TODO PERMANECE;NADA SE DESVANECE


Ahí estaba yo, observando el cielo, tumbada en la toalla y con la arena seca, con huellas que marcan el paso de la gente que va a la playa a correr o pasar el rato con familiares, u otros que simplemente van a disfrutar del agua con apenas olas para que nada les pare en su camino.
El cielo estaba despejado, con un sol radiante, con tanta potencia que urgía la necesidad de utilizar gafas de sol que protejan la piel de alrededor de los ojos. Pero ese no era el mayor de mis problemas en estos momentos; Mis pensamientos eran alocados y yo no me atrevía a comentarlos con nadie, tenía miedo de que me llamaran loca o algo por el estilo, excepto en esta ocasión. Aquí es cuando todo cambió, si desperté en un mundo aparentemente surrealista, me acosté en uno totalmente idealista.
Era 22 de noviembre de 1986 y me disponía a realizar los mismos ejercicios que realizaba cada noche bajo la luz de la luna. Pero por algún extraño motivo ese día me pareció totalmente distinto. Cuando ya estaba cansada de hacer tanto deporte, me tumbé en el suelo y observé las estrellas, relajada, y ahí es cuando me di cuenta de que había algo distinto; era un cometa, pero uno especial, no había visto cosa igual, y me fascinó. Tenía una gran estela regular y bien definida, yo no sabía exactamente lo que esto significaba, pero aun así retuve esos datos en mi memoria.
Esa noche me fui a la cama pensando que, quizás, hubiese sido testigo de algo nuevo. No lo había compartido con nadie, temía que me acusaran de loca y que no me entendieran. A la mañana siguiente me encontraba inquieta y distraída; la cabeza me daba vueltas y no sabía el por qué, un factor, claro está, era la falta de sueño. No había dormido un minuto en toda la noche, pero, la gran pregunta es, ¿por qué me afectaba tanto?, ¿qué tenía ese cometa en especial?
Aquella tarde me dispuse a escribir en mi cuaderno todo lo que había visto aquella noche en la playa, lo abrí y empecé a escribir; tiene gran tamaño y mucho brillo. ¿Qué más podría tener?, no lo sé, estaba tan confundida; me sonaba de haber escuchado algo sobre el cometa Halley, pero eso no sé si puede ser lo mismo, puede que fuera otra cosa totalmente distinta.
De tanto pensar y pensar me decanté a contárselo a mi abuela, que era el único familiar que tenía y, aparte de eso, era una estupenda persona, además de culta, por lo que me sinceré con ella y la conté todo. Ella me dijo que Edmund Halley descubrió un cometa, pero no solo eso, también descubrió su órbita, que pasa por la Tierra cada 76 años y que se extiende en el espacio por millones de kilómetros; ahí lo entendí todo, pero todavía no estaba segura de que lo que vi fuera el cometa Halley y que no había descubierto nada nuevo, me entristecía, pero a la vez me sentía bien porque ya sabía el por qué. Me podría haber vuelto loca si no fuera por mi abuela. También me di cuenta de que una oportunidad te cambia la vida por completo, es decir, Edmund Halley tenía una vida normal, hasta que vio ese cometa y todo a su alrededor cambió.
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