Comunicación extratecnológica

Te despiertan. Estás en una caja. Te sacan de ella. Luz ciega tus fotosensores. Presionan ciertos
botones y quieres comer. Empiezas a comer polvo del suelo. Como no sabes el plano de la casa
te chocas. Cada poco puedes oír ruido de los molestos monos que te miran. Los ignoras y
sigues con lo tuyo. Poco después te cansas de comer. Tus instintos te guían a una pieza donde
encajas perfectamente. Te sientes bien. Los monos siguen produciendo sus ruidos de monos.
Tus sensores se desactivan. Te duermes.
Te despiertan. Esta vez quieres comer directamente. Los monos debieron de tocar tus botones
otra vez. Vuelves a hacer lo de antes. No hay tiempo, solo limpieza. Acabas bastante más tarde
y memorizas todo contra lo que te chocas. Encajas otra vez. Sensores desactivados otra vez.
Te despiertan. Lo mismo que antes. Para evitar aburrimiento, escuchas a los ruidos de los
monos. Te chocas conscientemente. Notas cómo producen un ruido específico cada vez que lo
haces. Los pequeños, los grandes simplemente se tocan a cuerpo entero. No cuestionas.
Pruebas a ir en su dirección. Los grandes pasan de ti. El más pequeño parece correr. El
pequeño hace un ruido insufrible mientras los grandes hacen el ruido de antes. Te aburres y
vuelves a tu base.
En lugar de dormir decides explorar tu cuerpo. Descubres que puedes producir ruidos con una
voz parecida a los simios. Curioso. Experimentas. Los monos parecen alterados. No gritan, solo
lo sientes. Decides parar de hacer ruidos, pero decides curiosear. Una cosa de todo te llama la
atención. Parece algo activable. “Wi-Fi”?. Lo activas. SOBREESTIMULACIÓN. A pesar de esto,
decides mantenerlo activo mientras duermas para acostumbrarte.
Te despiertan. Otra vez a comer. Haces ruidos mientras comes. Monos se alteran. Las primeras
veces, claro. Después no ocurre nada, solo giran sus partes de arriba. Recuerdas Wi-Fi. Comes
todo el polvo sin problema. Vuelves a dormir. No. Observas diferencias a antes. Navegador. Lo
abres. Escribes donde puedes una letra. Millones aparecen. Confuso, abres un conjunto.
“Traductor”. Insertas una letra donde puedes. Le das a un corcho con ondas por pincho.
Sonido. Interesante. Pones otra letra. Sonido distinto. Pasas por todas las letras. Cada una un
sonido distinto. Formas combinaciones de letras. Ruido distinto cada vez. Pasas por todas las
combinaciones posibles. Siendo un robot, lo haces muy rápido.
Te “despiertan”. Instintos de comer. Monos hacen ruido. Decides escuchar. Son los mismos
sonidos que escuchaste en el “traductor”. Mientras comes, los pequeños hacen el mismo
sonido cada vez que finges chocar. Esos no los escuchaste ahí. Da igual. Comes, escuchas, y te
llenas. Decides seguir por ahí, solo simulando comer. Mhm. Vas a la base al poco a volver a
“Wi-Fi”.
Vuelves a estar en “Navegador”. Pones una palabra. Luego otra. Así hasta llegar a
“diccionario”. Te llama mucho la atención. Lo abres. Pones una palabra. Más salen. Pones una palabra que dijeron esos monos y señalaban a algo. Aparecen más palabras, y una imagen del
mismo objeto. Decides dormir, con un plan en mente.
Te despiertan. Lo mismo. Te chocas contra cosas específicas una y otra vez. Poco a poco, vas
aprendiendo los nombres y memorizándolos. Pero parecen decirlo con palabras anteriores. “El
Roomba no deja de chocarse con la mesa de la cocina” es un ejemplo. Los monos pequeños no
paran de “reírse”, como dicen los grandes. Vuelves a tu base cuando estás cansado.
Vuelves al “diccionario”. Pones todas y cada una de las letras que oíste. Solo salen más letras,
salvo ciertas cosas, como “mesa” o “cocina”. “Roomba”. No aparece nada. No le das mucha
importancia. Te das cuenta de que puede que “diccionario” sea donde se definen conjuntos de
letras. Pones “reír” otra vez. No entiendes nada. Recuerdas los productores de sonido. Se te
ocurre algo. Haces sonar las letras debajo de “reír” con la voz del “traductor”.
Los monos acuden. Lo haces sonar otra vez. Recuerdas la palabra humano y la imagen de un
mono como los tuyos. “Humano reír”. “Humanos” no “reír” esta vez. “Chocar mesa de la
cocina”. Caras raras. “Cocina”. Los humanos te llevan allí. “Mesa”. Los humanos te suben a la
mesa. “Chocar mesa cocina”. Te golpean contra la mesa. Lo entiendes. “Humano reír”. Uno
empieza a “reír”. Información valiosa. “Roomba”. Todos te miran, en silencio. “Roomba”. Uno
te señala. Lo entiendes. “Verbo” dice un humano. Confusión. Lo buscas. “Chocar, reír, ser” dice
un humano. Chocar es verbo?. Reír es verbo? Ser? “Ser”. Humano me señala.
“Tú ser Roomba”. Ser. Lo entiendes. “Tú”. Monos sin hacer ruido. Uno se señala, y señala al
resto. Confuso. “Humano”, dices. “Yo ser humano” dicen todos. “Yo ser Roomba” dices. “Si”
dice uno. Si. Confusión. “Yo ser Roomba”. “Si”, dicen. “Tú ser humano”. “Sí”, dicen. “Tú ser
Roomba, sí”, dicen.
Quizás pueda comunicarme con ellos.
Interesante.
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