El cálculo de la victoria
Elena Martínez
Cuanto menos se esperaba, con una semana de retraso,se publicaron los resultados de una carrera de coches internacional, en la que participaba el reconocido piloto español de Fórmula 1, Enrique Costa. Extrañado por la tardanza se reunió con su equipo de patrocinio, Red Bull, y juntos observaron el podio. Se anunció el quinto puesto para el corredor español, el cuarto para el competidor alemán, y el bronce para el contendiente francés. Por último, el equipo observó apesadumbrado que el equipo Audi en colaboración con el piloto estadounidense, se posicionaba subcampeón y que enfilando el podio, se encontraba Marco Rossi, un italiano que colaboraba con McLaren.
El piloto alemán, Leon Wagner extrañado, comentó con la organización del circuito la alarmante sospecha de que el podio era erróneo, y lo mismo hizo Enrique, abochornado por su posición. Ambos presentaron sus quejas y la dirección de Fórmula 1 decidió que si encontraban alguna forma de que cada equipo probara cuanto tiempo tardaron en recorrer el circuito, se reformularían las posiciones. Enrique, sin mucha idea de cómo poder averiguar tal cosa, comentó con Red Bull lo que debían averiguar. Uno de los miembros del equipo anunció que seguía teniendo los datos de la carrera; la trayectoria, formada por curvas y rectas, y la distancia total de cada vuelta. Confirmaron que la distancia de una vuelta eran 5,17 km, por tanto, si una recta es un tercio de vuelta y la suma de las curvas otro tercio, una recta mide 1,72 km y una curva, 0,86 km. Comenzaron por ver que en las rectas mantenía una velocidad constante, igual en cada vuelta, formando un movimiento rectilíneo uniforme, y que en cada curva también tenía una velocidad constante en las seis vueltas, aunque desconocida, haciendo que en cada vuelta se observe una velocidad variable. Para calcular el tiempo tardado, debían hallar el tiempo invertido en recorrer las dos curvas y las dos rectas, sumarlas para obtener el tiempo de una vuelta y multiplicarlo por el número de vueltas, seis, para conseguir el tiempo total. La emoción duró unos instantes, al darse cuenta de que aquellas velocidades no habían quedado documentadas en la base de datos del equipo. El director del equipo, convocó una reunión de emergencia inesperada, diciendo que había dado con la forma de encontrar los datos que les faltaban; “Caminaba por la calle cuando me paré a pensar en que los datos del coche que conducía Costa aquel día se registran, el velocímetro, cada vez que marca una velocidad, la registra en su base de datos, tal vez los encargados de pasar esos datos al documento, se haya olvidado”, cabe una posibilidad convocaron los demás llenos de alegría contenida. Tras pasar los controles, accedieron al coche y a los datos del velocímetro, registrados en la base de datos del vehículo, recopilando los parámetros en un documento. Enrique se decidió a calcular por fin, desvelando las velocidades, en las rectas mantenía una velocidad constante de 210 km/h y en las curvas 220 km/h, comenzó por averiguar el tiempo que había tardado en recorrer una recta, dividió la distancia de la recta, 1,72 km, entre la velocidad, 210 km/h. De la misma manera calculó el tiempo tardado en recorrer una curva, dividiendo 0,86 km entre 220 km/h. Resultó que tardaba 59 segundos en recorrer dos rectas, las realizadas en una vuelta, y recorría dos curvas en 28 segundos, por tanto en una vuelta, tardaba 87 segundos, y multiplicado por seis, resultaría el tiempo invertido en terminar el circuito, el resultado fueron 522 segundos, 8,7 minutos. El español no tenía muchas esperanzas de que resultara ganador, aunque no podía cerciorarse de ello ya que los tiempos habían sido entregados anónimamente por cada corredor,y la intriga le vencía, impaciente por que anunciaran el podio correcto. Tras presentar cada equipo sus respectivos tiempos, la dirección de Fórmula 1 comprobó con detenimiento que las pruebas entregadas por cada jugador fuesen correctas. Poco más tarde, se reunían todos los participantes de la carrera impacientes por ver el resultado final del podio, anunciaron así, el quinto puesto para el estadounidense que se retiró de la sala abochornado. Acto seguido, lo hizo el francés extrañando el bronce que le había sido obsequiado primeramente, Leon Wagner alcanzó el bronce, solo quedaban por anunciarse el segundo y primer puesto, Marco Rossi y Enrique Costa todavía no habían sido seleccionados, el italiano, egocéntrico, daba por sentado que él se llevaría el oro, pero no fue así, éste estalló en cólera, y mientras tanto, el equipo del español y Enrique saltaban de la emoción ya que todo su esfuerzo había merecido la pena para demostrar los fallos de la carrera. Gozaron así, los españoles de orgullo por Enrique Costa quien más tarde celebró el premio.
El piloto alemán, Leon Wagner extrañado, comentó con la organización del circuito la alarmante sospecha de que el podio era erróneo, y lo mismo hizo Enrique, abochornado por su posición. Ambos presentaron sus quejas y la dirección de Fórmula 1 decidió que si encontraban alguna forma de que cada equipo probara cuanto tiempo tardaron en recorrer el circuito, se reformularían las posiciones. Enrique, sin mucha idea de cómo poder averiguar tal cosa, comentó con Red Bull lo que debían averiguar. Uno de los miembros del equipo anunció que seguía teniendo los datos de la carrera; la trayectoria, formada por curvas y rectas, y la distancia total de cada vuelta. Confirmaron que la distancia de una vuelta eran 5,17 km, por tanto, si una recta es un tercio de vuelta y la suma de las curvas otro tercio, una recta mide 1,72 km y una curva, 0,86 km. Comenzaron por ver que en las rectas mantenía una velocidad constante, igual en cada vuelta, formando un movimiento rectilíneo uniforme, y que en cada curva también tenía una velocidad constante en las seis vueltas, aunque desconocida, haciendo que en cada vuelta se observe una velocidad variable. Para calcular el tiempo tardado, debían hallar el tiempo invertido en recorrer las dos curvas y las dos rectas, sumarlas para obtener el tiempo de una vuelta y multiplicarlo por el número de vueltas, seis, para conseguir el tiempo total. La emoción duró unos instantes, al darse cuenta de que aquellas velocidades no habían quedado documentadas en la base de datos del equipo. El director del equipo, convocó una reunión de emergencia inesperada, diciendo que había dado con la forma de encontrar los datos que les faltaban; “Caminaba por la calle cuando me paré a pensar en que los datos del coche que conducía Costa aquel día se registran, el velocímetro, cada vez que marca una velocidad, la registra en su base de datos, tal vez los encargados de pasar esos datos al documento, se haya olvidado”, cabe una posibilidad convocaron los demás llenos de alegría contenida. Tras pasar los controles, accedieron al coche y a los datos del velocímetro, registrados en la base de datos del vehículo, recopilando los parámetros en un documento. Enrique se decidió a calcular por fin, desvelando las velocidades, en las rectas mantenía una velocidad constante de 210 km/h y en las curvas 220 km/h, comenzó por averiguar el tiempo que había tardado en recorrer una recta, dividió la distancia de la recta, 1,72 km, entre la velocidad, 210 km/h. De la misma manera calculó el tiempo tardado en recorrer una curva, dividiendo 0,86 km entre 220 km/h. Resultó que tardaba 59 segundos en recorrer dos rectas, las realizadas en una vuelta, y recorría dos curvas en 28 segundos, por tanto en una vuelta, tardaba 87 segundos, y multiplicado por seis, resultaría el tiempo invertido en terminar el circuito, el resultado fueron 522 segundos, 8,7 minutos. El español no tenía muchas esperanzas de que resultara ganador, aunque no podía cerciorarse de ello ya que los tiempos habían sido entregados anónimamente por cada corredor,y la intriga le vencía, impaciente por que anunciaran el podio correcto. Tras presentar cada equipo sus respectivos tiempos, la dirección de Fórmula 1 comprobó con detenimiento que las pruebas entregadas por cada jugador fuesen correctas. Poco más tarde, se reunían todos los participantes de la carrera impacientes por ver el resultado final del podio, anunciaron así, el quinto puesto para el estadounidense que se retiró de la sala abochornado. Acto seguido, lo hizo el francés extrañando el bronce que le había sido obsequiado primeramente, Leon Wagner alcanzó el bronce, solo quedaban por anunciarse el segundo y primer puesto, Marco Rossi y Enrique Costa todavía no habían sido seleccionados, el italiano, egocéntrico, daba por sentado que él se llevaría el oro, pero no fue así, éste estalló en cólera, y mientras tanto, el equipo del español y Enrique saltaban de la emoción ya que todo su esfuerzo había merecido la pena para demostrar los fallos de la carrera. Gozaron así, los españoles de orgullo por Enrique Costa quien más tarde celebró el premio.