GOTA, LA MOLÉCULA DE AGUA.

Gota era una molécula de agua.
Una molécula de agua de los billones de moléculas que hay en una gota de agua, una de los billones de moléculas que hay en un río entero. Gota en este momento se encontraba en el río Pisuerga.
Gota, se estaba desplazando continuamente, completando su ciclo, y por tanto visitando numerosos lugares del mundo. Había estado en muchos países: España, Argentina, México, en los Estados Unidos, China, Japón…
Nos encontrábamos en un momento muy avanzado de la primavera, casi comenzando el verano, y cada vez hacía más calor. Iba a llegar el momento en el que se evaporaría.
El día llegó, y se evaporo al igual que muchas otras moléculas. Las nubes son gotas de agua sobre polvo atmosférico, y gota se juntaría con otras moléculas de agua en el cielo para formar una nube. Cada vez más gotas de agua se evaporaban y la nube se hacía más grande. Gota se preguntaba ¿De qué tipo de nube pasaría a formar parte? No tenía preferencia por ningún tipo en concreto, le daba igual que se tratara de un nimbo, un cúmulo, un estrato o un cirro. En esta ocasión, la tocó formar parte de un nimbo, y como es sabido es fuente de precipitaciones inminentes.
Los vientos desplazaban la nube que cada vez iba más lejos y más lejos, recogiendo a más moléculas. Llegó un momento en el que la nube era demasiado pesada, localizándose encima del océano atlántico. La nube era tan pesada que las moléculas de agua cayeron en estado líquido al mar provocando la lluvia.
Gota, al caer al mar se empezó a mezclar con otras sustancias. Allí pasó mucho tiempo ya que los mares y océanos son el lugar dónde el agua de los ríos finalizaba su recorrido. Seguía desplazándose debido a las corrientes. A gota la encantaba ver los seres vivos que la rodeaban en el océano. Hizo amistad con un delfín, que la saludaba alegremente todas las mañanas, y con un calamar que merodeaba todos los días a su alrededor, y que más de una vez amenazó con teñirla del color de su tinta, pero no llegó a ocurrir. Pero, poco a poco, gota notaba que su temperatura iba subiendo, hasta que llegó a ocurrir de nuevo. Gota se evaporó y no pudo despedirse de sus nuevos amigos.
Gota, volvió a formar parte de otro nimbo, en el que se encontró con una antigua amiga “Water” con la que había convivido en el rio Pisuerga, pero que procedía de Reino Unido. Ambas se alegraron mucho de volver a coincidir, pero duraría poco su alegría.
La nube, esta vez se estaba desplazando hasta lo alto de una montaña. En su viaje, dentro de la nube se produjeron fuertes vientos ascendentes que arrastraban partículas a las que se adosaban moléculas de agua, entre ellas “Water”, y según ascendía por el viento, “Water” se iba congelando, hasta que la nube la expulso en forma de granizo.
Gota estaba muy triste, y cada vez con más frio, por la zona dónde se encontraba. De nuevo, la nube soltó parte de su carga, y como el frío en lo alto de la montaña era tan alto, Gota no cayó en estado líquido, sino en estado sólido, en forma de nieve.
Transcurrió el tiempo y la nieve se derritió, pasando a estado líquido, y Gota junto con muchas otras moléculas constituyeron una pequeña cascada que fue bajando, formando un riachuelo hasta los pies de la montaña.
Gota fue deslizándose por el riachuelo, hasta acabar en una pequeña charca donde los animales saciaban su sed. Veía como los animales bebían agua cada día. Un día un lobo fue a beber a la charca y se bebió a Gota. Gota pasó al estómago y cuando llegó al intestino delgado fue absorbida por el duodeno. Después pasó al plasma (la sangre) y entró en el sistema vascular. Se introdujo por los espacios intersticiales y fue absorbida por una célula.
La célula expulso sus residuos a través de líquidos. En esos líquidos estaba Gota, que fue a la sangre para ser filtrada por los riñones y evacuada al exterior a través de la orina. El lobo había orinado en medio del campo, en la tierra. Gota atravesó la tierra hasta que una planta la absorbió. La planta realizó la fotosíntesis y Gota fue devuelta, de nuevo, a la tierra. Hasta que llegó a las aguas subterráneas. Después de días y días de circular por aguas subterráneas, vio la luz, surgiendo por un manantial, lugar de nacimiento de un gran río, que desembocaba en el mar, y volvió a completar el ciclo del agua una y otra vez. Cada vez era diferente la historia, pero siempre llegaba al mismo punto.
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