¡Cuidado! soy yo

¡Hola a todos! Mi nombre es varicela. Seguro que habéis oído hablar de mí alguna vez, pero…
¿Sabéis quién soy realmente? Os voy a contar un poquito de mi vida:

En primer lugar, deciros que no les caigo bien ni a los niños ni a los adultos. Soy una enfermedad muy contagiosa producida por el virus Varicela-Zoster y os preguntaréis ¿Cómo puedo saber si está en mi cuerpo? Pues muy sencillo, primero, te provocaré fiebre, dolor muscular, malestar general y, al cabo de los días, te aparecerán unas ampollas rojizas por todo tu cuerpo (cara, espalda, brazos, piernas e incluso en la garganta) que harán que te rasques de forma incontrolada. Un consejo, no lo hagas, a menos que quieras tener un recuerdo mío durante toda tu vida, ya que te dejaré una buena marca al quitarme mi costra.

Aunque no soy una enfermedad que esté en ti por largo tiempo, soy muy fastidiosa por el picor que produzco. ¡Ah! se me olvidó decirte que al rascarte puedes infectar mis ampollas y complicarlo todo aún más. Ten cuidado al toser o al estornudar, o si alguien te toca mis ampollas, ya que entraré en contacto con esa persona.

No me gustan para nada los alimentos fríos ni la comida blanda, tampoco unos polvos blancos que me echan para desaparecer. De la misma manera, tampoco me gusta que estés sin salir ni que te juntes con tus amigos, ya que eso dificulta mi contagio.

Al día de hoy, estoy muy triste, ¿sabes por qué? Porque en el año mil novecientos setenta y cuatro, un científico japonés llamado Michiaki Takahashi, realizó sus primeros ensayos para disminuir mi aparición y, a partir del año dos mil siete, en España, se empezaron a vacunar niños desde su segundo año de vida, lo que ha provocado que yo prácticamente desaparezca.
Así que, si no quieres que entre en tu vida…¡¡VACÚNATE!!

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