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El cambio del cambio climático

Por fin ha llegado el día. Mi momento para intentar salvar el mundo se acerca. Me da miedo no estar a la altura de las expectativas de la familia y amigos o de que no salga bien la puesta en funcionamiento de mi invención.

Pero para entender mejor la situación, empecemos por el principio: una presentación y mi historia desde el inicio. Hola, me llamo Uisce, tengo veintiocho años y nos encontramos en el 2037. Cuando nací, el planeta Tierra, ya estaba en crisis climática, y solo ha ido a peor. Mientras crecía, cada día en las noticias anunciaban las catastróficas subidas de temperatura, los altos niveles de gases de efecto invernadero y las consecuencias de estos como las sequías.

Cada vez, las inundaciones eran peores, los casquetes polares se reducían más, el nivel del agua del mar aumentaba más de prisa, la temperatura solo subía y subía y las sequías, cada vez más largas y recurrentes, impedían tener suficientes recursos como alimentos o agua. Aunque mucha gente era consciente y hacía pequeñas acciones, no eran suficientes para parar el cambio climático y mucho menos, revertirlo. Como mucho, ralentizaban el crecimiento de las consecuencias de este. Siempre me indignaba al mirar los telediarios y ver que ninguna empresa o gobierno hacía lo suficiente como para reducir su huella de carbono en el planeta.

Cuantos más años pasaban, las repercusiones sobre el clima eran mayores y pronto empezó a haber escasez de recursos para toda la población. Se nos agotaba el tiempo, necesitábamos una solución urgente.

Tuve la suerte de poder cursar estudios superiores y los enfoqué hacia las ciencias del clima y la ingeniería. Cuando se lanzó un proyecto de soluciones para salvar el planeta de forma global, vi la oportunidad que llevaba soñando desde mi infancia. Asombrosamente, aceptaron mi petición y pude desarrollar mi idea en laboratorios con alta tecnología. Mi invento se basaba en la fotosíntesis de las plantas. Si se recreaba ese proceso sin limitarse al dióxido de carbono, sino englobando todos los gases de efecto invernadero, y se pudieran transformar en nitrógeno, oxígeno y otros gases que conforman la atmósfera, no solo podríamos frenar el cambio climático, podríamos hasta revertirlo.

Había trabajado muy duro durante mucho tiempo y al fin, el momento del lanzamiento de mi invento, el robofotosint, hacia la atmósfera dejaría de ser un sueño. El lanzamiento lo elevaría, y el robot, dotado con unos motores alimentados por placas solares, se mantendría en el aire mientas descontaminaría el aire. Que hubiese tenido la oportunidad de llegar tan lejos, era increíble. Todo parecía ser sacado de un libro de ciencia ficción. La cuenta atrás había empezado. Tres, dos, uno….

Estamos en 2040 y por primera vez en décadas, la contaminación de la atmósfera se ha reducido. Mi invento fue un éxito que pronto se puso en producción para lanzar más unidades. La temperatura, aunque de forma extremadamente lenta, está bajando. He inspirado a mucha gente, y por encima de esto, he salvado al planeta y a las generaciones venideras. Un pequeño gesto, como la solicitud a ese programa, ha cambiado el destino de toda la humanidad. Espero que mi historia pueda servir de ejemplo para futuros retos y por muy impotentes que a veces nos sintamos, siempre podemos llevar a cabo acciones que mejoren nuestra realidad.
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