estava el grassonet? També n’havia un. L’Urani. Era molt graciós. Mai li deien res ofensiu perquè quan l’Urani s’enfadava, millor que no estiguessis a prop.
      Per descomptat, Mendeleiev apareixia tots els dies entrant per la porta i ens assignava unes notes. Ens classificava segons aquestes notes i jo era la primera de la classe. No era massa difícil.
      Per sort, no estava atomitzada, jo estava en forma de molècula amb altre Hidrogen: el meu reflex de la finestra, que era com un mirall. El mirava tot el dia i sols em separava d’ell quan algú interaccionava amb mi.
      Així eren els meus dies. Fins que vaig conèixer a Carboni, Carles per als amics. Però jo li deia Carboni. Em volia. Érem l’un per l’altre i mai em separaria d’ell. Al principi jo li posí el nom de Cavendish, perquè m’havia descobert en mig de tot allò que m’envoltava. Però jo era com l’Hidrogen, així que el nom de Carboni era perfecte. L’orgànica que ens formava era àmplia i perfecta.
      Estiguérem molt de temps junts. Però la pressió dels estudis y la relació va fer que ens allunyàrem i torní a ser Hidrogen, simplement.
      Amb el pas del temps, he descobert que Carles va fer-se ermità i va ser definitiu que Carboni era ara diamant.
      La meua classe era molt particular. Potser no. Potser la vida quotidiana es química i res més. Potser. Però jo segueixo davant el mirall sense trobar res més que un protó com a cap.

      Retrobament a Port Mart

      Retrobament a Port Mart

      El creuer ML-5770HO va travessar l'atmosfera marciana com una exhalació de foc, i va baixar cap a la superfície fins a posar-se, amb suavitat, en la plana desolada. Rere la massa de pols i roca violentament aixecada pels motors de frenat s'endevinaven les formes de la ciutat...

      ****
      L'arribada d’en Rikk a Port Mart es va produir després de gairebé vint anys d'absència. Dues dècades enrere, el Rikk havia abandonat aquest assentament, de tornada a la Terra. La majoria dels antics habitants de la colònia, inclosos els seus tres amics més íntims, havien decidit renunciar als seus cossos orgànics, i els escassos colons que havien optat per no fer-ho, com ell mateix, s'havien vist forçats a abandonar el planeta. Al llarg dels anys el Rikk s'havia preguntat en més d'una ocasió si la seva decisió havia estat la correcta. En qualsevol cas, la seva negativa a adoptar un cos metàl·lic havia suposat la inevitable expulsió de la colònia.

      El retrobament amb els seus amics va ser rar. L'última vegada que el Rikk havia vist en Kadar era un home alt, de pell morena, sempre somrient. El vell Mawee era menys alt, però més corpulent, de caràcter afable. I en Tanabe, el més jove, un personatge inquiet de cabells rossos i ulls astuts. Però tots els trets que el Rikk recordava tan vivament s'havien esfumat. Davant seu s’alçaven tres cossos robòtics de lluent aliatge, amb extremitats poderoses, funcionals, articulades, cares anguloses de trets simètrics i semblant immutable, i detectors fotònics de vermell brillant a manera d'ulls.

      Malgrat l'impacte inicial, el Rikk va acabar acostumant-se a la nova aparença dels seus amics. Al cap d'una setmana els quatre conversaven animadament mentre visitaven la principal planta energètica de Port Mart. En Rikk observava l'àrid paisatge a través del finestral, i es preguntava com un planeta tan inhòspit podia exercir una atracció tan forta en ell. Finalment, amb aspecte seriós, es va dirigir als seus companys:

      - Heu de conèixer el veritable motiu de la meva visita: he pres la decisió d'abandonar la Terra i tornar a la colònia.- els va dir.

       - Però Rikk ... – el Mawee l’interrompé.- No pots quedar-te a Mart llevat que ...

      Els tres marcians el van mirar fixament. Començaven a endevinar les intencions del seu bon amic.

      ***
      El Rikk va recobrar la consciència bruscament, com si hagués rebut una sobtada descàrrega elèctrica. Se sentia atordit i desorientat, el seu cos no semblava respondre a les ordres del seu cervell.

      ¡El seu cos! Tot d'una les peces encaixaren, i va recordar: estava sent trasplantat al seu nou medi vital. Però alguna cosa anava malament, no es podia moure! La foscor l’envoltava, va intentar incorporar-se, però els seus músculs no van respondre. El pànic s’apoderà d'ell, va tractar de cridar ...

      - Iniciant protocol final en 3, 2, 1 ... - L'estranya veu el va sobresaltar, però immediatament va tornar a sumir-se en un somni profund.

      Va despertar més tard, confús. Aquesta vegada podia percebre la llum tènue de l'estança. Va voler incorporar-se, i immediatament el seu cap s’aixecà uns centímetres sobre la plataforma en la qual estava estès, sense cap esforç aparent. Va desitjar alçar un braç i apropar-lo a la seva cara, i de nou va ocórrer sense esforç. Era una sensació estranya: el seu cos simplement executava els desitjos de la seva ment. Llavors va enfocar la vista sobre la seva mà.

      No va veure ungles, ni bell, ni les formes irregulars de pell i venes. Només una mà metàl·lica amb dits fins i llargs, perfectament articulats, de to blau-platejat. Va moure els dits, i va observar com aquests s'arquejaven i estiraven a voluntat.

      Va voler incorporar-se, i amb un moviment ràpid i precís quedà assegut sobre la plataforma. Va ser llavors quan va veure als seus amics, observant-lo, molt a prop. El Tanabe li va fer un gest alhora que l'animava:

       - Va, aixeca't! Observa el món amb els teus nous ulls!

      En Rikk mirà cap a terra, cap endavant, i després de dubtar uns segons saltà de la plataforma. Va caure de peu, estenent els braços en un esforç per mantenir l'equilibri. Llavors donà diversos passos lents i insegurs cap a la finestra, i mirà a través d'ella. El que va veure el deixà meravellat. Infinitat de detalls que abans eren invisibles es revelaven ara amb claredat. Una amplíssima varietat de matisos i formes semblava encrespar-se davant els seus ulls. Va sentir que es marejava i trontollà cap enrere.

      - A poc a poc, Rikk! Has d'aprendre a fer servir un munt de coses.- En Kadar l’ajudà a mantenir-se en peu. Ja veig que has descobert la visió millorada. Espera a provar la visió-n, o el mecanisme anti-gravetat ...

      El Rikk s’aixecà i continuà observant la ciutat marciana, abstret.
    • A FORZA DA INERCIA

      A FORZA DA INERCIA

      Eu nada fago.
      Só me deixo escorregar por un tobogán parado.
      Un tobogán como un morto, unha cousa.
      E sen nada facer, baixo a toda velocidade.

      Vin ao mundo para deixarme levar.
      Vin a non facer. Pero crezo, respiro, apártanme, arrástranme e chego.
      E, mesmo foi a inercia, mais eu estou na meta, ao final.
      Quizais creas que a túa meta é máis meta porque montaches un negocio, compraches billetes de avión, casaches dúas veces, produciches unha chea de pezas de coche, renaciches tras a bancarrota e agora vives cós netos.

      Eu deixei que un paxaro pousase en min.
      Vin moitas veces a posta de sol e moitas tamén a saída da lúa.

      Quieto, sen intervir, servín de freo a un neno que corría e contestei aos gatos que miañaban. ¿Enchiches ti máis segundos?

      Convertinme en oínte, convertinme en árbore, en amado, en testemuña, en almofada, en obstáculo no teu camiño, en gato no teu colo, en colo onde deixar ao bebé cando chora.
      Sen nada facer (a inercia mesma ocupouse) fun iso todo .
      A man na que collerse, o ollo que contempla, a boqueada que che contaxia o sono, o modelo que foi debuxado, recheo na masa de xente...
      Fun quen estorba ao pasar, quen comentan as veciñas.
      E logo que vai ser máis ¿o teu corricar diario abaixo e arriba ou os meus pensamentos?

      O espirro de Deus

      O espirro de Deus

      Einstein decía que Deus non xogaba aos dados, Galileo, que a matemática era a linguaxe coa que Deus escribiu o universo. Todo iso son bonitos eufemismos porque en realidade Deus non tiña dados nin sabía escribir.
      Deus estaba so, pero non era consciente da soidade porque non existía nada agás el, e a soidade soamente pode concebirse co transcurrir do tempo. Deus era un ente atemporal, non tiña pasado nin presente nin futuro; era inmaterial e individual, pero non era un solitario no sentido que nós lle damos, en canto relacionamos esa palabra co que nos rodea, porque a Deus non o rodeaba nada. Deus era un solipsista, soamente tiña conciencia de si mesmo.
      É imposible, dentro do contexto material no que nos atopamos, explicar que pasou, pero temos que dar por feito que algo pasou que fixo que Deus espirrara, tusira ou vaia vostede a saber se non aconteceu algo semellante pero máis escatolóxico… O que é certo e que a esa anomalía na existencia de Deus, os astrónomos chámanlle Big Bang.
      Considerar que o Universo coñecido é unha excrecencia de Deus semella un tanto irreverente, pero iso é o que creía o científico tolo ao que chamaremos Dr. X.
      O Dr. X era obxecto do ludibrio dos seus colegas e das burlas dos seus alumnos, pero el mantíñase á marxe de todos isos escarnios.
      Un día nunha clase, alguén preguntoulle:
      –Dr. X, se o Universo é unha excrecencia de Deus, nós que somos?
      –A bile — respondeu con retranca o Dr. X – a bile.
    • ¡Ay!

      ¡Ay!

      ¡Ay!, mi querida tele, aquella que dijo que beber 2L de agua al día era lo mejor, porque claro, la comida no lleva agua para nada, nos pasamos el dia bebiendo, gastamos todos exactamente la misma cantidad de energía todos en todo momento… ¿Tiene sentido, verdad?

      ¡Ay!, mi querida tele, aquella que dijo que el mejor plato para empezar el día era uno con un 73% de colesterol (lo mejor para el corazón, obviamente).

      ¡Ay!, mi querida tele, aquella que pone anuncios en las campanadas, aquella de los documentales falsos, entrevistas falsas, noticias falsas e intenta dejar mal a Internet a la mínima que encuentra.

      Aquella que habla de noticias sin fuentes, sin investigación, la del copiar-pegar, aquella que predice el futuro, la de los 7 minutos de anuncios cada 30 segundos.

      Y es que la tele ya no es, ni podrá volver a serlo, la fuente más fiable y segura de información.

      Se han ganado la fama de estafadores a pulso, solo para conseguir esos miles de espectadores más.

      Internet les ha afectado, mucho más de lo que parece. Con ella, la información no se canaliza por una única vía, sino que puede ser contrastada entre Wikipedia y diversos blog de forma casi infinita, verificar fuentes y cambiar los errores que encuentres, en solo unos minutos.

      Ya no hace falta esperar hasta las 10 de la noche para ver tu programa favorito, ni aguantar esas interminables horas de anuncios. Internet ofrece la posibilidad de ver todo lo que quieras, cuando quieras y como quieras, sin pausas para anuncios.

      ¡Ay!, mi querida tele.

      ¿Es posible vivir en otro planeta?

      ¿Es posible vivir en otro planeta?

      De momento no hay planetas con las condiciones atmosféricas adecuadas para nostros, hay un planeta en el que ya están investigando, que es Marte.
      El curiosity es un pequeño robot que se desplaza por los paisajes de Marte, pero no todos podrían viajar a Marte porque tiene un precio muy alto, sobre unos 500.000 dólares.

      No solo es el problema del dinero, también hay mucísimos problemas mas como la agua, si no hay agua tendríamos que llevar grandes dispósitos, la temperatura que gracias al Curiosity sabemos que durante la noche hay una temperatura de 130º bajo cero y con esa temperatura nos congelaríamos, la radiación allí es muy elevada, con un solo intento de respirar nos provocaría la muerte. Las condiciones con la Tierra también serían complicadas. El echo de llamar por teléfono sería casi imposible. Se necesitarían entre 3 y 21 minutos para transmitir un"hola", incluso a la velocidad de la luz.
      Durante dos semanas cada dos años, Marte y la Tierra están en lados opuestos, las comunicaciones serían imposibles. Todo esto solo son algunes problemas que hay en Marte.

      Los astronautas podrían esconderse de las tormentas solares en las partes blindadas, supondría un riesgo de radiación para toda la vida: Daños en la piel,daños en el sistema nervioso central. ¿Se podria ir a Marte?. Solo hay una respuesta, solo tienes que esperar y cuando suceda ya se vera que es lo que han hecho.

      ¿infinito?

      ¿infinito?

      -¿Eh vecina? ¿Hola? ¿Alguien me puede decir porque estoy sola?
      No lo entiendo… llevo aquí derecha sin abrirme y cerrarme muchísimo tiempo y aun nadie ha venido a cogerme de mi brazo corto i con una curvatura de 45º.

      Por fin, oigo voces… es la voz de un chico, dice que se tienen que sumar un numero mas, no entiendo a lo que se refiere pero siempre oigo la misma voz i nunca cambia, pero empiezo a estar harta de que nadie venga a decirme nada ni siquiera un “no molestar”.

      Otra vez esa voz… ahora decía que todos tenían que multiplicar su numero por dos, y que las libres eran las impares. Todo seguía igual pero… un momento, ¡mi numero es impar! ¿Por fin me abrirían? ¿O solo es una ilusión?
      Espera escucho pasos, veo a alguien que emoción!
      Que cosquillas me están abriendo. ¡¡¡Si!!! Tengo a alguien que me haga compañía.
      Ya es un nuevo día con una nueva compañía pero… ¿porque se va ya? Aun falta una hora por el almuerzo.

      Me han vuelto a dejar sola, estoy muy enfadada con Hilbert por haberme construido en el número 3003, no creo que nadie vuelva a abrirme, y no puedo hacer nada porque estoy cerrada con llave, que mala suerte.

      "Todo lo que se va, vuelve"

      "Todo lo que se va, vuelve"

      Hace más de un centenar de años, doscientos habitantes de la Tierra (entre ellos mis abuelos) decidieron emprender una aventura que duraría el resto de sus vidas, irse a vivir a Marte. Este proceso, aparte de ser muy complicado y selectivo, incluía pagar una gran cantidad de dinero para emplearlo en los científicos encargados de llevar a cabo esta investigación, para la nave, la comida necesaria… Al margen de sus ganas de explorar un nuevo planeta, los afortunados tenían que tener una serie de características para ser elegidos, tales como: tener la capacidad de reproducirse, un trabajo que pueda ayudar a consolidar una sociedad más completa (médico, arquitecto, profesor…), no tener constancia de enfermedades, ser menores de cincuenta años para poder tener descendientes y, presentar gran variedad de culturas entre ellos. Tras el paso de veinte años consiguieron formar una comunidad multicultural y mucho más grande que al principio, se establecieron como si de La Tierra se tratase y empezaron a cultivar sus alimentos (gracias a fertilizantes y fuentes de luz artificiales).

      Mientras tanto, en la Tierra, los conflictos entre religiones no dejaban de suceder y cada vez estaban más tensos los aires entre los representantes de cada una de ellas. Francia era el objetivo de todos los formantes del Daesh porque abundaba entre su población la religión musulmana. Estados Unidos y Rusia eran las dos grandes potencias mundiales que competían contra el Isis pero, por ese mismo motivo, su población había disminuido hasta en un 50% causado por sus ataques.
      Tras cincuenta años de lucha constante, los mayores representantes del Daesh tenían bajo su poder bombas nucleares y no les causaba ningún temor utilizarlas, para demostrar a su Dios que sus creencias estaban por encima de la matanza más grande de la historia de la humanidad.

      Nuestra vida en Marte era muy feliz, tranquila y completa, puesto que teníamos que probar nuevas técnicas para ver cómo el ser humano es capaz de vivir mejor sin la presencia de la gravedad. En cada rincón de Marte se respiraba una inmensa felicidad, hasta el momento en el que nos comunicaron desde la base de información de La Tierra, que, en menos de cinco minutos, una bomba nuclear (con la capacidad de destruir todo el planeta) iba a ser lanzada allí. Una gran angustia nos invadió porque todo lo que habíamos conocido hasta el momento de ese planeta, iba a desaparecer.
      Nuestros sentimientos eran muy confusos porque no entraba en nuestros planes que acabaran con la Tierra de una forma tan artificial. Pasados cuatro minutos, en Marte se sintió un gran temblor, el cual no causó daños que no se pudiesen curar con un poco de croscarmelosa de sodio. Aunque todos estábamos desconcertados, se encontraba entre nuestras posibilidades el hecho de que el planeta que conocíamos como La Tierra, se hubiese extinguido para siempre. Perdimos la conexión con la base de información, los satélites no podían reconocer a nadie allí y, a penas quedaban restos de la atmósfera.
      Durante los próximos meses, la impotencia cada vez era mayor, así que decidimos crear un plan para re habitar La Tierra y, así fue. Puesto que teníamos bastantes recursos tecnológicos en Marte, fuimos capaces de ampliar y mejorar la nave que poseíamos, nos equipamos con las previsiones y ropaje adecuado y decidimos partir.

      Como bien hicieron nuestros progenitores hacía cien años, un grupo de habitantes de Marte decidimos volver a nuestro planeta de origen para recuperarlo y reconstruirlo. El viaje fue muy duro y muy muy largo pero, lo peor vino después del aterrizaje. Todo estaba completamente destrozado y los únicos seres vivos que pudimos encontrar fueron unas mutaciones que mezclaban cucarachas con mariquitas. Todas las construcciones estaban derruidas, las pertenencias de su población esparcidas por el suelo y se podía sentir una gran sensación de vacío en cada paso que íbamos dando. ¡Era increíble como se podía apreciar la debilidad de La Tierra! Trabajamos duramente durante varios meses y, gracias a ello, conseguimos crear una pequeña comunidad que fue creciendo con el paso del tiempo.
      Gracias a nuestra decisión de volver a habitar La Tierra, el planeta azul y el rojo están cada vez más juntos porque, por muchos kilómetros que haya entre ellos dos, ambas poblaciones provienen del mismo lugar.

      38 semanas

      38 semanas

      Estoy encerrada en lo que creo que es un cuarto oscuro y húmedo. No sé cómo he llegado aquí, no me acuerdo de lo que pasó antes de que llegara a este lugar; es como si me hubieran borrado la memoria, es como una especie de amnesia, o como si tuviera una conmoción cerebral que me hace olvidar toda mi vida anterior. Mis pupilas se han dilatado y me familiarizo con la oscuridad, pero aún así, no se ve nada.
      Sé que me quieren con vida ya que de vez en cuando me traen algo de comida, pero es un alimento extraño; es líquido, pero tiene distintos sabores dependiendo del día.
      No puedo moverme mucho, estoy atada por una especie de cuerda que me rodea el abdomen, así que no sé por dónde escapar.

      Llevo 28 semanas aquí, si no he perdido la cuenta. Hoy he podido oír sonidos procedentes de gente de fuera de este cuarto.
      No sé cuánto tiempo más podré aguantar aquí.
      Parece que van aflojando la cuerda que me rodea.


      Duermo, como y me muevo; pero todavía no he tenido ninguna interacción con otro ser humano en estos ocho meses que llevo aquí.
      Noto que en este tiempo he crecido mucho, pero aun así no logro acordarme de nada. Antes estábamos solamente yo y mis pensamientos pero últimamente logro oír algunas voces y algunos ruidos del exterior.
      Lo único que deseo es irme de este lugar. Doy patadas y golpeo las paredes esperando alguna respuesta. Pero nada, todo permanece como antes.

      Si no he perdido la noción del tiempo, este será el noveno mes que llevo en este lugar. De repente veo una luz, se ha abierto una especie de túnel que alumbra el cuarto oscuro en el que estoy, que ahora que el sol se refleja en los colores de la habitación, puedo decir que es de un naranja oscuro. Intento salir de aquí por el túnel de luz, pero algo me mantiene en mi sitio; la cuerda en la que estoy atada.Me muevo mucho y veo que es inútil, el túnel se cierra. Por culpa de los movimientos me he enredado con la cuerda y no puedo respirar, me estoy asfixiando con ella y no me la puedo quitar del cuello.El oxígeno no llega a mi cerebro. De pronto se forma una gran grieta en el techo y aparecen dos ganchos de cinco puntas enormes que me sacan de este húmedo sitio. Debido a mi falta de aire no puedo ver muchas cosas ni moverme demasiado. Lo único que puedo percibir antes de perder el conocimiento son personas de desmedido tamaño cortándome la cuerda.

      Hace 14 años de esta historia, de hecho, es del día que nací: el día que mi madre recibió a su primera hija por cesárea.

      60 y fuera

      60 y fuera

      60 y fuera

      Me muevo, la respiración se me acelera, encuentro mi voluntad a mi lado acompañándome hasta el final, venga ya falta poco, la autopista cada vez se recorta, ahora sí que sí. Noto la satisfacción recorriendo mi interior, moviéndose por todo lo alto. Cuándo llego a la meta, me siento orgulloso, una vez más he hecho mi deber y cuando veo la larga odisea me acuerdo que no se termina nunca, he pasado otro peaje de la carretera de mi vida. Cuando muera, nadie se acordará de mí, alguien vendrá y retomará mi largo camino, que no he podido disfrutar y esto sí que me duelo, aunque sí al que sirvo es feliz, yo ya soy feliz.
      Me muevo, la respiración se me acelera, encuentro mi voluntad a mi lado hasta el final.
      Estoy cansado moverme, la respiración ya no cambia, y ya nadie me acompaña, estoy harto de esta vida, 60 segundos, de arriba a bajo, de dedo a pierna y con ganas de conocer el mundo del exterior. 60 segundos más 60 segundos, así es mi vida y como he me he dicho muchísimas veces, la quiero cambiar.
      Cada vez que pasó por la central de la vida pienso, soy esto pero podía haber sido otra cosa, y porque no. Corriendo entre 60 y 60, moviéndome entre la vida y la no vida.
      Pienso en como puede ser la vida en el en el exterior, ese Mundo donde las flores florecen y todo tiene diferentes colores, donde cada cosa tiene funciones diferentes y no trabajan para un bien común, donde no han sido creados para eso. Ese mundo en el que la sociabilidad es necesaria hasta en los rincones más oscuros. Ese mundo del que me gustaría formar parte. Me miro a mi mismo y veo desesperación, ya me da igual todo, sólo quiero ver que hay en el mundo real, podría soportar a la mismísima muerte por tan solo vivir la experiencia de ser de los pocos de mi especie que han superado los muros.

      ¿Qué es esto?¿Que está pasando? Todo está siendo un alboroto, nadie sabe que está pasando, las paredes se empiezan a tiritar, la superficie en la que nos sostuvimos se mueve de forma viscosa, y de repente, una de las paredes se derrumba creando un caos inhumano en toda la zona donde estamos nosotros, la pared empieza a desgarrarse y pronto se separa de su posición original, dejando una gran marca. En ese momento vi lo que estuve esperando, vi el exterior, y una gran fuerza me impulsaba hacia fuera. Dejé de forzar y solté toda mi carga, el oxígeno se fue. Como bueno glóbulo rojo que soy, he recorrido todo el cuerpo en 60 segundos, y ahora me toca explorar el mundo. En forma de sangre, y gracias a una hemorragia, salgo de ése cuerpo para ir a parar a un suelo frío y limpio, hay gente vestida de verde y con mascarillas, creo que estoy en hospital. Aquí empieza mi nueva aventura, de los conductos sanguíneos a los conductos de la alcantarilla, ¡bueno es un progreso!

      A 400 quilómetros en el aire

      A 400 quilómetros en el aire

      Litus Iribarren Posa

      Al fin me dije para mis adentros. Ya eran las cinco de la tarde hora de ir a casa. Pero tenía deberes de ciencia los hice, entonces mire un rato la televisión i me puse manos a la obra para hacer la maleta. Me iba una semana a la China. Solo. Me iba de intercambio con un amigo que vivía allí en la China. Era un amigo que había conocido en un campamento de verano. Cuando me estaba haciendo el equipaje caí en la cuenta que le debía hacer-le un regalo a mi nuevo amigo. Le compre un poco de comida típica española i un jersey. Después de hacer-me el equipaje fui a la cocina a comer. Eran las nueve de la noche i tenía que comer un poco. El plan era Madrid –Dubái en avión, Dubái-Shangai también en avión i allí me encontraría con mi amigo Wan – Lee. Durante la noche no pude pegar ojo, estaba muy nervioso. Al despertarme por la mañana no pude ni desayunar. Mi madre llamó a un taxi que acompañara al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas. El viaje fue plácido, hubo un poco de turbulencias pero por todo lo demás estuvo perfecto. Pero el viaje Dubái – Shangai fue todo lo contrario. Tenía un niño pequeño que no paro de llorar. Al llegar a Shangai vi a mi nuevo amigo. Primero fui a su casa deje mi equipaje descansamos un poquito i me propuso hacer una ruta en tren por Shangai y yo acepte encantado. Cuando llegamos a la estación me dijo que cerrara los ojos porque quería enseñarme una sorpresa. La sorpresa era que el tren en el que íbamos a viajar no iba por el suelo. Mi amigo me dijo que el tren tenía imanes en las ruegas y en la vía también había imanes. Me dijo que los imanes constan de dos partes llamados polos (polo norte, polo sur) y que cuando dos polos iguales se intentan ajuntar se repelen , y es por eso que el tren no va por el suelo porque los imanes de las ruedas y los imanes de la vía tienen polos iguales. Fuimos en el tren e iba muy rápido. Fue un viaje para enmarcar. Cuando regresamos a Shangai le dije a mi amigo que el viaje fue espectacular. Pasamos el resto de la semana en Shangai y el día de mi regreso a España le dije que ha sido la mejor semana de mi vida i que nunca la olvidaré. Cuando regresé a España me sentí muy contento porque había regresado a mi país pero triste porque eche de menos volar en tren.

      big bang.

      big bang.

      -¿ Veis eso que viene por la izquierda?.
      - ¡Sí! Parece cómo una nueva estrella ¿no?.
      - Ya veréis que será uno de esos satélites, como siempre.
      - ¡Fijaos, por la derecha viene otro!.
      - Saturno, aparta, ¡que no veo nada!.
      - Chicos, se está aproximando.
      - Marte, Venus, tened cuidado, ¡se dirige hacia vosotros!.
      - ¡Dios!¡Creo que me he quedado sordo!.
      - No seas exagerado, Mercurio.
      - Pues se ve que tenemos otro miembro en nuestro sistema.
      - Parece que ésta es “miembra”, Neptuno.
      - Esperad, ¿Qué está apareciendo en ella? Parecen unos seres enormes, ¡Qué miedo!
      - Tienes razón, Urano, ¡que dientes más grandes! Además hay algunos que tienen cuellos larguísimos, otros alas, ¡Y hay hasta algunos que se sostienen a dos patas!
      - Mirad, ahora están apareciendo bichos más pequeños, que se sostienen a dos patas y se comunican entre ellos ¿Que deben ser?
      - No lo sé, Júpiter, pero están evolucionando muy rápido, y parece que no le están haciendo nada Bueno a nuestra nueva huésped.
      - Creo que aquí tenemos al tercer ocupante del Planeta Azul; los humanos metálicos.
      - ¿De dónde habrán aparecido? ¡Son rarísimos!
      - Me temo, Marte, que nunca lo descubriremos, porqué el globo se está haciendo pedazos.
      - Pues tenías razón, Júpiter, porque ya no queda ni resto de nuestra amiga, los humanos esos la han destruido, se han autodestruido.
      - Sí, que pena... me empezaba a caer bien.
      - Ei, pero no os disgustéis, que me parece que por ahí vienen otros dos meteoritos más.

      Corazón roto

      Corazón roto

      Ha roto conmigo. Me ha dejado por otra.
      Por un momento la rabia me invade y creo que voy a arrancarle la cabeza como hace la viuda negra después de aparearse.
      Pero en el momento que llego a mi casa y me tumbo en la cama, me asaltan los sentimientos. Me pongo a llorar y siento un dolor lacerante en el pecho. Siento como si mi corazón se hubiese roto en mil pedazos, como si hubiese dejado de latir. Como si fuera una gigante roja, que al consumir toda mi energía y morir, me hubiese convertido en un agujero negro que poco a poco va consumiendo todo a su alrededor.
      Va cayendo la noche y la luz que entra por mi ventana va disminuyendo. Estaba tan absorta en mí, que no he oído ni la puerta principal ni la llegada de mi madre. Supongo que dentro de poco tendré que ir a cenar, así que tengo que calmarme un poco.
      Intento calmarme pero no consigo dejar de llorar. Finalmente, consigo inspirar y expirar a un ritmo regular. Lentamente me incorporo y veo mi mochila tirada al lado de la cama. Eso me recuerda que debería hacer los deberes de química, pero no estoy de ánimos para hacer problemas de termodinámica. Estoy más motivada para la física y calcular a que distancia se tiene que poner “el innombrable” para que el proyectil de un avión le caiga encima.
      Solo es lunes y ya estoy harta de esta semana. Necesito un botón para adelantar a cámara rápida. No quiero verlo mañana en clase. Con su sonrisilla de niño comprador, su pelo desmarañado pero sexy…
      Llaman a mi puerta. Es mi madre. Me pregunta que qué me pasa y le digo que estoy bien. Que solo estoy un poquito cansada y no me apetece cenar hoy. Antes de dejarme sola, veo que vacila. Supongo que su instinto maternal le dice que me pasa algo, pero decide no presionar.
      Cojo mi portátil y lo enciendo. Enseguida me doy cuenta que soy estúpida. Mi salvapantallas consiste en una foto nuestra. Quiero hacerla pedazos, romperla y quemarla. Pero pensándolo bien, no puedo vivir sin mi portátil. Así que me conformo con cambiar la foto y esconder nuestras fotos en una carpeta perdida entre los datos de mi portátil.
      Ya es más de media noche y estoy más despierta que una hormiga. Mañana pareceré un zombi. Necesito despejar mi mente de toda esta negatividad, sino no podré dormir.
      Cojo el móvil para programar la alarma y veo que tengo un Whats de mi mejor amiga. Eso me recuerda que no estoy sola, y que tengo en quien apoyarme. Apago la luz y me acurruco como un gatito. Cierro los ojos y me digo que si las ranas son capaces de volver a la vida al calentarse después de congelarse, yo puedo superar mi corazón roto.

      Cuestión de perspectiva

      Cuestión de perspectiva

      Le dije a mi madre que no veía bien de un ojo y que también veía doble, como si con el ojo derecho solo viese la mitad de una imagen, como una luna partida, como una luna menguante, que solo le toca la luz del sol en su mitad de la cara y no se le ve la otra. Mi madre primero se preocupó por mí, como lo hacen todas las madres, o casi todas, y primero me hizo una prueba por su cuenta, me tapaba el ojo izquierdo y me ponía delante tres dedos, y como decía bien cuantos dedos me ponía delante, ya no se preocupó más.
      Luego, al cabo de un tiempo, cuando tenía cinco años, en una revisión rutinaria pediátrica, se quedaron boquiabiertos al ver que, si me tapaban el ojo izquierdo, no veía ni las letras más grandes de la pantalla, yo veía como si las letras no estuvieran a mi alcance, como si fueran estrellas de otra galaxia, como si yo estuviera en otro planeta, a miles y miles de kilómetros de distancia de esas letras. Mi madre me llevo al oculista y me hicieron varias pruebas utilizando técnicas para ver que me pasaba, me hacían radiologías, resonancias, electrofisiologías y otras cosas. Y efectivamente no veía bien del ojo derecho. Y me diagnosticaron una alteración irreversible de la macula, la macula es la parte más importante de la retina y es el inició de la transformación de la imagen que vemos y que después se descodificará en el cerebro, por lo tanto, era importante. Entonces intentaron encontrar una solución, pero, era demasiado tarde y no pudieron encontrar ninguna, pero yo no entendía nada, era una niña con problemas de vista, perdida como en la ciencia, que tengo muchas preguntas, pero no respuestas ni soluciones.
      Por suerte no tengo del todo mal el ojo derecho y del izquierdo veo perfectamente, veo como un lince, que se dice que pueden hasta ver a través de las cosas.
      A veces cuando miro algunas personas u objetos, veo a la persona, en el caso de que sea una persona, la cara completa y su lado la mitad de la misma cara, como si fuera el reflejo en un espejo roto por la mitad, como si estuviese repetida pero mal y eso a veces me frustra porque me molesta que no sea la realidad, sino una distorsión de la imagen.
      Cuando era pequeña me costó mucho aprender a leer, y sin querer volvía a leer la misma línea que ya había leído anteriormente, como si fuese un disco rayado que repite lo mismo una y otra vez.
      Pero lo importante no es encallarte ni recaer, sino concentrarte e intentarlo una y otra vez hasta conseguirlo, y cuando lo consigues sientes una gran satisfacción, tan grande que hasta sientes como se te acelera el corazón, que te late más de 60 o 80 veces por minuto, más de lo normal y respiras más rápido o por lo contrario te falta el aliento, se te dilatan las pupilas… Lo que quiero decir con todo esto, con mi historia, es que a pesar de mis dificultades conseguí salir a delante y que si yo pude tú también puedes.

      DIME MAMÁ

      DIME MAMÁ

      Dime mamá… ¿qué es vivir?

      Vivir es un paseo. Un paseo que empieza en el momento en que desde la barriga de mamá empiezas a escuchar y sentir. Sientes la voz de los que te rodean y sientes su cariño así como su protección. Por eso se llora al nacer porque de repente te encuentras en un mundo distinto, frio y desconocido hasta que mamá te abraza para que vuelvas a sentir su cariño y protección que ya nunca más vas a dejar de tener.
      Los lloros se convierten en risas junto a los amigos que vas encontrándote por el camino. Aquellos con los que compartes aficiones, bromas, secretos y temores.
      Vivir es preguntarse sobre los cambios que comporta tu cuerpo y tu mente. Ser un niño con cuerpo de hombre y un hombre con mentalidad de niño. Será complicado pero juntos te ayudaremos y lo superaremos.
      Tendrás que tomar grandes decisiones y saber qué es lo que quieres ser: arquitecto, futbolista, empresario, obrero o médico. Pero lo más importante es que aquello que elijas lo decidas tú. Las decisiones en la vida las tendrás que tomar desde la parte racional de tu cerebro pero no olvides a tu parte emocional. Utiliza el corazón.
      Cuídalos, tu cuerpo y tu mente necesitan de ti. No los maltrates, dales alimentos sanos y practica algún deporte. Desarrolla tu mente y no dejes de cultivarla con juegos y estudio. Lee y memoriza. Tu vejez te lo agradecerá.

      Encontrarás con quien compartir momentos más intensos e íntimos y quizás tendrás la oportunidad de vivir la más grande de todas las experiencias, el gran milagro de la vida.
      Porque no olvides hijo que, como seres vivos, tenemos que cumplir con las tres funciones vitales, la nutrición, la relación y la reproducción. Si no somos capaces de esto, la vida desaparece y con ella los seres vivos.

      Distancia cercana

      Distancia cercana

      Como un río que busca su mar, como las olas buscan un océano donde habitar, así nos buscábamos nosotros con la certeza de que siempre nos íbamos a encontrar. Tu mano sobre la mía, nuestros ojos perdidos entre ellos y nuestras sonrisas tan radiantes como nunca. Nos miramos y entendemos que pese a todo, el amor perdura. Nos hablamos con tanto cariño que realmente olvido todas las batallas que hemos luchado. Puedo ver como tus ojos miran los míos, como tu taza de café aún se mantiene caliente por el humo que produce, puede ver tus manos tan suaves como siempre y recordar las tardes en las que me acompañabas a pasear, siempre cogidos de las manos. Observo tus uñas mordidas posiblemente por el estrés y cuando alzo la vista observo tu rostro. En él diviso tu frente manchada de expresiones faciales que me recuerdan a tus enfados y riñas, me es imposible no sonreír. Contemplo tu pelo y recuerdo como me hacías el mío para ponerme guapa, aunque a tu lado, era muy difícil brillar.
      Han pasado tantos años en los que lo único que quería era estar bajo tu cobijo que a veces lo extraño tanto que no puedo parar de pensar cómo la vida pasa tan deprisa. El tiempo es un buen acompañante hasta que te das cuenta de que es demasiado efímero como para no aprovechar su compañía. “Hoy estoy frente a ti y mañana estaré a mil cien kilómetros” desde que te dije eso ya han pasado tres años y parece que fue ayer. Me fijo en tu pelo y veo como su decoloración me va dando muestras del tiempo transcurrido.
      Hoy, nos miramos los rostros como cada dos días, te hablo y me hablas y puedo observar tus expresiones corporales. Veo como estás sentada en el sofá en el cual veíamos películas y leíamos libros, donde me dabas lecciones que hoy me han hecho estar aquí. Sé que estamos lejos, demasiado en algunas ocasiones pero te puedo ver, mamá, nos podemos mirar. La tecnología ha podido unir a personas a distancia, ha resurgido pasiones, ha provocado sonrisas y lágrimas de felicidad. Te miro y solo quiero que sepas que estoy contigo a la distancia y que ojala pronto esté más cerca de ti. No pierdo la esperanza de poder volver y de abrazarte, ya que, pese a poder verte aún no puedo hallarte físicamente conmigo. Tiempo mamá, solo necesitamos tiempo, no te vengas a bajo cuando me extrañes, recuerda que los días pasan muy rápido y más si podemos mirarnos y escucharnos. Recuerda que, en este siglo característico por los avances tecnológicos es inevitable pensar cómo serían nuestras vidas sin la tecnología y es imposible tirar atrás y llegar a pensar que dos personas podrían llamarse desde la otra punta del mundo, por lo tanto, esta parte de la ciencia nos da esperanzas de que lo que ahora es imposible, sea posible en un futuro no muy lejano. Además, creo que debemos dar gracias a todas esas personas que luchan cada día para mejorar nuestras existencias, que no falten nunca y que siempre encuentren una meta por la que luchar durante su camino de la investigación tecnológica.
      Para terminar, mamá solo quiero desearte las buenas noches, llevamos tres horas hablando y hasta hemos cenado a la vez, esto cada vez es más maravilloso. Adiós mamá, nos vemos en dos días. Te doy las gracias más profundas por ser mi compañía cuando todo está patas arriba, y para ello, te las doy desde mi corazón. Y recuerda que todo, cada día, gracias a la ciencia será mejor que ayer.

      EL ESTORNUDO

      EL ESTORNUDO

      Hoy me levanto como cualquier dia, cansado, después de solo dormir seis horas. Por fin estoy en pie después de estar echado en la cama con el teléfono más de diez minutos. Ahora me voy a espabilar y me voy a duchar muy rápido de desayunar. Mmmm que bien sienta una ducha por la mañana; ¡me ha despertado!
      Me pongo el traje que en treinta minutos tengo que estar en el trabajo. ¡Achus! ay que mal sienta la mañana siguiente cuando sales con amigos la noche anterior. Ahora ya después de haver desayunado me dirijo al trabajo con el coche por la autovía. ¡Achus! ¡No!!! Lo que me faltaba, un accidente… Después de haber hecho el parte ahora si voy para el trabajo, ya voy diez minutos tarde, y ahora me espera una bronca, por dios que pesado que es mi jefe, es que no lo aguanto.
      - El próximo dia que llegues tarde te quedas sin paga extra. – Me dijo él.
      Yo le iba a contestar, pero me empezó a picar mucho la nariz, y empecé a notar un cosquilleo, y de nuevo estornudé ¡Achus!
      Le he pedido a mi jefe si me dejaba irme a casa ya que me dolía mucho el cuello al hablar y als estornudar, el amablemente (muy raro que contestara amablemente) y me ha dicho que sí, que cogiera baja, y que recuperara fuerzas para volver al máximo. Salgo del trabajo cojo el coche y pongo rumbo al mecánico, dejo el coche y me voy…
      Vaya dia que llevo, el mecánico me ha dicho que serán doscientos euros...
      Voy a coger el autobús para llegar a casa. De camino a casa no he parado de estornudar, y es muy curioso ya que cuando estornudas, es imposible abrir los ojos, nunca me había fijado en esta curiosidad, a veces la vida te
      sorprende.
      Ahora que entro por la puerta de casa me pica mucho la curiosidad de saber porque no podemos abrir los ojos al estornudar, que interesante es el ser humano, es impresionante las cosas que se llegan a hacer sin que tú te des cuenta.
      ¡Ah por cierto, tengo una idea, voy a llamar al diario de Móstoles, para saber si me podrían dejar publicar un artículo sobre la ciencia. Voy a ir buscando información, así si me dejan publicar el artículo, al menos entretendré a aquellos que lean el periódico, seguro que así también micha gente aprenderá una cosa más. Vamos va, vamos a buscar en google un poco de información...
      ¡Aqui está ya he encontrado la información! Voy a leérosla para que así vosotros también la sepáis: "La mayoría de las personas no puede estornudar con los ojos abiertos, sin embargo existen algunas personas que lo pueden hacer. La razón por la que la gente no puede abrir los ojos cuando estornuda es debido a que el estornudo es un reflejo que conlleva el cerrar los ojos, por lo que nosotros no tenemos control de cerrarlos o abrirlos al momento de estornudar"
      Así de que un acto reflejo se trata interesante, este es el articulo perfecto para publicar en el Diario de Móstoles.

      El futbol levanta pasiones

      El futbol levanta pasiones

      El partido a un no había empezado, los ultras no paraban de gritar y de cantar, era un partido importantísimo, se jugaban mucho, quien perdía bajaba de división, estaba claro que ninguno de estos dos equipos estaba como permitirse el lujo de bajar de división, y estaba claro que, si un equipo baja, tiene menos ingresos, por lo tanto, tiene que vender jugadores, y tiene que fichar jugadores más baratos y más malos, etc. Por suerte, habían instalado el ojo de falcón en cada portería, y, además, ya no había jueces de línea, había robots de línea, estaba claro que la ciencia estaba entrando en el mundo del futbol, lo que pasaba es que, entrando tarde, ya que en Inglaterra hacía ya cinco años que esto se usaba, y en España hacía escasas semanas que lo habían incorporado, pero, aun así, estábamos contentos porque sería un partido limpio, es decir, sin errores arbitrales decisivos. Entramos en el campo, estaba lleno, no cabía ni una sola aguja, estaba claro que el estadio de diez mil personas se estaba quedando pequeño, empezó el partido, era un partido tranquilo, sin aproximaciones pero sin calma, estaba claro que ninguno de estos equipos quería perder el dominio del balón, era aproximadamente el minuto treinta de la primera parte y empezó a llover, aun así las hinchadas de ambos equipos no paraban de animar y gritar, por suerte yo no me moje, ya que estaba en la tribuna, pero hubo una cosa que me fascino, aun así que estaba lloviendo como nunca había llovido, el campo estaba casi seco, es decir que el campo tenía un drenaje espectacular, seguramente otro campo estaría encharcado y no se podría jugar, pero cuando yo estaba mirando la hierba, el equipo contrario marco un gol, era el minuto cincuenta y ya estábamos perdiendo, el marcador electrónico se movió, y puso el cero a uno, pero tan solo cinco minutos después, el colegiado amonesto con tarjeta amarilla a un jugador contrario por hacer una falta peligrosa al borde de la área, el árbitro cogió la espuma y la puso en el suelo, señalando el lugar donde se había cometido la infracción, pero lo mejor, estaba por venir, un zurdazo que entro por toda la escuadra situaba el uno a uno en el marcador, y a falta de cinco minutos para el final, desde la banda derecha, un excelente centro meticuloso y que parecía que lo habia hecho a medida, lo remata de cabeza el delantero que venía en carrera, este gol hacia estallar el estadio, la gente gritando y celebrando el gol que finalmente daba el triunfo al equipo local, yo de ese partido me iba contento, ya que mi equipo se salvaba, pero sobretodo me fui sorprendido porque parece que el futbol es un juego y ya está, y realmente es un juego que todo está estudiado para que sea lo más justo posible y para hacer disfrutar al espectador de un emocionante
      partido.

      El Hombre de la Bata Blanca

      El Hombre de la Bata Blanca

      Otra mañana más. Ya empieza un nuevo día, otro día más detrás de estas gruesas rejas de acero inoxidable. Cuánto tiempo más tendré que estar aquí, encerrado, sin poder oler y respirar el aire de la naturaleza, sin correr, sin poder ser libre. Yo fui creado para esto, para ser el objeto de pruebas del hombre de la bata blanca. Cada mañana este hombre me coge, me examina, me saca sangre y me hace diversas pruebas más. Me pregunto por qué lo hace….
      Yo soy una rata normal, como cualquier otra, no soy nada especial, sólo sirvo para ayudarlo a él, a esa persona sin piedad, y me trata como si fuera basura.
      Por qué no puede llegar a entender que yo tengo una familia, sentimientos y pensamientos. Creo que no merezco vivir así.

      Hoy no es un día como cualquier otro. Hoy, el hombre de blanco, en vez de sacarme sangre y hacerme todas esas pruebas me ha inyectado un líquido. Ha sido muy doloroso. Me picaba todo el cuerpo y tenía muchísima calor, creía que, en ese mismo momento, mi vida se acababa.

      Acaba de abrir la puerta de mi casa, ¿por qué lo hace?. Me coge bruscamente y me saca de mi pequeña y sucia casa. Me lleva hacia esa mesa donde permanece ese maldito laberinto, al que he entrado alguna vez pero nunca he sabido llegar hasta el final.

      Me siento con mucha energía. Tengo ganas de correr, jugar, y de todo. No sé que me está pasando. Seguramente será por ese líquido extraño y desconocido que me ha inyectado hace un rato. Esta vez el laberinto no está vacío. A mi lado hay una rata idéntica a mí, con ese blanco nuclear. Seguramente se siente igual que yo: aterrorizado. Tengo miedo a no poder volver a llegar hasta el final y quedarme sin poder comer otro día más…

      Estamos los dos en la puerta de salida. Estamos dentro. En ese momento noto una olor muy fuerte a queso, esa comida que tanto me gusta. Tengo que empezar a moverme. Mi compañero ya lo ha hecho. Voy a seguir esa preciosa olor…Al cabo de unos segundos corriendo veo ese queso. Tengo hambre. Voy corriendo hacia él. He llegado al final, por fin, pero me empiezo a encontrar terriblemente mal. Me duele todo, cada centímetro de mi cuerpo, en cada pequeño movimiento noto un dolor insoportable. Esa cosa asquerosa que me ha inyectado me está sentando realmente mal. Me empiezo a marear y decido tumbarme un rato en el suelo, pero el dolor sólo hace que incrementarse cada vez más y más. Veo ese hombre mirándome sin hacer nada, dejándome sufrir, sin ayudarme. Este es mi final, no puedo moverme, se me ha paralizado todo mi cuerpo, tengo sueño…

      el presente ya es pasado

      el presente ya es pasado

      EL PRESENTE YA ES PASADO
      No hay ninguna máquina más perfecta que nuestro cerebro. Ningún robot que pueda pensar tan bien como nosotros lo hacemos; ningún navegador que nos conduzca como lo haríamos nosotros; ningún ordenador que sea capaz de decidir cambiar algo que no sale bien. Pero también nuestro cerebro es un perfecto desconocido.
      Sabemos qué piezas cambiar cuando se estropea un coche, un ordenador o cualquier máquina. Y, a veces, son las máquinas las que nos ayudan a encontrar las averías. Sabemos qué medicinas tomar para curar casi todas las enfermedades del cuerpo; pero sabemos muy poco sobre el funcionamiento del cerebro y como mejorarlo, si no va bien. Por eso las enfermedades del cerebro nos asustan y creemos que todas las personas a las que les falla algo en su cerebro y no se comportan como la mayoría están locos y nos apartamos de ellos, algo que no haríamos con un ciego, un diabético o los que tienen problemas en el corazón.
      Cuando tienes una enfermedad física las medicinas suelen ayudar mucho, y cuando se cura puedes dejar de tomarlas. Pero las medicinas para el cerebro casi nunca funcionan del todo bien, precisamente porque se sabe menos de él que de otros órganos. Además tienen muchos efectos secundarios y a veces hay que tomarlas para toda la vida y acaban provocando enfermedades físicas. Cuando tomas pastillas no tienes una memoria tan grande como las otras personas, que en un momento pueden estudiar dos páginas y recordarlas.
      Además las máquinas se fabrican todas iguales utilizando las mismas piezas y por eso todos los coches de un mismo modelo y todos los ordenadores de un mismo modelo funcionan igual. En cambio, aunque la materia de la que está hecho es en todos los casos la misma, el cerebro de cada persona funciona distinto: unos son más inteligentes, otros tienen más memoria; unos son más tranquilos, otros más nerviosos; unos son más sociables, otros más reservados; unos se concentran fácilmente, y para otros conseguirlo es una tarea que supone un gran esfuerzo.
      Ni siquiera cada uno de nosotros conoce cómo va a funcionar su cerebro: a veces estamos tristes y no sabemos por qué; otras alegres sin que haya ningún motivo.
      Y ¿a quién no le ha pasado que cuando está viviendo una situación se da cuenta de que eso él ya lo había vivido antes en su cerebro? Entonces, eso, que para los demás es el presente, para el que cree haberlo vivido ya es pasado. Siempre que eso ocurre quedamos sorprendidos de lo extraño y complicado que puede ser nuestro cerebro y no podemos dejar de preguntarnos si somos capaces de adivinar el futuro y aun no lo sabemos. Otras veces nos llegan imágenes, que enseguida se van, de algún momento que parecía imposible recordar porque éramos muy pequeños. Y hay quien dice que se acuerda del momento en que nació y de sus primeros meses de vida.
      Quizá algunas personas si hayan conseguido que trabaje esa parte de su cerebro donde están grabados todos los recuerdos; y quizá otros, como los adivinos, no mienten cuando dicen que pueden ver el futuro de los demás, porque para ellos son muchos más esos momentos en que el presente ya es pasado.

      El segundo Gran paso

      El segundo Gran paso

      20/9/2061
      Diario de Michael Johnson:

      Otro día rutinario en mi viaje hacia el tan ansiado destino simplemente observando la oscura inmensidad por la ventana. Arrepintiéndome de entrar en esta cárcel móvil hacia el nuevo mundo habiéndolo dejado todo atrás para un viaje sin vuelta. Echo de menos a mi familia y a mis amigos con los que solo me puedo ver una vez al mes por video llamadas. Hoy he podido hablar con mi familia, están todos bien pero yo no. No sé si podré aguantar seis años más sin perder definitivamente la cabeza solo para lograr algo potencialmente imposible. Ya ni los videojuegos ni los libros que nos envían me entretienen por culpa de la aburrida monótona rutina que simplemente consiste en largas horas de “tiempo libre’’ en las que no hay nada productivo que hacer. Ya no es estimulante ni hablar con los compañeros, ya que después catorce años aquí dentro están casi todos prácticamente locos excepto Matt, pero es muy raro y me da miedo. Yo y él somos los únicos que aún estamos mínimamente cuerdos. Venga, tú puedes, ya llevas catorce años aquí, puedes aguantar, catorce, catorce, catorce, uno y cuatro, uno más cuatro cinco, catorce menos cinco nueve, ¿nueve? ¡Mi número de la mala suerte! ¡Vamos a morir todos, es el fin, el maldito fin! ¡Tengo que largarme de aquí o moriré! Ahí hay una ventana, voy a saltar hacía fuera rompiendo el cristal de 15 cm de grosor con la cabeza. ¡Es un plan sin fisuras!

      Cinco horas después:
      -Creo que se está despertando.
      -Sí, sí está abriendo los ojos.
      -¿Dónde estoy?
      -En el módulo médico, te encontramos con la cabeza abierta al lado de una ventana con manchas de sangre.
      -¿Cómo? Lo único que recuerdo es estar tranquilamente escribiendo mi diario y seguidamente ser atacado por unos alienígenas con tentáculos, un ojo y unas pistolas laser que cambiaban de color, pero no había ninguna ventana, ¿o eso fue en una peli? Probablemente la segunda opción.
      -Sí, seguramente. Vamos, intenta levantarte, te tenemos que hacer unas pruebas.

      21/9/2061
      Diario de Michael Johnson:

      Me acabo de levantar y sigo en el módulo médico dónde ayer me hicieron una serie de pruebas físicas y mentales cómo repetir palabras que iban apareciendo en una pantalla o esquivar pelotas de espuma para comprobar no sé qué de los reflejos o algo así por culpa de una conmoción craneoencefálica si es que eso existe, a mí no me lo preguntéis que yo de pequeño suspendí ciencias. Constantemente llevo a cabo una serie de ejercicios mentales para que no se me vuelva a ir la olla cómo comportarme como si estuviese loco de verdad sin estarlo realmente o intentar investigar de dónde viene mi locura para intentar combatirla. También me han recomendado que cada vez que piense en el tiempo que llevo aquí, en vez de pensar que cada vez llevo más tiempo pensar que cada vez me queda menos para lograr nuestro objetivo. Así que hoy, en vez de contar un día más desde que me fui de casa, voy a tener en cuenta que hoy queda un día menos para llegar a Próxima Centauri.


      Pep Puente Quera

      El tesoro de la ciencia

      El tesoro de la ciencia

      Ohio, 17-02-1995 Mi nombre es Charlie Jackson quizá me conozcan más por "el cientifico" desde pequeño me he interesado mucho por la ciencia, es un tema que me ha fascinado siempre. Cuando cumplí la mayoría de edad me puse a estudiar en ello, mis padres trabajaron muy duro durante muchos años para poder pagarme la matricula de la Mecklenburg University of Science and Futurology esta prestigiosa universidad se encuentra en el condado de Mecklenburg al sureste de Carolina del Norte. Allí estuve cuatro años, estudiando los posibles avances en medicina que podría haber en el futuro, era el mejor estudiante de la universidad, cuando salí de allí estuve tiempo sin encontrar un sitio que me agradara de verdad y se adaptará a mi, mientras no encontraba trabajo el tio Rick me dejó trabajar en su pequeño taller de coches, meses más tarde me llegó una oferta de la Universidad de Stamford para ser profesor en el apartado científico, en la universidad me ofrecían un contrato realmente bueno y muy bien remunerado pero no era lo que soñaba de pequeño, después de días de reflexión decidí rechazar el trabajo. Días más tarde volví a recibir una oferta del Centro de Investigación Thomas J. Watson para ser el ayudante del profesor Watson, quizá fuera la oferta que estuve esperando y no la rechazé. El señor Watson tenia la certeza de que si encontrábamos antídotos contra enfermedades como el cáncer, parkison, alzheimer... Podríamos llegar a conseguir la immortalidad. Al principio de empezar a trabajar en el laboratorio el profesor no me dejaba tocar muchas cosas del laboratorio pero a medida que pasó el tiempo empezó a confiar en mi y me daba trabajo para analizar. Estuvimos más de dos años intentando buscar vacunas pero no encontrábamos nada que pudiera ser fiable a la larga, el señor Watson ya era mayor y estaba a punto de morir. Buscando entre los cajones encontré dos líquidos que nos podían ser muy útiles mezcle formaldehído con sales de aluminio y podía ser la solución para ser inmortales. Hablé con Watson y le dije que había encontrado un remedio para las enfermedades y que podia salvarlo a lo que el respondió que preferia morir y que lo utilizara con otros pacientes que realmente lo necesitaran que el ya había aportado todos sus conocimientos a la humanidad. Yo, Charlie Jackson alias "el científico" había demostrado ser un tipo muy inteligente y que tendría un futuro brillante en el mundo de la ciencia.

      El último adiós

      El último adiós

      20 de Mayo, 1950
      Un año que des de que te conozco, y ya sé que eres la mujer de mi vida.
      Catalina, te escribo porque no sé si aguantaré mucho tiempo más. Poco a poco la enfermedad me está consumiendo por dentro, y no quiero marcharme sin despedirme antes de ti.
      Cuando leas esta carta no quiero que derrames ni una lágrima, dicen que son únicas, no hay dos iguales. Así que no quiero que malgastes algo tan único e irrepetible por mí. Quiero que me recuerdes con una amplia sonrisa siempre.
      Todos los momentos vividos junto a ti me los llevaré siempre conmigo, y serán eternamente mi preciado tesoro.
      Recuerda, yo siempre te amaré y te cuidaré, te guiaré y te protegeré, como cuando vinimos a Cataluña, éramos tú y yo . Y que aunque el camino sea difícil siempre tienes que ir con la cabeza bien alta, que tú puedes con todo.
      Quiero que te enamores otra vez, que disfrutes de tu vida y que seas feliz, porque te lo mereces. Y como alguien te haga derramar una de tus únicas e irrepetibles lágrimas, me las pagará.
      ¿Recuerdas aquel 23 de Diciembre cuando nos estiramos a ver las estrellas, y te dije que eras mi pequeña estrella? Siempre lo serás. Y cuando mires las estrellas otra vez, recuerda que nunca debes dejar de brillar, como ellas, que aunque las separen millones de kilómetros brillan cada día sin parar, para que nosotros las podamos admirar.
      Siempre te querré,
      Mariano.

      Y, mientras mi abuela me leía la carta, vi como un pequeño destello que bajaba lentamente por su mejilla, ese destello único que mi abuelo nunca quiso que derramara por él.

      En Plena Caída

      En Plena Caída

      ¿Por qué? ¿Por qué vuelo tan de repente? En realidad estoy cayendo desde mi edificio pero tardo mucho no sé porque, ni como llegué aquí. Por lo menos espero que acabe todo bien. Como que ahora estoy llorando ¡no me puedo controlar! y ¿Por qué las gotas caen más lento que yo? Ya lo entiendo es porque pesan menos que yo. Estoy cayendo más lento que una tortuga pero a la vez más rápido que el resto de cosas que también caen, ¿No lo entiendo? A lo mejor es una ilusión mía, no lo sé pero una cosa sí que sé que poco a poco pero cada vez estoy más cerca del suelo. Que será de mi cuando caiga… ¿me haré pedazos o me desintegraré por el camino? No entiendo nada de nada, es como una ilusión parece que esté cayendo pero no acabo de caer. Claro ahora lo pillo todo esto es una ilusión mía, espero salir de esta.
      De repente acabo de caer he tocado el suelo que miedo pero... ¡como que aún no estoy muerto! Como… ¡que puedo pensar! Veo todo negro, debo abrir los ojos, sé que puede parecer un reto. Me estoy mareando veo raro y noto una voz rara que dice: " debes despertarte" esa voz me suena, parece la de mi madre, ¡ostras! de repente veo borroso, acabo de abrir los ojos, puedo moverme, todo el rato he estado soñando. Espero tener al menos un buen día.
      De repente me levanto, voy al lavabo, me lavo la cara y seguidamente me cambio, desayuno y me preparo la mochila. Mi madre me grita: "Ya es tarde" salgo por la puerta pero no me acompaña nadie, me extraño y vuelvo a oír la voz: ¡ya es tarde levanta ya! Es mi madre, estoy seguro pero ¿cómo que dice que me levante si la estoy esperando delante de la puerta para marcharos? Venga por favor (debo de cerrar los ojos). Cierro los ojos y a la que los abro me veo en una situación diferente: ¡como en otro hábitat! Es mi habitación, veo borroso, es posible que haya vuelto a soñar, porque me habré dormido. Mi madre no puede ser, está enfadada, debo ir corriendo al lavabo y hacer todas mis necesidades antes de ir al cole. Mi madre me repite: ¡Son y media a menos 10 debemos estar en la parada del bus date prisa! Quiere decir que en 20 minutos tendría que estar listo, tengo poco tiempo y en dos segundos debería de estar de pié o haberme despertado. Que día más raro, bueno quien dice día dice día y noche. Ahora estoy desayunando por eso ahora tengo tiempo para pensar, tengo la cabeza como un bombo. Bueno me levanto de la mesa una vez hecho todo, me despido de mis padres y voy de camino al autocar. Una vez que llega el autocar me subo, me siento y me relajo. Tener tiempo para uno mismo y pensar es bueno, y mirar todo el rato afuera en el bus te marea porque la vista no puede captar bien el exterior debido a la velocidad y el espacio reducido, pero bueno que le haremos. Ahora después de todo lo que me ha pasado en el día de hoy, tengo razones para atender en las clases de física y química, para poder comprender todo lo me ha pasado hoy, bueno a mí no, a mis sueños locos o a mi consciencia, yo sigo bien. Ahora estoy a punto de llegar al cole para explicar mi experiencia y sobre todo las miles de cosas que he aprendido soñando, nunca mejor dicho.

      FIN

      FLYER I

      FLYER I

      FLYER I

      Era un día nublado, gris, Orville Wright estaba en su despacho otra vez con esos planos, en cambio Wilbur Wright estaba descansando en su otro despacho con los pies en la mesa y las manos en su regazo intentando echar una cabezada.
      Yo, en cambio, mirando con mis prismáticos de última generación con lentes de aumento incluidos, me costaron la paga de un año pero valió la pena. Me intrigaba lo que estaban llevando a cabo así que decidí investigar por mi cuenta.
      Cada día era la misma rutina: me levantaba, desayunaba, me arreglaba, me vestía y me iba hacia el colegio. Cuando llegaba a casa hacía los deberes y cogía mis prismáticos y me ponía a observar a los hermanos Wright. Llegó el verano por fin, ahora tenía el tiempo libre para hacer lo que quisiese así que podía investigar más a fondo su plan. No pensaba quitarle su plan y quedármelo sólo era simple curiosidad. Era de noche, ellos aún estaban trabajando en el proyecto, los dos en el mismo despacho, no me acuerdo ahora de que despacho era si el de Wilbur o el de Orville. Decidí esperar a sus movimientos, vi que se iban para adentro de la casa. Pensaba que se habían ido a dormir y me desesperé. Decidí avanzar y dar la vuelta a la casa, estaba al lado de su patio trasero cuando escuche un chirrido de una puerta que se abrió y se cerró, le siguieron voces de los hermanos que no lograba comprender ya que hablaban entre susurros y escuché los pasos de los hermanos acercarse hacia la pared de su patio trasero, en la misma que yo estaba apoyado. Abrieron la puerta de su patio trasero para salir hacia la calle, en ese momento me tiré al lado de un arbusto para que no me vieran, ellos pasaron por mi lado y se fueron hacia las montañas. Orville iba delante con la linterna y Wilbur detrás, Wilbur se iba girando para mirar si alguien los seguía y yo tenía que moverme con mucho cuidado ya que si fallaba en esos momentos ya me podía despedir de mi plan. Cuando llegaron a las montañas fue todo más fácil ya que había más sitios para esconderse, era como un juego, yo contra Wilbur si me encontraba yo perdía pero si él no me encontraba yo ganaba. Cuando Dayton se veía ya lejos rodearon la montaña y se metieron en una especie de cueva muy escondida ya que si yo hubiera pasado por ahí no la hubiera visto .Por ahí no pasaba mucha gente así que era un buen sitio para esconder algo. Entraron en la cueva y yo me acerque a ella con cuidado y eché un vistazo rápido, las luces me cegaron durante un instante y aparté la cabeza rápidamente. Me fijé en el oscuro cielo y las blancas estrellas que brillaban como perlas. Me giré otra vez hacia la cueva y escuché voces a lo lejos así que decidí avanzar.
      Era una cueva larga y estrecha y en el final había una puerta, empecé a correr hacia ella para comprobar si se habría, un gran alivio me inundó el cuerpo, la puerta estaba abierta. Entré en ella sin vacilar y me caí al suelo, delante tenía una enorme máquina con forma de pájaro. Los hermanos estaban al final con unos papeles, ahora ya sabía lo que estaban planeando, lo que pasaba es que no sabía para que servía esa máquina así que tenía que mirar los papeles que llevaban de mesa en mesa los hermanos. Por asombro se marcharon rápido y dejaron los papeles sobre las mesas. Cuando se marcharon empecé a revisar los papeles en que ellos habían dibujos de la máquina, y otros tipos de dibujos. Me estuve mirando los planos y decidí montarme en aquella máquina a la que llamaban Flyer I. Me subí al Flyer I. Me subí a la cabina, tenía una silla de cuero, de un tacto precioso, delante tenía un panel de control donde habían diversos botones de distintos colores, también estaba el mando para controlar la subida y la bajada del avión. Cuando pulse varios botones noté que las hélices empezaron a moverse, cogí el mando de control y empecé a controlarlo. Al fondo de la cueva había un agujero por donde el Flyer I podía caber, así que me decidí y me lancé hacia afuera. No tenía palabras para describir lo que sentía en aquel momento, fue una sensación increíble. ¡Estaba volando! ¡Como un pájaro!
      Y de repente me despierto y escucho la voz de mi madre: ¡Oliver a desayunar!


      Àlex Alsina Vilamanyà

      Hablar sin voz

      Hablar sin voz

      A veces me siento incomprendido. Me gusta leer. Escribir. Pensar en preguntas sin respuesta.
      Me apasiona todo lo que pueda tener que ver con los extraterrestres, el Big Bang, y el universo.
      Molaría mucho poder ser como Stephen Hawking, solo me faltan las gafas. Es decir, todo ese ordenador conectado al sensor de las gafas que se activa cuando mueve la mejilla. Lo sé todo sobre él. Puedo atreverme a decir que somos parecidos. Él da a conocer su opinión y sus teorías al mundo mientras yo las leo en un colchón blanco, de sábanas blancas, con cojín blanco, de un hospital aún más blanco.
      Me diagnosticaron algo raro a los diez u once años. Fueron los peores años de mi vida. Tal vez era porque en el colegio no era lo que se le decía muy social, mis notas no pasaban de apenas un justito seis, y no me esforzaba en mejorar prácticamente nada. Así fue como mis padres empezaron por tomarme como alguien vago, gandul, perezoso.
      La verdad, poco me importaba. Hasta que abrí los ojos.
      Una enfermera me contó que me quedaban pocos años de mi corta estadía de vida. Así fue como empecé a tomarme las cosas realmente en serio. Pensaba mucho, mirando por la ventana de la habitación, y de repente me empecé a fijar mucho en todo. Pedí clases particulares, pedí explicaciones sobre todas mis preguntas. Lo primero me fue concedido. Pero a lo referente a mis preguntas, no tenían respuesta. No había nadie capaz de resolverlas, porque nunca nadie se las había planteado. Y entonces empecé a buscar respuestas.
      Una señora vestida de payasa, contratada para hacer reír a niños como yo, al contarle todas mis preguntas, una por una, y después de haberlas escuchado muy atentamente, me dijo que le recordaba a él. A Hawking. Y empecé a interesarme. Si él, que era como yo, podía obtener sus propias respuestas, ¿Por qué el resto del mudo no?
      Así que, a medida que mi enfermedad prosperaba, no sé si para mal o para bien, yo me dedicaba a responder todas las preguntas que me hicieran. Porque, si Stephen podía hablar sin voz y que todo el mundo le escuchase, yo podría hacerlo también. Porque, cuando alguien quiere escuchar algo, no le importa cómo se lo digan, lo va a imaginar del modo que quiera. Y es por eso que, sabiendo todo lo que podría hacer sin tener un don, llevar capa de superhéroe, ni ser un niño tan dulce que provoca diabetes, sigo adelante siendo el niño que quiero ser.

      INSPIRACIENCIA

      INSPIRACIENCIA

      INSPIRACIENCIA
      Fuimos cada día del verano a la playa, ya hace 8 años compramos un apartamiento lujoso a primera línea del mar. Mis hermanos, Pau y Marc y mis padres, Marta y Daniel decidimos aprovechar el máximo tiempo en la playa para pasar unos buenos verano. Por cierto, me llamo Alex, Alex Freitag, mañana cumplo 15 años, tengo muchísimas ganas de que llegue, ahora mismo me encuentro en el hospital, ya será el segundo año que llevo aquí por causa de no ponerme crema solar cuando vamos a la playa, digámoslo así. El verano del setenta y tres, yo tenía doce años, mis padres se separaron aquel fin de semana de Julio por un tema de ir jugando y al final todo sale a la luz tarde o temprano. Mi padre se veía con otra persona en sus tiempos libres y al final mi madre lo acabó pillándolo por todas partes. Ese verano decimos que no fue un gran verano como otros, mi madre ya no se preocupaba por mí y mis hermanos y mi padre todavía menos. Mi madre tuvo muchos problemas a parte de la separación con mi padre como por ejemplo problemas económicos. Cada día iba solo a la playa con mis hermanos pequeños, mis padres tenían otras cosas a solucionar. Estuvimos durante dos meses, Julio y Agosto a la playa con un intenso sol cada día. Como os he dicho, mis padres no se preocupaban demasiado por como íbamos o si nos poníamos crema solar. Pues así fue, sobretodo yo, me iba machacando la piel todos los días hasta que un día mi hermano Marc me miro la espalda y se me había caído toda la piel a tiras. Digamos que no le di demasiada importancia. En los últimos días de verano, el 26 de Agosto cogí una insolación y me quedé desmayado en la orilla de la playa. Vino un ambulancia y rápidamente me llevaron en el hospital. Una vez allí, con los resultados de los análisis y pruebas, el doctor Pruna me dijo que tenía una piel muy sensible y estaba llena de tacas marrones, blancas ,negras...Tenía que llevar a cabo un tratamiento porque tenía una quemadura solar que se produce cuando el grado de exposición excede la capacidad que tiene la melanina (pigmento protector del cuerpo) para proteger nuestra piel. Después de ver los análisis, dejamos pasar un mes de reposo y sin que no me tocara el sol para terminar de que me cayera toda la piel del cuerpo i comenzar de nuevo con una piel nueva para empezar el tratamiento.
      Ya han pasado dos años de esto y voy a mejor pero me he debilitado mucho por culpa del efecto secundario del medicamento. El médico me ha comentado que si todo sigue en proceso en 2 meses ya podrán empezar a radiarme las primeras radiaciones de sol a mi cuerpo porque esta nueva piel ya estará totalmente regenerada. Para el siguiente verano ya tengo los planos hechos para ir de vacaciones con mi madre i mis hermanos. Hemos decidido vender el apartamiento de Cambrils y tal vez iremos al hemisferio sur, en Argentina, que allá es invierno y creemos que es lo mejor que podemos hacer después de mi susto y para el bien de mi pigmento porque necesitamos un tiempo de poca radiación de sol. Espero que todo vaya bien y que no tengamos que pasar por una cosa así nunca jamás.

      La historia de Charlotte

      La historia de Charlotte

      Soy Charlotte Malone,os voy a contar mi día a día en el instituto 'Mary Anderson High School' y la insufrible asignatura de Física y Química.
      Viernes,intento levantarme de la cama,el pensar que a primera hora toca Física y Química me deprime,me quedo unos minutos más en la cama hasta que decido levantarme cinco minutos más tarde.
      Una vez en clase,Frida me reitera que las leyes de los gases son difíciles,pero tengo un ápice de esperanza de que se me dará bien.Cuando entra Kimberly por la puerta,todos nos sentamos y nos callamos.
      -Buenos días chicos-dice con un tono calmado-hoy como bien dije ayer,explicaré las leyes de los gases.
      En el momento en el que Kimberly comienza a hablar,mi mente se dispersa al instante...De repente,una voz me saca de mis pensamientos.
      -¡Charlotte!-me grita toda la clase.
      -Charlotte,Kim te ha hecho una pregunta,quieres responder de una vez-me suelta Julie con tono despectivo.
      -Julie,no le hables así a Charlotte-dice Kimberly amable-Charlotte,¿me puedes repetir lo que he explicado,por favor?
      -Pues...-¿Por qué estaría pensando en otras cosas?.Por suerte veo que Frida lo ha apuntado todo en su libreta-pues...las leyes de los gases nos dan la relación que existe entre presión,volumen y temperatura cuando mantenemos una de ellas constante.
      -Vale,veo que atendiste a la explicación.
      Le susurro un "gracias" a Frida,a lo que ella me responde con una sonrisa.Como el próximo mes es la Semana del Centro en el instituto,Kim me tiene que dar un formulario para apuntarme al concurso anual de fotografía.
      La semana transcurre lentamente,ya que no tengo ningún examen a la vista.
      Viernes,me libro de Física y Qímica.El día transcurre velozmente;aprovecho para ir al baño,cuando me apresuro a salir de este,me encuentro con Kimberly por el pasillo,me da el formulario y se va con una leve sonrisa.
      Cuando me despierto son las diez menos diez de la mañana,me apresuro a estudiar Física y Química para el examen,me detengo un instante y observo el formulario del concurso,en él solo aparece el nombre de Kim y el hueco de su apellido está en blanco,lo que significa que tendré que hablar con ella.
      Lunes,primera hora,religión,me apunté a esta asignatura para demostrar que el ser cristiano no es la única religión,pero el profesor no ha aparecido por clase desde que empezamos el curso.Kimberly entra por la puerta y detrás de ella James,el profesor de religión.
      -Buenos días-dice con un tono severo-Kimberly ha venido a sustituirme porque yo me tengo que marchar por asuntos personales.
      Todos asentimos con la cabeza,aunque algunos están tan dormidos que ni siquiera se han percatado de la entrada de Kim e James.Kim se sienta en la mesa y ve el ordenador,como novata que es,no se percata de que tiene el proyector encendido y lo estamos viendo todo.
      Aprte,voy a su mesa e intento hablar con ella acerca del formulario.
      -Hola,¿que quieres?
      -Hola-respondo inquieta-ayer estuve mirando el formulario del concurso y está en blanco tu apellido,¿me lo podrías decir?
      -¡Oh!-exclama a modo de sorpresa-si quieres saberlo,debras estudiarte bien el modelo cinético de los gases.
      Miércoles,el día del examen,aún sigo en duda sobre el apellido de Kim.Al llegar Kim a clase,cuando me entrega el examen se detiene y me guiña un ojo.Al tocar tocar el timbre de última hora,la gente sale en masa de sus clases ansiosos por llegar a casa,en cambio,como tengo familia cerca del centro decido ir a buscar a Kim y preguntarle por su apellido,ya que no logro adivinarlo.Al llegar al departamento,está colocando unos libros.
      -Qué tal-digo inquieta e nerviosa-oiga,no consigo adivinar su apellido,¿me lo puede decir de una vez?
      -Aver Charlotte,las cosas en la vida no te las dan resueltas,por lo tanto lo tendrás que adivinar tu solita.-me quedo estupefacta ante su reacción y salgo del departamento.
      Cuando llego a casa miro detalladamente los puntos del modelo cinético de los gasesy me fijo en una frase en especial;`La materia está formada por partículas muy pequeñas`.Miro detalladamente las iniciales de cada palabra y saco una palabra,"MEFP"
      Jueves,doy por alto el hecho de que me van a poner un retraso en Economía y voy al Departamento de Ciencias a hablar con Kim.
      -Buenos días-hoy se muestra más simpática que ayer.
      -Creo que ya tengo tu apellido;ya que me dijiste que me estudiase bien el modelo cinético de los gases,me fijé en una frase en concreto,a partir de ahí saqué "MEFP",que si no me equivoco es tu apellido.
      -¡Enhorabuena!.Con esfuerzo y dedicación se consiguen las cosas en la vida,suerte en el concurso.
      Al fin y al cabo,esta profesora es más lista de lo que pensaba cualquier alumno,aparte de enseñar Física y Química,también nos enseña lecciones de la vida.
      FIN
      María Cardoso Indias

      La Neurona

      La Neurona

      Hola chicos me llamo Neuro y soy una neurona de un cerebro humano la verdad es que mi humano no es de lo más listo gracias a algunas neuronas que no les gusta trabajar bien pero bueno mientras no me muera estoy contenta. A ver qué tal va hoy el día espero que escuche en clase y puedan mandar-nos órdenes para trabajar un poquito, que es lo que me gusta más pero bueno es lo que hay. Ya hemos llegado a clase, se ve que el niño va hecho polvo madre mía. Eh chicos que se duerme a trabajar. Ya ha acabado la clase. Pero bueno según el horario ahora nos toca plástica, a ver si se nos ocurre algo chulo, a ver a trabajar chicas, a ver si nos sale bien, al final nos ha salido bien, bueno algo nos sale bien chicas. Ya ha acabado el patio, vamos a jugar a Ping Pong chicas, a trabajar que eso de la movilidad se nos da bien yo creo que ganamos, y con el bocata que nos está dando energía para todo menos para estudiar, la verdad es que en el patio me lo paso muy bien pero en clase no disfruto. Ya ha acabado el patio, i nos toca una hora de ciencia que esto sí que nos gusta, pero no estudiarla, estamos a clase y el humano se está meando bueno a preguntarle a la profesora si se puede ir al baño, se ve que no, pues nada a mearse encima, quedaremos mal pero bueno si no nos encontraremos mal.
      - Tssssss…(el sonido del pis)
      Suerte que tenía poco pis que si no inundaba la clase, con lo quedaba de tiempo se le han secado los calzoncillos. Ya es hora de comer y el humano tiene una hambre que aún no sé cómo no se ha muerto pero ahora a alimentarse como un muerto de hambre suerte que su madre lo entiende. Volvemos al cole, vaya palo que me hace, pero se compensa teniendo tecnología y biblioteca. A tecnología estamos estudiando el motor eléctrico por tanto también tenemos que hacer uno, nosotros haremos un coche dónde haya ese motor. Ahora, nos toca conectar cables, a mí me parece que el azul va con el rojo, vamos a intentarlo humano, si sale mal me pudo morir pero no lo hare. Los vamos a conectar, pero de repente pasa otro humano y nos da un golpe, y el cable rojo roza con el amarillo y el humano se electrocuta. Cuando el humano es despierta, me doy cuenta que estamos en un hospital, pero que narices ha pasado, así que el humano se ha electrocutado pero bien, por desgracia eso tiene consecuencias muchas de mis compañeras han muerto. Ahora nos levantaremos al banyo. De golpe el niño se va a resbalar, pero lo vamos a evitar chicas. No, no funciona, (por desgracia no funcionó), porque no había suficientes neuronas. Ahhhhhhhhhhhh.
      Fin!

      La realidad oculta

      La realidad oculta

      Cori: C
      Tom: T
      Otro Amigo: O
      C: Pff...Siempre pasa lo mismo, siempre igual, el que se acaba llevando todos los méritos es él, siempre él, no deja nunca nada para nosotros .Si es que yo ya lo sabía, yo se lo había dicho, que se le subiría la fama a la cabeza. Es un irresponsable.
      T: La verdad es que sí Cori, tienes toda la razón.
      C: Ostras, estas vivo por fin has hablado Tom, la gente ya se pensaba que iba a hacer un monólogo de mi vida.
      T: Pues sí, te he oído y me han entrado ganas de también dar mi opinión, ya han pasado muchos años, cuando descubrieron a nuestro amigo y se llevó toda la fama del mundo mundial, investigaciones, fotos, portadas en los periódicos, la verdad es que es difícil que no se te suba la fama a la cabeza, si es que yo lo entiendo, pero en el caso de él ya es un caso aparte, es un chulo, un mezquino, i un egoísta, si pudiera le pondría todos los adjetivos malos del mundo.
      C: Relájate Tom, ahora no es tema de ponerse a rabiar i a conspirar contra él, pero estoy completamente de acuerdo con todas las palabras que has dicho
      T: Si, Cori, es que ya son muchos años aguantando a ese borrego.
      C: Te entiendo, entiendo tu frustración, mi frustración, nuestra frustración, ya hace años que no doy crédito.
      T: Aquí, los que hacemos el trabajo sucio somos nosotros, y el mas peligroso.
      C: La verdad, estamos incomprendidos.
      T: No lo entiendo, no entiendo a la prensa, aquí los que hacemos el trabajo sucio somos nosotros nos tendrían que dar un poco más de reconocimiento solo un poco de fama o de prestigio.
      C: Amigo mío, tienes que ser sabio, dicen que la fama te vuelve loco i te hace peor persona, ya lo has podido comprobar en el caso de nuestro amigo, o examigo como lo quieras llamar.
      T: I una porra! Yo quiero salir en las portadas.
      C: No seas ingenuo! Claro que yo también quiero ser famoso, y salir en las portadas, y en la tele, y en el cine, y que me investiguen, y que tenga un yate, y que me bañé en dinero… Maldita vida que tengo!
      T: Me quiero morir, morir, morir…
      C: No te mueras, si tú te mueres yo también me muero.
      T: Oh! Qué bonito!
      C: Nono, que es verdad.
      T: Ah sí, ya recuerdo.
      “Aparece el otro amigo”
      O: Chicos, os he estado oyendo, a los dos, sois unos traidores, unos desagradecidos, y unos mal amigos, yo os lo he dado todo, i vosotros me lo pagáis criticándome y deshonrándome.
      C: Mentira, aquí el único que hablaba mal de ti era Tom, estaba todo el rato criticando tu manera de ser, y de hacer las cosas.
      T: Mentira!
      O: Bueno chicos, yo no he venido aquí para pelearme, ni insultarme, ni todas esas cosas horribles que seguro que queréis hacerme y decirme. Yo he venido aquí para hablar con vosotros como amigos, porque es lo que somos i lo que quiero que seamos.
      C: Lo siento! Pero ya no confiamos en ti nos has hecho mucho daño con tu chulería.
      T: Si sí, Cori tiene razón eres un chulo que nunca va a cambiar nosotros también queremos el reconocimiento que merecemos, tras el duro trabajo que hemos hecho años tras años.
      “Los tres amigos seguían tristes, enfadados, y decepcionados entre ellos”
      Hasta que el año 2007 Annie Marquier descubrió la teoría de los tres cerebros ( el cerebro cerebral, estomacal, y del corazón) . Desde aquel momento se le dio el mismo reconocimiento a los tres cerebros.

      Roger Mora

      La teoría

      La teoría

      Las teorías, ese mundo en el que después de que tengas una idea, tienes que demostrarla y verificarla con una teoría o con una ley. ¿Pero de donde viene esa necesidad de entenderlo todo ya que si no lo entiendo no está bien? Pues amigos eso viene de hace muchos muchos años, en esos años la gente no tenía coches, ni electricidad, ni ordenadores, ni televisiones, no tenían nada de eso, solamente podían leer, escribir, pensar… Y fue en ese punto, el punto de pensar, en el que esa sociedad era tan brillante, se lo cuestionaban todo y se preguntaban constantemente si había alguna forma de mejorar o de entender mejor al mundo. No hacía falta hacer leyes, ni teorías, con tan solo una demostración ya estaba bien porque la gente lo podía entender, aunque no hubiera formula. Ya sé lo que estaréis pensando, ¿Entonces porque ahora tenemos formulas si antes no las necesitaban? Y la respuesta es simple, sí que lo necesitaban, eso si no todo el mundo, pero no para entenderlas mejor sino para ocultar los secretos de estas. Nadie alguna vez no ha pensado, ¿“Y porque escribimos las fórmulas en letras y no lo hacemos de forma completa?” Pues porque nos han llegado así para preservar sus secretos. ¿Y qué secretos? Bien, cada fórmula tenía un poder en esos años ya nombrados, ese poder hacia cosas sobrenaturales, por eso ese grupo de personas ocultaron ese poder dentro de las fórmulas evitando así que alguien la pudiera repetir por casualidad. Ese poder no podía caer en malas manos así que hay una fórmula la cual tiene el poder para destruir a todas las otras, se dice que quien la encuentre aprenderá el antiguo lenguaje de las fórmulas y obtendrá el poder para destruirlas eso si con el coste de su vida y la de todos sus seres queridos así que debemos asegurarnos de que no cae en malas manos ya que si así fuera nuestro esfuerzo habría sido en vano y todos esos años buscando al adecuado se irían al traste. Esta es la historia que ocultamos al mundo.

      Firmado Atte.: Organización para el Entendimiento y Preservación de los Secretos de las Fórmulas.

      La tiranía de la gravedad

      La tiranía de la gravedad

      Dentro de poco saldremos y estoy nerviosa. Me dirijo a la sala de espera, donde, todas mis compañeras me están esperando. Hay caras de temor, alegría, tristeza, algunas hasta de indiferencia. La mía es un poco una mezcla de todo, pero el sentimiento que predomina es la curiosidad.
      Curiosidad por saber de qué color van a ser sus ojos o el tacto de su piel. Lo que hay mucho más allá, nadie lo sabe. Yo solo espero que sea todo como me lo he imaginado, todo perfecto. Me despido de la gente querida y me preparo para la aventura que se avecina.
      Empezamos a andar con paso decisivo un largo rato. Lo primero que vemos es un cartel en el que pone: glándula lagrimal. Es una gran sala con varias puertas. Algunas de nuestras compañeras se separan y van hacia otro lado.
      Las próximas cuatro horas andamos todo el rato, solo parando para comer un poco y descansar. El paisaje siempre es el mismo: túneles rojos y un poco viscosos cuando, por fin, vemos una puerta gigantesca. Ha llegado la hora, me digo a mí misma. En la puerta hay dos guardias que nos dicen que hagamos tres filas, según nuestro subgrupo. Yo me dirijo a la fila del medio porque pertenezco al sentimental, a mi derecha se encuentran las basales y a mi izquierda las reflejas.
      Cuando ya nos hemos colocado todas bien, abren la puerta, dejando así ver su interior. Entrecierro los ojos un poco hasta acostumbrarme a la visión.
      ¡Luz! Hay luz por todas partes, llega hasta todos los rincones. Es maravillosa.
      Y al fin nos ponemos en marcha para la última etapa de nuestra aventura, la más especial. Cada paso que doy dentro de la córnea roza un poco más mi sueño y el de todas las lágrimas: salir al exterior del ojo y saber qué hay después de la barbilla.
      Entonces veo la gran ventana y mi respiración se agita pero yo me concentro para que vuelva a estar normal. No hay nada que temer, me digo, pero en verdad sé que eso es mentira. Cuando soy la próxima en salir alguien de la cola me dice:
      –Suerte –Gracias- le digo contestándole a la nada.
      Cojo aire y me tiro.
      Al principio todo pasa muy deprisa y extraño, ya que no veo nada, entonces me doy cuenta de que estoy con los ojos cerrados. Estúpida, menciono.
      Primero abro un ojo y luego otro, despacio, para congelar el momento. Cuando los abro del todo, sólo logro distinguir dos colores; en la parte de abajo, el azul oscuro y un poco más arriba, un azul celeste. En el horizonte se separan, es como si quisiesen estar juntos pero en verdad no pueden.
      ¿Dónde estoy? No veo personas, ni ciudades, ni oigo voces. Espera. ¿Qué es ese sonido? Es un suave susurro constante… entonces me doy cuenta de dónde estoy. ¡El mar! No lo puedo creer.
      Acto seguido empiezo a mirar a un lado y al otro para poder percatarme de todos los detalles. Después de unos segundos de exploración llego a la conclusión de que estoy en medio de un acantilado a bastante altura. Enfrente tengo el mar y el cielo y a la derecha el sol se funde con el agua. Esto no era lo que esperaba, pero sin duda es mucho mejor… Un momento, ¿Cómo se me ha podido olvidar? ¡Ella!
      Inmediatamente miro hacia arriba para poder ver sus ojos… y ¡uau! Es el verde más intenso que he visto en mi vida, sus ojos expresan tantas cosas, pero la principal es dolor y preocupación, toda su cara lo expresa. Su piel es aceitunada y su contacto es frío. Empiezo a preocuparme por ella y me asusto porque la primera norma de una lágrima es no retenerse y eso es exactamente lo que estoy haciendo, ir hacia arriba para no caer nunca. Aún no quiero saber lo que hay después de la barbilla, quiero saber lo que le pasa y poder consolarla.
      Antes de que sea demasiado tarde me apresuro para atrapar el paisaje con mi mente para que nunca olvide este momento.
      Ya queda menos. Puedo sentir cómo me llama la muerte desde abajo.
      Empiezo a despedirme mentalmente de la persona diciéndole que todo saldrá bien, cuando, llego a la barbilla y empiezo a caer.

      –¡Gracias!-le grito.

      Cierro los ojos y espero… Pero, sigo respirando. Vuelvo a abrir los ojos.

      Agua, agua azul por todas partes.

      La vida en Marte

      La vida en Marte

      Todo empezó el día que el gobierno de los Estados Unidos nos envió un Photochat (es el método de comunicación del futuro) en la que nos informaba que en un mes nos trasladaríamos a otro lugar, ese lugar era Marte. Nos trasladábamos porque no había otra opción, la causa de toda esta movida: el cambio climático. Ya hacía unos cuantos años que se estaba planteando el tema porque la Tierra se ha convertido en un infierno. El nivel del mar ha subido tanto que la superficie terrestre se había reducido a la mitad y claro, eso también significa el doble de habitantes por metro cuadrado. Pero eso no es lo peor, la contaminación es lo peor del tema es que ya no se puede respirar por culpa del dióxido de carboneo y si sales a la calle tienes que ir con mascarilla, pero nadie sale a la calle hoy en día.

      Os estaréis preguntando ¿ porqué el gobierno de los Estados unidos no?
      Pues os lo voy a contar brevemente. Después de la subida del nivel del mar, Estados Unidos fue el país que más personas acogió por su extensión. Así que ganó aún más poder y ahora es la única superpotencia mundial.
      También os estaréis preguntando porqué Marte, no? Pues bien, escogieron Marte porqué es el planeta con mejores condiciones para la vida humana. Tiene muchas similitudes con la Tierra, cómo que también tiene cuatro estaciones .Tiene agua congelada en los polos y aunque hace mucho más frio de lo que hacía en la Tierra, se puede vivir, ¡Pues claro que se puede vivir! Si no no podría escribir esto. Lo malo de Marte es que no puedes salir a la calle sin el traje adecuado y si se te rompe o falla, mueres de la manera más dolorosa posible por la baja presión atmosférica.

      La tecnología estaba bastante desarrollada pero nadie se imaginaba que lo estaba lo suficiente para trasladar tanta gente. Aunque no todos se pudieron trasladar, sólo las familias de clase media o alta que eran las que se podian permitir el alto precio del billete. Injusto pero verdadero. En Marte no se vive mal pero cuando hay tormentas de arena se tienen que suspender todos los traslados de mercancías porque puede ser muy peligroso.

      Hoy, 20 de setiembre de 2088, nos ha llegado la terrible noticia de que ha muerto el último humano de la Tierra. La raza humana se ha extinguido en la Tierra y los que quedamos estamos en Marte.

      Le llamábamos loco.

      Le llamábamos loco.

      Cada día, después de desayunar tenía por costumbre ir al parque a tomar el aire fresco. Llegaba aproximadamente a las nueve de la mañana y me sentaba siempre en el mismo banco.

      Me gustaba ver a los carruajes pasar y a la gente pasear.

      Había otras muchas personas en el parque. Algunas caminaban y conversaban animadamente. Otras, como yo, se sentaban y observan el ir y venir de los paseantes o daban de comer pan a los patos.. y después estaba él, mi vecino.

      El pobre hombre era muy raro.

      Bajábamos a la misma hora. Yo me sentaba en el banco y le observaba.

      Él se dedicaba a dar de comer a las palomas y rescataba a las heridas llevándoselas a casa donde las cuidaba. Muchos días le veía llegar al parque con alguna de ellas ya recuperada y ponerla en libertad.

      A veces él me invitaba a pasar por su casa para tomar un té y, aparte de tener muchas palomas, tenía la casa muy desordenada.

      Todas las habitaciones estaban repletas de planos, investigaciones a medio acabar y cientos de raros objetos de metal y de cristal.

      Yo, que en aquella época estudiaba el comportamiento humano, pensé que sin duda tenía un trastorno compulsivo obsesivo. Era un caso de libro.

      Sin duda era un soñador. Un día me contó que él creía que en un futuro habrían unas maquinas voladoras y que llegaría un día en que las mujeres podrían superar todos los obstáculos y conseguirían la igualdad entre los sexos. Yo le advertí que si iba por ahí diciendo esas cosas la gente le llamaría loco.

      Mi mujer me pedía que no fuera con él, que me alejara, pero yo creía en él.

      Era el mejor hombre que conocí en mi vida, le ayudaba en alguna investigación que llevaba en mente, él no quería fama ni una buena reputación él solo quería ayudar a la gente costara lo que costara.

      Fue un loco en esa época porque decidió cambiar el mundo, decidió seguir adelante cuando nadie creía en él y cuando no tenía los medios para hacerlo.

      Pero gracias a él habrá un futuro mejor, con su “locura” empezó todo.

      Una mañana me contó su gran plan: construir un rayo de la muerte, lo iba a llamar “teleforce” y se trataba de un arma terrible. No bromeaba, desarrolló un proyecto muy elaborado.

      No os mentiré si os digo que me llegó a dar miedo. Ese día pensé en mudarme de ciudad...

      Había ocasiones en que llamaba a mi puerta de madrugada para explicarme un importante avance en sus trabajos o una nueva idea que se le había ocurrido. Él apenas dormía dos horas cada noche. Otras veces no le veía en varios días, era capaz de trabajar días, seguidos en su laboratorio sin pegar ojo.

      Algunas de sus investigaciones más arriesgadas nunca se las contó a nadie.. ni tan sólo a mí.

      Fue el inventor de la transmisión por radio, del motor de inducción y sobre todo de la corriente alterna.

      Pero sólo era un loco, creo que se llamaba Nikola Tesla o algo así.




      Berta Mata

      LÍA

      LÍA

      La ciencia es curiosa. Los universos paralelos son curiosos. Los libros son curiosos. Imagina leer un libro y enamorarte de su protagonista. Imagina conectar a la perfección con ese personaje, pero no poder verlo, no poder sentirlo. Además soy el único que lee libros aquí. Hace unos años, un científico de aquí decidió que la ciencia era más importante que la literatura, y lo cambió todo. Ahora todo es de color gris, no nos conocemos entre nosotros y cada día tenemos que dedicar unas horas a la investigación. Sí, a la investigación. Da igual si tienes tres o sesenta años, cuando te trasladas a una casa, se te asigna una pregunta no respondida por la ciencia, y, durante toda tu vida la tienes que responder. Es un rollo. El gobierno piensa que es una buena idea, pero yo no pienso lo mismo. Que si, que yo solo soy un niño de quince años alto con el pelo rizado, pero me gustaría estar con Lía. Su vida parece mucho más interesante que la mía. Ella va al “colegio”, va de “compras” y tiene “amigos”. Para mí estas palabras no tenían sentido hasta que leí el libro protagonizado por Lía. Aquí no tenemos nada de eso, nadie sale nunca de casa. Mi única “amiga” es Lía. A parte de ser un pobre fracasado que lee libros y se enamora de personajes ficticios, me gusta mi tema de investigación: universos paralelos, y voy a conseguir viajar de un universo a otro sea lo que sea. Sí, como he dicho al principio, CREO en los universos paralelos y quiero viajar hasta el de Lía. Por cierto, Lía también “dibuja” y “canta” muy bien. Lo ponía en el libro. Da igual. Tengo un superplan. Es un poco arriesgado, pero lo probaré. PASO 1: Conseguir salir de casa; PASO 2: Conseguir que mientras esté fuera de casa nadie me vea; PASO 3: Conseguir ir hasta dónde el gobierno guarda las máquinas raras (es bastante fácil de encontrar, ya que es el único edificio de color rojo); PASO 4: Conseguir colarme en este sitio (esto será MUY difícil, ya que no se si habrá alguien o algo vigilando dentro, pero será interesante); PASO 5: Averiguar cómo viajar de un universo a otro (tengo algunas pistas e ideas de cómo se hace); y, por último, ver a Lía. Lo sé soy un tío complicado. El plan será complicado. Todo el mundo es complicado. Así que lo pondré en marcha mañana, cuándo me acabe de leer el libro de Lía por enésima vez. Eso si que es un buen plan… Quedarme todo el día leyendo… Entrar en otra realidad sin moverme de este sitio que llamamos “casa”, viviendo aventuras junto a Lía, a través de este maravilloso objeto llamado “libro”.

      Louis Washkansky

      Louis Washkansky

      Hola mi nombre es Louis Washkansky y mi vida no ha sido precisamente un camino de rosas, pues cuando era pequeño me diagnosticaron una diabetes crónica y desde entonces y hasta ahora mi corazón no ha parado de darme problemas: llevo ya 3 infartos y mi medico cree que es prácticamente imposible que mi corazón aguante otro… ya no se qué hacer pues el intervalo entre infarto y infarto cada vez es menor y ya hace que no me da ninguno asique mi medico prevé que en poco tiempo me de otro.
      Dada mi situación mi médico me ha propuesto una alternativa muy novedosa a la que yo sería una el primer paciente. No se sabe si va a funcionar pero dada mi situación y que no tengo familia por la que sufrir voy a aceptar esta oportunidad y si funciona bien y, si no pues bueno…
      La alternativa que os he comentado antes es un trasplante de corazón que según un amigo de mi doctor es viable y posible.
      Técnicamente no sería el prime ser vivo en ser trasplantado ya que el amigo de mi doctor que lo ha estado estudiando ya ha hecho pruebas con unos cuantos ratones y con un simio ya que es el animal más parecido al hombre.
      Hoy es el día de la operación. Me operan a las 12 de la mañana y son las diez asique en el tiempo que me queda os hablare un poco sobre mi vida. Nací en Paris en una familia de clase media. Deje los estudios muy pronto para ayudar a mi familia a aguantar en tiempos de pobreza. Nunca he tenido demasiado dinero en mi cartera pero con todo y con eso he sabido aguantar perfectamente incluso he podido vivir con algunos capricho tales como un buen coche. Tuve una novia aunque solo fue uno de esos amores de verano.
      Volviendo al presente, me han explicado que la donante de corazón es una joven que ingresó ayer en muy mal estado aunque con el corazón perfecto. Esta chica ahora estaba simplemente con vida aunque en coma permanente gracias a unas maquinas que mantenían el corazón latiendo a la espera de ser trasplantado. Según me explicaron la historia de la joven era muy trágica ya que tras sufrir ella y su madre un atropello la madre murió al instante y ella sobrevivió aunque quedo en coma permanente y solo en vida gracias a las maquinas.
      Bueno ya es la hora me despido hasta dentro de unas horas o días o para siempre.
      TREINTA HORAS MÁS TARDE:
      Ya he vuelto. Me acabo de despertar y mi habitación es una fiesta, ha vendo la prensa para hacerme fotos ya que como ellos dicen soy una de las personas más importantes del momento, soy el primer y el único hombre que ha sobrevivido a un trasplante de corazón.

      18 días más tarde el paciente Louis Washkansky falleció a causa de una infección no controlada en el corazón.
      2 años más tarde se realizo otro trasplante a otro hombre con éxito y en este caso el hombre vivió durante unos meses.
      Gracias a ese primer trasplante hoy en día miles de personas se someten a esta operación que con el paso del tiempo ha evolucionado y que en esencia es prácticamente igual aunque con una esperanza de vida muchísimo mayor sin hacer ejercicio y aun mayor si se tiene una dieta equilibrada y se hace ejercicio.

      Maldito Murphy

      Maldito Murphy

      Todo empezó el 28 de noviembre del 2012, cuando, por desgracia, me caí y me quedé completamente en coma. Estuve durante medio año en pausa y no te lo vas a imaginar pero, me ocurrió una cosa que ni te podrías imaginar.

      Como te iba diciendo, me ocurrieron unos sucesos inimaginables. Yo no sabía que estaba en coma porque después de la caída, me encontraba en el mismo sitio y momento. No me había dado cuenta de que me había caído, pues seguía haciendo mi camino hacía mi escuela, pero algo no iba bien. Al llegar, mis compañeros estaban inquietos, nerviosos, alegres… Y como te puedes imaginar, no tenía ni idea de porqué. Ya eran las 10 y todos empezaron a correr, unos iban más o menos a 50 km/h, otros se molestaban señalándose con algún tipo de palo muy bien cortado, con diferentes formas… ¡Estaba alucinando! Y lo mejor… ¡Yo también podía hacerlo!
      Ya eran las 6 de la tarde y estaba llegando a casa, las casas eran distintas, unas estaban flotando, otras eran muy pequeñas pero muy grandes por dentro… Pero la nuestra ¡Había desaparecido! Había buzón, número de casa, había árboles en el patio, e incluso la lata de Coca-Cola que tiré ayer, aún estaba ahí. Seguí mirando y finalmente encontré un tipo de escalera subterránea que llevaba a mi salón pero era cinco veces más grande o incluso más. Mi madre estaba cocinando, que digo cocinando… ¡Estaba mirando la televisión mientras la comida se hacía sola! Todo era demasiado raro para ser real… Solo deseaba levantarme el día siguiente y volver a la normalidad, pero por desgracia esto no ocurrió. Me desperté y seguía igual, en mi casa subterránea junto a mi familia y esa magia ya me estaba empezando a hartar. Fui a la escuela con la esperanza de que hubiese cambios. Soñaba con que volviesen esas clases en que me dormía de aburrimiento y en las que la magia no existía.
      Como te puedes imaginar, eso no ocurrió, las clases eran iguales que las de ayer, por el pasillo se veían los mismos niños corriendo a toda pastilla ¡Estaba más que harto, me quería morir! Mis amigos no eran los mismos, estaban distintos, me miraban raro, todo el mundo era distinto.
      Como el día anterior, después de cenar, solo deseaba dormir, olvidarme de todo y volver a pensar que todo eso no es real, pero como el día anterior, pasó lo mismo y el día siguiente me pasó lo mismo, y el siguiente igual, y el otro también, mi pesadilla parecía no acabar nunca.

      Finalmente, al cabo de más o menos un mes, aquella rara situación terminó. Tras noches y más noches deseando que acabara, puedo asegurar que existen los universos paralelos y como no… Puedo afirmar que la ley de Murphy es real. Así que ve con cuidado de no caerte, como también de lo que quieras que te suceda.

      MENTE DESCONOCIDA

      MENTE DESCONOCIDA

      Suena el despertador. Las nueve de la mañana. Miro a mi derecha y veo a una mujer mayor a mi lado, tiene el pelo corto y rizado. Lleva un camisón rosa bastante largo. ¿Quién es esta mujer?
      Me mira y sonríe, no me doy cuenta de que tengo la boca abierta hasta que me acaricia la mejilla con su arrugada mano.
      -Buenos días. -me dice con una amplia sonrisa.
      -¿Quién eres? -le pregunto.
      -María, tu mujer. Y ahora levántate que los niños llegaran en cualquier momento. -me responde con ojos cansados.
      ¿Mujer? ¿Niños? Estoy como si me hubieran metido en un cuento que jamás he leído. Busco en algún rincón de mi mente algún recuerdo con ella. Nada. Su cara me es totalmente desconocida.
      Suena el timbre. María se acerca a la puerta y la abre lentamente. Entran unas diez personas. La mayoría niños. Me miran de reojo. María los recibe con una amplia sonrisa y cuando ven mi cara de asombro, la miran desconcertados, respondiéndola ella con una mirada complice. Y al momento, sonríen. No entiendo nada. Es como un acertijo.
      Nos dirigimos todos al salón. Cuando toman asiento. Empiezan a hablar. Mantienen una conversación de la cual, yo me siento bastante apartado.
      Intento hacer memoria. Algún recuerdo, algo que me relacione con toda esta gente. Nada. Miro a mi alrededor. Los niños juegan tirándose comida entre ellos.
      De repente, noto un tirón en mi camisa. Miro a mi izquierda y veo a un niño de ojos verdes y pelo castaño, de unos 5 años.
      -Abuelo, abuelo! Marta me ha tirado el pollo en la camiseta! -exclama enfadado el pequeño niño.
      -Eso es mentira abuelo! Se lo ha tirado el mismo, no lo creas! -exclama otra niña rubia de ojos azules, esta es más mayor, unos 8 años.
      Observo a los dos niños discutir, me recuerdan a mi cuando yo era pequeño. Recuerdo que siempre discutía con mis hermanos. Siempre ganaba yo. Los hermanos pequeños tenemos un cierto privilegio con las peleas. Espera, he dicho ¿recuerdo?. Los recuerdos invaden mi mente. Miro a los dos niños. Miro a toda la gente que hay alrededor. De repente, las caras desconocidas que veía antes, ahora tienen nombre. La mesa se pone en silencio, y me miran con una amplia sonrisa, con ojos brillantes y miradas cómplices. Ahora recuerdo todo. Toda esta gente. Todo. Sus caras me son conocidas. Esta gente, es mi familia.

      Mi historia

      Mi historia

      Era un día precioso o eso creía yo, el sol brillaba con fuerza no sé si os he dicho en el día en el que estamos ni si me conocéis, entonces me presento.
      Querido diario soy yo Thomas Alba Edison, en el año 1935 no recuerdo el día exactamente, pero tengo mucha prisa, mi querida esposa me acaba de decir que ha roto aguas. Eso significa que Thomas Alva Edison Junior está ya en camino.
      Justo después de 4 horas interminables en el hospital ya puedo decir que mi pequeño niño ya había venido al mundo.
      Seguramente os preguntareis quien soy, y que hago explicando mi vida. El año 1870 estábamos en plena tormenta, con el viento, las velas se apagaban solas, era imposible no estar completamente a oscuras, entonces cayo un rayo cerca, y yo vi una energía. Entonces comencé a trabajar encontrando muchas teorías pero todas sin sentido, pruebas fallidas hasta ese día. El día clave, todo iba perfecto. Iba a enseñar mi creación a el presidente y su acompañante. Y BUALA! Invente la bombilla y la corriente continua,eso no es todo pero estoy muy orgulloso, hasta que un día, un buen joven llego y me intento arrebatar lo que yo tenía, que era toda mi vida. Él decía que inventaría una corriente que no tuviera tantos cables, y así fue, el conocido como Nicolás Tesla invento la corriente alterna, y allí acabo mi vida por la que tanto había sufrido, y había luchado, para llevarme mi sito, mi elogio, mis fortunas, y todo acabo por una simple cosa, hasta ahora que tengo 80 años, estoy en la cama y ya no puedo hacer nada solo pido que me recordéis…

      Mi Otra Yo

      Mi Otra Yo

      1 | “Al cruzar dos variedades de una especie de raza pura, cada uno de los híbridos de la primera generación tendrá caracteres determinados similares en su fenotipo.”

      No sé qué hago aquí.

      Realmente, creo que ninguno de nosotros doce sabe qué hace aquí.

      Nadie dice nada, pero tampoco hacemos un esfuerzo por entablar conversación con el de al lado. Un silencio impoluto se instala en las cuatro paredes blancas que nos rodean. Miro el blanco suelo mientras estiro las líneas de mis blancos pantalones.

      Aquí todo es blanco. No hay otro color que destace excepto el de nuestros cabellos. Supongo que lo utilizan como una retorcida excusa para "limpiar" sus pecados.

      “Perdona por experimentar contigo, pero aquí todo es blanco, por lo tanto, estamos absueltos”.

      Sí. Muy retorcido.

      Parpadeo varias veces ante la radiante luz que trae consigo la puerta mecánica que acaba de abrirse. ¿Quién será el siguiente? Los doce sujetos, porque eso es lo que somos, nos miramos con ojos expectantes. Escucho alguna que otra respiración nerviosa y varios susurros. Están asustados. Yo no. Dejé de sentirme asustada en el mismo instante que me metieron en ese laboratorio.

      Ahí me lo arrebataron todo. Incluido el miedo.

      Varias chicas se cogen de las manos, sus pálidas pieles entrelazadas en un agarre singular. Qué ingenuas. Eso no va a salvarlas.

      Me preparo mentalmente para lo que está por venir. Si dicen mi nombre, estoy muerta. Eso significa que el experimento ha salido bien y paso a la siguiente fase.

      En otras circunstancias pasar a la siguiente fase sería equivalente a estar más cerca de la victoria, ¿no? Bien, no en este caso. Esto representa estar un paso más cerca de mi propia autodestrucción.

      No tengo tiempo de seguir pensando porque la misma persona que se llevó a Alizée hace dos horas ha regresado.

      Durante dos eternos segundos solo hay silencio. Después, el peor sonido que podría haber escuchado.

      “Ciel”

      Mi nombre.



      2 | “Los factores genéticos se separan de cada uno de los padres en alelos individuales que se juntarán para procrear una descendencia con las características de la primera generación.”

      La voz es fría y cortante, como si estuviera llamándome para mi propia sentencia de muerte, lo cual, en cierto modo, es exactamente lo que está haciendo.

      Me levanto firmemente y la sigo a través de pasillos y salas que no me molesto en recordar. Nos paramos en una puerta corrediza con dos guardianes vigilándola. La mujer teclea una combinación de diez dígitos y pasamos dentro.

      Intento contener el grito en mi garganta.

      Delante de mí, muy por delante de mí, se encuentran más de veinte cápsulas con una “yo” dentro. Más de veinte cápsulas con una copia mejorada de mí. Copias de copias. Cada una mejor que la anterior.

      A esto me refería, ¿para qué conservar a la original cuando pueden tener miles de copias iguales e incluso más eficaces que yo?

      Un ligero tropiezo hace que caiga de bruces enfrente de la primera -o segunda, ya que sigo viva- Ciel. Flota en su diminuta cápsula mientras me mira con unos ojos vacíos y totalmente blancos.

      “Tú no eres yo”, quiero decirle. Pero no lo hago, porque no es cierto. Yo soy ella y ella es yo, solo que perfeccionada.

      Un escalofrío me recorre la columna al ver lo que Prometheus ha hecho. Lo que me ha hecho. Me ha arrebatado la única cosa que creía única.

      Mi individualidad.

      ¿Y todo para qué? Para tener un nuevo séquito de jóvenes promesas listo a su disposición. Yo solo he sido el conejillo de indias. Bueno, yo y los once conejillos que todavía siguen en la sala de espera.

      Camino hacia adelante con un nudo en el estómago. Mientras recorro mi paseo de la fama personal, no puedo evitar recordar todo aquello que me ha hecho llegar hasta aquí.

      Primero me llevaron a un laboratorio donde me hicieron pruebas. Después, me dieron el visto bueno. Luego, me inyectaron un suero para mejorarme.

      Y a partir de ahí, me replicaron.



      3 | “Existen rasgos generados de forma independiente, a través de cromosomas alejados que no intervienen entre sí.”

      Llego hacia la última cápsula, que se encuentra vacía.

      Hago ademán de abrir la boca, pero la otra Ciel ya se encuentra detrás de mí. Me muerdo el labio para no dejar ver mi sorpresa.

      Esta Ciel no es pelirroja ni tiene ojos claros. No. Esta Ciel es completamente rubia y de ojos negros como el ónice.

      Es yo y su propia persona a la vez. Como si hubiera desarrollado una personalidad taxativa.

      Algo perfecto creado a partir de algo imperfecto.

      Qué ingenioso, Prometheus.

      Doy un paso adelante para saludar a la otra Ciel.

      Mi otra yo.

      Mi universo

      Mi universo

      Luna. Ese es mi nombre. Tengo muchos millones de años pero me da vergüenza contaros la cantidad exacta. Vivo en la Vía Láctea, una galaxia muy bonita con mis seis hermanos y mis padres. Mi padre se llama Sol y tiene un carácter tan fuerte que incluso mi madre gira a su alrededor. Mi madre se llama Júpiter y es muy grande pero no tanto como mi padre. Mi hermano mayor, Saturno, es muy grande también porque ya ha dado el estirón y además se ha puesto un aro porque ahora está de moda. Tengo dos hermanos gemelos Urano y Neptuno que tienen una atmósfera rica en hielo por eso en verano pasan tanto calor. Luego está Venus, mi hermana, es muy bonita porque tiene ríos de lava y volcanes y mis otros hermanos la envidian. La Tierra es mi hermana también nunca presta demasiada atención porque se distrae con sus cosas, ¡cómo si tuviera personas viviendo en ella! Y a veces nos escupe aparatos. Mi hermano favorito es Marte, es rojo y no se parece a ninguno de mis hermanos pero siempre está allí para nosotros y ayuda mucho. Mi hermano más pequeño es Mercurio, su ídolo es mi padre y siempre está a su lado aunque con precaución porque es como jugar con fuego, si te acercas demasiado te quema. Por último estoy yo, La Luna. Soy la hija más pequeña y estoy alrededor de mi hermana La Tierra porque mis padres piensan que no soy lo suficientemente mayor como para poder estar sola. Muchos de mis hermanos piensan que no soy de su familia sino que soy un satélite. Un satélite, ¿pero quién se han creído ellos que son? ¿Planetas?
      Cómo podéis observar ser la hija pequeña de una familia de ocho miembros no es lo mejor del universo pero también tiene sus ventajas. Como mi madre siempre está dando vueltas y mi padre no está muy atento a veces puedo hacer cosas bastante divertidas. Por ejemplo: provocar mareas a La Tierra, esconderme y aparecer, iluminar La Tierra mucho, poco o muy poco, etc. Me lo paso muy bien haciéndole esto. Pero un día ella se vengó de mí. Me escupió un aparato tan pequeño que no lo pude ni ver venir. No sabía que había una cosa dando vueltas tan cerca de mí así que yo estaba muy tranquila, hasta que noté algo en mi cabeza. Era como si alguien me hubiera puesto un sombrero. Luego, de ese sombrero salió algo que me provocó muchas cosquillas; parecía que tenía vida propia. Después de esas cosquillas paso algo muy doloroso, me clavaron algo puntiagudo en toda la cabeza. La Tierra parecía contenta.

      mi vida

      mi vida

      No se oye nada, no se ve nada. En el vientre de mi madre todo es muy oscuro, pero a la vez acogedor. Me gusta cuando me canta, cuando me acaricia, cuando me habla, me gusta todo de ella y aún no la he visto. Estamos separadas por una pared.
      Esto es muy raro, me salen cosas nuevas que desconozco de mi cuerpo. ¿Para que sirven? Voy a preguntarle a mi madre. Doy un golpecito contra su vientre con una de mis extremidades y siento que hace presión contra mí. Bueno, no le doy importancia, voy a seguir nadando tranquilamente. Tengo muchas ganas de que llegue el parto, aunque también estoy muy nerviosa, ya que no conozco que hay fuera del vientre de mi madre y tengo miedo. Cuando estoy muy quieta oigo voces, a veces son roncas, otras grabes, otras agudas… me encanta cuando las oigo me relajan y me entretienen, aquí dentro todo es bastante aburrido.
      ¡Ay! No estoy nada cómoda aquí dentro, antes tenía mucho espacio, pero ahora ya soy más grande y todo es más pequeño. Voy a girarme, no aguanto más. Ya está! ¿Qué pasa? ¿Qué he hecho mal? No entiendo nada. ¿Porque me empujan? Oigo muchos gritos. Tengo miedo. Yo no quiero salir de aquí, me gusta estar aquí, nadando, durmiendo, no quiero salir, ¡me da mucho miedo!
      ¿Qué es esa luz? ¡Mis ojos! Empiezo a gritar, no sé cómo lo hago, pero me tranquiliza. Oigo voces, pero solo reconozco una, la de mi madre. ¡Qué frío hace aquí fuera!
      Noto como alguien me toca. El miedo corre por mi pequeño cuerpo y algo empieza a caer de mis ojos, es algo líquido, ¿es agua? No sé lo que es, pero estar en los brazos de mi madre me tranquiliza y me da confianza. Éste es el inicio de mi vida.

      MUERTE INESPERADA

      MUERTE INESPERADA

      Muerte inesperada

      26/09/2015

      9:46 de la mañana

      Frank, Frank!
      No.. –se oyen gritos, llantos, sirenas…-.
      Se hace una pausa en el tiempo. Todos los presentes quedan aturdidos.
      Llega la policía tan rápido como han podido, justo detrás de ellos llegan los bomberos, ambulancias…
      ¡Atrás todo el mundo, dejen paso! –se oye desde lejos-.
      Sabrina se levanta, mira a su alrededor, solo se ve devastación y Frank, su amigo, muerto.

      10:33 de la mañana, departamento forense de Nueva York.

      ¿Que tenemos hoy Charles? –dijo Patrick-.
      Explotó un coche bomba cerca de él. Murió por un objeto punzante clavado en el corazón, eso le provocó que se desangrase.
      ¿Le provoco la muerte instantánea? –preguntó Patrick-.
      Efectivamente.
      ¿Que más tenemos Charles?
      Bueno, si miramos delante de su cuello tiene un corte provocado por un cuchillo, el asesino quería asegurarse que muriera. Hemos analizado la herida del cuello y se ha encontrado restos de un material que desconocemos su composición, pero si me dejas una hora, podre procesar la muestra por el espectrómetro de masas y tendremos más pistas. Gracias a los avances de la ciencia con el espectrómetro podremos saber la composición del material encontrado en la herida.

      12.55 de la mañana, escenario del crimen

      Aquí vemos el rastro de sangre provocado por la herida post-morten en la parte delantera del cuello. –dijo Patrick-.
      Hazle fotos detalladamente a ver si encontramos alguna huella o sangre ajena.
      Está bien señor.

      15:22 del mediodía, departamento científico de Nueva York.

      Patrick, Patrick! –dijo Loren-.
      Tengo una huella que vincula a un sujeto llamado Ben Waterford, con antecedentes penales en el lugar del crimen.
      Perfecto Loren lo buscaremos, ¿algo más?
      Si señor, este ha sido detenido anteriormente por posesión de drogas y manipulación de objetos explosivos.
      Ya tenemos a un sujeto que encaja en el perfil, muchas gracias Loren.



      17:36 de la tarde, residencia de Ben Waterford.

      Ben Waterford, policía de Nueva York!
      -registraron la casa hasta que…
      Patrick mira esto…
      Dios mío! Le han cortado el cuello.

      19:19 de la tarde, departamento científico de Nueva York.

      Si Ben esta muerto, ¿quien puede ser el culpable? ¿Tenemos las últimas llamadas que hizo Ben?
      Sí señor. Su última llamada fue antes de la explosión, a un chico llamado Nick Damon y tenemos sus huellas. -dijo Loren- En la puerta de entrada, ventanas… no muy listo por su parte. Lo interesante de su numero de teléfono es que es la serie de Fibonacci, eso es muy sospechoso.
      Perfecto den orden de busca a este chico.

      27/09/2015

      12:27 de la mañana, residencia de Nick Damon.

      Nick Damon policía de Nueva York! Arriba la manos. –dijo Patrick apuntándole con la pistola en la cabeza-.
      Estás detenido por sospechoso en el crimen de un asesinato, tienes derecho a guardar silencio, todo lo que digas podrá ser usado en tu contra.

      13:08 de la mañana, sala de interrogatorios.

      ¿Por qué llamaste a Ben Waterford? –dijo Patrick en un tono imperativo-.
      No sé quien es este tal Ben, nunca había oído su nombre.
      ¡No me mientas! –dijo Patrick sobresaltado-.
      Está bien , está bien. Me dijo que le fabricara una bomba, pero yo le conteste que no, solo le di una dirección para que le enseñaran a hacerla.
      -desde fuera de la habitación- ¿Crees que dice la verdad? No, no lo creo.

      17:45 de la tarde, industria pirotécnica.

      ¿Es usted William?
      Efectivamente, quien lo pregunta. –le enseñan la placa de policía y empieza a correr-.
      ¡¿Por qué todo el mundo se pone a correr?! –se oyen disparos-
      -al final lo atrapa-.
      Acompáñeme por favor.

      18:57 de la tarde, sala de interrogatorios

      Sabemos lo que vendes y que también cobras por enseñárselo a otra gente. Así que dínoslo, ¿le proporcionaste la bomba a Ben Waterford?.
      ¿Cómo? Yo se lo proporcioné a un tal Nick Damon, no a Ben. –dijo William-.
      Eso lo explica todo…
      Rápido den una orden de registro de Nick Damon.

      23:34 de la noche

      Jefe hemos encontrado a Nick Damon, esta en comisaria.
      Ahora vengo…


      28/09/2015

      Lo sabemos todo, te vendieron la bomba, tu la colocaste, tu ayudante fue Ben Waterford. Lo que no entiendo es porqué lo mataste. ¿Nos lo iba a decir? ¿Tenias miedo? Eso te costará la cárcel con cadena perpetua.
      No tienen ninguna prueba en contra mía.
      Eso es lo que tu te crees. Tu amigo de las bombas nos ha contado que le compraste una, tenemos tus huellas en la puerta de entrada, ventanas del piso de Ben. Tenemos todas las pruebas pare encerrarte.
      Esta bien, yo lo hice.
      ¿Pero por qué? ¿Qué razón tenias para matar a ese hombre? –dijo Patrick-.
      Ninguna, solo lo hice por diversión… -Nick Damon se ríe-.
      Por cierto, podríais haber salvado a Frank, la bomba tenía una contraseña como todas para desactivarla, así pues ya creo que sabéis cual es.
      Charles pensó en esa última frase y acabó con la conclusión que era el numero de su teléfono, la serie de Fibonacci.



      Caso Cerrado


      Jan Carreras Pierres

      Neil Amstrong

      Neil Amstrong

      NEIL AMSTRONG

      Un día que todo el mundo iba a recordar, un hombre hace lo imposible.

      Parece sencillo, pero pasaron muchos años y nadie pudo llegar a lo más alto, conseguir algo inesperado, mucha gente había fracasado en el intento y él, un hombre simpático, generoso y trabajador lo llegó a lograr.

      Un 21 de julio de 1969 a las 2:56 gente de todo el planeta se puso delante de la televisión a contemplar lo que podía ser uno de los mayores logros que un humano podía llegar alcanzar.

      Había gente que se reía de él, que se burlaban porque decían que lo que iba a intentar era una estupidez, que era muy complicado lograrlo, casi imposible, pero él se lo creía y no había nada que lo pudiera detener. No sabía si lo iba a lograr pero iba a luchar hasta el final para conseguirlo.

      Llegó el momento, él sabía que solo había un 50% de que el aterrizaje saliera bien, pero él confiaba en esas posibilidades, él era una persona que lograba todo lo que se proponía. De pequeño nunca había imaginado que tuviera la oportunidad de poder conseguir lo que estaba a punto de lograr.

      El día 16 de julio de 1969 cogió su Apolo 11 y despegó hacia la luna, cinco días de un duro trayecto… llegó. El aterrizaje fue muy complicado, había muchas rocas y a su gran Apolo 11 le quedaban veinte segundos de combustible, pero lo logró, pisar la luna, plantó su bandera, la de Estados Unidos.

      Y a partir de ese momento queda marcado que un 11 de julio de 1969 Neil Amstrong pisaba la luna.
      Amstrong ahora tiene 81 años y no cede ninguna entrevista, solo hizo una y el motivo fue porque su padre había sido contador público.





      Albert Ramis
      3r d’Eso C

      Pesadilla

      Pesadilla

      Despertó en la oscuridad.
      No era un lugar oscuro, solo… oscuridad envolvente.
      De pie, y con los brazos extendidos a ambos lados, miraba inquieta a su alrededor, en un espacio en el cual no existía más que ella y dos cadenas.
      Las cadenas surgían de la oscuridad y daban a parar a ella.
      Estas, no acababan en grilletes como cabría esperar, sino que era el último eslabón el que se unía a sus muñecas, igual que si fuesen parte del entramado.
      No le dolía ni le sangraba, pero sin embargo la incomodaban, pues cada vez que hacia el mas mínimo movimiento, aunque fuese nada más que para respirar, notaba como el metal entrechocaba con los huesos más delgados y débiles de sus muñecas.
      La situación se prologó, y ella no sabía que estaba pasando, tan solo que debía huir.
      Así que tomó la decisión. Armándose de valor, hizo puños de sus manos y las atrajo hacia su pecho en un golpe seco.
      Dolor. Era lo único que sentía en aquel momento, olvidando el miedo y la angustia que le provocaba estar allí.
      Cayó de rodillas, y, con los ojos desorbitados y los iris temblando en unos ojos como platos, bajó la mirada a sus muñecas.
      Se había soltado. El eslabón había arrastrado consigo todo a su paso, dejando venas, carne y piel desgarradas además de huesos partidos que ahora sobresalían grotescamente, mientras salía de la herida sangre carmesí fría como agua de mar en invierno.
      Lo último que vió fueron las cadenas ensangrentadas siendo tragadas por la oscuridad.

      Un grito rasgó la tranquilidad de la noche.
      Se sorprendió al encontrarse sentada y no arrodilla.
      Pasaron unos segundos antes de que sus ojos se acostumbrasen a esta oscuridad, una penumbra menor a la de hacía unos instantes.
      Cuando pudo ver algo más se percató de que estaba en su habitación, sentada en su cama.
      Tratando de calmarse, palpó la pared hasta encontrar el interruptor y poder encender la luz.
      Tenía la ropa sudada y la frente perlada, pero por lo demás parecía estar bien.
      Con miedo, bajó la mirada hasta sus muñecas, temiendo contemplar una macabra imagen. Mas no fue eso lo que vio, sino una piel blanca como la de un cadáver bajo la que palpitaban incontrolables venas azules, las cuales parecían a punto de estallar.
      Unas muñecas que aún le dolían y por las cuales aún podía notar como circulaba sangre helada.

      Por ti

      Por ti

      “Calor, una sensación de hogar recorría mi cuerpo cuando lo abrazaba. Ese sentimiento de alegría inexplicable que te obliga a sonreír sin tan siquiera saber el por qué. Ese sentimiento que aparece al encontrarte cerca de alguien en quien puedes confiar plenamente, en esa persona que te ha visto crecer mimándote y convirtiéndote en la “reina” de su mundo. Ese es el sentimiento incomparable que te transmite un abuelo.
      Estar con él era como contemplar una puesta de sol, observando su majestuosidad y absorbiendo cada haz de luz. Sin embargo, cuando eres pequeña nunca terminas de comprender que, por muy bonitas que sean esas puestas de sol, tienen un tiempo limitado, y tras ellas viene la fría noche aterradora. Entonces la negrura nos invade, un negro tan profundo que parece no tener fin. Un negro que se refleja en la mirada de una niña, ahogada por mareas de lágrimas que desbordan sus, hasta entonces, inocentes ojos.
      ¿Por qué mi abuelo? ¿Por qué cuando todavía me quedaban tantas tardes en el parque con él? ¿Qué es lo que hace que pasemos de estar bien a abandonar este mundo? ¿Qué hace que el milagro de la vida, unos pequeños individuos llamados células, se conviertan en el causante de la antítesis de la misma? ¿Cómo la subdivisión de estas puede generar los temibles tumores? ¿Cómo una alteración genética termina por generar una metástasis? ¿Cómo una mutación en el ADN puede habérselo llevado? Cáncer me dijeron que se llamaba aquel desalmado que se había llevado la vida de mi abuelo por delante. Lo que yo no sabía es que, aquellas preguntas sin fundamento que me hacía de pequeña, buscándole un sentido a mi pérdida, se convertirían en el motor de mi investigación. He dedicado, lo que parece ser mucho tiempo, buscando sin descanso y plena dedicación, estudiando cómo hacer involucionar el avanzado proceso de expansión del cáncer una vez diagnosticado; hasta que finalmente di con la clave, clave que hallé en la creación de un fármaco, cuya composición no puedo desvelar, pero se fundamenta en gran medida en el compuesto de la vida, el carbono. ¿Qué irónico, verdad?
      Este fármaco tendría como objetivo la destrucción de las células que no mueren en el proceso continuo de regeneración de tejidos celulares. Y aunque en ese momento jamás me lo hubiera planteado, eso fue lo que ha hecho posible que esté aquí frente a ustedes hoy.
      Y me reconforta pensar que mi abuelo no murió en vano, y como él ninguna de las personas que han fallecido debido a la segunda causa de mortalidad en España. Todas esas muertes tienen ahora sentido, todas esas muertes han hecho posible que ahora me encuentre recogiendo este premio gracias a este pequeño gran logro en el camino de la cura contra el cáncer. Me resulta imposible explicar la satisfacción que siento al estar recibiendo este galardón, galardón otorgado a tantas celebridades en todos los campos del saber a lo largo de la historia. Por ello, agradecer a La Real Academia de las Ciencias de Suecia por haberme concedido este grandioso honor.”
      Releí una vez más mi discurso, y finalmente le di mi aprobación. Abrí mi baúl de los recuerdos y con mucho cuidado lo guardé. Una vez cerrado susurré:
      -Alguna vez lo leeré, te lo prometo abuelo.

      ROMPECORAZONES

      ROMPECORAZONES

      ROMPECORAZONES

      ¡EY! ¿Qué tal? Me llamo Frank y os voy a explicar el cómo casi muero por mi mala suerte en el amor.
      Todo empezó con un lunes interminable, yo permanecía sentado en mi silla, en primera fila, y de repente entro ella. Ella era una chica alta, rubia, con ojos azules y cuando entro por la puerta me empezaron a entrar unas maripositas y desde aquel momento supe que era mi chica perfecta. Empecé hablar con ella y comencé a mandarle mensajes por whatsapp y me iba dejando vistos hasta que un día se hartó y me dijo que me olvidase de ella ya que mi amor no era correspondido. Me quedé bastante destrozado y no levanté cabeza hasta que un día en la clase de química la profe nos dijo que nosotras las lombrices teníamos 7 corazones. Me fui a casa y me olvidé de aquella chica, ya que tengo tantos corazones podría ser un muejeriego de cuidado. Aunque había un problema fui al espejo y me miré y vi mi cara desastrosa de monstruo que me quedé flipando. Una boca con unos dientes pequeños y después unas más grandes que daban miedo. Y ahora que me he puesto a pensar os voy a explicar como perdí mi séptimo corazón. Estaba yo reptando por el suelo y vi una chica muy atractiva con un cuerpo viscoso y un poco repugnante como a mi me gusta y fui a pedirle una cita. La invité al bufet libre del humano que es el intestino y entonces ella se puso muy contenta. Una vez allí comimos un poco de cereales, pasta y de postres yogur con chocolate. Cuando me acerqué a ella para besarla de repente oímos un intenso ruido que nos llevo fuera del cuerpo. Al pobre le sentó mal la comida. Salí disparado con la mala suerte de que por allí pasaba un crio y me aplastó.
      Y os preguntaréis ¿como cuento la historia?

      Ser diferente

      Ser diferente

      Me apuntan con una pistola y me dicen que me ponga las manos detrás de la nuca, lo hago. Me dicen que me arrodille al suelo, lo hago. Me dicen que deje las armas en el suelo, me quedo de piedra. Me vuelven a decir que deje las armas en el suelo pero esta vez les contesto. Me disparan en el pie, de golpe siento unas sirenas y un fuerte estruendo. No sé de donde provienen todos estos ruidos, veo un fuerte flash y caigo al suelo desmayado.
      Veo una serie de imágenes en mi cabeza pero me faltan piezas de la historia para poder encajarlas todas. No lo acabo de entender. Noto como alguien me llama, mis pensamientos se desvanecen, todavía no he abierto los ojos. Me parece que es mi mujer que me llama, pero cuando abro los ojos veo que no lo es. Veo un hombre alto y robusto, vestido de uniforme y armado. Entonces me acuerdo, miro donde estoy sentado, un banco de madera en una celda larga y estrecha, oscura y con unos barrotes que me separan de aquel hombre. Por último me miro el pie, antes de hacerlo deseo que sólo hubiera sido un sueño, pero veo que no. El hombre me ordena que me ponga de pie, lo hago me dice que me ponga las manos detrás de la espalda, lo hago. Me esposa, me abre la puerta y me ordena que salga. Sigo pensando, no entiendo nada. Que hago yo aquí? No lo sé. Porque me dispararon? No lo sé. Porque me tienen arrestado? No lo sé. Lo último que recuerdo es que estaba comprando en el supermercado. Trabajo once horas al día, estoy casado, tengo dos hijas, tengo tres bocas para alimentar en casa y no tengo suficiente dinero para todo, eso es lo único que sé.
      Cuando vuelvo a la realidad estoy sentado delante de un hombre diferente al de antes. Ante mí hay una mesa y al otro lado un hombre de mediana edad vestido de uniforme. Me mira y me dice que porque lo hice. No sé qué responderle. Aquí los minutos pasan muy lentos, parece que un segundo sea
      una eternidad, que el reloj colgado en la pared no quiera avanzar, que todos los relojes paren de contar, que el mundo me caiga encima. Pero yo simplemente les digo la verdad. Yo no hice nada.
      Cuando el hombre que llevo dentro está a punto de abandonar y aceptar lo que aquel hombre me está diciendo, un hombre entra corriendo en la sala. Le susurra algo al oído al otro hombre, este coge su chaqueta y marchan las dos corriendo como si yo no estuviera. Sin decirme nada me dejan solo, esposado a la silla. Pasan horas y horas, nadie me viene a ver, nadie me dice nada, nadie me viene a dar comida, nadie hace nada, parece que esté solo en este mundo, pero de golpe la puerta se abre. Entran los dos hombres que antes habían marchado me los miro y me preguntan que si conozco otro hombre que ha entrado con ellos. Lo miro, un hombre de pelo negro, de ojos azules, alto, bien vestido, y blanco de piel. Les respondo que no y me dicen “quedas libre”. No entiendo nada. Me quedo sentado en la silla, me desatan, me levanto y antes de salir por la puerta me giro, miro por última vez a estos tres hombres. Tres hombres blancos, sentados uno en cada silla, dos en un lado y uno al otro y pienso que el que está solo nunca sería capaz de hacer nada. Grabo esta imagen en mi memoria. Salgo de la sala y cierro la puerta. Cuando salgo veo un hombre también vestido de uniforme que me explica que es lo que ha pasado. Cuando termina le doy las gracias y me voy. Cuando llego a la calle me siento en el primer banco del parque, me pongo a mirar a la gente como pasea, a mí me miran con caras de desprecio como si yo fuera una historia de miedo, pero yo los veo a ellos felices y como unos aman a los demás.
      De camino a casa cojo el metro, veo como un asiento libre a mi lado nadie se sienta. Prefieren ir de pie que a mi lado. Ahora lo veo, el mundo está del revés. Antes paseaba y nadie se fijaba en mí. Ahora todo el mundo me intenta evitar, me apartan las miradas y se alejan de mí. Lo único que he hecho ha sido tener más melanina que ellos. Ser diferente.

      Sus primeros pasos

      Sus primeros pasos

      Se despertó con un fuerte dolor de cabeza, atrapada entre un amasijo de hierros, sangrando y con un pitido constante en los oídos. A su lado permanecía inmóvil su marido, quien acabaría recuperándose del accidente de coche que acababan de sufrir provocado por unos jóvenes que volvían a casa tras una noche de fiesta. Trató de liberarse pero no era capaz. Sus piernas ya no respondían.
      Han pasado 15 años desde aquel día en el que su vida cambió por completo. Carol se dirige a la habitación de la clínica, con la ayuda del amor de su vida, que empuja la silla de ruedas. Hoy comenzará un tratamiento nuevo y prometedor, su última esperanza.

      Juan espera en su lugar de trabajo a que llegue su nueva paciente, Carol. Está nervioso pero intenta no aparentarlo cuando la ve entrar. Va a ser un largo camino y no quiere desanimarla. El tratamiento con células madre aún no es 100% fiable y admira el valor de la chica, que decide probarlo pese a lo que dice la gente sobre lo arriesgado que es.

      Día 1: He revisado la lesión de Carol y cada vez me parece más difícil lograr que recupere el control de sus piernas. Han pasado demasiados años y la zona afectada ya ha cicatrizado.
      Día 30: Las primeras pruebas no han salido como me esperaba, el cuerpo se ha adaptado muy bien al cambio y parece que las células madre comienzan a sustituir a las neuronas dañadas.
      Día 245: Poco a poco veo cómo el cuerpo de Carol vuelve a la normalidad. Las células madre han conseguido reparar toda la zona dañada pero aún no he conseguido restablecer la conexión entre las neuronas y la médula espinal. Sin esa conexión, nada de lo que hemos conseguido sirve, ya que las piernas de Carol aún no se mueven.
      Día 365: Hoy hace un año desde que empezamos con el tratamiento. En la pantalla del equipo veo como todo está en su sitio pero aún no se comunica. Estamos probando con técnicas de electro estimulación. Cruzo los dedos para que funcione.

      ¡Un estímulo! No… no ha podido ser. ¡Otro! Sí, parece que sí.
      Juan llora de alegría y abraza a su equipo. Han conseguido reanimar la conexión entre las neuronas y la médula espinal de Carol. Horas más tarde, Carol llorará también. Dieciséis años después del accidente, comenzará a dar sus primeros pasos… otra vez.

      Teoría de las teorías

      Teoría de las teorías

      Llevo exactamente 14 años, 5057 días, 121368 horas y 7282080 minutos, 436924800 segundos, ahora 436924801, 436924802 … en este mundo. Mi vida está planificada desde el momento en el que nací, ya que según la ciencia, todas las personas tiene su lugar en el mundo, especificando: cada persona tiene alguna capacidad que le resulta más fácil.
      Me visto, desayuno y voy al instituto. Cuando llego me concentro, ya que ahora va empezar la clase de química, y es la única asignatura que vale la pena. Hoy el profesor entra, y nos empieza a explicar que hoy la clase no será la misma de todos los días, sino que en lugar de hablar de cambios físicos, experimentos, los diferentes tipos de elementos químicos, la teoría cinético molecular… vamos a hablar de lo que la ciencia no puede resolver.
      Por ejemplo: el amor: cómo una persona se puede enamorar de otra y dar todo por ella, solo por el hecho de amarla con todas tus fuerzas, y como puede ser que algo tan sencillo y común en la vida, cómo la palabra amor, 4 letras y 2 sílabas, no pueda tener una formula química. ¿Por qué? ¿Por qué no puede haber una formula química que te diga cómo enamorarte de una persona y amarla para el resto de tu vida? Y en cambio el agua si lo tenga (H2O).
      ¿O por qué el hecho de madurar no lo sigues en un manual de instrucciones, sino que son las circunstancias de la vida, que te hacen ser la persona que eres? ¿Por qué?¿eh?
      ¿O por qué no podemos saber porque vivo en el país que vivo, con la familia que nací, con los amigos que me encontré y con la gente que me rodea? ¿eh? En vez de vivir en otro lugar del mundo con una vida totalmente diferente.
      Y lo más importante de todo porque la ciencia es tan solo una milésima de las cosas que conocemos, y aún hay un millón para descubrir.
      Salimos todos de esa clase fascinados, estupefactos, impactados. Como puede ser que con la cantidad de cosas que nos enseñan en la escuela, desde como leer una simple oración, o como escribir una palabra o hasta el hecho de la cantidad de cosas que se puede llegar a hacer con un número, como puede ser que a la vez que sepamos tanto sabemos tan poco.
      Y es esto lo que es la vida nacemos y morimos sin saber todo, porque como la ciencia dice es imposible saber el todo, pero lo que realmente no sabemos es que no necesitamos saber todo para ser felices, sino que en realidad necesitamos muy poco para serlo.

      TODO está en Pi

      TODO está en Pi

      Hoy es un día normal como otro cualquiera, seguí mi rutina matutina y desayuné, me duché y leí las noticias que publican cada mañana en el periódico. Hubo un titular que me resaltó a la vista en especial. El siguiente decía así: Científicos aseguran que toda cifra imaginable está incluida en los decimales de Pi (π). Seguí leyendo el artículo, que explicaba que probablemente tu número de teléfono, de DNI o de cualquiera está en los primeros cientos de miles de Pi. La curiosidad me picaba y decidí seguir leyendo el artículo, pero lamentablemente, este ya no contenía más información que de donde salió ese tan aclamado número por la ciencia y que Arquímedes desarrolló la teoría sobre este, así que, picado por mi gran curiosidad sobre el tema, me decidí a seguir buscando información sobre Pi. La verdad, esta fue la primera vez que Google me decepcionó, me sentía ofuscado por encontrar más y más información, pero Google se limitaba a seguir sugiriendo las mismas páginas web, así que me decidí a comenzar a sacarle decimales al número. Todo bien durante los primeros cincuenta decimales, pero después, me comenzó a extrañar una cosa, esos últimos decimales eran exactamente, sin fallar número alguno, el número de teléfono de mi hermana. Decidido a comprobar que no me fallaba la memoria, cogí mi teléfono y abrí la agenda de contactos y busqué a mi hermana. El número era exactamente el mismo. Seguí sacando decimales, tal vez unos cien o doscientos y no encontré nada nuevo. Inconscientemente miré el reloj y me di cuenta de que ya eran las 15:20, así que decidí tomarme un descanso para ingerir algún alimento y algo de agua. Mientras bebía y notaba como el agua, helada, bajaba por mi garganta no podía parar de darle vueltas al tema, Pi ocultaba algo y no sabía qué, así que me decidí a seguir investigando a ver si alguien había subido a la nube de Google un par de millones de Pi, para poder analizarlos, más que nada. Y así fue, un rato después encontré una página web con dos millones de decimales de Pi. Me quedé francamente impresionado, de que alguien hubiera llegado a tal punto de fanatismo para sacar dos millones de decimales en apenas dos horas. Me descargué la página web para poder analizar aquello mejor, y así no depender de que Movistar tenga una avería en su centralita y que mande todo mi progreso y mi investigación a la papelera. Comencé a analizar los decimales y volví a encontrar el número de mi hermana, eso verificaba que los decimales que saqué no eran erróneos. Seguí investigando y unos miles de decimales más y me sorprendió encontrar mi número de teléfono allí. Decimal tras decimal, seguí investigando a ver que más ocultaba ese número. Ya eran las 17:00 y mis ánimos de seguir investigando iban amainando, hasta que encontré unos decimales que me sorprendió ver, estos decían así: ...17051992… que justo es mi fecha de nacimiento, 17 de mayo del 1992. Eso me dejó tanto desconcertado como sorprendido. A duras penas había investigado un par de millones y ya habían tantas coincidencias que comencé a delirar un poco y a pensar paranoias: si está mi fecha de nacimiento, es posible que esté también la de todo el mundo, junto a la fecha de sus muertes. Cuando pensé eso, tuve la brillante idea de llevar la noticia a el periódico local para que más gente lo supiera, pero, ¿cómo recibiría la gente la noticia? ¿O me tomarían por un simple tarado y me pondrían en un psiquiátrico? También había la posibilidad de generar un estrés en la sociedad de forma global. Tras pensar un largo rato, tuve un pensamiento que Pi esconde tantos secretos que no sería buenos desvelar que podrían generar un estrés en toda la tierra al difundirse que estarán mejor si permanecen ocultos, así que dejé mi investigación a un lado y acabé por seguir mi rutina normal.

      Trescientos sesenta y cinco

      Trescientos sesenta y cinco

      -Levántate, no te descuides el zumo de naranja, está encima de la mesa.

      Cada día, los trescientos sesenta y cinco días del año, a las ocho de la mañana. Mi madre tiene una obsesión con que me tome el zumo de naranja porqué tiene vitamina C y no se qué más historias que me dice. No podría tener una frase más grabada en el cerebro, pero por parte la entiendo ya que de pequeña he tenido muchos problemas con infecciones bucales e incluso anemia por falta de esta vitamina.
      Me levanto, me tomo el maldito zumo, me visto y salgo de casa. Cojo el autobús y allí me encuentro con mi grupo de amigos que nos reunimos cada mañana mientras vamos a clase y hablamos de cosas varias, por ejemplo ayer a la hermana pequeña de Sara, Inés, se le cayó su primer diente y se asustó de tal manera que sin decírselo a nadie se la volvió a pegar con pegamento. Al cenar, su madre vio que tenia el diente medio colgando y como haría cualquiera se lo arrancó. Inés empezó a llorar tanto que la llevaron al médico porque se ahogaba. Seguimos hablando de nuestras cosas y cuando llegamos todos nos bajamos y hacemos nuestro mayor esfuerzo para concentrarnos en las clases. Las horas pasan y pasan y finalmente suena el timbre, ¡libre!, ¡por fin soy libre! Mis amigos y yo salimos media hora más tarde para coger el autobús y así ir directos a casa. Hoy nos hemos quedado hablando un rato en casa de Carla, se ve que sus padres como se separan le han comprado un móvil nuevo y una pila de películas y discos de música de sus artistas favoritos.

      Pongo mi primer pie dentro de casa y la primera cosa que oigo al llegar a casa es, a ver si adivináis, sí, exacto, "tómate el zumo de naranja, está en la cocina". Si me lo vuelve a decir una vez más me va a explotar la cabeza, lo peor es lo que viene después, "tómatelo rápido que se le van las vitaminas". Cualquier día de estos voy a explotar, pero por ahora no tengo otro remedio que tomarme el zumo y seguir con el día. Subo a mi habitación, me tomo el zumo y me pongo a hacer los deberes. Cuando acabo bajo directamente al salón porque siempre me entretengo y cuando acabo ya es hora de cenar. Hablamos un poco y me vuelvo a mi habitación, me estiro en la cama y sin darme cuenta a los pocos minutos ya estoy durmiendo.
      Me levanta la luz brillante del sol, ayer me olvidé de bajar las persianas. Bajo a la cocina y allí me encuentro a mi madre, como no, haciendo el zumo de todos los días. Ayer hice un poco de búsqueda y me enteré que hay una ciruela, mi fruta favorita, que se llama ciruela Kakadu australiana y tiene cien veces más vitamina C que la naranja. Incluso son beneficiosas a la piel gracias a los fitoquímicos como el ácido elágico y gálico, encima por dentro su pulpa es verde, ¿qué más se puede pedir?
      -Hola cariño, que temprano te has levantado hoy. Ahora acabo con el zumo y te lo tomas rápido que no se le vayan las vitaminas.
      -No.
      -¿Cómo has dicho?
      -No me lo voy a tomar, estoy harta del zumo de naranjas, incluso sabes que ni me gustan. ¿Por qué no compras ciruelas Kakadu? Seguro que están buenísimas y tienen más vitamina C que las naranjas que me haces tomar cada día.
      -Eso son tonterías, nunca he oido de esa fruta. Seguro que es algo que la gente se ha inventado para engañarte. Déjate de cosas raras y haz el favor de tomarte el zumo.
      -Y si te digo que en algún lugar del parpadeo de un canal de televisión mal sintonizado se encuentra la radiación de fondo desprendida por el Big Bang, ¿también dirás que es falso y es publicidad para que la gente compre televisiones? Todo esto está comprobado por científicos, mamá.
      -Mira, si no te quieres tomar el zumo no te lo tomes, yo no me creo nada de esto que encuentras por internet, eso lo puede escribir cualquiera. Vete arreglando que hoy el autobús pasa quince minutos antes.
      La conversación podría haber ido peor, no me puedo quejar, pero me molesta que no me crea cuando se lo estoy explicando y son cosas realmente comprobadas científicamente, pero al menos yo ya tengo anécdota para contar esta mañana en el autobús mientras llegamos a clase.
      Las clases van mas o menos como cada semana, excepto que hoy ha faltado nuestro profesor de matemáticas y la gente se ha empezado a tirar cosas y a gritar, ha sido bastante divertido. Como cada día suena el timbre y hoy me dirijo directamente a casa, estoy bastante cansada aunque no se por qué.
      No se cómo se lo hace pero parece que tenga un radar conmigo, es pisar el suelo de casa y parece que mi madre tenga un sistema incorporado que le permita saber que soy yo. Me quedo quieta esperando y ahí va su frase.
      -Tómate el zumo y ven al salón cuando acabes, he encontrado un canal en la televisión que solo parpadea y se escucha un ruido muy extraño de fondo, a ver si tú sabes qué es.
      No tengo más ganas de discutir, y se que no me va a creer si se lo vuelvo a decir así que no puedo hacer otra cosa que no sea asentir.
      -Sí, mamá, ya me tomo el zumo y ahora vengo.
      Un momento, ese canal de televisión... ¿puede ser lo que yo creo que es?

      Tú, quien hoy y mañana me hace despertar

      Tú, quien hoy y mañana me hace despertar

      Hoy, un día lluvioso, un día en el que unas pequeñas gotas de agua nos atacan desde 3.500 metros de altura a 8 km por hora. Hoy, quizá el último día que te vea, el último día que te abrace o el último día en que mis labios acaricien lentamente tu suave piel. Hoy, quizá mi infierno o el mejor día de mi vida.
      Me acuerdo de ese día, al final fue el último día que te vi, te abrace durante unos segundos, pero me fui. Fue culpa mía y me arrepiento, no lo tendría que haber deseado, y no me tendría que haber marchado, ahora estoy dudando, no sé si tú eres la que realmente te has marchado o soy yo la que te echado.

      Hoy, ya he llegado a ese sitio donde o curan la gente o le dicen adiós, espero que en tú caso no digan adiós, pero yo ya sé que es demasiado tarde, pero igualmente, aunque lo sepa, lo que no sé es aceptarlo. No sé aceptar que ya no te volveré a ver, que no estarás ni en mi graduación, ni en mi boda, ni el día en que tenga mi primer hijo, ni el segundo, ni el tercero, aún tengo que asimilar que no estarás ni en los mejores ni en los peores días de mi vida, ni en los que no sepa distinguir si es un buen día o un mal día. Ya he llegado a tú habitación, si es que se puede considerar eso. Comienzo a ver lo poco que queda de ti.

      Recuerdo como eras en ese momento, estuve viéndote durante 3 años así, cada día deteriorándote un poquito más y más y más… 3 años, que no pasan precisamente rápido, imagínate si un año son 365 días, 12 meses, 52 semanas, 8.760 horas, 525.600 segundos… Y eso tres veces… Ahora te veo en fotos y casi ni te reconozco, llegué a pensar que no eras la misma persona o que yo ya te había conocido así. Sin poder comer, sin casi poder levantarte, pidiendo ayuda a mi madre para que te cuidara, suplicando a Dios que te curara… Y ya vi que no te hizo caso, que no rezamos lo suficiente o que hubiéramos tenido que rezar menos. En fin, que llegué a pesar más que tú, a pensar más que tú, a cuidarte yo a ti sin esperar a que tú me devolvieras el favor… Y me pregunto cómo llego a pasar tan rápido y tan lento en el mismo momento, el momento que yo ya quería acabar. Quería que todo acabase y que volviera a comenzar una nueva época, en la que por desgracia no estabas tú.

      Hoy, me acerco a ti y te digo adiós de corazón, que no sé que hay después de esa famosa luz blanca, y me sabe mal que tú lo vayas a descubrir, sola, sin todos nosotros. Que cuando te vayas descubrirás cosas de mi que no sabes ni sé yo porque las he hecho. Que me sabe mal haber deseado que te fueras, pero no aguantaba más. Que hoy te doy mi último beso, mi último abrazo y mi última mirada hacia ti.

      Lo peor es que te di esas tres cosas sin saber realmente que las compartiríamos por última vez, que desee que todo acabará porque pensé que todo terminaría cuando tú te fueras, pero todo continúa igual menos que tú no estás, lo mejor de mi vida ya no está. Pero eso no es peor ni mejor, es un cambio y ya está, un cambio de 360 grados que aún no asimilo ni los 180 grados. Te echo de menos abuela, aún espero que algún día vuelvas.

      Última esperanza

      Última esperanza

      No mires a bajo, sigue corriendo...cuidado, no te caigas, corre, que no te atrapen...se acaba el edifício, salta...bien, no me caído, ¿aún me siguen?, guiarte pero solo por un segundo... ¡ay! Me he tropezado, ¿pero con qué?, da igual, no hay tiempo, levántate y sigue corriendo...el próximo edifício está demasiado legos, no creo que llegue, creo que es hora de irme.

      Cathy salta del edifício y oprime el botón que se encuentra en el lado derecho de su reloj de bolsillo.
      Y pensaréis: ¿aún se llevan esas cosas? , ¿De qué sirve oprimir ese botón?, ¿porqué huye?, pues para poderlo entender nos habremos de remontar unos cuantos años atrás. Cathy viene de una familia de científicos. El más destacado es su abuelo, que consiguió crear la máquina para viajar entre universos paralelos, la cual consiguió insertar en un objeto bastante pequeño, y ese objeto es el reloj de bolsillo. Todo era felicidad y celebración en su familia hasta que esa preciada información fue descubierta por una organización llamada: OCCM (Organización Criminal de Científicos del Mal), entonces fue cuando empezaron las persecuciones, ya que la familia no quería dar su novedoso invento por miedo a que causará problemas, y así es como Cathy acabó siendo la encargada de guardar el reloj y mantenerlo a salvo, pero antes de eso los de OCCM consiguieron una copia, la cual les permite también viajar entre mundos. Ya aclarado el asunto podemos continuar.

      Catherin al llegar al nuevo universo sufrió una terrible caída, pero no para ella sino para el reloj, ella tenía unos cuantos rasguños, no muy graves, pero el reloj...estaban todas las piezas desperdigadas por el suelo, pero no había tiempo para repararlo en ese preciso instante.

      Pero como puedo tener tan mala suerte, ¡uffff!, bueno no hay tiempo, tengo que recogerlo rápido y correr antes de que vengan.
      Qué extraño lugar...no se parece en nada a los otros universos, este está todo envuelto en agua, se parece a Venecia, pero a la vez no se parece en nada, los edificios son muy futuristas, pintados de plata y cobre, hay un ambiente muy oscuro, como si estuviera maldito…. ¡Ay! Un escalofrío ha recorrido todo mi cuerpo; tengo un mal presagio. ¡No hay tiempo, no te entretengas con esas cosas!, primero tengo que encontrar un lugar seguro para poder arreglar el reloj.

      Al cabo de una hora Cathy encontró un pequeño hostal, el cual no valía mucho dinero y decidió pasar la noche allí.

      Qué extraño…usan la misma moneda que en my mundo, eso es inusual…bueno basta ya de entretenerse es hora de arreglar el reloj.
      Haber esta pieza va aquí y esta por allí, bien, pero… ¿y esta? Madre mía cómo me he olvidado de dónde se pone este engranaje, lo he hecho un millón de veces… ¡Ay! mira, da igual, creo que va si y ya está…al fin, acabado.
      Espero no haberme equivocado en nada, sino no podré volver…. ¡Pero qué tarde es!, mejor que me vaya a la cama, mañana tendré un día movido, lo presiento.

      Al día siguiente Catherin cogió todas sus pertenencias, las cuales eran pocas, y empezó a andar sin rumbo alguno, ella sólo quería no ser descubierta por la OCCM, así que se alejo lo más lejos posible del hostal, pasó el día de aquí para allá sin realmente saber lo que pasaría y con la incertidumbre de no saber si volvería algún día a su mundo.
      Cuando anocheció Cathy seguía por las calles oscuras y silenciosas, cosa que les hizo recordar que en todo el día no había sido perseguida por nadie, cosa que la hizo poner nerviosa.

      ¿Y si me han tendido una trampa?, ¿y si me han estado siguiendo todo el día sin yo darme cuenta?, ¿y si……ahora en este instante alguien me está siguiendo?, ¿Qué puedo hacer?, como he podido ser tan imprudente e ir todo el día tranquila sin prestar atención….
      Bueno relájate, no pasa nada, nadie te sigue…, mira el agua cristalina que pasa por debajo del puente…por cierto ¿qué hace este coche aparcado en medio del puente?, ¿estará averiado?, ¿tendrá pinchada una rueda?, ¡Ay , mira! el conductor sale del coche, seguramente irá a ver lo que pasa a su vehículo. ¿Pero porqué se acerca a mí?, ¿Por qué deja su coche atrás?, o no….o no…. ¡Mierd@!, ¡Mierd@!, ¡Mierd@¡, cómo puedo ser tan estúpida, corre Cathy, corre….o no, o no, esto no pude estar pasando, ¡cómo han llegado a acorralarme¡…y…y…y ¿ahora qué hago? no puedo salir, están tapando las dos salidas, espera, espera, ¿no estoy en un puente?, ¡pues puedo saltar!.
      Haber, subo la barandilla y…. no, no….no, no, está demasiado alto, me voy a morir, no, no.
      ¡Ay! ¡Qué!, !alguien me empujó!, estoy cayendo, ¡corre!, rápido, el reloj, el reloj,… funciona, funciona, funciona por favor(Sniff)…eres mi última esperanza.

      Un día mas en el instituto

      Un día mas en el instituto

      Nombre: Xavi, edad: 15 años, causa de porque estoy en el tejado con un pie puesto en mi tumba, ellos lo saben.

      Inicio de curso de 4t de secundaria.

      Suspiro antes de traspasar la puerta del instituto, pensando en las atrocidades que me hicieron el año pasado que intento no recordar y no anclarme en el pasado, inspiro y suspiro lentamente mientras doy el paso que me llevara a esa clase infernal, donde los peores demonios se ocultan en las caras que nadie sospechan por su buena conducta. Estoy a un paso de la puerta de clase mientras escucho las primeras risas que me llevan derecho a una muerte segura, si no te matan en la paliza que te dan sin ningún remordimiento, sin miedo a ser descubiertos por un profesor que les descubra, entro rápidamente me siento, pero ellos se dan cuenta de mi presencia, lentamente vienen siento el ruido de las cadenas que tienen colgadas como decorativo en sus pantalones,
      ese ruido inquietante del frio hierro que se que tocara mi cuello mientras me hacen heridas que rasgan el tejido de mi cuello y lentamente llegando el momento de la asfixia, cuando mis pulmones paran de transformar el oxigeno en hidrogeno, pero entes de hacerme alguna cosa entra el profesor y ellos con calma van hacia sus lugares correspondientes, suena el timbre para el tiempo de patio, el profesor rápidamente sale del aula, y entonces los tres niños con sigilo se acercaron a el y sin remordimiento alguno le dieron una paliza, uno de ellos lo cogió el cuello con la cadena de los pantalones, mientras uno de ellos lo estaba asfixiando los otros tres le estaban dando la paliza de su vida, cuando pararon lo llevaron al servicio y ha hi lo arrojaron mientras se reyan sin pudor alguno, el se fue corriendo a su casa, su casa estaba casi en ruinas, el jardín estaba completamente lleno de basura, el entra se encuentra a su madre con el típico albornoz sucio, con el maquillaje corrido en la cara y borracha, porque tiene problemas con el alcohol, aunque ella no lo reconozca, entonces ella le mira pero no hace nada aunque lo vea con el labio roto, con heridas en el cuello, con la ceja rota, con uno de los mofletes hinchados como un globo y con un ojo morado. El coge un botiquín y se cura solo y su madre al final le dice que el es estúpido, inútil y que no tiene derecho a vivir y no entiende porque cuando nació no le dio la paliza ella entes que los otros niños, el rápido se va llorando a su cuarto.

      Al día siguiente, va al colegio pero esta vez no se dirige al aula va directo a unas escaleras que van dirigidas al tejado, el con un pie tocando el aire, esas moléculas de oxigeno nitrógeno y argón, con el otro pie el suelo del tejado, empieza a llorar y sin mas preámbulos el pie que tocaba esas moléculas le pesa cayendo de acuerda de una de las clases de su profesor de física y se acuerda que las gotas caen de 8 a 32 km por hora, también calculando el su peso y el de una gota que pesa entre 0,05 y 1/20 ml, el pesaba 52 kg, en el instante de calcular el resultado, su cuerpo es tocado por el frio y sucio suelo.

      Un diario sin destinatario

      Un diario sin destinatario

      Era un día soleado en la playa de Pompeya. El agua era cristalina y la arena blanca y suave como un cachorro. Marco y Giovanni habían ido a la playa con sus padres y se lo estaban pasando muy bien. Giovanni era el hermano mayor tenía el pelo oscuro y una mirada muy profunda, por el contrario, Marco tenía el pelo rubio como el sol i unos ojos azules como el cobalto.
      Mientras sus padres estaban tomando el sol Marco y Giovanni fueron a unas rocas para ver si se podían tirar y encontraron entre las rocas una botella de vidrio que la corriente del mar había arrastrado. Cuando la encontraron, la cogieron y dentro hallaron un papel con que parecía ser muy antiguo, escrito en latín. Al verlo corrieron rápidamente hasta su madre que era profesora de historia y de latín y le pidieron que les tradujese la carta. En la carta ponía:
      24 de agosto del 79 d.c.
      Me he levantado con una sensación extraña. El suelo estaba temblando. Salí a ver qué pasaba, pero no vi nada, así que continué con la rutina de cada día. Ir al mercado y después ir al teatro.
      Esta tarde el Vesubio ha comenzado a escupir polvo y me he ido de la ciudad porque tenía la sensación de que algo estaba a punto de pasar. Me he llevado mi carro y cuando ya llevaba varias horas de camino oí un ruido estremecedor y me volví para ver lo que pasaba. El espectáculo era impresionante, la ciudad se sumergió en cenizas y la lava teñía toda la ciudad de color rojo. Desde allí se oía un ruido infernal, toda la gente de la ciudad suplicando por su vida y yo desde allí sin poder hacer nada. Ahora solo tengo este diario todo lo que tenía ha desaparecido. Si alguien lee este diario que cuente a todo el mundo lo que ha pasado e intenta prevenir otro desastre como este.

      UN EJEMPLO DE VIDA

      UN EJEMPLO DE VIDA

      Era la quinta noche que Juan y Ana iban al hospital. Ella tenia mucho dolor a la barriga, Javier el hijo que iban a tener no paraba de dar patadas y de molestar a Ana. No estaba de muchos meses tan solo de cinco meses. Las enfermeras ya no sabían que hacer y los volvieron a enviar a casa. Pero al día siguiente al mediodía Ana y Juan estaban comiendo en casa tranquilos cuando Ana notó algo raro, y resulta que rompió aguas , pero las enfermeras y los padres del niño estaban sorprendidos porqué solo estaba de cinco meses y le quedaban cuatro meses para que naciera Javier. Los padres preocupados porque se llevaron a su hijo tan solo al nacer y no sabían donde estaba.
      A lo largo de una hora aparecieron dos enfermeras y les dijeron que estaba en la incubadora, pero que no sabían cuanto tiempo estaría allí, les dijeron a los padres que podían estar tranquilos.
      Las enfermeras no lo tenían todo controlado, Bueno sí pero no sabían si el niño había nacido con alguna enfermedad.
      Seis meses más tarde...
      Volvían a estar en el hospital. Les notaban algo a Javier que no era normal. Estaban en el hospital para hacerle las pruebas de sí tenia alguna enfermedad dentro de su cuerpo, y evidentemente como creían los médicos ya se suponían que tendría alguna enfermedad dentro de su cuerpo, al haber nacido antes de tiempo. Los médicos y los padres veían que Javier con esos seis meses él no había desarrollado su cuerpo cómo tuviera que haber echo si hubiera nacido cuando le hubiese tocado. Javier presentaba pequeñas deficiencias fiscas y mentales, debido a su nacimiento prematuro. Gracias a los avances de la medicina que hay hoy en día Javier es casi un niño normal, un niño que va a la escuela, come, hace deporte y estudia cómo uno más. Solo él sabe el esfuerzo que ha tenido que hacer para llegar donde ha llegado.
      Sin duda es un esfuerzo de vida para todo el mundo.

      UN MUNDO DIFERENTE

      UN MUNDO DIFERENTE

      Eran las 12:25 de la mañana, ya estaba cansado de clase habíamos tenido un día
      muy duro, primero a las 8, empezamos con mates después catalán y luego Inglés.
      Por fin se fue el profesor de inglés y justo entraba la de sociales, quería
      morirme aún nos quedaba la hora de sociales. Estuve toda la hora en la luna de Valencia hasta que mi prima Carla me tiró un papel diciéndome que si quería una almohada… Eso me hizo despertar y decidí escuchar los 20 minutos restantes de clase. La profesora estaba explicando las diferentes teorías sobre la creación de la tierra y de los humanos de las diferentes civilizaciones y religiones del mundo.
      -Ahora estad atentos por favor que esto va a entrar en el examen. La teoría de los hindúes: esta teoría es un tanto peculiar, se llama La creación del huevo dorado, esta teoría trata de un huevo que lo tiraron en el agua y pasado un tiempo lo abrieron los dioses hindúes e hizo tal reacción que de su cascara se formo el cielo y la tierra y con la yema, las montañas y la niebla y con la clara se formo el agua. Ahora viene la teoría de los mayas: Esta creación se llama: El hombre de Maíz. Resulta que había dos dioses mayas que estaban solos en les universo del cielo y estaban aburridos porque todos sus deseos se cumplían excepto el más valioso que era que hubiesen hombres en la tierra, y decidieron crear a un hombre de arcilla, pero hubo un problema que cuando llovía se derritan, luego decidieron crear uno de madera, funcionaba porque no se derretía pero no adoraba a los creadores y eso no les gusto a los dioses, finalmente decidieron crear a un hombre de maíz que fue la decisión más inteligente porque adoraba a sus creadores y cuando hacía sol crecía así podía evolucionar.
      Y por último la teoría de los egipcios: Está creación no es como las otras, trata de un océano enorme, infinito, gigante… Los egipcios lo llamaban océano Num. Entonces el espíritu del mundo creo AmónRa, del cual se crearon cosas, cómo de su aliento se creo el viento, de su saliva la humedad y de su pelo los bosques y la vegetación. También hizo un espacio seco llamado tierra. Y finalmente creo a los humanos, que no se sabe como sucedió.
      ``RRRRRRRRRRRIIIIIIIIIIIIIIIINNNNNNNNNNNNGGGGGGGGGGGGG´´
      Bueno venga al patio el lunes ya termino de explicar la otras teorías.
      Ya estaba en casa eran las 00:23 y estaba pensando en todo lo que nos dijo María la profesora de sociales y estaba alucinando. Estuve toda la tarde estudiando por los exámenes finales. Más tarde con mi hermano nos pusimos a ver una peli, y me puse hacer palomitas, y ahora que lo pienso está relacionado con la teoría de los mayas sobre lo de maíz, después de ver la peli mi madre y mi padre se fueron a cenar con unos amigos y yo me quedé solo con mi hermano en casa y para cenar nos hicimos unos huevos con pan y chorizo, y ahora que vuelvo a pensar el huevo está relacionado con la teoría de los hindúes del huevo dorado, y para finalizar miré un documental, que hablaban sobre un tal océano Num y un tal AmónRa, ¡BUA! que era lo que nos había explicado María.
      Cuando ya estaba en la cama, estuve reflexionando y me di cuenta que en este maravilloso mundo todo está relacionado y que nadie tiene la certeza de quien creó el mundo, ni de quien fue partícipe de ello. Por eso somos y pensamos todos diferente, por nuestra cultura y religión. Cada uno tiene su teoría, y no hay nada mejor que las millones de teorías que hay, que se mezclan entre ellas. Y esta fue mi conclusión sobre la creación del mundo.

      Un pez poco afortunado

      Un pez poco afortunado

      Un hermoso día de primavera en un rio glacial convivían seis truchas, dos de ellas eran muy jóvenes y no conocían el peligro. Sus padres siempre les decían que se alejaran lo máximo de la catarata, que si te arrastraba la corriente no podrías escapar de ahí. Pasaron días, semanas, meses, hasta que finalmente las truchas eran completamente adultas. Entonces una de las truchas decidió que iría a ver la catarata desde más cerca, y así lo hizo. A medida que se acercaba más a la catarata la corriente era más y más fuerte. En este instante apareció un oso pardo, hambriento, de cinco o seis años y con cicatrices de posibles enfrentamientos en el lomo. El oso se acercó al río y cuando vio la trucha, se lanzó directo a cazarla con sus grandes fauces y sus terroríficas garras. El oso le lanzó un rápido y fuerte zarpazo a la pobre indefensa trucha, pero ésta lo esquivó, y tras varios intentos fallidos el oso mandó con solo un golpe la trucha al otro lado del rio. La trucha estaba mal herida, la vida se le iba por las manos, pero ella era fuerte como un roble y no se dio por vencida, saltó al rio. El rio glacial arrastró la trucha hasta la catarata, ésta, con pocas fuerzas resistía la corriente hasta que finalmente se desmayó y cayó por la catarata. Por suerte poco a poco se fue recuperando hasta que ya pudo nadar con normalidad. La trucha miró la catarata y comprendió que ya nunca jamás podría volver arriba con sus amigos.
      Ésta historia está basada en el comportamiento de un agujero negro y cualquier objeto que esté en su alcance. No hay nada conocido que pueda escapar de un agujero negro (lo conocido hasta ahora), ni los fotones. ¿Pero por qué un agujero negro se traga la luz si los fotones no tienen masa? La respuesta es que un fotón en movimiento no tiene masa, pero si está en reposo la energía se convierte en masa, por lo tanto, sólo algo que fuese más rápido que la velocidad de la luz podría escapar.

      UN SIMPLE COPO DE NIEVE

      UN SIMPLE COPO DE NIEVE

      Millones de copos de nieve, ni uno igual, caen lentamente sobre mi pelo, es como si el tiempo se hubiera parado. Nada está bien, pero tampoco nada está mal. Parece mentira que cada segundo que pasa caen miles y miles de copos de nieve, no puedo parar de pensar en eso, en eso que no me deja dormir ni comer, esa sensación que no se realmente como explicarla, la luz de impotencia y tristeza, creo y supongo que a nadie le gusta estar lejos de quien quiere, y menos por miedo a perderle, la frase que me lleva atormentando mucho tiempo, no sé exactamente en qué pensar. Millones de copos de nieve, ni uno igual. Me estoy muriendo por dentro, le echo de menos, pero no puedo hacer nada, lo único que quiero es tenerle, pero eso no puede ser, lo mejor será que me olvide, me dijeron que son diecisiete meses para olvidar a alguien del todo, la verdad es que no podre aguantar tanto. Ahora mismo no me tendría que preocupar por eso. Millones de copos de nieve, ni uno igual. Millones de personas, ni una igual, no encontrare a nadie como él! Lo único que puedo hacer es pensar en él cuando él no lo es todo, el no es nada. Mi cabeza va a explotar, me cae un copo de nieve en la mano, dejo la mente en blanco, y empiezo a pensar que nunca encontrare un copo de nieve exactamente igual, porque no lo habrá. Al igual que no encontrare a nadie como él. Millones de copos de nieve, ni uno igual.

      Un sueño de un día

      Un sueño de un día

      Un sueño de un dia
      ¡Ufff! ¡¿Ya es por la mañana?! ¡Menudo susto me ha pegado el despertador! Bueno, voy a desayunar y a vestirme para ir al colegio,
      de camino al colegio con mi madre me pregunta como me sentiría si no pudiera ir al colegio, yo le contesto a mi madre que seguramente echaría de menos a todos a mis amigos.
      Hoy tengo matemáticas a primera hora, la verdad es que las matemáticas no me gustan aunque se me dan bastante bien. Suelo sacar 7 en los exámenes, en cuanto a las otras asignaturas no es que se me den mucho mejor.
      Después de matemáticas tengo lengua y literatura, seguidamente por fin toca ir al recreo. En el recreo me quedo jugando con todos mis compañeros al fútbol, aunque muchas veces me quedo hablando con mi compañero, normalmente de que queremos ser cuando seamos mayores o de nuestros sueños en el futuro, personalmente de mayor de gustaría ser un jugador de fútbol Estrella como puede ser Messi, Gerard Piqué o mi gran ídolo Neymar.
      Cuando termina el recreo volvemos a clase y toca sociales, la verdad es que sociales me gusta bastante por los temas históricos que estamos estudiando, cuando terminamos sociales toca hacer clase de química, no hay cosa que me aburra más que la clase de química, en ella hacemos mezclas con varios productos químicos, la verdad es que suena bastante divertido pero una vez te pones a hacerlo no es lo es tanto.
      En otra hora por fin toca ir a comer, pero antes toca hacer clase de biología en la que hablamos de varias enfermedades, el cáncer, la verdad es que yo no conozco a nadie que haya sufrido ninguna enfermedad.
      Bueno por fin toca ir a comer, para comer hoy hay macarrones de primero y unas barritas de pescado de segundo, y para finalizar un helado de vainilla, después de ir al recreo solo me queda hacer una hora de francés y ya vuelvo a clase.
      Cuando por fin termina el día mi madre me viene a buscar al colegio, mientras volvemos en coche a casa oigo la voz de una mujer que no es mi madre, y de pronto me vuelvo a despertar, que ha pasado!!! Que hago en una habitación de un hospital!!! Me levanto rápidamente y voy a mirarme al espejo, pero...y mi pelo, que ha pasado, todo esto ha sido un sueño…

      POL RODRÍGUEZ

      una vida dedicada a la investigación

      una vida dedicada a la investigación

      Subí los escalones de mi casa, agotada, aburrida de hacer cada día lo mismo, sin fin. Me entrego en cuerpo y alma a mi trabajo sin aún obtener nada a cambio, ya carezco de fuerza alguna para hacer cualquier cosa. Estaba a punto de entrar en casa cuando oí alguien gritar, me giré y vi que era Ewa, una buena amiga de la infancia.
      -¡Maria espera!
      -¡Ewa!- grité alegrada de volver a verla – ¿Qué haces aquí? Te he dicho que no me llames Marìa, que ahora estoy casada ¿recuerdas?
      -Maria, Pierre está muy emocionado, dice que vayas a verle en seguida- dijo acercándose corriendo
      Me cogió de la mano y me condujo hacia el sitio donde se encontraba Pierre
      Mi marido estaba en la puerta del laboratorio, esperando, cuando me vio se dibujó una gran sonrisa en su cara.
      -Por fin, por fin lo hemos conseguido-me agarró de la mano y me condujo hacia dentro- por fin nuestro trabajo tiene el resultado que se merece-añadió.
      Después de tantos años de trabajo descubrimos dos nuevos elementos, uno lo llamamos polonio, en honor a mi tierra natal, el otro radio.
      Nuestros siguientes cuatro años fueron muy duros, trabajábamos en unas condiciones terribles, tratando una tonelada de pechblenda solo para obtener un gramo de radio. Un año después obtuve el doctorado en ciencias físicas en la universidad de parís.
      Pasado medio año, recibimos una carta, en ella había escrito el nombre de Marie Curie y estaba cerrado con un bonito sello de color carmín hecho con cera fundida.
      -Pierre, ha llegado una carta-dije enseñándole el sobre-a ver…? – añadí quitando el sello
      -No puede ser…-dijo Pierre sorprendido-has ganado un premio nobel, eres la primera mujer del mundo en ganar un premio nobel- mencionó dándome un fuerte abrazo.
      Tres años después teníamos dos hijas. Habíamos ido a coger flores al campo cuando vimos a un hombre correr hacia nosotras. Decía algo de Pierre i unos caballos en el centro del pueblo. Así que temiéndome lo peor deje a las niñas en casa y fui corriendo hacia el pueblo. Allí vi un pelotón de gente. Empecé a meterme entre ella hasta que entre mis lágrimas vi un cuerpo estirado en el suelo, un cuerpo…el cuerpo de Pierre, el cuerpo de mi marido.
      Años después estalló la guerra. Decidí utilizar la radiación para poder curar con más facilidad a los soldados. No eran tiempos fáciles para nadie así que llegue a la conclusión que lo mejor era ayudar.
      Veinte años después Marie Curie murió de leucemia, enfermedad producida por los efectos de la exposición a la radiactividad, pero lo más importante es que murió habiendo ayudado los demás y habiendo abierto una nueva puerta a la medicina actual.
    • EL NUCLI DEL TEMPS

      EL NUCLI DEL TEMPS

      Primer de tot em presentaré, em dic Aledis, tinc 23 anys i visc a la ciutat de Cineticlàndia. Aquí mai estem quiets, sempre en moviment, i els temps no passa igual que a la Terra. Ara estem a l'any 2809 per això mateix potser no coneixeu la meva ciutat, així que us explicaré tota la història.
      Tot va començar quan jo vaig néixer. Els meus pares no esperaven que jo nasqués perquè ja tenien quatre fills, però van decidir que em tindrien igualment.
      Els meus germans han tingut una infància tranquil·la, el més petit és en Pep, el Drac i el Mirt són bessons, i per últim el germà més gran, el Lluc.
      La meva infància, en canvi, ha estat plena d’aventures, descobriments i avenços de tota mena, entre ells el rellotge del temps. Aquest rellotge funciona a través del nucli del temps que per motius de seguretat mai ningú ha sabut on està.
      El funcionament és molt senzill, permet a tothom que el tingui transportar-se en el temps, tant al passat com al futur. Però com cada invent revolucionari, sempre hi ha complicacions.
      El dia que van posar-lo a la venda, hi havien cues quilomètriques per comprar-ne un, aquell dia es van exhaurir totes les unitats, però va haver-hi un petit problema a posar-lo en marxa... A ningú li funcionava!
      Van anar d’immediat a buscar el nucli, però en l’arribar ja no estava allà. Si queia en males mans es podien fer maleses inimaginables. Tothom volia ajudar a buscar-lo, a investigar, a fer el que fos per trobar-lo, però van passar uns mesos i res.
      Un dia tornant de la Universitat em vaig trobar una carta amb el meu nom a la bústia, vaig obrir-la de seguida i em vaig posar a llegir-la. La carta deia així:

      Estimada senyoreta Adelis,
      Sabem que es sorprendrà a l’esbrinar aquesta notícia, així que anirem al gra. Encara que no s’ho cregui, vostè per ser com és, va ser l’escollida perquè fos l’única persona que sabés on es troba el nucli en el cas que el robessin o desaparegués. Necessitem el seu ajut per saber on està el nucli, ja que només vostè sabrà com fer-ho.
      Trobem-nos el dia 21 de desembre a la plaça del Liti a les 10 del matí.
      Atentament.
      G.A.N.
      Estava sorpresa i encuriosida alhora, estàvem a dia 20 així que l’endemà era el dia!
      Em vaig despertar i no vaig anar a la Uni perquè sinó no em donaria temps. Quan vam estar tots a la plaça em van anunciar que em portaven al centre de comandament del Departament d’Intel·ligència de Cineticlàndia. Després d’una hora vam arribar a les afores de la ciutat i vam entrar en una fàbrica que semblava estar abandonada, però en entrar vaig veure que per dins era tot molt modern.
      Un senyor se’m va apropar i em va dir:
      - Adelis, nosaltres sabíem que algun dia arribaria el moment en el qual algú es volgués apoderar del nucli del temps, per això vam anar observant a diversos candidats que poguessin guardar el secret del lloc on es troba el nucli. Des que vas néixer t’hem anat observant, cada pas, cada aventura, les curiositats, les teves pors,... mentre creixies i fins ara. Sabíem que eres tu l’elegida i durant tots aquests mesos hem intentat no haver de fer servir aquesta eina tant important que tenim, però cada segon, cada minut que passa, ens temem que facin el pitjor.
      - Però... com? Ni tan sols sabia que hi havia un secret! Us heu equivocat, segur que és un error, no sóc jo!
      - Ja sé que és difícil de creure però ets tu! Hem intentat resoldre nosaltres l’enigma que ens vas deixar, però no hem sigut capaços; per això t’hem cridat.
      - Quin enigma?
      En aquell moment em van entregar uns fulls plens de números i lletres, que, a primera cop d’ull no tenien sentit. Em van dir que em relaxes i que podia fer-ho, que tots estarien allà pel que necessités. Abans de marxar, em van dir que havia d’acabar abans que finalitzés el dia, sinó el nucli podia explotar i el món que coneixíem desapareixeria.
      Em vaig posar a treballar a l’instant i quan em vaig fixar atentament en les separacions, la forma dels números i cada petit detall, em vaig adonar que allò ho havia escrit jo, era de quan jo era petita.
      Passades unes hores, els vaig poder donar la solució que ells necessitaven, tot i els nervis que jo tenia, els hi vaig dir a temps i vaig poder marxar cap a casa. Em pensava que seria molt més difícil, però en veure aquell full em va ser molt fàcil i em van tornar al cap els records dolços de la meva infància.

      LA POR DEL DESCONEIXEMENT

      LA POR DEL DESCONEIXEMENT

      Molts de vosaltres segur que mai no us heu qüestionat l’existència d’un món a l’interior de cada organisme que forma part del planeta Terra, i això us fa una mica ximples ja que la vostra vida i la de tots els éssers vius està controlada i regulada per nosaltres, els gens. Per alguns tan sols som conceptes científics que apareixem a l’assignatura de biologia, d’altres ens estudien profundament, i d’altres ni coneixen la nostra existència.
      M’agradaria presentar-me, sóc en Myc, un gen responsable del creixement i proliferació cel·lular que visc al carrer ADN, el carrer principal de la ciutat Drosophila Melanogaster, que associareu amb unes mosques completament boges per la fruita. Em dedico a permetre el creixement d’aquests organismes per tal que la mosca pugui passar de ser una larva a una mosca adulta, així que pensareu que sóc un gen bo que vetlla pel creixement d’aquests individus, però a vegades em precipito i com a conseqüència el creixement de les seves cèl·lules es dóna incontroladament provocant tumors, un conjunt de cèl·lules que creixen sense cap tipus de regulació. A més, cal que tingueu en compte que això no només els hi passa a les mosques, sinó que la meva germana Mei actua de la mateixa manera que jo, però a la ciutat Homo Sapiens.
      Parlant d’ella, recordo que no fa gaire vaig rebre un missatge al contestador que m’explicava que últimament està molt angoixada per la feina i va revolucionada com una moto, de manera que sol treballar més del compte donant lloc a l’aparició de tumors als vostres teixits, ja que la seva feina consisteix en procurar el creixement de les vostres cèl·lules. També recordo el grau de tristesa i culpabilitat de la seva veu, ja que potser sí, una germana petita pot ser molt pesada, però ella és la bondat personificada i mai us provocaria enrenous voluntàriament com les llargues visites al metge, plors i patiments... Fins i tot em confessava que quan s’adona que ja no pot controlar la situació, per tal d’evitar-vos aquestes catàstrofes entra en contacte amb els microARNs.
      Conec a la meva germana, i entenc quan m’explica que se sent molt forçada en establir contacte amb aquells que estudiaven dos cursos per sobre del seu a l’institut i es dedicaven a amargar-li la vida. Encara recordo com si fos ahir quan la Mei arribava plorant a casa i m’explicava que els microARNs o “els prepotents” li havien pres l’esmorzar, li havien tirat els llibres al terra, l’havien deixat en ridícul davant de tot l’institut... Però el que em fa més ràbia és que malgrat aquest grupet de prepotents és minoritari a l’escola, aconsegueixen manar per sobre nostre i tothom els hi té por ja que quan t’enganxen ja et pots oblidar de seguir sent qui ets, sinó que quedes molt deprimit i no et pots ni moure del sofà. A més, a cada carrer d’ADN de les vostres cèl·lules hi viu almenys un membre d’aquest grup, així que cadascun de nosaltres, els vostres gens funcionals, ens veiem amenaçats per ells. Però el que es fa més difícil és que els hem de suportar cada dia, tal i com us deu passar a vosaltres que algunes vegades no us porteu bé amb algun company de classe, el veí, el professor o el director del vostre lloc de treball, però l’heu d’aguantar igualment. Doncs això és el que ens passa amb els microARNs, que a més, no desenvolupen cap funció efectiva per a vosaltres, sinó que es dediquen a reprimir als que sí que ho fem.
      Tenint en compte el grau de complexitat del vostre món intern, cal dir-vos que teniu infinituds de gens i cadascun de nosaltres tenim funcions molt diferents. Així doncs, com hem d’actuar tan nosaltres com vosaltres per a poder aconseguir un bé comú? M’imagino que en el vostre món molts de vosaltres també us haureu plantejat aquesta qüestió i estareu estudiant els recursos per poder garantir salut i benestar, perquè entenc que no hi ha cosa més injusta que la mort deguda a alguna alteració interna que no ha pogut ser identificada, tractada ni curada. Potser sí que ens queda molta feina per endavant perquè som molts gens i cadascun de nosaltres porta feina i cal que sigui conegut per evitar alteracions com la pèrdua memòria, càncers, anèmia, obesitat, diabetis... Torno a formular-vos doncs, la mateixa pregunta: Com hem d’actuar?
      Penso que és un procés difícil i per això necessitem la vostra ajuda. Vosaltres, científics o interessats en la ciència, que reuniu les eines i capacitat per tal de conèixer-nos, feu-ho, estudieu-nos, coneixeu el nostre funcionament i així podreu dissenyar estratègies per garantir-vos salut. Només cal que ens informeu de quin ha de ser el nostre paper en el vostre pla i ens organitzarem per tal de complir-lo.

      Perdut a Corudeen

      Perdut a Corudeen

      Planeta Corudeen
      Distància a la Terra: 220 anys llum
      Atmosfera: Oxigen i nitrogen, respirable
      Temperatura mitjana: -14º C
      Recursos: Jaciments rics en urani
      Població: 287 colons, especialistes en mineria

      El planeta Corudeen era rocós, sec i no es coneixia en ell cap forma de vida autòctona, vegetal o animal. Allà només habitava una colònia de miners, provinents de la llunyana Terra, que extreia el valuós urani. Les mines estaven a 26 km de la colònia i els miners transportaven el mineral amb un aerolliscador que també tenia un trepant per extreure'ls.

      En Ryder Baral provenia de la Terra, però treballava a la colònia des de feia més de 10 anys. Era alt, fort, tenia els cabells curts, era enginyer i mecànic, i se li donaven bé les màquines. Aquest dia portava més de 10 hores treballant durament a les mines i havia forçat el trepant més del compte. Tot d'una es va sentir un sonor "crac" i la màquina va deixar de funcionar. Va intentar arrencar-la per arribar a la base, però no va poder. El motor era mort.

      En Ryder va pensar en les seves opcions. No hi havia ningú a prop. La ràdio no funcionava. Tenia menjar i aigua per a dos dies. Però la nit estava caient, i en Corudeen durava 30 dies terrestres. Per tant la seva única possibilitat era tornar caminant a la colònia. L'esperava un llarg trajecte de 20 km en total foscor: a Corudeen les nits eren completament negres perquè no hi havia llunes que reflectissin la llum solar.¨

      En Ryder rebufà resignat, va pensar "quina merda!" i va començar a caminar. Cada pocs passos es topava amb les roques, i amb un gemec seguia caminant. Mirava les estrelles per orientar-se, ja que era l'únic que podia veure en la total foscor. Li hagués agradat tenir una llanterna per il·luminar el camí.

      Tot d'una va sentir un soroll, com de roques caient. En Ryder es va aturar, va aguantar la respiració i va escoltar atentament. Però no va sentir res, ni tan sols el vent. Després d'una estona va pensar "serà la meva imaginació", i va seguir el seu camí.

      Durant dues llargues hores va seguir avançant sense que res estrany ocorregués al seu voltant. Encara va ensopegar i va caure a terra diverses vegades. Cada vegada s'aixecava amb una ganyota de dolor a la cara, i seguia el seu trajecte, sense perdre de vista les constel·lacions que li servien de guia.

      Però un segon soroll va sonar i va trencar el silenci, aquest cop més fort i proper. En Ryder es va quedar gelat de por. Es va preguntar què podria ser, ja que el planeta estava deshabitat. I el vent no era prou fort per tombar roques o pedres. Aguantant la respiració va escoltar de nou.

      Darrera seu va sentir el soroll d'alguna cosa gran movent-se. En Ryder, horroritzat, va començar a córrer com mai abans ho havia fet. Va caure i es va aixecar moltes vegades, però va seguir. Quan estava exhaust es va aturar, esbufegant. De nou es va girar i va escoltar: només silenci a la seva esquena.

      Però al girar-se de nou, va veure dos punts brillants en la foscor, acostant-se cap a ell. "Els ulls d'una bèstia!" Va pensar espantat. Va buscar alguna cosa per defensar-se, però no va tenir sort, només hi havia pedres. "Estic perdut, res pot salvar-me ja" es va lamentar. Es va preparar per enfrontar-se al seu trist destí.

      Els punts brillants van anar apropant-se. En Ryder va veure que eren massa grans i brillants per ser uns ulls, havia d'haver una explicació. Al cap d'uns minuts es va revelar la veritat: aquells punts brillants eren en realitat els fars d'un aerolliscador. Estava salvat! "Tot era producte de la meva imaginació" va pensar en Ryder. "És clar, tothom sap que en aquest planeta no hi ha vida". I alleujat, es va dirigir cap al vehicle.

      ***
      La bèstia de Corudeen va rugir enfadada i famolenca, i va tornar a la seva cova entre les roques.
      La seva presa havia escapat, aquest cop.
    • Mazhozkailua

      Mazhozkailua

      Duela urte batzuk, zientzialariak kasu bat aztertzen hasi ziren eta azkenik, aurrera atera zuten eta salgai jarri dute. Amerikako zientzialari batzuei bururatu zitzaien hozkailu bat asmatzea, baina ez janariarentzako, baizik eta pertsonentzako.

      Amerikan, jendea, Mc Donaldsen eta leku horietan jateko ohitura dute, eta gainera, kirolarik egin gabe. Horrek jendea obesitatea edukitzera eramaten du.

      Hozkailu hau, pertsona baten tamainakoa da, baina ez oso zabala, justo gorputza sartzeko. Pantaila batean, jan dituzun elikagaiak aukeratzen dituzu eta onda batzuen bitartez elikagaien lipidoak izozten ditu eta gero, desagertzen dira gorputzetik. Dena asmatu eta egin ondoren, frogatu zuten tximu batekin. Tximuari hamburgesa, patata frijituak eta napolitana bat eman zioten. Lipido maila begiratu zioten hori jan aurretik eta jan ondoren, zenbat igotzen ziren lipidoak ikusteko. Gero, hozkailuaren barruan sartu zuten, pantailan jandako elikagaiak aukeratu zituzten eta martxan jarri zuten.

      Prozesuak 10 minutu iraun zuen gutxi-gora-behera. Tximuak hozkailutik atera zutenean, lipido maila begiratu zioten eta elikagai horiek jan ondoren igo zitzaizkion lipidoak joan ziren.

      Aparatua ondo zebilela ikusi zutenez, gehiago egin zituzten, eta salgai jartzea erabaki zuten. Naiz eta makina oso berezia izan, ezin zuten prezio oso altu bat jarri, bestela jendeak ezin izango zuen erosi eta ez zituen bere helburuak beteko.

      Egun batzuk egon ziren pentsatzen eta 1495$ kostatzea erabaki zuten. Baita ere, lokal batzuk jartzea hozkailu horiekin ideia ona iruditu zitzaien. 50$ ordaindu ezkero, 3 sesio egin zezaketen . Horrela, jende gehiagoren eskura egon zitekeen.

      Baina hori ez da guztia, izena falta zitzaien. Egia esan, ez zitzaien kostatu. Hozkailu hitza bai edo bai egon behar zen izenean, eta gero, lipidoak kentzen dituenez eta gorputz ona geratzen ziztaizuenez, “mazas” expresioa aukeratu zuten. Bi hitzak elkartu eta “MAZHOZKAILU” geratu zitzaien. Orain bai zegoen dena prest merkatura ateratzeko eta hau guztia, Amerikako zentzialari talde bati esker.

      Orain, urte bat geroago, asmakizunaren ospetasunaz hitz egin dezakegu. Amerikan, herritarren %75ak, Mazhozkailua du bere etxean eta Amerikako pertsonei begiratzen badiegu, aldaketa izugarria ikusten da eta osasunaren aldetik, hobeto sentitzen dira beraien buruekin.