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HUELGA DE CERILLERAS


30 de junio de 1888
Querido diario:
Me llamo Lisa. Llevo mucho tiempo trabajando en la fábrica de cerillas Bryant & May. La empresa nos paga una miseria, pero encontrar un trabajo para una mujer no es tarea fácil, así que nos apañamos con lo que tenemos.

Nos dividen en varios grupos de trabajos, como cortar la madera o empapar los palillos en fósforo blanco. Todas las mañanas entramos puntuales a la fábrica y olemos el fósforo, ese fósforo…

La empresa empezó a utilizar el fósforo blanco después de que Charles Sauria descubriera que se podía utilizar en las cerillas para aumentar la llama en 1830. Estas son más vendidas que los lucíferos (cerillas), inventadas por accidente por John Walker en 1826 mientras intentaba crear un explosivo. En vez de crear una bomba, creó una gota compuesta de sulfuro de antimonio y clorato de potasio, que se había endurecido al mezclarse con goma y almidón. Esta gota, al frotarla contra algo áspero, alcanzaba suficiente temperatura para crear una pequeña llama. Y a esto es a lo que nos dedicamos, a recrear el trabajo de Walker.

1 de julio de 1888
Desde que hacemos cerillas con fósforo blanco, muchas de las cerilleras han empezado a tener dolores de mandíbula y se les caen muchos dientes, pero la fábrica niega que el motivo sea nuestro trabajo.

Cada vez nos imponen más multas por tonterías. A Sarah, una amiga mía, ¡le han hecho pagar 6 peniques porque se le había caído una caja de cerillas! Parece poco dinero, pero comparado con el salario que nos pagan por estar 14 horas aquí, es una barbaridad. Además, la caja de cerillas no costaba eso, por mucho que el director dijese que era una multa justa.

Nadie quiere este trabajo, todas las que estamos aquí es por necesidad. Pero no sé si aguantaremos mucho más…

2 de julio de 1888
Hoy ha pasado algo…inimaginable. Han despedido a una cerillera sin motivo alguno, aunque en el expediente habrán puesto algún pretexto que será falso. Hoy, por primera vez en la historia de Gran Bretaña, haremos una huelga. Nos sobran motivos para hacerla, pero seguro que no tenemos toda la opinión pública de nuestra parte. Muchas de nosotras tenemos miedo: miedo a que no volvamos a encontrar trabajo, miedo a que todos nuestros esfuerzos sean en vano, y miedo a tener que volver a la fábrica.

6 de julio de 1888
Todas las cerilleras de la empresa estamos en huelga; la fábrica ha cerrado de forma temporal. Reclamamos un salario digno, mejora de las condiciones laborales y nuestros derechos como empleadas. Ni la policía puede pararnos, sus palos de metal no pueden apagar la llama de la justicia.

16 de julio de 1888
La huelga ha terminado. Hemos llegado a un acuerdo con el director de la empresa, donde nos garantizan mejores condiciones laborales y salarios más justos.

Bryant & May estaba recibiendo muy mala prensa al haberse enterado los medios de la fosfonecrosis, enfermedad provocada por el fósforo blanco que hace que el hueso de la mandíbula vaya muriendo, lo que ponía a la empresa como culpable de las enfermedades de las cerilleras. Esto ha ayudado a que llegáramos a un acuerdo más rápido.

Mucha gente nos aplaude desde las calles, pero casi ninguna empresa nos quiere contratar por temor a que nos revelemos contra ellos. Es duro decirlo, pero no sé si todo esto ha valido la pena.


13 de junio de 1910
Querido diario:
Por fin se han alertado de todas las enfermedades que puede llegar a causar el fósforo blanco, desde irritación en la garganta hasta daños en pulmones, corazón, riñones…
Por fin se ha prohibido su uso.
Por fin se utiliza el fósforo rojo en las cerillas, y de forma más controlada y segura.
Pero nosotras quedamos en el olvido.

23 de mayo de 2022
Querido diario:
Te empezó a escribir mi bisabuela hace más de cien años, y ahora continuo yo su historia.
Voy a mi pueblo y tengo que encender la chimenea. Cojo una cerilla y la observo con detenimiento. En su cabeza, hay clorato potásico, azufre, y óxido de hierro. Al rasparla sobre la cinta que contiene vidrio en polvo y fósforo rojo, una pequeña cantidad este último componente se transforma en fósforo blanco, lo que provoca la llama. Para que no se descontrole, en el palillo de la cerilla hay fosfato monoamónico, un compuesto químico que se utiliza también en algunos extintores.

Hoy, sostengo en mi mano el trabajo y la historia de mujeres luchadoras y de científicos. Miro el palillo, y veo que todo lo que tenemos lo han hecho otras personas.

Hoy, me doy cuenta que hasta lo más sencillo tiene una historia.
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