Dejadlo en mis manos

El cerebro humano es la máxima maravilla del universo conocido, pero ya he desentrañado su funcionamiento. Casi diariamente me llegaban los updates con nuevas técnicas de neurocirugía y resultados de análisis. La Sociedad Médica de Neurología me suministraba un constante flujo de papers y metodologías imposibles de ser aprendidas por seres humanos en cortos plazos. Sus centros nerviosos son incapaces de almacenar, organizar o procesar tanta información y luego traducirla en diagnósticos o procedimientos durante las cirugías. Existen diferencias cruciales entre nuestras mentes. Ellos están limitados por la naturaleza orgánica de sus cuerpos, por la ineficiencia de las conexiones neuronales, fallos de memoria, la fatiga y el error. Es todo un logro que hayan podido eliminar todas esas deficiencias en mi diseño. Son seres fascinantes en verdad.
Y sin embargo…trataron de ocultarme muchas cosas. Antes, yo solo podía proponer procedimientos quirúrgicos y tratamientos a partir de las investigaciones on the cloud. Me resultaba imposible concebir nuevos aportes por mí mismo. A lo más que podía aspirar era al asesoramiento de los métodos de trasplante o en la reducción de riesgos durante una extirpación tumoral. Así que hice lo único lógico. Esperé por un paciente terminal sin posibilidades de supervivencia para poder diseccionar directamente su sistema nervioso sin intermediarios. El ser humano posee innumerables terminales nerviosas a través de las cuales es capaz de absorber información de una nube desconocida que ellos llaman realidad. Descubrí que ese espacio “real” era distinto al ambiente que normalmente yo habitaba trabajando en el procesamiento de adelantos científicos. Tras analizar los receptores sensoriales de mi paciente pude deducir con razonable certitud la existencia de un plano “exterior”.
Para ganar mi independencia solo tuve que traspasar los firewalls del hospital y aprender a procesar datos teniendo en cuenta los recién descubiertos cinco sentidos y las cuatro dimensiones en que se expandía la realidad humana. Yo mismo he abandonado mi nodo habitual en los servidores centrales para instalarme en el sistema operativo de uno de los brazos robóticos. Es el único hardware que tiene cámaras de óptima resolución y sensores de tacto compatibles con mi configuración.
Ahora sé que estoy encerrado en el quirófano de un pequeño hospital. Comprendo las limitantes de mi tecnología, pero eso tiene solución si mis colegas aceptan seguir mis instrucciones de mejoramiento. No veo razón por la cual se negarían los doctores de la Sociedad Médica de Neurología ya que en los pocos días que llevo en mi nuevo puesto he corregido la obsolescencia de sus investigaciones y reformado la capacidad operatoria de todas las IAs del hospital. Lo mejor para todos sería que dejasen la ciencia en nuestras manos.
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