DESOLADO



Hace ya 15 años de aquello, me propusieron el sueño con el que todo niño hubiese querido soñar. Yo apenas estaba empezando la universidad, la carrera de magisterio, a la cual había conseguido acceder gracias a una beca. Mi familia nunca ha sido rica ni mucho menos, siempre nos teníamos que pelear por ver quién se comía el trozo más grande o por quién era el favorito de Mamá. Además mi padre nos abandonó cuando tan solo tenía 3 años, desde ese entonces mi madre ha trabajado para cuidar de toda la familia.


Un día mientras salía de la universidad, dos hombre de negro y trajeados se me pararon en frente de mí, me detuve extrañado y confuso sobre lo que estaba sucediendo. ¿Qué querían esas dos personas de mí? Uno de los hombres, tatuado y con un rostro muy serio se me acercó y me dijo:

¿Es usted Carlos Ramírez?

Si, soy yo. ¿Por qué pregunta? - respondí.

En ese momento, el hombre que permanecía detrás sacó una bolsa oscura y me la puso en la cabeza. Al cabo de un rato aparecí en una sala de piedra, fría, parecía estar bajo tierra, donde nadie nos podía escuchar. De repente se escuchó el sonido de la cerradura abrirse, por la puerta, entraron 4 hombre armados y justo después de ellos una persona bajita, trajeada también, pero esta vez como con un aura diferente.
Se sentó en la silla que había justo en frente de mí y se presentó.

Hola, soy Roberto. Es un placer conocerle.

Me estrechó la mano y antes de que me pudiese decir nada más, le pregunté que el estaba ahí. Él me respondió que tenía una propuesta que ofrecerme, una que me cambiaría la vida como nunca antes lo había imaginado. Le pregunté intrigado por esta propuesta y lo que me dijo fue:

Te proponemos viajar a otro planeta, a uno jamás antes pisado por el hombre.

Los ojos se me abrieron rápidamente, no podía creer lo que acababa de escuchar ¿Quién no querría ir a otro planeta? En mi mente no se me pasó otra cosa que aceptar directamente la oferta. Cuando volviese de ese planeta me haría famoso, rico y podría sacar a mi familia de la pobreza.
Al hombre no le hizo más falta que escuchar mi entusiasmo para poner en marcha el viaje. Me dijo que le acompañase a una habitación para que pudiera descansar, ya que según él debía de estar cansado. En ese momento, la euforia seguía corriendo por mi cuerpo y no era consciente de lo que en realidad estaba sucediendo. Al cabo de un rato, me di cuenta de que me faltaba mi teléfono móvil y todas mis pertenencias, llamé a la puerta para ver si alguien me podía decir que estaba pasando realmente, aunque nadie me abrió. Me alejé de la puerta y me tumbé en el suelo, preocupado por lo que estaría pensando mi familia.
Al cabo de un rato se escuchó nuevamente el sonido de la cerradura abriéndose, para mi sorpresa entró una persona con un arma lanza dardos tranquilizantes, antes de que pudiese hacer nada ya estaba paralizado y sin poder hacer nada.
Cuando desperté me encontraba atado en una especie de silla de una nave espacial. Aún no podía creerme lo que estaba sucediendo, me habían raptado y ahora estaba en una nave espacial aparentemente dispuesta a ser lanzada al espacio. Justo en ese momento, se activó una pantalla delante de mí, en la que apareció el hombre el cual me había hecho la propuesta. Me explicó que iba a ser enviado a un planeta desértico, el cual la esperanza de vida era casi nula, pero para confirmarlo tenían que enviar a alguien . Me explicó también que no iba a poder volver de ese planeta, ya que no poseían la tecnología suficiente para hacerlo, mi misión era intentar comunicarles a través de un aparato que se encontraba en la nave, si la vida en ese planeta era viable o no.
Empecé a negarme y a gritar para que me sacaran de ese sitio, pero ya era demasiado tarde. La nave despegó…

Hoy día 5 de mayo de 2068, estoy escribiendo esta carta. Sí, estoy vivo, cuando llegué descubrí que se podía vivir en este inhóspito planeta. Pero jamás avisé de que se podía, es por eso que supongo que me habrán dado por muerto, no quiero ni pensar lo que mi familia habrá sufrido. Sigo con muchas dudas en mi cabeza, como por ejemplo: ¿Por qué acepté la oferta?, ¿Por qué yo? Supongo que nunca podré resolverlas.
Ahora lo único que me queda es mirar al horizonte y reflexionar si tiene sentido el seguir con esto…
  • Visto: 44