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Una alimentación en el futuro

Marina

Estamos en el año 2145. En 2025 se predijo que, en el 2050, si no cambiábamos nuestra forma de tratar el planeta, los días serán tres grados más cálidos de media y que apenas quedará hielo en el océano atlántico, por no decir nada. Muchos animales estarían extintos para entonces, como los osos polares y algunas especies de pingüinos, por su dificultad para nacer, alimentarse y sobrevivir.
Por primera vez, priorizamos el bienestar del planeta en vez nuestra “felicidad”, aunque esa felicidad eran básicamente caprichos, como usar el coche sin necesidad y varias irresponsabilidades que cometimos durante años, y que se nos acabó yendo de las manos.
En 2025 el cambio climático ya era muy notorio, aunque lo era desde hace años, los veranos eran más largos y casi parecía que había dos estaciones en vez de cuatro. Un largo verano e invierno, entre ellos, algunos días parecidos a la primavera, con temperaturas suaves y días soleados. Las hojas empezaban a caerse mucho después, casi en invierno. Y el hielo se derretía mucho antes. El hielo de los polos se derretía sin parar, había muchos más incendios, mucho más calor, olas de calor más largas, y nadie sabía que pasaría, pues ese daño era irreparable para el planeta.
Y no solo se veía el cambio en la temperatura y el tiempo. El daño se extendía por todas partes hasta cubrir todo el planeta. Ríos y mares llenos de plaśticos. Deforestaciones. El aire y el agua estaba contaminada. Peces infectados de todo el plástico que tirábamos, playas en las que estábamos tan acostumbrados a ver plástico como a ver arena, pero eso no era normal.
Hicimos cambios poco a poco, pero el daño era más grande de lo que podíamos manejar, ya era demasiado tarde.
Pero un día, en 2025, un virus. Paró todo el planeta, al igual que hizo el COVID en 2019. Pero mucho, mucho peor
La probabilidad de muerte con esta enfermedad superaba el 80%, mientras que la del COVID, era inferior al 10%. Si creíamos que la peste, o el COVID, era contagioso, pero esto era mucho peor.
Inició en marzo de 2025, y a finales de 2025, habían muerto mil millones de personas. Era altamente contagioso. Fue causado por una contaminación en el agua por el deshielo de un glaciar de la Antártida. Y poco a poco, se fueron contagiando varios países.
Los síntomas eran graves. Vómitos, temblores en manos y pies, fiebre alta… etc. Hasta que el daño llega hasta el hígado y el corazón y acaba con la vida del portador del virus.
Esto, paró el planeta, no había habido un virus con esta mortalidad jamás. Y menos en tan poco tiempo. La gente tenía mucho miedo. Porque cada vez iba a peor, los hospitales colapsaban, y por el alto número de contagios nisiquiera atendían en los hospitales, ya que no se podía hacer nada para salvar la vida del paciente, solo algunos se salvaban.
En julio de 2025, se empezaron a tomar medidas extremas, por obligación, aquel que estuviera contagiado, se quedaría en su casa confinado, sin poder recibir ayuda. Es lo único que podían hacer.
Estuvieron investigando durante muchos meses, pero desgraciadamente, no pudieron encontrar una vacuna hasta finales de 2026, pero ya era tarde, porque apenas quedaba un 20% de las personas que había anteriormente por el mundo. Viéndose más afectados Estados Unidos, china y países de alrededores.
Decidimos cambiar por completo nuestra forma de vivir, ya que esto había sido nuestra culpa.
Nadie utilizaba los coches, aunque ni siquiera era necesario. Solo había trenes que te llevaban de ciudad a ciudad. Todo se fue llenando de plantas. Los animales salían a la calle, al igual que en la cuarentena de 2020, pero mucho más, porque el mundo estaba cambiando.
Nos alimentábamos a base de una alimentación artificial creada gracias a nuestra tecnología, que tenía todas las vitaminas, minerales, grasas, lípidos y etcétera que necesitábamos para vivir. Fabricamos suplementos para quien los necesitara y nadie podía comer verduras… carne… ya que, aunque los animales no sufrían de esta enfermedad, estaban todos infectados, porque este virus se infectaba tanto por el aire como por el agua, y al consumirlo directamente, era poco probable que la vacuna te protegiera ante eso.
Fuimos inventado diferentes tipos de alimentaciones, algunas que tenían sabores y texturas diferentes. Pero nada como fue antes de 2025. También aprendimos a tratar el agua para descontaminarla del virus, y logramos encontrar plantas que eran inmunes al contagio de este virus, y las utilizamos para hacer bebidas y algunas comidas, pues eran muy pocas y con un sabor muy amargo, así que debían de ser tratadas.
Ahora, en 2145, las pocas personas que quedamos en el planeta, ya que la natalidad ha bajado en picado y somos menos personas aún de las que había en el 2026. Nisiquiera podemos imaginar como en el 2025 podía haber coches por la calle, alimentación animal y cosas normales para ellos, como ir la cine, que aquí eran impensables.