Rayo

En los montes de Toledo vivía en solitario un lince ibérico llamado Rayo, hoy en día estos animales son muy difíciles de encontrar y solo residen en zonas muy restringidas de la península, lo más lejos posible de la actividad humana.
Mientras Rayo vivía tranquilo en su hábitat, un grupo de ingenieros se estaba planteando talar árboles por todo el ecosistema para construir una autopista y una zona industrial llena de fábricas. Al exponer la idea hubo quejas de personas que se oponían debido a que esa zona era uno de los pocos lugares en los que podían seguir habitando los linces ibéricos, que por desgracia estaban en peligro de extinción. Los ingenieros y dueños de fábricas se escudaron en que hacía muchos años que no se sabía de la existencia de alguno de estos animales en los montes de Toledo y consiguieron convencer a todos de que la mejor opción era construir la autopista y las fábricas.
Antes de empezar a construir el nuevo proyecto decidieron ir a ver el sitio para asegurarse de que todo estaba preparado para comenzar a talar los árboles. Fueron a ver el lugar dos ingenieros encargados de la obra y un inspector que tenía que dar el visto bueno. Llegaron y todo parecía estar en orden, no veían casi animales y los que veían eran comunes, por lo que no suponía ningún problema alterar ese hábitat. De pronto oyeron un ruido que venía de detrás de un matorral, el inspector decidió ir a ver que era y se dio cuenta de que había un lince Ibérico, era Rayo.
El inspector sorprendido dijo: ¡Un lince! Voy a tener que informar a mis jefes de su existencia ya que llevan años buscando linces por esta zona y no habían encontrado nada. Siento deciros que esto lo cambia todo, no podemos alterar este lugar, este lince es uno de los pocos ejemplares que quedan y debemos cuidarlo.
El ingeniero trató de convencerle de seguir con su idea: ¡No, por favor! Este proyecto nos puede cambiar la vida, puede hacernos ganar muchísimo dinero, a nosotros y a los dueños de las fábricas. Podemos pagarte para que no digas nada, por favor, si esta idea sale bien seremos ricos.
Está bien, no diré nada, pero quiero el 20% de lo que ganéis - añadió el inspector.
Ambos se pusieron de acuerdo, decidieron volver y hacer como si nada de esto hubiese pasado.
Al día siguiente el inspector se reunió con el jefe y le dijo que todo estaba en orden para empezar, sin perder más tiempo ordenó empezar las obras esa misma tarde.
Durante 4 meses estuvieron talando árboles y destruyendo el ecosistema, una vez que acabaron con eso se construyeron las fábricas y se abrió la autopista.
Rayo seguía vivo, pero empezó a pasarlo mal porque cada vez tenía menos espacio donde vivir, menos animales para cazar (y, por lo tanto, menos comida) y cada vez tenía más cerca las fábricas, ya que no paraban de construir más.
Los empresarios estaban muy contentos porque estaban ganando muchísimo dinero y cada vez eran más las fábricas que querían abrir allí. Pero un día pasó algo que lo cambió todo, un coche atropelló a un animal, al principio el conductor creyó que era un gato, pero, tras observarlo bien, se dio cuenta de que era un lince. Decidió llamar a la policía ya que sabía que era un animal en peligro de extinción y que casi no quedaban ejemplares en España.
Se hizo público el accidente, lo que causó que varias asociaciones que buscaban la repoblación de animales en peligro de extinción convocaran huelgas y protestas contra las empresas y fábricas que habían decidido destruir el hábitat de uno de los animales que tenía más peligro de extinguirse.
La gente empezó a concienciarse y dejó de ir a esas fábricas, por lo que dejaron de ganar tanto dinero como antes. Además, varias asociaciones iniciaron campañas para la repoblación de los linces, también la ONG WWF empezó una acción llamada “ni un lince más atropellado” un proyecto cuyo objetivo era la protección y preservación de los linces en la península.
Este, junto a otros proyectos de repoblación, han conseguido que a día de hoy el lince haya pasado de 94 ejemplares en 2002 a unos 700 en 2019. Parece que estas campañas están funcionando, pero no podemos confiarnos y dejarlas de lado. Hay que tener en cuenta que la alteración de los ecosistemas está teniendo grandes consecuencias como la deforestación, la pérdida de humedales o el aumento de incendios forestales.
En definitiva, debemos empezar a cuidar los ecosistemas para que cada vez sean menos los animales como Rayo, que desgraciadamente mueren por nuestra culpa.
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