SIN RECUERDOS

¿Puede alguien desaparecer en un túnel del tiempo? ¿Tiene sentido esta pregunta?
Me llamo Miriam Ariztimuño Garza y habito en un túnel del tiempo, aunque ya no soy yo, simplemente una presencia que nadie recuerda.
Me pregunto si unos padres pueden olvidar por completo a su hija, pueden olvidar la vida de antes y que todos sus recuerdos desaparezcan. Me cuesta creerlo, pero tal vez el culpable sea el tiempo que aunque intentemos dominarlo somos títeres en sus manos.
Nací un quince de septiembre de 2013 en Bilbao y desaparecí un nueve de junio de 2040 en un túnel del tiempo. Quise cambiar el pasado y el pasado me ha cambiado a mí.
Crecí junto a una madre cariñosa pero triste. Era pianista, bueno lo había sido, pero tras la pérdida de su mano y pie izquierdo en un desagradable y cruel accidente de tráfico el piano cerró su compuerta, las teclas blancas se amarillearon y aquel gigante azabache terminó hundiéndose en el abandono y el polvo. Era un simple mueble inerte en el salón de casa. Todo ello ocurrió antes de que yo naciera y jamás la escuché tocar, tan solo la veía mirarlo con nostalgia mientras tímidas lágrimas se deslizaban por su rostro. Siempre soñé con devolverle su mano y escucharla, que el sonido de su música me despertara cada mañana y me ayudara a dormir en las noches de invierno. Me costaba imaginar el dolor que puede sentir un pianista que ha vivido desde la infancia creando música y ahora debía de olvidarlo.
Mi padre y ella se conocieron en unas sesiones de terapia postraumática. Él era el psicólogo y se enamoró de aquella muchacha de semblante triste y quiso devolverle la alegría. Una tarea que no logró conseguir. Aunque a veces mi madre parecía feliz, nunca quiso escuchar el sonido de un piano. Se encerró en el orgullo de que no le importaba, cuando en verdad era todo lo contrario, su prolija carrera se había esfumado, y rara vez expresaba sus sentimientos.
Aquella noche primaveral de 2010 mi madre regresaba a casa tras la fiesta de cumpleaños de una amiga. Un conductor camicace se cruzó en su camino y ella calló por un barranco. El otro coche desapareció, nunca se supo quién era. Y yo me propuse cambiar el pasado.
Fui una alumna destacada en ciencias. Mi mente era calculadora y fría, solo veía fórmulas y números y un mundo futuro que me impedía conocer la historia con interés, todo aquello que nos había precedido. Solo existían en mi mente los nuevos avances de la ciencia, y yo quería estar en la lista de los grandes científicos. Estudié física y tras graduarme formé mi propio grupo de inteligencia artificial. Creamos una mano biónica para devolverle la alegría a mi madre y en ese momento me di cuenta que la ciencia estaba muy alejada del arte y de la música; aquella mano consiguió que mi madre recuperase la movilidad, pero era imposible que creara música con ella. La agilidad de una mano humana al tacto de un piano era mágica y aquella inteligencia artificial no lo conseguía.
En ese momento decidí cambiar el pasado y para ello estudié punto por punto la teoría de la relatividad del genio Einstein. Patenté la máquina del tiempo, aunque la comunidad científica no la aceptó de buen grado y temieron por mi cordura, pero yo estaba dispuesta a cambiar el pasado para poder escuchar a mi madre tocar el piano. El viaje por el canal del tiempo fue abrupto y desagradable.
Regresé a un momento en el que todavía no había nacido, la primavera de 2010. Pinché la rueda del coche de mi madre para que no pudiese arrancar y así aquel indeseable cruzaría la carretera en soledad.
Pero desde aquel día desaparecí en el túnel del tiempo, mis padres no se conocieron y yo nunca he existido para ellos. A veces los observo desde esta dimensión abstracta e indescifrable. Tuvieron otros hijos y ahora son felices. Yo por fin escuché a mi madre tocar el piano y me pregunto si aún en sueños pensarán en mí. ¿Qué vida es la real, la mía o la de ahora?
Alguien se acerca en el túnel del tiempo, me mira y se marcha. Y me pregunto si somos simples sueños y aquel que más nos gusta se convierte en realidad. ¿Existí alguna vez o habito solamente en el sueño de alguien?
El túnel del tiempo se acelera y de pronto estoy dentro de un coche, conduciendo medio dormida. Veo los ojos de mi madre acercarse, una luz me destella y el coche cae por un barranco.
¿Yo fui la causante de aquel accidente y luego me convertí en su hija? El destino nos persigue y el tiempo nos manipula.
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