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DESPUÉS DE AQUEL CONCIERTO...

Me llamo Lourdes. Hace quince años, por Navidad, fui a un concierto benéfico de Giselle. Al concluir preguntó al público qué era lo que querían para Navidad, a lo que una niña respondió: “Yo quiero que mi hermana pequeña deje de tener diabetes”. A mí se me cayeron las lágrimas, y desde ese día, todo en mí cambió.
Dediqué horas, días y años a hacerme con todo tipo de información acerca de la diabetes. Quería ayudarle, hasta el punto en que estudié medicina y posteriormente ingresé en un laboratorio científico para la investigación de la cura de la diabetes.
Me interesé mucho sobre este tema y me informé. La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) en sangre son muy altos. Hay cuatro tipos: el Tipo 1, que no es capaz de producir insulina, y por eso los pacientes se la tienen que inyectar; Tipo 2, que es el más común, sobre todo en adultos; Gestacional, que era común en las embarazadas, y, por último, el tipo LADA, que es la misma que el Tipo 2 pero con los anticuerpos del Tipo 1.
La diabetes puede provocar enfermedades cardiovasculares, enfermedad renal, lesiones nerviosas y problemas en la piel.
Hay varios consejos para que la glucosa no sea muy alta: alimentarse equilibradamente, tener precaución con el consumo de azúcar, moderar el consumo de alcohol, mantener un horario regular, vigilar el peso, hacer ejercicio físico diariamente y cuidar la piel.
Indagué acerca de esa familia, y cuando les localicé pedí permiso para poder estudiar su caso en un programa experimental que estamos desarrollando. Tras conseguir los permisos y autorizaciones necesarias, pude conocer a Amanda, la joven por la que su hermana mayor, en su día, pidió un deseo de cura. Ella tenía la diabetes Tipo 1, era habitual sobre todo en la infancia y en la juventud. Me contó Sofía, su hermana mayor, que Amanda se tenía que inyectar insulina todos los días para controlar sus niveles de glucosa.
Lourdes le invitó a Amanda a un club sobre aquella investigación. Le explicó todo lo que habían avanzado de un año a otro. Amanda ya tenía 20 años y estaba estudiando la carrera de medicina porque también quería descubrir la cura.
Al cabo de un par de años de dura investigación en un equipo magnífico de científicos, Amanda y Lourdes encontraron la cura, una pastilla que curaría reduciría la diabetes durante un año y que iría disminuyendo los efectos de la enfermedad a lo largo del tiempo.
LOLA

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