¿Qué me inspira la ciencia?

"¿Qué me inspira la ciencia?"

Por más que me lo preguntaba, no dejaba de imaginarme historias sobre naves espaciales, espadas láser, alienígenas y futuros utópicos. "¡Eso es ciencia ficción!" me recordaba, exasperada. Por más que lo intentaba, no se me ocurría una buena historia basada en la ciencia. Me obligaba a soñar con la ciencia "real", pero entonces acudían a mi cabeza imágenes de químicos rodeados de matraces en un laboratorio, de físicos escribiendo frenéticamente una ecuación en la pizarra, de cirujanos enfrascados en una operación. Soy científica; estudio, siento y me nutro de la ciencia. ¿Por qué, entonces, la tengo tan idealizada? ¿Es que la ciencia se resume a ese par de imágenes que nos inculcan desde la infancia? ¿Acaso no aprecio la ciencia en mi vida, en mi día a día, en mí misma?

Y me lo volví a cuestionar: ¿qué me inspira la ciencia?

Y llegué a la raíz.

Ciencia es el sol de la mañana acariciando las plantas con sus rayos. Ciencia es la lluvia que renueva los ríos y mares. Ciencia es la suma de átomos que forman la materia que nos rodea y nos brinda realidad. Ciencia es una flor abriendo sus pétalos en primavera. Ciencia es el conjunto de criaturas que habitan este mundo y conviven en perfecto equilibrio. Ciencia es el brillo latente de las estrellas que se extinguieron hace años en el cielo. Ciencia es una nube que se condensa y desvanece, que se oscurece y se deshace en miles de gotas de lluvia. Ciencia es el influjo de la Luna sobre las mareas agitadas. Ciencia es el aire cargado de oxígeno que nutre la vida.

Ciencia es el conjunto de músculos, huesos y órganos que me forman. Ciencia es la presión de mi sangre corriendo por mis arterias. Ciencia es la luz siendo captada por las células de mi retina para crear la imagen de un amanecer en mi cerebro. Ciencia es la explosión de sabores que tiene lugar en las papilas gustativas de mi lengua al comer un alimento. Ciencia es la activación de los mecanorreceptores en mi piel que me permiten sentir una caricia. Ciencia es la cadena de huesecillos de mi oído moviéndose al compás de una melodía. Ciencia es la coordinación de mis músculos y articulaciones para lanzarme a bailar. Ciencia es el orden inalterable con el que tecleo estas letras. Ciencia es la conexión entre neuronas que me permite sentir, llorar, respirar, pensar, imaginar. Ciencia es la liberación de oxitocina en mi hipófisis al mirar a un ser querido a los ojos. Ciencia es el hipocampo desempolvando un bonito recuerdo.

Comprendí que la ciencia es todo lo que me rodea, que está oculta en todos los rincones de la Tierra, de la vida, de mí misma.

Me lo pregunté una última vez... "¿qué me inspira la ciencia?"

Y entonces lo tuve claro.

La ciencia inspira la vida, así como la vida se inspira en la ciencia.

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