El Diario de la Realidad

Todos mirándome, sufriendo, llorando, se notaba, no podía acabar con esa... cosa. Él sólo estaba ahí parado, mirándome fijamente por si me levantaba y empezaba a atacarle, aunque supiera que no me podía levantar. Se escuchaba muy mal, como si tuviera los oídos taponados, pero igualmente se escuchaba como gritaban todos un “levántate, aún puedes ganar”.

Era el año 2047, tenía 19 años, y al parecer... de tanto entrenar me volví uno de los hombres más fuertes de este mundo. Fui encarcelado por tráfico de microchips y me condenaron a 4 años de cárcel, ahí fue cuando me enteré que creyeron que era débil, y me pusieron en una celda donde cada 5 minutos, alguien venía a mis compañeros a desahogarse a golpes, nadie decía nada, mis compañeros ni intentaban defenderse, hasta que llegué yo. El primero que llegó a la celda para desahogarse en medio de mi estancia fue el más fuerte del centro. Vino hacia mí, fue muy inesperado, tuve que golpearle y acabar con él. Ellos me miraron con felicidad pensando un “estamos salvados”. Pasé de su cara y me dirigí a la cama. Desperté en otro sitio, no había nadie, sólo yo tumbado. De repente, llegó una sombra que me guio a una arena, era inquietante ver que al llegar era enorme, me explicaron las reglas: 1 pelear hasta la muerte, 2 al ganar, tienes una hora de descanso, ya que es un torneo, 3 no empezar hasta que el árbitro lo diga y 4, la más importante,
si pierdes, tu universo también. La arena estaba dividida, en una parte estaban todos los seres inteligentes de mi universo, y en el otro lado, unos extraterrestes. Llegó el momento en el que llegó mi rival, era enorme, mediría unos tres metros más que yo, me miró y se rió. El árbitro dio la orden de comenzar, y en menos de un segundo, ya estaba en su nuca preparado para acabar con él. Pero algo me agarró y me tiró hacia mi posición anterior. Su brazo se había dislocado y me había tirado a mi posición, lo intenté de nuevo pero sólo para probar la velocidad a que su cuerpo reaccionaba a mi presencia, en 0,5 segundos llegué de nuevo a su nuca y me percaté de que tardó 0,8 segundos en llegar a mí, lo tenía, y al tercer intento acabé con él. Todos los humanos estaban felices ya que mi victoria les dio más segundos de disfrute con aquellos seres con los que querían estar, mientras que en menos de 2 segundos desapareció toda la grada rival. Una hora después me toco volver a pelear por mi universo. Era alguien que venía con unas leves quemaduras, pero con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando el arbitro dio la orden de comenzar y se dislocó los huesos para hacer una postura con su espada, impresionante, solo podía pensar eso, empezaron a salir chispas de su cuerpo y ahí fue cuando me di cuenta de que estaba a punto de caer, miré al púbico y sonreí. Sabía que esto iba a acabar. Cuando me giré, vi un rayo fluorescente llegando a mí, cuando me golpeó, vi que él estaba dentro, quemándose menos que yo, pero él también lo pasaba mal. Después del golpe no podía levantare, solo podía abrir un poco los ojos y escuchar muy poco. Lo único que sentí fueron los lloros y gritos de la gente diciendo “levántate, aún puedes ganar”, él sonreía, con mucha frialdad dijo: “tampoco eras para tanto”, y luego me cortó la cabeza.

Exacto, morí, pero en otra realidad creada por la alucinación de este mundo real. Al parecer, casi toda la gente está en coma por la radiación, o rogando por sus vidas al gobierno que sólo deja vivir en buenas condiciones a la gente con más recursos. Vaya, este mundo es increíble, ahora sólo intento sobrevivir, en este mundo no soy fuerte, sólo soy una persona que debido a la radiación y a la contaminación está desnutrida. Es confuso, ¿verdad? Imaginar que todo está bien en nuestro mundo de ensueño, mientras que en esta cruda realidad, la gente cómo yo está peleando por alimentos, que en realidad, no hay, sólo hay personas que al morir sirven de alimento para aquellos que viven en lujos. Conocí a alguien que me dijo antes de morir, que él dijo la realidad. Para qué voy a tener hijos... si este mundo cada vez se derrumba más, cada vez, su calidad de vida va a ser menor, lo único que quiere un padre és que su hijo pueda vivir sin problemas. Poco después él murió, fue llevado a una máquina y lo usaron de alimento, como a mí en pocos días...
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