¿UN ROBOT PUEDE SER UN AMIGO?


Todavía recuerdo la emoción que había en casa aquel día. Mi madre no dejaba de mirar por las ventanas esperando la llegada de un regalo que traía el mensajero, mientras arreglaba la casa como cuando vienen los primos a pasar unas semanas. Mi padre no estaba tan impaciente, estaba sentado frente al televisor y le decía a mi madre que estuviese un poco quieta que estaba poniendo a todos nerviosos.

Los vecinos también tenían interés en ver cómo era el regalo que podía hacer mejorar la vida de mi hermano. Mi hermano Pablo, es dos años mayor que yo, osea once años. Y desde que yo recuerdo pasa muchas horas encerrado en su habitación, no le gusta estar con la gente y no va al colegio como yo. Nosotros vivimos bastante lejos y tengo que ir muy pronto a clase, para ello tenemos un autobús que nos va recogiendo a los amigos que vivimos camino de la escuela.

Nuestra casa está en el campo y al lado nuestro viven otras familias que tienen unas casas parecidas a las nuestras. Mi padre se dedica a cultivar la tierra y mi madre trabaja en la ciudad en un supermercado. En mi casa nos levantamos muy pronto, ya que mi padre comienza a trabajar antes de que salga el sol y a nosotras nos viene a buscar el autobús muy temprano. Pablo se queda en casa generalmente a no ser que a mi madre le de por llevárselo al trabajo o mi padre le levante para que le ayude con el tractor.

Llegó el cartero con una furgoneta muy grande, me puse nerviosa y me entró mucha curiosidad ya que pensaba, que el regalo podría transportarlo en su motocicleta como hacía las veces que venía. Pero esta vez el paquete que tenía que entregarnos era muy grande y les costó sacarlo de la furgoneta. Mi hermano miraba por la ventana, no parecía nervioso, más bien estaba con la misma expresión que tenía a diario. Yo creo que por mucho que mis padres muchas veces lloren por no saber cómo ayudar, él se siente bien en su cuarto, porque si no, vendría al colegio como hacemos los demás niño/as del pueblo.

Mi tío explicaba a mi padre que enseguida lo programarían para poder utilizarlo cuanto antes e ir aprendiendo qué cosas podría llegar a hacer. Llevaron aquella máquina al cuarto de Pablo, y por lo que pude observar, se trataba de un ordenador, pero este era diferente ya que este se iba a encargar de ser el maestro de mi hermano. Al principio pensé que menuda suerte tenía Pablo que le traían un profesor para él y que cómo no podía venir ningún profesor del colegio tuvieron que traer ¡un robot!!.

Había una especie de robot en mi casa, era flipante, ¿cómo les iba a contar esto a los compañeros de clase?, estaba contenta o asustada, no lo sé. Enchufaron aquel aparato en el cuarto de mi hermano y un amigo de mi tío les iba explicando cómo tenían que utilizarlo. Pablo que estaba hasta ese momento sentado junto a la ventana se levantó y se acercó a mirar la máquina. La verdad sea dicha , era un ordenador como los que hay en el colegio, pero la pantalla era mucho más grande de lo normal. Inmediatamente conectaron el aparato, salió una voz que saludó a Pablo como si le conociera de toda la vida.

Los días posteriores fueron muy intensos en casa. Yo estuve sin ir al colegio durante varios días, pasábamos las horas en el cuarto, hablando con toda la familia sobre cosas diferentes y que a veces no tenían ningún sentido. Mi padre le decía a mi madre que el ordenador tenía que aprender nuestros comportamientos y teníamos que ser lo más natural posible para que mi hermano, no notara ninguna extrañeza y se hiciese de alguna manera su amigo.

Comprendí que aquella máquina era una especie de humano, pero en realidad era máquina, no tenía forma como nosotros, ni se reía cuando hacíamos chistes, no nos reñía ni nos decía que limpiáramos el cuarto o hiciéramos lo deberes. Pero Pablo ya no pasaba las horas en su cuarto sólo y sin hablar con nadie. Poco a poco Pablo contaba a aquella máquina las cosas que necesitaba, que quería hacer y la voz del ordenador le daba lo que él pedía, una película, un libro o iban haciendo los deberes que recibían del colegio.

Se podría decir que Pablo y la máquina se hicieron amigos, no unos amigos que van al parque a jugar pero si un amigo con quien hablar. Desde entonces mi familia es más feliz y de vez en cuando también los vecinos vienen a visitar a Pablo y a su amigo.
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