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NUMEROLOGÍAS

Diplodocus

NUMEROLOGÍAS


7. Quiero que ahora me beses bien fuerte.
2. Más fuerte.
3. En los tobillos.
3. Hasta hacerme daño.
7. ¿Sabes? Nunca me habían besado los tobillos.
11. Me gusta cómo lo haces, con esa intensidad a veces infantil.


53. Después del orgasmo tus besos se vuelven más suaves y, te reirías si lo supieras, pero me viene a la mente la palabra gominola. Luego me aprietas la espalda con la palma de las manos. Hacia ti. E inspiras. Es entonces cuando siento que me quieres. No me lo dices. Pero me quieres.
3. Y me asusto.
13. Sí, eso me asusta. Y entonces deseo que te vayas. Así lo quiero.
3. Bien lo sabes.

53. De pequeña solía subirme a los árboles. Lo hacía para esconderme. Lo hacía no tanto para esconderme si no para que me echaran en falta. ¿Dónde se ha metido S.? En su habitación no está, tampoco en la cocina, ¿has mirado en el jardín, en el desván? ¿no habrá salido a la calle?
113. Pasaba horas sumergida entre las ramas del árbol del jardín, una majestuosa higuera. No recuerdo que nunca me echaran en falta. Nunca oí que gritaran desesperadamente mi nombre ¿S.? ¿S.? ¿pero dónde se habrá metido esta niña? En ocasiones llegaba incluso a quedarme dormida abrazada a una rama. Solo el vértigo me hacía despertar. No había falda que no tuviera un zurcido ni un palmo de mis piernas sin arañazo. Ya en lo alto del árbol me descalzaba y dejaba caer los zapatos negros del colegio sobre la hierba, como para dar pistas cuando vinieran a buscarme. Caían con un ruido sordo. Primero uno, luego el otro. Después los calcetines blancos de lana.
7. [Por entonces del cielo solo caían zapatos.]


199. Encontré en los números la paz que buscaba. Primero en las matemáticas, luego en la física. Un árbol. Dos zapatos. Tres colores de tinte para el pelo. Una hija. Una estudiante de matemáticas. Una mujer. Así parece tan sencillo. Y más tarde en la música. Hace más de dos mil quinientos años que Pitágoras de Samos advirtió la armonía de los sonidos provocados por diferentes cuerdas vibrantes con longitudes relacionadas entre ellas mediante números enteros. Más: multiplicando la frecuencia de una nota por la raíz doceava de dos se obtiene la frecuencia de la siguiente nota de la escala cromática. Más: el pentagrama, cinco líneas horizontales, siete notas naturales simbolizadas con una pequeña esfera. Más: el sonido: tono, timbre, intensidad. La voz. Más: hay un escritor desconocido que sostiene que el universo no solo se encuentra en expansión hacia el exterior, hacia lo mayor, si no también hacia lo interior, hacia lo más pequeño. Lo infinito y lo infinitésimo. Cuanto más ahondamos en el interior (en lo pequeño, chiquito, diminuto, menudo, minúsculo) más nos expandimos. Más: existen infinitud de infinitos, y un orden entre ellos. Algunos infinitos son mayores que otros. Los infinitos contienen y son contenidos entre ellos.


7. ¿De qué árbol te has caído tú?
3. Con tus certezas.
7. ¿Cuántas palabras puede contener un solo párrafo?
5. Dime cómo contener este infinito.


5. … un solo apunte de geografía:
59. Antes de desembocar en el Maritsa, el río Ergene recorre doscientos ochenta y tres kilómetros del sureste de los Balcanes, en la lejana Turquía. Doscientos ochenta y tres es un número primo. El sexagésimo primero, para ser exactos. Nunca viví en esa zona de los Balcanes. Nací en la zona opuesta. Sesenta y uno también es un número primo.


7. ¿Y tú? ¿Dónde debías estar por entonces?


73. Ahora soy yo quien te mira. Quien te ve. Sé que te empeñas con tus certezas en encontrarme en lo alto del árbol, hacerme bajar como si de un flautista encantador te trataras y sanar a besos mis tobillos. Sigues creyendo que todo es fácil, que las certezas existen. Y a mí, lo siento, me da la risa. Y a veces me enfado. Y pienso en los conjuntos infinitos que nunca se acaban.

89. Y en los números primos. Aquellos divisibles de forma exacta únicamente por el número uno y por sí mismos. Se distribuyen sin una ley aparente, como a su libre albedrío. En ocasiones abundan, en otras escasean. Euclides demostró que los números primos son infinitos. Más infinitos. El número dos es el único primo par que existe. Quizás por ello el número dos sea tan difícil de aprehender. Por el contrario, los números compuestos son los números naturales con más de dos divisores. Estos últimos se encuentran fácilmente. Por doquier.

2. Y, ¿sabes?
11. …tan solo el número uno no es ni primo ni compuesto.
1.