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EL AJUAR ESCONDIDO


Hola a todos, yo me llamo Lidia y voy a contar la historia de cómo me convertí en una famosa arqueóloga.
Todo empezó cuando me fui de viaje a Roma con mis compañeros del colegio. Era el viaje de fin de curso, especialmente de cuarto de la eso. Mis amigas y yo ya teníamos todos los planes posibles para hacer allí. Ir a visitar el coliseo, la Fontana di Trevi, el Panteón... y muchas cosas más.
Nuestros profesores nos dijeron que íbamos a hacer un cursillo de arqueología y que íbamos a practicar en algunos yacimientos que había cerca. Había gente que estaba muy desilusionada por realizar esta actividad, pero yo no. A mí me gustaba mucho lo que íbamos a hacer ya que me interesa mucho la historia y me parece entretenida.
Íbamos a estar una semana en Roma. Algunos tiempos estaríamos con nuestros profesores y otros tiempos nos los dejarían libre para conocer un poco la ciudad.
Ya había llegado el día de irnos. Antes de salir de casa reviso que tengo todo en la maleta. Menos mal que la revisé porque ya se me había olvidado mi libreta. Esa libreta es muy importante para mí porque en ella escribo todas las cosas emocionantes que me pasan y también las cosas que aprendo.
Íbamos a ir en avión, por lo tanto, nuestros padres nos tenían que llevar a el aeropuerto de Madrid. Mis amigas ya estaban esperándome en allí, ellas estaban más emocionadas que yo. Por fin estábamos todo cuarto de la eso en el avión e iba a comenzar nuestro viaje.
Obviamente me quedé dormida, y ya estábamos en Roma. Nos enseñaron el hotel, que era bastante grande la verdad, y como ya era de noche, cenamos. Mañana íbamos a hacer el curso de arqueología y era temprano, entonces mis amigas y yo nos fuimos a dormir. A ellas también las emocionaba esta actividad ya que les parecía divertida.
Nos levantamos, nos vestimos, y nos fuimos en autobús hasta los yacimientos. Allí nos enseñaron cuáles eran las herramientas y como se utilizaban. Después, nos dejaron en un recinto donde se podían encontrar cosas, pero no eran importantes (algún hueso, un trozo de cerámica...). Pero a mí eso me aburría, y como soy un poco curiosa, cuando no miraban los profesores, me metí en el recinto donde trabajaban los arqueólogos famosos y me puede a escarbar y limpiar las cosas que iban apareciendo. Se que estaba mal, pero lo que estábamos haciendo al final me aburrió.
Como éramos tantos, los profesores no se habían dado cuenta de que yo no estaba. Me lo están pasando muy bien hasta que la herramienta no me deja escarbar más. Ahí había algo. Lo conseguí sacar y... ¡Era un mosaico de la diosa Minerva! Llame a los arqueólogos que nos enseñaron a utilizar las herramientas y se quedaron impresionados. Eso sí, me iba a caer una buena bronca por parte de mis profesores.
Por alguna razón, los arqueólogos me dejaron seguir excavando, porque según ellos, yo sabía cómo hacerlo.
Y así descubrí que ese lugar era donde los romanos pensaban que había muerto Minerva y le dejaron ajuares y objetos de adoración a la diosa de la sabiduría.
También descubrimos muchos collares y joyas. Ahí es donde supe que quería ser arqueóloga.
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