SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

Megan tenía mucho sueño aquella mañana. Dodo no había parado de moverse en toda la noche y la había despertado unas cuantas veces. El perro siempre dormía con ella y no hacia ningún ruido, pero tenía miedo a las tormentas y esa noche no había parado de llover y tronar ni un segundo. Megan se olvidó de apretar el botón para desconectarlo.
Dodo le hacía mucha compañía, sus padres lo habían fabricado para ella por su décimo cumpleaños y desde entonces eran inseparables. El perro era uno de los muchos inventos de sus padres y aunque era bastante perfecto y similar a un perrito de verdad, tenía algún que otro fallo. Dodo tenía un ladrido ensordecedor, cosa que molestaba a Megan, pero aparte de eso y el miedo a las tormentas que le hacía llorar sin parar emitiendo unos gruñiditos muy extraños estaba muy contenta con él.

Como seguía lloviendo, Megan decidió que no iría al colegio y que ese día la clase la seguiría online. Sus padres tenían su laboratorio al lado de casa y Megan disponía de un ordenador de pantalla plana enorme en el que podía seguir sus clases mejor que cuando iba al colegio. Su clase era muy pequeña y el pupitre aún más. Se sentaba al lado de Paola, que cada vez que escribía le daba un codazo al acabar el renglón, algo que hacía enfadar mucho a Megan.

Claudia y Martin, los padres de Megan estaban en la cocina, ella bajó para sentarse con ellos mientras ellos tomaban su desayuno. Siempre los acompañaba mientras ellos comían.

Claudia la saludó muy sonriente y Martin como siempre le dio una palmadita en la espalda.

- Hoy me quedaré en casa y seguiré la clase online. - dijo Megan.

- De acuerdo Megan - contestaron los dos al unísono. Si falla la conexión a internet o no funciona alguna cosa nos avisas, estaremos trabajando en el laboratorio – añadió Martin sonriendo.

- De acuerdo papá – contestó Megan que se levantó y se fue a su habitación.

Claudia y Martin se miraron con tristeza al ver subir a Megan a su habitación, sabían que el momento estaba llegando y esta vez si que le habían cogido cariño. A pesar de que no habían logrado la evolución que querían en cuanto a sus sentimientos, Megan había conseguido perfeccionar las funciones matemáticas que ellos llevaban años sin ser capaces de conseguir en un tiempo récord. Con su ayuda habían creado a Dodo, que a pesar de ser un perro tenía más sentimientos que ella misma. Con lo que aplicando las nuevas mejoras de Megan y sus nuevos progresos ya tenían lo que estaban buscando: la inteligencia artificial y la robótica con sentimientos por fin podría ver la luz: Cameron no tardaría mucho en ser conectado.

Megan empezó la clase. Como siempre fue la primera en acabar los problemas que había planteado la profesora. Megan era un genio en matemáticas y nuevas tecnologías, lo malo, que era muy avanzada comparada con los niños de su clase y cuando acudía de forma presencial se aburría mucho esperando que sus compañeros acabaran las tareas. Por ello muy a menudo se quedaba en casa como había hecho aquel día, y mientras esperaba a que corrigieran los ejercicios en la pizarra, ayudaba a sus padres con las programaciones que le mandaban. Para ella, era como resolver un sistema de ecuaciones con tres incógnitas, despejando las ecuaciones y sustituyendo en el lugar adecuado el resultado era rápido. Era como leer entre líneas, una cosa muy simple que ella había ido mejorando con la práctica.

En ese momento, sus padres estaban trabajando muy duro en un nuevo proyecto. Megan colaboraba con ellos aplicando algoritmos matemáticos sencillos para hacer programaciones de funciones complejas en MEG5SEN, el nuevo software que ellos llevaban diseñando desde hacía varios años. Con el nuevo lenguaje CM que ya tenían muy perfeccionado ellos y que Megan con sus mejoras había conseguido que acabara de funcionar tal y como ellos querían.
Claudia y Martin no le habían explicado mucho sobre el nuevo proyecto, solo le habían dicho que sin ella nunca se habría podido llevar a cabo, con eso Megan siempre sentía más ganas de continuar trabajando en la programación cuando sus padres se lo pedían.

El día pasó y los tres se sentaron alrededor de la mesa para que Claudia y Martin cenaran. Megan esa mañana, por fin había resuelto la última secuencia de datos para conferir sentimientos, por fin lo había conseguido descifrar. Por ello recibió muchos agradecimientos por el gran trabajo realizo.
En ese momento Martin como siempre le dio una palmadita en la espalda que duró más de lo normal, Martin presionó con fuerza el botón que se encontraba debajo de su cabeza y con voz triste pronunció su nombre: Megan…


  • Hits: 346