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59.958,4916 km/s

El año 2016 fue un gran año para el avance y el desarrollo de la ciencia. En ese año se presentó un proyecto muy ambicioso; el “breakthrough starshoot”. El doctor Chathura Bandutunga expuso su proyecto en una conferencia y recibió el reconocimiento y el apoyo de Stephen Hawkings. El proyecto constaba de unas placas compactas con sensores de diferentes parámetros que serían impulsadas a grandes velocidades por una vela solar con el fin de llegar a la estrella más cercana a nuestro sistema solar; la conocida Próxima Centauri. El desarrollo de esta brillante idea consiguió la exasperación y con ello la rendición de muchos de los científicos, físicos y astrofísicos que estaban trabajando en ella (debido principalmente a la escasez de materiales y tecnologías aptas para llevar a cabo ese proyecto). Sin embargo, con mucha dificultad y una gran perseverancia se consiguió lanzar al espacio el 25/10/2103 el primer “satélite” rumbo a Próxima Centauri.

En el descubrimiento de esta idea yo no hice nada pero, sin embargo, en la gestación y desarrollo del proyecto (aunque pasó desapercibido por la mayoría de los participantes) conseguí de manera fortuita conseguir deformar el espacio tiempo. El chocante hallazgo se basa en que la velocidad es igual al espacio por el tiempo y entonces a la velocidad precisa de 59.958,4916 el espacio tiempo se deforma y crea un agujero de gusano que consigue mantenerse abierto debido a la materia oscura que, ante estímulos en la velocidad y en el tiempo, deforma el espacio, aparentemente rompiendo las leyes actuales de la física con las cuales describimos el comportamiento del universo.

Yo soy una persona de muchos nombres, muchas caras y muchos conocimientos. Esto es provocado por la cantidad de años que llevo viajando en el tiempo. Sí, es otra de las posibilidades que ofrece el grandioso número 59.958,4916. Es otra historia completa de prueba, error y descubrimiento. Desgraciadamente no todo son alegrías y regocijos. De tanto viajar, me he ido ganando algunos amiguitos por el camino. La línea temporal del universo es como un río: al principio sigue un curso pero al final, por la fuerza, otro ser vivo acaba por controlarlo y hacer que desemboque para llevarlo a donde quiera. Por lo visto no era el único ser en el universo que sabía controlar estos aspectos y parámetros relacionados con la velocidad, el espacio y el tiempo.

De esto he aprendido varias lecciones valiosas que me han parecido suficientemente importantes que a un ser narcisista como lo soy yo le ha parecido interesante compartirlas con el resto de las personas que lo lean en un futuro, lo tengan en cuenta. La primera lección, que seguro que alguna vez la habéis escuchado, es que por mucho que me cueste admitirlo, siempre hay alguien que te gana en todo, es mejor persona que tú y sabe más sobre el aspecto en el que crees saberlo todo. La diferencia entre esta lección y la que os da otras personas, es que aquí tengo pruebas veraces de ello como habréis podido comprobar en el desarrollo de mis tertulias. La segunda lección es que el universo es vasto y por tanto, extremadamente peligroso. Esto va sobre todo para los navegantes del espacio tiempo como yo. La tercera lección, y en mi opinión, la más importante es que por mucho que te digan estas cosas a lo largo de tu vida, no hay que perder la arrogancia, la personalidad y el ego que uno tiene para no rendirse nunca y arriesgarse si es por un bien mayor (en mi caso; la satisfacción personal).
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