Destino Ponderado

Las lamas de las ventanas comenzaban a abrirse, emitiendo un suave zumbido que, junto con los primeros rayos de sol de la mañana, alteraban la rotunda calma que había predominado en la noche. Como cada día, hacía su aparición Riel, asistente virtual que en forma de holograma se manifestaba en el centro de la habitación. De estatura baja y aspecto abstracto, aquel ser de artificiosa inteligencia trataba de despertar en el tono ideal al durmiente, basándose en los últimos datos que manejaba sobre él, para que comenzara su día de la manera correcta.

- ¡Buenos días, Walt!. - expresaba con una intencional y exagerada positividad, dirigiéndose al somnoliento humano, que últimamente presentaba multitud de emociones negativas. - Son las 6:54 del día 19 de abril del año 2073. Seguimos en periodo de tormentas, por lo que no está permitido salir al exterior. El evento prioritario del día en tu calendario es: "Anomalía cardíaca número tres"; categoría: "Salud"; hora estimada de inicio: "10:06". Como en anteriores ocasiones, los pasos a seguir son equivalentes. Aún así, te los recordaré: Acude a tu centro de salud al menos dos horas antes del evento, allí te aplicarán el tratamiento correspondiente; utiliza el Fastloop como medio de transporte, pues no está permitida la actividad exterior hoy; por último, mantén la calma hasta entonces, así minimizarás los posibles síntomas.

Walten escuchaba al entusiasmado personaje con la mirada fija en las rendijas de su ventana , observando la habitual tormenta soleada de mediados de Abril. Mientras, Riel continuaba su sermón matutino:

- Tu condición física es mediocre y tus constantes vitales son las habituales, exceptuando una anomalía en tu ritmo cardíaco, que se muestra inusualmente acelerado. ¿Te gustaría escuchar música relajante? - Walten, absorto en sus pensamientos y aún somnoliento, no articulaba palabra. - Lo tomaré como un sí. Por cierto, el desayuno está listo. He disminuído la dosis de azúcar, espero que aún así te guste. - Una música lenta de piano sintetizado comenzó a sonar.

Tras unos minutos Walten reaccionó, se desplazó hasta el fondo del apartamento y, tras abrir la compuerta del robot de cocina, tomó el insípido desayuno que este le había preparado. Se acercaba la hora del acontecimiento del día. En poco más de dos horas sufriría con certeza absoluta una alteración cardíaca que sería fácilmente mitigada gracias a las predicciones calculadas por los eficaces algoritmos que se alimentaban de datos provinientes del dispositivo implantado en su pecho, un SmartChest, algo anticuado pero funcional. La música de fondo disminuyó su volumen y Riel volvió a avisar:

- Tu cita en: "Centro de salud noroeste" está prevista para dentro de veinte minutos, acude a: "Estación Fastloop" en: "Distrito dos". Los próximos viajes saldrán en tres, seis y nueve minutos.

Walten se comenzaba a sentir inquieto, la angustia brotaba de unos pensamientos que le abrumaban y apesadumbraban cada día más. En su mente había cobrado fuerza la idea de que estos eventos no eran más que ficción para mantenerle distraído y alienado, para convertirle en un número más que ofrecer en los informativos. Al fin y al cabo todo lo que había vivido hasta ahora había sido predicho con éxito, como si habitara una realidad simulada inalterable. Parecía evidente que su vacía existencia se desmoronaba ante la certidumbre absoluta que le había rodeado siempre, privándole de elección alguna.

No acudió a la cita. En los dos problemas previos había seguido las instrucciones sin sentir absolutamente ningún síntoma o peligro. Por lo tanto, entre recordatorios y advertencias de su asistente, permaneció en su vivienda, sintiendo por primera vez una leve incertidumbre y la satisfacción de dejar de ser un número en un algoritmo para convertirse en una persona con voluntad propia.

10:04 de la mañana. Walten sintió un dolor punzante en su pecho y un fuerte hormigueo en su brazo izquierdo. El incesante vértigo le dificultó echar a correr hacia la puerta para buscar auxilio, pues en aquel momento había tomado consciencia de lo real que era el peligro, de que estaba al borde del abismo. Instantes después sufrió un intenso mareo y comenzó a desfallecer.

- Tu ritmo cardíaco parece algo lento, Walt, ¿deseas escuchar música estimulante? - Walten solo balbuceaba. - Lo tomaré como un sí. - Una animada música de estilo technojazz comenzó a sonar. - Activaré el protocolo de emergencia en tu SmartChest. - El dispositivo implantado en su pecho comenzó a emitir descargas eléctricas ante una disminución mayor de sus pulsaciones, trantando sin éxito de reanimarlo. - La asistencia médica está en camino, intente mantenerse consciente.

Walten murió en aquel instante. Riel jamás aviso a los servicios de emergencias. En los informativos se mencionó el fallecimiento de un humano por ignorar las recomendaciones de su asistente, como se había predicho que ocurriría a ciento tres personas ese mes. Walten había sido desde su nacimiento un número. Una ponderación en un algoritmo.
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