UNA PROMESA (IM)POSIBLE. SER UN PUNTO DE ACUMULACIÓN ETERNO.

Hace dos semanas que mi abuela dejó de ser un punto de adhesión. Está perdida en el Universo y yo deseo algún día poder alcanzarla, pero sin terminar de cumplir la promesa que le hice. Le prometí que conseguiría ser un punto de acumulación. Ella siempre ha sido una fanática de las matemáticas, pero nunca consiguió entenderlas. Para ella eran magia. Y para mí, eran obvias. Sin embargo, ella sabía mucho más de la vida que cualquier otra persona. Porque tenía un don, que era no juzgar. Ella me decía que las personas somos puntos de adhesión y que siempre lo seremos, porque nuestro entorno siempre nos contendrá a nosotros mismos. Pero también me dijo que no todo el mundo acaba siendo un punto de acumulación y eso es lo que define nuestro sufrimiento. Sufrimos cuando no nos permitimos tener un entorno donde haya más puntos, más personas. Ella me dijo que el sueño de toda persona es dejar de ser un punto de adhesión, viajando al Universo, pero sin dejar de ser un punto de acumulación. Porque en ese caso, tendrías un entorno que te recordaría y eso, aún muerta, lo tendrías siempre. Ella me dijo que tenía mucha suerte, porque yo era el punto que le daba sentido a su vida. Yo era la clave de que ella viajase al Universo sin dejar de ser de acumulación.

Y ella, a apenas unos minutos de dejar de ser de adhesión, me dijo:

- Espero que tú también encuentres ese punto que te introduzca en una acumulación eterna. Te lo mereces. Sé que la gente no te cree, pero eres capaz de conseguirlo. Tienes una mente prodigiosa. Aprovéchala. No dejes que el síndrome de Asperger te impida alcanzar lo que tanto anhelas.

Y yo, con lágrimas en los ojos, llena de sufrimiento, de miedo y de admiración, se lo tuve que prometer.

Hoy me doy cuenta de que mi abuela, casi analfabeta y sin grandes recursos académicos, me dió una gran lección de vida. Yo había vivido toda la vida creyéndome que el hecho de tener síndrome de Asperger me impediría ser un punto de acumulación eterno. Porque el mundo no está hecho para escucharnos y eso que no se me nota. He tenido momentos en la vida donde no he podido crearme un entorno con otros puntos, otras personas, porque era discriminada. Sufría bullying por ser diferente y eso me marcó tanto... Que me acabé creyendo que yo nunca podría ser un punto de acumulación. Pero mi abuela me abrió los ojos. Mi abuela me enseñó que, por el hecho de nacer, siempre seremos puntos de adhesión. Solo la muerte nos privará de ese derecho. Sin embargo, el ser puntos de acumulación depende de nosotros. Depende de si queremos vivir en sociedad o no. Depende de nuestras ganas, de nuestro positivismo y de nuestra resiliencia. El ser puntos de acumulación es una decisión y sólo lo conseguiremos si las relaciones que tenemos con otros puntos son recíprocas (biyectivas).

Mañana empiezo una gran aventura: mi camino como profesora de matemáticas. Y un gran reto por delante: lograr que mis alumnos puedan ser puntos de acumulación mientras están en el instituto. Que no vean las matemáticas como un obstáculo, sino como su salvavidas. Porque pueden aprender mucho de la vida con sólo abrir los ojos, escuchar y reflexionar.

40 años más tarde...

-Yayáaaaa... ¿Donde estás yaya? Tengo tanto que contarte, tengo tanto que decirte, tengo tanto que agradecerte... Ya...ya.

La veo estremecerse en el Universo, dentro de una burbuja y, como si no hubiese pasado nada, me dice:

- Yo nunca fui un punto de acumulación eterno, pero te amaba tanto que te hice prometer algo que jamás nadie ha conseguido. Y me alegro de que así haya sido. Espero que hayas aprendido que el síndrome de Asperger tampoco es un obstáculo, sino que puede ser tu aliado.

Y yo... Le conté a mi abuela cómo lo había conseguido. Escribimos un libro ella y yo y se lo enviamos a la Tierra. A partir de ese día... la humanidad fue más feliz y yo... dejé de sufrir.
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