EL MUNDO DE LAS PLANTAS

Una vez había un niño al que le gustaban mucho las plantas. Su asignatura favorita era biología y siempre sacaba dieces y en lo demás también era un niño normal, pero todo eso no importa, lo importante fue lo que le pasó en la Semana Santa de 2022.
Todo empezó el primer día de vacaciones: su familia se había ido a una casa rural en Simancas. El niño se pasaba casi todo el día en las orillas del río Pisuerga estudiando las plantas, él era muy feliz.
Pero se cayó al agua y ocurrió algo mágico: se hizo muy pequeño y así cuando era tan pequeño que no se le podía ver, sus padres se pasaron todo el día buscándole y él les gritaba pero ellos no le escuchaban y se fueron. Sorprendentemente, él no se puso triste y pensó que podía estudiar las plantas de cerca y aquí empieza su aventura en el mundo de las plantas.
Él empezó viendo cómo hacían la fotosíntesis, es decir, que es cómo las plantas obtienen sustancias orgánicas a partir de sustancias inorgánicas, siendo imprescindible la energía de la luz del sol. Además generan oxígeno que se libera al exterior. Se realiza en las hojas pues contienen en sus células orgánulos llamados cloroplastos, también realizan la respiración celular que es el proceso inverso a la fotosíntesis.
Él estaba viendo el polen de una flor cuando llegó una abeja para transportar el polen a otra flor (Zoogamia ), pero en vez de coger el polen, la abeja le cogió a él y le llevó a una planta que parecía un palacio con ventanas y puertas. La abeja aterrizó al lado de la puerta y el niño entró por una que estaba en el tallo y se puso a investigar. Primero fue a ver a la parte de abajo bajando por la raíz, pero no encontró nada y subió hacia las hojas. En una de ellas había un libro en el que explicaba cómo volver a ser grande como una persona, entonces se puso a leer y necesitaba 5 ingredientes: un pétalo de una flor angiosperma, una espora de un musgo, una hoja de una planta angiosperma monocotiledónea y otra de una dicotiledónea y por último un fruto.
El niño encontró un vaso y empezó a meter todos los ingredientes: primero metió un pétalo de jara, después metió la espora de musgo, una hoja de aloe (monocotiledónea) y otra margarita (dicotiledónea) y para finalizar cogió una nuez.
Por último, se metió dentro y empezó a crecer, volviendo a ser como era antes y desde ese día recordó todo lo que había visto y aprendido.



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