Proyecto Espacial

Ya llegó el día, todo estaba listo, el capitán Schreick, un hombre alto, bien corpulento y ex militar del puesto de marino, el teniente Puber, un joven pacifista con diversos títulos de ingeniería espacial, y por último, la comandante Willow, una chica joven y fuerte ascendida a comandante hace 3 años gracias a sus esfuerzos en la Escuela Militar de Aviación en Seattle; estaban listos para emprender el viaje interestelar de sus vidas.
Pero antes de contar esta historia, en el año 1705 el científico inglés Edmund Halley descubrió un cometa al que denominó el Cometa Halley. Se trataba de un cometa de gran tamaño y con el suficiente brillo para apreciarlo desde la Tierra, fue él quien averiguó su órbita de 76 años.
Años más tarde se empezó a analizar con más detalle y se cree que se formó en la Nube de Oort, justo en el final del Sistema Solar.
En 1738 mucho más tarde de su descubrimiento, Edmund propuso a Estados Unidos una colaboración beneficiosa para ambos países, este, pretendía llevar a los humanos cerca del Cometa Halley, y así poder investigarlo más a fondo. Pero debido a la crisis en Inglaterra en esos años, se lo pidió a su querido amigo el general Petrov, de la armada militar de Estados Unidos de América.
El general antes de aceptar, se lo pregunto al presidente diciéndole lo mucho que podría beneficiar al país este éxito, pero el presidente solo contesto que no conocían su elaboración. Pero, Edmund al no poder cumplir su sueño de llevar a las personas hasta allí, se volvió loco y murió en 1742 sin saber que su predicción de que su órbita era de 76 años era cierta.
Muchos años más tarde en 1978, un joven llamado Clark, descendiente de la familia de Petrov, se propuso cumplir el sueño del amigo de un antiguo tatarabuelo suyo, y así lo hizo. Tras, el nombramiento del nuevo presidente, Clark con su ayuda y con la de montones de científicos e ingenieros empezaron a construir la nave que cumpliría el sueño de Edmund Halley; también se ayudaron de todos los apuntes y notas tomadas por él. Mientras construían y preparaban la nave, la comandante Ava Willow, ya informada de la expedición, se presentó para ser una de las personas que tripularían aquella nave; pero aunque fuese una comandante de primera, necesitaban completar el equipo, Clark eligió al capitán Schreick y al teniente Puber.


Ninguno se conocían y discutían sobre cómo eran cada uno, por ello el joven general Clark, viendo esta situación, decidió hacer los típicos juegos de niños al ser incapaces de llevarse bien. Clark los puso firmes y les dijo que se lo tomasen en serio, porque necesitaban trabajar juntos para hacer el sueño de Edmund realidad.
Un año después, en 1979, todo estaba ya listo para el despegue, Willow, Schreick y Puber, se preparaban y se colocaban los trajes, hacían los últimos repasos, y por televisión su familia y amigos les veían y apoyaban, Clark lloraba de emoción, por haber podido cumplir el sueño del amigo de su tatarabuelo. Empezaba la cuenta atrás 10, 9, 8... todo el mundo estaba emocionado y a la vez preocupado por cómo saldría la misión; mientras tanto los tres jóvenes en el interior de la nave eran los que más preocupados estaban, 3, 2, 1…
¡El despegue salió prefecto! ya emprendían el viaje hacia aquel querido cometa por el espacio. Mientras se acercaban cada vez más a él, la comandante pilotaba la nave puesto que era la miembro del equipo con mayor capitación y experiencia que adquirió en su Escuela de Aviación.
A solo un par de kilómetros, ya podían contemplar el precioso cometa, con sus colores vivos y su precioso rastro que dejaba posado en el precioso cielo galáxico. Emocionados y riéndose a carcajadas regresaban a la Tierra, Puber decidió echar un vistazo a las coordenadas de latitud, pero, se dio cuenta que, no concordaban con las de la Tierra, así que decidió asomarse por la ventana; pero lo que vio no tenía explicación, se encontró con una galaxia totalmente diferente a la de la Tierra, y se acercaban a un planeta totalmente desconocido. Puber avisó a Ava y a Schreick estos quedaron atónitos, siguieron el rumbo planeado sin ninguna dificultad; no lo entendieron. Ava fue corriendo a los mandos de control para aterrizar; bajaron de la nave y sorprendentemente podían respirar y caminar sin ningún problema. Schreick observó el reloj de la nave y sin darse cuenta habían retrocedido miles de años; ¿Qué sucedió en realidad?
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