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La bóveda celeste

Me desperté de mi siesta como cada día, a las 5:30, y me fui a preparar algo de merendar, y mientras me comía un bocadillo de jamón recordé que esa misma tarde había quedado con mis amigos para ir al campo por la noche. Recordé también la hora a la que habíamos quedado, y no me hizo gracia. Habíamos quedado a las 6 de la tarde en una zona que estaba a 20 minutos de camino de mi casa.

Me fui a preparar lo más rápido que pude e hice la mochila con lo básico para ir esa noche de excursión. Sali de casa, cerré y empecé a correr porque vi que no llegaría a tiempo. Al final sí que llegue a tiempo, pero jadeante por correr. Todos mis amigos se rieron de mí y nos fuimos en la furgoneta de uno de ellos. En la furgoneta nos pusimos a hablar:

- ¿Y tú porque casi llegas tarde? - Me preguntaron

- Me dormí y no me acorde que habíamos quedado- Respondí

- Si es que... Eres al único del grupo que le podría pasar eso- Se rio de mi otro amigo

- Si, pero mejor que no se olvide de la excursión, que él es el único que sabe del espacio y las estrellas y el que nos tiene que explicar todo lo que veamos- Dijo otro

En efecto, yo era el único del grupo que sabía de astronomía y el que se lo tenía que explicar al resto, y por eso era un eslabón imprescindible del grupo. El viaje fue de dos horas, pero, al fin, llegamos al punto al que íbamos. Era un descampado a media hora de la ciudad de León, habilitado para acampar, aunque no solía haber nadie.

Nos asentamos y empezamos a abrir nuestras tiendas de campaña y a repartirnos en las tiendas. Nos sentamos a cenar y hablamos del viaje y de lo que podríamos ver aquí y, obviamente, me preguntaron a mí. Ya sabía que esto iba a pasar, por lo que les regale un libro a cada uno. En ese libro ponía todos mis conocimientos sobre astronomía, y un poquito más que había añadido de internet. El libro lo había escrito yo y por eso estaba tan feliz de dárselo. Lo recibieron muy bien, y me dieron las gracias porque así podían saber ellos de astronomía sin que yo les explicase nada y, aunque ya les había dado el libro quisieron que les explicase yo las cosas, como si fuese una clase de la universidad.

Terminamos de cenar, recogimos y sacamos unas mantas de las tiendas de campaña para no pasar frio mientras yo les explicaba:

-Presten atención alumnos, porque esto puede entrar en el examen- Puse voz de maestro mientras reía

-Entendido señor profesor- Dijo uno de mis amigos entre risas

- Me aburro- Grito otro amigo casi ahogándose de la risa

-Ya empezamos, pero guardad silencio- Dije





Ahí empecé a explicar todo lo que querían saber y lo que hoy le iba a contar. Les expliqué sobre los planetas, estrellas, nebulosas y cinturones de asteroides un poco por encima y me metí de lleno con el tema de ese día, nuestros alrededores, es decir, el sistema solar. No profundice mucho en el tema de planetas interiores, salvo en marte, porque me pareció interesante contarles sobre el planeta rojo. Tampoco profundice mucho en las estrellas porque ese era el tema del día siguiente. Les explique sobre Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, además del sol y de la luna. También les explique un poco sobre el cinturón de Kuiper, que es el que está más alejado, detrás de Neptuno.

Quedaron asombrados por mis explicaciones, pero ya hacía mucho frio y nos fuimos a dormir.

Me desperté el ultimo, a las ocho y media. Todos ya estaban levantados y listos para irnos de excursión por el monte. En esa excursión vimos un montón de animales diferentes y paisajes preciosos. Nos reímos e hicimos alguna broma y nos sentamos a comer en el campo. Después de comer recogimos todo y volvimos a las tiendas de campaña. Pasamos la tarde haciendo juegos y, por la noche les volví a explicar un poco cosas generales sobre el cielo y las estrellas y ese día me centré más en las estrellas.

Empecé con cosas más generales, como lo pueden ser las constelaciones más importantes y acabé con cosas más complejas, como la fuerza de la luz de las estrellas. Entre medias les explique cosas más comunes como el cinturón de Orión, las osas mayor y menor y a como orientarse en el campo a través de la estrella polar, que marca el norte.

Esa misma noche nos fuimos a nuestra ciudad. Al llegar nos despedimos y nos fuimos a casa.
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