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800 paraules

Serpiente con calcetines

Cuando era pequeña escuché la frase ‘el agua tiene memoria’, no le di importancia y al poco tiempo me olvidé. Pero hace unas noches volví a soñar con esa escena, mi abuelo diciendo la frase otra vez, con su voz hipnotizante, que da igual la edad que tuvieras, si lo decía él parecía que todo era verdad. Me desperté de repente, y no pude dejar de darle vueltas.
Al cabo de dos noches me di cuenta de que más allá de no saber por qué me acordaba ahora de esa frase, no entendía el sentido de la frase. ¿Qué quiere decir que tiene memoria? Al buscar por internet no encontré nada útil, hasta dar con una página web de autor anónimo, esta página explicaba la teoría de Masaru Emoto, un japonés que escribió la teoría. Esta consiste en que si el agua está expuesta a un buen tracto repercute en que su armonía es bonita, en cambio si hay vibraciones negativas resulta en caos. Al leer esto me sorprendí, seguí buscando más información, y al encontrar que no había ninguna demostración científica de que fuera verdad me decepcionó.
Pero aún había una pregunta que no habia contestado, ¿Por qué me acuerdo ahora?.
Al no encontrar respuesta para esta pregunta fui a visitar a mi abuela y hacerle preguntas sobre el abuelo. Al abrirme la puerta parecia que ya sabía por qué estaba allí, no hizo la típica charla absurda de preguntas que todo el mundo miente como ‘¿qué tal estás?’ o ‘¿qué tal la escuela?’, no, fue directa al grano.

Hola, cariño ¿A qué viene esta visita inesperada?

Sus preguntas eran precavidas, pero su mirada decidida, ella sabía algo que yo no.

Hola, abuela llevo unos días soñando con el abuelo y hay algo que no entiendo.

Seguido de esto le expliqué todo. Después se fue de la habitación, y volvió con muchos cuadernos.

Bel, te he escuchado atentamente, ahora es el momento de que tú me escuches, y te explique todo sobre tu abuelo.

Tu abuelo era un científico, uno muy bueno, trabajó en muchos laboratorios, pero su verdadera pasión era salir a bucear por el mar y ver especies, de plantas como la Posidonia y animales como la nacra. Lo que te quería decir es que él era amigo de Masaru Emoto, el científico del que me has hablado. Aunque esa frase que me has dicho no está demostrada científicamente, tu abuelo intentó demostrarla, no tuvo éxito alguno. Al cabo de un tiempo se rindió, pero nunca dejó de creer en ella.

Pero abuela, ¿Eso que tiene que ver con que yo sueñe con él?

¿No te parece curioso que estés soñando con ello un año después de su muerte?, yo ya te he dado la información suficiente para que le entiendas, dale una vuelta al asunto.

Se levantó, recogió los platos y yo supe que era hora de irme.



Abuela, ¿y yo qué hago si no sé lo que me quería decir?

Ay querida, tú lo sabes, está en tu memoria, solo lo tienes que recordar.

Después de una conversación tan rara me fui de la casa de mi abuela sin saber qué hacer. ¿A qué se refería con que solo lo tenía que recordar?
Después de hablar con ella dejé de soñar con el abuelo. Pasó un tiempo, fui a visitar a mi abuela más veces y nunca me volvió a mirar de esa manera, pero después de cada visita me preguntaba lo mismo: ¿Ha vuelto a tu memoria?.
Vino el verano, y fui al mar, cada vez miraba al horizonte como si mi respuesta fuera a salir, pero nunca descubrí el sentido de esas noches en vela.
Cuando llegó agosto me fui a mi pueblo. Era pequeño, pero había una playa a 30 minutos.
Ya llegó un momento en el que me rendí y pensé que nunca lo descubriría. Pero una mañana preparándome para ir a la playa con mis amigos mi padre dijo:

Que buen día hace hoy, ¡al abuelo le encantaría!

Y yo pregunté:

Papá, ¿al abuelo le gustaba ir a la playa del pueblo?

¡Pero si iba contigo cada verano!

Al darme cuenta de lo que pasaba me fui rápidamente con la bici.
Al llegar me fui a las alcobas de la playa y encontré una caja llena de sales, conchas y algas que nunca había visto y muchas más especies y objetos impresionantes.
El abuelo me había dicho indirectamente que me había dejado esto. La gente que lo viera no lo entendería, en realidad son un montón de especies raras que ahora tengo para investigar. Mi abuelo no creía que el mar tuviera memoria, él creía que tenía mucha información para memorizar, nunca debí buscar en el horizonte, debí buscar en las raíces de mi abuelo, la playa donde se crio.

Serpiente con calcetines