UNA VERDADERA HISTORIA.

Este cuento no es como la mayoría, primero porque habla del espacio y el universo, y segundo porque no tiene un final especialmente feliz, más bien preocupante.
Esta historia trata de un niño de 12 años llamado Raúl, al que le apasionaba el tema del universo. Y coincidía que lo estaban dando en clase de biología. Él no paraba de hacerle preguntas a la profesora. A algunas de estas preguntas la profesora no era capaz de responder.
En su casa tenía una gran cantidad de telescopios que le habían ido regalando a lo largo de su vida. Sin embargo carecía del que había querido siempre: uno que casi no cabía en su habitación, y que permitía ver con mucha precisión los astros y las estrellas.
El día de su decimotercer cumpleaños, tuvo que bajar al garaje para ver su regalo. Se encontró con una caja enorme envuelta en papel del espacio con cohetes, estrellas, planetas y todos los demás astros.
Rápidamente quitó el papel y desarmó la caja para ver lo que había dentro de ella. Se encontró con el telescopio de sus sueños, uno que había visto cuando era pequeño en una exposición de la NASA, aunque en una versión mejorada.
Lo primero que hizo fue preguntarse dónde lo iba a poner porque ese trasto no entraba en cualquier sitio.
Al cabo de un rato decidió que lo pondría en su habitación, justo al lado de la ventana, para poderlo utilizar por la noche que es cuando mejor se ven los astros.
Hasta que llegó la noche de ese gran día estuvo investigando en las enciclopedias de su casa y en internet. Elaboró un listado con todos los astros que se habían identificado a lo largo de la historia, para ver si podía descubrir alguno más. Cuando llegó la noche empezó a utilizar el telescopio buscando todos los astros que había apuntado. Cada vez que veía uno lo iba tachando en su lista y en su mapa estelar.
El primero que vio fue la luna, luego los planetas y luego las estrellas. Algo le pareció raro en los planetas ya que no conseguía ver Marte. Así que se dijo: “estará detrás de la tierra ahora mismo y por eso no lo consigo ver”.
De tanto ver los astros se cansó y entonces decidió empezar a diseñar un cohete. Como sus padres eran ingenieros, le ayudaron en la parte del mecanismo y del motor. Una vez terminado el diseño, hizo la maqueta.
Si se pudiera llegar a realizar este cohete serviría para ir al nuevo satélite natural de la tierra que el pequeño Raúl había descubierto.
Como a él le parecía un descubrimiento importante decidió colgarlo en su blog sobre el universo.
Algunos observadores de la NASA miraron su blog por casualidad y vieron el artículo del nuevo satélite de la Tierra y pensaron que era interesante, así que le llamaron. “>”
El niño al recibir el mensaje se emocionó mucho y empezó a preparar su visita por si acaso.
Los observadores no lograron averiguar cómo descubrió el satélite, con lo cual llamaron al niño y le preguntaron que si podían ir a visitarle.
El niño les dio su dirección y al día siguiente se presentaron en su casa.
Nada más llegar subieron a su habitación para ver el telescopio y poder mirar a través de él. Cuando observaron, se dieron cuenta de que el niño tenía razón: ahora la Tierra tenía dos satélites naturales. Al mirar un poco mejor se dieron cuenta de que el segundo era Marte, que se había unido a la órbita de la Tierra. Raúl dijo que tenía grabado lo que pasaba en la última semana en el espacio.
Vieron el video y se dieron cuenta de que un cometa salió de su órbita, chocó contra Marte y le empujó hasta situarse en la órbita de la Tierra.
Los de la NASA dijeron que esto era un gran descubrimiento y que así se podría viajar a Marte más fácilmente. Pero que también tendría sus consecuencias, como que podría haber problemas con las mareas o levantamientos de aguas. Pero eso habría que esperar para que pasara.


NO IMPORTA EL TAMAÑO O LA EDAD, CON ESFUERZO TODO SE PUEDE LOGRAR.

  • Hits: 28

ESCOLA D'ESCRIPTURA

EUSKAL ETXEA

AEELG

EDITORIAL GALAXIA

METODE

INVESTIGACIÓN Y CIENCIA

EL HUYAR

AELC

BIBLIOTEQUES DE BARCELONA

ESCUELA DE ESCRITORES

ESCUELA DE ESCRITORES

IDATZEN