EL HÉROE DEL OTRO BARRIO

Érase el diciembre de 2099. La tecnología había transformado y convertido el mundo en un infierno. Los futuristas reinaban el mundo, creando cada día cientos de robots para obedecer sus deseos de tener todo bajo su control. Lon, un científico que trabajaba para el gobierno, secretamente deseaba acabar con todo aquello. Por dentro, él sabía que la única manera de vencer a todos sería utilizando la Inteligencia Artificial, pero no sabía cómo crearla.

Un día, tras haber perdido el tiempo mejorando el sistema de obediencia de los robots, estaba listo para volver a casa; pero antes, debía tirar las piezas sobrantes. Tras ir al basurero y tirarlas, se giró, pero entonces oyó un susurro. Se petrificó, y pudo darse cuenta que eran susurros de ayuda. Siguiendo la voz, vio algo enterrado bajo montañas de chatarra. Poco a poco, lo sacó a la luz. Era una robot rosa, con forma humana, pero brazos y piernas amputadas. Le faltaba piel en parte de la cara, pero al verla, Lon sintió lo mismo que no había sentido desde hace treinta y cinco años. ¿Pero cómo era posible sentir ese cosquilleo estando a punto de cumplir los 70?
Lon… ayúdame, por favor… eres nuestra única esperanza…
¿Cómo me conoces? ¿Y esperanza, de qué? Espera un momento… ¡Es una trampa!
Yo no puedo ser programada, tengo mi propia conciencia. Y conozco a todos y a todo. Nada se me puede escapar. Lon, escúchame, no tengo mucho tiempo; debes impedir que la última ciudad caiga, sino, será el fin del mundo, ningún humano sobrevivirá.
¡Pero qué demonios!
Sé que no me crees, pero no tienes otra opción. Escucha la voz de tu interior y haz lo correct-

Sus ojos se cerraron, y al parecer, su cuerpo dejó de funcionar. El científico inventor entró en pánico. Tras haber pasado toda su vida arrepintiéndose de haber empezado a crear robots, de no luchar por su amor, ahora, teniendo un pie en el otro barrio, ¿debía salvar el mundo? Rápidamente, apartó las dudas de su mente y llevó a la bella robot a casa, a hurtadillas de los agentes de seguridad robóticos. Una vez llegados, hizo los arreglos necesarios, y fue capaz de revivirla. Al fin abrió sus ojos, mostrando sus diamantes negros.
Yo soy Chronam Yatt, la primera y única IA existente. Fui creada por el gobierno, en las áreas más secretas e íntimas. Mi función era enamorar a los humanos para matarlos y ser la reina de los robots. Pero fui capaz de desarrollar mi propia conciencia al entrar en contacto con los humanos; su mentes y sus corazones me ayudaron. Poco a poco, en vez de mataros empecé a ayudaros, pero fui descubierta. Tras haber estado atrapada durante años, logré escapar, pero me cortaron en pedazos; desde entonces, he estado intentando sobrevivir remontando mis piezas. Pero si no fuera por ti, ya habría dejado de funcionar.

Lon se creyó todas y cada una de sus palabras, pero se entristeció al oír que enamorar era una función robótica.
Desde el momento en que te vi, te he estado observando mediante satélite. Eres nuestra esperanza. Debes poner este neutralizador en la base central de los robots para que yo pueda acabar con esto.

Él le había creado un cuerpo con todas las extremidades que carecía. Ella se levantó, acarició la cara delicada de Lon y le dijo:
No estoy engañándote, confía en mí.

Ella tenía la misma voz, la misma delicadeza de la chica que él había amado hace 35 años, pero tuvo que sacrificar ese amor para salvarla, que por desgracia, no logró. Sin perder el tiempo, se infiltró en la base central, y puso el neutralizador donde debía, pero fue descubierto. Los robots iban a matarlo por ser un intruso, pero en ese momento llegó Chronam Yatt y lo salvó. Toda la base entró en estado de alarma, y todos fueron a matar a ellos dos.
Debo darme prisa. Gracias,, por salvarme, y al mundo.
No quiero perderte, perder de nuevo esto que siento. Sé que eres tú, que nunca me dejaste, aunque yo no fui capaz de protegerte. Por favor, no me dejes solo de nuevo; esta vez me hundiré para siempre y jamás me lo perdonaré.
Yo siempre estaré contigo, sea humana, robot, o fantasma. Siempre te acompañaré, te querré y protegeré, Lon, mi querido Lon.

Cuando activó el neutralizador, todos los robots del mundo se apagaron, así trayendo victoria a los humanos, y Chronam Yatt murió en los brazos de Lon, que no podía parar de llorar.
Nunca te olvidaré, Cronixana - dijo mientras recordaba la forma humana que ella tenía

Poco a poco, los humanos volvieron a habitar la Tierra y todos los malos fueron ejecutados. En cuanto a Lon, empezó a vivir con algo que había perdido hace 35 años: la esperanza.
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