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A veces la vida nos da cambios inesperados

Lucas era un niño con bastantes problemas psicológicos ya que se había mudado de ciudad varias veces por problemas de familia. Su familia no estaba muy bien económicamente y a su padre el trabajo le duraba unos meses por malos comportamientos.
Esta vez se mudaban a Madrid a la capital de España donde la gente se conocía poco entre ellos. Lucas era un chico muy tímido pero poco estudioso, él decía que se quería dedicar a trabajar en el campo con su abuelo, pero también era muy vago así que no las tenía todas con ese trabajo. Pasaron los meses y Lucas tenía pocos amigos y no conocía apenas gente, ya que no quería salir ni conocer a gente nueva; de los pocos días que iba a clase, a la única asignatura a la que asistía era a física y química, decía que le parecía muy interesante la combinación de elementos químicos para crear experimentos y miles de moléculas.
Hubo un día que su profesor les dijo que iban a hacer un proyecto nuevo y a Lucas le pareció muy interesante apuntarse ya que tenían un nombre limitado de plazas y los que tenían mejores notas iban con preferencia. Él sabía que no iba a entrar porque su media del curso era muy baja y a sus padres no les daba económicamente para pagarle un repaso donde le ayudasen y le enseñasen.
Cuando llegó a casa Lucas se sentó en el sofá y se puso a pensar sobre que podía inventar para que su profesor le pusiese con preferencia en la lista del proyecto tan interesante que iban a hacer.
Lo primero que Lucas pensó era en mezclar una serie de substancias y complementos para crear un volcán en erupción, pero veía que era demasiado sencillo para que pasase en preferencia en la lista. Así que se puso a buscar en casa diferentes líquidos y polvos con los que poder hacer un trabajo suficiente para poder impresionar a su profesor y pasar en la lista por delante de los más listos de su clase y del curso.
Pasaban los días y cada vez quedaba menos para que saliese esa lista a la vista del todo el curso, le pidió consejo a sus amigos pero ninguno le supo que decir, a más, se reían de él porque quería hacer algo de aprovecho en su vida estudiantil, tanto Lucas como sus amigos eran un grupo de chicos de los que no estudiaban y solo se dedicaban a pasar las tardes sentados en un banco con las pipas del kiosco del lado que se compraban, pero Lucas estaba tan interesado en entrar a este nuevo proyecto que no acudió durante las próximas semanas al banco donde se encontraban todos su amigos.
A ellos les extrañaba mucho y cada vez estaban más enfadados; cuando se enfadaban se dedicaban a pegar a gente que no lo merecía, así que se presentaron en la puerta de su casa muy enfadados y cabreados porque uno de ellos ya no se quería dedicar a lo que se dedicaban los demás, es decir, a no hacer nada.
Lucas les dijo que ya no quería formar parte de ellos y que ahora se quería dedicar a los estudios para poder tener un buen trabajo el día de mañana. Ellos muy cabreados con la decisión de Lucas se fueron y no lo llamaron ni les buscaron nunca más.
Cuando por fin Lucas acabó de diseñar y crear su nuevo proyecto fue a entregárselo a su profesor, él le dijo que en unos días vería su respuesta colgada en la lista de las plazas del proyecto, Lucas un poco deprimido por su contestación se fue a casa un poco disgustado, pero orgulloso por su buen trabajo que tantos días y días le había costado de terminar y pulir perfectamente.
Llegó el día en el que salió las listas con los elegidos para el proyecto y Lucas fue desesperadamente a buscar su nombre por esas listas, desafortunadamente su nombre no apareció en ninguna de las listas, se quedó muy sorprendido cuando no encontró su nombre en ninguna de las listas, así que se dirigió hacia casa muy entristecido pero él sabía que tenía que participar sea de la manera que sea en ese proyecto que tantos resultados le irían a dar en un futuro.
Cuando llegó a casa se sentó al sofá y encendió la televisión, se fue a la cocina a hacerse algo de comer y de pronto algo le hizo un flash y empezó a mezclar diferentes alimentos líquidos con los que formó un ácido que podía quemar cosas solo con el roce del líquido; Lucas muy confundido por lo que había acabado de crear, rápidamente se dirigió a casa de su profesor de física y química a enseñarle su nuevo proyecto.
Él dijo que era alucinante lo que había acabado de crear y desde ese momento Lucas es el jefe de los laboratorios más importantes de toda Nueva York.
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