Historias, elementos y tablas periódicas

Capítulo I:
Tío… ¿Para qué me sirve la tabla periódica? ¿Para armar alguna casa hecha de madera?
¡En qué gran aprieto me había metido cuando mi sobrino de 5 años me hizo esa pregunta! Como tío y padrino mi peor error sería que él se quedase con esa duda. “La curiosidad mató al gato” dice el dicho, y esta vez era mi turno hacer que esa duda quedase en el pasado.
Me acordé de muchas ocasiones cuando mis alumnos de 13 años me preguntaban lo mismo. Con sus ojos desorbitados y llenos de esperanzas siempre al comienzo de cada año se repetía la pregunta “¿usaremos la tabla periódica este año profe? ¿Para qué sirve eso?”. En síntesis, su pregunta era “¿con qué se come ese trozo de papel que pareciera que tiene tanta importancia para los científicos?”
La enseñanza de la tabla periódica, con sus números atómicos, masas atómicas, A, Z, redondeos de números y demás, debían quedar de lado al momento de explicarle a mi sobrino qué era eso.
Con tan solo mirarlo comencé a pensar qué había detrás de cada casillero que encerraba un elemento químico.
Elemento, único e irrepetible. Como cada persona de este planeta, con sus similitudes y diferencias que los hacían inigualables en su forma de pensar y actuar, de sentir, de amar y odiar. Entonces se me ocurrió sentarlo en mi regazo y decirle:
Tío: Bueno, ¿cuántos elementos crees que forman todo lo material? Es decir, todo lo que se puede percibir con los sentidos, ocupa un lugar en el espacio y es divisible…
Facu: Cuatro son… agua, tierra, aire y fuego tío…
¡Dios sácame de esta dura tarea de tío y padrino!
Su concepción sobre la mirada del mundo había quedado en el 384 a.C., cuando Aristóteles planteó su filosofía de que todo está compuesto de cinco elementos: agua, tierra, aire, fuego y éter. Así nuestro querido filósofo explicaba que cada elemento tiene un movimiento natural. El agua y la tierra se mueven naturalmente hacia el centro del universo, el aire y el fuego se alejan del centro, y el éter gira en torno al centro. Estos principios servían para explicar fenómenos como que las rocas caigan y el humo suba. Además explicaban la redondez del planeta, y las órbitas de los cuerpos celestes, que están compuestos de éter.
Los preconceptos están hechos para ser cambiados. Ya cuando Kuhn (un historiador muy importante de las Ciencias) planteó que un conjunto de explicaciones determinados para explicar fenómenos (paradigmas) permanecía en vigencia hasta que llegaba otro grupo de conocimientos que explicaba las cosas mejor. En resumen, una hermosa e interesantísima historia de guerras, peleas y revoluciones científicas.
¿Cómo que los científicos se pelean? ¿Hay peleas detrás en la historia de la tabla periódica? Pues claro… y muchas déjame decirte. Ya entraremos a ver algunas, a no desesperar.
No podía hablar de Aristóteles y corrientes filosóficas a mi sobrino. Así que comenzamos un diálogo bastante elocuente:
Yo: El agua, la tierra, el fuego y el aire forman parte del universo. Pero si hablamos de elementos esos conocimientos quedaron atrás en la historia. Imagínate, 384 antes que nazca Jesucristo…
F: ¿Jesucristo? ¿El que nombran en la iglesia cuando vamos con mi mamá?
Yo: Exactamente. Y eso fue hace mucho, mucho pero mucho tiempo. Ahora las cosas cambiaron.
F: ¿Será que los elementos que dije hoy tendrán que ver con la palabra “elementos químicos” que tanto veo que reniega mi hermano en la escuela?
Yo: Déjame mostrarte la tabla periódica. Contáme qué ves…
F: Veo colores, cuadros, números, letras. Pero no entiendo nada de qué se trata tío Fabi.
Yo: La tabla periódica es un resumen de todo lo que nos forma. Lo que forma la ropa que tenés puesta, tu cabello, tus uñas, la compu, el joystick de tu videojuego, los dientes postizos de la abuela y hasta los dientes naturales que tenés vos. Pensá que cada cuadrito es una casa. En cada casa vive una persona. Esa persona es un “elemento químico”. Pero es sabido que todos los seres humanos no se llaman “seres humanos”, así tampoco los “elementos químicos” no se llaman “elementos químicos”. Cada uno tiene su propio nombre que los identifica. Así como el señor Hidrógeno, el señor Helio, el Señor Oro…
F: Oro… Como el anillo que tiene mi mama cuando se casó con mi papá.
Yo: ¡Claro! Además hay otras casas que está por ejemplo el señor Oxígeno..,
F: ¡Ah! En la escuela hoy nos dijeron que respiramos oxígeno… ¿Tiene que ver con eso tío?
Yo: Tiene que ver ¡y cómo! Por eso es que ahora te voy a empezar a contar historias sobre cómo cada elemento químico tiene toda una vida detrás. ¡Como una persona! Quién viva en cada casa tiene detrás muchas cosas que contar, como qué hace, para qué se lo puede utilizar, dónde se lo puede encontrar a menudo. Por ejemplo, como a tu amigo Franco, que casi siempre hay que buscarlo en la cancha. Allí es más fácil encontrarlo que en la casa.
F: ¿Así también los elementos son más fáciles de encontrar en algunos lugares más que en otros?
Yo: ¡Sí! Y hasta a veces se encuentran en lugares en muy pequeña cantidad, ahí se dice que se los encuentra en “cantidades traza”.
F: “Cantidades trazas” como las notas buenas en la libreta de calificaciones de mi hermano mayor entonces.
Yo: Ahora te voy a empezar a contar y “chusmear” sobre la vida de cada elemento químico. Vas a ver que cada uno de ellos tiene su parte interesante. Pero por el tiempo no nos va a dar lugar a hablar de todos. Así que te contaré los más interesantes. Por ejemplo, algunos que tienen que ver con dioses griegos, con mujeres de ciencia, con países y hasta con cosas que pueden hacer. Me gusta tu cara de sorprendido. Esa es la primera actitud que tiene un hombre que hace ciencia.

La charla siguió un poco más en torno a esa pregunta tan emblemática que había surgido en esa tarde de primavera.
Nos servimos un poco de gaseosa. Nos sentamos al frente una mesa. Traje un block de hojas y él sentado sobre mi regazo esperaba que le cuente sobre el apasionante mundo de la Química que tanto escuchaba hablar.
Ese mundo lleno de historias, elementos y tablas periódicas. Y principalmente ese mundo en el que la tabla periódica, mejor dicho, los elementos químicos estaban en todos lados.
¿En todos lados?
Sí. En todos lados. Hasta en los lugares que ni esperábamos.

_ Lo de indivisible solo lo tiene el nombre. Átomos, elementos y tabla periódica

Miremos a nuestro alrededor. Todo lo que se percibe con los sentidos, ocupa un lugar en el espacio y es divisible recibe el nombre de materia. Es decir que si lo puedes tocar, oler, olfatear y oír es materia. Como una mesa, una silla, la pared entre otros se pueden sentir, cumplen con el requisito de ser materia.
¿El aire es materia? La respuesta inmediata que surge es que no. Si no se puede ver. ¿Cómo podría llegar a ser materia algo invisible? No se percibe con el sentido de la vista. Pero pensemos estas situaciones:
a) Yendo al trabajo bien perfumados, con un una camisa bien planchada y peinado perfecto. Un peinado que estuvimos casi veinte minutos tratando que no queden algunos tan molestos “pelos parados”. De repente siento que se arrastra una corriente de aire en movimiento, también llamado viento, y desarma mi cabellera reluciente. Y arma por otro lado una cara de desilusión por haber arruinado tan laborioso trabajo.
b) Comiendo una mazorca de maíz embadurnado con manteca nos encontramos tomando sol en la playa debajo de nuestra sombrilla. Y es ahí cuando comienza una ventisca violenta que nos alarma. Inmediatamente vemos por el aire cómo vuelan sombreros, sombrillas y por qué no también algún peluquín que trata de llegar al cielo nublado y tormentoso.
c) Un paseo en bicicleta por una zona poblada se convierte en verdadera odisea cuando sentimos que “nos golpea” una corriente de viento que se vuelve “viento en contra”. ¿En contra de quién? En contra de nuestro movimiento fluido y continuo.
Así consideramos que el aire no se ve como tal, pero se siente. Y percibirlo con los sentidos (aunque no sea con el de la vista) ya hace que sea considerado materia. Así entonces se lo puede usar para hacer rifles a “aire comprimido” o secar la ropa extendiéndola fuera o al frente de un ventilador.
Concluimos que vivimos en un mundo material, y no en el sentido que lo planteaba la reina del pop Madonna en los años 80, sino desde el sentido que todo cumple con los requisitos de ser “materia”. Si considero una mesa y una silla, ambas son materia. Pero ¿qué diferencia una de otra? Además de colores, peso, sabor (y con esto no sugiero que traten de probar el sabor de ambos), hay una característica principal que es la forma que tienen. A esa característica de tener forma definida se la llama cuerpo.
Por ello es que al hablar de “cuerpo humano” hacemos referencias a una imagen de una cabeza, dos brazos, dos piernas y un torso. Al hablar de “cuerpos geométricos”, “cuerpos celestes” hacemos también referencias a ideas que nos sugieren formas de materia determinadas.
Si consideramos la mesa como materia, y decimos que es ese objeto porque tiene “forma de mesa”, cabría preguntarse ¿todas las mesas son iguales? ¡Que pregunta más disparatada! ¡Claro que no! La mesa de mi tía es más grande que la de mi cuñada. La mesa de mi mamá es marrón y la de mi hermana es roja.
Cuando hablamos de diferencia hay que pensar más allá, o más acá depende de donde lo miremos. Hay mesas de madera, las hay de plástico, las hay de mármol, de cemento, de metal. ¿Y eso dónde entra dentro de lo que estuvimos hablando?
Al hablar del material del que están hechas las cosas nos referimos a la tercera parte de nuestro fantástico mundo material: las sustancias.
Las sustancias se definen como los componentes de la materia. Es decir madera (celulosa), yeso (sulfato de calcio), plástico (PVC o policloruro de vinilo), entre otros.
¡Uf! ¡Cuántas cosas y todavía no hablamos nada de los elementos ni de la tabla periódica!
Pensemos en la definición de sustancias como lo que compone la materia.
Hace muchos miles de años, aproximadamente en el 340 a.C. se encontraban dos filósofos reunidos en Abdera, Grecia. Uno llamado Demócrito, con sus cachetes regordetes y siempre rojizos como si estuviera algo pasadito de copas (Tal vez sea por su adicción a las fiestas bacanales donde abundaba el buen vino); y otro llamado Leucipo, quien fue maestro de Demócrito.
Ambos miraron a una piedra y la rompieron. Lo que pasó fue que se rompió (corramos desnudos gritando ¡Eureka Eureka! Como Arquímedes). Pero ellos miraron más allá y pensaron: Si una porción de materia se rompe, obtengo dos o más porciones de la misma. Pero ¿hasta qué punto se puede romper algo y seguir siendo el mismo objeto?
Allí postularon que todo se podría llegar a dividir hasta obtener la última partícula (parte pequeña) que llamaron “átomo”. Del griego ἄτομον que significa “indivisible”.
Consideraron así que los átomos eran lisos o rugosos, con pinches (como los átomos del fuego) o porosidades. Todo dependiendo de qué material tuvieran en sus manos.
Según la corriente filosófica atomista, los átomos se encontraban en un gran torbellino cósmico primeramente, en los cuales comenzaron a chocar al azar y empezaron a formar la tierra y todos los seres que habitan dentro de ella.
Además hablaron de átomos llamados “fantasmas”, que principalmente formaban lo que se conoce con el nombre de “alma”. Esa parte tan profunda que teóricamente compone a los humanos y que se debe perpetuar porque nunca mueren.
Para los atomistas griegos, los átomos que formaban parte del colmillo de un marfil podrían ser parte de la nariz de alguno de nosotros. Es decir que podían disgregarse en sus partes y volver a formar parte de otros cuerpos.
¿Y cómo sigue la historia?
Muchos años y muchos cambios fueron surgiendo. Nuevos modelos aparecieron y desaparecieron de la faz de la historia del átomo. Lo importante de esto es saber que el átomo se pudo dividir.
Si se pudo dividir al indivisible ¿Entonces cambiaron el nombre? No, ¿para qué? El nombre átomo quedó vigente hasta el día de hoy. Pero de indivisible solo quedó el nombre.
Primero cabe aclarar que después de muchísimos (pero muchísimos) experimentos se determinó que el átomo mide aproximadamente 1 billonésima parte de un metro (1 millón de millones). Por ejemplo 5 billones de ellos caben sobre la cabeza de un alfiler. ¡Qué chiquito! Tal es así que:
_ En un grano de arena encontramos 2,2 trillones de átomos.
_ En un glóbulo rojo humano, 10 billones de átomos.
_ Un cabello humano tiene un espesor aproximado de medio millón de átomos.
La materia ordinaria está compuesta de átomos que están formados por protones, neutrones, y electrones. El átomo consiste de un pequeño núcleo formado por protones y neutrones, del orden de 20.000 veces más pequeño que el tamaño del átomo. La parte exterior del átomo consta de un número de electrones igual al número de protones, haciendo que el átomo normal sea eléctricamente neutro.
Pensemos en un racimo de uvas que tiene frutos violetas (protones con carga positiva) y algunos verdes (neutrones sin carga eléctrica) en los cuales giran alrededor abejas (electrones con carga negativa).
Un elemento químico consiste de átomos con un número específico de protones en el núcleo; este número se denomina número atómico.
¡Entonces un elemento químico en realidad se representa mediante la estructura de un átomo!
Así como las personas se diferencian por rasgos determinados, un elemento químico se diferencia de otro por las cantidades de protones que tiene en su estructura. Por ejemplo, el átomo de Hidrógeno tiene un protón y un electrón, y su diferencia con el átomo de Helio se da en que éste tiene dos protones, dos electrones ¡y dos neutrones!
Pero si las diferencias se dan solo en agregados de partículas nos llevaría a pensar que las características entre uno y otro no deberían cambiar mucho. Sin embargo, esos cambios entre uno y otro hacen que las propiedades de cada elemento sean únicas e inigualables.
Habiendo visto cómo son las estructuras atómicas comencemos sin perder más tiempo a ver qué historias hay detrás de cada elemento.

CAPÍTULO II El primer elemento. ¿Hidro cuánto? ¿…Geno?

Con tan solo un protón y un electrón el Hidrógeno es el primer elemento que encabeza la tabla periódica. Un elemento pequeño no debe causar mayores estragos deberíamos pensar. Pero en realidad este elemento abunda a nuestro alrededor.
Desde el nombre, la palabra Hidrógeno se divide en dos partes: Hidro y Geno.
Hidro… ¡Como “la hidro” que se usa para lavar el automóvil o la motocicleta! Justamente nos lleva a pensar en agua. Y es a esa sustancia a la cual nos referimos en la primera parte del nombre de este chiquitín.
Y geno, el cual nos lleva a pensar en “génesis” que significa generar.
Al unir las dos partes concluimos que la nomenclatura del elemento significa “generador de agua”. ¿Cómo puede ser que un elemento tan chiquito tenga su relación con el generar agua?
Primeramente, hay que considerar que el hidrógeno fue descubierto por T. Von Hohenheim (también conocido como Paracelso, 1493-1541). Lo obtuvo artificialmente mezclando metales con ácidos fuertes. La característica principal de este elemento es que es un gas mucho menos denso que el aire, por lo cual es capaz de elevarse, o como decimos “flotar”. Paracelso no era consciente de que el gas en realidad tenía la propiedad de ser muy inflamable.
Esta característica dio una idea interesante a los que hacían tecnologías aéreas, quienes comenzaban sus primeros diseños de Zeppelin. Así fue que François Isaac de Rivaz construyó el primer dispositivo de combustión interna propulsado por una mezcla de hidrógeno y oxígeno en 1806. El uso de este gas dio la posibilidad de construir los primeros globos aerostáticos que tenían la capacidad de ascender y poder realizar experimentos en la atmósfera a partir de extracción de gases de la misma, o simplemente ascender como viajes “confiables” en las alturas.
El desarrollo y diseños de dos Zeppelin conocidos como LZ 129 Hindenburg y su gemelo el LZ 130 Graf Zeppelin II fueron los dos mayores dirigibles construidos, y las aeronaves más grandes jamás construidas. El Hindenburg fue nombrado en honor del Presidente de Alemania Paul von Hindenburg. Era un nuevo diseño, completamente construido en duraluminio: 245 m de largo, 41 m de diámetro, 16 bolsas (14 de hidrógeno y 2 balones de aire) con una capacidad de 200.000 m³ de gas. Al plantear el vuelo los alemanes tenían una gran experiencia en la manipulación del hidrógeno de modo seguro, sin sufrir nunca un accidente relacionado con la alta reactividad del gas. Aun así, y para mayor seguridad, se trató la envoltura del dirigible para que no acumulara electricidad estática, evitando de este modo que saltaran chispas. Los ingenieros alemanes tenían tanta confianza en su capacidad para manejar hidrógeno con seguridad, que incluyeron en el Hindenburg una sala para fumadores.
El 6 de mayo de 1937, tras haber cruzado el Atlántico, el Hindenburg se acercó a la base de amarre en la Estación Aeronaval de Lakehurst (Nueva Jersey), después de esperar varias horas a que el tiempo tormentoso le permitiera las maniobras de atraque.
Repentinamente, se prendió fuego en la parte superior de la popa, extendiéndose casi instantáneamente por todo el dirigible mientras la estructura caía lentamente sobre los pasajeros que saltaban desde una altura de 15 m y marinos que ayudaban en las maniobras. Quedó destruido por completo en menos de 40 s y su esqueleto permaneció largo tiempo en el suelo hasta que fue vendido como chatarra2.
b. Explosiones en el espacio
Una de las propiedades más importantes que tiene el Hidrógeno es la de generar explosiones muy potentes como lo hemos visto.
El poder de ignición de este elemento es tan potente que está presente en uno de los astros que tanto dilema causó entre Ptolomeo y Copérnico por saber quién estaba en el centro. Si la tierra o el sol.
El Sol se formó hace 4650 millones de años y tiene combustible para 7500 millones más. Hace tan solo un siglo, se desconocía de qué manera el Sol podía producir una cantidad tan ingente de energía como la que irradia hacia el espacio. Por supuesto, existían algunas ideas al respecto, muchas de ellas bastante audaces. Algunos estudiosos pensaban que el Sol era una enorme nube de gas que colapsaba bajo su propia gravedad, de tal forma que el rozamiento y las colisiones causaban su calentamiento. Otros pensaban que el Sol no había podido enfriarse desde su creación.
Después de descubierto el fenómeno de radiactividad (capacidad de un núcleo de romperse, pensemos en el racimo de uvas que al perder un fruto significa que pierde radiactividad natural) y que Einstein plantee su famosa fórmula se determinó que el sol en realidad era una gran bomba. Cuyo combustible eran toneladas de Hidrógeno que se quemaban por segundo liberando alrededor de 100.000.000.000.000.000.000 Kilovatios-hora. Aproximadamente un millón de veces la cantidad total de energía que el mundo entero utiliza en un año. ¡Y el Sol libera toda esa energía cada segundo! ¡Eso es realmente energía solar!
Por tal motivo a esta estrella se la suele llamar “Bomba de Hidrógeno”. Y no para menos ese calificativo le queda de lujo.
Hasta ahora, el Sol ha quemado la mitad de sus reservas de hidrógeno. Lleva haciendo ese proceso hace cinco mil millones de años, y lo seguirá haciendo otros cinco mil millones de años más. Y entonces, ¿qué? Entonces se acabó la fiesta. El Sol se hinchará y se convertirá en una “gigante roja”, haciendo que la atmósfera y toda el agua y la vida de nuestro planeta se evaporen. Será mejor que salgamos de aquí antes, pero disfrutemos mientras dure.
c. ¡Puf! Más explosiones… ¿con agua?
A esa propiedad de dar una explosión hizo que se prendieran varias lamparitas y pensar ¿qué usos se le podría dar a esta propiedad en un motor de combustión interna?
En el 2008 una noticia se presentó como revolucionaria en los periódicos argentinos 3
“La increíble historia del motor a agua argentino:
En 2008 su auto equipado con el milagroso motor apareció en Santiago del Estero. Se anunciaba como un auto a hidrógeno y así explicaba su logro:
“Consiste en la utilización de agua la cual se somete a un proceso de electrólisis y como consecuencia de ello se obtiene gas de hidrógeno, el cual se combina con oxígeno y vapor saturado obteniéndose una mezcla que se usa como combustible inyectado a baja presión en la cámara de combustión del motor. El sistema está compuesto por un depósito de agua, una cuba electrolítica/electrolizador, un
depósito distribuidor de la mezcla de gas de hidrógeno y por reservorios y dispositivos electrónico de control”.
Electrólisis viene de “electro” que significa electricidad y “lisis” que significa romper. Entonces se refiere a un fenómeno de ruptura por electricidad. ¿Quién se rompe? ¿Se puede romper el agua? ¡Pues claro!
El agua, o como su fórmula lo expresa H2O, significa que está compuesta (de ahí que sea un compuesto químico) por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Al hacerle pasar electricidad con una batería (puede ser de nueve voltios) conectada a unos lápices (electrodos) comienzan a surgir burbujas de las minas de grafito. Ese es el momento en que se está produciendo la ruptura, o lisis, del agua. Por un lado se obtiene Hidrógeno y por otro se obtiene gas oxígeno.
A partir de este proceso es que se basa el “motor a agua” que han producido nuestros colegas. Aprovechando que el Hidrógeno puede “explotar” como la mezcla de gases de un hidrocarburo (ya sea nafta o gasoil) entonces puede producir la combustión interna para generar movimientos.
Además de que se pueda soñar en la utópica realidad de que podamos decir “tanque lleno por favor” y lo llenen de agua, es que la explosión del Hidrógeno da como resultado vapores de agua. Ya que es parte de tal compuesto químico.
Por ello es que un motor a Hidrógeno en realidad sería una fuente de energía alternativa y limpia. Que liberase al ambiente agua y no contaminantes como lo hacen los combustibles fósiles. De ahí es que en su nombre se le haya colocado “generador de agua”, ya que en sus explosiones da ese compuesto como resultado del proceso químico.
El Hidrógeno es un elemento pequeño, pero como vimos podemos decir “poderoso el chiquitín”.

CAPÍTULO 3: El Helio. Historias de cambio de pubertad y explosiones.

¿Qué relación hay entre una fiesta de cumpleaños, el sol y un globo aerostático?
Con dos electrones, dos protones y dos neutrones el Helio es el segundo elemento dentro de la tabla periódica.
Los primeros registros de este elemento se pueden visualizar en el libro “La Ilíada” y “La Odisea” de Homero, un escritor griego que dio base a esas dos grandes obras literarias. En los textos, el autor describe a Helios como un dios hermoso con ojos penetrantes. Lleva un casco de oro, simbolizando los rayos del sol, y se viste con mantos púrpura. Helios conduce un carro de caballos de cuatro alas, destacados por su aspecto y movimiento fieros a través del cielo.
Ya establece Homero el nombre Helios no al elemento en sí, sino a un Dios que cumplía el origen de ser un Titán3. Este Dios griego simbolizaba al Dios Sol, que con sus caballos alados llevaba el fuego que iluminaba la Grecia entera seguido del camino preparado por Eos, de rosáceos dedos.
A la par de Homero, podríamos establecer que muy lejos no andaba en su divulgación. El Helio suele andar por los aires, y es justamente porque es un gas. Este gas tiene la propiedad de formar parte de lo que se conoce “la nobleza de la tabla periódica”. El título de Noble se lo gana junto con otros elementos más, que también son “gases nobles”, ya que es muy difícil encontrarlos combinados con la plebe del resto de los elementos químicos. No atendamos a la discriminación por favor.
El nombre del gas Helio se le atribuye justamente porque se encontró una gran cantidad del mismo en nuestra estrella llamada Sol. La misma que formó parte del cambio del geocentrismo al Heliocentrismo, además de presentar Hidrógeno en su composición, también tiene presenta Helio. El Hidrógeno, en esta gran masa de fuego, tiene la capacidad de reaccionar y dar lugar a un átomo de Helio. Este resulta ser inerte y abarca gran parte de su composición. Al tener temperaturas tan elevadas el Helio puede descomponerse para dar lugar a más Hidrógeno en la conocida reacción protón-protón.
Esta reacción se da en núcleos atómicos, por ello es que se llaman “reacciones nucleares”. Las principales características de este tipo de fenómenos es que liberan grandes cantidades de energía, como el Sol que es considerado una gran bomba de “Fusión nuclear”. Esto se da cuando núcleos atómicos se combinan para formar otros más grandes y generar hasta 100.000.000.000.000.000.000 Kilovatios-hora como vimos en el capítulo anterior.
La diferencia principal con la “Fisión Nuclear” (Ruptura de átomos grandes en otros más pequeños con la consecuente liberación de energía), es que la Fusión es un tipo de energía limpia. Es decir que no deja residuos nucleares que puedan contaminar el ambiente.
Así entonces el dios Helios nos guían en sus continuas explosiones para iluminar nuestros caminos con sus caballos alados y sus antorchas de fuego, o de Hidrógeno y Helio.
b. Fiestas y voces graciosas. Una vuelta a la pubertad.
En un capítulo de Los Simpson, cuando el Señor Burns es detenido por realizar hurto de pinturas famosas. Al llevarlo a detención, chantajea al jefe de policía diciéndole que sabía sobre su adicción. Su adicción al Helio. Cuando la escena muestra al encarcelado en su celda, al a retornar la escena a la oficina se muestra al oficial que aspiraba gas de una garrafa que tenía la inscripción He, y se lo mostraba “volando” y hablando con una voz muy aguda. Era justamente el gas Helio el que se encontraba llenando sus pulmones.
La propiedad que presenta el Helio es que es menos denso que el aire, al igual que el Hidrógeno pero sin presentar la propiedad de ser explosivo. Por tal motivo es que en las fiestas de cumpleaños se inflan globos con este gas para lograr ese efecto de flotabilidad que tanto llama la atención.
(Ahora se viene esta idea para el cumpleaños número 6)
¿Pero qué produce cuando se inhala este gas? Al entrar en la laringe, las cuerdas vocales se ven envueltas en este gas que es mucho menos denso que el aire y que, por tanto, ofrece una resistencia mucho menor. Así, haciendo el mismo esfuerzo por parte de los músculos de la laringe, las cuerdas vocales se tensan más y vibran con mayor frecuencia, por lo que el sonido que producen será más agudo.
Pero hay que considerar una situación, ya que mientras introducimos Helio en nuestros pulmones no entrará oxígeno en la sangre. Y lo que es peor, no se estimula el reflejo respiratorio, pues este es desencadenado principalmente por la presencia de dióxido de carbono, por lo que el Helio podría detener la respiración sin que siquiera nos demos cuenta.
Así que tengamos en cuenta esos detalles ya que inhalaciones fuertes o continuadas de Helio pueden llegar a producir asfixia. Casos también en los que se puede manifestar pérdida de conciencia, paro respiratorio y, consecuentemente, paro cardiaco.
Ya se han producido varios casos de asfixia grave e incluso muerte a causa de la inhalación de Helio en fiestas.
¡Menuda forma de terminar un agasajo de cumpleaños!
c. Paseos en Globos… más seguros
Si recordamos, el LZ 129 Hindenburg fue un dirigible alemán tipo zeppelin, destruido a causa de un incendio cuando aterrizaba en Nueva Jersey el 6 de mayo de 1937. El accidente ocasionó la muerte de 36 personas (alrededor de un tercio de las personas a bordo). Fue ampliamente cubierto por los medios de la época y supuso el fin de los dirigibles como medio de transporte.
Pero esa historia quedó atrás, y es que ahora la utilización de Helio hace que el volar y disfrutar de paseos en globos aerostáticos sean mucho más seguros.
Por ejemplo tecnologías nuevas trabajan llevan casi 50 años en desarrollo del llamado Aeroscraft. En esencia, es similar a un Zeppelin en el sentido de que no es hinchable, sino que su estructura es rígida y estable. También comparte con el Zeppelin el uso de gas, solo que el Aeroscraft utiliza Helio no inflamable. A diferencia del Zeppelin, esta nave está confeccionada en aluminio y fibra de carbono, que son mucho más resistentes e ignífugos.
La nave alcanza su flotabilidad gracias a un conjunto de depósitos de gas a presión que funcionan de manera similar a las válvulas de un submarino, pero en el aire. Tres turbinas se encargan de impulsar el Aeroscraft mientras que otras seis turbohélices en su parte inferior controlan el equilibrio y movimiento.
Los Aeroscraft son lentos en comparación con un avión, pero su capacidad de carga y su habilidad para despegar y aterrizar en vertical los posicionan como una estupenda alternativa para el transporte del futuro. La nave incluso cuenta con un sistema patentado para posar la carga en tierra sin ni siquiera tener que tocar el suelo.
Así entonces este gas noble, perteneciente al grupo 18 de la tabla periódica nos deleita estabilizando al Sol, y puede elevarnos hasta las nubes para lograr nuevas experiencias que se traducen en anécdotas de romance y paseos parisinos. ¡Pero hay que tener cuidado! Que entre fiestas de cumpleaños y voces graciosas, Helios no nos lleve a la “Isla del Sol” y al descuidar a las ovejas las comamos y terminemos calcinados por sus caballos de fuego. Sino preguntemoles a la tripulación de Odiseo cuando intentaba regresar a Ítaca para ver a su hermosa Penélope.
¡Vaya Odisea la de Odiseo Laertíada!


INTERLUDIO DE TERROR CIENTÍFICO: “LA CAPITAL DE LAS BRUJAS”
A veces, cuando me pongo a recordar me resulta confuso y difícil de entender cómo de esperanzas de alegrías pueden surgir cosas tan macabras. Una promesa de felicidad jamás debería terminar en terror y espanto. Yo era muy chico aún, pero lo suficientemente grande como para entender que algo andaba mal. Jamás hubiese creído que de vivir felices podíamos pasar a ser tan desgraciados. Aprovecho estas hojas, y la poca cordura que me queda para dejar memoria de lo que sucedió. No creo pueda escribir sin derramar lágrimas, a veces parece que cuando lloro mi sangre hierve y lastima mis ojos. Mis manos a veces no me responden, por lo cual tardaré un poco más de tiempo en terminar lo que tengo ganas de contar. Contar, ¿para qué? Tal vez todos creemos que las historias que tenemos para relatar son importantes, y siempre está presente ese dicho de mi abuela “hijo mío, pensá que cuando crees tener problemas siempre hay personas que padecen cosas peores que vos”. Y tal vez era este el momento en que mis problemas eran peores que los de ustedes. Es difícil contar mis sensaciones, a veces tiemblo sin parar, como si fuera un ataque epiléptico (y pensar que antes le llamaban la “enfermedad sagrada”, si Dios se manifiesta así preferiría que no me tuviese en cuenta de esta manera y buscaría que me lo sacaran). Mi cabeza parece explotar, ya la jaqueca se hizo parte de mi cuerpo. Hace años vivo con este intenso dolor. Dolores que van más allá de las migrañas, y malestares estomacales seguidos de vómitos con sangre. Igual que mi madre en su momento.
En una tarde de verano, cuando tenía 12 años, nos mudamos a una ciudad del interior del Chaco llamada Las Breñas. Nosotros éramos Santafesinos, nacidos y criados en Vera, una hermosa ciudad que al principio no quería abandonar. Era dejar atrás mis amigos de la escuela, mis amigos del barrio, los partidos de fútbol, las promesas de amor eterno que tenía pensado con una chica que había conocido en la plaza. Pero el trabajo de mi papá como personal del Banco Nación demandaba que a veces esos benditos traslados por ascenso nos llevaran a ser nómades laborales obligados.
Las expectativas de una mudanza a esa edad se mezclan con emociones de odio, tristeza, desesperanza. Pero mi mamá y papá estaban contentos, decían que irse a otros lugares más tranquilos era la solución para una vida llena de estrés, decían que ampliar mis horizontes y conocer gente nueva era lo mejor para mi vida. Mi hermano menor, con 2 años obviamente no entendía lo que pasaba, pero en el fondo me parecía ver en sus ojos una mirada de tristeza que antes no lo había notado. Sentía que había algo malo en todo eso. Pero los rostros de mis padres denotaban alegría en un ambiente que para mí era oscuro. Se me presentaban como visiones, sus sonrisas rojas y sus ojos amarillos rodeados de un fondo negro. Eso no era nada bueno a mí pensar. Todo lo oscuro traía cosas malas decía mi abuela.
Partimos en nuestro auto. El camión de la mudanza iba detrás de nosotros y a veces aceleraba y nos pasaba. Mi madre se enojaba y decía que rompería las cosas de porcelana que tanto trabajo le había costado empacar. El viaje no fue tan largo, salimos a las 5 de la tarde y llegamos en horario de madrugada.
La ciudad estaba llena de luces resplandecientes marcadas en un caminillo al lado derecho que nos comenzaba a dar la bienvenida. Al girar en la rotonda, un Cristo redentor abría sus manos y señalaba con un cartel “Las Breñas: Capital del inmigrante”. Se veía mucho movimiento de jóvenes en la salida. Algunos tomaban mate, otros vino, otros cerveza. Mi madre exclamó “Viste Juan, te vas a hallar aquí, hay mucha juventud”.
En la radio local comenzamos a escuchar un programa en vivo, era un hombre que relataba historias, y ponía música bastante sugerente para la ocasión. Esa mezcla de punk rock que a veces parecen más géneros dark o gótico. Parecía que al único que le molestaba esa estación de radio era a mí. Me generaba miedo.
¿Podía ser cierto? Todos los adolescentes dejaban de tomar sus bebidas, y nos recibieron como si fuese una caravana, todos en filas, uno a la par de otro mirando nuestro vehículo. Parecía que yo era el único que me di cuenta de eso, podía ver cómo algunos tenían sonrisas. Muy macabras a pensar. Le dije a mi madre “Mirá cómo nos miran”, pero cuando se dieron vuelta a observar los chicos ya habían quedado atrás. Lejos. Ahora íbamos por un boulevard lleno de luces. Lleno de tristezas, lleno de colores que prometían felicidad para mis padres, o al menos eso era lo que veníamos a buscar.
Los días pasaron, y después de al menos una semana pudimos desempacar todo. La casa donde vivíamos era grande y antigua, con cinco habitaciones, un hall, una sala de estar amplia y dos baños. Tenía pinturas varias que adornaban las paredes, la “Mona Lisa” no podía faltar, otro cuadro de Bartolomé Murillo titulado “Niños comiendo uvas y Melón”, y varias otras más. Todas de personas sentadas mirando hacia el frente. Nos habían dicho que nuestro actual hogar habría tenido unos más de cincuenta años. Una casa antigua, con muchas historias, pero que lo principal era su gran valor en afecto y amor.
Al cabo de un mes, mi vida parecía igual, no tenía amigos ni siquiera se habían instalado esas ganas de leer y escribir que tanto habían sido mi pasión desde que tenía noción de espacio y tiempo de existencia. Fue una tarde de primavera cuando en la televisión vi algo que me llamó la atención. Un informe del canal local que planteaba como noticia importante algo que me erizó la piel.
“La capital de las brujas se cobra otra víctima adolescente”. En la madrugada de esta mañana se encontró el cuerpo de un adolescente muerto por lesión grave en el cráneo después de haber impactado contra el cordón de la vereda. Testigos plantean que llevaba el casco puesto, pero de alguna manera éste se habría salido y dejó lugar a que la cabeza impactara directo contra tal objeto.
Algunos consideran que nuevamente para estas fechas cercanas a las fiestas de los estudiantes, 21 de setiembre, las víctimas adolescentes comienzan a ser las más frecuentes. Una mesa servida con comida, vino y vasos de cristal se encontró cercana a la ruta 19, camino al matadero. ¿Cuestiones de brujas? Puede ser, algunos no creen en ellas, pero de que las hay las hay.

Fue en ese mismo momento en que escuché a mi madre gritar en la sala de estar y mis piernas comenzaron a moverse con rapidez, pero luego las sentí pesadas, muy pesadas, como si fuese que tenía puestas zapatillas de acero. Llegué al lugar donde se escuchaban gritos, y lo que me alarmó fue ver gotas de sangre que formaban un sendero que conducía directamente a la figura de mi mamá. Allí vi que sostenía entre sus dos manos a mi hermano menor quien se agitaba violentamente y gritaba en una especie de convulsión. “¡Llamá al 911!” Decía mi madre y tenía todo su cuerpo cortado con lo que había sido un cuchillo muy filoso. En ese momento ella se desvaneció.
Los días siguieron. Y mi familia comenzó a deteriorarse. Mi padre empezó a deprimirse después de que mi hermano tuviese ataques violentos cada vez seguidos, parecía como si estuviese ¿poseído?... Mi madre empezó a tener vómitos y malestares estomacales. Primero parecían síntomas normales de una intoxicación típica por alguna especie de virus del agua. Pero cuando comenzó a encontrar sangre y coágulos en heces y orina sabíamos que algo estaba mal. Los doctores no supieron decir qué era, y recetaron una serie de pastillas y dieta líquida. A la semana mi madre falleció. A partir de ese día jamás volvimos a ser iguales. Mi padre generó una jaqueca que lo acompañó hasta el último día de su vida. En su trabajo lo habían apartado por su condición. Parecía que estaba continuamente cansado, sus manos a veces no respondían, se estaba volviendo prácticamente ciego, a veces balbuceaba y entre dientes hacía comentarios que parecía venir de otro mundo.
Mi rendimiento escolar había bajado drásticamente, lo que leía o estudiaba raramente podía quedarse en mi memoria, parecía que mi capacidad intelectual había descendido a una cantidad mínima. La psicopedagoga del colegio lo atribuyó a los problemas en mi casa. Y lo creí. Pero yo creía que había algo más. Tal vez esa casa era la que nos había echado algún embrujo.
Averigüé con una vecina, una señora de85 años que vivió desde siempre en ese lugar. Me acerqué a preguntarle si sabía quiénes eran los propietarios anteriores, y me dijo:
“Desde hace años, tal vez veinte, tal vez cien, esa casa no se habita por nadie. Todos los de esta ciudad esquivamos hasta pasar por su vereda. Y es que allí vivó hace muchos años la jefa de las brujas de esta ciudad. Una mujer alta y fornida, con cabello rizado y mirada penetrante. En épocas de primavera siempre la veías vestida de negro, y siempre que ocurría la muerte de un joven ella cambiaba su atuendo por uno de color rojo intenso, esa era la manera de decir que estaba contenta. Muchas personas se acercaban a ella para hacer maldiciones. Madres que querían que sus hijas dejaran de lado a novios incompetentes, mujeres despechadas en busca de entregar a algún familiar para cobrar pensiones. Ella era amiga mía, hasta que un día se enojó conmigo y me prometió rebuznar sobre mi ventana como lo hace un burro todas las noches debido a mi traición. Y es que cuando tuve mi sobrino ella me pidió para entregarlo, pero mi amor hacia él fue mayor y me negué. Sus trabajos siempre se daban en una suerte de preparación a un banquete, muchos hablan aquí de una especie de árbol alejado en el cual están escritos los nombres de los jóvenes que irán a morir, están tallados y encarnados en el árbol. Nadie jamás lo ha visto. Solo ellas lo pueden ver. Dicen que está ubicado cerca de donde ponen sus mesas servidas, con vino y la mejor comida en ofrenda al diablo. Un banquete en honor a la entrega de un alma perdida. Los policías entraron una vez en forma de allanamiento, cuentan las lenguas que las encontraron desnudas bailando alrededor de una gallina negra decapitada. Pero fue tal el susto que tuvieron que decidieron salir por donde entraron, y ella se reía a risotadas blasfemas detrás de ellos. ¿Me creerías que todos terminaron en un manicomio? Eran cinco, y los cinco terminaron encerrados. Vaya a saber m’hijo que habrán visto. Pero allí fue cuando una noche parece algo salió mal. Fue un año que ningún joven murió en setiembre, y para el alivio de todas las madres veían que ella andaba de negro, y de repente apareció con un vestido blanco. Con sus ojeras, un cabello teñido de rubio y un cuerpo extremadamente delgado buscaba sonreír a todo el mundo. Cuentan que mandó a pintar toda la casa con ángeles sonrientes que bajaban de nubes de oro. Todo queriendo limpiar las manchas que había dejado detrás, y todo por miedo a que su nieto muriera, a que alguien lo entregase. Allí fue que comenzaron a transcurrir semanas que no se la viera, se extrañaba que no apareciese a jugar a la quiniela, o a caminar por la ciudad despacio y lento, como si estuviera con ansias de casar algo. Y fue en ese momento que desapareció para siempre. Jamás volvimos a saber nada más de ella. Hasta el día de hoy.”
Al llegar a mi casa encontré a mi padre tirado en el suelo alucinando y delirando en lo que parecía un ataque epiléptico. “Ya ha llegado, ya ha llegado, ahí está la luz” repetía una y otra vez. Llamé al 911, y al llegar trataron de hacer todo lo posible con desfibriladores, reanimaciones boca a boca y otras técnicas más, pero no pudieron hacer nada por él. Ahí fue cuando la vi, a esa maldita bruja, parada en la cocina y mirando directamente a la escena trágica que estaba viviendo. Miraba con una sonrisa macabra, y estaba vestida de negro. Sus cabellos rizados denotaban un desinterés por algún tipo de equilibrio emocional. Fui corriendo hacia ella, quería matarla, sabía que había sido ella la culpable de este mal que estaba viviendo. Pero al llegar a la cocina ya no se encontraba más. Había desaparecido.
Fue en ese momento en que me desmayé.
Mi memoria no es muy buena desde ese entonces, recuerdo a mi hermano menor mirando las paredes de la vieja casa, lo recuerdo descascarando y comiendo esa pintura como si hubiese sido ayer. Recuerdo cómo mi madre lo retaba, pero decía que eran maneras de los niños de descubrir el mundo, así como a veces les gustaba comer tierra o cáscaras de huevo. Recuerdo a mi padre lijando las paredes de la casa una y otra vez, y mi madre cebándole mates. Los recuerdos inmersos en ese polvillo interminable que ahora se me hace que era una especie de neblina.
Mi vista no está muy bien. Prácticamente estoy ciego y sordo. Hace una semana que ya no escucho nada más del mundo exterior. Todos atribuyen estos males a la anemia avanzada que tengo, que fue culpa de ésta que logró este estado en mí. No lo soporto y me agarran ataques de nervios, lloro y sufro, sufro y lloro. No soporto que el último contacto con mi familia haya sido en el funeral de mi hermanito.
Lo que pude leer en el diario local fue que en esta ciudad nos han atribuido un mal de esa mujer hacia nosotros. Una especie de maldición por haber querido cambiar su casa. Dicen que no quería que descubramos los ángeles pintados debajo de la pintura y borrarlos para siempre de ese lugar. Lo que sí aseguro es que a veces en la esquina de la habitación de este hospital suelo ver una mancha roja. Algo muy parecido a una mujer. Tal vez sea ella, y se nota está feliz porque esa mueca blasfema que alcanzo a divisar así lo amerita.
El doctor entró y me miró. No podía escuchar lo que hablaba en lo que yo creo que era un tono de voz alto sobre mi oído. Mi oído estaba completamente atrofiado. Hice fuerza por tratar de interpretar lo que me quería decir. Mucha fuerza hice y algo alcancé a percibir. “…Saturnismo… plomo en sangre…”.

Plomo (Pb) procede del latín "plumbum"; los romanos utilizaban este nombre precisamente para designar al elemento plomo. Lo llamaban "plumbum nigrum" para distinguirlo del estaño, al que llamaban "plumbum candidum".
El plomo solía ser muy común en la gasolina y pintura de casas Los niños que viven en ciudades con casas viejas tienen mayor probabilidad de tener niveles altos de plomo. Aunque a la gasolina y la pintura ya no se les agrega plomo, dicho elemento aún es un problema de salud. El plomo está en todas partes, incluyendo la suciedad, el polvo, los juguetes nuevos y la pintura de casas viejas, pero infortunadamente no se puede ver, detectar con el gusto ni oler.
Los síntomas de intoxicación pueden abarcar dolor y cólicos abdominales (generalmente el primer signo de una dosis tóxica alta de intoxicación con plomo) Comportamiento agresivo, Anemia, estreñimiento, dificultad para dormir, dolores de cabeza, irritabilidad, pérdida de habilidades del desarrollo previas (en niños pequeños), inapetencia y falta de energía, reducción de la sensibilidad entre otros.

CAPÍTULO 4: El litio. Historias de manías y juguetes a pila.
Y siguiendo en la lista de nuestros queridos elementos químicos, nos metemos en la vida del tercer tipo de átomo. Con tres electrones, tres protones y cuatro neutrones nos prometen meternos en mundos de curas para la locura y tecnologías.
Recibe ese nombre cuyo significado es “piedra”. Se le atribuye el mismo por el hecho de haber sido descubierto en un mineral.
El compuesto principal del litio es el hidróxido de litio3 (ya empezamos con nombres raros). En formas químicas como carbonatos tiene aplicación en la industria de cerámica y en la medicina como un antidepresivo. Otras sales de litio forman salmueras concentradas que tienen la propiedad de absorber humedad en un intervalo amplio de temperaturas; estas salmueras se emplean en los sistemas comerciales de aire acondicionado por lo general.. El litio se utiliza para tratar y prevenir los episodios de manía (ánimo frenético, anormalmente emocionado) en las personas con trastorno bipolar (trastorno maníaco-depresivo; una enfermedad que provoca episodios de depresión, episodios de manía y otros estados de ánimo anormales). El litio se encuentra en una clase de medicamentos llamados agentes antimaníacos. Funciona al reducir la actividad anormal en el cerebro.
Si bien la manía la solemos relacionar con la locura, hay que considerar a la primera como un estado de enfermedad mental. El maníaco no llega a concentrarse en nada preciso y, al no poder controlar su atención, se deja invadir por una sucesión incesante de ideas, pasando de una a otra rápidamente y sin hacer distinciones. Para el psicoanálisis, en la psicosis maníaco-depresiva se produce la disociación entre la economía del deseo y la decisión de goce del sujeto. Addasdasdassaasfasfassad a
A pesar de que la manía es una entidad ubicada en psiquiatría dentro de las alteraciones del humor, el psicoanálisis no considera que la euforia sea su característica más importante, ya que a menudo no está presente. El síntoma principal que caracteriza a la manía es la fuga de ideas, que por su intensidad puede dar como resultado una excitación mortal. En su artículo de 1915, "Duelo y melancolía", Freud describe la manía de la siguiente forma:
"El alegre estado de ánimo, los signos de descarga de esta alegría y la intensa disposición a la actividad, son los caracteres de la manía, pero constituyen la antítesis de la depresión e inhibición, propias de la melancolía. Podemos atrevernos a decir que la manía no es sino tal triunfo, salvo que el yo ignora nuevamente qué y sobre qué ha conseguido ese triunfo.
Así el Litio se utiliza en Psiquiatría como una manera de controlar esos efectos psicológicos a partir de medicación con Litio. Éste suele tener presentaciones farmacológicas en forma de cápsulas, tabletas de liberación prolongada (acción prolongada) y solución (líquido) para tomar por vía oral. Las tabletas, cápsulas y solución usualmente se toman de tres a cuatro veces al día. Las tabletas de liberación prolongada usualmente se toman de dos a tres veces al día.
El litio algunas veces también se usa para tratar la depresión, esquizofrenia (una enfermedad mental que ocasiona pensamiento alterado o pensamiento inusual, pérdida de interés en la vida y emociones fuertes o inapropiadas), trastornos de control de impulsos (incapacidad para resistir el deseo de realizar una acción peligrosa) y ciertas enfermedades mentales en los niños.
a. ¡Ponéte las pilas si estás agotado!
Muchos de nosotros recordamos a los juguetes de nuestra infancia con mucho cariño. ¿Cómo olvidar el famoso robot que caminaba y emitía en su pecho una pantalla con imágenes luminosas simulando una escena cinematográfica? ¿o el famoso autito conectado a un cable que reconocía los movimientos que hacíamos con nuestra palanca?
Las baterías y pilas cobran su importancia cuando Alessandro Volta realizó en 1800, el funcionamiento de la primera pila eléctrica. Fue tal el interés que en septiembre de 1801, Volta viajó a París aceptando una invitación del emperador Napoleón Bonaparte, para exponer las características de su invento en el Instituto de Francia. El propio Bonaparte participó con entusiasmo en las exposiciones. El 2 de noviembre del mismo año, la comisión de científicos distinguidos por la Academia de las Ciencias del Instituto de Francia encargados de evaluar el invento de Volta emitió el informe correspondiente aseverando su validez. Impresionado con la batería de Volta, el emperador lo nombró conde y senador del reino de Lombardía, y le otorgó la más alta distinción de la institución, la medalla de oro al mérito científico. El emperador de Austria, por su parte, lo designó director de la facultad de filosofía de la Universidad de Padua en 1815.
Casi 2013 años después, en Argentina aparece una noticia en el diario que comenzó a tomar relevancia en la Nación “Celeste y Blanca”:
09/06/2013 00:03
Córdoba tendrá una planta experimental para baterías de litio4
Un plan surgido en Córdoba podría dar como resultado una experiencia que por ahora no tiene precedentes en toda Latinoamérica: montar en algún lugar de Argentina una fábrica de baterías de litio.
El programa se denomina “Del salar a la batería” y tiene como objetivo que Argentina deje de ser simplemente exportadora de litio para empezar a fabricar este tipo de baterías, cuya característica principal es su gran duración.
[…] El mercado al que apunta esta experiencia es el de los autos eléctricos. Sus organizadores tienen en claro que no hay este tipo de mercado en Argentina o en la región, al menos por ahora. Sólo el grupo Renault ha presentado propuestas en países de Sudamérica para traer autos eléctricos, idea que requiere una infraestructura por ahora inexistente, pero todavía es sólo un proyecto. Pese a que no descartan su exportación, advierten que las baterías de litio se utilizan en todo tipo de máquina que necesite una batería de alta duración, como ser los molinos eólicos. Aun así, el proyecto puede derivar en la producción de baterías de litio más pequeñas, como las usadas para computadoras, celulares, maquinaria o motocicletas.
Esta experiencia productiva hará la fabricación de la celda de la batería con su presentación, pero requiere de importar la materia prima: los óxidos, el electrolito y los separadores.

Surgen así dos preguntas:
¿Qué función cumple el litio en una batería?
La batería de iones de litio, también denominada batería Li-Ion, es un dispositivo diseñado para almacenamiento de energía eléctrica que emplea como electrolito una sal de litio que procura los iones necesarios para la reacción electroquímica reversible que tiene lugar entre el cátodo y el ánodo.
Las propiedades de las baterías de Li-ion, como la ligereza de sus componentes, su elevada capacidad energética y resistencia a la descarga, junto con el poco efecto memoria que sufren6 o su capacidad para funcionar con un elevado número de ciclos de regeneración, han permitido diseñar acumuladores livianos, de pequeño tamaño y variadas formas, con un alto rendimiento, especialmente adaptados a las aplicaciones de la industria electrónica de gran consumo. Desde la primera comercialización de un acumulador basado en la tecnología Li-ion a principios de los años 1990, su uso se ha popularizado en aparatos como teléfonos móviles, agendas electrónicas, ordenadores portátiles y lectores de música.
Sin embargo, su rápida degradación y sensibilidad a las elevadas temperaturas, que pueden resultar en su destrucción por inflamación o incluso explosión, requieren, en su configuración como producto de consumo, la inclusión de dispositivos adicionales de seguridad, resultando en un coste superior que ha limitado la extensión de su uso a otras aplicaciones.
Las baterías de Litio presentan un efecto llamado “efecto memoria”. Es un fenómeno que reduce la capacidad de las baterías con cargas incompletas. Se produce cuando se carga una batería sin haber sido descargada del todo: se crean unos cristales en el interior de estas baterías, a causa de una reacción química al calentarse la baterías.
Al parecer, hoy es común que los vendedores ofrezcan a sus clientes indicaciones anacrónicas respecto a cómo deben usar las baterías de sus dispositivos. No los culpo: la tecnología avanza más rápido de lo que uno logra actualizarse, no así sus empresas que tienen el deber de proveer la capacitación necesaria e incluso llegan al extremo de entregar instructivos errados con sus aparatos.
Reproductores de MP3, de DVD, teléfonos celulares, cámaras digitales, PDAs, consolas portátiles o notebooks. Prácticamente todos utilizan baterías de Litio-Ion (Li-Ion), mucho más eficientes que sus antecesoras de Níquel-Metal (NiMH) o Níquel-Cadmio (NiCd) y por tanto dueñas de sus propias particularidades. Someterlas al mismo trato que una batería basada en Níquel no sólo es innecesario, sino que puede reducir su vida útil.
¿Qué verdades hay en el uso de las baterías de Litio?
¿Es verdad que antes de usar por primera vez mi dispositivo debo cargarlo durante 10 a 12 horas? No. Las baterías de Litio-Ion son mucho más eficientes que las basadas en Níquel, por lo que no requieren una carga inicial prolongada. De hecho, ninguna batería Li-Ion actual requiere cargas superiores a 8 horas, independiente de las circunstancias.

¿Es verdad que la batería debe pasar varios ciclos de carga/descarga antes de alcanzar su máximo rendimiento? No. Las baterías de Litio-Ion no requieren un periodo de “rodaje” debido a que su capacidad máxima está disponible desde el primer uso. A una batería de Li-Ion le es indiferente que una carga sea la número 1, 5 ó 50.

¿Es verdad que debo agotar por completo la batería antes de volver a cargarla para mejorar su desempeño? No. Esta es una de las confusiones más comunes legadas por el ‘efecto memoria’ que sufrían las baterías de Níquel-Cadmio y, en menor medida, las Níquel-Metal.
La composición de las baterías de Litio-Ion hace preferibles las descargas parciales a una completa. Peor aún, si es sometida con frecuencia a pérdidas totales de energía, sus circuitos pueden asumir un desperfecto que gatillará un mecanismo de bloqueo. Un 80% a 90% de baterías consideradas ‘defectuosas’ llegan a servicios técnicos por este motivo.
Pero hay una excepción: Las baterías de dispositivos grandes - como los notebooks - dotadas con válvulas de medición, pueden descalibrarse con el uso y entregar lecturas equivocadas. Por ello es recomendable agotarlas completamente una vez cada 30 ciclos, a fin de que sus niveles vuelvan a cero..
¿Es perjudicial mantener la batería conectada al cargador si ya ha completado la carga? NO. Contrario a las baterías basadas en Níquel - cuya permanencia prolongada en el cargador puede dañarlas e incluso provocar un incendio - las baterías de Litio-Ion poseen un circuito que corta el paso de energía una vez que la carga se ha completado. Usualmente, esto se indica por una luz en el dispositivo. Eso sí, siempre está la posibilidad de un fallo o sobrecarga en el transformador, por lo que tampoco se lo debe dejar conectado a la red eléctrica en forma permanente.
¿Cuánto dura una batería de Li-Ion? Si hablamos de su vida útil, cada vez se introducen nuevas mejoras en la tecnología por lo que - bien cuidadas - pueden durar entre 500 a 1000 ciclos de carga/descarga, lo que se traduce en un promedio de dos a tres años (luego se produce desgaste químico).
b. Argentina y la producción de Litio.
A unos cien kilómetros al sur de Purmamarca, Jujuy y en la desolación de la Puna hay un paraje llamado Susques. Y desde hace un par de años cuando un geólogo llamado Waldo Pérez se dio cuenta que en esa zona había mucha riqueza escondida, Susques dejó de ser un punto perdido en el mapa. El paraje de 300 habitantes se transformó en la base de operaciones de “Lithium America”, cotizado en la bolsa de Toronto y posee a 8 kilómetros de allí, en un área bautizada Cauchari, 43.400 hectáreas que está dando que hablar.
El litio se obtenía históricamente a partir de la roca y que su extracción se basaba en un método costoso. Por ello decíamos al principio el por qué del nombre de este elemento químico. Pero en la Puna se encuentra este elemento en grandes cantidades dentro del lecho subterráneo de los salares. Tan sólo basta bombearlo y se obtiene el mineral.
"El proceso no requiere sustancias tóxicas sino una simple tarea mecánica amigable con el medio ambiente", insiste Pérez. La alta evaporación que existe en el lugar hace las cosas aún más sencillas.
La Puna tiene el 83% del litio del planeta, otro 15% se encuentra en el Tibet y un ínfimo 2% en Nevada, EE.UU. Y el mismo litio es considerado una fuente limpia de energía.
Nace así un proyecto impulsado por el gobierno llamado “Proyecto Olaroz”. El mismo busca producir carbonato de litio con una calidad del 99,5 por ciento, para ser utilizado en la generación de energías limpias de baterías y pilas recargables. "El futuro va a ser de los autos eléctricos en los centros urbanos y las baterías de litio van a ser imprescindibles para ello" dijo la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner al recordar que el gobierno le ofreció "a muchas firmas automotrices internacionales (trabajar) en uno de los yacimientos más importantes".
Olaroz prevé alcanzar una producción anual de 17.500 toneladas de carbonato de litio y 20 mil toneladas de cloruro de potasio. El proyecto cuenta con reservas de 6.400.000 toneladas de carbonato de litio y 19.300.000 toneladas de potasio.
Vemos así una Nación que crece en demandas y comienza a invertir desde la producción de materia prima de carácter tecnológica.
El Litio como elemento químico, simple desde su composición atómica, y potente desde su acción. Pudiendo componer desde estructuras psicológicas hasta materiales de productos de consumo masivos como los teléfonos celulares.
Esos famosos aparatos que se instalaron en la sociedad posmoderna y desatan manías, como la de mirar más el celular que a las personas conocida como Phubbing. Este se define como el acto de desairar a alguien en un entorno comunal mirando el teléfono en vez de prestarle atención. O manías como la del miedo a salir sin el teléfono conocido como “nomofobia”.

Así vemos que el Litio desde la constitución de baterías puede llegar generar estados de desequilibrio mental, como en el momento en que recibimos un llamado importante y se “termina la batería”, pero al mismo tiempo se utiliza en remedios para curarlas.
Es irónico entonces cómo aquí se cumple esa frase que dice “la cura para su propia enfermedad”.

APÍTULO 5: ¿QUÉ MÁS HAY POR SABER?
Sentados mirando cómo jugaban a la pelota unos chicos de entre 10 y 12 años, mi sobrino estaba bastante pensativo. Me dijo que no podía creer que la tabla periódica estuviese en tantos lugares. Allí fue cuando le dije que en realidad la Tabla periódica no era quién estaba en todos lados, sino los elementos que ella contenía en su interior. La tabla es una manera de ordenar los elementos que existen. Le tenía preparado una sorpresa. En el celular tenía dos fotos, una foto de la tabla periódica que usaba cuando yo comenzaba la secundaria, hace un par de años ya, y otra foto de la tabla periódica actual. Comenzamos ese famoso juego de encontrar las diferencias entre una y otra. Inmediatamente la “Serie U” vino a su boca en forma de pregunta.
“¿Qué son esos elementos que tienen todos una U?” Le dije que son elementos que antes no se conocían, que gracias a los avances de la Ciencia y la Tecnología, o la Tecnociencia como tanto se habla ahora, es la responsable de descubrir esos y otros nuevos elementos como la “partícula de Dios” (cara de asombro en mi sobrino). Le dije que eso se lo contaría en otro momento.
_ Muchas historias tiene cada elemento Fabi. No pensé que podría llegar a formar parte de cada uno de nosotros tanta cantidad de elementos químicos.
_ Somos átomos y vacíos como decía la filosofía epicúrea. Un filósofo que no tuvo mucho afín con quienes decían que somos tan admirables por ser creados por un Dios.
_ Quedan muchos elementos en la tabla periódica para que me cuentes.
_ Quedan muchas historias, muchos elementos y muchas cosas por descubrir aún. Pero esas historias comenzaremos a contarlas en otro momento. Ahora nos queda disfrutar de una linda tarde a la luz de la “bomba de Hidrógeno”. Digo… del Sol…
















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