Ondas en un guateque

¿Alguna vez te has parado a pensar lo eficiente que eres aislando una conversación cuando otras están sucediendo en nuestro entorno? Tal vez no tanto después de un par de copas, pero piensa un poco en la última fiesta en la que estuviste. Recuerdas las converaciones, pero ¿y la canción que sonaba mientras escuchabas a tu amigo/a?

Nuestro cerebro es capaz de aíslar las ondas sonoras de interés, ya sea música o el habla de un interlocutor, en situaciones muy ruidosas. Aún desconocemos el cómo, sin embargo, existen algoritmos matemáticos que son capaces de realizar un trabajo similar basándose en parámetros estadísticos. Pero no te voy a aburrir con teorías y fórmulas. Al contrario, te voy a contar una historia de cómo pudo haber sido el origen de este extraordinario fenómeno que tanto usamos sin darnos cuenta.
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Final de la II Guerra Mundial. Acaba de firmarse el Convenio de Chicago de 1944 a la vez que Jonny terminaba sus últimas horas en la escuela de controladores. No estaba destinado a serlo, pero prometió que pondría sus esfuerzos al servicio de su país para horrar a su padre. Una pasión, un reto, un juramento que prometió que cumpliría cuando supo de su fallecimineto en Pearl Harbor 3 años atrás.
La oportunidad era única, hace pocos meses se acababa de inaugurar el aeropuerto O'Hare en su ciudad natal de Illinois, "windy city". Las fuerzas aéreas buscaban a recién graduados para ampliar la plantilla.

Tras meses de trabajo Jonny se dió cuenta de varios detalles que debeían ser corregidos si EE. UU. querría ser la potencia mundial en el control aéreo. Con el convenio nacieron los viajes comerciales por aire tan comunes hoy en día. Y como todo lo nuevo, la industria necesitaba un periódo de pulimiento de impurezas. Numerosas torres de control recibían mensajes superpuestos de varios aviones que se emitían por los altavoces:
-Permiso para....solicito...No está lleno aún...despegar- Escuchaba Jonny por sus cascos.
-No le entiendo 7564, repita por favor.
-Permiso para aterriz...descendemos...posición 24º34'56''N, 34º02'02'' W.

Ruidosos entremezclados de sonidos suponía un gran peligro de accidente. Sin embargo, al igual que en una fiesta, Jonny fue haciéndose muy bueno en extraer la voz de interés y llevar a cabo su trabajo sin cometer errores catastróficos. Malentendidos que podrían acabar con la vida de cientos de pasajeros en menos de un parpadeo. Y él era consciente de ello.


1953, después de su jornada Jonny decidió acercarse a la fiesta de cumpleaños de su amigo británico Peter, también controlador en O'Hare.
Los dos se encontraron en la terraza solos, copa y cigarrillo en mano. Tras unos segundos de silencio ambos comentaron la diferencia de ruido allí fuera. Fue el momento preciso. Jonny, en aquella casi preparada situación al margen del caos de la fiesta, intentó hacer ver a su compañero el concepto que llevaba meses rondándole la cabeza.
-Pero, ¿ cómo lo hacemos? - dijo Jonny- Y lo que es más importante, ¿podríamos enseñar una máquina a hacerlo por nosotros?
Una tercera persona se acercó a saludar y felicitar a Peter.
-Jonny, Colin, Colin, Jonny.
-Encantado- dijo Colin Cherry.
-Lo mismo digo- respondió Jonny.
-No querría interrumpir pero creo que podría ayudarles con su teoría. Cuenteneme, ¿de que capacidad hablaban exactamente?.

Y así fue como el neurocinetífico Colin Cherry descubrió la audición selectiva y lo que más tarde llamó "the cocktail party problem" -el problema de la fiesta del cóctel.

A partir de entonces, Cherry llevó a cabo varios experimentos de sombreado auditivo, también llamados
pruebas de escucha dicótica. En ellas se presentan grabaciones diferentes a cada oído y se instruye a los participantes a concentrarse y repitir una de ellas. Cherry no sólo descubrió una reproducción fidedigna de la grabación, también observó que casi todas las personas distinguían su propio nombre en el otro audio. Interesantre, ¿verdad? Ahora párate a pensar, seguro que esto lo has experimentado tú también. Estás escuchando música con cascos, no oyes nada, pero el chillo de tu padre/madre diciéndote que bajes el volumen no pasa desapercibido.
Estudios adicionales revelaron que son muchos los factores nos permiten realizar esta audición selectiva: ubicación y orientación relativa del oyente-hablante, dirección del sonido entrante, tono y timbre, velocidad del habla, sexo del hablante, etc.

Probablemente ni Peter ni Jonny existieron de verdad, o simplemente esos no eran sus nombres. Sin embargo, Cherry realmente inició un camino que a día de hoy sigue siendo un misterio.
Los próximos años serán clave. Con la popularización de la inteligencia artificial los mecanismos cognitivos detrás de la audición selectiva humana podrían estar a punto de dejar de ser una incógnita, y acabar, así, lo que Jonny empezó.
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