Controversia

– Un café, por favor – el camarero asiente, dejándome solo mientras abro el periódico. No puedo contener un suspiro frustrado al leer la noticia que tiene escandalizado a medio estado de Maine.

“Muere John Brown, jefe de la empresa distribuidora de hornos más importante de Estados Unidos, a causa de, según afirman fuentes cercanas, el uso continuado del microondas”

Sabía que esto pasaría, al fin y al cabo, un invento tan innovador como ese viene con la controversia que el mismo genera entre la ciudadanía. Una pena que no tengan los conocimientos necesarios para desacreditar esos mitos.

Aún me hace gracia haberlo descubierto por accidente. Recuerdo vívidamente aquella tarde de 1945, estábamos investigando para desarrollar un nuevo radar y entonces ocurrió. El turrón de maní derretido en mi bolsillo, tal manzana cayendo en la cabeza de Newton, fue revelador. Los engranajes de mi cabeza empezaron a girar, trabajando incansablemente para comprender qué había ocurrido, y después de un año de trabajo e investigación, salió a la venta el primer microondas. Fue una oportuna casualidad, pero que sin el esfuerzo y dedicación posterior no hubiera tenido resultado

Esta misma tarde tengo el juicio, recuerdo irritado, pues no hay nada que me desagrade más que la desinformación y lo que esta conlleva.



– Señoría; mi cliente, el señor Brown, afirma que su hermano murió el pasado 14 de abril a causa del uso continuo del microondas e ingerir comida calentada en el mismo, la cual se vuelve radiactiva al aplicarle la radiación de las microondas. En consecuencia, denuncia al señor Spencer por no advertir de su peligrosidad y, por tanto, haber cometido una terrible negligencia. Quién sabe las muertes que causará en el futuro. Por estas razones, exige que se corte la producción hasta que se pueda asegurar que es totalmente seguro. – el abogado tiene una voz firme e imponente, lástima que no sepa de lo que está hablando.

– Antes de nada, lamento su pérdida, señor Brown, pero he de aclarar que el microondas no ha tenido nada que ver en la muerte de su hermano. Y no va a ser necesario cortar la producción hasta asegurar que no es peligroso; pues puedo explicárselo ahora mismo – me mira desafiante, sin embargo, continúo mi intervención con la cabeza alta.

– Como ha dicho, el microondas trabaja con ondas electromagnéticas, las cuales pertenecen al espectro electromagnético, que es la distribución energética del conjunto de las mismas. Se divide en espectro visible y no visible. Como habrán adivinado, las ondas de las que hablamos pertenecen al segundo grupo, mientras que la luz pertenece al primero. Dentro del mencionado espectro, podemos encontrarnos ondas de alta frecuencia, como los rayos X; y de baja frecuencia, como las del microondas.

También deben saber que las moléculas de agua que contienen los alimentos son dipolares, lo que significa que tienen un polo positivo y uno negativo. Al estar sometidas a ondas electromagnéticas, estas moléculas se excitan, girando para alinearse con el campo electromagnético. Se mueven rápidamente haciendo fricción unas con otras, desprende energía y se libera en forma de calor. Al calentarse las moléculas de agua, el resto de la sustancia donde éstas se encuentran también se va calentando. Como pueden observar, en ningún momento se altera la composición del alimento, por lo que éste no se vuelve radioactivo ni peligroso para sus consumidores.

– Si eso es cierto, ¿Por qué al calentar un huevo en el microondas explota?

– Muy sencillo. El agua que contiene dentro se evapora, por lo que se crea una acumulación de vapor dentro de la cáscara que provoca que el alimento explote.

– Bien… Antes ha comparado las ondas que emplea el electrodoméstico con los rayos X. Sin embargo, para someterse a estos hay que tomar precauciones, lo cual no se hace para usar el microondas. ¿Cómo asegura que la exposición al aparato en funcionamiento no es nocivo para la salud?

– Por una parte, las ondas del microondas son de baja frecuencia, esto las convierte en ondas no ionizantes, lo que significa que no tienen la capacidad de modificar la estructura interna de los átomos. La protección que este tipo de onda requiere se garantiza gracias a la malla de metal con agujeros que se encuentra en la puerta. Estos agujeros tienen dimensiones específicas para que las microondas no quepan, debido a su longitud de onda, y, por tanto, no puedan salir; pero las ondas luminosas del espectro visible sí. De esta forma, las ondas del microondas rebotan y vuelven a calentar los alimentos, mientras que las de luz pasan por los agujeros y permiten que veamos lo que estamos cocinando.

No tuve que esperar a escuchar el veredicto del juez para saber que había ganado. Los hechos científicamente probados son irrefutables, al menos, hasta que otro hecho científico lo desmienta.
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