¡Y un buen flagelo!

Me encontraba nadando, en una piscina infinita, de aguas rojas y profundas. Era un lago de paredes de plástico transparente y tapón de rosca. Mi temperatura era óptima, 37 grados ¡mmm que calentita!

Daba brazadas para alcanzar a Lucy, mi mejor amiga de la infancia. Ambas habíamos nacido de una misma división, y entonces ¿sería mi amiga, mi gemela o mi clon?

También estaba Sara, todas nadábamos e íbamos incorporando a nosotras todo lo esencial en esta vida. Y no, no era salud, dinero y amor. Más bien eran azúcares, aminoácidos, lípidos y un poco de oxígeno. Dicen que todo esto lo puedes encontrar en el FBS. Ya, yo tampoco sé lo que es, pero lo que sí sé es que se trata de algo más delicioso que una hamburguesa con triple de queso, mostaza y crispy bacon.

Eran las 9 a.m. y nosotras nos dábamos un festín. Hablábamos de la globalización, de los pandas, de nuestras novias y de las macrogranjas. Aunque pienses que somos unas simples parásitas, somos unas chicas cultas, con recursos, y además tenemos nuestro tímido corazoncito.

- ¡Y un buen flagelo! –Me recrimina Georgina, que como podréis intuir es la más presumida del grupo.

Conforme pasan las horas, más y más parasitas nos estamos reuniendo en la piscina.

- ¿Es que hay una fiesta? –Pregunta Sara indignada al no haber recibido la invitación. Ella es la más popular de todas.

Estamos que no cabemos, Sara me está metiendo su codo en mi ojo. Dos millones por mililitro dicen que somos, a través de megafonía.

- ¡Tía que me pisas mi única mitocondria! –Se oye a lo lejos.

Y de repente un terremoto, tan inesperado y tan intenso a la vez. Un gigante ha cogido nuestra piscina, le ha quitado el tapón y ahora introduce un arma. Es como una especie de manguera con un detonador, que en cuanto es pulsado un gran chorro de hasta un mililitro cae sobre nosotras a máxima presión. Según le dice a otro gigante que tiene a su lado, esa arma se llama pipeta.

Él quiere acabar con nosotras testando unos fármacos que dice que sintetiza.

Bien es cierto que somos un poco malignas; somos unas parásitas, ¿qué esperabais? Pero en el fondo lo que nos mueve es el amor. Nuestro único objetivo es llegar al corazón de los gigantes. Sí, a tu corazón. Y quedarnos allí para siempre.

En mi cabeza está sonando “I will always love you” de Whitney Houston. Aunque también te imagino comiendo espaguetis conmigo al estilo de la Dama y el Vagabundo.

Soy Trypanosoma cruzi, también conocida por mis amigas como Chagas y tengo la gran habilidad de nadar un centímetro en solo una hora, ¿quieres ser mi amig@?
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