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Buenos días, ¿oyes voces?

Buenos días. Te habrás percatado de que últimamente tu estado de ánimo no es el mismo que antes. Debes de atribuirlo a que “hoy no es tu día” pero ya llevas unas cuantas semanas. Deberías darte cuenta: no estás bien, algo pasa en tu cabeza. Y yo sé lo que es, pero, mejor no te lo digo, dejo que lo descubras por ti mismo.
Empiezas a oír voces que nadie más escucha, ¿te estás volviendo loco? Te distancias de tus amigos, eres incapaz de conciliar el sueño y tu estado de ánimo es deplorable. Decides ir al médico, puede que ellos sepan decirte qué te pasa. Mientras le cuentas todo aquello que te sucede y te resulta anormal, la doctora te mira preocupada.
- Mejor que te vea un psiquiatra. - te dice y no añade nada más

Eso te confunde, ¿qué está pasando?

Buenas tardes. Soy tu psiquiatra puede que no lo sepas, pero esos síntomas que tienes pueden ser esquizofrenia. No me pongas esa cara de asustado. No sé qué creerás saber sobre los psiquiatras, pero mejor te lo aclaro. Soy un médico especializado en problemas de salud mental. Puedo recetar medicamentos, cosa que un psicólogo o psicóloga no puede. Ya está, no tengas miedo, no voy a comerte, solo estoy aquí para ayudarte a que dejes de oír voces. ¿Por qué lloras? No te voy a internar en un hospital psiquiátrico si no es necesario, puede que ni siquiera tengas esquizofrenia, puede ser psicosis. Tu vida va a seguir más o menos parecida a la de antes. ¡No estás loco! Deja de decir eso. Te voy a recetar quetiapina, es un antipsicótico atípico. Un consejo: no leas el prospecto.
La primera vez que te la tomas sientes un efecto sedante que te deja dormido al cabo de unos minutos. Y así todos los días. Puede que no sea un efecto secundario, ¿y si la intención del psiquiatra era tenerte sedado?
Decides no hacerle caso y mirar el prospecto pero de lo único que te has enterado es que sirve para tratar la bipolaridad y la esquizofrenia. A parte de que tiene muchísimos efectos secundarios. ¿Qué estás tomando? ¿Qué se supone que está sucediendo en tu cabeza?

Una inmensa red de neuronas forma tu cerebro. Estas se comunican para pasarse la información que controla todo lo que sucede en tu cuerpo. Son las responsables de todo lo que te vaya a ocurrir. La neurona tiene una forma especial, como su función: compleja y diferente.
Te miras en el espejo. Todavía no te has tomado la quetiapina así que te sientes más o menos despierto. Tu vida también va cogiendo una forma diferente a la de los demás. Te distancias de las otras personas, por mucho que lo intentas, no puedes llegar a tocarlas, como las neuronas entre sí, ellas tampoco pueden. Para comunicarte solo tienes tus palabras, ellas tienen las sinapsis. Una parte de tu cuerpo que no llega a tocar a las otras personas, pero puede comunicar muchísimas cosas. Tú tienes palabras, ellas neurotransmisores. Tú tienes verbos y adjetivos, ellas serotonina y dopamina.
La cabeza te vuela con todas estas comparaciones. Y en el centro del caos que forman tus pensamientos, se encuentran ellos, los antipsicóticos. Intentas entender qué pintan en todo esto, cómo te van a ayudar, o si solo van a sedarte. Las voces vuelven a hablarte. ¿Qué ha fallado? Te transportas a nivel celular, y ves como la quetiapina bloquea las conexiones por donde debería pasar la dopamina y en cambio abre aún más los receptores de histamina.
Las voces se callan. Te estabilizas. Ya está, la psicosis pasó.
Decides llamar a un amigo, pero, ¿cómo se lo vas a explicar? Mejor lo dejas para mañana, en un momento donde estés más tranquilo, sin tantos estímulos que te puedan afectar.

Buenas noches, ¿sigues oyendo voces?
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