2025 - 2026
PREMIO INSTITUCIONAL
ADULTO CASTELLANO
Autor: Manuel Francisco Lara Garrido
Mecánica Cuántica en la Vida Doméstica
Por Jorge Valdivia
Título: Estudio Fenomenológico sobre la Intersección entre la Mecánica Cuántica y la Dinámica Doméstica: La Perspectiva Valdiviana
Autor: Jorge Valdivia - Departamento de Física Aplicada a la Cotidianeidad
Fecha: 7 de marzo de 2026
Palabras clave: Mecánica cuántica, Entropía doméstica, Superposición, Entrelazamiento.
Resumen
Este artículo postula que las leyes subatómicas rigen la dinámica doméstica. Mediante la 'Perspectiva Valdiviana', se analiza cómo la superposición y el entrelazamiento explican inconsistencias en el hogar y las finanzas, proponiendo la realidad cotidiana como un experimento cuántico a gran escala.
1. Introducción
La física clásica no explica por qué desaparecen objetos de la nevera o por qué la ropa limpia es indistinguible de la sucia sin un análisis observacional previo. La “versión valdiviana” propone que el universo no es un sistema ordenado, sino una serie de estados de probabilidad que se definen únicamente mediante la interacción del observador.
2. Marco Teórico: Fenómenos en la Vida Doméstica
2.1. El Vacío Cuántico y la Incertidumbre en Sistemas de Refrigeración
Se define como “valdiviano" al sistema cerrado (nevera) que, aun vacío de contenido útil, presenta una vibración energética constante. El vacío valdiviano no es nulo, sino un campo fluctuante donde la presencia de víveres es probabilística hasta el momento exacto de la apertura de la puerta.
2.2. Superposición Textil
Uno de los descubrimientos más relevantes de este paradigma es que la vestimenta, al no ser observada o utilizada, se encuentra en un estado de superposición: está simultáneamente limpia y sucia. El colapso de esta función de onda ocurre exclusivamente cuando el sujeto (el observador) ejerce una acción sensorial (olfato o inspección visual), forzando a la partícula (la camisa) a adoptar un estado definido (lavadora vs. armario).
2.3. Entrelazamiento Cuántico Interpersonal
El entrelazamiento cuántico, definido por la conexión instantánea entre partículas separadas, tiene su correlato en la comunicación digital. Dos entidades (sujeto y progenitora) pueden entrelazarse de modo que un pensamiento en el punto A detone una respuesta en el punto B, sin importar la distancia física. Este fenómeno sugiere la existencia de un “algoritmo de culpa” subyacente.
2.4. El Efecto Túnel y la Desintegración de Singletes Textiles
Un enigma persistente en la termodinámica del hogar es la desaparición sistemática de unidades individuales en sistemas binarios de calcetines. La física clásica prohíbe a un sólido atravesar el acero del tambor de la lavadora sin dejar rastro macroscópico. Sin embargo, la Perspectiva Valdiviana postula que el ciclo de centrifugado genera una energía cinética tal que permite el Efecto Túnel Cuántico.
Bajo condiciones de alta humedad y revoluciones por minuto (RPM), la función de onda de un calcetín (especialmente si es de algodón de alta densidad) puede filtrarse a través de la barrera de potencial del electrodoméstico. Este fenómeno, denominado transición de fase calcetinera, provoca que una de las dos partículas del par se deslocalice, terminando su trayectoria en una dimensión paralela, habitualmente tras el motor o en la goma de estanqueidad.
Este evento deja al calcetín remanente en un estado de "soltería cuántica" o singlete textil, cuya probabilidad de volver a formar un par funcional tiende a cero. La observación directa del cajón de la ropa interior confirma que la entropía del sistema favorece la acumulación de calcetines desapareados.
3. Discusión: La Entropía Económica
En el análisis financiero, hemos identificado un fenómeno análogo a la "energía oscura". Mientras el 70 % del cosmos es energía oscura, el 100 % de la economía personal del sujeto valdiviano se rige por una “energía fantasmal”. La observación del saldo bancario altera su posición, provocando, de manera recurrente, una tendencia hacia el cero absoluto. Este principio sugiere que la medición precisa de los recursos financieros resulta, por naturaleza, contraproducente.
4. Conclusión
La realidad es un sistema híbrido de ecuaciones indescifrables y contingencias imprevistas (metaforizadas como “café derramado”). La perspectiva valdiviana concluye que la existencia no debe entenderse como una serie de eventos deterministas, sino como una superposición de probabilidades donde el caos y el orden son complementarios.
La vida diaria no es un error del sistema, sino la manifestación macroscópica de la mecánica cuántica.
Referencias Bibliográficas
Hawking, S. (1988). Breve historia del tiempo perdido: del inicio del universo al rollo de celo. Ed. Entropía Casera.
Heisenberg, W. (1927). “Incertidumbre financiera: por qué observar el saldo colapsa la economía”. Journal of Theoretical Poverty.
Schrödinger, E. (1935). “Superposición de la dignidad en eventos sociales de empresa”. Revista de Mecánica Social Aplicada.
Valdivia, J. (2024). “Topología de dimensiones ocultas tras el tambor de la lavadora”. Journal of Domestic Mysteries, 12(4).
Valdivia, J. (2026). La realidad cuántica entre migas de pan y facturas. Ediciones del Caos.
JOVEN CASTELLANO
Autor: Jorge David Gil Molina
Nunca me había gustado mucho la física y la química. No es que no la entendiera, era más bien que no le veía sentido. Había fórmulas, letras raras, números que no me servían para nada fuera del instituto. Pero todo eso cambió el día que mi abuelo me pidió que le explicara por qué las estrellas que vemos ya están muertas en realidad.
Estábamos sentados en la terraza de su casa, como siempre cuando llegaba el verano e íbamos al pueblo. Él en una silla de madera que llevaba ahí desde que tengo consciencia, y yo apoyado sobre la barandilla. Era verano, y la poca contaminación lumínica del pueblo hacía que el cielo estuviese muy iluminado.
—Me ha dicho el médico, que lo que veo no siempre es lo que está ahora. Que a veces es lo que era antes.
No entendí muy bien a qué se refería al principio.
—Me dijo que mi memoria ahora funciona como la luz de las estrellas.
Ahí lo entendí, en el instituto habíamos aprendido que la luz tarda en viajar. Que cuando miramos una estrella que está, por ejemplo, a cien años luz, en realidad la estamos viendo como era hace cien años, porque su luz ha tardado todo ese tiempo en llegar hacia donde estamos nosotros.
—Es porque la luz no llega de un momento para otro. Tiene una velocidad, aunque es muy rápida. Lo más rápido que existe, de hecho, pero aun así tarda.
Mi abuelo asintió.
—Entonces, si una estrella desaparece, ¿la seguimos viendo?
—Sí, durante un tiempo sí.
No dijo nada más, solo siguió mirando hacia arriba. Mi abuelo había empezado a olvidar cosas hacía unos meses. Al principio eran cosas sin importancia, como dónde había dejado las llaves, qué era lo que había comido ese mismo día o el nombre de un vecino. Luego empezó a olvidar cosas más importantes.
Una vez me llamó por el nombre de su hermano. Su hermano había muerto hacía más de treinta años, ni siquiera mi hermana mayor lo había conocido. Otra vez me preguntó qué cómo me iba en el trabajo, a mí, que no sabía ni a qué iba a presentarme en la Selectividad. Pero lo que más me dolió fue el día que no reconoció la casa en la que había pasado toda su vida entera.
—Es extraño, hay recuerdos que siguen ahí, brillando, los veo perfectamente. Puedo ver a tu abuela riéndose en la cocina, y puedo ver el día que aprendiste a andar. Pero hay otros que han desaparecido.
No supe qué decir exactamente.
—Es como si mi cabeza fuera como el cielo, algunas estrellas siguen brillando, otras ya se han apagado, pero yo todavía veo su luz.
Me quedé en silencio. En clase también habíamos aprendido otra cosa, que las estrellas no duran para siempre. Nacen, viven y mueren. Algunas explotan y otras simplemente se enfrían hasta apagarse, pero su luz sigue viajando, y incluso cuando ya no existen.
—¿Sabes? No creo que eso sea algo malo ─afirmó.
Lo miré.
—¿El qué?
—Que la luz siga ahí.
No entendí lo que quería decir.
—Significa que algo ha existido. Que ha ocurrido de verdad y que me ha importado.
Señaló el cielo.
—Esa estrella, a lo mejor ya no está, pero su luz ha llegado hasta nosotros, y la estamos viendo. Entonces, de alguna manera sigue con nosotros.
No respondí. Pero por primera vez, la física me pareció algo más que una asignatura que aprobar, me pareció algo humano. Pasamos un rato más sin hablar, en la tranquilidad de la noche.
—Explícame otra cosa —dijo de repente.
—¿Qué?
—¿La luz desaparece alguna vez?
Tuve que pensarlo un poco.
—No exactamente, puede hacerse más débil o puede dispersarse, pero no desaparece sin más.
Sonrió un poco.
—Me gusta eso.
Esa fue la última conversación que recuerdo tener con él antes de que su memoria se "apagara" casi por completo.
Ahora, a veces, salgo por la noche y miro el cielo, sé que algunas de esas estrellas ya no existen, sé que lo que veo es solo su luz, viajando a través del tiempo. Pero también sé que eso no significa que no sean reales, porque estuvieron ahí. Y, de alguna forma, todavía lo están, como mi abuelo.
ADULTO CATALÁN
Autor: Quimera
-Doncs el meu fill s’ha fet comptable.
-Ai, mare...
-Ho sé, ho sé... No sé què en farem d’ell...! I la teva filla?
-S’ha fet música! Toca l’oboè.
-Això sí que és una decisió assenyada. Trobarà feina de seguida!
-Sí, de fet ja l’han trucat de diverses centrals.
-I l’aniràs a veure treballar?
-No cada dia, es clar. A més, li interessa una que rep visites escolars. De fet és la mateixa que ella va visitar quan feia quart de primària.
-Ai, quina gràcia! Escolta, jo la vull anar a veure. Potser puc portar mon fill i així s’encamina, ha ha!
-Benvinguts i benvingudes a la Central Acústica de El Bruc! -la guia va començar un cop va tenir els alumnes esmorzats i reunits. -M’ha dit la vostra mestra que esteu estudiant les centrals energètiques! Qui em pot dir quins tipus n’hi ha?
Una nena rossa va alçar la mà com un llampec:
-Solar fotovoltaica!
-Molt bé! Quina més?
-Tèrmica!
-Acústica!
-Geotèrmica!
-Eòlica!
-Nuclear!
-I d’aquestes, en quina som?
-Acústica! -va respondre un cor d’alumnes més o menys avorrits.
-Molt bé, veig que heu estat al cas quan us he dit on som -la guia va mig riure, pensant en totes les vegades que havia fet la mateixa pregunta i el seu públic no li havia sabut respondre. -Som en una central d’energia acústica, sí. Qui em sap dir els seus elements més importants?
-La turbina!
-Els transformadors!
-Les bateries!
-Els músics! -va cridar un nen de cabells arrissats fent bots de l’emoció.
-Molt bona resposta! -el va felicitar la guia. -Veig que també esteu atents a tecnologia. Però sí: el cor d’aquesta central no és el combustible, ni la força de l’aigua o del vent o de l’escalfor del magma: són les vibracions de la música! Ara som al vestíbul. Oi que no se sent res més que la meva veu?
Alguns alumnes van fer que no amb el cap.
-Cada sala d’aquesta central està insonoritzada. A l’altre banda d’aquestes portes hi ha més de cinquanta concerts cada tres hores, i vosaltres podreu tenir un tastet de tots! Seguiu-me.
Van travessar la porta cap a un passadís molt ample i ben il·luminat, el terra recobert de moqueta vermella com si fos un teatre, però dues línies de formigó nues deixaven entreveure que per allà hi podien circular vehicles lleugers. Portes molt espaiades entre elles s’estenien a tanta distància que es feia feixuc. Diversos cartells, penjats del sostre o de les parets allà on no hi havia portes informaven sobre les direccions i les seves destinacions. Per alleujament de l’alumnat, la guia els va dur a una porta propera.
-Començarem per la secció clàssica -va dir, i els va obrir la porta, que conduïa a un passadís més estret i fosc, però encara espaiós.
Només travessar el llindar ja se sentia una melodia distant. Van caminar un minut fins al final del passadís, on una sala modesta amb butaques còmodes encarava una gran finestra rectangular. A l’altra banda, il·luminada pels focus de l’escenari, una orquestra tocava peces del Trencanous de Tchaikovsky.
-Us convido a seure un moment, encara que la música clàssica no sigui al vostra preferida. Aquest vidre que ens separa dels músics és un mirall per la seva banda: recordeu que els músics que treballen a les centrals acústiques no són només artistes: són tècnics i treballadors amb la importantíssima feina de fer energia! Les butaques que ara ocupeu són només un petit extra que ajuda a millorar el sou dels nostres empleats i empleades: no totes les centrals d’energia són entretingudes de visitar dia rere dia! Tenim públic que ve cada setmana, de fet. Els micròfons de cada sala de concert capten les vibracions produïdes pel so, i aquesta vibració, transportada fins a la turbina...
-Es transforma en energia elèctrica!
-Correcte! Només a les centrals acústiques l’energia és cultura i la cultura genera energia! Digueu-me el vostre gènere de música preferit, i segur que ara mateix en tenim un concert a la central!
Es va desfermar el caos entre els alumnes. Tots aixecaven la mà, cridant: rock! Jazz! Hip hop! Rap! Bandes sonores! K-pop! Heavy metal!
Aquell punt era en el que la guia màgicament es transformava en la millor amiga de l’alumnat. Els va dur en una ruta pels concerts que li van demanar, explicant les diferències en timbres, registres i voltatge de cada estil musical i instrument independent.
La guia es mirava els que l’escoltaven, però ella feia llambregades als que no li paraven cap mena d’atenció, embadalits amb els músics a l’altre banda del vidre, i somreia.
Aquells eren els futurs treballadors de la central.
JOVEN CATALÁN
Autor: Nita Uloma Okoro Chigbu
Després del meu naixement i la meva diferenciació, vaig arribar al país de Cerebrum amb l'esperança d'una vida tranquil·la en què pogués passar per la sinaptogènesi i ajudar el país. El meu nom és Neuron, i abans d'arribar aquí vaig estudiar electroquímica i ara, tot el que faig és treballar amb senyals elèctrics i químics a l'empresa d'Encephalon S.A. Al meu lloc de treball, sempre he dut a terme les tasques de la manera correcta: escolto informació de diferents departaments, processo instruccions i gràcies als senyals puc lliurar diversos missatges a companys de l'empresa de diferents països per mantenir el món funcionant en perfecta coordinació i harmonia. Les rialles dels meus millors amics Oligoden i Astron em recorden per què vaig decidir quedar-me a Cerebrum.
Però alguna cosa va canviar dràsticament un dia de primavera. Els LinfoT van començar a patrullar a la nostra urbanització amb mirada dura, travessant la frontera hematoencefàlica, cosa que mai havia passat abans. Picaven a les portes, preguntaven noms, revisaven diversos documents. Ens miraven com si fóssim intrusos, purs criminals. Van arribar a atacar a Oligoden i a tota la seva família, acusant-los que la seva portació de mielina era per a fins malèvols i usant plaques per destruir totes les seves pertinences. La mielina ho és tot per a nosaltres, no fa cap mena de mal a ningú, és el nostre tret ètnic i ens defineix des del treball fins a les nostres connexions amb els del voltant. Fa moltíssims anys que vivim en aquest país, els nens del veïnat juguen tranquil·lament als parcs, Astron organitzava barbacoes cada setmana per als de la urbanització, i tots ens coneixem molt bé. Com ens podien confondre amb delinqüents?
Recordo aquell dia que estava treballant en jornada nocturna amb Astron a l'oficina i, de sobte, un oficial Cytok va aparèixer, apuntant amb la seva llanterna i insultant-nos amb paraules com “forasters” mentre mirava fastiguejat el meu millor amic. Vaig aixecar les mans, totalment confós. Vaig intentar explicar que no érem intrusos i que la meva mielina no ens convertia en delinqüents. Però semblava que les meves paraules es perdien a l'aire, perquè l'oficial va continuar denigrant Astron per relacionar-se amb una “neuroneta” com jo, i el va empènyer tan fort que va perdre l'equilibri. Cada dia portava més por: veïns innocents arrestats, crits als carrers, portes i finestres tancant-se amb rapidesa. No entenia per què els que ens havien de protegir ens atacaven.
Així i tot, no vaig deixar d'intentar ajudar. Però la discriminació s'anava notant i la producció de l'empresa es va anar deteriorant perquè van començar a fallar força els senyals elèctrics i químics, cosa que també va afectar la coordinació entre països i es va arribar a una situació crítica anomenada esclerosi múltiple. Vaig continuar intentant fer l'esforç, però, tot i això, sentia que, encara que els oficials Cytok, els LinfoT i els radicals lliures no ens entenguessin, havia de mantenir viva la nostra dignitat.
A mesura que el temps avançava, molts ciutadans van perdre els seus habitatges i oficis, i van ser empresonats a causa de la fixació dels agents del govern cap a la nostra mielina. I com que Cerebrum és la capital central del món, tot es va anar arruïnant i tots els països -Organa sensum, Musculi, Intestinum...- van caure en una crisi. Tot això m'està afeblint i els problemes no fan més que acumular-se. No sé fins quan això durarà, ni què passarà amb nosaltres. Només sé que mentre pugui, no deixaré de fer el bé, encara que el món al meu voltant es torni cada cop més confús i hostil.
ADULTO GALLEGO
Autor: Xosé Manuel Fernández Castro
Na eternidade silandeira, o templo H existía retirado sobre si mesmo. Non vestía paredes de pedra, senón de inconsistente material onírico, unha substancia entre brétema e cristal de vibrante luz latexante; salaio conxelado no éter. No centro xeométrico do vasto e íntimo templo, sobre o altar de pura gravitación, repousaba o Oficiante.
Non era humano, senón presenza inmensa, serena e vermella. Unha envolvente de atención absoluta que pesaba tridimensionalmente sobre o espazo, curvándoo ao seu redor. Non se movía. Non precisaba facelo. Todo xiraba en torno a si.
Acompañábao un paxaro, Colibrí: destello de pura potencialidade, un azul eléctrico que non ocupaba un lugar, senón todos á vez agás o sagrado espazo de Oficiante. O seu voo estatístico soaba coma rumor. Os muros do templo non o engaiolaban, só definían a cartografía dos seus hábitos. Onde a luz das paredes era máis densa e dourada, era onde a Colibrí lle gustaba mostrase sen deixarse ver, pois non se certificaba máis ca coma unha certeza súpeta, coma un pregamento da probabilidade.
A danza de Colibrí tiña querencia polo coro baixo, preto do manto vermello de Oficiante. Eran os eidos para o voo máis descansados.
—Non te desfondas? —preguntou a voz dunha modulación do campo electromagnético que os envolvía e que só podía corresponderse coa de Oficiante.
Colibrí materializouse un nanoinstante, libando do néctar da quietude.
—Descansar é o que me cansa. Abóndame pensalo para acabar baldado.
A súa relación era así: unha atracción perfecta e unha repulsión proporcional e necesaria. Oficiante, coa súa pesadez vermella, ancoraba a realidade. Colibrí, co seu azul inquedo, posibilitaba a realidade. Se Colibrí caese sobre o altar, atraído sen remedio, o templo H enteiro colapsaría nun punto de silencio absoluto. Pero iso aínda nunca antes sucedera. Unha vertixe cuántica, un principio de incerteza, mantíña xirando e xirando sen descanso a Colibrí.
De pronto, Raio de Luz Exterior, un insecto mensaxeiro sen rostro, atravesou as paredes xelatinosas. Era un paquete discreto de significado luminoso, un fotón cunha misión exacta: incrustarse en Colibrí meténdolle unha boa viaxe.
Non houbo impulso, non houbo aceleración. Houbo só unha desaparición seguida doutra inmediata reaparición ben lonxe, teletransportación, quizais.
Colibrí desapareceu do coro baixo e reapareceu, instantaneamente, no alto, unha galería afastadísima e tenue onde a luz das paredes, fría e azulada, subliñaba o lonxe que se vía Oficiante, reducido apenas a unha brasa arredada.
—Que animal! —piou de malas Colibrí, sentindo a nova enerxía coma un traxe incómodo—. Puido avisarme antes, ou que!?
—Á mensaxe non a precede aviso —respondeu a presenza vermella sen turbarse—. Só trae a enerxía xusta para penetrar. Que agora esteas tenso é fariña doutro saco.
En efecto: o estado novo era inestábel por excitado. Colibrí non podía sosterse na distancia. A morriña do altar consumíao. E nun acto de desprendemento, de xenerosidade cósmica, cuspiu aquel fotón, expulsou o exceso de enerxía, aquel incómodo traxe, en forma doutro Raio de Luz, un salaio de cor que saíu disparado cara a fóra como fotón reconstituído, convocando a reversión do feitizo. Non caeu, desmaterializouse do coro alto e recompúxose no baixo: un novo regreso ao pasado.
O templo recobrou a vella paz. A danza da probabilidade recomezou na recursiva liturxia do átomo de H…
---
H2O, MATRIMONIO NA CATEDRAL
Peregrinación
Vén aí un terremoto de éter. Outro templo H, o Novo H agora, achegábase. Era un xemelgo estrutural: un outro sacerdote vermello cun distinto colibrí azul danzando no seu diverxente eido tridimensional de posibilidades. Por un tempo, as dúas esferas de luz latente orbitáronse con respecto na distancia, sentindo a repulsión silandeira dos seus druídas, ambos os dous vermellos e, asemade, positivamente semellantes.
Pero entón, o éter vibrou de novo como en terremoto: chegaba un terceiro visitante, outro templo, ben distinto. Era O. Maior, máis complexo. No seu centro, non había un, senón oito cregos grises e severos, un concilio de gravidade remexido nestoutro altar. E ao seu redor outros tantos oito colibrís que tecían danzas intrincadas e frenéticas en múltiples coros, enchendo o espazo cun zunido de posibilidades entrelazadas.
Colibrí, o do primeiro H, detívose, sentindo a vastidade dese novo sistema.
—Mira —marmurou cara ao seu Oficiante—. É... esmagador o templo este.
—Ten fame —sentenciou o do altar desde a súa enerxía vermella, cunha calma antiga—. Observa a foto movida. Ansía completarse. Hai dous estómagos insatisfeitos no espazo resonador do seu templo!
Efectivamente, a danza dos oito colibrís de O deixaba visibles baleiros estratéxicos, ocos na súa coreografía que chamaban a berros para seren satisfeitos. Era un templo doente con fame negra.
Fusión e crise
Lentísima foi a danza de achegamento por sedución cósmica. As paredes dos tres templos, antes diferentes, comezaron a ductilizarse simultaneamente. A luz que as conformaba estirouse como doce fundido, tocándose, remexéndose, mesturándose. Tan caótico como fermoso, o muro non separaba: conectaba e comunicaba!
(Continuará, pois sempre continúa…)
JOVEN GALLEGO
Autor: Álex Bao Rodríguez López
Un extraño feixe de luz emerxe da terra, deste sae un morto vivente, este era Pitágoras que con un movemento da man parte a mitade un edificio, acto seguido berra que se o matemático máis forte da actualidade non enfréntase a él o día 7/3 de ese mesmo ano, Pitágoras destruirá o mundo cos seus poderes de matemáticas.
Nun lugar de Estados Unidos, unha cúpula militar debate a quen poden enviar para derrotar a Pitágoras. Xa intentaron mandar ao exército pero non puideron facer nada, no momento seguinte, un asiático entra na sala, a maioria dos presentes esmorecen con só a presenza deste suxeito, él non era nin máis nin menos que Terence Tao, o matemático máis forte. Este con voz segura di que se enfrentará a Pitágoras nun 1 contra 1, pero necesitará axuda.
O dia chega e xunto a Terence Tao encóntranse 2 poderosos suxeitos: Marie Curie e Stephen Hawkings. Mentres Terence Tao carga un ataque, Stephen Hawkings dalle “Radiación Hawkings” potenciada grazas a Marie Curie e a sua técnica “Concentración de Polonio”, esto permitiulle a Terence Tao lanzar un ataque con o 200% da sua forza, este xuntando os infinitos dixitos do número pi e a relación divina do número áureo consegue votar o seu ataque máis poderoso, a técnica matemática “Googolplex”. Este diríxese a unha velocidade vertixinosa hacia Pitágoras que intenta detelo ca hipotenusa do triángulo obtusángulo, máis a combinación infinita de díxitos do “Googolplex” de Terence Tao abrumao de tal maneira que queda sen mans e calcinado, sen embargo Pitágoras multiplica as feridas por (-1) curándose ao instante, sen deixalo respirar nin un segundo Terence Tao arremete contra Pitágoras lanzando unha serie infinita de números primos cada vez maiores, Pitágoras defendese cunha tg e devolvelle o golpe con 3 aristas que multiplica para formar unha estrela que impacta contra Terence e cortallo gracias as múltiples liñas secantes que posue, máis Terence lanzalle unha x que Pitágoras non é capaz de despexar e impactalle con unha y pola espalda para acto seguido acercarlle e golpealle ca no punto máis alto dunha curva cóncava imaginaria facendolle imposibel a Pitágoras recuperarse.
Pitágoras ao encontrarse un aprieto expande a súa técnica dende o plano imaxinario ao plano real, esto fai que de súpeto aparezca un triángulo de medidas colosais que Pitágoras usa como un canalizador para poder votar diversos vértices cara a Terence Tao, este intenta multiplicar as suas feridas por (-1), sin embargo Pitágoras lanzalle unha tangente directa ao seu estómago, por sorte Terence Tao logra esquivala a tempo e tamen fai que a sua técnica pase ao plano real, este libera a función factorial do infinito quemando o cerebro de Pitágoras no acto, para acto seguido darlle un golpe² que fai que a sua produción de volvase √enerxía, sen embargo Pitágoras usa a sua última baza, con as pocas forzas que lle queda lanza un ataque que trunca a realidade onde estaba Terence Tao, este intenta defenderse máis xa era demasiado tarde, Pitágoras consegue partir a metade a Terence Tao grazas a que truncou o espazo, Terence non pode multiplicar por (-1) porque non hai feridas negativas, dandolle a victoria ao matemático máis forte da historia… Máis agora, como vencerán a Pitágoras?
ADULTO EUSKERA
Autor: Tello Álvarez Rebollo
«Deabruak ez dira hilkorrak, baina haien grinak gizakumeen grinen antzekoak dira.»
San Agustin Hiponakoa
Ez dago arima batek benetan nahi duena deabru batek baino hobeto ulertuko duenik. Deabrua agertu zitzaidanean, ez zen bost hankadun lehoia edo gizontxo adardun gorria. Ez. Mirari zientifikoa zen. Ezinezkoak ziren gertakari gehiegi jazo ziren nire inguruan kasualitatea izateko. Eta konturatu nintzenerako, haren hitzek harrapatu ninduten.
«Nik badakit zu nor zaren, eta zer nahi duzun. Nola edo hala, lortuko zaitudala argi dago. Beraz, bidezkoa da zuk ni ezagutzea. Mesedez, utzidazu neure burua aurkezten. Izen asko dauzkat, antzina Buer deitzen ninduten kristauek, nire irakaskuntzei filosofia natural deitzen zieten garaian. Gaur egun horri fisika deritzo, eta nik nire azken jarraitzailearen izena jaso dut: Maxwell. Hura izan zen ni guztiz ulertu ninduen azkena, biok batera entropiarekin jolastu ginen, unibertsoaren legeei aurka eginez. Bere arima lortu nuenetik ez nuen beste inoren beharrik izan, baina eternitatea nahiko aspergarria egiten da, batez ere bukaeran. Horregatik arima berrien bila ibili naiz. Eta zu aukeratu zaitut. Bai. Zu.
«Gazte zara, gazte handinahia, gainera, laugarren zirkulurako aproposa. Eta zure ikerketak benetan merezi du, ez nuen espero XXI. mendean bigarren lege handia apurtu nahiko zuen inor aurkitzea. Maxwellek nire esku-hartzerik gabe azaldu ezin izan zuen makina sortu nahi izatea ere! Bazenekien unibertsoan desordena beti handitzen dela, baina horri kasurik egin gabe ezinezkoa den proiektu honetan sartu zinen, benetan miresgarria gizakion kemena. Ideia onak izan dituzu, entropia alderantzikatzeko bidea aurkitu duzula dirudi. Baina nik bezain argi ikusten duzu ikerketa luzea izango dela. Luzeegia. Asimovek abisatu zintuen: zenbat denbora behar izan zuen Multivacek arazo bera argitzeko? Baina ni zerbaitetarako etorri naiz, ezta?
«Utzidazu tentatzen. Hasieran ez zinatekeen ohartuko, baina zure inguruan mirari termodinamikoak gertatu dira. Baliteke kaletik ibiltzean potxingo bat izotz kubo bihurtzen ikusi izana, edota laborategian bi gas batzea baina ez nahastea. Ni izan naiz. Han, zure makinan sartuta, atomoekin jolasean ibili naiz. Eta jolasak limurtu zaitu, ez iezadazu ezetzik esan. Hori lortzeko gakoa zein den ezagutzeak erre egiten zaitu, baina ezinezkoa da hori gizaki batek bakarrik argitzea. Belaunaldi batzuk barru, zure lanean oinarrituta norbaitek uler lezake. Baina gai al zara sekretua jakin gabe hiltzeko? Ez. Noski ezetz. Nola lortuko duzu bakean atseden hartzea mundua erabat ulertu gabe?
«Baina ez zaitez larritu. Tratu ikaragarria izango da. Nire laguntzarekin zu zeu ikerketa bukatzera helduko zara, entropiari buelta eman zion lehen zientzialaria! Zure abizenarekin ehun urte barru edozein magnitude neurtzeko unitate bat izendatuko dute. Baina ez da ospea zure arimak gehien desiratzen duena, ez. Ulermena da, lege fisikoak menderatzea. Jakinduriak bakarrik ase dezake zure arima. Ni arduratuko naiz horretaz guztiaz. Zuk egin beharreko bakarra tratua onartzea da.
«Espero dut zure arima eskuratu ondoren gehiagoren beharrik ez edukitzea denbora luzez. Oso erraza da zuok, zientzialariok, harrapatzea. Baina oso aspergarria. Errepikakorra. Gainera, beti berdina bilatzen duzuenez, tentazioa beti izan da eraginkorra, zientzialari guztiekin. Aurkikuntza handi guztien atzean nire tentazio bat egon da; grabitatea laguntza barik azaldu zela uste zenuen ala? Arima hura lortzeaz bereziki harro nago, egia esan. Deabruok abilak gara sagarrekin. Erakusten dizuedana garaiaren arabera aldatzen doa, noski. Lehen grabitatea, orain entropia, eta etorkizunean partikula kuantikoen abiadura eta posizioa nola neurtu, baina funtsean berdin-berdina da. Eta handik behetik igotzea hain da aspergarria… Behin gizakion munduan sartuta, esperantza erabat galtzen dut. Hainbeste arima huts, anbizio gabeak… Nazkagarria da. Baina horrek guztiak berdin du, zurekin mende dibertigarri batzuk emango ditut, ziur.»
Eta berak esandakoa gertatu zen. Hitzez hitz. Ez nion aurka egin, ez nuen salbaziorik bilatu. Aldiz, neure borondatez eman nion nire arima. Ezagutzeko nuen gogo bizia nire ekintza guztien eragile bihurtu zen. Aste askoz ez nuen berarekin lan egitea ez zen beste ezer egin. Eta gozatu nuen. Asko gozatu nuen. Denbora ikerketa luzean galdu beharrean, aurkikuntzaren aplikazio guztiekin jolasten eman nuen: denbora-makina asmatzeko lehen pausoa eman nuen, nik neuk, XXI. mendean. Denboraren gezia apurtuta, orain nire menpe zegoen. A ze emozioa!
Eta badakit orain, hilzorian, itun hura madarikatu beharko nukeela, eternitatean nire arima babesten saiatu. Ez dit inporta, zintzoki. Ez naiz egindakoaz batere damutzen. Ezta pittin bat ere.
JOVEN EUSKERA
Autor: Nahia Espeso Moreno
一 Alexa, prest al zaude?
Lan handia genuen gure aurretik. Bidaia luzea izango zen, luzeegia. Nahiz eta denbora gehiena lotan emango nuela jakin, nire lehen aldia zen horietako suziri erraldoi batean; nire lehen aldia laborategitik kanpo lan egiten, egiatan. Ez nuen Lurreko gizartea ulertzen, gerraz eta pobreziaz beteta, eta horregatik unibertsoko izar eta planetak ikertzen nituen, beste bizitza-motak aurkitu nahian.
Hasieran, denek esaten zuten etorkizunik gabeko ogibidea zela, hobe medikuntza edo zuzenbidea ikastea. Hala ere, 2077an deskodifikaezina zen irrati-seinale bat jaso genuen Kepler-186f exoplanetatik. Handik aurrera, makineria guztia martxan jarri eta espaziora jaurti ninduten, Alexa eta kafeina-iturri amaigabe batek lagunduta.
一 Noski, kapsula kriogenikoa hogeita hamar segundotan itxiko da. 492,3 argi-urtetan elkar ikusiko dugu berriz. Ondo lo egin.
Txikitan, etorkizuna garai teknologiko eta utopiko bat bezala imaginatzen nuen, zeinean denek komunitate loretsu batean biziko ginatekeen, ez zabor ezta oihuen artean ere. Lehenengo gerrak etorri ziren. Lagunak lagunen kontra. Umeak negarrez. Familia osoak sotoan ezkutatuta. Ondoren gaixotasunak agertu ziren. Ikerketa-lan hura gure aukera bakarra zen.
Oraindik ere oihuka esnatzen nintzen. Desberdintasun bakarra txirrinen soinua zen. Batzuek misilak zetozela adierazten zuten; beste batzuek, aldiz, Alexak larrialdi batengatik suziriaren ibilbidea aldatu behar izan zuela adierazten zuten.
Koordenatu ezezagunetan geunden. Leihotik ez zen ezer ikusten, soilik iluntasuna eta isiltasuna. Agian horrelakoa zen heriotza; iluna eta isila. Jaurtiketaren aurretik bidaia honen arriskuak buruz nekizkien, eta prest nengoen zientziaren izenean hiltzeko, baina erantzunak nahi nituen. Erantzunak behar nituen.
一 Zizare-zulo batetik igaro gara. Aurrean dagoen planeta Kepler-186f da. Berrogeita bost segundotan lurreratuko gara.
Ez zen posible. Inondik inora. Hilda geunden. Desintegratuta. Ametsetan, kasurik hoberenean.
一 Alexa, nola da hori posible?
一 Ez dut informazio nahikorik horri erantzuteko. Hala ere, hona hemen zizare-zuloei buruzko informazioa: Zizare-zuloak Einstein-Rosen zubiak bezala ezagunak dira ere. Orain arte hipotetikoak ziren, inork ezin izan baitzuen haien existentzia frogatu. Espazio-denbora tolestura bat bezala ulertzen bada, zizare-zuloa tolestura hori ebakitzen duen fenomenoa da. Teoriei dagokienez, gerta liteke gehiegi konprimatzea. Ondorioz, ebakidura hori desager daiteke eta bere ordez zulo-beltz bat agertu.
Zortea izan zen, besterik ez. Momentu eta leku egokian geunden. Horregatik ez ginen hil. Bizitzak emandako bigarren aukeratzat hartu nuen. Nire egitekoa bete behar nuen.
Hotz handia egiten zuen. Karbono dioxidoz, sufre dioxidoz, nitrogenoz, eta oxigeno gutxiz osatutako atmosfera zuen. Belarra hazia zegoen lurrean, baina guztiz beltz zegoen. Mendi handiak zeuden; guztiak izotzez beteta. Lakuak ere. Nire buruaren gainean geruza fina zegoen. Ez zen argi-izpirik igarotzen planetaren gainazalera. Zerutik eurratsa erortzen zen. Leku horrek behin bizitza eduki izan balu ere, jadanik ez zen garai hartako ezer geratzen.
Ibiltzen hasi nintzen, eta ibiltzen jarraitu nuen nire hankak dardarka hasi ziren arte. Oraindik bizirik zegoen zerbait aurkitu behar nuen. Mikroskopikoa zen zerbaitek balioko zukeen. Baina zerbait behar nuen. Nire bizitzari eta bidaia horri zentzua emango zion zerbait.
Nekeak eta etsipenak gidaturik, lurrera erori nintzen. Negarrez hasi nintzen. Oihuka, agian. Ez nintzen ezer entzuteko edo ikusteko gai. Artifiziala ez zen airea arnastu nahi nuen. Kaskoa kendu eta euri-tantak azalean irristatzen hasi zitzaizkidan. Sentsazioak berriro esnatu ninduen, bat-batean azkura handia nabaritu nuen eta. Ez zen euri arrunta, atmosferako sufre dioxidoaren eta nitrogeno dioxidoaren arteko erreakzioak eragindako euri azidoa baizik.
Aterpe bila nindoala, batere naturala ez zirudien soinuak arreta deitu zidan. Belar beltzaren azpian metala zegoen, tranpol bat. Irekitzerakoan, tresnaz beteriko laborategi batekin topo egin nuen. Mahai gainean, denetariko laginak zeuden; arrokak, harea, ura edota belarra zituztenak, baina are deigarriagoa zen laborategia energiaz hornitzen zuen sistema oraindik funtzionala zela.
一 Sistema zentralarekin hitz egin nahi dut.
一 Mezu hau programatuta dago behin eta berriz errepikatzeko 一gizon baten ahotsak jarraitu zuen一. Gizateria desagerraraztear dago. Ziur nago. Azken astean bi hondamendi natural jasan ditugu. Zientzialariok ez dakigu nola konpondu mundu hau. Arazoa gure burugabekeria izan da. Pentsatu genuen natura gaindi genezakeela; hura ustiatu nahi genuen bezain beste. Baina ez du horrela funtzionatzen, eta orain ondorioak jasaten ari gara一 pausa luzea egin zuen, bere pentsamenduak ordenatzeko modukoa 一. Lagin batzuk bidali ditugu Lur planetara, berriro hasteko nahian, han bizitzeko baliabide oparoak baitaude一 beste pausa bat一. Mezu hau entzuten bazaude, barkaiguzu, baina zure laguntza behar dugu. Ez utzi mundu hau usteltzen, mesedez, Lurrarekin batera oso bitxia baita.
Ezin nuen sinetsi. Guk geuk bidali genuen irrati-seinalea. Guk geuk planeta klima aldaketaz birritan ito genuen. Ni neu itotzen ari nintzen.
Gela hartatik atera nintzen. Gutxienez, eguraldia baretu zen. Ez nekien zer egin. Ezin nintzen Lurrera itzuli. Planeta hau gure iragana eta etorkizuna zen, aldi berean, eta zerbait egin behar nuen nire amaiera ez izateko: zientzialari haren itxaropenari eutsi. Nire irtenbide bakarra zen, eta horregatik nire gaitasun guztiak zeregin horretan jarriko nituen, jende xumeak, ekintza txikien bidez, mundua alda dezaketelako. Halaber, oraingoan, gure akatsetatik ikasiko genuen.
一 Alexa, prestatu makineria guztia. Lan handia dugu gure aurretik.
PREMIO DEL PÚBLICO
ADULTO
Autor: Nishtha Urkidi San Miguel
Denbora luzez, kalkulu-akats batean bizi izan nintzen. Barrura begiratu eta Multzo Huts (Ø) bat nintzela sentitzen nuen. Kaxa mugatu bat, badagoena, baina barruan ezer ez duena. Balioa ematen zidaten elementuak falta zitzaizkidala sentitzen nuen. Ez zegoen alaitasunik, ez zegoen loturarik. Espazio hutsa bakarrik, betetzeko zain. Isiltasun matematikoa. Baina oker nengoen, ez zen eduki arazo bat, pertzepzio arazo bat baizik.
Koordenada bat nintzen, c izeneko puntu konplexu bat, Mandelbrot-en Multzoa deitzen dioten Bizitzaren Mapa zabalean. Nire Parte Erreala (a) neukan: gertaerez, errutinaz eta ikusten denaz osatua. Baina hori ez zen nahikoa. Parte Imaginarioa (bi) ere neukan: emozioek, introspekzioak eta barne munduak osatua. Sakona nintzen orduan ere, ñabarduraz betea. Errealitatea eta irudimena edukitzea, ordea, ez zen nahikoa haiekin zer egin ez banekien.
Mapa zabal horretan, nire etxea kaosaren tximista eta espiral infinituen artean zegoen, mugatik gertu, argi distiratsuek Eremu Ilunaren bihotz beltza —kardioidea— ukitzen zuten tokiaren ondoan. Nire patua infinitua omen zen, dantza librea, baina lo nengoen. Izoztuta. Izuak eragozten zidan nire benetako bidea aktibatzea, denbora begizta itogarri batean gelditu izan balitz bezala, lehen bultzada horren zain.
Eremu Ilunaren grabitateak —itxurazko baretasunaren erreinu hark, beldurraren eta gelditasunaren hariekin ehunduak— harrapatuta nindukan. Haren erakarpena izugarria zen, segurtasun promesa bat nire mugimenduaren truke. "Ez hazi", xuxurlatzen zuen, "hemen bakarrik egongo zara salbu, isiltasun geldo honetan, errutinaren babesean". Eta nik sinetsi egiten nion. Koordenada huts bat besterik ez nintzen, su izoztu bat infinituaren zalapartan, niretzat ezer aldatzen ez zen lekuan, itxaroten.
Baina egun batean, hegada txiki batek airea aztoratu zuen: Tximeleta Efektua, non ekintza txiki batek errealitatea guztiz aldatu dezaken. Norbaiten mugimenduak —bere irribarrearekin, begirada batekin, isiltasun atsegin batekin— nire baretasuna ukitu eta zerbait piztu zuen nire baitan. Maitasunaren Ekuazioa taupadaka hasi zen, erregela sinple baina boteretsu bat: zₙ₊₁ = zₙ² + c. Pertsona horren laguntzak, txikia eta sinplea bazidurien arren, niretzat sekulako aldaketa izan zen, nire errealitatea guztiz aldatuz. Iterazioaren lehen pausua. Ez zen pertsona hori bakarrik izan. Beste maitasunezko indar asko sentitu nituen, nire ondoan zeuden beste pertsona garrantzitsuetatik eratorriak, nireganako argizko hariak josten zituztenak, ekuazio hori errepikatuz, maitasun keinu bakoitzarekin indarra emanez (n).
Hori izan zen nire barruan bizitza mugitzen sentitu nuen lehen aldia. Hasieran, dardarka nengoen. Gogorra egiten zitzaidan, beldurra sentitzen nuen. Iluntasunaren grabitateak gogor tiratzen zuen. "Nora zoazela uste duzu?", xuxurlatzen zuen. Nahiago nuen ezagutzen nuen lasaitasuna berriaren bertigoa baino. Baina ekuazioak taupadaka jarraitzen zuen, iterazio bat bestearen atzetik. Maitasun keinu bakoitza urrats bat gehiago zen nire bide berrian, nire Z bidaian. Dantza geldoa zen, gorabeheratsua, etengabeko borroka, Eremu Ilunaren erakarpenaren aurka.
Nire bidea Itxurazko Baretasunaren Uharteen ondotik igarotzen zen —erraboilak—, beste puntu batzuk ziklo infinituetan harrapatuta dantzatzen zuten tokietatik. Haren erakarpena sentitu nuen, erritmo segurua tentagarria zen. Baina Maitasunaren Ekuazioak bultzatzen ninduen aurrera jarraitzera, urruntzera, nire erritmoa bilatzera.
Eta orduan, hegaldiaren erdian, argi ikusi nuen. Kaosa ez zen etsaia. Kaosa unibertsoaren arnasa zen! Bizitza bera taupadaka ari den gunea. Dena kontrolatzen saiatzea alferrikakoa zela jabetu nintzen; jauzi egiteak beldurra ematen zuela, bai, baina ezinbestekoa zela. Jende berria ezagutzea arrisku ederra zela, ustekabez betea. Eta betidanik zeudenak maitatzeak bertigoa ematen bazuen ere —haiek galtzeko izuagatik—, maitasuna beldurra bera baino askoz indartsuagoa zela. Benetako oreka ez zegoen lasaitasunean, baizik eta beldurraren eta desiraren arteko dantza etengabean. Maite nituen pertsonek erakutsi zidaten jakin gabe.
Orain hegan noa. Nire Z bidea inoiz errepikatzen ez diren koloreen artean ari da bidea irekitzen eta marrazten, inoiz ixten ez den ibilbide batean. Kaos preziatuaren bihotzean bizi naiz, non une bakoitza bakarra den, baina denak ekuazio beretik jaiotzen diren. Eta hemen, argi distiratsuen artean, badakit bizitza maitatzea ez dela babesa edo egonkortasun-kaiola bat bilatzea, baizik eta haren dantza eroa onartzea.
Baina zerbait gehiago aurkitu dut. Konturatu naiz ni, c puntua, ez naizela bidaiari huts bat. Unibertso bat ere banaiz. Nire Juliaren Multzoa. Kanpotik puntu soil bat dirudit, baina barrutik forma errepikaezin bat gordetzen dut, nire arimaren hatz-marka fraktala, irudi infinitu bat, filigranaz eta espiralez betea. Nire bihotzaren mapa sekretua da. Han, harreman bakoitza, lotura garrantzitsu bakoitza abiapuntu bat da (z₀), ekuazio berdinaren pean bere dantza propioari ekiten diolarik, geometria paregabe eta bakarrak sortzen dituelarik. Bide batzuk gurutzatzen dira, beste batzuk urruntzen dira aztarna distiratsuak utziz. Nire barne-unibertsoak arnasa hartzen du, aldatu egiten da, bizirik dago.
Eta azkenean ulertu dut: Mandelbrot-en Mapa Handiak erakusten digu non eta nola loratu daitekeen pertsona bakoitza. Baina Juliaren unibertso sekretuan, norberaren bihotzean, marrazten du maitasunak bere istorio ederra.
JOVEN
Autor: Toni Albertí Julià
El dia que el temps es va aturar
En Leo tenia tretze anys i sempre anava amb presses. S’aixecava tard, esmorzava ràpidament i corria cap a l’institut gairebé cada matí. La seva mare li deia sovint:
—Leo, sembla que el temps et persegueix!
Ell reia, però en el fons li feia ràbia sentir que sempre li faltaven minuts. Sentia que el dia no tenia prou hores per a tot: estudiar, entrenar, quedar amb els amics i descansar. Un dilluns al matí, tornava a córrer cap a l’escola. Portava la motxilla mal tancada i els cordons deslligats. Quan va arribar al pas de vianants, el semàfor es va posar vermell. Els cotxes passaven i ell mirava el rellotge nerviós.
—Arribaré tard un altre cop… —va bufar.
Només faltava un minut perquè sonés el timbre.
Desesperat, va dir en veu alta:
—Si el temps s’aturés només un moment…
De sobte, tot va quedar en silenci.
Els cotxes es van quedar quiets al mig del carrer. Una senyora que caminava va quedar congelada amb un peu a l’aire. Un colom que volava va quedar suspès al cel, immòbil. Fins i tot el soroll de la ciutat va desaparèixer.
En Leo va obrir molt els ulls.
—No pot ser…
Va fer un pas endavant. Ningú es movia. Va passar la mà davant la cara d’un home i no va reaccionar. Va tocar el capó d’un cotxe; estava fred i completament quiet. El temps s’havia aturat!
Al principi va sentir por. El seu cor era l’únic que bategava en aquell món silenciós. Però la por es va transformar en sorpresa… i després en emoció. Va travessar el carrer tranquil·lament. Va apartar una bicicleta que estava a punt de caure i va col·locar bé la motxilla de la senyora congelada. Tot era estranyament fàcil. Quan va arribar davant la porta de l’institut, va pensar:
—I ara com ho torn a posar en marxa?
Va respirar profundament.
—Que tot torni a ser normal.
En un instant, el soroll va tornar. Els cotxes van avançar, el colom va continuar volant i la gent va continuar caminant com si res hagués passat. En leo va mirar el rellotge. Encara faltava un minut per al timbre. El seu nou descobriment l'ajudaria a l’examen d’aquell dia.
El dissabte de la mateixa setmana, jugava un partit important de bàsquet. El seu equip anava empat i faltaven deu segons. En Leo tenia la pilota a les mans. Podia aturar el temps, col·locar-se bé i encistellar sense cap problema; va sentir la temptació.
—Si ho faig, guanyarem —va pensar.
Va mirar els seus companys. Tots confiaven en ell. Si utilitzava el seu poder, ningú ho sabria, però ell sí. Va respirar profundament. El soroll del públic, els crits i els batecs del seu cor omplien el pavelló. No va dir cap paraula. Va botar la pilota, va esquivar un defensor i va llançar. La pilota va tocar el cèrcol… va girar uns segons eterns… i va entrar.
El pavelló va esclatar d’alegria.
Els seus companys el van abraçar. En Leo somreia, però no només per la cistella. Somreia perquè havia decidit jugar sense trampes. Aquella nit, estirat al llit, va pensar en el seu poder. Potser no era un regal per guanyar sempre. Tal vegada era una manera d’entendre el valor del temps.
L’endemà es va llevar amb el despertador sonant fort. Va estar a punt d’arribar tard, però va córrer, com sempre. Aquesta vegada, però, no es va queixar. Va entendre que el temps no és un enemic que ens persegueix. És una oportunitat que hem d’aprofitar. I des d’aquell dia, en Leo ja no volia que el temps s’aturés mai més.
L'infiltrat TAJ
PREMIO DE CIENCIAS Y DE LETRAS
Javier Castelló Martí, de Campus Aula (Burjassot)