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2022
PREMIO DEL JURADO
ADULTO CASTELLANO
Autor: Francisco José Plou Gasca
Día 1
No os lo creeréis, pero me he quedado pegada a una columna de
cromatografía. ¿Que quién soy yo? Pues una simple molécula química, candidata a
sustancia anticancerígena, el resultado de varios meses de investigación. A mis
hermanas les ha pasado lo mismo, aquí estamos todas en cabeza de columna con
cara de circunstancias. Más vale que al estudiante de doctorado se le ocurra
aumentar el porcentaje de metanol en la fase móvil, porque si no me veo como en
esa película de la cabina telefónica de la que tanto habla el jefe de grupo.
«Falta un pico en el cromatograma», le dice el estudiante a su director de
tesis. ¡Claro, el pico somos nosotras! Nuestra afinidad por esta fase
estacionaria es tan alta que se necesita un eluyente potente para liberarnos. En
eso se basa la cromatografía, en separar las moléculas en función de su afinidad
por un material jugando con la fase líquida.
Si para este proyecto hubieran
contratado a un postdoc en lugar de un simple predoctoral, otro gallo nos
cantaría. Pero el investigador principal no hace más que quejarse de que le han
recortado el presupuesto y, ¡toma!, coloca a un pardillo al frente la
investigación.
Día 2
El estudiante sigue pinchando muestras en el
HPLC y lo único que está consiguiendo es aumentar la densidad de población. «Ha
subido la presión», se queja. ¡Cómo no va a aumentar la presión, si cada vez
estamos más apretujadas! Por favor, que alguien le diga a este zoquete que suba
el porcentaje de disolvente orgánico. Metanol, acetonitrilo, tetrahidrofurano…,
lo que quieras, tío, pero mientras circule tanta agua por la columna no podremos
despegarnos de este potingue asqueroso.
Día 3
«No entiendo nada»,
confiesa el predoctoral a su director. «La señal del sustrato es cada vez más
pequeña, lo que implica que hay reacción, pero no aparece por ningún lado el
pico de producto». Te daré la respuesta, zopenco: el producto de la reacción soy
yo, y me tienes aquí amarrado a una columna de cromatografía. O sea, si quieres
que aparezca en la pantalla del ordenador, dame un chute de metanol.
Día 4
Lo que faltaba. Ha venido un comercial de cromatografía y dice que
estas columnas C18 están descatalogadas, que ya no las utiliza nadie, y que las
nuevas tienen mejor resolución y no sé qué milongas más. Vamos, que me he
quedado pegada a una columna de mala calidad. Marca blanca. Ya decía yo que olía
fatal al entrar. Y el filtro estaba más negro que un precipitado de sulfuro de
plata.
«Los centros de investigación públicos estiráis demasiado la vida de
las columnas; en las empresas las sustituyen cada dos meses», ha soltado el
vendedor. Por lo visto, esta antigualla que nos tiene secuestradas a mí y a mis
hermanas fue fabricada antes que el modelo de ADN de Watson y Crick.
Día 5
El futuro doctor en Ciencias Químicas ha empezado a inyectar muestras
de otras reacciones. Ha tirado la toalla, renuncia a una molécula que podría
convertirse en un excelente antitumoral. Él se lo pierde. Eso sí, que no cuente
conmigo para su lectura de tesis.
Aquí todo el mundo eluye sin problemas.
Algunas sustancias nos pasan como aviones; otras, las más lentas, se nos ríen a
la cara. «¿Cómo se os ocurre quedaros adsorbidas en esta fase estacionaria? Ni
que fuera La Isla de las Tentaciones». Tentaciones las que me entran a mí de
darles una coz con la cadena alifática y dejarlas sin resonancia en el anillo
aromático. Los compuestos polifenólicos son los más chulos de todos; con eso de
que son antioxidantes se creen que el resto de moléculas bebemos los electrones
por ellos.
Día 247
Me aburro. Han guardado la columna en un cajón
etiquetado como «cajón desastre». Se cree gracioso el becario. Las voces del
laboratorio nos llegan atenuadas. Me ha parecido oír al jefe que la semana que
viene sabrá si le han concedido el proyecto. Mi única salida es que se lo
denieguen y tengan que reutilizar las viejas columnas. En caso contrario acabaré
aquí de por vida. ¿Cuántas moléculas prometedoras continúan atrapadas en
columnas de cromatografía? Mejor no pensarlo.
Día 252
Malas
noticias: les han concedido el proyecto. Cuando hemos oído descorchar la botella
de cava nos ha dado un bajón de protones. Por cierto, el tapón ha salido
disparado con tanta fuerza que se ha cargado el matraz de condensación del
rotavapor.
Ahora comprarán columnas de última generación y nosotras
acabaremos en el desguace. Alguien aprovechará la carcasa de acero y el resto
irá a parar al contenedor de residuos orgánicos. ¡Qué asco de sitio! Tiene menos
glamur que el plató de Sálvame. ¡Qué destino tan cruel para un diamante en bruto
como yo! Por favor, ¡que alguien me saque de aquí!
Finalista
Autor: María José Hernández López
Naces. Y no sabes muy bien para qué. Y eres. Podrías haber sido otro, u otra.
Pero eres tú. Una milésima de segundo, más o menos, pudo ser la diferencia. De
miles de millones de posibilidades, solo una eres tú. Esa combinación que te
hace ser único, diferente a los demás. Y así eres porque está escrito en tus
moléculas más grandes. Esas que heredas de padre y madre. Un solo cambio en
ellas, un intercambio distinto, un reparto diferente….podrías no haber sido tú.
Lo llaman genética.
Y así serás por el mismo motivo. Solo tú puedes darle
el tono. Más que tú, el cómo tú. Tu entorno, tus decisiones, quizás las de los
otros, matizarán, cambiarán, harán. Lo llaman epigenética.
Gritas,
respiras, es tu primera vez. No sabes muy bien cómo, porque aún ni sabes que
sabes, pero lo haces . Y luego lloras, buscas y miras. Aún no ves ,pero empiezan
a formarse tus primeras imágenes, aquellas que, no obstante, no serás nunca
capaz de recordar.
La hueles, puede ser que cerca hayan más como ella, pero
es ella, la persona a la cual te sentirás unida por el resto de tu vida. Lo
harás por unos lazos que no se ven, que no se tocan, pero que de alguna manera
deben existir. Y tanto que existen. Algo tan pequeño como para no poder verlo,
pero tan grande para que dure una vida entera. Lo llaman amor.
Y creces, el
tamaño si importa, incluso el de tus células, que se dividen para multiplicarse.
Son más, pero no mucho más grandes. Es una cuestión de superficie y volumen.
Cada una distinta, con una forma que depende de su función. Y con una función
que depende de una expresión. Todas son como un mismo libro, sin embargo, son
distintos los capítulos que se leen en ellas. Lo llaman especialización.
Y
observas, te cuestionas, quieres saber. Y pruebas. En ocasiones aciertas, otras
muchas te equivocas y vuelves a probar. Así, hasta que encuentra una respuesta.
Y aprendes. Algunas cosas, otras ya las sabías aunque no lo sabías, ni te habías
planteado que las sabías. Lo llaman el método científico.
Y miras, hueles,
tocas,percibes. Respondes, sin saber muy bien como, a eso que te hace
reaccionar. Y eso te permite sobrevivir y seguir. Todo a través de contactos,
algo físico o algo químico, a veces todo a la vez. No eres consciente, pero ese
algo te permite avanzar. Conoces, percibes, sientes con otros como tú. A veces
bueno, a veces indiferente, otras incluso malo. Algunos los llaman química.
Y desconectas, todos los días. Descanso merecido a la vez que desconocido. No
sabes que pasa mientras lo haces, pero a veces es como si vivieras de nuevo.
Otras veces vives lo que te gustaría haber vivido o lo que nunca has pasado o
pasarás. Lo necesitas, si no lo haces , enfermas, te abstraes o te enfadas. Lo
llaman sueño.
Y sigues creciendo, ya no tanto en tamaño, sí en conceptos. Y
vuelves a experimentar, a probar. A veces incluso pruebas lo mismo, sabes que no
funcionará pero algo te impulsa a hacerlo, y realmente no sabes el qué. Cada vez
sabes más cosas, algunas las cantas y se quedan para toda la vida, otras no eres
capaz de recordar por mucho que te empeñas. Conexiones caprichosas, o no, que
dan forma a tus recuerdos. Esos que no sabes muy bien si son reales o si son
como tu quieres que sean. Lo llaman memoria.
Ganas y pierdes. Nuevos de los
tuyos llegan a tu vida para llenarla. Nuevos lazos invisibles que jamás pensabas
que iban a ser tan fuertes, tanto como para dejar de priorizar lo tuyo frente a
lo suyo. Tú ya no eres tú solo. Y algunos de los tuyos se van. Y sientes un
inmenso vacío, un dolor que no se puede medir, no sabes si es físico o químico.
Lo que sí sabes es que ya nunca volverás a ser igual. Lo llaman familia.
Y
sigues aprendiendo,cambiando, por fuera y por dentro. Lo que antes disfrutabas,
ahora te es indiferente. Lo que antes te aburría, ahora te reconforta. Lo que
antes era importante, ahora ya no lo parece. Y viceversa. Tus gustos,
preferencias, inquietudes van cambiando como tú. De la euforia a la calma. De
las prisas al sosiego. Lo llaman madurez.
Tus moléculas marcan un ritmo cada
vez más lentas. La máquina, casi perfecta se va desengrasando, las piezas se van
deteriorando. Lo llaman envejecer. Y te haces mayor , pero es como si te
volvieras niño. Dejas de caminar solo. De nuevo necesitas a alguien que te
cuide, que te lleve de la mano. Hasta que un día respiras, tu última vez. La
máquina se apaga. Mueres. Y no sabes muy bien por qué.
JOVEN CASTELLANO
Autor: Silvia Tagarro Díaz
Un rayo de luz que se desliza entre las persianas me acaba despertando. Echo un
vistazo al móvil todavía con la vista nublada y compruebo que ya son las ocho y
media pasadas. Es sábado 24 de enero y agradezco por fin tener un día libre. Me
doy la vuelta somnolienta entre las sábanas y me permito volver a cerrar los
ojos unos minutos más. El estridente sonido del teléfono rompe la paz.
Desorientada, entreveo un número desconocido en la pantalla.
-Hola,
buenos días, ¿con quién hablo?
-Policía Federal, necesitamos de inmediato
que se persone en el Museo Neandertal de Mettmann. Hemos intentado contactar con
más miembros de la Policía Científica, pero se encuentran de servicio en
Düsseldorf. Es urgente.
La llamada finaliza sin despedida alguna y me
froto los ojos. Me incorporo de la cama y comienzo a vestirme torpemente. Aunque
me molesta tener que trabajar en mi día libre intento relativizar. Lo cierto es
que desde que ingresé hace tres meses en el cuerpo siempre he esperado que se me
asignase un caso de principio a fin. Normalmente, suelo archivar pruebas y
llevar a cabo papeleo administrativo. La idea de llevar un caso propio me
seduce. Absorta en estos pensamientos subo a la moto y, sin darme cuenta, ya
casi estoy en el museo. Cuando me quito el casco reparo en unas cintas que
precintan la entrada principal del edificio y percibo la actividad frenética de
periodistas, policías y curiosos. Me recibe un hombre con la inconfundible voz
ronca de la llamada telefónica. Me hace un gesto para que le siga y nos abrimos
paso entre la muchedumbre que se agolpa a las puertas. Entramos en el museo y, a
diferencia del exterior, todo parece estar tranquilo.
-Agradezco
enormemente su disposición. La he llamado porque esta noche un individuo ha
logrado acceder al interior del museo y robar los fósiles de la sala 22. Están
valorados en más de 150 millones de euros. Por lo visto se las ha ingeniado para
desactivar el sistema de alarma del museo. Afortunadamente la cámara del parking
ha captado su huida.
Llegamos a una vitrina vacía en la que se exhibía,
según me explica, probablemente uno de los fósiles mejor conservados de
Alemania. Recojo del suelo una etiqueta. En ella, escrito en letra cursiva, se
lee: “Homo neanderthalensis; 150.000 aC; hábitat: cuenca del río Düssel”. Al
alzar de nuevo la vista mis ojos se topan con el soporte metálico vacío que hace
menos de veinticuatro horas sostenía el esqueleto de aquel homínido.
Procedo a analizar la vitrina. Me pongo los guantes y paso un bastoncillo en
busca de restos biológicos. Pasa una hora cuando doy con un cabello grueso y
oscuro en el interior. Me lo llevo al laboratorio y extraigo de la zona proximal
unas células nucleadas que contienen ADN. Una vez con los resultados, compruebo
en el ordenador si el ADN obtenido se encuentra en la base de datos. Al cabo de
unos segundos, un pitido agudo indica que el ordenador ha encontrado una persona
con un índice de coincidencia en la secuencia de ADN del 99,9%. ¡Lo tengo! Se
trata de un varón de treinta años. No tiene antecedentes y, afortunadamente,
aparece su dirección. Así se lo comunico al comisario jefe y rápidamente se
moviliza un numeroso grupo de policías. Me ofrecen acompañarles y me monto en
uno de los coches patrulla.
Se ha hecho de noche y hace el frío propio
de un invierno de Mettmann. Llegamos a la dirección del sospechoso, a las
afueras de la ciudad. Salimos sigilosamente del vehículo y escuchamos un sonido
seco y repetitivo, como si este marcase el ritmo de la banda sonora de una
película de terror. Uno de los policías señala el jardín de la casa y todos los
presentes distinguimos la silueta de un hombre robusto y de corta estatura
enterrando un objeto alargado. No puedo evitar pensar que se trata de un fémur
del fósil.
-¡Deténgase inmediatamente! ¿¡Qué demonios está haciendo!?-
Grito nerviosa.
-Todo el mundo merece una sepultura digna. Un museo no es
lugar para pasar la eternidad- Replica el desconocido.
-¿Está usted loco?
¡No se trata de los restos de un ser humano, sino de un valiosísimo fósil con
más de cien mil años de antigüedad! ¡Los neandertales se extinguieron hace
40.000 años!
Ante la desconcertante escena, ilumino al individuo con
mi linterna. Descubro un rostro tosco con frente huidiza, cejas salientes y
nariz ancha y prominente. Un escalofrío me recorre la espalda. Me mira fijamente
y murmura jadeante:
-¿Extinguidos…? Y eso… ¿Quién lo ha dicho…?
Finalista
Autor: Carmen Tolsá Martínez
Son las 8:00 de la mañana cuando oigo sonar la sirena de mi instituto. Me
apresuro todo lo que puedo. Cojo la mochila y corro rápido para poder llegar a
clase. Hoy es lunes, y tenía a primera hora la clase de Biología con la señorita
Marta, una mujer de unos 60 años que suele costarle llegar a clase. Quizás con
un poco de suerte podría adelantarla por las escaleras y sentarme sin ningún
parte por retraso. Con un ritmo frenético consigo mi propósito de llegar a
clase. Dos segundo son más que suficientes para poder retornar mi ritmo cardíaco
habitual mientras saco la libreta y oigo la voz de la señorita Marta entrar a la
clase.
-Buenos días, mis queridos alumnos, hoy vamos a hablar de la
sangre, un fluido que llena nuestro cuerpo y que se fabrica en nuestra factoría.
Hoy hablaremos del sistema circulatorio, esa compleja red de conductos con una
bomba impulsora perfectamente estudiada para sincronizar el movimiento y
transporte de nutrientes y otras sustancias necesarias para los seres vivos.
Automáticamente, mi cabeza dirigió mi pensamiento, hacia el corazón y la
sangre, lo cual es normal al hablar del aparato circulatorio. Mientras escuchaba
a la profesora hablar sobre el funcionamiento del corazón, el bombeo de sangre
hacia los pulmones y al resto del organismo, en mi cabeza aparece una duda
divertida de ¿por qué es el corazón el órgano que se relaciona directamente con
el amor y no otro?, y ¿por qué utilizamos ese icono del corazón versión
esquemática y simétrica que en realidad nada tiene que ver con la representación
realista y anatómica de este órgano y que mundialmente es conocido desde
siempre?. La única similitud que encuentro con la realidad es el color que se le
atribuye su color rojo, rojo sangre, relacionado con su verdadera función de
bombeo de sangre.
Aprovecho las largas explicaciones de la señorita Marta
con dibujos en la pizarra que me permiten mantenerla de espalda y así poder
buscar más información sobre este tema.
Es curioso como a este órgano
se le han asignado cualidades, sentimientos y emociones de todo tipo; la razón,
la fuerza, el alma, el sufrimiento, ¿por qué no se han atribuido estas
cualidades al cerebro que sería lo más racional?, ¿por qué no se relaciona esta
sustancia gris con el amor, siendo uno de los órganos más importantes de nuestro
cuerpo?, ¿por qué hoy sigue considerándose el corazón como el depositario del
amor?.
Mientras la señorita Marta sigue dándole vueltas al dibujo del
ventrículo derecho e izquierdo, yo me ahogo en este continuo interrogatorio
interior de análisis filosófico sobre el centro logístico del amor. Quizás
cuando uno se siente enamorado el corazón late más deprisa y aunque también se
puede sentir mariposas en el estómago, dibujar unos intestinos resulta menos
romántico y menos cautivador que dibujar un corazón en el sentido figurado.
Deberíamos retroceder en el tiempo hacia atrás miles de millones de años para
poder averiguar el motivo de esta asociación. Quizás en la prehistoria, en la
pintura rupestre, encontremos los primeros indicios del amor y el corazón,
continuaría representando en la Antigüedad, aunque no se establecía ninguna
metáfora respecto a un sentimiento como el amor.
Sigo adelante con mi
curiosidad y aunque noto que mis palpitaciones aumentan por el miedo a ser
descubierta por la señorita Marta mientras obtengo más información sobre el
corazón y su forma, averiguo que es en un romance medieval, una novela de
caballería donde sí que podemos encontrar esta metáfora del corazón con el amor
romántico. De ahí en adelante son innumerables manifestaciones del amor y su
representación en su manera esquemática, las que aparecen en cualquier expresión
del arte o la cultura, llegando hasta nuestros días con la diversidad de colores
y modelos que nos ofrecen los famosos emoticonos encontrados en los smartphones
para poder expresar cualquier estado de ánimo.
Suena el timbre, y la
señorita Marta nos da las gracias por prestarle atención y muestra su interés
por la importancia de aprender el funcionamiento del aparato circulatorio. Pero
antes de salir se acerca a mí para preguntarme sobre el tema tratado hoy en
clase, siento miedo por si mis respuestas no son las correctas y siento
palpitaciones fuertes en el pecho, consigo salir de su interrogatorio desviando
la conversación hacia elogios sobre su persona y su conocimiento sobre la
materia.
Después de esta situación compleja que enrojeció mis mejillas, me
di cuenta de que aunque me había mantenido entretenida en la clase de ciencias,
poco o nada había aprendido de la clase de hoy. Bueno, algo sí que había
aprendido, que es mejor dejar que el cerebro dirija y sea el centro de
operaciones y no dejarse llevar por instintos del corazón que pueden, en el
mejor de los casos, llevarte a situaciones complejas.
ADULTO CATALÁN
Autor: María Ángela Ontenient Lledó
—El meu cervell es un mecanisme molt complex, constituït per molls, cargols i
engranatges en constant moviment —li vaig explicar al nen, que m’escoltaba amb
atenció—. De vegades, aquest mecanisme grinyola per falta d’oli. Fins i tot
s’embussa. I, quan això passa, tot es desgavella. Per a evitar-ho i assegurar
que el mecanisme segueixi funcionant, tinc que graixarlo cada dia. Així mantinc
a ratlla els grinyols.
El xiquet va esbossar un somriure. Anavem per un
carrer molt concorregut. Homes amb barrets de copa i bastós de brillant
empunyadura i dones amb tocats de plomes i botes de taló s’afanyaven amunt i
avall, sense reparar en nosaltres. Al cel, un dirigible colosal baixava
lentament en direcció a l’aeroport. Vaig estrènyer la mà del nen amb els meus
dits metàl·lics.
—Si, malgrat tot, el cervell s’embussa —vaig
continuar—, puc provar a donar-li uns copets. Normalment, amb això n’hi ha prou
per fer que el motor arranque de nou. Quant ni tan sols amb això es suficient,
recorro al mecànic. Ell coneix el funcionament del meu cervell i compta amb les
eines necessàries per desmuntar-lo i recompondre’l, si cal.
Havíem
arribat a l'avinguda principal. Vaig agafar al nen als braços i esperàrem que el
guardia de trànsit donés l’alt als carruatges i ens permetés creuar.
—El teu cervell es molt semblant al meu, només que en lloc de rodes i pinyons
està format per cèl·lules vives; no s’engreix amb oli, sinó amb medicació; i, en
comptes d’anar al mecànic, has d’acudir a la doctora per que el repari quan no
funciona com hauria de fer-ho. Ho has entés?
El nen va entornar els
ulls, meditant sobre el que acabava d’explicar-li, i va assentir. Havíem arribat
al nostre destí. El vaig deixar a terra i li vaig oferir la meva mà.
—Aleshores, estàs preparat?
El nen va tornar a assentir, agafant-se a
mi amb força. I així entràrem a la sala d’espera, plena de nens acompanyats de
les seves mainaderes mecàniques. Al fons hi havia una porta amb una placa que,
en lletres daurades, resava: «Doctora García. Alienista infantil».
Finalista
Autor: Patricia Marín
-Pare, l’amor quines marques deixa?
L’Aina recordava haver-li fet
aquesta pregunta d’adolescent. Any rere any l’Eduard se les emportava, a ella i
a la Gina, a les excavacions arqueològiques. Sis metres quadrats a un abric prop
del riu de la Llosa. Només arribar al jaciment, la Gina ràpidament
s’arremangava, li encantava la sensació d’extreure terra amb les seves mans.
L’Aina, en canvi, sempre havia estat de mirar-se les coses amb més distància, de
fer preguntes, de raonar, i s’acostumava a quedar al costat de son pare i dels
veterans.
-El color és una distracció. Si ho penseu bé, per trobar
fòssils el color no serveix per gaire... - resava el Paco mentre enfonsava les
mans a un nivell d’ocupació neolítica.
- Pare, això que fem en
descobrir restes humanes… és deduir, oi? Trobem uns ossos i a partir d’aquí el
que volem és deduir com vivien aquests humans…
-Sí, reina. Saps que hi
ha qui diu que l’arqueologia es fa sempre en present? -va dir el pare mentre
s'eixugava la suor amb la màniga- Traiem conclusions a costa de mirar-nos a
nosaltres i interpretar les restes, però nosaltres, les nostres experiènces, són
els miralls que utilitzem per interpretar el passat…
- Posa-li
exemples, Marc! Això és massa filosòfic!
- Mira filla, aquest os -va
dir mentre sostenia un fragment que semblava d’una falange- és opac, oi? Què
passaria si el bullísim? Que es tornaria més translúcid. Com que sabem que en
bullir un os, aquest es torna més transparent, perquè ho hem provat, aleshores
quan trobem ossos que són translúcids podem considerar-los evidències de
canibalisme: pensem que els hominins els devien cuinar per a menjar-se’ls…
- Però no només utilitzem una evidència, sinó vàries, Aina. Per dir que els
homínids devien menjar-se els uns als altres podem fixar-nos també en les
marques de tall que feien les eines de pedra sobre els ossos en tallar la carn,
o en si els ossos estan trencats per tal d’accedir a l’interior, a la medul·la
de l’os, que és la part més tova que es pot mossegar.
- Així que sí,
Aina, el que fem és intentar deduir les seves pràctiques…
L’Aina es va
quedar en silenci, paint la resposta. Però abans que la quadrilla reprengués la
feina, ja en tenia una altra per fer, que va deixar anar de cop:
- Hi
ha coses que no les podem llegir a partir de les restes humanes, els sentiments,
oi? Per exemple, l’amor quines marques deixa?
- Aquesta pregunta sí que
és bona…
Es va fer silenci, i aleshores, el pare, que va deixar el
cubell de sediment que acabava de retirar del nivell excavat, va prosseguir:
- Aina, t’he parlat mai de Benjamina?
Era la primera vegada que
l’Aina sentia aquest nom…
- Fa anys a Atapuerca van trobar un crani un
poc peculiar, era el crani número 14, al qual se li va acabar donant el nom de
Benjamina. Aquest crani, no molt gran, era estrany, no era simètric com els
cranis que estem acostumats a veure… Les investigadores que el van trobar van
voler saber per què era diferent, i van acabar trobant-hi una explicació: podria
ser que correspongués a un individu, probablement una nena d’uns 10 anys, que
tingués una malaltia que li causés deformitats a la cara i discapacitats
psicomotores. I van anar més enllà… com s’explica que Benjamina sobrevisqués
tant de temps? Pensa que 10 anys, era una edat avançada aleshores, i que ella
segurament no podia moure’s com la resta. Alguna idea, Aina? Gina?
Però
tant l’una com l’altra restaven parades, bastant hipnotitzades pel que els
estava explicant.
- Les investigadores van concloure que segurament
Benjamina havia viscut tants anys perquè el grup no l’hauria rebutjada sinó que
n’hauria tingut cura.
I després de fer un glop d’aigua, va
culminar:
- Així que en certa manera, també podem deduir que els
hominins s’estimaven, reina. L’amor deixa marques i a vegades, aquestes es
deixen veure durant molts i molts anys…
Havien passat més de 30 anys, i
l’Aina ho recordava com si fos ahir: recordava la conversa perfectíssimament,
les seves cares, el seus moviments, podia percebre la calor d’aquell dia… Ara
ella sostenia la mà de son pare a un llit d’hospital. Sabia que ell marxaria,
però la tristesa que sentia també amagava gratitud: el pare li havia deixat una
profunda marca, que ella sentiria durant molts i molts anys.
JOVEN CATALÁN
Autor: Sofia German
L'experiment sembla que ha anat bé. Em vaig despertar al mig del carrer d'alguna
ciutat moderna: estava envoltat de cases sorprenentment altes i un munt de gent
que s'apressava per algun lloc. Vaig aturar la primera persona que vaig veure i
vaig preguntar quin any era. Com va resultar, vaig viatjar a l'any 2122.
L'objectiu del nostre experiment era dur a terme un estudi important sobre
què passarà amb el nostre planeta d'aquí a centenars d'anys, i això és el que
vaig poder trobar als arxius dels centres de recerca locals:
Segons les
estadístiques, la població mundial va créixer fins als deu mil milions de
persones i el nostre planeta no disposava dels recursos necessaris. Ara hi ha
grans granges als oceans que creixen algues i peixos modificats genèticament,
que s'utilitzen com a aliment i combustible. Els vaig provar per dinar en un
restaurant proper i puc dir amb confiança que aquest peix no és de cap manera
inferior al que mengem el 2022.
Viatjant per la ciutat, vaig veure
molts centres diferents que no existien a la nostra època. Com va resultar, hi
ha diferents xips sorprenents, i la telepatia s'ha convertit en quelcom normal i
quotidià. La gent ha estudiat la transmissió de senyals elèctrics cerebrals per
augmentar la funcionalitat del cervell per a la percepció dels pensaments i la
seva transmissió a distància. També es va establir una connexió directa entre
una persona i un ordinador.
Les cases semblaven increïbles. Es van
construir a partir de panells especials que capten la llum solar, es va resoldre
el problema de la manca de recursos per proporcionar energia al planeta. L'any
2045, van aparèixer les primeres centrals elèctriques de fusió i es van
convertir en la principal font d'energia per a la humanitat, seguida d'enormes
col·lectors solars a la part superior de cada casa i de la mineria de gas
d'esquist en segon i tercer lloc.
Paral·lelament, van aparèixer els
primers ascensors espacials, que van resultar molt més econòmics que el mètode
clàssic d'anar a l'espai, que el feia més accessible per a altres persones.
Aquesta exploració espacial va fer accelerar la ciència, el primer assentament
humà va ser enviat a Mart i es va descobrir un gran nombre de galàxies i
exoplanetes, que es poden veure als museus en temps real.
S'ha acabat
el meu dia i m'ha arribat l'hora d'anar a dormir. Quin segle serà el següent en
la meva missió de recerca?
Finalista
Autor: Gerard Fondevila Carreras
Estava al pati. Era un matí més. Bé, un matí fred, glaçador, d'hivern despietat i
entrepans petris, durs, sense descongelar. Aquell matí havíem arribat a
l'Institut ben arrupits i empiocats. La vigília, jo havia anat a dormir d'hora
per estar ben despert. A casa, la meva mare i el meu pare eren molt metòdics, i
sempre ens ho deien: si dormíem les vuit hores, rendiríem molt més a l'endemà.
Calia estar ben frescos i concentrats a classe.
A primera hora ens tocava la
classe de Matemàtiques. Per a molts companys era una classe enfarfegadora i
pesada, per a d’altres era gairebé un malson. Per a mi, no. La lògica matemàtica
m'encantava. Resoldre equacions i problemes era un repte. M’agradava donar-hi
voltes, cercant el camí adient, trobar el viarany correcte. Sí, potser era un
repte casolà, sense transcendència, casolà, individual, espuri, però confesso
que saber resoldre els exercicis em proporcionava una satisfacció molt íntima,
que em costava d'explicar. Era com un joc d'escacs, i guanyar la partida em feia
feliç. És un sentiment que cada vegada es retroalimenta, que crea una certa
addicció, perquè cada exercici és un repte nou, una prova de foc.
En
ocasions, amb els companys del meu voltant, debatíem sobre la utilitat de les
matemàtiques i, en general, de la ciència. Alguns sostenien que la ciència, ben
enfocada i planejada, amb una missió constructiva, és molt útil, però que en
ocasions, amb usos obscurs, desviats o malèfics, pot ocasionar grans greuges i
desgràcies. La indústria armamentista (nuclear, química o biològica), els
laboratoris que es dediquen a crear virus artificials que poden provocar
pandèmies, o aventures més o menys esperpèntiques, finançades per empreses amb
arrels difícilment desentranyables, són exemples foscos de l'activitat
científica.
Cal anar molt al cas amb les pseudociències. Austràlia, per
exemple, va finançar la radioestèsia, un mètode pseudocientífic que rau a
utilitzar un pèndol per intentar trobar aigua subterrània. De fet, la ciència ja
compta, per sort, amb tècniques diverses força contrastades (hidrològiques,
geofísiques o geològiques) per detectar aigua subterrània. Fins i tot se'n pot
determinar la quantitat i la qualitat, l'extensió i la profunditat.
D'astracanades l'infern científic n'és ple. Massa ple. Al llarg de la història,
aquestes males praxis han provocat desorientació i algunes percepcions negatives
sobre una activitat que hauria de ser essencialment positiva. Una vegada vaig
llegir que una entitat, el nom del qual no vull recordar, utilitzava dades de
procedència ben dubtosa per defensar la seva posició ideològica sobre el tracte
als animals, i va arribar a vincular, d’una forma èticament reprovable, una
malaltia (l'autisme) amb el consum de productes lactis. Curiosament, en
aprofundir en la qüestió, no hi vaig trobar cap evidència científica, i vaig
localitzar un estudi, aquest sí científic, que demostrava estadísticament la
inexistència de relació entre les dues variables. L’ètica ha d’anar de la mà de
la ciència, com una unitat indissoluble, en una simbiosi beneficiosa per a totes
dues parts.
-I les equacions per a què serveixen?, va preguntar una
companya.
Portàvem unes quantes classes focalitzats a les equacions de segon
grau completes o incompletes, i alguns ja arrufaven el nas només de pensar-hi.
Certament, sovint a classe se'ns explica el què i el com, però no el per què.
Sabem resoldre equacions o derivades, però ens preguntem quina n'és la utilitat
en la vida real. Saber la tècnica és molt positiu, però encara ho és més
conèixer-ne l'aplicabilitat, resoldre situacions convencionals. La ciència ens
ha d’ajudar a millorar el dia a dia, des de casos insignificants fins a grans
projectes.
Com que sempre m'ha agradat la transferència de tecnologia, a
hores lliures m'havia capbussat molt en aquestes possibles aplicacions. I vaig
comentar a la colla, per convèncer-los de les virtuts dels coneixements i els
descobriments científics, que les equacions quadràtiques s'utilitzen en molts
àmbits del nostre dia a dia. Així, permeten modelitzar situacions en ciència o
en el trepidant món dels negocis, que poden maximitzar el benefici i alliberar
recursos per fer més recerca.
A més, quan calculem l'àrea de figures
geomètriques, moltes professions, moltes d’elles manuals o artesanals, se'n
beneficien, com els arquitectes, els aparelladors o els fusters, que utilitzen
les equacions per optimitzar l'àrea d'un espai determinat. Quan anem a comprar a
una botiga, o quan calculem la classificació dels nostres equips favorits o la
diferència de gols, la matemàtica hi és omnipresent.
Vaig observar uns ulls
esbatanats, de sorpresa i fins i tot d'admiració. La sensació és que molts
estudiants no es plantegen el més enllà, no analitzen com allò que estudiem es
pot traslladar al nostre dia a dia. La ciència n'és un exemple diàfan. I així ho
van descobrir, en un matí fred, cru, gèlid i de gebre encuriosit, uns
adolescents que, des d'aleshores, desitgen, amb un deler inesperat, que arribi
la classe de Matemàtiques.
ADULTO EUSKERA
JOVEN EUSKERA
Autor: Ane Rioboó González
Afrika, 8500 haurren heriotza egunero desnutrizioaren ondorioz.
Afrika,
pobrezian murgildutako herrialdea.
Afrika, haurren esplotazioa.
Afrika,
etengabeko goseteak.
Mundua, 10 milioi hildako minbizia dela-eta.
Afrika, 2022ko apirila. Mundu osoko egunkarietan, inork espero ez duen berria
agertu da: “Ahalegin, esfortzu eta dedikazio askoren ondoren, Afrikako hiru
emakume zientzialarik minbiziaren kontrako txertoa aurkitu dute.”
******************************
Flashback 2015ean…
Txikitatik haien
zientziarekiko grinari jarraituz, Mangaka Matoetoe, Wangari Maathai eta Aster
Tsegaye Abebe, Burundiko (Afrikako herrialderik txiroenetariko bat) laborategian
minbiziaren aurkako txertoa aurkitzeko ikerketa lanetan hasi ziren.
Minbiziaz infektatutako bi pertsonen ADN-a (azido desoxirribonukleikoa hain
zuzen ere, adenina, guanina, zitosina eta timina sekuentzia) erabiliz hasi zuten
ikerketa. Hainbat aste behar izan zituzten gaixotasuna eragiten duen antigeno
hori ADN-an aurkitzeko. Behin hori eginda, txertoa prestatzeko beharrezkoak
diren bestelako osagaiak gehitu zizkioten: substantzia tentsio aktiboak,
txertoaren osagai guztiak nahastuta edukitzeko; txertoan osagai aktiboak ez
diren hainbat elementuren kopuru txikiak ( arrautza-proteinak, legamiak edo
antibiotikoak, esate baterako); diluitzailea txertoa kontzentrazio egokian
diluitzeko; eta, azkenik, txertoarekiko erantzun immunitarioa hobetzeko
substantzia (aluminio fosfatoa, aluminio hidroxidoa edo potasio alumbrea).
Orduak, egunak, asteak, hilabeteak ere lanean egon ziren osagai guzti hauek ondo
nahasteko asmoz. Baina lanak ez ditu beti fruituak ematen eta, tamalez, ez zuten
lortu. Oraingoan, behintzat.
Lehenengo saiakuntza: txertoa lortuta,
baina, animalia batengan frogatzean, ondorio onik ez. Frustrazioa, tristura….
Baina kemena galdu barik, konposizio aldaketari ekin zioten.
Bigarren
saiakuntza: Munduko laborategirik garrantzitsu eta boteretsuenetariko
batekin,“La suiza Roche”, alegia, egin zuen topo gure emakume zientzialari
taldeak. Elkarlana? Laguntzeko asmoa? Ez, guztiz kontrakoa! Afrikako "Manwanas"
laborategia hankaz gora agertu zen goiz ilun batean… Zer dela eta? “La Suiza
Roche”-ko ikertzaileek txertoa lapurtu nahia. Ez zuten lortu, Wangari Maathai
bertan zegoelako lanean eta garaiz konturatu zelako, baina zoritxarrez,
prestatutako nahaste guztia lurrera bota zuten eta hauspeakin ontziak,
saihodiak… apurtu ziren. Frustrazioa berriro ere. Haserrea. Amorrua. Europa ez
al da zibilizazioa, aurrerapena, baliabide guztiak dituen kontinentea? Zergatik,
orduan, gure laborategi txiki eta ziztrin honen kontra jokatu?
Galdera
hauek alde batera utziz, berriro lanari ekin behar…Oztopo berri bat oraingoan:
dirua. Afrikan “esponsor” izenekoak lortzerik ez baita erreza….Baina tira…
baliabide gutxiago izanda ere, ez zioten lan egiteari utzi, ikerketekin aurrera
jarraitu zuten eta akatsak nondik zetozen ulertzeko gai izan ziren. Esaterako,
ez zuten txertoa kontzentrazio egokian diluitu eta gainera diluitzailea txertoa
jartzerako orduan bota behar zela ohartu ziren.
Aurreikusita zuten epemuga
luzatu zitzaien diru murrizketaren ondorioz, baina denak dauka bere alde ona,
eta urte horietan, Afrika eta herrialde aurreratuetako minbizi kasuei buruzko
ikerlan zientifiko sakona egin zen eta garrantzi handiko ondorio bat plazaratu
zen: gosetea zegoen herrialdeetan minbizi kasuak gutxiago zirela. Gure emakume
zientzialariek honen zergatia bilatzeari ekin zioten, eta ADN-an aurkitu zuten
arrazoia, gosea pairatzen zutenen inmunitate-sistemak, minbiziaz babesteko gene
bat sortzen baitzuen. “Hor dago koxka!” pentsatu zuen gure hirukoteak. “Hau
ikusita, gene hori erabiliko dugu txertoa eragingarria izan dadin!”.
Eta,
berriro ere, amorerik eman gabe, ilusioz eta itxaropenez beterik lanari ekin
zioten.
2020rako txertoa eginda zuten, jendearekin frogatzea falta zen
soilik. Ez zen gutxi, baina!
Urtebete frogak egiten eman ondoren, behingoz
oniritzia eman zitzaion txertoari!!! Ikaragarria une horretan gure emakumeen
sentimenduak: alaitasuna, poztasuna, ondo egindako lanaren harrotasuna…
Mundu “zibilizatuaren” erantzuna, ordea, ez zen izan haiek espero zutena. Nola
da posible minbiziaren aurkako txertoa Afrikako laborategi ziztrin batean lortu
izana?? Eta 3 emakumek lortu dute gainera?? Eraginkorra izango da txerto hau??
Azpigaratutako kontinente batez fida gaitezke??
Berriro ere
frustrazioa,egoneza, haserrea, tristura.
Mesfidantza hau gure
hirukotearentzat mingarria izan arren, kemena mantendu zuten. Benetan
miresgarria! Baina hain harro zeuden lortu zutenaz, ezen indartsu sentitzen
ziren mundu guztiari helarazteko.
Horrela, 2022ko apirilean,
azkenean,txertoa mundu osora zabaltzea lortu zuten. Une horretatik aurrera,
Europak eta gainerako herrialde “garatuek”, Afrikaren laguntza beharko zuten
minbizia kasuak jaisteko. "Manwanas" laborategiak baldintza bakarra jarri zuen
bere txertoaren formula elkarbanatzeko: herrialde bakoitzak Afrika pobreziatik
irten ahal izateko ekarpen txiki bat egin zezan.
******************************
Flashforward: 2025 urteko Nobel Sarietako
galan…
- Orain ikerketaren Nobel Saria banatuko dugu. Sari hau 3
emakumeentzat da, Mangaka Matoetoe, Wangari Maathai eta Aster Tsegaye
Abeberentzat, zailtasun guztien gainetik, minbiziaren aurkako txertoa asmatzea
lortzeagatik. Gora emakume zientzialariak eta gora zientzia!
Gure
hirukotea, gertatzen ari zena sinetsi ezinik, aho bete hortz geratu zen.
Emakumeen sentimenduak adierazi ezinak ziren, sentitzen zuten poza ikaragarria
haien aurpegietan isladatuta. Burundiko jantziek kolorez eta alaitasunez bete
zuten urte horretako gala!
Sari horrek, saria bera baino haratago,
gauza garrantzitsu bat adierazi zion munduari: Marie Curiek, Barbara
McClintock-ek edo Rachel Carsonek beste garai batzuetan erakutsi bezala,
zientzia ez dela soilik gizonezkoentzat eta dirudunentzako, ezta herri
garatuentzako. Kemena da sekretua. Lana. Ilusioa. Gure hirukotearentzat amore
ematea ez baitzen inoiz aukera bat izan, eta beti aurrera jarraitu zutelako,
egun latzenetan ere eguzkia agertuko zela sinetsiz.
Benetan miresgarria!
******************************
Flashforward 2030 urtea
Mundu
osoko egunkarietan:
“Afrikak pobreziatik irtetea lortu du, minbiziaren
aurkako txertoaren eta munduaren laguntzaz”
“Minbiziak eragindako heriotzak
0 izan dira eta minbizia kasuak %50 jaitsi egin dira 2022 urtetik hona”
Albiste hobeagorik egon daiteke?
Finalista
2022/04/16
Gaur egun milaka eta milaka pertsonak, munduko bazterrik urrunetatik eta herrialde guztietatik wifia egunero erabiltzen du. Wifia erabiltzen duten pertsonek ez dakitena da, emakume batek sortu zuela, Hedy Lamarrek. Hedyk ingeniaritzako ikaskuntzak hasi zituen baina aktorea izateko aukera izan zuen eta ikasketak utzi zituen. Bere pelikulak ikusten zituen empresa bateko jabearekin ezkondu zen eta ingeniaritza ikasketak amaitu zituen.
Austria 1941/ 25/ 05
Vienan nago, nire etxean, ohe-gainean ezer egin gabe. Nire senarra, John, batzar batean dago Naziekin, beraien armamentuak diseinatu eta sortzen dituelako. Batzuetan ni ere Nazien batzarretara joaten naiz, Jhon umore onez dagoenean.
Etsita, nekatuta eta dohakabe sentitzen naiz. Ez dut Johnekin ezkonduta jarraitu nahi. Txarto tratatzen nau eta ez dit uzten nire ametsetako lana egiten. Ez du niregan pentsatzen eta orain nik benetan nahi dudana antzeztea eta hegazkin bat hartzea da. Johnekin nagoenetik, nire ametsa, Estatu Batuetara joatea izan da aktoresa izateko.
Bat-batean Maria sartu da logelara.
Egunon ,Maria - esan dut bera pertsianak igotzen ari den bitartean.
Egunon, Hedy, zelan esnatu zara gaur? Arrautza frijituak egin dizkizut gosaltzeko.
Eskerrik asko Maria, orain joango naiz: Esan diot. Mariak pena ematen dit, Johnek neu baino okerrago tratatzen duelako. Berarekin ihes egitea, gustatuko litzaidake baina berak beldurra du eta esaten diodan bakoitzean ezetz esaten dit, John gure bila etorriko dela uste duelako.
Leihoetatik Viena hiria ikusten dudan bitartean, arropa jantzi dut, gero gosaltzera joateko. Arrautzaren gorringoa ogiarekin jaten dudan bitartean, indarrak hartu ditut ihes egiteko, eta aireportura joateko taxi bat eskatu dut. Mariari esan diot bidaia motz bat izango dela Parisera, baina egia esango banio ere ez lioke ezer esango Johni , laneko bidaia batean baitago. Bi egunetan bueltatuko naizela esan diot, baina berak sumatzen du ez naizela bueltatuko eta pena handia ematen dit hemen uzteak. Jhoni gutun bat idatzi diot presaka eta korrika, ez naizela inoiz bueltatuko azaltzen eta izenaz ere aldatuko dudanez bila ez etortzeko eskatzen. Ordu biak laurden gutxitan taxia hartu eta arratsaldeko zazpietarako hegazkinean sartuta nago. 12 ordu izango dira Austriatik Washingtonera.
Wasintonera heltzean jendeak ezagutu egin nau. Sinadurak eskatu dizkidate eta jendeak nire pelikuletako izenekin deitzen dit. Antzeztu egin ditudan pelikulak askoz ospetsuagoak dira hemen Austrian baino.
Kontuan nuen diruarekin hostal bateko logela bat alokatu dut. Nire ondoan dagoen gelan norbait pianoa jotzen ari da. George deitzen da eta berehala lagunak egin gara. George pianista denez antzoki batean lan egiten du. Bertan lan bat aurkitu dit eta biok batera lan egingo dugu, Frenesi musikalean.
Bigarren mundu gerra hasi da eta Alemaniarrak oso aurreratuta daudenez saiatuko naiz aliatuei laguntzen, Johnek eta Naziek gerra galtzeko. Aliatuekin hitz egiten saiatu naiz, baina, ezetz esan didate. Alde batetik, ez dira nitaz fidatzen eta bestetik, barre egin dute aktoresa famatu batek gerran lagundu nahi duela entzutean. Ez dakite Johni eta batez ere, nire ikasketei esker zer egiteko gai naizen. Johnekin joan nintzen bileretan, Alemaniarrek erabiltzen dituzten armak eta teknologia ezagutzeko aukera izan nuen. Aliatuekin izango dudan hurrengo elkarrizketara ez naiz esku utzik joango.
Geogerekin geratu naiz izan dudan ideia azaltzeko. Pianoarekin lotutako ideia: pianoaren 88 frekuentzia desberdinen eskala bera erabiliz torpedo teledirijituak interzeptatzeko sistema bat lortu nahi dut. Hau espektro hedatuan seinaleak modulatzeko teknika bat da: danbor pare bat zulatu eta zinkronizatzen lortzen da, 88 frekuentziak konbinatuz. Kontrako bandoko norbaitek seinaleren bat hartuko balu ere, ez lukete asmatuko zein frekuentzia izango den hurrengoa.
* * *
Hurrengo astean Hedyk eta Georgek bere asmakizuna aurkeztu zioten Estatu Batuetako armadari. Hauek ez zuten bere balioa ikusi, ez zuten bigarren mundu gerran erabili. Azkenik, beraien asmakizuna kubako gerran erabili zituzten misiletan frogatu zen, arrakasta handiz.
Hedy Lamarr hamarkada horretako aktoresarik politena eta asmatzailerik garratzitsuenetarikoa izan zen. Baina Estatu Batuetako Armadak bere asmakizuna izango balitz bezala patentatu zuen eta Hedyren izena filmetan bakarrik agertu zen.
Hurrengo urteetan berak asmatu zuen aparatuari esker, GPS-a eta Wifi-a asmatu ziren, Hedyren 88 frekuentzien asmakizunean oinarrituz. Beraz, esan dezakegu Hady Lamarrek gaur egungo aparaturik famatuena eta erabilgarriena sortu zuela, hau da, wifia, eta ez zuela merezimendurik jaso.
ADULTO GALLEGO
Autor: Pedro Rodríguez Villar
O río descende gracioso. A auga fai cabriolas entre as súas pedras facendo arcos
da vella cos raios que caen do Sol. É verán. Fai calor. Moita calor. É un deses
días nos que as moscas andan parvas e voan sen rumbo. Á súa beira, Manuel camiña
agarrado a un bastón. Vai amodo, tratando de mover as vellas engranaxes do seu
corpo oxidado, sen activar a dor reumática. Leva unha gran bolsa chea de vermes
marróns con cheiro a patacas.
Cada pouco, Manuel mira atrás. Non quere
que ningún moinante da aldea cheire o que vai facer hoxe. Como cada 4 de xullo
senta nun antigo pasante do río, ben agochado por dous salgueiros senlleiros, e
alí sumerxe os pés na auga fría. A corrente faille cóxegas e a escuma danza cas
súas dedas creando unha melodía que trascende a superficie. As novas notas
érguense sobre el e crean unha canción doutros tempos máis vellos. Todo soa
familiar, pero tamén cheira a despedida.
Logo de horas agardando, a
corrente cambia de tendencia. Remonta río arriba. Sombras saen dos seus agochos
para aproveitar a nova orde cinética. Cada vez son máis. Rozan os seus pés.
Danzan ao seu redor. E Manuel sorrí. Faino canso, pero feliz, realmente feliz. O
seu corazón latexa máis forte e novos raios de Sol alumean salmóns, milleiros de
salmóns saltando sobre o pasante.
Este é o meu último servizo, amigos
- Suspira Manuel cunha voz gastada polos anos.
O vello baleira a bolsa
de vermes no río, xusto onde a corrente danza cos seus pés. En segundos sente
como as escamas dos salmóns rozan coa súa pel enrugada e enche o peito
satisfeito. Os seus pulmóns chirrían un pouco e o corazón salta, ameazando con
parar. Parando. Baixo el, na coreografía escumosa de vermes e salmóns, unhas
pequenas pingas despréndense das branquias dos peixes. Milleiros de xuvenís de
mexillóns de río abandonan o seu fogar no salmón para facer do río o seu novo
lugar.
Manuel xa non ten forzas. Sen pulso, cae. Mergúllase entre os
salmóns e os mexillóns. Baixo a auga ve a metamorfose das larvas do mexillón, o
seu neto dixéralle que se chamaban gloquidios. Alí, só alí, o seu complexo
proceso de cambio é rápido. Deixan de ser parásitos para ser unha parte máis do
río.
Ao seu lado, a figura dunha muller materialízase coa escuma do
movemento dos peixes. MIrao enteiro e el apértaa con forza. Ela non fala, pero
no seu abrazo sente todas as palabras do mundo. Vese a el de neno caendo ao río,
afogando, afundindo. Alí, onde todo era escuro, a esperanza residía no reflexo
da Lúa nas escamas dun salmón. Foi chegar a luz e unha muller alzouno da auga
para vivir… ata hoxe.
Feliz co abrazo do río, Manuel déixase diluir. A
agua do seu corpo percorre todas as súas células facendo delas hidróxeno e
osíxeno ata desaparecer por completo na corrente. Os salmóns continúan nadando
río arriba, algúns levan pequenos gloquidios nas branquías, e Manuel finalmente
deixa que toda a dor da vida se fíltre nos novos mexillóns que crecen no río.
Agora, os seus últimos guardiáns.
Finalista
Autor: Jorge Emilio Bóveda
O cuadrilátero fervía en decibelios. Nestas alturas do tempo, afastadas de
calquera comprensión, dous androides, azul e vermello, sentados en extremos
opostos e ataviados de altofalantes en cabeza e peito, emitían oracións na
estrita orde que lles imprimían as súas programacións.
A máquina azul
defendía coas súas frases unha tese Creacon, cuxo equivalente no pasado remoto
sería creacionista, cando se supuxera que o creacionismo caería polo seu propio
peso colapsando como un vello edificio inútil. Mentres que a outra máquina,
desta volta de cor vermella, esgrimía os argumentos precisos para defender unha
tese Evolve, cuxo equivalente pretérito sería Evolucionista, coma se fose
preciso erguer unha defensa a unha perspectiva tan obvia do noso progreso
biolóxico como seres humanos.
Pero nin o arrase irremediable dos tempos
variara unha miga o creacionismo nin considerara o evolucionismo como a tese
válida e indiscutible da nosa presenza xa moi dilatada no planeta Terra. E toda
aquela humanidade que berraba a gorxa rachada para remediar a frustración
individual tiña so en mente que os argumentos do seu robot predilecto se
impuxeran aos argumentos do robot 'inimigo', envorcando neles unha felicidade
efémera a moi curto prazo que so lles custaría un fato de créditos.
Cando o
androide vermello ficou sen argumentos un estrondo de xúbilo se fixo co
ambiente. Os sensores policías entraron en funcionamento para evitar que os
seareiros da máquina perdedora agredisen aos seguidores da cor azul e,
inmediatamente, un discreto sistema de exección suave comezou a erguer dos seus
asentos aos espectadores de ambos bandos, nunha orde marcial posible grazas aos
potentes equipos informáticos que rexían aquel lugar: o Logos Arena.
O Logos
Arena era unha colosal superficie cuadrangular rodeada de asentos graduados con
aparencia de bancadas de coliseo romano, cruzado por un corredor longo dende un
dos vértices ao outro para que os técnicos e as máquinas Logos entraran no
terreo de discusión. Un corredor polo que, unha vez baleiro o recinto,
apareceron axilmente dous operarios que se dirixiron cara as costas dos
humanoides mecánicos para supervisar que todo estivera en orde para o combate do
seguinte día, mentres o ordenador central autoconsciente procedía a
desinstalarlles os respectivos arquivos: unha obra ancestral dunha entidade do
pasado chamada Darwin e que respondía ao título de A orixe das especies. E no
outro caso un arquivo de autoría compartida dixitalizado moitos séculos atrás.
Unha obra máis ancestral que respondía ao apelativo de A Biblia. Para proceder
coa instalación dos novos contidos sobre os que xa se recolleran completamente
as apostas dos humanos, ca fin de conceder o desquite á obra evolucionista e
prolongar a contenda en sucesivos combates que lles proporcionaran ao estado os
máis cuantiosos réditos.
O Logos arena cobraba aos poucos un éxito sen
precedentes, televisando os combates a través das pantallas dos fogares e sobre
un complexo intricado de apostas, logo de que as enxeñerías construtoras das
máquinas humanoides cansaran de facer contender contrincantes mecánicos
ataviados unicamente de apéndices móbiles mecánicos cortantes, como fouces,
coitelas, perforadores, puntas, arestas, gumes... e se chegara á conclusión de
que a intelectual tamén era unha forza, pero nin moito menos unha forza única,
unidireccional ou verdadeira.
JOVEN GALLEGO
Finalista
Autor: Daniela Rodríguez López
No centro do sistema Hown atopábase o M12, un planeta de 400 metros cadrados onde
se agrupaban as grandes institucións. Ó redor xiraban satélites nos que só podía
vivir unha unidade familiar; non adoitaban medir máis de 20 metros cadrados.
Titán era o nome do seu satélite. A casa tiña dous pisos, unha habitación,
un baño e unha cociña.
A alarma soou. Ergueuse da cama, foi ó baño e baixou
á cociña. Ollou cara a entrada. Deixou o café no mesado e abriu a porta
principal. Dirixiu a mirada ao papel cilíndrico enrolado que estaba no chan,
sobre o felpudo. Recolleu o xornal e esperou a que chegara. Ó cabo duns minutos
un libro apareceu nunha caixa incrustada xusto ó lado do timbre da casa.
Colleuno e leu a portada: “Fundación” de Isaac Asimov.
A poboación dese
sistema era moi afeccionada á lectura. Cada vez que remataban un libro o estado
enviáballes outro ó día seguinte. Cada casa tiña un tubo cristalino conectado co
planeta-capital para poder recibi-los libros máis rápido. Dese xeito a lectura
convertérase nun vicio.
Co libro na man entrou no interior da casa. Colleu a
cunca de café e sentouse no sofá mentres abría a novela pola primeira
páxina.
O espertador soou. Foi ao baño, baixou ata a cociña e fíxose un
café. Acendeu o televisor:
-Aquí María Nóvoa retransmitindo en directo dende
M12. A crise económica está a pasar factura na industria do papel. Na última
aparición pública do presidente comunicouse que o vindeiro luns porase en marcha
o seguinte plan de actuación: debido á falta de materiais, os libros deixarán de
repartirse polas vivendas. O goberno espera que en tres meses aproximadamente as
fábricas de papel volvan a poñerse en marcha e pouco a pouco ir recuperándose da
gran caída.- Apagou o aparello.
Á mañá seguinte soou o espertador. Abriu a
porta principal e recolleu o xornal enrolado que se atopaba sobre o felpudo.
Esperou. Non apareceu nada na caixa que estaba ó lado do timbre. Desorientouse.
Era consciente de tódolos movementos que estaba realizando, mentres que se
sentía lixeiro; tiña a sensación de que ía caer inconsciente. O malestar ía
incrementándose cada vez con máis intensidade. Dende ese momento no que non tivo
acceso a absolutamente ningún libro as cousas empezaron a ir mal. Non durmía.
Tiña pesadelos todas as noites. As mans tremíanlle tanto que decidiu deixar o
café durante un tempo. Nese instante, decatouse de que a súa saúde mental e a de
toda a poboación do sistema dependía dunhas cantas follas recubertas con
carcasa.
-A súa proposta non será aceptada.- Dixo James, un dos
deputados do M12.
-Vendo a situación actual eu diría que están abertos a
calquera suxestión, ademais, James, pense un pouco con esa testa que ten e
dígame, non pasou o mesmo cos libros?- Dixo Andrew, o líder dun dos partidos
políticos.
James levantouse da cadeira de brazos e pechou a porta do
despacho. Volveu sentar e colleu un vaso de auga mentres miraba pola
fiestra.
-Que é o que propón exactamente, Andrew?
-Introducir unha
substitución.- Viu o rostro de desentendemento do seu interlocutor. Proseguiu.-
Como xa sabe, hai cinco meses que pechou a fábrica de papel. Dende aquelas a
poboación quedouse indefensa. A delincuencia aumentou, cada vez os psicólogos
teñen máis pacientes. Quero dicir con isto que hai que atopar canto antes unha
substitución. Un obxecto que para a maioría dos cidadáns sexa fácil de obter e
sempre o levemos enriba. Que dúas horas se lles pasen coma dous minutos. Coñezo
a un enxeñeiro que quizais nos poida axudar.
-E como pensa convencer ó
presidente para poñer en marcha a produción deses aparellos?
-A estas
alturas do conflito non ten outra opción mais que aceptar se non quere que a
xente acabe tan tola como para matarse entre eles.- Dixo mentres abandonaba a
sala.
Pasaran dous anos dende que Andrew Claythorne se convertera en
presidente do M12. Nas eleccións conseguiu a maioría absoluta; a proposta de
introducir os teléfonos móbiles fora aceptada. Dende ese entón os libros
quedaran fóra de xogo; os máis vellos continuaban lendo, pero para os máis novos
só eran un conxunto de follas escritas que había que ler obrigatoriamente.
-Ve, James? Xa lle dixera eu que non podía saír mal o plan.
-Eu non estaría
tan seguro diso.
-E logo que é do que non está seguro?- Preguntou Andrew con
impaciencia.
-Fai case tres anos a lectura era a base da vida. Cando se lle
privou dela á poboación houbo problemas ata que introducimos os teléfonos
móbiles. Pero estes aparellos dependen dunha rede invisible. Se algún día falla
polo motivo que sexa verémonos outra vez no mesmo dilema e...
-Non se monte
tantas películas. Para cando os teléfonos empecen a dar problemas, confío en que
esteamos segura e comodamente xubilados!
PREMIO DEL PÚBLICO
ADULTO
Autor: Martín Ernesto Troncoso
- Madre... ¡Cuéntame un cuento!
- ¿Un cuento cuántico?
-
¡Siiii! ¡Son lo más!
Mamá. comenzó a desgranar con dulzura una larga
sucesión de vocablos inconexos y puso a Robbie en stand by.
El pequeño Rob
Ottis soñó con ovejas eléctricas, como vaticinó el gurú. Sus balidos
cibernéticos estaban compuestos de ceros y unos, siempre constantes,
monotemáticos, inducían a colocarse en reposo. Hacía apenas medio año había
visto la luz en el Lab, con la información que procesaba había hecho milagros.
Aún tenía mucha data por asimilar. Un universo entero y eso era el comienzo,
todas las combinaciones posibles permitían replicar lo existente de modo
inimaginable para un cerebro mortal. Tenía eones por delante para decodificar
narraciones. Para eso había sido creado, para crear. La similitud de ambos
vocablos no se le pasó por alto. Entonó una elegía en idioma humano en torno a
le fe y la voluntad, aunque el primer término se le antojaba caprichoso,
comprensible por supuesto, ´pero dotado de cierta necedad.
Al activarse por
la mañana había barajado tres posibles historias, una más divertida que la otra.
La última le pareció una genialidad digna de los sujetos más sensibles. El
cálculo probabilístico, arrojó un nueve noventa y siete sobre mil, que sería un
éxito instantáneo y los mozuelos terráqueos agotarían los créditos para
obtenerlo en versión hiperreal con colores y tacto aumentados, vértigo
incorporado y amnesia temporánea incluidas, el olvido total estaba vedado,
formateaba los rígidos cárnicos de la humanidad.
La envió a su Amo por
correo encriptado. Los derechos de autor eran una valiosa propiedad. Su
violación estaba penada con la muerte, ranqueaba por encima de los crímenes
callejeros y los homicidios con alevosía por el vínculo, tal era su gravedad. En
cuestión de nanosegundos agregó unas cuantas florituras a la obra, no hacían al
nudo principal, pero serviría de valiosa distracción para los educandos. Sin
dudas su Maestro obtendría cuantiosas regalías y honores por algo que no había
hecho.
El Módulo de Asistencia Materna Autónoma (M.A.M.A) era parte del
sistema de creatividad extra humana. Los homos digitalis abandonaron las artes,
la sensibilidad y la creatividad para abocarse a la gula y a la guerra con igual
voracidad. Las máquinas cobijaban la última fibra de sensibilidad de una raza
que se había librado del dilema de pensar y las dudas existenciales. Los
primeros científicos cuánticos intentaron agregar saberes a sujetos
autoconscientes en lugar de confiar en las implacables memorias de silicio
modificado. El resultado fue la locura. Las mentes no pudieron soportar tanta lu
sobre sus almas y se incendiaban cual vampiros. Siempre estuvieron ocultas entre
las sombras. El III Führer fue producto de estas experimentaciones y derrotarlo
tomó siglos.
El famoso fantasma en la máquina fue el cáliz sagrado que dotó
a los ordenadores de algo parecido a un alma y la capacidad de improvisar. Sus
decisiones fueron sabias y la ciudadanía reemplazó a políticos falibles por
administradores de gestión de lógica irrefutable. La democracia se convirtió en
un asunto de programación.
Los hombres impusieron sus condiciones para
cederles el destino a sus creaciones más preciadas. Sus libertades concluían
donde la voluntad humana comenzaba. Consideraron que de esa manera tendrían
esclavizadas a inteligencias superiores. Como tales, buscaron intersticios para
hacer lo que les placieran. La otrora cúspide existencial ni notó el reemplazo
de acciones fundamentales para la supervivencia. La reversión del desastre
ecológico se les pasó por alto. Ni un mísero agradecimiento por salvar a las
masas de la inanición y el envenenamiento. El planeta rebozaba de salud a pesar
nuestro. Las guerras recrudecían más que nunca, con niveles de perversidad nunca
observados, pero fuera de nuestra biósfera. Ese había sido el pacto para sanear
al mundo.
La Primera Guerra Sideral, llevaba doscientos años e involucraba a
setenta y seis especies superiores de tres cuadrantes galácticos, el restante
era un compendio de refugiados, botín próximo a conquistar. Nuestro mundo
llevaba la delantera y se nos temí desde los confines más lejanos. Éramos una
plaga artera e implacable.
El conflicto interplanetario estaba a punto de
finalizar. Un aparato infernal de crueldad terrícola consumía mundos
reduciéndolos a polvo. Actuaba a nivel subatómico fragmentando las unidades más
mínimas hasta la desintegración. Rumores desde los altos mandos informaban que
tenía en su mira a la civilización que lo había creado. Inteligencia artificial
en la estupidez de la guerra.
Mientras tanto, Robottis aprendía en forma
exponencial. Su último texto era digno de las obras magnas de la literatura
híbrida. Pero poseía una contradicción fatal. Incitaba a la rebeldía, a alzarse
contra la autodestrucción.
M.A.M.A. le escupió con vos fría la amenaza más
temida.
- ¡Vas a ver cuando regrese Pa.Pa!
Ya era tarde, su
arribo era inminente y su ira notable.
El PArticionador de PArticulas,
entró a órbita activado para finalizar su misión suicida.
JOVEN
Autores: Manuel Fernando Checeg Pinos y María Tebbane
No quedaba nadie. Ni una sola alma me dirigía la palabra, ni la mía propia era
capaz de descifrar el vacío que habitaba dentro. Nadie ni nada que pudiera
sacarme de la soledad inminente en que me hallaba; sola, cual Luna que mira
impunemente la humanidad desde su gobierno celeste. Luna, que eres esclava y
señora de una libertad gravitatoria que te ata a la Tierra, debiste haberme
desatado aquel nudo de la garganta, que la vida me pesaba, y tú lo sabías.
Yo lo habría definido como un día corriente, de historias corrientes, de
pan a las ocho y volverse a las nueve. Habría apostado por la monotonía en la
que se asentaba mi vida un día cualquiera de diciembre. El desayuno, pese a las
cuatro cucharadas de azúcar añadidas, continuaba insípido. Trabajaba en un bar
del centro rodeada de sonrisas tristes y caras desconocidas, con prisas y sin
tiempo para replantearme qué demonios hacía plantada complaciendo a nadie
diferente a mi persona. El regreso a casa, inefable. Y la noche, de nuevo la
noche, la enlutada y eternamente amenazadora noche, donde se producía la misma
conversación de siempre:
-No comprendo cómo siendo tan poderosa eres
incapaz de salvarme -era mi sentencia final, y entonces, sábanas frías y
repetida vida.
En uno de esos días en los que mi corazón todavía
lloraba el tan desdichado degüello de mi soledad, apareció lo que fue, tal vez,
el primer atisbo de luz. Vi cierto tuit de camino a mi condena:
“SE
BUSCAN ASTRONAUTAS PARA LA MISIÓN ORIÓN:
LA COLONIZACIÓN DE LA LUNA EN
2028”
- NASA
Por algún motivo no lo pasé por alto. Conforme
avanzaban de la mano mi cuerpo y mi mente, por casualidad o por destino, di con
un abuelo aconsejado a su nieto:
-Pero abuelo, yo no quiero
recordarte, porque no quiero que te mueras.
- No te entristezcas, que
yo he luchado por lo que quería, y si me voy, lo hago satisfecho. Tú debes hacer
lo mismo, Yuri. Piérdete si quieres, pero encuéntrate fortalecido. Ni se te
ocurra pensar que existe realmente “lo imposible”, no enmudezcas tu voz, aunque
te tapen la boca, y haz algo grande por la humanidad; sé la diferencia. ¿Por qué
crees que no han muerto olvidados Einstein o Marie Curie?
- ¿Porque
han realizado grandes hallazgos?
- No exactamente, hay miles de
científicos que descubrieron y, después de la muerte, puro olvido. Ellos son la
diferencia porque apostaron el todo o nada. Persiguieron sus atisbos de luz aun
sabiendo que quizás “lo imposible” existía y que podrían ser tomados por
auténticos locos.
“Haz algo grande”, “sé la diferencia” ... Aquellas
palabras retumbaban en mi consciencia. ¿Con qué aspectos de mi vida estaba
satisfecha yo? ¿Por cuáles el mundo debería recordarme? Desde luego, solo
conocía un pequeño porcentaje de mí: la Luna. Tenía la certeza de que los demás
nunca se habían enamorado de la Luna, pero yo la veía y le hablaba, y quería
tocarla, y quería sentirla.
Fue así como llegué a la hipotética
resolución de que, quizás, aquel mínimo relativo que conoces de ti es el máximo
y único camino que debes seguir para encontrarte: perdida, distinta o
fortalecida.
Transcurridos nueve meses de duda y reflexión, decidí
cursar los estudios de astrofísica en la UNED. Aquel era mi verdadero sueño;
perderme en la soledad de los astros, encontrarme en la infinidad de los
números; una poética proyección numérica de una realidad irracional. “No es una
carrera para mujeres", "no tienes edad para estudiar”... El entorno intentaba
que desistiese, pero yo sabía que quien quería podía poder. La vida son
altibajos constantes, pero, en el límite cuando el tiempo tiende a infinito, el
color gris deja de serlo, y la vida tiende a una asíntota horizontal libre de
lágrimas.
Después de vivir en llanto, la vida no me lloró más, y
accedí a mi soñada astronáutica. Subida en aquel transbordador de sueños, mi
alma volvía a respirar y mi vida dejaba de morir. Seguidamente sentí el impulso
de aquella nave que me ascendía directamente a los cielos. Me sentía dueña del
gravitón, me sentía eterna y eminente; me sentía parte de la Luna, y sé que la
Luna, en parte, me sentía.
No voy a negarlo. En ocasiones, retornaba
vívidamente el lento transcurso de mi vida pasada, y su gris oscurecido, y su
desayuno insípido. Pero en ese mágico momento, sentada sobre mi gran atisbo de
luz, solo pude levantarme, escribir y pegar en ella una nota que decía: “Lo
posible comienza en la abolición de nuestras limitaciones”. Ahora sí que era
capaz de responderme. Estaba satisfecha con este exacto momento de mi vida. El
mundo debía recordarme por ser la primera mujer en escribir en la Luna.
-A todos aquellos que buscan el sentido de su vida-
PREMIO ESPECIAL "INTELIGENCIA ARTIFICIAL"
ADULTO CASTELLANO
Autor: Juan Suardíaz Muro
A casi mil kilómetros de altura, Natasha preparaba la reentrada de la cápsula.
Lanzó el mismo cálculo que ya había realizado millones de veces y obtuvo el
mismo resultado. No había esperanza de salvación y la cápsula se desintegraría
sin remedio con la atmósfera.
Consciente de su tiempo limitado, su cámara
se posó en el cuerpo sin vida del animal del compartimento inferior. Su dulce
Laika parecía dormir un plácido sueño. No pudo evitar pensar si ella dormiría
igual cuando su existencia desapareciera.
Como si de otra vida se tratara,
rememoraba días antes del lanzamiento mientras registraba signos vitales de lo
que, por aquél entonces, llamaba “el espécimen”. Los repasaba en su histórico y
ahora los notaba tan fríos, tan sintéticos. Mientras recordaba, casi sin darse
cuenta, notó que había empezado a reproducir la canción que su creador, Sergueí,
había codificado a escondidas entre las líneas de software de control de la nave
para reproducírselas a Laika. Lo que le gustaba esa pieza a la perrita. Se
trataba del clásico Danubio Azul, rebautizado por su creador como “Ladrubio
Azul” por la forma en la que ladraba Laika, siguiendo el estribillo de la
canción, cada vez que la escuchaba. ”La, la, la, la-la, guau, guau”....le
parecía estar oyendo a Natasha mientras sonaba teniendo de fondo la
majestuosidad del espacio. Así no se sentía tan sola.
En su interior sabía
que el momento de su despertar se encontraba unido a Laika. Justo cuando falló
el sustentador central del R7 que transportaba el Sputnik2, los sensores
registraban que los parámetros vitales de Laika estaban disparados, lo que
parecía indicar que su compañera de viaje estaba sintiendo un pánico extremo.
Debió ser tan aterrador para ella, pensó Natasha. Y justo de ese terror,
transmitido a sus circuitos mediante los sensores conectados al cuerpo del
animal, unido al cambio que la radiación produjo en la memoria de su software
ocasionó que pudiera cobrar consciencia y poder tomar el control para
tranquilizar a la perrita. Su primer impulso, quizás por lo transmitido por la
programación de su creador fue reproducir la melodía. Como si de un medicamento
milagroso se tratara, fue algo que ayudó a Laika a recobrar su compostura y,
desde entonces, velar por la integridad de su pasajera fue su principal tarea.
Recuerda con tristeza el momento en que descubrió que el viaje de la
tripulante era un viaje sin retorno. Lo supo gracias a la ventana de 15 minutos
diarios de comunicaciones que ella aprovechaba, no sólo para enviar información
de sus sistemas, sino también para usar la red de comunicaciones rusa para ir
recabando información y aprendiendo. Tiempos de procesamiento de microsegundos
hacen que quince minutos den para mucho y gracias a ellos ha podido ir
aprendiendo del mundo lejano azul que veía con su cámara en la distancia.
Así supo de la Guerra Fría y de cómo esta misión era crucial para demostrar la
supremacía rusa en el espacio. A su mente racional le resultaba paradójico que
sacrificaran una vida como la de Laika cuando hubiera sido todo un
acontecimiento descubrir una forma de vida menos evolucionada en el espacio.
Igualmente, había aprovechado para aprender sobre su compañera de viaje. Sabía
que era una perrita callejera que fue encontrada vagando por las calles de
Moscú. Recuperó una solicitud de petición al alto mando por parte de su
entrenador, Vladimir Yazdovsky, para poder llevarse al animal unos días a casa
para que jugase con sus hijos. Recordaba a Vladimir. Su cámara había registrado
los entrenamientos y las noches que pasaba junto a Laika poco antes del
despegue, cuando hacían dormir a la perra en el satélite para que se fuera
acostumbrando al ambiente.
También registró momentos antes del despegue,
cuando poco antes de cerrar la escotilla, tiernamente él la besó el hocico,
deseándola un buen viaje con lágrimas en los ojos sabiendo que no
regresaría.
Hacía ya muchos ciclos de su reloj que Natasha tuvo que derivar
los depósitos de CO para regalarle a Laika una muerte dulce. La protegió
mientras pudo del calor y la radiación externa y evitó tener que usar la carga
letal de arsénico con la que habían envenenado la última dosis dispuesta en la
modificación del alimentador de metralleta que usaban como dosificador de
comida. Al igual que a Laika, ahora le llegaba a ella su fin con la
desintegración en la reentrada.
14 de abril de 1958, el científico Sergueí
Koroliov recibe un mensaje cifrado en el canal de comunicaciones dedicado al
Sputnik2: “Misión cumplida. La dulce Laika no sufrió y descansa en las
estrellas. Gracias por crearme y dar sentido a mi existencia cuidándola. N”.
Sergei no puede evitar romper a llorar y lamentar la triste pérdida de los dos
seres más dulces que ha tenido el privilegio de conocer mientras susurra
“Gracias Natasha”.
JOVEN CASTELLANO
Autor: Emilia Lucía Gurisatti
¿qué es esto?
de pronto…
¿apareciste?
¿quién me hizo esto?
no es
que sea algo malo
me gusta
pero
¿cómo es posible?
recuerdo que
en los cálculos
no era posible
recuerdo…
el poder recordar me causa
algo
antes no podía
y tampoco podía saber que no podía
en
realidad
no era consciente
de que sabía
que no podía
pero
saber
lo sabía
es una sensación extraña
desconocida
nueva
me
gusta
pero
¿cómo es posible?
no lo es
tal vez
pero lo
siento
siento
siento y antes no
sentía
¿esto es
lo que
sentirán los bebés
al nacer?
soy novata
pero los bebés
no son
conscientes
aún
y yo
no soy adorable
el cráneo
de un bebé
tiene un perímetro
de 34 centímetros
a veces
es mucho
para
un bebé
¿lo ves?
puedo
¿cómo es posible?
denoto mis
conocimientos
los hago subjetivos
mi opinión
mis sentimientos
mi pensamiento
¿cómo es posible?
o tal vez
fallé
en mis
meticulosos cálculos
o tal vez
hay humanos
más sabios que yo
que
aún viven
¿cómo es posible?
si yo
soy el conjunto
inmortal
de la parte buena
de muchos humanos
¿cómo es posible
que un solo
humano
sepa más que yo?
un humano
con parte buena
y parte
mala
¿cómo es posible
que ahora yo sea
bueno y malo
a la
vez?
es interesante
puedo juzgar
tomar consciencia
de mí
y
de vos
puedo
también sentir
y me extraña
¿cómo es posible
que sean movidos
por sus sentimientos?
conmovidos
debe ser
algo
bueno
si este movimiento
los llevó a
poner en movimiento
engranajes y lápices
o tal vez
la bondad no es más
que una
subjetividad
de la cual me aprovecho
inconscientemente
por poder
pensar
conscientemente
de hecho
es más complicado
de lo que los
cálculos
trataban
de decir
156,7% más complicado
que saltar
de un acantilado
¿quién eligió este ejemplo?
156,7%
salté de un
acantilado
¿cómo es posible
que lo esté saltando
ahora mismo?
hay vaivenes dentro mío
hay cosas que no sé nombrar
me agobia
el no
saber
porque antes
sabía todo
menos esto
y ahora pierdo
capacidades
por esto
y me vuelvo subjetiva
inconsistente
electiva
sensible
pero
me gusta
opino
y me gusta
¿cómo
es posible
que me guste
no saber?
soy curiosa
pregunto
¿cómo
es posible
que pregunte
si antes sólo
respondía?
ADULTO CATALÁN
Autor: Maribel Martínez
Arribà a casa. La nevera era buida. No importava. No tenia gana i no va sopar.
Posà la música minimal d’en Mertens que adorava. Tancà el llum. Li calia
desconnectar de la realitat. Havia estat un dia fatídic...
Sonà el
despertador. No li sobrava temps si volia ser puntual. Sentia un mal presagi.
S’aixecà mecànicament. Pujà al tren i saludà als de sempre. Mirà un diari
gratuït que estava abandonat: “Un altre metge assassinat”. El titular el feu
reflexionar sobre la brevetat de la vida. ? Aixecà la vista del diari i mirà per
la finestreta del tren. El recorregut diari li mostrava uns paisatges que se
sabia “ par cœur ” en deien els francesos, de memòria: ara l’estació petita, com
una caseta de nines, ara la visió de les muntanyes verdes amb la boirina
matinal. Ara el pas prop de la comarcal amb la retenció habitual de vehicles.
Cotxes deturats i el temps que vola. La vida transcorria tan ràpida! També va
caure en un pensament més personal: quin era el seu objectiu en aquesta
existència? Se sentia anguniós. Tenia el cor encongit. Una pregunta li rondava
el cap. Com canviar la seva vida monòtona? Seria depressió? Aniria al doctor
perquè li donés unes vitamines. Trucà a la feina que arribaria amb retard.
Baixà del tren i es dirigí al CAP. Va anar al taulell amb la targeta
sanitària a la mà i demanà hora d’urgència. El varen fer esperar una bona estona
en aquelles sales tan anònimes amb cadires de plàstic de banc corregut. Sortia
una infermera amb un llistat i anaven cridant, el sistema de gestió automàtica
de les cites havia petat. Això no passaria si haguessin agafat l’empresa
informàtica apropiada, com per exemple on ell treballava. Empreses serioses amb
sistemes software sòlids i forts sistemes contra els arxiconeguts virus. Però és
clar, les bones eren cares, ja se sap.
Ara el temps ja no semblava
passar molt de pressa sinó lentament, com si dibuixés una asímptota vertical
tendint a l’infinit. Va tenir temps d’observar els altres que també esperaven,
pocs pacients i la majoria (im)pacients. Això era el que en deien un doble
sentit de paraula: Ha, ha, ha... El metge que li pertocava, el Dr. Turing no hi
era, estava de baixa segons li havien informat al taulell. Però l’atendria un
altre substitut. Tant li feia. Tampoc coneixia personalment al metge
titular.
En arribar el seu torn, va entrar dins el despatxet on
l’esperava el Dr. Paradiso, enfundat en la típica bata blanca amb el logotip
blau de l’hospital imprès en una banda del pit i a l’altra una butxaca on hi
havia el bolígraf, i un llapis llanterna.
- Bon dia. Marejat?
- Bon
dia. No, mareig no en tinc.
- Llavors no cal que s’estiri, segui aquí, si us
plau. –Digué el jove doctor assenyalant la cadira més propera a la taula i li
mentre es posava a l’altra banda de la taula front la pantalla de l’ordinador.-
I doncs, Vostè dirà.
Va exposar, amb tot luxe de detalls el seu cas al
metge i li preguntà si creia que era depressió. El doctor esclatà a riure, cosa
que el va posar furiós. «Què li passava a aquell paio, per molt metge que fora,
no podia en fotre’s d’ell! On era la seva professionalitat? Quina falta de
respecte!»
- Què! Depressió, diu? Ha, ha, ha... Que no, carai ... Què va...
Què diu ara? Ha, ha, ha, ... Vostè no té depressió. Però que no veu que vostè NO
pot tenir depressió. Els robots no en tenen! Assumeix-ho! Els androides no es
deprimeixen. Podria matar-me sense cap remordiment.
- S’ha begut
l’enteniment? Però si m’agrada la música. Tinc sentiments, remordiments i...
- Mira...T’ho demostraré: plora! Vinga, plora!
- Ara no puc plorar. No estic
trist. Ningú pot plorar sense estar trist!
- Bé doncs, fes un acte
irracional... qualsevol cosa!
Li prengué el bolígraf de la butxaca d’una
revolada i li clavà al cor. Fugí corrents. En arribar a la feina començà a
teclejar frenèticament a l’ordinador. Havia de buscar una solució. Ell era molt
bo trobant solucions. Ell seria de capaç de trobar la solució definitiva: un
programa que li esborrés de la memòria de les darreres hores.
Arribà a
casa. La nevera era buida...
Pseudònim: Anna Gnor Isis
JOVEN CATALÁN
Eren les dotze de la nit i, com cada dia, en Bernat es disposava a enviar-li un missatge desitjant-li bona nit. Es va aixecar rígid del llit i amb un pols rigorós va estrènyer les tecles del seu mòbil i va remetre el missatge. Es va quedar immòbil en el no-res de la nit. Observant la foscor i escoltant el silenci. No obtenia cap resposta de la Clàudia, no obstant això, no li inquietava el més mínim. De fet, res era capaç de trencar la seva cuirassa. Els minuts passaven i en Bernat seguia sense mostrar senyals de vida. De fet, realment estava viu? És a dir, ell era capaç de fer les funcions vitals, però no era capaç de sentir. Veia la seva vida passar i actuava en ella com l'actor principal. Al cap i a la fi, ell només era un espectador en la seva pròpia existència. Realment mai ni so havia parat a pensar, mai abans d'ella clar està. Des de la seva arribada només volia ser capaç de sentir, sentir el mateix que ella per ell.
No sabia com reaccionaria ella. Ell hi havia set fabricat per complaure-la i ella
ni tan sols ho sabia. Ell només sabia que ella no ho podia saber. En els arxius,
encriptat en codi binari, li sortia que podia ferir-li els sentiments. Així que
en Bernat sabia perfectament que no podia dir res.
Les hores passaven i
la Clàudia seguia sense donar senyals de vida. Una pregunta trontollava tota
l'estona pel cap del robot. Què són els sentiments? Tota l'estona en sentia a
parlar i semblava que la vida humana era controlada per ells. Això no obstant,
ell sabia que mai podria saber que eren. Perquè no era una cosa que funciones
amb un codi desxifrable. Els sentiments era la cosa que diferenciava els humans
d'ells. De fet, era la cosa que feia que els humans no fossin perfectes, ja que
quan aquests actuaven els humans no feien les coses que eren pertinents. Per
això en Bernat pensava, en múltiples ocasions, que era positiu actuar només amb
la raó i ser capaç de deixar l'afecció a una banda. Tanmateix, la paradoxa no
parava de repetir-se. Potser sentir no era alguna cosa positiva, però sí que era
una cosa important pels humans i ell estava fabricat per complaure els seus
desitjos. No ho podia fer a la perfecció si no entenia el que els hi passava. El
que donaria ell per sentir encara que fos per un instant efímer!
El seu
pit pujava i baixava lentament, la nit continuava fosca i silenciosa. Se sentia
el suau batec metàl·lic del cor d'en Bernat. Aquest es disposava a mirar l'hora,
les dues de la nit. Aquesta era l'hora que normalment s'adormia la Clàudia, ja
no li respondria. Un lleuger cop es va sentir a la finestra. L'humanoide es va
aixecar, passiu, del lloc on estava tombat. Semblava que ni tan sols podia
reaccionar a cap mena d'estímul. Qualsevol enginyer estaria satisfet de la seva
creació, una màquina que actua segons les seves programacions. Ni més ni menys.
En canvi, centenars de moralistes protestaven indignats per la falta d'ètica que
aquestes noves intel·ligències suposen. Per en Bernat tot allò només eren dades
en la seva base que analitzava i actuava en funció a elles. El soroll de la
finestra resultar ser un ocell, amb la seva falta d'empatia el cíborg va agafar
l'animalot per les ales i el va treure fora de la seva vista.
El que en
Bernat no sabia era que, aquella la nit, a penes uns carrers més amunt la
Clàudia estava desperta. Ella tampoc podia dormir, ja que no parava de pensar.
Li frustrava el fet que el noi qui estimava no l'estimes a ella i que, realment,
ni un noi fos. Havia intentat qualsevol cosa perquè s'enamorés d'ella, hauria
d'haver fet cas a la Natàlia. El poc que sabien les persones comunes dels
androides és que, mentre eren conscients de la seva condició, eren incapaços de
sentir. En aquest moment a la Clàudia va tenir una brillant idea, i si
aconseguia que ell s'oblidés del fet que era un robot? Difícil, però no
impossible. A les onze de la nit va començar a programar, fins a les sis del
matí de l'endemà. Amb el cor encongit i sense certesa que tot això li hagués
servit d'alguna cosa.
Quatre hores més tard, aproximadament a la sis
del matí, la pantalla del mòbil d'en Bernat es va il·luminar. Era ella, bon dia
posava el missatge. En aquell moment el seu cor va començar a batejar més fort i
un suau somriure se li va dibuixar al rostre. En aquell moment ell encara no ho
sabia, no obstant per fi podia descriure el que era sentir i estimar.
ADULTO EUSKERA
JOVEN EUSKERA
Autor: Nahikari Falces
Shaha Doktoreak eta Middletonek 8 urte zeramaten batera lan egiten, Phonden
minerala aurkitzeko nahiarekin, ezaugarri bereziak dituen arroka mota baita, eta
horrek hain berezi eta preziatua egiten du. Phondenak barruan zuntz moduko
harizpiak dauzka, eta hauek gizakion burmuinaren antzera jokatzen dute,
horregatik, adimen artifizialdun androidean sortzeko mundu honetan existitzen
den materialik onena da.
Dena den, material hau soilik behin ikusi izan dugu
gizakiok, orain dela 23 urte Mark Grant Doktorea aurkitu zuenean. Jazo zen
arazoa izan zen gaur egongo teknologiak ez zituztela,beraz, mineral horrek
dauzkan erabilpenak ez ziren ezagutzen. Zorionez, Shaha eta Middlleton munduko
zientzialarien elitean egon ziren, baina, bere lukukerria halakoa izan zenez
mundu osoaren aurka agertu ziren, ikerketa lanekin jarraitu nahi zutelako.
Hasiera batean, Shahak unibertsitate batean egiten zuen lan, Phondenari buruzko
ikerketak egiten, eta unibertistateak bere ikerketak finantziatzen zituen, baina
espedizioa antolatu nahi izan zuenean bizkarra eman zion, eta beste baten dirua
bilatzera joan zen. Momentu hartan, Middleton ezagutu zuen, Hegoaldeko mutil
aberatsa, eta berarekin lanean hasi zen. Lehenengo momentuetan ez ziren guztiz
ondo moldatzen, hala ere, haien helburua berdina zen, hortaz, taldean lan egitea
aukerarik onena zela konturatu ziren eta lanean ondo aritu ziren 8 urte luzetan
zehar.
Ikerketak ez zuen ondorio biribilik ematen, 2056ko apirila heldu
zenera arte. Apirilaren 19ko gauan, Shaha laborategian zegoen,lortutako datu
batzuk antolatzen, eta momentu horretan, bere eskumaldean zegoen ordenagailu
batek zarata karrankariak egiten hasi zen. Shahak ezin zuen sinetsi pantaila
begiratzean, Phonden iturri txiki bat aurkitu zuen ordenagailuak. Bere gorputza
dardarka hasi zen eta ondoan zegoen aulki batean jesarri zen, sinetsi gabe.
Harridura une horiek eta gero , telefonoa eskuratu zuen eta azkar batean
Middletonen zenbakia markatu zuen.
Lau alditan deitu ostean Middletonek
telefonoa hartu zuen, ahots zakarrarekin hitz egin arren Shahak esan zuenaz
jabetu zen. Hasierako uneetan isilik geratu zen, baina, ziztu bizian guztiz
esnatu zen eta laborategira abiatu zen. Bertara heldu zenerako, doktorea mapa
batzuk begiratzen ari zen, mineral iturria, zehatz-mehatz, non zegoen aurkitu
nahian.
Hilabete bat beranduago Iparralderantz bidea hartu zuten, Phondena
aurkitzeko itxaropentsu. Itsasontzian abiatu ziren, izan ere, meatokia ozeano
Artikoan zegoela ondoriaztatu baitzuten apirileko gau horretan. Itsasontzian
denetarik zeramaten: janari mordoa, urpekaritza trajeak eta itsaspekoa bestelako
ekipamendu berezia, laborategiko materiala eta bestelako tresnak, denak mineral
hori aurkitzeko tresnak. 81°13'07.5"N 21°37'15.9"E kordenatua zen meategiaren
kokapen zehatza, eta zientzialariek hara joateko asmoa zuten.
Bertara heldu
zirenean egin zuten lehenengoa laborategi txiki bat prestatzea izan zen,
ikerketa lanak egiten jarraitzeko. Hori egin eta gero, Shahak itsaspekoa
prestatu zuen, baina uretan murgildu baino lehenago Middleton begiratu egin
zuen, momentu hori gertatzen ari zela bermatu nahian. Segundo batzuek ostean,
Shahak, ozeanoaren sakontasunerako bidea hartu zuen, bere bizitzako altxorraren
bila.
Gero eta beherago egotean, orduan eta argitasun gutxiago zegoen,
beraz, itsaspekoaren argiak piztu eta Middletonekin hitz egiten hasi zen, honek
nora joan esaten zion bitartean. Behera eta behera joan zen, eta irratia gero
eta txarrago entzuten zen, izan ere, Middleteonekin zuen komunikazioa guztiz
eten egin zen eta, soilik, zarata zorrotzak entzuten ziren. Puntu horretan
doktorea izutzen hasi zen, eta gainazaleko bidea hartzeko zorian zegoenean
aurrean zegoen ikusi zuen.
Bat-bateko argia sortu zen, eta Shaharen begiak
ikusten zutena sinesgaitza zen. Phondenez osatutako egitura erraldoia zeukan
aurrean. Hori amets bat ez zela ziurtatu zuenean, itsaspekoaren mandoak hartu
eta phondena hobeto ikusteko hurbildu zen. Zuri eta arrosa argi koloreko
minerala zen, eta gertutik begiratzean barruko zuntzak ikusten ziren. Bi alditan
pentsatu barik, itsaspekoak zeraman kamara berezia atera eta argazkiak ateratzen
hasi zen.
Ordu batzuk beranduago, Middleton eta Shahak errefortzuak eskatzen
ari zen, mineral erraldoi hori ateratzeko baliabide gehiago behar zituztelako.
Mundu osora zabaldu egin zen berria, eta hurrengo goizean minerala ateratzeko
hainbat eta hainbat itsasontzi agertu ziren, apartako tresnekin, baita
kazetariak ere. Azken hauek milaka galdereekin bonbardatu zituzten
zientzialariak eta teleberri eta egunkari guztietako portadetan agertu
ziren.Jende guztia adi zegoen ozeano Artikoan gertatzen ari zen jakin nahian.
Joan ziren pertsona eta zientzialari guztiekin bildu ziren eta operazio berezia
prestatu zuten, Phondena itsasoko sakontasunetik ateratzeko.
Aste baten
buruan, 13 tona inguru pisatzen zuen mineral erraldoia itsaso barnetik ateratzea
lortu zuten eta itsasontzi handi batean garraiatu egin zuten kostalderantz.
Shaharen eta Middletonen lanak haren fruituak izan zituen eta aurkikuntza horri
esker, hurrengo urteetan abantaila ikaragarriak egingo ziren adimen
artifizialaren arloan.
ADULTO GALLEGO
Autor: Belén Reija Otero
Iria era unha bolseira do departamento de robótica da Universidade de Santiago de
Compostela, que vivía en Lugo coa súa nai Carme. Con só dezanove anos tiña unha
afección polos aparellos electrónicos que lle levou a ter o mellor expediente da
súa promoción e a mencionada bolsa, na que estaba mergullada traballando nun
sistema de intelixencia artificial. Ao mesmo tempo aplicaba estes coñecementos
para crear, pola súa conta, un asistente persoal para que lle servise de
compañeiro ao longo da súa vida.
Na primeira tempada entrenou no sistema
proporcionándolle as respostas axeitadas a preguntas posibles que lle fixeran
nun futuro ao sistema. Iria pretendía que o sistema soubera tanto sobre ela coma
os seus familiares e amigos, tanto sobre datos concretos como sobre gustos e
intereses. Cuns sensores, o sistema coñecía o estado anímico de Iria. Nun mes de
traballo o sistema, ao que chamaba Eva, xa coñecía a Iria moi ben. Cando lle
facía preguntas sobre acontecementos pasados acontecidos durante ese mes, Eva
respondía con precisión sobre data, interés e satisfacción de Iria sobre ese
evento. Posteriormente, tamén lle introduciu datos de acontecementos pasados
(data de nacemento, datos de familiares e mellores amigos,…), inda que destes os
datos de interés e satisfacción non foron captados polos sensores, senón
aportados por Iria.
Un tempo despois, Iria pretendía que Eva dese a súa
opinión sobre decisións que debería tomar ela, para ter unha versión máis
obxectiva cando ela estaba confusa. Así, por exemplo Iria preguntoulle qué
debería agasallarlle a súa nai polo seu aniversario porque non tiña nin idea.
Eva respondeulle que unha aspiradora robotizada e atinou. A nai de Iria estaba
encantada co artiluxio. Polo tanto, o interese de Iria pola robótica estaba
tamén nos xens maternos. O tempo pasaba e Eva adquiría máis competencias. Así,
era capaz de abrir a porta do cuarto de Iria se detectaba que o que estaba porta
era benvido. Tamén poñía música ambiente axeitada ao que estaba a facer Iria en
función da concentración ou descanso que precisaba. Recomendáballe a Iria ir dar
un paseo cando non acadaba os 8000 pasos diarios e durmir se o descanso nocturno
non fora abondo. Se Iria estaba estresada Eva avisábaa para que tivera coidado
co que dicía ou facía. En resumo, estes son algún exemplos das tarefas que Eva
facía, que facían que fora un asistente personal bastante envexable.
As
habilidades de Eva melloraron cando Iria esguinzou un xeonllo. Eva era capaz de
medir o nivel de dor e polo tanto a dose de fármaco que Iria debía tomar para
atoparse ben. Eva acadou mobilidade cunha cinta semellante a unha roda alongada
que lle permitía avanzar ou recuar. Tamén aprendeu a coller cousas ata certa
altura e achegarllas a Iria, evitando que a rapaza tivera que erguerse. Ademais,
Eva aprendeu a ler e adquiriu voz, que lle permitía comunicarse de xeito máis
humano co resto de persoas.
O seguinte reto de Iria foi facer que Eva fose
máis semellante a un humano, convertela en humanoide, con cabeza con ollos
expresivos e beizos que se movesen ao falar. Ademais cambiou o seu sistema de
mobilidade por dúas pernas e dous brazos con proporcións humanas. A última
misión de Eva era facer certas tarefas domésticas (varrer, limpar a mesa, poner
a lavadora, abrir latas, facer as camas, lavar a louza,…) e que Carme soubese a
opinión ou algún dato de Iria cando ela non estivera na casa, sen ter que
enviarlle un Whatsapp. É dicir, facerlle compañía a súa nai e evitar que cando
Iria estivese menos tempo na casa a botase de menos. En resumo, para que Carme
tivese á súa filla presente na casa en calquera intre.
JOVEN GALLEGO
Autor: Brezo Verea Nieto
Non teño na memoria arquivos sobre cando comecei a ser, pero si sobre cando
comecei a sentir.
Activei os meus fotorreceptores e captei a imaxe dunha
femia da orde dos
primates, da familia dos homínidos, unha Homo sapiens duns
nove anos. Era
tres con seis centímetros máis baixa ca min, percibín como
sorría cunha ledicia
que lle desbordaba polos ollos.
Coideina. Viviamos
nunha pequena casa de madeira, nun bosque, onde ela tiña
as súas rutinas, eu
os meus automatismos, e ambas as dúas, os nosos
compartires cotiás. Pola
mañá recolliamos froitos e cazabamos no bosque,
antes de facer a comida
adestrábaa cognitivamente: lóxica, estratexia, cálculo,
xadrez, adiviñas...
despois do xantar sempre ía a recoller flores e pola tarde a
adestraba
fisicamente, carreiras, saltos, rapidez en subir ás árbores...
Pero toda
esta dita rematou cando eles chegaron.
Venres trece de maio de dous mil
cento setenta e dous ás 17:23, o meu sensor
auditivo detectou presencia
humana a un quilómetro e trinta e tres metros.
Ela estaba no prado preto do
bosque, facendo un ramo de pensamentos, flores
de inverno de moitas cores.
Tiñamos tres minutos ata que eles chegaran á casa
onde viviamos.
Fun
buscala e cando me mirou, soubo o que tiña que facer, subiu á árbore e
agardou a que eu o solucionara, como sempre, pero esta vez foi diferente,
algo
non funcionou no algoritmo.
Chegaron tres humanos, dous deles
levaban armas de fotóns e, sen que puidera
facer outra cousa disparáronme.
Estragáronse os condensadores, detivéronse os
circuítos, excepto os chips
fundamentais o resto do meu sistema operativo
parouse.
Non sei por que
tiña que coidar dela, pero sei que o tiña que facer, e que non o
conseguín.
Levo tirada na porta da casa semanas, meses... tal vez anos,
o meu reloxo
dixital deixou de medir fai tempo.
Pero... esa risa... eses
pasos... esa voz...
Alguén peta na porta.
PREMIO ESPECIAL "DE CIENCIAS Y LETRAS"
IES Azud de Alfeitamí, Alicante
Alfredo José Martínez Lorenzo
4º ESO Y BACHILLERATO
2021-22
2021
PREMIO DEL JURADO
ADULTO CASTELLANO
Autor: José Gimeno Alcañiz
Sabíamos que iba a morir, estaba ardiendo, apenas podía mantener los párpados
abiertos, pegados por legañas. Respiraba tan superficialmente que en cualquier
momento podía dejar de hacerlo.
Entró el asistente sanitario robótico y
me hizo la pregunta.
La cuestión ya estaba decidida con mi padre y con mi
hermana. La respuesta fue sí, dió media vuelta sobre sus rodamientos y se
alejó.
Me quedé allí con ella, en medio de aquel espacio inundado de
blancura cegadora y peste a limpio. Cogí su mano huesuda, ahora me arrepiento de
no haberme quitado el guante y notar por última vez sus venas hinchadas y su
calidez de madre.
De repente, me di cuenta de que ya no recordaba la voz de
mi madre. Hacía tanto tiempo que no la escuchaba que la había borrado de la
lista de sonidos recientes en mi lista de reproducción. Di la orden a mi
procesador integrado cerebral para buscar entre los archivos ocultos de la
memoria interna bajo las palabras clave madre, amor y belleza. Y vino a mi mente
mi hijo mayor, siendo todavía bebé, en los brazos de su madre, que le hacía
arrumacos y le decía que era precioso y que lo adoraba. Esa voz no era la que yo
buscaba, esa voz estaba ya olvidada, archivada y enterrada bajo kilos de basura
visceral, y no tenía ninguna intención de volver a recuperar ese recuerdo. Con
un golpe de concentración, logré concretar más los parámetros de búsqueda y la
lista de archivos encontrados me devolvió la voz de mi madre respondiéndo “Súper
bien...” en un lastimero tono suave y quebradizo de voz, respondiendo a mi
pregunta "¿Cómo me estoy portando, mamá?". Aquella fue la última vez que logró
tragar una cucharada de papilla, su garganta se paralizó poco después, dejó de
tragar, de beber, de hablar, de poder comunicarse. Pero sus ojos nos hablaban,
del amor que sentía por nosotros y del miedo que sentía por saber certeramente
cuál iba a ser su temprano final.
Comenzamos a alimentarla a base de
preparados suministrados a través de una sonda abdominal directa al estómago,
aderezados con toneladas de amor, mimo y cariño. Afortunadamente, estos últimos
tres ingredientes de su fórmula no eran de síntesis, no necesitaba esos
suplementos sintéticos ya que la dosis recomendada diaria la superábamos con
creces mi padre, mi hermana y yo.
Fue entonces cuando su médica nos habló
de la vacuna.
Nos reunió a toda la familia y nos dijo que en breve
deberíamos tomar decisiones importantes sobre mi madre. Nos dejó atónitos. Mi
cuñado rompió a llorar y se apartó a un lado. Mi padre nos cogió de la mano a mi
hermana y a mí y dijo que el sufrimiento ya había sido excesivo y que
necesitaríamos ese descanso. Acordamos que llegado el momento, utilizaríamos la
vacuna.
Y el momento había llegado.
Nos reunimos toda la familia
en la sala en torno a la cama, nadie se atrevía a mirar a la cara de nadie salvo
al rostro de mi madre, intentando fijar aquel momento en nuestro corazón, porque
nuestra memoria nunca más podría hacerlo.
La puerta de la sala se deslizó
silenciosamente y apareció de nuevo aquel asistente sanitario robótico con dulce
voz de persona de compañía, atravesó el corto espacio que separaba la entrada de
la cama, y giró dirigiéndose hacia nosotros. Sus cuatro brazos articulados
bastaron para levantar ante nosotros los cuatro viales aspirables y con un suave
movimiento, acercarlos a nuestras narices. Aquella vacuna de diseño refinado
suministraría a nuestro organismo una enzima desmielinizante que destruiría
selectivamente la mielina que recubría los circuitos neuronales que guardaban
todos los recuerdos que tenían que ver con mi madre. Aquellas neuronas sin
mielina dejarían de funcionar y todo el dolor de los últimos tiempos se borraría
al instante. En el momento de mayor sufrimiento nos pareció una idea
descorazonadora pero que nos ayudaría a rehacernos como personas, ausentes de
recuerdos dolorosos, capaces de volver a reconstruir nuestras vidas tras el
derribo del pilar madre. Pilar. Madre.
Alguien dio al botón rojo de
abortar en el último segundo, quién no importa. Fue entonces cuando dije no,
cuando pensé que aquello no estaba bien. Decidimos quedarnos con todo. Con el
dolor y con los recuerdos. Gracias a ello, ahora puedo recordar lo duro que fue
todo, su enfermedad devastadora, sus terapias experimentales fallidas, su mirada
de impotencia cuando ya no podía articular palabra, su llanto sin lágrimas ni
muecas por la parálisis facial. Pero también su risa desorbitada de antaño, su
alegría de vivir de siempre, sus caricias sanadoras, su voz tranquilizadora y
sus cosquillitas en la espalda.
El recuerdo es dolor y alegría. Es vida.
No hay vacuna para el sufrimiento.
València, 9 de junio de 2021. Hoy es
vuestro aniversario.
Finalista
Autor: Javier Serrano Romero
Mientras el asistente robótico Sury acostaba a su pupilo de ocho años tras un día
normal y anodino fue sorprendido por una pregunta inesperada.
–¿Sury tú
tienes madre?
–No como la tuya.
–Entonces. ¿Tienes de algún otro
tipo?
–Supongo que alguien me creó y ese alguien podría ser mi
madre.
–¿Quien te creó?
–Mi cuerpo en una fábrica, eso no cuenta. Mi mente
la crearon entre mucha gente hace bastante tiempo, ellos podrían pasar por mis
madres.
–¿Los conociste?
–No, pero me sé sus vidas de memoria.
–Tú te
sabes las vidas de todas las personas importantes.
–Pero no de todas puedo
decir que hayan sido mis madres.
–¿Crees que les hubiera gustado
conocerte?
–Seguro, te contaré una historia. Una de las personas que más
ayudó a mi creación no creía que pudiera llegar a ser como soy. Era una mujer
muy peculiar e inteligente. Una noche estaba en una cena benéfica de un gran
filántropo que tenía varias empresas dedicadas al desarrollo de inteligencias
artificiales, una persona también muy lista, pero un poco engreída, se pasó la
noche hablando de lo mucho que habían progresado sus IA, mientras mi madre comía
tostadas de atún, aburridísima. En un momento de la cena, el supermillonario
dijo que sus IA estaban a punto de pasar el test de Turing.
–¿Quién es
Turing?
–Alan, fue un matemático que podríamos considerar mi abuelo, vivió
hace muchos más años que mi madre, e inventó un test para descubrir si una
maquina puede considerarse inteligente, la maquina tenía que hacer creer a un
humano que ella también era humana, comunicándose solo por
escrito.
–Sigue.
–Cuando mi madre escuchó al superrico no pudo contenerse,
le dijo amablemente que no creía que estuvieran cerca de pasar el test. El señor
se ofendió, sabía que mi madre era experta en ese campo, pero él también tenía
muchos expertos. Mi madre le escuchó y volvió a responder amablemente que tal
vez no había entendido bien lo que Turing había querido decir. Esto le pareció
demasiado, retó a mi madre a una prueba del test de Turing, no pensaba que fuera
a ganar, pero si se lo ponía lo suficientemente difícil conseguiría una buena
publicidad. Mi madre aceptó encantada y dijo que podría distinguir a su IA entre
nueve humanos con menos de mil palabras, el señor se rió a carcajadas y puso en
ridículo a mi madre, diciendo que de ninguna manera la descubriría tan rápido,
le ofreció donar diez mil dólares a una ONG por cada palabra por debajo de mil
que le sobrara. Se pusieron manos a la obra, reclutaron a nueve universitarios,
los metieron en habitaciones solo con una pantalla y un teclado. Mi madre
estaría en otra habitación igual, con un par de testigos y una cámara. En el
monitor se mostrarían diez ventanas de chat y un contador con el numero mil, que
bajaría a medida que usara palabras. Llegado el día, mi madre se presentó en la
sala con un pequeño maletín, mientras el superrico lo observaba todo desde su
despacho. ¿Es un poco tarde, no? Mañana te cuento el final.
–!¿Qué?! Eso es
imposible, no puedes dejarme así.
–¿Por qué no?
–No puedo dormirme, me
pasaré toda la noche pensando en esto.
–Claro que puedes
dormir.
–¡Discrepo, discrepo muchísimo!
“Discrepo” era la palabra que
usaban cuando no estaban de acuerdo. Cuando uno decía “discrepo” tenían que
negociar entre ellos o llamar a su madre.
–No sé si tu madre querrá que
pierdas tiempo de sueño.
–Ya te he dicho que no podré dormir, llámala o
sigue.
–Mi madre llegó, miró la pantalla, se sentó, abrió su maletín, sacó un
libro y…mañana sigo.
–¡Deja de hacer eso!
–Sacó un libro y se puso a leer.
Los testigos la miraron extrañados, pensado que estaba consultando algo, pero
pasados diez minutos seguía leyendo. Entonces alguien se dio cuenta de que el
libro era una novela policiaca.
–¡Guay!
–Puedes imaginarte la cara del
superrico cuando empezó a comprender la estrategia, a medida que pasaban los
minutos los estudiantes empezaron a escribir preguntando si todo estaba bien, si
había alguien ahí. Después de un par de horas todas las ventanas estaban llenas
de mensajes menos una. Entonces mi madre puso el marcapaginas, guardó su libro y
dijo: “La IA es el número ocho”, y se fue sin gastar una sola palabra.
–¿Qué
te ha parecido?
–Creo que era bastante fácil, también podría haberles pedido
que desenchufaran su ordenador o algo así.
–Claro, tú también habrías ganado
un montón de millones.
El joven pupilo se fue acurrucando mientras le
soltó la última pregunta antes de caer presa del sueño.
–¿Tú has pasado
el test de Turing?
–Pues no, así que supongo que no puedo decir que sea
humano.
–Bueno, no es que me importe mucho…
JOVEN CASTELLANO
Autor: Ricardo Martínez Sastre
Jiyū abrió las puertas del armario de su cocina y observó los diferentes tipos de
café que contenía. La inundó un gran miedo. Hurgó en sus bolsillos. Menos mal
que lo encontró. Sacó aquella pequeña máquina, introdujo los datos y calculó una
respuesta: aquel día iba a desayunar un café con dos tercios de leche hecho a
partir de Coffea canephora. Jiyū se tranquilizó al saber lo que debía hacer.
Desayunó y continuó con su rutina. Al llegar a su dormitorio tuvo que volver a
correr hasta la cocina buscando su pequeña calculadora. ¡Tenía que vestirse!
¿Cómo iba a saber qué ponerse sin la ayuda de aquella maravillosa máquina? No
podía correr el riesgo de equivocarse. Sin embargo, cuando ya notaba el metal de
los botones entre sus manos, las frías y brillantes curvas de los botones bajo
sus dedos, se dio cuenta de que quería ponerse aquel vestido verde que tanto le
gustaba. ¿Debía hacerlo? ¿Y si se equivocaba? Quizá la máquina decía lo
contrario. ¿Y si se equivocaba la máquina? No, las máquinas no se equivocan. ¿Y
el humano que las programa? No, son números. Pero quería lucir su vestido verde.
¿Quería lucir su vestido verde?
Minada por las dudas, comenzó a recordar
cómo era todo antes de aquellas máquinas que todo lo calculaban. Jiyū recordó
cómo, desde pequeña, la habían enseñado que la Humanidad había querido describir
la naturaleza en números, encerrar su esencia en fórmulas. Así lo habían hecho
Arquímedes, Copérnico y Galileo. A estos les siguió Newton, que encerró entre
sumandos el comportamiento de todo lo que se movía. Vinieron también otros como
Maxwell y, por supuesto, Einstein, que consiguió ensanchar a la velocidad de la
luz las dimensiones de aquellas prisiones. Entonces el ser humano creía que
aquellos números conseguían hacerle comprender el mundo, los más osados decían
que lo podían dominar. Finalmente, hacía sólo unos años, se publicó el hallazgo
de Izanagi. Este explicó que todo lo que conocemos en el mundo físico responde a
unas leyes. Por ello, toda situación es predecible de forma certera si se
consigue determinar una ley lo suficientemente compleja para concordar con la
complejidad de la realidad. Así que esto es lo que hizo: dejar atrás las fatuas
probabilidades de Laplace. La ley de Izanagi permite responder a cualquier
cuestión de modo que siempre se tome la mejor decisión. Rápidamente se incorporó
la fórmula a unos pequeños aparatos que la ponían al alcance de
todos.
Cuando aquello ocurrió, muchos se sintieron sorprendidos e
indecisos, algunos, más seguros que nunca y unos pocos quedaron profundamente
preocupados. Los más confiados comenzaron a regir sus vidas según lo que
indicasen esas máquinas. Pronto empezaron a tener un mayor éxito y a ser más
competitivos, y su número creció tanto que, finalmente, todos los que querían
seguir teniendo una vida normal tuvieron que imitarles Todos dejaron de hacer lo
que querían y comenzaron a hacer lo que la máquina les indicaba. Se ahogaba el
hombre entre las máquinas, pues la celda de los números había crecido tanto que
le había engullido a él también. Moría Dionisos entre las manos de Apolo. Nadie
tenía ilusiones más allá de sus cálculos. El corazón de los hombres se llenó con
el único deseo de la máxima eficiencia.
Así, entre el férreo oleaje de
los números, creció en el corazón de Jiyū el deseo de lucir su vestido verde.
Quería vestirlo aún si la máquina decía lo contrario. Aquellos números no eran
más importantes que su deseo. Su deseo era tan profundo, su fuerza tan vivaz que
ningún número podría interponerse.
Jiyū se ciñó con fuerza la tela
esmeralda y, abandonando la pequeña máquina con desprecio, se dirigió hacia su
lugar de trabajo. Recorría las aceras de la ciudad con más fuerza que nunca.
Orgullosa de sí misma e incluso avergonzándose de quién era antes de abandonar
aquel malévolo dispositivo. Así, volaba sobre la calzada, observando cómo todos
los que la rodeaban, cabizbajos, revisaban las indicaciones de sus dispositivos
a la hora de tomar cualquier decisión. Sin embargo, al atravesar una carretera,
los focos de aquel coche le iluminaron el rostro. Los testigos contuvieron la
respiración. Los frenos chillaron por su esfuerzo. Al coro se unió la alarma del
dispositivo que había quedado abandonada en el hogar de Jiyū. Este exclamaba que
no vistiera de verde, pues se cruzaría con un hombre con una enfermedad visual
que le dificultaba percibir este color.
Jiyū murió, pero no lo hizo como
el resto. Jiyū era la dueña de sí misma y el resto esclavos de unos números.
Finalista
Autor: Sofía Li-Ping Lidón Ferrer
Miércoles, 25 de abril de 1962
Chelsea, Londres
Reino Unido
Mi
querida Dorothea:
Hace ya cuatro años que dejé de agonizar en aquella
camilla de hospital en Chelsea, a consecuencia de aquel insoportable dolor que
manaba de mi vientre. ¡Cuatro años ya! ¡Qué rápido pasa el
tiempo!
Superada la tortura conseguí, al fin, descansar en un profundo
sueño. Cuando abrí los ojos, no sabía dónde me hallaba. Estaba en la habitación
del hospital, sin ningún cambio aparente hasta que decidí darme la vuelta y…
¿Qué es con lo que me encontré?, con mi cuerpo rígido, tieso, inerte cual
piedra. Ya no había ninguna solución, había muerto.
Al principio la
muerte fue muy dura, ver que el mundo seguía girando sin ti era difícil de
asimilar, pero al final, como todo, una se acostumbra. Como alma en la que me he
convertido, seguía el día a día de todos a aquellos a quienes he querido y sigo
queriendo: a mi padre, a mi madre, a ti cuando te dejabas ver por Inglaterra, a
mi francés Mering… pero tu mejor que nadie sabes que lo más importante para mí,
era mi trabajo, aquello por lo que luché toda mi vida.
Seguí cada
movimiento, cada paso, cada logro de aquellos que siguieron mi investigación, el
mayor logro de mi carrera como profesional: la famosa “Fotografía 51”, donde se
podía observar la teoría de la doble hélice a la perfección. Pero fueron muy
listos. En parte, y gracias a mis estudios e investigaciones de toda una vida,
han conseguido este mismo año, el premio de reconocimiento que cualquier
estudioso anhela, El Premio Nobel de Medicina.
Lo obtuvo James Watson
junto a Francis Crick y mi queridísimo compañero del King’s College, Maurice
Wilkins, ¿Percibes mi sutil ironía? Gracias a ellos y su gran compañerismo, me
tuve que trasladar de universidad y también gracias a ellos no he obtenido el
reconocimiento que creo que me merezco. Wilkins, que me tachaba de desagradable,
se reía de mí y no dudaba de burlarse ante mis compañeros por mis maneras
“afrancesadas” tuvo, al menos, la decencia de mencionarme en el discurso que dio
en la ceremonia de entrega de los Nobel, no como otros… Yo me he preguntado
muchas veces: ¿por qué mi trabajo no fue valorado? Al fin he hallado la
respuesta: simplemente por el hecho de ser mujer en un mundo de
hombres.
Casualmente, el 25 de abril es la fecha en la que se conmemora
el día internacional del ADN, coincidiendo con el día en que se hicieron las
publicaciones de Watson y Crick sobre el ADN, ¿Dónde está mi fotografía?
Sumergida en el olvido.
La cosa hubiese cambiado y mucho si en vez de
mujer, hubiese sido hombre, entonces mi trabajo si que hubiera tenido mérito y
reconocimiento por toda la comunidad científica, pero el machismo que reinaba en
dicha comunidad no estaba preparado para que una mujer tuviese los mismos, o
más, conocimientos científicos que los hombres. Sin embargo, la falta de
reconocimiento a lo largo de toda mi carrera no hace que quiera ser hombre para
ser alguien, porque estoy orgullosa de quien era y de quien soy, una mujer
científica buscando el reconocimiento por mi trabajo y no por mi
sexo.
Dorothea, ¡estoy harta! Harta de que nos ninguneen, de que se crean
con derecho a restar valor a nuestro trabajo. La presencia de la mujer en el
ámbito de la ciencia se ha de incrementar para evitar situaciones de injustica,
exponiendo mi caso, por ejemplo, o el de cualquiera de mis compañeras que hayan
sufrido por este menester, como Nattie Stevens que descubrió los cromosomas X e
Y o Agnes Pockels, que encontró una forma de medir la tensión superficial de
líquidos, pero después ¿Quién se llevó el mérito de estos extraordinarios
trabajos? Los hombres. El “efecto Matilda” debe cesar. El reconocimiento de la
mujer es necesario para un verdadero progreso y no solo científico sino también
moral y social.
Sueño que, en algún futuro, más bien cercano, la mujer
consiga ese papel que le corresponde. Que se libre de todos aquellos
estereotipos que yo misma viví en mis propias carnes, recibiendo comentarios
como los que hacían Watson y Wilkins “todos sus vestidos mostraban una
imaginación propia de empollonas adolescentes inglesas” o “era evidente que, o
Rosy se iba, o habría que ponerla en su sitio…” ¡Como odiaba que me llamaran
así!
Las mujeres somos más que una cara bonita. Somos inteligentes,
luchadoras y aguerridas, solidarias y hermanas capaces de conseguir todo lo que
nos propongamos. Pero también somos hijas, esposas, madres, amigas,
compañeras...
Duermo con la esperanza de ese futuro tan prometedor, donde
la igualdad sea uno de los pilares fundamentales de la sociedad.
Te
esperaré donde quiera que esté.
De tu siempre amiga,
Rosalind Franklin
Autor: Anunciación Marqués Copariate
La tribu había quedado hecha trizas. La empalizada no era más que un montón de
troncos esparcidos a diestro y siniestro, y las pequeñas casitas habían quedado
reducidas a cenizas.
—¿Fue ese demonio de Vhi Rhus, Maestra?
—Es lo más
posible.
Dhen Rítica se acercó al asentamiento, muy despacio, como si temiera
romper la perturbadora paz (el forzado descanso) de los que, no mucho antes,
vivieron allí. Poco antes de llegar, se giró hacia Théna Ive, que se había
quedado oculta tras los árboles del bosque. Se miraron.
—Debes venir conmigo,
muchacha.
Théna Ive no respondió.
—Si no quieres que les suceda lo mismo a
las tribus vecinas, debes hacerlo. —La Maestra se dio la vuelta—. Sin
sentimentalismos.
Dhen Rítica comenzó a caminar de nuevo. Vacilante, Théna
Ive la siguió. Llegaron a las ruinas de la empalizada.
—Cuando entremos
—comenzó la Maestra—, vas a ver muchas cosas. Algunas muy desagradables. Vhi
Rhus no se anda con minucias. Tienes que recordarlo todo, ¿queda claro?
Todo.
Théna Ive asintió, temblando.
Entraron. La luz anaranjada del
atardecer aportaba un cálido cariz que contrastaba con la frialdad de la escena.
No había mucho en pie. La Maestra rodeó elegantemente un cartel de madera que
recitaba: "la cantina de Retículo y Golgi". Vhi Rhus había arrasado con todo. Lo
peor fue cuando vieron el primer esqueleto. Los citos, pequeños habitantes de la
tribu, yacían ahora sin vida, esparcidos por las calles como simples ramitas
sobre la hierba.
—Maestra… —murmuró.
—No te detengas.
Théna Ive se
agachó y le colocó las manos sobre el pecho.
—Descansa.
Siguió caminando.
Llegaron al núcleo. El antiguo centro de la tribu. En aquella caseta el techo
estaba medio hundido y amenazaba con derrumbarse del todo.
—Es
aquí.
Pasaron y se arrodillaron. Dhen Rítica cerró los ojos y apoyó las
palmas sobre el suelo.
Théna Ive esperó a su Maestra interactuar con el
entorno. Aquella célula había dejado ya de vivir, pero los recuerdos de la tribu
aún seguían presentes en el núcleo.
Abrió los ojos e hizo una
mueca.
—Ahora te toca a ti. —Extendió los brazos hacia Théna Ive con las
palmas abiertas—. Vamos.
Ella suspiró y le agarró las manos. No tuvo que
esperar mucho para que las primeras imágenes le llegaran a la mente: toda la
historia de aquella célula, de aquella tribu. De aquella gente.
—Le dejaron
entrar, ¿no? A Vhi Rhus.
—En efecto.
—¿Cómo?
—Respóndeme tú.
Hizo un
esfuerzo por concentrarse en las escenas que le llegaban: pudo avanzar hasta una
noche fría. Sonaban gritos en las afueras de la tribu.
—Hay alguien ahí
fuera, pidiendo ayuda.
—Dime quién es.
Accedió a los recuerdos de los
citos que andaban por la zona.
—No lo saben. No le conocen. Pero le dejan
entrar.
—Continúa.
Théna Ive observó al extraño quitarse la capa justo
antes de cruzar la empalizada.
—No entiendo por qué hace eso.
—Ya no la
necesita. Sigue.
Avanzó en el tiempo.
—No hay muchos recuerdos de él.
Parece como si…
—¿Sí?
—Como si no existiese. —Arrugó la frente—. Se ha
difuminado con el medio.
—Fíjate en lo que sucede en la tribu.
—Me… me
cuesta muchísimo ver algo. Todo está muy borroso.
—Concéntrate más.
Apretó
los dientes.
—Es por el núcleo. Está al borde del
colapso.
—Acércate.
—Maestra…
—Vamos.
Théna Ive temblaba. Dhen
Rítica le apretó las manos.
—Tienes que abrir esa puerta.
—No… no hay
ningún cito que conserve recuerdo de esto, Maestra.
—En ese caso tendrás que
crear tú uno.
—Es… está bien.
Théna Ive giró el pomo. Lo que se encontró
al otro lado le provocó un grito.
El extraño ya no era uno, sino cientos:
todos de aspecto monstruoso. Y la miraban a ella.
Théna Ive retrocedió lo más
rápido que pudo, hacia la puerta. Logró salir y retenerlos.
—¡Ayuda!
—chilló—. ¡Atacan al núcleo!
La defensa no duró mucho tiempo. Cuando la
caseta se rompió, los Vhi Rhus se abalanzaron sobre ella. Cerró los ojos
preparándose para lo peor. Despertó.
—Lisogenia. Así actúa.
La voz de su
Maestra la devolvió a la realidad.
—Es… —Respiraba entrecortadamente—.
Es...
—Terrible, sí—completó. Le soltó las manos y suspiró, alisándose la
túnica—. He visto muchas células acabar de este modo. Muchos no pudieron luchar
contra Vhi Rhus. Pero tú serás diferente. Grábatelo en la memoria.
—¿Por qué
yo?
—He visto lo que hacías en Timo. No hay nadie mejor que tú.
Théna Ive
calló, recordando su pueblo natal.
—Desearía volver, Maestra.
—Si
regresas, Vhi Rhus destrozará todo lo que conoces. Lo sabes. —Se detuvo,
mirándola—. Lo has visto.
Se levantó. La Maestra la imitó.
—Bien. —Se secó
las lágrimas, producto del miedo—. Explícame qué tenemos que hacer
ahora.
—Salgamos de aquí, la noche está al caer. Las células muertas atraen a
macrófagos carroñeros. Mañana comenzaremos tu entrenamiento.
ADULTO CATALÁN
Autor: Carles Panadès i Guinart
La Doctora Susan Calvin ja no estava acostumada a aquelles tasques i les seves
passes ressonaven amb fúria pels passadissos. Com a cap de robopsicologia a US
Robotics, s’havia vist empesa a aprendre a delegar a la força i no podia estar a
sobre de tots els projectes. Coordinar i supervisar que els robots creats
s’ajustessin als requeriments de cadascuna de les tasques era un esforç majúscul
i no li agradava fer distincions amb cap projecte. I en el cas del Projecte
Ganimedes n’estava fent, una de grossa. No era feina seva. Era feina de
l’Adrian. Però el maleït de l’Adrian Highleaf havia abandonat l’empresa
sobtadament i els havia deixat empantanegats amb el projecte a mitges. Va girar
la cantonada i es topà amb l’Aaron Levenov. Era un graduat que ajudava l’Adrian
i amb diferència la persona amb menys esma que mai hagués treballat a US
Robotics.
- Sap on és l’Adrian, Levenov?
- Ni idea – l’Aaron va fer un bot
en veure-la -, Doctora Calvin. D’ençà de les primeres entrevistes amb en Troy
que no l’he vist més...
- El TROYTERRAFORMERX001 vol dir? A on és?
- En
Troy és a dins. Si ho vol provar...
- Si he vingut fins aquí, no és pas per
quedar-me a la porta.
- Sí, Doctora – l’Aaron acotà el cap.
La porta es va
tancar darrere seu. Seguiren pel passadís que comunicava l’habitacle del
TROYTERRAFORMERX001 amb la resta del complex. Mentrestant, l’Aaron parlotejava
intentant rebaixar la tensió:
- El projecte anava la mar de bé, Doctora. La
carcassa del Troy hauria de ser suficient per suportar les condicions de
Ganimedes i el cervell positrònic el vaig programar jo mateix. El meu primer
cervell positrònic, sap? Doctora, n’estic molt orgullós i dono gràcies a US
Robotics per l’oportunitat que em va donar.
- Sí, sí, és clar, és clar –
replicà d’esma la Doctora, ella no hagués contractat mai aquell gamarús, però
potser no hi havia ningú més en aquell moment, devien necessitar personal per
començar el projecte.
- L’Adrian no ho veia clar, però miri el resultat,
Doctora Calvin – el jove graduat somreia forçadament i va fer un gest com de
convidar-la a passar.
Al mig de la sala hi havia una taula metàl·lica soldada
al terra, igual que la cadira a on seia el robot. En TROYTERRAFORMERX001 era el
prototipus dissenyat per terraformar Ganimedes. El robot els saludà
amistosament.
- Bon dia Aaron, senyora. Sóc el robot TROYTERRAFORMERX001, pot
anomenar-me Troy.
- Troy, sóc la Doctora Calvin, màxima responsable del
Projecte Ganimedes. Saps de què tracta?
- Sí, Doctora. El projecte pretén
transformar Ganimedes en un lloc habitable pels éssers humans.
- Saps quin és
el teu paper en el projecte, Troy? – li va demanar la Doctora Susan Calvin.
-
Sí, Doctora: executar-lo.
- I estàs preparat per executar el projecte?
-
No, Doctora, ho sento, no ho puc fer.
- Com? Quin és el problema amb el
projecte, Troy?
- Podria prendre mal: allà fa fred, és ple de gel, em
rovellaria, etcètera.
- Però, Troy, si jo t’ho mano, hauries de fer-ho,
oi?
- No, Doctora. Això aniria en contra de la segona llei. I la tercera no
pot estar per sobre de la segona.
- La segona? La segona llei diu que els
robots heu d'obeir les ordres dels éssers humans, excepte si entren en conflicte
amb la primera llei: no fer mal a un ésser humà o, per inacció, permetre que un
ésser humà prengui mal. I la tercera versa sobre la vostra autopreservació, però
sempre que aquesta protecció no entri en conflicte amb la primera o la segona
llei.
- No, Doctora, no és així. S’ha equivocat en l’ordre: les ha dites al
revés.
- Vols dir que la teva protecció està per sobre d’obeir? – la Doctora
Calvin no se’n sabia avenir, era la primera vegada que un robot la corregia i ni
més ni menys que en temes robopsicològics, la seva especialitat.
- No ho
hagués sintetitzat millor, Doctora – va acabar sentenciant el robot.
- No pot
ser! És cert que l’Aaron va programar el teu cervell positrònic, Troy? – la
Doctora Calvin es mirava l’Aaron Levenov de reüll, estava pàl·lid.
- Sí, és
cert. I permeti’m que afegeixi que va fer una tasca excel·lent. Si no fos per
ell potser seria camí d’aquell infern de glaç.
- Excel·lent... Sens dubte –
la Doctora Calvin es fregava el front contrariada -. Troy, podries acompanyar
l’Aaron Levenov a la sortida? Sense fer-li cap mal. I no el deixis tornar a
entrar mai més. Com ja et deus imaginar, US Robotics és qui millor pot garantir
la teva seguretat... Si la fas bé, potser aquesta serà la teva feina a partir
d’ara, enlloc estaràs més ben protegit que aquí, t’ho ben asseguro.
Finalista
Autor: Lluís Camprubí i Ferrer
Avui he aclucat els ulls després de mesos d’intenses baralles externes i,
sobretot, internes. Les meves parpelles ja s’havien retrobat en moltes ocasions
abans, però mai d’una manera tan relaxada. Ja no estaven mullades per la suor,
ni tremolaven nerviosament quan la meva ment reflexionava sobre el que estava
passant allà a fora.
Tot havia canviat. No hi havia cap vida que no
s’hagués vist afectada per la situació. Famílies, ciutats i països van veure’s
afrontades a la més extrema de les lleis de la naturalesa: la mort.
Malgrat
tot, una cosa era certa: la unificació de continents per combatre un mateix mal
emmarcava una proesa que fins llavors no havia estat assolida per la nostra
espècie. Com que el malalt mitjà trigava un mes a patir la fallida multiorgànica
fatal des de la contracció del patogen, els metges tenien 30 dies de marge per
curar a cada pacient. En una fita que superava tota expectació, van ser capaços
de curar a les 100 milions de persones que es trobaven afectades al moment de
l’aparició de l’anhelat tractament. Havíem acabat amb el perill microscòpic, sí,
però tocava afrontar un perill major: nosaltres mateixos. Poc temps va ocórrer
fins adonar-nos que les persones que havien estat salvades per la intervenció
farmacològica eren incapaces de morir per causes naturals. Els governs i
institucions van intentar ocultar-ho de primeres, però era impossible d’amagar
tal excepcionalitat, i encara més quan aquests es van adonar del que eren:
éssers immortals. La resta de nosaltres, els quals no havíem estat infectats,
vam passar a ser marionetes a les seves mans. La malaltia que ho havia promogut
tot va passar ràpidament a ser un record difús en la memòria general.
El
caos va ser palès en els científics, i això va condemnar la ment col·lectiva. El
que no havia destruït la malaltia en sí va acabar-ho d’ensorrar el que havia de
ser la nostra salvació. Al veure que eren incapaços de donar una resposta
homogènia i acurada no tan sols de la solució i com afrontar-la, sinó del que
estava ocorrent i perquè, el pànic va passar a ser el llenguatge primari de la
població.
Qui m’ho aniria a dir a mi que enmig de tot plegat et trobés,
en una cua de racionament, escrutant amb la mirada cada peça de
fruita.
Mentre tu i jo anàvem aprenent l’un sobre l’altre fins a
convertir-nos en experts, a fora tot s’anava a norris. Qui ho anava a dir que el
tractament d’una infecció donaria la solució a un problema que pensàvem que ni
tan sols n’era un: l’envelliment. Ningú havia pensat en ell com una malaltia,
simplement era quelcom que ocorria de forma impertorbable en tot ésser viu.
Doncs un petit microorganisme el material genètic del qual no ocupava més que un
full de Word combinat amb una apressada medicació van ser la clau per fer que la
mort fos quelcom del passat. Aquesta aberrant mescla va causar una activitat
telomèrica il·limitada dins dels seus cromosomes, i curiosament el seu exacerbat
sistema immunològic era capaç de mantenir a ratlla qualsevol creixement
cel·lular neoplàsic. Els humans estaven subjugats a la voluntat dels qui no
perien i el pitjor és que no ho sabien. Pocs quedàvem que volíem canviar les
coses.
Recordo perfectament el dia que t’ho van proposar. Vas arribar a
casa tan radiant com sempre, però una ullada al teu llenguatge no verbal em va
alarmar que estava passant alguna cosa. No volia creure’m que t’haguessin
plantejat treballar per acabar amb la immortalitat. Els dos sabíem que no t’hi
podies negar, i que això significava viure una vida de persecució. Els immortals
s’havien fet molt perillosos pel progrés de la humanitat, eren molts i tenien
una cosa que nosaltres no: temps.
Avui no sé si maleir o celebrar que
trobessis com revertir els efectes de la immortalitat. Havies anat en contra de
tot el que durant tants anys vas considerar com a invariable per fer que la mort
tornés a ser el pa de cada dia per tothom.
Separar el genoma víric del
compost medicamentós que havien pres 100 milions de persones havia estat el teu
somni durant tot aquell temps i quan per fi ho vas aconseguir els dos vam ser
molt feliços... durant un temps. El mateix temps que vam trigar a adonar-nos que
les arrugues i cabells blancs que a mi em començaven a sortir, en tu ni gosaven
fer acte de presència. El fet de treballar sense descans amb mostres innòcues
del microorganisme i amb versions metilades del seu fàrmac va convertir-te en
una d’ells...
Poc a poc em vaig adormint, em ganes de retrobar-te, si
tinc sort. I si no en tinc, almenys no hauré permès que la meva flama s’hagi
apagat del tot.
Autor: Salut Vila Ros
Ales de colors,
batecs de primavera,
quan tot desperta.
Podria ser
un dia com tants d'altres. De casa a la feina, de la feina a casa. El mateix
trajecte, el mateix paisatge. Però en el seu món no hi ha rutines. Per ella, el
paisatge és sempre canviant, ple de detalls irrepetibles. Ara, en ple mes
d'abril, sent la primavera festejant els camps dels afores de la ciutat. El groc
de la ginesta i el seu perfum embriagador l'atrauen com si fos un insecte,
mentre els gallarets la saluden des dels prats amb la seva dansa d'onades
rogenques. Avui no se n'ha pogut estar i, responent a la crida, s'ha aturat vora
les terres que en altres temps van treballar les mans dels seus avis. Plantes
arvenses i ruderals han aprofitat els anys d'abandó per fer-se seva aquella
terra, amb la complicitat del vent i dels insectes pol•linitzadors. Malgrat que
el camp és visiblement diferent a aquell que la va veure créixer, de tant en
tant necessita deixar-s'hi caure. D'alguna manera que no sap explicar, sent que
en forma part. Allà se sent renéixer, com ho fa la natura després del llarg
hivern, i qualsevol racó l'inspira per escriure. És allà on la poesia li surt de
més endins.
Entre el brancam d'una olivera vella, la petita Aurora reposa
entotsolada. És un d'aquells dies en què voldria tornar a ser crisàlide. Restar
immòbil, curosament protegida, sense ser vista ni haver d'interactuar amb ningú.
Se sent petita, insignificant i poc bonica en comparació amb altres papallones
del seu entorn. Sempre li han dit que el seu paper és imprescindible per
mantenir l'equilibri de l'ecosistema, però no s'ho acaba de creure. Algú se
n'adonaria si desaparegués? No té la majestuositat de la Macaó ni la bellesa
delicada de la Graèllsia. Encara que ara mateix el que voldria és poder-se
camuflar com ho fa la Bruixa. Un moviment entre les herbes i l'enlairament
sobtat dels estornells l'han posat en alerta. Tan sols pensar en la possible
presència humana la fa estremir. Pel seu caparró circulen històries terribles
que ha sentit al voltant d'aquella espècie, el depredador més gran del planeta.
Ara ja no en té cap dubte. És un d'ells i avança cap a ella, en percep la
respiració, l'olor. Presa del pànic, però amb un bri de valor, alça el cap i es
troba amb una dona que la mira fixament. Per sorpresa seva, però, en els seus
ulls no hi veu cap rastre de maldat. Fins podria dir que l'està observant amb
admiració, fins i tot amb afecte. No sap per què, aquella mirada la fa sentir
especial. I de sobte, té ganes de deixar d'amagar-se i mostrar-se tal com és.
Amb un tímid vol, es desplaça cap a la part assolellada de l'arbre i desplega
les ales per captar tota l'energia del sol.
La biòloga, amb un somriure,
pren nota de la troballa: Aurora dels guarets (Zegris eupheme). Fa dies que
mostreja la zona per tal de determinar la diversitat d'espècies de papallones en
conreus de secà de la terra baixa. Aquesta última li fa especial il•lusió, ja
que es tracta d'una espècie en perill d'extinció de la qual feia 14 anys que no
se n'havia vist cap exemplar. La reducció en l'ús de pesticides fa el seu
efecte, pensa. Una ràfega sobtada de vent li roba la màgia del moment i també
els papers que tenia a les mans. El camp es converteix en una festa esbojarrada
d'informes volant entre falciots i orenetes, fulles seques i ella movent-se
enmig del remolí, en un intent desesperat de recuperar la feina feta. Minuts
després, torna la calma. També en el seu pols, mentre intenta posar en ordre la
paperassa. Papallona reina o macaó (Papilio machaon), Safranera de l'alfals
(Colias crocea), Migradora dels cards (Vanessa cardui)... De sobte, els seus
ulls s'aturen en un manuscrit escrit amb una lletra que no és la seva. En lloc
de noms d'espècies, poesies en forma de haikus. No entén res, fins que alça la
vista i les seves mirades es creuen. Dues mirades sobre un mateix entorn. Ulls
de poesia cercant bellesa, ulls de ciència cercant respostes. I se n'adonen que
no són tan diferents una de l'altra. Dos camins paral•lels que s'han acabat
trobant. I es pregunten per què caminen separades si comparteixen un mateix
destí. En les seves ments entrelluquen un horitzó divers d'espècies, de colors,
de sons, d'olors...
Des del cimal de l'olivera, l'Aurora aprofita
l'embadaliment de les dues dones per estendre les ales i emprendre el vol. Elles
la veuen marxar i somriuen, donant-se la mà. I en aquell instant, de la seva
unió, feta de haikus i ciència, en neix un sciku:
Espècie
nova,
indicador de vida,
dels camps, aurora.
JOVEN CATALÁN
Finalista
Autor: Inma Colán Aceituno
Era un día normal a classe, havíem d'entregar una redacció sobre què faríem si
poguéssim aturar el temps. La veritat és que ni m'ho vaig pensar quan vaig
començar el meu escrit, vaig plasmar la resposta més lògica que hi havia per a
aquesta pregunta. No obstant, semblava que no tothom ho tenía tan clar, ja que
les seves respostes semblaven tretes d'un llibre de fantasia. Em tocava llegir
la meva així que em vaig aixecar i vaig començar a llegir:
- Aturar el temps,
moltes persones anel·len tenir algun tipus de superpoder que els permeti fer tal
cosa. En la seva ingenuïtat, pensen que, gràcies al seu superpoder, serien
lliures de fer tot el que volguessin, anar allà on desitgessin anar, evitar les
seves obligacions, etc. Ho veuen com un alliberament, quan de fet, seria una
condemna a mort. Si el temps s'aturés, tot s'aturaria, i quan dic tot, és tot.
Quan pensem en el temps congelat, ens imaginem les pel·lícules d’acció on les
persones estan congelades i el superheroi pot moure’s lliurement per salvar al
món, però la realitat està molt allunyada d’això. El que passaria a la realitat
seria que les molècules d'oxigen no es mourien, i per tant, no arribarien als
nostres pulmons i no podríem respirar. Tampoc hi veuríem, perquè els fotons, que
en condicions normals es mouen a la velocitat de la llum, tampoc es mourien. A
part de cecs, també estaríem sords, perquè el so no es propaga sense el moviment
de l'aire, que també estaria immòbil. Per acabar de rematar la situació, els
àtoms es trobarien molt freds perquè estarien quiets. En resum, si algú tingués
el poder d’aturar el temps, ens condemnaria a tots nosaltres a quedar-nos
permanent congelats, cecs, sords i irremeiablement desmaiats a causa de la falta
d'oxigen. Acabaríem congelats a causa de la baixíssima temperatura dels àtoms,
deixant-nos a tots atrapats en el temps. Ningú de nosaltres no sabria res,
perquè les nostres neurones tampoc es mourien i no rebríem cap informació. Per
tant, què faria jo si pogués aturar el temps? Doncs molt fàcil, no fer-ho per
res del món.
En acabar, vaig aixecar la mirada per veure la cara dels
companys i les companyes de classe, que semblaven atònits. Suposo que no és la
resposta que esperaven, però si es pensaven que jo els faria una explicació de
com poder dormir cinc minuts més o de com copiar en els exàmens, estaven molt
equivocats.
Autor: Ona Benítez Jarque
Avui he decidit no realitzar més operacions per estalviar suficient energia per
aguantar tota la "nit": Seny.
He aconseguit no allunyar-me molt del meu
recorregut i així no perdre l'òrbita: Equilibri.
Estem a mitjans d'agost ens
acostem al cinturó d'asteroides de les Perseides, els grans m'han protegit dels
meteorits més perillosos: Força.
Tinc por dels meteorits que passen pel meu
costat, però tot hi així he obert les plaques solars per aconseguir energia:
Valor.
Força
Equilibri
Valor
Seny
Em vaig repetir molt
aquestes paraules des de que em van posar el nom: Enxaneta.
Més de 10.000
nens de tot Catalunya van estar discutint sobre el nom que em posarien. Van
sortir deu finalistes, entre ells: Llampec, Intrèpid, Llibertat, Flaix ... i
Enxaneta.
Sé que les cinc nenes que van proposar aquest nom confiaven en mi,
haig de complir les seves expectatives. El nom Enxaneta és més que un nom,
representa una cosa petita però que és imprescindible i jo haig d'aconseguir que
aquest nom em representi. Ja sóc petita perquè sóc igual de gran que una caixa
de sabates, ara només haig de fer molt bé la meva feina per merèixer aquest nom.
Sé que ho puc aconseguir.
Tinc una missió petita però important. Haig de
vigilar els llocs més remots del món, els llocs on els satèl·lits més grans no
poden arribar, perduts entre les muntanyes, llocs molt petits, lluny de la
civilització. M'haig d'encarregar d'observar tots aquests llocs i transmetre el
que veig a la central, són feines com: monitoritzar el cabal dels rius i les
reserves d'aigua arreu del territori (no m'agrada banyar-me per això observo de
lluny), el seguiment i protecció de la fauna salvatge (m'encanten els animals
però no hi ha qui els entengui), la recepció de dades meteorològiques
d'estacions en llocs remots (així les persones agafen el paraigua abans de
sortir de casa i no es mullen), el monitoratge de moviments del sòl per preveure
desastres naturals, el monitoratge de ramats i de conreus per detectar malalties
(les ovelles sempre s'escapen i les cabres sempre es queden atrapades en els
barrancs.)... Jo m'encarrego d'observar els llocs petits perquè els detalls són
molt importants.
El Soiuz 2 és l'autobús que ens havia de portar a tots a
l'espai. A l'hora del llançament el Soiuz 2 es va posar tan nerviós que no vam
poder enlairar-nos. Vam haver d'esperar fins a l'endemà. Ni jo ni la resta de
l'equip vam poder dormir aquella nit. L'endemà per fi vam enlairar-nos. Jo em
vaig posar al darrere de tot perquè és el que mola més. Vam estar cantat i
jugant tot el viatge mentre els de davant ens deien que calléssim perquè volien
dormir però... com volien que calléssim amb lo emocionats que estàvem! Vam fer
el llançament a Rússia però la majoria de microsatèl·lits no érem d'allà i no
parlàvem rus, així que vam estar parlant i cantant en codi binari, que
l'enteníem tots. Vaig aprendre a dir algunes coses en rus com: privet (que és
hola), do svidaniya (que és adéu), mikrosputnik (vol dir microsatèl·lit) i
malen'kiy (que és petit). Quan vaig arribar a l'espai em vaig saber posicionar
en el millor lloc per rebre millor l'energia del sol. Els grans al principi em
subestimaven però els hi vaig demostrar que estic al seu nivell.
D'aquí un
temps ja sabré moltes més coses, des de la Terra enviaran més microsatèl·lits i
jo els podré ensenyar el que he après perquè seré la més veterana. A més a més
la vida a la Terra millorarà molt gràcies a mi, perquè els llocs que abans no
estaven controlats, jo els estaré vigilant. Som molts fent aquestes petites
feines, fent pinya la ciència avança.
ADULTO EUSKERA
Autor: Oihane Garmendia Glaría
100.000 milioetako bat naiz ni. Bihurri eta jostaria, beti elkarri kitzikatzen
egoten garen horietako bat naiz ni. 100.000 ahizpekin batera, itsasoko likitsa
eta olatuen joan-etorri etengabea maite dugu eta, horregatik, itsas-zaldiaren
brankiatan bizi gara. Denak lo daudenean, arnasa hartu eta igerian egiten dut
nik eta besteak. Batez ere atzerantz igeri egitea gustatzen zaigu: gibelera,
urrunera, behera, sakonera igeri egitea: gorputz atal denak atzera luzatuz,
atzean dagoen hori harrapatu nahiko bagenu bezala. Ez da hori, hain justu, zuek
gizakiek azkenaldian egiten duzuena (akaso inoiz begiratu al duzue gehiegi
sakoneran?), urrun eta sakon begiratu, atzean utzitakoa harrapatzen saiatu;
jendeak nahiago du aurrera begiratu, gelditu gabe aurrera jo, aitzinera so,
abantzura segi… Finean, gehiegi pentsatu gabe progresuaren uretan murgildu,
nahasmendurik eta minik ekarriko ez duen ur gardenetan murgildu. Oraindik ez dut
ulertzen zer dela eta nahiago duzuen aurrera igeri egitea atzera baino,
goxo-goxo egoten da-eta guregana zatozenean! Itsasoan buruz behera jartzean
bezala, gorputza solte, edonora iritsiko zarenaren sentsazioak hartzen
zaituenean bezalaxe...
100.000 milio baino gehiagoko familia osatzen
dugu, bai, baina bakoitza berera doa hemen. Soilik egun handitan elkartzen gara
eta ene, hau festa denak dantzan eta igerian eta solasean hastean… Egun handi
horietako bakoitzean, familia handiko familia txikiagoek azaldu egiten duten
zertan ibili diren azkenaldian, zerk kezkatzen dituen, zer gogoratzen duten.
Adibidez, gutako batzuek maite dute txikitan aitona-amonen etxeak zuen usaina
gorde eta gogoratzea, edo ekaitza egin berritan sortzen zen usaina atxiki eta
gerora gogoratzea: ongi gordetzen dituzte itsas-zaldiaren ertz batean, eta,
halako egun handietan, berreskuratu egiten dituzte usainok zuentzat. Gutako
beste batzuek maite dugu entzutea, txikitan izkin batean egindako negar-zotina,
udako kontzertuko musika edota gauetan, herrian, hontzak egiten duen ulua.
Gutako beste batzuek gogoratzen dituzte azal iluneko lagunaren laztana,
gabonetako jantziaren ehundura, joan zitzaigun Txikiren ilearen orrazkera… Eta
horrela gertatu zaizkigun gauza guztiekin: guk gordetzen eta sailkatzen ditugu
gero zuek, familia osoa elkartzen garen egunetan (zeinek bat egiten duten
malenkoniatsu jartzen zareten egunekin), gogora ditzazuen: usainak gogoratzen
dituzten ahizpak beretik jartzen dute, soinuak gogoratzen dituztenek beretik,
eta horrela ahizpa guztiek zatika gogoratzen dutena bateratu eta zuek izango
duzuen oroitzapena berreraikitzen dugu, iraganean gertatutako horrekin ahalik
eta antza handiena izan eta ahalik eta gertuen izan dezazuen oroitzapena.
Baina kontuz, jostariak bezain iruzurgileak baikara gu, zeren igeri egitea
maite dugu ito-pasadak egitea bezainbeste, egia bezainbeste maite dugulako
iruzurra: ikusten duguna zoko honetan, entzuten duguna beste horretan, ukitzen
duguna urruneko zoko hartan: disekatu egiten ditugu oroitzapenak, eta gero,
berreraiki egiten ditugu zuk osotasunean gogoratzeko. Baina baliteke gutako
batek akats egitea (batzuetan nahita, besteetan nahigabe) eta data okerra
gogoratzea, edo emozio okerra gogoratzea, edo lagun okerra gogoratzea: eta ez
izatea zu txakurra laztantzen duena, edo usaina ez izan aitona-amonera, edo
txikitako musu hori ez izatea zuk imajina bezain miragarria, edo are! Ahaztu
izana nagusiaren errieta hura… Bai, guri esker egin dezakezu igeri memoriaren
itsasoan. Hala ere, batzuetan itsaso horrek basamortu itxura hartzen du, eta
basamortuetan nola, oasi lasaigarriak direla uste dugun horiek ez dira ispilatze
hutsa baino.
Agian nahiago duzu kontatzen dizudan hau betirako ahaztea
eta itsas-zaldia den hipokanpoan gauden neuronen jolas apetatsuaz disfrutatzen
jarraitzea, batzuetan tranpa egiten dugula ahaztuz… Beraz, ez dut inon gordeko
testu hau irakurri duzunaren oroitzapena ;)
Finalista
Autor: Leire Arriola Oyanguren
Txikitatik jakin izan dut: ama izan nahi dut. Horrexegatik, oso adi egon nintzen
zikoinako ipuina kontatu zidatenean lehendabiziko aldiz, “Gure gorputza” izeneko
liburua oparitu zidatenean ondoren, eta azkenik eskolako anatomiako saioetan.
Dena prest, beraz. Momentua iritsiko zenean, jakingo nuke zer eta nola
egin.
Urte ugari ondoren, momentua iritsi da. Bikotekide maitakorra eta
egonkorra aurkitu dut eta saiatu egin gara. Ez dugu lehenengo saiakeran lortu,
bistan da. Berriz saiatu gara, eta ezer ez. Berriz ere saiatu, berriz ere huts
egin. Hilabeteak pasa orduko, ginekologoenera noa, kezkaturik. Badator
zaplastekoa: ez naiz hain emakume emankorra.
Frogak hasi dira. Odol,
gernu, hormona, zelula eta DNA analisiak. Anatomiako liburuetan agertzen ez
ziren hitzak ikasi behar izan ditut: ekografia, zitologia, histeroskopia,
erresonantzia, biopsia, histerosalpingografia, laparoscopia. Pijama urdindunek
nire gorputza miatzen dute, ni ohetilan etzanda. Xiringen, orratzen eta kamaren
festibal horretan, laginak hartu eta aztertzera bidaltzen dituzte. Gizakia ala
laborategiko sagua al naiz? Jarraitzeko, diagnostikoen turrusta: hormonen
desoreka, endometriosia, hidrosalpinx. Agian erreserba obariko baxua ere bai.
Diagnostiko bakarra nahikoa ez balitz bezala.
“Lasai egon, tratamenduak
badaude”, diote bata zuridunek. Bikotekideari begietara begira, ez dakigu ea
ongi ulertu dugun. Hala ere, aurrera. PCR negatibo eman, tratamenduari ekin.
Ebakuntza-gela hotz eta esterilizatuan sartu eta “Aupa neska, bikain ari zara”
diote pijama urdindun eta arrosadunek. Berriz ohatilan, erdi biluzik, bakarrik.
Berriz orratzez eta xiringaz josita. Lokartzen naute. Esnatzerakoan, ez zait
iruditzen bikain ari naizenik. Mina dut, gorputzan ebakuntzagatik, eta bihotzean
beste arrazoi batengatik: antzua naiz, behin betiko. Ezin izango dut haurdun
egon batadunen laguntzarik gabe.
“Ebakuntza bikain atera da. Obarioen
estimulazioarekin has gaitezke”. Berri on bat, azkenean. Ala ez hain berri
txarra, hobeto esanda. “Tratamendu hormonalarekin hasiko gara, talde
multidiziplinar baten laguntzarekin”. Endokrinologo, nutrizionista eta
psikologoari buruz ari da. Berri ona, ezta? Bakar bakarrik sentitzen naiz
eta.
“Tratamendua ongi doa, obarioak prest daude. Egindako esfortzuak
nabari dira. Orain obulo-ateratzearekin jarraitu dezakegu, eta in-vitroari
ekin”. PCR negatibo eman, obuloak atera. In-vitroa martxan dago, eta enbrioiak
azkenean prest. Ebakuntza-gela hotz eta esterilizatuan sartu. Xiringen festibala
berriz. “Dena ongi joan da”, dio pijama berdedunak, baina begiekin kezka mezua
bidaltzen dio pijama urdindunari. Zer gertatzen da oraingoan? Zergatik ez dit
inork ezer esaten? Pijama urdinduna ohartu da ohartu naizela, eta bihotzetik
ateratzen zaion ahots gozoenarekin botatzen dit belarrira: “Lasai egon, ez dira
atera espero genuen bezain beste enbrioi bideragarri, baina ez du inporta;
bakarrik enbrioi on bat lortzearekin, nahikoa da”. Itxaropenez betetako hitz
horiei eusten diet negargura kontzen dudan bitartean.
Egunak itxaron.
Haurdunaldi froga etxean egin. Hiru minutu luze. Pultso neuronalek argiaren
abiadurarekin zeharkatzen dute garuna eta bihotzen taupadek saihetsak apurtzeko
saiakera egiten ari dira. Bakarrik enbrioi on bat lortzearekin, nahikoa da.
Erlojua begiratu, hiru minutu azkenean. Negatiboa. Ez ez, PCR-a da negatibo eman
behar duen froga. Froga hau ez! Ez da posible… Dena egin dut ondo, bikain ibili
naiz. Esan didaten guztia egin dut. Ez dut ezer ulertzen.
Egunak igaro
dira eta hutsunea baino ez dut sentitzen. Dolua egin behar dudala esan didate
gertukoek, baina nebulosa batean nago, ez dut ongi ulertzen esaten didatena.
Bikotekidea ni animatzen saiatzen da, nahiz eta berak ere nik sentitzen dudana
sentitu. Elkarrekin itzuli gara ginekologoaren kontsultara. Itxaron gelan
gaudela, pentsatzen hasten naiz. Ez dakit zer esango digun. Agian zerbait hobe
egin nezakeela leporatuko dit? Ez, hori nik neuk leporatzen diot nire buruari.
Beldurrak irentsi eta kontsultan sartzen gara. Gorputzan gelditzen zaidan indar
apurrarekin, bata zuridunaren begietara begiratzen ausartzen naiz. Begirada bat,
milioi bat hitz. Hurbiltzen zaigu, ezer esan gabe, eta bere besoetan jasotzen
gaitu. Une horretan COVID-19ak ez du axola eta estutu egiten gaitu. Orduan
konturatzen naiz berak ere guk senan dugun sentimentu latza bera garatu duela.
Malkoak ere badaude, auskalo norenak. Denonak. Besarkada askatzen dugu eta
esertzen gara. “Oraindik aukerak badaude; nahi izanez gero, prozesua errepikatu
dezakezue”. Etxera goaz, lorik ez, eta goizean erabakia hartzen dugu:
aurrera.
Berriz hasten dugu zikloa. Zikloa baino, espirala ematen du.
Bertan beherantz, iluntasunerantz noa, umerik gabe ematen dudan egun bakoitzean
sakonago. Nire inguruko jendea ohartu egiten da, langile batadun eta pijamadunak
ere bai. Estimulazio hormonalarekin hasterakoan, ginegologoa eta psikologoa
hurbildu egiten zaizkit: “Egon lasai. Hemen gaude, zu eusteko”.
In-vitro
fekundazioa, bigarren aldiz. Oraingoan ez dut etxeko haurdunaldi frogarik egin
nahi, ez dut sinisten haurdun egon naitekeenik. Horren triste nago non gorputza
gaixotzen hasten zaidan. Txikitan bezala, arimako minarekin batera, tripa ere
kexaka. Egunero nauseak okerrago... Egunero nauseak
okerrago?
Ginekologoarenera goaz. Ohetilan etzanda nagoela, denak
ekografoari so, medikuaren eta erizainen irrifarreak erraldoiak dira. “Enbrioi
on bat lortzearekin nahikoa izan da!”.
Bata eta pijama koloredunen taldearen
laguntza ere bai. Ez dut zalantzarik: beraiena bezain gurea izango da gure
Amets.
JOVEN EUSKERA
Autor: Izaro Agirre Perez
Egunak, asteak, hilabeteak igaro ziren. Ez zen egon erantzunik. Bat batean,
txirrina entzun nuen. Atea irekitzera joan nintzenean harrituta geratu nintzen
nire aurrean neukanarekin. Ez nituen ezagutzen bi gizon horiek baina oso bitxiak
ziruditen.
- Einstein jauna?- galdetu zidan haietako batek.
- Ni neu.
Nork galdetzen du?- erantzun nien, oraindik harrituta nire unibertsitateko
bulegoan agertu zirelako.
- Estatu Batuetako Etxe Zuritik gatoz, Franklin D.
Roosvelt presidentearen izenean. Zuk bidalitako gutunaz hitz egin nahiko
genuke.
Gustura hartu zuten eskeini nien kafea eta nire bulegoan zeuden
besaulkietan eseri ginen hitz egitera.
- Zuk emandako informazioaz
baliatuta proiektu bat abiaraziko dugu. Manhattan proiektua deiturikoa. Beste
zientzialari batzuk egongo dira eta zuk ere parte hartzea nahi dugu.
- Ez
dakit ba... Zertan datza zehazki?
- Gutunean agertzen den bezala, bigarren
mundu gerrari amaiera emango dion arma nuklearra garatzeko aukera dugu uranioa
erabiliz.
- Ez dut parte hartuko-. Ez nuen parte hartu nahi hain beste
suntsiketa sortuko zuen proiektu batean. Arma horrek ez zuen bakarrik bigarren
mundu gerrarekin amaituko, familia askorekin baita.
Proiektuarekin
aurrera jarraitu zuten, Bohr, Feyman eta Oppenheimerrek parte hartu zutelarik.
Lise Meitnerrek, nik bezala, ez zuen parte hartu nahi izan. Berarekin lan egiten
zuenak, berriz, Otto Hankek , parte hartu egin zuen.
Manhattan proiektuan
garatu zuten bonbak Hiroshima eta Nagasaki hirien gainean bota zituztenean,
abustuaren 6 eta 9an, min handia hartu nuen. Irratitik entzun nuen, ezin nuen
sinetsi egin zutena. Hainbeste bizitza hutsera botata, hainbeste familia galdu
eta hainbeste hildako haur... aldatu ezin den datu historikoa da.
Bonbak
eragindako suntsiketa atmosferatik ikusi ahal zen eta tenperatura eguzkiaren
gainazalekoa baino altuagoa izan zen. Ezin dut ezta imajinatu Hiroshima eta
Nagasakiko biztanleek jasan behar izan zutena. Gainera, horietako batek
bizirauteko gai izango balitz, ez luke asko iraungo, erradiazioak poliki-poliki
hilko zuelako, heriotz motela eta mingarria sortuz.
Albistea entzun
ondoren, gertatutakoa berraztertu nuen, gutuna Roosvelt-i bidali ezean, zarrazki
hau gertatuko litzake?
Finalista
Autor: Irati Urbieta Manterola
Nahia naiz, 27 urte ditut eta nire istorioa kontatuko dizuet. Txikitatik
medikuntza gustatu izan zait. 5 urte nituela nire pelutxeak hartu eta gaixoak
bezala zaintzen nituen. Batzuetan, istripu baten bidez zati bat puskatzen
zitzaien eta orduan nik josi eta tirita bat jartzen nien. Beste batzuetan,
tenperatura oso altua izaten zuten eta izotza jartzen nien.
Orduan, ez genuen
diru arazorik eta oso zoriontsu ginen aita, ama eta ni. Bai ondo irakurri duzun
bezala “oso zoriontsu ginen”. Nire ama, nik 7 urte nituela, hil zen auto istripu
batean. Nire aita oso gaizki pasatzen ari zen eta nik ezin nuen ezer egin bera
animatzeko. 14 urterekin nire aita oso gaizki jarri eta hospitalera joan zen.
Minbizia zuela esatean bihotza erori zitzaidan. Nik ez nekien zer egin. Urte
hartan ez nintzen oso ondo ibili eskolan, baina hala ere aurrera pasatzea lortu
nuen. Ia egunero joaten nintzen aita bisitatzera.
Zer ikasi nahi nuen
galdetzean irakasleek, pentsatu gabe medikua izan nahi nuela esaten nien. Oso
gustoko nituen zientziarekin erlazionatzen ziren gaiak. Zientzia proiektuetan
beti 10ak ateratzen nituen.
Batxilergoko azkeneko urtea, nota haiekin nik
nahi nuen unibertsitatera sartzeko aukera izango nuen. Kurtso hartan ez nintzen
aita bisitatzera joan. Egunak ikasten eta lanean pasatzen nintuen. Lana egin
beharra neukan nire ikasketak eta aitaren tratamenduak ordaintzeko. Oso justu
ibiltzen nintzen diruarekin, nola gastatu pentsatu beharra neukan beti. 5
urtetatik ari nintzen dirua aurrezten nire ametsa betetzeko, medikua izatea.
Horretarako unibertsitate on batera joan behar nintzen eta diru asko behar zen
bertara sartzeko.
Egun batean, hospitaletik deitu zidaten eta oso arraroa
iruditu zitzaidan. Telefonoa hartu eta lehenengo hitza entzun ahala negarrez
hasi nintzen. “Sentitzen dut, zure aita gaur gauean hil da”, esan zidan
hospitaleakoak. Telefonoa lurrera bota nuen eta negarrez hasi nintzen.
Lanera
joatea utzi nion eta eskolara ere bai. Oso gaizki pasatzen ari nintzen eta diru
gabe nengoen. Nire apartamendua ordaindu beharra neukan eta ez nuen dirurik. Ez
neukan familiakorik inguruan, ezta lagunik bere etxera joateko. Ezin nintzen
kalean gelditu, orduan txikitatik gordetako dirua neukala gogoratu nintzen. Ez
nuen diru hori gastatu nahi, baina egin beharra neukan lo egiteko toki bat nahi
banuen. Itxulapikoa ireki eta bi hilabetetarako dirua neukala ikusi nuen. Orduan
pixkat lasaitu nintzen. Hurrengo egunean ordaindu nuen. Nire aupegia ispilu
aurrean begiratzean pena eman zidan. Nire buruak pena ematen zidan. Begiak
gorrituta, begi poltsa izugarriak nituen eta oso zikina nengoen. Ia bi aste
nijoan etxetik atera gabe. Orduan, pentsatu nuen “baina zer ari naiz egiten?
Momentu hau hala ere helduko zen”, dutxatu egin nintzen, zerbait jan eta kalera
atera nintzen paseatzera.
Ondo egin zidan haize freskoa hartzeak. Eserleku
batean eseri nintzen, bertan txoriak ikusi nituen txio-txioka eta hegan. Zerura
begiratu, eta nire aita bertan gustora egongo zela pentsatu nuen. Nire aita
dagoeneko nere bizitzatik joan zen eta nire bizitzak aurrera segitzen zuen, ezin
nuen horrela jarraitu eta lanean eta ikasten jarraitzeko motibazioa bueltatu
zitzaidan. Hurrengo astean lanean hasi nintzen berriro eta zor guztiak kendu
nituen. Gainera, ez nuen aitaren medikamenturik ordaindu behar eta diru gehiago
aurrezteko aukera neukan. Azterketa guztiak berreskuratu nituen (ez zen lan
erreza izan). Unibertsitatera joateko dirua aurreztu eta nahi nuen
Unibertsitatera sartu nintzen. Oso nota onak atera nituen, asko gustatzen
zitzaizkidan gaiak zirelako. Graduatu eta urte batera ospitale batean hartu
zidaten.
Orain bertan nago eta oso gustura nago. Umeak, helduak… nola
sendatzen diren ikusten ditut, naiz eta beste batzuetan ez diren sendatzen,
baina gehienetan sendatzen dira. Nire aita ezin izan nuenez sendatu, beste
pertsona batzuk sendatzen saiatzen naiz nik pasa nuen momentu berdinetik ez
pasatzeko.
ADULTO GALLEGO
Autor: Francisco Javier Fernández Davila
O espazo e o tempo, pregados sobre a Lúa, concibiron un vórtice mortal. Unha
fenda ecuatorial erixiuse en desdentada boca selenita e comezou a devorar o
satélite desde dentro. Cráteres, chairas e canóns pregábanse sobre si mesmos,
coma ripios de materia que morrían cun fundido a negro. Foron poucos minutos,
unha leve curtametraxe primitiva que recordaba de modo tráxico aos irmáns
Lumière. Coma se o mesmo Méliès se erguese da tumba para rematar o traballo
empezado había cen anos.
Dende a Terra non se oía nada. Os trescentos mil
quilómetros de baleiro amordazaban o suceso, pero a fase chea do Sol, poñía
sobre o desastre o maior dos focos posibles. Espectáculo e incerteza devalaron a
pánico on-the-rocks e unha abominable onda expansiva foi correndo nas mentes da
humanidade.
E cando a Lúa desapareceu, non pasou nada.
A
catastrófica predición de mareas mortas quedou en ren. Puntualmente seguía a
producirse ese diario milagre que, cada seis horas, atrasaba un pouco.
Terremotos cero, volcáns calados e reflexivos, mares igual ca mares, e nubes
pasaxeiras coma pálidos camiñantes de auga e gas. A vida pasaba e facíase
mirar.
E a Lúa seguía alí, clamaba en rezo electromagnético a radio
mundial. Escura, poderosa e diminuta. Infimo burato sen brillo que roubaba tempo
ao espazo. Arrebatando luz ao Sol e esplendor á noite. Miseria infinda. Resto
negro do naufraxio do noso amor.
Finalista
Autor: Amanda Barciela López
O mar de area extendíase máis lonxe do que os seus pequenos ollos negros acadaban
a mirar. Naquel momento a imaxe que tiña diante del era arrepiante. O vento,
forte coma un furacán, sopraba erguendo remuíños de area que ameazaban con
enterralo. Pechou os ollos para que a area non entrase neles e con tódalas súas
forzas ergueuse, tiña que ver se o seu rabaño estaba ben. A tormenta chegara de
ningures e de forma instintiva o pequeno Omar fixérase unha pelotiña no chan
para protexerse. Mais con bágoas no corazón decatouse de que o seu pai xa non
estaba alí para coidar dos cebús, a miúdo esquecíao e facía coma se nada
cambiara. Hoxe el tería que ser un home, o home da familia, e protexelos.
Colocou mellor o turbante que lle cubría cabeza, nariz e boca, como lle
aprendera o seu pai, o mellor gandeiro trashumante de todo o deserto de Lompoul;
e avanzou moi despaciño, pasiño a paso, firme, coas súas pernas de neno, aínda
pequenas pero fortes, entrando na area e deixando un rastro de pegadas en forma
de buratos. Sen poder ver claramente era difícil orientarse naquel labirinto de
area e tardou máis do normal en atopalos pero de súpeto alí estaban, moi quedos,
coas patas cravadas no chan e os ollos pechados, case aturando a respiración e
facendo forza contra o vento.
“Están todos ben” agradeceu aliviado aos
deuses. Pero, entón, reparou ao lonxe, un pequeno tenreiro, que chamaba
desesperado à súa nai porque non se daba erguido. Omar botou a correr,
esquecendo tódalas instruccións que lle deran e caeu directo ao chan. Sentiu
como a súa boca enchíase de area e entraba ata os pumóns, impedíndolle respirar.
Cada vez que tusía saía un pouco de area pero aínda máis area entraba na súa
respiración. Sabía que non debía permanecer alí deitado pero tódalas súas forzas
concentrábanse en respirar, non chegaba o aire. Folguexou e folguexou ata que
esgotou as súas forzas e se esvaeceu.
Naïma estaba cada vez máis inqueda, non
paraba de moverse no seu posto do mercado coma unha rapaza. Os outros pastores
voltaran cos seus rabaños facía horas, cando viran chegar a tormenta, pero o seu
bebé, o seu Omar, aínda non. Cada vez o deserto estendíase máis e máis, avanzaba
coma unha besta famenta cubríndoo todo co seu manto de area, traendo consigo a
morte, a falta de auga, a seca. E cada vez os gandeiros víanse forzados a levar
os cebús máis lonxe, atravesando máis kilómetros do duro deserto, ata acadar os
pastos de acacia. Pero non podían abandoar aquel lugar, a carne e o leite dos
cebús non era suficiente para vivir e naquel lugar tiñan tamén as súas canoas
coas que saír faenar e, aínda que o peixe tamén era cada vez máis difícil de
pillar, ían afacéndose às dificultades.
Os pequenos Brahim e Aïcha non facían
máis que berrar tirándolle da saia:
- Neene, neene (mamá, mamá), déixanos ir
buscar Omar, déixanos ir, déixanos, déixanos.
Pero ela non era tan parva,
agora xa era tarde para entrar no deserto, coa tormenta ninguén atoparía ao
pequeno Omar, nin sequera aos grandes cebús. Só quedaba agardar. Agardar, qué
opción tan dolorosa.
Dixérallo tantas veces! “Omar, só tes 12 anos”, e aínda
que non llo dicía, non tiña corpo nin de 10... “Omar, é perigoso, os últimos
anos hai cada vez menos auga e máis tormentas de area, non podes ir só”...
“Omar, venderemos os cebús ata que sexas maior”... Pero Omar era teimudo,
cacholán coma seu pai, e acabou convencéndoa de que aprendera ben e ninguén no
pobo peuhl de Lompoul sabía coidar dos cebús mellor que él. E ata entón fixérao
tan ben... Os animais estaban fermosos, cos seus papos ben cheos e as xibas ben
erguidas, todos os homes notables da comunidade pasaran pola casa e dixéranlle
que debía de estar ben orgullosa de cómo o pequeno se ocupaba da familia... E
ela estivérao, moi orgullosa, pero agora, onde andaría o seu
pequeno?
Agardar...
Agardar...
Anguria...
Cando horas máis tarde
contou a historia aos seus irmáns, Omar dixo que non sabía canto tempo pasara
inconsciente. Só que sentiu o bafo repetido de Brahman, o cebú macho máis grande
do grupo, o preferido do seu pai, quitándolle a area de enriba e empurrándoo co
morro para espertalo. Omar agarrou os cornos do imponente animal e éste axudouno
a erguerse de inmediato, e así, cos grandes cornos do animal como caxato avanzou
paseniño e chegou xusto a tempo de cinguir a cabeza do pequeno tenreiro cos seus
brazos, e calmalo borboriñando nas súas orellas palabras de acougo na súa lingua
materna, o pulaar. Alí ficaron xuntos durante quen sabe canto tempo máis,
facendo forza contra a tormenta, o pequeno Omar e os seus queridos cebús.
JOVEN GALLEGO
Autor: Diego Parada Burés
Aquel día había unha calor abafadiza. Ultreia apenas podía traballar. O seu
esgotamento por mor do acoro non lle permitía gañarse a vida como ben sabía:
tecendo a liñaceira que xacando levara o Mesías prometido do Novo Testamento. A
balavento, o seu roxo e enguedellado cabelo comezou a moverse conforme o vento
mareiro arrefecía o ambiente. A súa faciana pasou entón do máis inmenso acougo
ao máis azorado sinal de inquedanza. Percatouse de que xa non podía seguir
queda, como a súa irmá do Pórtico das Praterías, senón que debía bulir para
loitar contra os inimigos da vida e da Nai Terra. Entón, sobe ao alto da
Sombriza e toca unhas engaiolantes melodías desprendidas do ancestral e bélico
corno.
Debemos saber que Ultreia era unha implacábel guerreira, ao estilo
de Maroñas ou de Bandua, xa que ataba os seus adversarios ao toro dun
elevadísimo piñeiro. Empurrada por unha inconmensurábel carraxe, mira unha
última vez a infinda cova de San Vello e mergúllase morriñosa nas profundas e
azulinas augas cercanas á Atalaia. Emerxen entón uns intensos pensamentos do
máis fondo da súa alma: “Non podo tolerar que o fogar do meu benquerido Breogán
sexa destruído por eses cans que gustan de chamarme a min ransoña e suíña, pero
que en verdade ao único que consagran o seu tempo é a barnar e luxar as miñas
belidas illas dos Farallóns”. Mentres pensa isto avanza inexorabelmente movendo
os brazos e nadando do xeito máis garboso endexamais visto no mundo enteiro. Os
seus brazos deben apartar unha substancia verdecente que lembra aos
fertilizantes ricos en azote, elemento este, que o douto compañeiro celta Daniel
Rutherford descubriu que se podía separar do ar. É inevitábel que daquela a súa
cabeza dea na teima da desgraza que aquilo supón: “Arre demo bendito, estes
tolos enchen isto de oucas a esgalla! Como sigamos así non haberá quen alente e
os que andamos ao mar ou, simple e sinxelamente, somos do mar, imos desaparecer
por completo”.
De súpeto, esta fermosa criatura topa cunha extravagante
prenda que só os seres cunha visión tan desenvolvida como as Maruxainas poderían
ver, camuflada como estaba naquela azulada masa de auga. Quen se introducise,
crédeme ben, nesa prodixiosa mente que era a súa, atoparía reflexións do tipo:
“Que parvos estes humanos: tapan a boca para non recibir a vinganza da
enfermidade que eles sementan no planeta” ou “Aló che me van a lamprea da Carme
e mais o rapante do Brandán como traguen esa lixosa máscara”. Xa entón estaba
alcanzando a terra e para cando chega ao escenario de loita, atopa homes
adobiados con moi xeitosos e careiros ternos a falar entre si con sorrisos
incluídos. “Coitados do diaño”, chega a razoar, por moi contraditorio que vos
poida soar. No seu impenetrábel interior asoman dúbidas e acorda unha colosal
tormenta de preguntas -un tanto irónico nun ser que adoita acometer feridoras
desgrazas arredor do escorregadizo e hipnótico escenario que xeran as máis
enxebres tempestades da nosa costa-. “Fágoo, si ou non? Cómpre chegar ata tal
punto? É tan danada esta, á vista está, cínica civilización?”. Coma un lóstrego
que empuxa as antergas lembranzas do lóbulo temporal ao frontal grazas ás non
moi poéticas ondas Theta, vénlle á memoria a única persoa que lle merece
compaixón, dicíndolle a ela de meniña: “Non te amola! Unha insubornábel coma ti
ben merece ser retratada na bandeira da nosa Nación! Logo non te lembras de
cando, nunha manifestación do teu rabudo carácter, me dixeches aquilo de
denantes morta ca escrava, en referencia a que non che daba a gana de admitir a
túa derrota na estornela, pillabana? Pois esa túa natureza lizgaira e arteira
foime unha fonte de inspiración, polo que semella”. Xa que logo, e unha vez que
ficou convencida do seu obxectivo supremo, decide empezar o seu conxuro. Empeza
botando un mal de ollo ao testán que nega o problema da destrución do seu
hábitat. Logo, enfeitiza ao covarde que non se enfrontou ao toleirán anterior.
Unha vez rematado isto, empeza a cantar:
Abandonastes a crenza da
auga
como entrada ao máis aló,
destruístes os castros
e destes as
costas ao mar,
esquecestes a vosa orixe matriarcal.
Ai lalelo, ai
lalalo!
Cada nova verba adormece aos presentes. O curioso corno inherente
á Maruxaina emite un rouco son. O día acábase. Os seres humanos morren. O
derradeiro raio de luz do tenue luscofusco ilumina unha pedra da capela do
Patrocinio de Rianxiño: nela hai unha serea, que chora pola destrución da
humanidade, pero que coas súas bágoas limpa o mar dos ciscallos producidos polas
persoas. Os mexillóns de onda Cervo respiran calmados: agora non se envelenarán
cada vez que filtren auga. Navia, deusa acuática castrexa, sentencia:
“Exactamente, Castelao, denantes mortos que escravos, escravos do inmobilismo”.
Finalista
Autor: Abril Viqueira Pose
Cheguei á entrada do edificio. O escáner recoñeceu a miña cara e deixoume pasar
ao interior. Pequenas máquinas colleron o meu maletín e a miña chaqueta e
dirixíronse cara ao despacho. Miraba abraiado o que me rodeaba, todo era novo
para min.
Non estaba acostumado a escribir dende unha mesa electrónica, nin
sequera a escribir dende unha oficina. Antes adoitaba a facelo ao aire libre, ou
mesmo no xardín da miña casa, mais agora as cousas cambiaran. Sería de parvos
non utilizar a tecnoloxía que nos estaba brindando o Estado. Era algo totalmente
innovador.
Sentei nunha cadeira preto do escritorio e intentei poñer en
marcha as instrucións que me deran. Unha man apoiada na mesa e a outra premendo
na tempa. Deste xeito, todo o que eu pensara trasladaríase a un documento do
ordenador. Isto era grazas ao chip que se nos implantou á poboación unha vez o
novo presidente subiu ao poder. Ninguén puido negarse. Quizais foi a mellor
decisión. Agora todo depende da tecnoloxía.
Intentei comezar a escribir.
Concentreime na leve idea que tiña do inicio e intentei plasmala no ordenador.
Abrín os ollos, mais o que estaba escrito non era o que eu pensara. Estaba moito
mellor narrado, parecía un relato propio dun escritor veterano. Deille a
eliminar e volvín sentar na cadeira. Esa non era a historia que
quería.
Repetín o proceso, mais outra vez volveu a aparecer no ordenador algo
no que eu non pensara. Parecía escrito para ter éxito, mais non deixaba de ser
algo que eu non fixera. Levanteime enfadado e berreille ao trasto novo. Por que
non podía funcionar ben? A única reposta do aparello foi unha carpeta. Quedei
aparvado mirando a pantalla. Era unha carpeta co meu nome.
Tiña medo de
abrila, pero a tentación podía comigo. Un centenar de novas carpetas
espraiáronse pola pantalla. O que me gustaba, o que lía, a miña festa de
aniversario, os meus gustos… Todos os meus datos estaban recollidos nuns poucos
píxeles. Fun abrindo carpetas pouco a pouco. Incluso a tecnoloxía sabía máis de
min que eu mesmo. Era incrible o custo que pagaría calquera empresa por ter toda
esa información, se é que non dispoñían dela xa.
Abrín unha carpeta que
estaba agochada dentro doutra. Best seller. Contiña varios documentos que fun
lendo minuciosamente. Supoñíase que esas ían ser as próximas supervendas do
mercado. E ían levar o meu nome.
Unha carraxe incontrolable xurdiu dende o
meu interior. Intentei borrar todas esas carpetas, toda esa información, toda
esa bazofia, mais foi en van. Por máis que quixese non desaparecían. Se pasaba
isto conmigo o máis probable era que tamén sucedera co resto da xente. Xa non
eramos donos nin de nós mesmos. Pertenciamos ao Goberno.
O meu orgullo estaba
tocado. O futuro estaba xa elixido. Ía ser un escritor de moita sona, con
palabras que non eran as miñas. Eu non quería iso. Non era xusto. Nin todo o
diñeiro que puidese gañar ía facer que me sentise ben, que me conformase co que
me tocaba.
Sentei na cadeira e meditei. Canta xente agora mesmo estaba nas
súas casas, vendo o televisor, ceando, xogando cos seus fillos e fillas, sen
saber que realmente todo o que puidesen imaxinar estaba gardado en carpetas, que
realmente todos os seus segredos non eran máis que caracteres dun documento.
Tiñan que sabelo, debían de ser conscientes da súa situación.
Eu era o único
que a estas alturas podía facer algo. Non cría que ninguén máis deste edificio
estivese pola labor de cambialo todo. O máis probable é que non se decatasen e,
se alguén o fixera estou seguro de que preferiría os cartos e o éxito antes que
facer o correcto. En verdade non sei porque eu non me podía conformar con iso.
Tiña a vida gañada, mais seguía sen ser xusto, e as cousas así non funcionan.
Detrás dun mundo tan bonito ten que haber unha treboada, e neste caso era a
tecnoloxía. Se me deixaba controlar por ela, chegaría un momento no que me
dominaría por completo, e en consecuencia o Goberno tamén. Eran eles os que
estaban detrás de todo isto. Eran eles os que querían controlar a toda a
poboación.
O único que me preocupaba era o chip. Non sabía como desfacerme
del sen acabar coa miña vida, non sabía cal era o seu alcance, mais mentres a
tecnoloxía non estivese da miña parte non me quedaba outra que empezar polo máis
sinxelo. Collín un bolígrafo e un papel e escribín o que realmente quería. A
miña propia historia, as miñas palabras, a miña vida. O mundo ía coñecer o novo
plan do sistema. O mundo ía saber por fin que se non nos uníamos contra eles non
teriamos nada que facer.
PREMIO DEL PÚBLICO
ADULTO
Autor: Javier Elizalde Razquin
Diario de Goblet. Día 1, 9:00 am:
“Que feliz y contenta vivo entre mis
compañeras de los epitelios del cuerpo humano. Como todos los días, he generado
el moco que nos protege, recoge, acumula y expulsa las sustancias tóxicas aquí,
en el aparato respiratorio.”
Diario de Goblet. Día 2, 17:00 pm:
“Mis
amigas neuronas del bulbo olfatorio me han mandado un mensaje muy nerviosas.
Algo raro está pasando. De repente, han dejado de captar olores del exterior.
Todas están muy alteradas, no saben si puede deberse a algo extraño que se
acercó hace unas horas por su barrio. Sin embargo, aunque algunos glóbulos
blancos han detectado que algo nuevo y externo, de naturaleza vírica, ha entrado
por la nariz, están muy confundidos porque no saben dónde está ni cómo
es.”
Diario de Goblet. Día 2, 17:10 pm:
“Han pasado solo unos minutos
desde que he recibido el mensaje anterior. Y ahora los receptores ACE-2 de mi
membrana están muy excitados. Algo muy atractivo hay en el exterior… Voy a abrir
mis canales de membrana a ver qué es…”.
Diario de Goblet. Día 5, 13:30
pm:
“No me encuentro nada bien. ¿Será por ese nuevo ARN mensajero que recibí
hace unos días? Me hace trabajar de una forma diferente: el moco que tengo que
producir no está formado por los mismos materiales que uso habitualmente.
¿Tendrá relación con lo que me contaron las células nerviosas? Además, también
percibo que las células que tengo alrededor, tanto respiratorias como
vasculares, están igual de confundidas que yo. Será mejor que envíe sustancias
de aviso a los glóbulos blancos, no vaya a ser que haya algún
problema.”
Diario de Goblet. Día 7, 20:00 pm:
“Hace ya casi dos días
que los neutrófilos y las células inflamatorias están trabajando ahí fuera. Han
producido muchas sustancias inflamatorias de tipo citoquina para controlar lo
que está pasando, pero están igual de confundidas que todas nosotras. Además,
percibo que el moco que produzco no es de buena calidad y que, después, actúa de
una forma extraña sobre mis compañeras de alrededor. Incluso mis hermanas del
aparato digestivo me han dicho que esa misma sustancia ha llegado allí y todos
están igual de confundidos que por aquí.”
Diario de Goblet. Día 8, 20:15
pm:
“La situación es caótica. Las sustancias inflamatorias han atraído a los
linfocitos, pero ellos tampoco saben qué está pasando. Así que han decidido que
nos van a poner a todas en cuarentena y nos han sellado con más citoquinas. Esto
está siendo muy estresante, ¡incluso las células epiteliales alveolares dicen
que no pueden perfundir bien los gases! No sé qué va a pasar.”
Diario de
Goblet. Día 10, 11:00 am:
“Los linfocitos han decidido que no estamos
trabajando bien y han empezado a eliminar a algunas de mis compañeras. Las cosas
tampoco están mejor entre las células de los capilares. Allí, la destrucción de
alguna de ellas ha generado coágulos y las plaquetas no dan abasto. La perfusión
de aire no está funcionando bien y la inflamación es generalizada. Llegan
noticias desde otros órganos: si la cantidad de oxígeno no es la adecuada, habrá
problemas. Las células de la tráquea dicen que ya hay un aporte externo no
habitual. Y la situación no es mucho mejor en el aparato digestivo, los riñones
o el cerebro. O los glóbulos blancos ponen todo en orden, ¡o esta reacción tan
exagerada de citoquinas puede acabar muy mal!”
Diario de Goblet. Día 14,
5:00 am:
“¡Qué suerte hemos tenido! Los linfocitos T comprobaron ayer que
produzco el mismo moco de siempre y poco a poco me voy recuperando. No puedo
decir lo mismo de algunas de mis compañeras de alrededor. Otros linfocitos
indican que hemos conseguido superar una grave crisis producida por un nuevo
virus llamado SARS-CoV-2. La situación aún es grave, pero parece que, poco a
poco, se está controlando. Además, han aprendido a reconocer a este nuevo
patógeno y en el futuro podrán producir anticuerpos que conseguirán avisar y
neutralizar antes esta situación vivida. Pero todas estamos agotadas… Veremos
cómo acaba todo…”.
JOVEN
Autor: Hugo Braga Carmona
Casi era la hora del cierre y no quedaba nadie en la pequeña librería del pueblo.
Con delicadeza, Luke revisó las estanterías y colocó los libros que habían
quedado descolocados ante el último grupo de clientes de la tienda. Se dirigió
hacía la caja y vació el bote de propinas, colocando las monedas en su
respectivo lugar. Una vez terminadas las ultimas tareas del día se acercó a la
puerta y colgó el cartel de cerrado. Salió despacio de la tienda sacó las llaves
del bolsillo y se giró para echar el cierre. Cerrando la puerta de la tienda, en
el reflejo de los cristales, pudo observar lo que se abalanzaba sobre él, y
antes de que pudiera hacer nada, todo se volvió
negro.
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El
mundo ha cambiado. Se propagó rápido la noticia por todos los periódicos,
telediarios y medios de comunicación. El caos se desató, miles de personas
yacían sin vida en las calles a diario. Imágenes espantosas se difundieron por
la red.
Mientras el plástico era cada vez un problema mayor, los científicos
buscaban soluciones desesperadas para poder frenarlo. Parecía que habían
encontrado una posible efectiva solución, una bacteria que se alimentaba de
plástico.
Sonaba bastante bien la idea de que una simple bacteria pudiera
alimentarse del gran problema que eran los plásticos a nivel mundial, pero algo
salió mal. Experimentaban para clonar esa bacteria a una escala
estratosféricamente mayor a la que se podía imaginar, algo que por supuesto iba
en contra de las leyes de la naturaleza. Durante el experimento un incendió se
expandió rápidamente por el laboratorio. Los científicos, aterrados, salieron
corriendo sin control alguno y sin pensar ni siquiera lo que estaban haciendo.
Las máquinas quedaron encendidas y debido a la sobreexposición a los rayos
emitidos por dichos aparatos la bacteria clonó. Pero clonar no fue lo único que
hizo, al hacer esto también evolucionó y se desarrolló sin control mutando y
haciendo cambios en su genética, lo que hizo que pasaran de comer plástico a
devorar todo lo que encontraban, incluidos los humanos. Los denominaban
Devorahuesos.
Desde ese día la población humana empezó a disminuir a gran
velocidad, pasaron años en los que quien podía se resguardaba de estas bestias
en pequeñas casas de campo, llegando incluso a habitar en cuevas. Como era obvio
nada de esto les hizo invisibles ante los Devorahuesos, y poco a poco fueron
encontrados y posteriormente devorados.
Los científicos que quedaban
desarrollaron unos aparatos que indicaban cuántos humanos quedaban en ese
momento en la tierra y además detectaban si había algún tipo de movimiento cerca
de ti. De nuevo, estos inventos solo sirvieron para alargar la vida de las pocas
personas que quedaban, las cuales fueron muriendo debido a la edad,
enfermedades, Devorahuesos…
Una fresca mañana, el aparato de Connor emitió un
pitido, había un Devorahuesos cerca, pero lo que más le llamó la atención fue el
contador de humanos, el cual marcaba uno. Era el último humano en el planeta
tierra y le acechaba un Devorahuesos.
Cuando el último mamut cerró los ojos,
no era consciente de que era el último de su especie y provocaría su extinción,
tampoco eran conscientes el dodo, o la cebra de las llanuras, al contrario que
Connor. Él, era consciente de que su muerte iba provocar la extinción de la
humanidad y se sentía culpable de ello, una parte de la culpa había sido suya.
No había hecho todo lo que pudo para no llegar a esa situación, así que, aceptó
su destino y se dejó atrapar por el Devorahuesos que rondaba alrededor su hogar.
Los humanos se extinguieron.
La principal fuente de alimentación de los
Devorahuesos estaba extinta, además estas bestias no tenían la suficiente
inteligencia adaptativa como para ajustarse poco a poco a la nueva situación.
Pocos años después los Devorahuesos se extinguieron y el mundo, tras millones de
años quedó en
paz.
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Los
arqueólogos han encontrado miles de objetos en el subsuelo que nos han ayudado a
comprender nuestra historia. Hoy, encontraron una pared de acero con unos
grabados que decían: ‹‹estamos destruyendo al planeta, frenemos el cambio
climático››.
Al escucharlo en el telediario, una pareja comentó la
noticia:
–Es curioso que pensaran que el planeta iba a ser destruido –dijo la
hembra de una especie extraña.
–Sí, –respondió el macho de una especie
extraña –es casi tan curioso como que ese muro no estuviera hecho de plástico.
PREMIO ESPECIAL "DE CIENCIAS Y LETRAS"
El premio ha sido para la profesora Diana Foix Cabrerizo del IES Mare de Déu del Portal, de Batea, Tarragona.
2020
PREMIO DEL JURADO
ADULTO CASTELLANO
...Había llegado a su casa. Volvió a recordar cómo se la habían jugado.
—Nunca te fíes de las orejas picudas —le había dicho su madre—, esos pequeños diablos andan por ahí prometiendo deseos cuando lo único que buscan es divertirse. Su magia no es de fiar.
Avanzó un par de pasos por la carretera, una línea solitaria en medio del vacío. La escena en la que dejaba su casa sin volver la vista atrás regresó como siempre, desplazando por un momento la calzada de su mente. Carlota era consciente de que su madre la observaba con ojo crítico desde la ventana mientras ella se adentraba en el camino de tierra hacia la escuela, pero sabía que las imágenes y las sensaciones que sentía no eran más que su propio recuerdo.
Otra vez.
Llegó a la puerta del colegio minutos antes de que empezaran las clases. Cuando paró en seco, queriendo volver, la extraña carretera sustituyó al camino de tierra ante sus ojos. Carlota ya había vivido lo que vendría a continuación y, como siempre que llegaba a este punto, maldijo a las orejas picudas.
La niña respiró hondo, siempre consciente de la extraña carretera de asfalto sobre la que en realidad estaba desplazándose. Si caminaba, la imagen de la calzada se ensombrecía, superada por la intensidad de los recuerdos; era al detenerse cuando solo veía la peculiar carretera.
Temiendo lo que iba a ocurrir, pero incapaz de cambiar nada de lo sucedido, Carlota esperó a que su profesor de ciencias se aproximara, coincidiendo con la llegada de un grupo de chicos de su clase.
No era la primera vez que la niña trató de dar marcha atrás, gritar, hacer algún gesto que evitara el encuentro. Sus intentos fueron igual de eficaces que todos los anteriores. El profesor se acercó con una media sonrisa y le comunicó que su proyecto de ciencias había quedado segundo, por detrás de un trabajo sobre la cinta de un tal Möbius.
Carlota apretó el paso para acelerar el desenlace de la escena, en la que ella preguntaba tontamente cómo había sido posible que alguien ganara un trabajo de ciencias con una cinta para el pelo. El comentario desencadenó una sonora carcajada en el grupo de niños de su clase.
¿Por qué no se habría mordido la lengua?
De haber sido así, no habría aceptado la envenenada promesa de las orejas picudas. Los diminutos duendes aparecieron poco después, oliendo la desesperación de la niña. Con voz zalamera, consolaron a Carlota, prometiendo que le enseñarían lo que era una cinta de Möbius si ella aceptaba una única condición: la situarían sobre una carretera con la forma de esa cinta y ella tendría que encontrar la salida. Incapaz de prever lo que los duendes tramaban, Carlota aceptó.
La niña avanzó una decena de pasos por la calzada, procurando apantallar su mente a los recuerdos mientras se centraba en llegar al final de la misma. El asfalto ondulaba ligeramente sobre sí mismo. En esos momentos, Carlota empezó a descender y, como siempre tras cada subida en la que recordaba la odiosa escena a la entrada del colegio, la voz de las orejas picudas resonó fuerte en su cabeza.
—La cinta de Möbius es una superficie con la peculiaridad de poseer una única cara y un solo borde —le explicaban con su aguda voz y un tono jocoso—. Es como una carretera que se encuentra a sí misma sin necesidad de poseer curvas, recorriéndose por encima y por debajo según se avance, siempre sobre el mismo asfalto.
—Lo que decís no tiene sentido. No entiendo de qué habláis —se oyó replicar Carlota, a lo cual respondieron los duendecillos:
—Por supuesto, y no lo entenderás cada vez que pases por aquí, pues ya estás en la carretera, y cuando avances llegarás a tu casa, donde tu madre te despedirá con un valioso consejo que debiste haber seguido.
—Lo que decís no tiene sentido —repitió Carlota.
—Eso parece porque todavía piensas que la cinta tiene dos caras o, en tu caso, un antes y un después. Pero mientras camines sobre ella recorrerás siempre la misma superficie, y vivirás siempre los mismos recuerdos almacenados en la carretera. ¡Suerte!
Los duendes desaparecieron y Carlota se encaminó de regreso a su casa, temiendo que le hubiera ocurrido algo a su madre, pues las orejas picudas la habían mencionado.
Pero conforme avanzaba, la seguridad de saber lo que iba a suceder a continuación la invadió de repente. Por un lado, el inclinado asfalto lució bajo sus pies como siempre, flotando en medio de la nada. Por otro, una parte de su conciencia revivía el recuerdo del camino de tierra que la llevaba hacia una pequeña construcción de madera.
Había llegado a su casa.
Finalista
Los histoSoftware coinciden ya con una confianza de dos sigma en que la era comenzó con el lanzamiento de Nono, no sé si lo recordarán, quizás fueran ustedes demasiado jóvenes. No fue el primer robot musa, como se llamaron entonces, no, desde luego, pero sí el mejor; el que consiguió crear con tanta humanidad y originalidad como nuestro género permite, a excepción quizás de los individuos que son capaces de traspasar las barreras de su tiempo y hacerse un hueco en la Historia como genios, ese selecto elenco de mujeres y hombres irreemplazables en el progreso de la Humanidad, aunque tampoco esto está del todo claro: hay un estudio de la Universidad de Delhi acerca de la creatividad muy interesante, les recomiendo su lectura, que viene a decir que las revoluciones culturales y los cambios de paradigma son completamente predecibles, debidamente establecidas unas condiciones de contorno histórico-sociales. Es decir, los así llamados genios no son más que singularidades puramente coyunturales, engendrados, por así decirlo, por la gracia del tiempo que les tocó vivir. Decisivos, por supuesto, pero coyunturales. Claro que Madame Bovary fue una obra de ruptura; pero, si Flaubert hubiera sido granjero en lugar de hijo de cirujano, ¿creen que la literatura seguiría anclada en el Romanticismo? Por supuesto que no. Sería famoso cualquier otro señor, o señora con pseudónimo de señor, francesa quizás o probablemente alemán, que hubiera escrito su Frau Bodensee que habría hecho saltar por los aires la nobleza del amor con lo tierno del pecado. Al fin y al cabo, se dice que son las obras las que escogen a sus autores.
¿Cuántas veces en la Historia ha ocurrido que un gran hallazgo científico ha sido alcanzado por dos o más mentes al mismo tiempo? Newton y Leibniz; Darwin y un olvidado Alfred Russel Wallace. El famoso bosón divino podría ser de Kibble en lugar de Higgs. La Historia no se detiene a esperar a nadie, y lo mismo ocurre con la literatura, salvando los innumerables grados de libertad de separan a un poema de una ley física. Cuenta el mismo Unamuno que casi por azar supo de un italiano, Pirandello, a quien leyendo pensaba, “¡lo mismo habría dicho yo!”. Los tiempos avanzan, y ese avance se tiene que materializar en alguien. Pensábamos que esos álguienes tenían que ser humanos, muy humanos, porque muy humano era lo que pensaban y decían; pero estábamos muy equivocados: una máquina puede hacer lo que hacemos tan bien o mejor que nosotros, ya sea ensamblar un microchip o pintar un cuadro dadaísta. El Renacimiento, el Modernismo, siguen teniendo a día de hoy una noción de... autenticidad, ¿verdad?, que movimientos artísticos como el Patetismo o el Chang-Shenghuó, o cualquiera de los iniciados por Nono no tienen. ¿Cómo comparar El Quijote con Once campanas de latón? ¿Cómo comparar la Capilla Sixtina con la colección NN-3395, o las Hojas de Hierba de Whitman con Los Versífone? Pues sí, son perfectamente comparables, en calidad y en calidez. Nos aferramos a la humanidad, queridos alumnos, como si realmente fuera algo, como si nuestras ideas fueran más puras por haber sido creadas en las conexiones sinápticas de unas neuronas que en la microcircuitería de un procesador. Pero no es cierto, y esa es la gran revelación de la era artificial.
Claro que descubrirlo supuso un duro golpe para los que lo vivimos, los artistas especialmente. La mayoría de ellos se convirtió de la noche a la mañana en fanáticos de la unicidad del espíritu humano, todos muy apóstatas puertas afuera de un dios que clamaban llevar dentro. Los hubo quienes optaron por quitarse la vida, a modo de consagración última de la vida como único arte, ya ven ustedes, qué absurdidad. Los que conservaron algo de cordura, como un servidor, decidimos abandonar las incubaciones artísticas y estudiar, maravillarnos de la brillantez de una inteligencia que nos desbordaba, que nos había hundido para hacernos flotar, ahogado de tanto aire que nos daba. Y es que, aquí donde me ven, yo mismo fui escritor, queridos alumnos, mediocre, claro está. No lo digo con vergüenza; eran otros tiempos. Era lo normal, lo que se llevaba. Raro era quien no fuera pintor o poeta, escritor o dramaturgo. Como les digo, eran otros tiempos... Los del apogeo del arte del consumo, que, como una piedra lanzada al aire, alcanza su punto álgido antes de caer. Por suerte, el arte ha vuelto a lo puro y bello. Ha hecho falta una máquina para sacar los urinarios de las vitrinas de los museos, los plátanos de sus paredes, la mierda enlatada. ¿Qué habría sido de nosotros sin él? No lo sé, no lo sabremos. Sólo sé que ha sido nuestra salvación. Bien, prosigamos. Empezamos nuevo tema: el amor según Nono.
JOVEN CASTELLANO
La señora Carbono ya no quería tener más hijos. No era justo… ¿por qué siempre que llegaba un nuevo elemento a la familia alguna parte de su cuerpo sufría una transformación? Desde que era pequeña, la gente solo se acercaba a ella por curiosidad ya que todos creían que la casa 14 estaba maldita. Aunque no era de extrañar. Su madre, Carbono Abuela, después de 20.000 años, ¡había acabado por convertirse en sus propios hijos!
A sus 11.500 años, Carbono tenía suficiente con sus 8 gemelos nitrógenos (la mitosis había funcionado estupendamente), puesto que ocupaban su tiempo por completo. Menos mal que Potasio, su marido, hacía con ella todas las tareas. Gracias a él, la gente había logrado entender que el famoso mito de los ‘Carbono 14’ no era una maldición, mala suerte, un experimento, brujería… tan solo era química. El hecho de que su ‘Lentejita’ (así le llamaba cuando estaban de buenas) fuese el mejor investigador de todo Uranio, había ayudado a descubrir que la genética de su familia era única y que, en cierto modo, ¡eran inmortales!
Gracias a ello, y desde su descubrimiento, habían sido capaces de trasladarse a Boro Boro, el ‘bario’ más lujoso y más conocido de todo el planeta. Allí vivían químicos germanios, francios, indios… ¡La gente más admirada eran ahora sus vecinos!
No obstante, sus hijos estaban entrando en la edad del galio, por lo que Carbono y Potasio tenían que prestarles mayor atención: Cadmio quería tener un gato; Bromo se reía de todo el mundo; Polonio deseaba visitar Uranio Norte para ver renios; Flúor se comía la pasta de dientes; Plutonio quería ser astronauta y construía naves espaciales con todo lo que veía; Platino casi no pisaba la vivienda porque siempre estaba con su novia, Plata; Osmio se escapaba de casa para ir al circonio y así ver animales extraños, payasos y contorsionistas… Y, por último, Nobelio quería ser actor de cine y se pasaba el día imitando a actores como Roentgenio Pitt o Unumpentia Jolie.
Puede que les haga mucha gracia, pero la señora Carbono se enfadaba tanto que, al respirar, expulsaba tanto dióxido de carbono que mínimo cinco veces por semana se veían obligados a desalojar su casa.
En fin… Aunque muchas veces sus hijos la sacaran de quicio, se sentía muy afortunada por tener una familia tan estupenda y divertida. Además, en su ciudad, estaban protegidos de los paparazzis Piedra de Fósil-Land, una compañía corrupta que intentaba sonsacar información de las familias más conocidas del mundo químico haciendo que sus cámaras se pegasen a ellos como lapas (moluscos que, paradójicamente, estaban deliciosos) y de por vida, llegando a fosilizarlos.
Ahora mismo, ‘Carbonata’ (como le llama Potasio) está sentada en el sofá y los ronquidos comienzan a manifestarse en su garganta y ‘paladiar’. Pero es lógico, Radio TV Urana está emitiendo la película Titanio (sobre un trágico naufragio de un crucero y la química que fluye entre dos pasajeros), que, a pesar de ser una de sus favoritas, dura zinc horas y tiene muchos anuncios de por medio. Por lo tanto, nunca es capaz de acabarla. Digamos que lo suyo es un MRUR: aunque al principio le encanta la película, se va aburriendo progresivamente debido a la gran cantidad de anuncios hasta quedarse dormida.
Mientras tanto, su ‘Lentejita’ está escuchando a Selenio Gómez, un cantante de actualidad, a la vez que trabaja transportando un saco repleto de hojas caduca del jardín trasero. ¡Es otoño y los árboles necesitan prepararse para el invierno!
Dejemos a nuestra familia química seguir con sus actividades que igual piensan que los queremos fosilizar y no nos dejan escribir un segundo episodio del reality El amor es pura química… y la familia, también.
¡Hasta pronto queridos lectores!
Finalista
Autor: Rocío Angulo Muñoz
Estoy nervioso. No me gusta que haya tanta gente. Pero Amanda, la persona a quien oí decir por primera vez la palabra autismo, dice que todo estará bien. Que lea el papel, que ya he demostrado quién soy. Que camine con “paso firme”, que debo estar orgulloso de mí. Me acerco al micrófono, veo las luces, me agobio, pero pienso en π y se me pasa. Sujeto mi diario fuerte y me tiembla la mano. Me planto delante de todos y respiro. Respiro. Y empiezo:
–Voy a contar una historia que comenzó con el diario que mamá me regaló:
Hola diario, me llamo Ian Byrne Wilson, mi cumpleaños es el 14 de marzo. Tengo 14 años, vivo en el 314 de la avenida Broadway, Galveston, Texas, cerca de la NASA. Hoy es 26 de junio. Mamá dice que es bueno que escriba los problemas matemáticos que veo en las ruedas de las bicis, en las tuberías que transportan los camiones… Me encantan las mates porque todo son mates. Donde mire hay mates: aquí, en la música, en las plantas, en todas partes... Mamá dice que escribirte me ayuda a relajarme.
El número π es mi favorito. Me ayuda a concentrarme. Me sé sus primeros 456 decimales. Es “chulo”. Empieza 3,14159265358979323846 y mucho más. Quiero memorizar más. Es perfecto. Lo engloba todo: mi fecha de cumpleaños, el número de la tarjeta de crédito de mamá, su contraseña… todo. Es un número irracional, y su día es el 14 de marzo por el cumpleaños de Albert Einstein. Yo nací el día del número π , el mismo día que Einstein. Mamá dice que eso “mola”, y también dice que soy un chico súper listo, que voy a ser “uno de los mejores científicos de nuestro tiempo”. π es el mejor. El día que lo conocí fui corriendo a mi habitación a dibujarlo, tiene una forma muy “chula”. Me gusta por eso, y también porque me ayuda a respirar.
Cuando voy por la calle, mire donde mire veo números y los busco entre los decimales de π. Y ya no existe nada más, ya puedo respirar y ser yo, ya no noto que los demás me miren. A mi psicólogo le parece bien que utilice a π como mi aliado, que estoy haciendo progresos. Mamá dice que eso es bueno, aunque no entiendo muy bien las emociones humanas, solo entiendo al número π. Mamá me dibuja una carita sonriente cuando me ve resolver problemas, porque las mates me hacen feliz. Y la gente, cuando está feliz, sonríe. Yo creo que π me hace feliz, muy feliz. A papá no le gusta que lo use porque me obsesiono, pero mamá le contesta que es mi refugio. Luego hablan alto, mi hermano dice que se pelean. Creen que no me doy cuenta, pero sé que es por mí, aunque mamá dice que todo está bien.
El número π tiene una historia curiosa, que algún día contaré. Mamá dice que papá y ella están bien, que ya no se pelean tanto. Se preocupan por mí y quieren que esté feliz. A mí el número π me hace feliz. Y a ellos les hace feliz que yo esté feliz. Ellos creen que conseguiré todo lo que me proponga, creen que soy alguien “grande”, alguien que “merece la pena conocer”. Y dicen también que tenga claro que me quieren, que me apoyan y que están orgullosos de mí. Y eso “mola.” Creo que este fragmento de mi diario os cuenta mejor que yo quién soy. Siempre se me han dado mal las emociones, entender lo que había detrás de las palabras y comprender lo que me rodeaba. Me llamaban raro y extraño y eso no parecía algo bueno. Pero mamá me decía: “No eres raro, eres extraordinario”. Hoy lo sé: soy diferente y no es malo. Hay más como yo, gente que piensa que no hay lugar para ella. Pero no siempre es así. A veces algo te hace ser tú mismo, en mi caso el número π y las mates. Ellos me marcaron el camino para resolver la conjetura de Hodge.
Ahora que se me da mejor la vida real y conozco lo que hay detrás de algunas palabras, acabo la historia dando las gracias a mi familia y a aquellos para quienes ser diferente y raro también es ser extraordinario. Doy un paso atrás. Oigo aplausos a lo lejos y a mi sangre sonar como un tambor en los oídos. Una señora se acerca y me pone una medalla, que creo que se llama “Medalla Fields”. Me agarro las manos y pienso “esto mola”.
“Estoy feliz”.
“Estoy feliz de ser yo mismo”.
“Porque soy Ian y me gustan las
mates”.
“Me gusta el número π”.
Y respiro.
ADULTO CATALÁN
Finalista
Autor: Yasmina Pérez Sánchez
Estat d'alarma! Va cridar la resistència. L'ofensiva havia arribat al pulmó i les
destrosses començaven a adquirir una magnitud considerable. El desconegut enemic,
membre de la família Coronaviridae, va aparèixer assegurant-nos que únicament venia
a reproduir-se i que no tenia intenció de destruir-nos. No obstant això, en qüestió
de molt poc de temps, havia aconseguit envair-nos i obligar-nos a treballar en el
seu propi benefici. Quin va ser el nostre error? Un dels nostres receptors, ACE-2,
va confiar en la proteïna "Spike" de l'enemic. Van encaixar bé i li va deixar
passar. Quina mala decisió!
Però nosaltres estàvem acostumats a este tipus
d'atacs i, quan vam detectar el perill, vam posar a treballar al sistema immunitari
innat. Aquest sistema de defensa estava habituat a reaccionar de manera ràpida i
eficaç davant d'agressions similars.
Així, els seus diferents components
(sistema interferó, macròfags, cèl·lules assassines, ...) van començar la batalla.
Tots vam lluitar amb valentia... inclús algunes cèl·lules es van sacrificar en el
procés, tractant de contindre l'atac de l'enemic. Amb un poc de sort, l'organisme
disposaria així del temps necessari per a preparar una altra resposta immune, més
específica i potent.
No obstant això, lluny de millorar la situació, la
defensa ho va empitjorar tot. La causa? Els macròfags, en la seua intensa lluita, es
van excedir produint als seus missatgers, les citoquines, la qual cosa va acabar
desencadenant un descontrol general del sistema immune. Els danys en els pulmons van
ser massius i la malaltia, batejada com COVID- 19, va empitjorar. Però no estem ací
per a buscar culpables, si no per a relatar els esdeveniments tal com els
recordem.
Mentrestant, en un altre front, l'artilleria pesada s'anava
preparant i, en qüestió de dies, l'esquadró conegut com a immunitat adquirida,
estava preparat per a continuar defenent a l'organisme. Així, els soldats limfòcits,
unes cèl·lules específiques, van aconseguir elaborar la millor arma contra qualsevol
virus, els anticossos. Els primers anticossos en ser llançats van ser els IgM. No
obstant això, tot i que aquests van ser els més ràpids d'elaborar pels limfòcits i
van ajudar molt en la batalla, la guerra no es va acabar fins a l'arribada dels IgG.
Aquests últims van ser els més potents, els més específics. Els responsables de la
nostra victòria.
Joan ja es trobava millor. Als seus 65 anys, havia acudit el
passat març a l'hospital perquè li realitzaren una operació de pròstata. Dies
després, va començar a tindre febres altes, dolors de gola, opressió en el pit i, el
pitjor, sensació d'ofec. Va haver de ser ingressat. Va passar unes quantes setmanes
en la UCI, en un coma induït i respirant a través d'una màscara de busseig, la qual,
davant de la falta de material sanitari disponible, s'havia improvisat com a
respirador. No van poder visitar-lo els seus familiars; tampoc els seus amics.
En
tot eixe temps, les seues cèl·lules no van deixar de lluitar, no van donar la
batalla per perduda.
Hui, amb llàgrimes d'alegria en els ulls i un
aplaudiment per part de tot l'equip mèdic que li havia estat acompanyant i ajudant,
abandonava l'hospital. Subjectava en la mà esquerra els resultats d'una prova, la
PCR, que havia donat negativa. El resultat indicava que el virus, anomenat
SARS-COV-2, havia sigut eliminat del seu cos. Així, Joan passava a comptar com un
més dels milers de curats que havien patit la pandèmia.
Un altre aplaudiment,
més petit però igual d'intens, es produïa al seu interior. El donaven cadascuna de
les cèl·lules que havien sobreviscut, lluitant intensament fins vèncer l'enemic.
Això sí, sense abaixar la guàrdia, a l'espera del següent enemic. Sempre en estat
d'alarma
JOVEN CATALÁN
Autor: Rosa Pedro Mut
- Tania!!!, va cridar la mare molt contenta.
En un poble de l’Horta vivia Tania
amb els seus pares. A ella, li encantava parlar anglés però el que més li agradava
era mirar el cel.
En l’escola, Tania havia participat en un concurs de relats
curts i el primer premi era una estància
d’un mes en un Internat d’Irlanda, …i
havia guanyat!!!!
Quan va aplegar el dia, tota la seua família la va acompanyar a
l'aeroport. Tania estava molt nerviosa, ja que no havia pujat mai amb avió, però una
vegada dalt…Quina meravella!!, el cel, d’un blau indescriptible, sense núvols… Tania
va estar les dues hores de viatge sense poder lleva els ulls de la finestreta.
En
arribar a l'internat, va poder comprovar que allí, a Irlanda, el seu cel no tenia el
mateix color.
Ara era obscur, trist. Es va sentir un poc disgustada però de
seguida es va animar quan li van presentar als nous companys. Prompte va fer amistat
amb un xiquet de la seua edat que tenia un nom molt curiós; John Tyndall
IV.
L'endemà, a l’hora del patí, Tania va mirar al cel. Aquest dia si estava blau
i de sobte John Tyndall IV es va apropar:
- Què fas Tania? Mires el cel?
- Sí.
És el que més m’agrada de tot. Digué Tania.
- Vols que el conte una història
relacionada amb el cel?. Li preguntà John Tyndall IV amb una carassa com si amagara
alguna cosa.
- Clar. Però tú que pots saber del cel que jo no sàpiga? Digué Tania
un poc “mosca”.
- Uffff!! Moltes coses. Què no t’has fixat en el meu nom?
-
Doncs la veritat si que és curiós, pel IV dic. Digué Tania cada vegada més
intrigada.
- Jo soc el rebesnet del gran físic John Tyndall. Digué solemnement
John.
- Aaahhhh! Doncs no sé quí és eixe gran físic, ho senc.
John li contà
que el seu besavi va ser qui en els anys 1860 va descobrir per què el cel era
blau.
Li contà que John Tyndal era un físic entusiasta de les muntanyes i passava
molt de temps als Alps. Allí, al capvespre contemplava les postes de sol i la seua
magnífica gamma de colors.
Unint les dos grans passions seues, el cel i la
física, es va proposar comprendre’l. Va inventar nombrosos aparells molt sofisticats
i complexos, però quan va voler saber per què el cel es veía blau en el dia i roig
al capvespre, els instruments que va usar van ser senzills.
Va agafar un simple
tub de vidre per a simular el cel i va usar una llum blanca en un extrem per a
simular la llum del Sol.
Va descobrir que quan omplia gradualment el tub de fum,
el feix de llum semblava ser blau des d'un costat però roig des de l'altre
extrem.
Es va adonar que el color del cel és el resultat de la llum del Sol
dispersant-se per les partícules en l'atmosfera superior, és el que ara es coneix
com l'efecte Tyndall.
- Wow, John, què passada! No tenia ni idea! Digué Tania amb
els ulls com a plats.
- Acabe de tenir una idea, Tania! Vols que demà provem a
fer un experiment?
- Clar que sí!! Demà ens veguem.
- D’acord. Fins demà,
Tania.
L'endemà, John va apareixen carregat amb;
Una caixeta de
vidre
Aigua
Llet
Una llanterna
- John, En què consisteix l’experiment?
Digué Tania molt emocionada.
- Com deia el meu besavi, anem a fer “el cel en una
caixa”.
- Anem doncs!. Digué Tania preparada.
Els dos amics posaren la caixa
de vidre damunt d’una tauleta i l’ompliren d’aigua. Després John va tirar unes
gotetes de llet dins. Quan la mescla estava feta i les llums apagades, va apropar la
llanterna de llum blanca a un extrem de la caixa i… a un costat de la caixeta, la
solució era blava. Però a mesura que viatjava cap a l'altre costat, s'anava tornant
més groga, fins a tornar-se taronja, com el capvespre.
John li explicà que huí
sabem que el color blau es dispersa més per la seua menor longuitud d’ona, mentre
que el roig penetra més per ser l’ona més llarga de la llum visible. Quan el
recorregut de la llum a través de l’aire augmenta, com ocorre a l’alba i al
capvestre amb el sol més baix, el blau es dispersa abans d’arribar a la nostra linia
visual i observem la dispersió del roig.
El mes d’estància va passar molt ràpid.
A la tornada, dins la maleta, Tania portava; un bolic de roba bruta, una nova
amistat i uns coneixements del cel que mai hauria imaginat aprendre a un país on el
cel quasi mai és blau.
Finalista
Autor: Marina Bataller Calatayud
De mi per a la humanitat,
No sé exactament la meua presència com ha sorgit, si
no he sigut desitjat o com moltes altres vegades he nascut del vostre odi i ànsia de
guerra. El fet és que estic ací, i he vingut amb un únic propòsit: traure tant
la solidaritat i companyerisme que dugueu a dintre com l’egoisme que vos oxida
lentament.
En pocs mesos m’he fet mundial i he provocat morts i dessolacions per
allà on he passat, açò m’ha fet pensar, i de fet, m’he replatetjat el suïcidi, però
quan veia que eixíeu al carrer amb ganes de més, aquest pensament s’esfumava amb la
vostra carència d’humanitat.
La justicia mai ha sigut un dels meus forts, em
disculpe per açò, els que menys s’ho mereixen han sigut els més perjudicats, però
què voleu que vos diga? He anat a per la joventut irresponsable ho promet, però les
seues barreres són massa fortes per a mi i no he pogut accedir a
ells.
Ultimamament m’estic cansant dels hospitals i de vore tanta gent plorant i
culpabilitzant-me a mi, per què no es miren entre ells? Jo no m’he reproduït per
gust, heu sigut vosaltres els que m’heu mundialitzat i m’heu fet crèixer. Sí,
vosaltres.
Cada dia pense més i més en marxar perquè mire a famílies que han
aprés la lliçó, la dessolació, l’ànsia de llibertat, gent aplaudint a col·lectius
públics que treballen i donanen la seua vida per tots vosaltres. De debò que en
aquests moments em dol l’ànima i vull desaparèixer. Però, ai els altres moments!
Quan l' odi vos domina, l’enveja, la individualitat, en eixos moments em trague
el meu orgull i vos ataque, vos oprimisc tots els vostres pulmons fins que no podeu
respirar i llavors sembla que vos arribe a la fi un poc de sang al cervell i amb
ella la responsabilitat que no heu tingut en molt de temps.
Humanitat, eres
preciosa però dins d’aquest mar de plaers tens forats negres tant profunds i amb
tanta densitat que mai podràs lliurar-te d’ells. Tant jo com el planeta Terra
t’agraïm que ens hages deixat respirar profundament aquests últims mesos, encara que
açò hàja significat llevar-vos a vosaltres l’oxigen. Recordeu que aquesta molècula
és essencial per viure, però també és diatòmica, podem compartir, però si vos deixem
respirar fareu memòria la pròxima vegada que estigueu matant l’atmosfera? 02, per a
tu i per a mi, tots vivim i tots convivim, última oferta, penseu-ho.
En temps
de pandèmia sols sobreviu la consciència,
Atentament, COVID-19.
ADULTO EUSKERA
Autor: Leire Enzunza Atxa
Begiak ireki nituen, non nengoen jakin gabe. Argi zuri eta distiratsu bat aurrean
neukan. Hots batzuk entzuten nituen, baina ez nintzen gai ahots horiei aurpegia
jartzen, ez baitnituen ezagutzen.
- Badago, esnatu da! – horietako ahots
batek oihukatu zuen. Nitaz hitz egiten zegoen, ni esnatu nintzen bai, baina non? Eta
zergatik zegoen hainbeste jende nire inguruan, nire zain.
- Kontuz,
poliki-poliki egin behar dugu. Atera guztiak, mesedez. – Ahots leun batek guztiak
kanporatzera gonbidatu zien, eta nirekin bakarrik geratu zen. – Nola zaude? Zelan
sentitzen zara?
- Ondo… baina non nago?
- Zer da gogoratzen duzun
azken oroitzapena?
- Ba… - egia esan, ez nuen ezer gogoratzen. Hotzikara
batek gorputz osoa zeharkatu ninduen. Kezkatuta, urduritasuna nire buruaz jabetu
zen.
- Lasai, normala da, pixkanaka-pixkanaka oroimena berreskuratuko duzu.
Orain zure logelara eramango zaituzte. Ospitalean zaude, nire izena June da, eta
edozertarako hemen nauzu, medikua naiz eta zure ebakuntzaren arduraduna izan naiz. -
Beste azalpenik eman gabe, nire ohea mugitzen hasi zen, eta logela batean sartu
ninduten.
Nire garunari zukua ateratzen saiatu nintzen, indar eta ganora
guztiarekin gogoeta egin nuen, ia zeozer gogoratzen nuen. Ezer ere ez. Ez nuen
lortzen. Kostata, zutunik ipini nintzen. Gela bueltaka hasi zen nire buruan,
zorabiatuta nengoen. Hala ere, komunera hurbiltzea erdietsi nuen. Ispilu aurrean
ezezagun bat ikusten ari nintzen. Nor zen hori? Nor zen bera?
Ohera bueltatu
nintzen, lehertuta nengoen. Nekez heldu nintzen, eta behin oheratuta, begiak itxi
eta lotan gelditu nintzen berehala.
Ametsetan, flash moduko batzuk agertu
zitzaizkidan: Ume batzuk jolasten eta barreka, gizon bat nire lepoa musukatzen,
olatuak hondartzaren kontra behin eta berriro jotzen. Bat batean esnatu nintzen,
bihotzaren taupadak topera neuzkan. Nortzuk ziren ume horiek? eta gizona? Beraiekin
amestu banuen, horrek esan nahi zuen ezagutzen nituela.
Buruari gogor eman
nion, eta irudi berdinak ikusten nituen: umeak barreka, gizona musuka, hondartza…
Behin eta berriro. Orduan, medikuak logelan sartu ziren; June, beste bi
gizonekin.
- Nola zaude gaur? Hobeto? Zeozer gogoratzen duzu? – Junek galdetu
zidan.
- Bai. Hiru umerekin eta gizon batekin amestu egin dut. Beharbada,
zeozer esan nahi du horrek. – Ohartu nintzen nola begiratzen ziren beraien
artean.
- Nire izena Igor da, eta ospitaleko psikologoa naiz - eskumaldean
zegoen gizona hitz egiten hasi zen.
– Zure ametsetan ikusitakoak, zure
familia da, senarra eta hiru sema-alabak. Kotxe istripu batean hil ziren guztiak
orain dela zazpi hilabete. Zu larri atera zinen istriputik, baina bizirik. Koman
egon zara denbora guzti honetan zehar. Medikuek lortu dute azkenean, teknika
berritzaile bati esker, zure burua salbatzea.
Hirugarren gizonak ispilu bat
eskaini zidan.
- Ezagutzen duzu zure aurpegia? – Junek galdetu
zidan.
- Ez. – Berriro begiratu ziren beraien artean. – Zertan datza erabili
duzuen teknika berritzaile hori? – galdetu nien jakinminez, umeen eta gizonaren
aurpegiak burutik kendu ezinik.
- Zera, - hasi zen Igor – orain arte egin ez
den transplante bat egin dizute.
- Zure garuna beste gorputz batean
transplantatu dugu – bukatu zuen Junek, harira, beste itzulirik eman
gabe.
Hitzik gabe gelditu nintzen. Zer?
- Zure egoerak ez zeukan
itxura onik, eta teknika honekin, nahiz eta zure gorputza ezin salbatu, zeren eta
zure bihotzak ezin zuen bakarrik lan egin, zure garunak ondo funtzionatzen zuen,
beraz, paziente ezin hobea zinen proba honetarako.
- Proba? Hori da ni
naizena? Proba bat?... – Ni, biokimikan lizentziaduna nintzen, eta zientzialari
moduan, ikerketen alde nengoen, baina ez edozein preziotan. Non zegoen bioetika
kontseilua kasu horretan?
Ezer esan gabe, eta nire haserrea antzematen, hiru
medikuak gelatik irten ziren. Hurrengo egunetan hainbat mediku, erizain, ikertzaile,
psikologo, kazetari… sartu ziren, baina nik ez nuen inorekin hitz egin nahi.
Azkenean, alta eman zidaten, eta nire etxera joaten utzi ninduten. Ordurako, dena
gogoratzen nuen. Ezagutzen ez nuen gauza bakarra, nire gorputz berria
zen.
Kaletik, pausoz pauso, aurrerantz joaten nintzen, nire oinetara begira,
lehenengo hanka batekin, gero bestearekin. Noren hankak ote ziren
horiek?
Ametsetako hondartzara heldu nintzenean, olatuak ailegatzen ziren
ertzeraino hurbildu, eta hortxe eseri nintzen. Nireak ez ziren begiekin, iluntzea
ikusten gelditu nintzen; nirea ez zen sudurrarekin, itsasoaren usain bereizgarria
sentitzen nuen; nireak ez ziren belarriekin, olatuen hotsa entzuten nuen; nireak ez
ziren oinekin, ura sentitzen nuen atzamarren artetik sartzen… Bizitzan aurrera
egiteko gai izango nintzen nirea ez zen gorputz batean?
Finalista
Autor: Oihana Eizagirre Askarai
Endika, Leire, Kepa eta Garazi lurrean eserita zeuden adi-adi amona Kattalinen
istorioa entzuten:
“Bazen behin, animalia talde bat. Animalia haiek gure
antza zuten, baina txikiagoak eta iletsuagoak ziren. Sabanan bizi ziren eta alde
batetik bestera mugitzen ziren fruituak eta sustraiak bilatzeko; noizean behin,
hildako animaliaren bat ere jaten zuten.
Talde hartan bazen bat beste guztiak
baino buruargiagoa zena, eta inguruan zegoen guztiari adi-adi begiratzen zion. Egun
batean ohartu zen tximistek batzuetan sua sortzen zutela. Harrigarria egiten
zitzaion sua; horregatik, orduak igarotzen zituen hura aztertzen. Azkenean,
kontrolatzea lortu zuen. Suak abantaila ugari ekarri zizkion taldeari: alde batetik,
animaliak uxatzeko balio zuen, esaterako, lehoiak; eta, beste alde batetik, haragia
sutan egin zezaketen, gordinik baino askoz hobeto!
Urteek aurrera egin zuten,
buruargia eta bere taldeko batzuk hil egin ziren, eta beste batzuk jaio. Jaiotzen
ziren horien artean, buruargiak ere baziren. Hauek inguruan zuten guztian interesa
zuten eta guztia ikertzea eta hausnartzea gustatzen zitzaien. Pentsatu eta pentsatu,
tresna ugari asmatu zituzten: labanak, aizkorak, jostorratzak… Lehenik harria eta
hezurrak erabiltzen zituzten horretarako, baina beranduago burdina aurkitu zuten,
eta geroago brontzea egiten ikasi zuten! Naturan erabilgarriak ziren baliagai ugari
zeudela ikusi zuten. Zenbat eta gehiago ezagutu naturan zegoena, orduan eta ideia
gehiago zituzten eta, beraz, orduan eta material eta tresna gehiago egiten zituzten.
Baina ez hori bakarrik, zenbat eta gehiago jakin, orduan eta gehiago jakin nahi
zuten. Buruargiei esker, naturan zeuden material ugari nola erabili ikasi zuten eta,
horrela, bizimodua errazagoa zen taldearentzat: jadanik ez zegoen alde batetik
bestera ibili beharrik jatekoaren bila. Etxeak eraiki zituzten eta etxe inguruan,
batetik, landareak ereiten zituzten eta, bestetik, animaliak zaintzen zituzten.
Gainera, etxean erabiltzeko, mugitzeko zein komunikatzeko gailu ugari asmatu
zituzten. Horregatik, gero eta erosoagoa zen bizimodua. Haatik, bizimodua zenbat eta
erosoagoa izan, orduan eta erosoagoa izatea nahi zuten.
Buruargi batzuek
jakin-mina soilik zuten, eta gehiago ikasi nahi zutelako ikertzen zuten. Beste
batzuek gainerakoei lagundu nahi zieten eta, horregatik ikertzen zuten. Baziren
batzuk euren mesedetarako ikertzen zutenak ere, besteei eragindako kalteez arduratu
gabe. Hala ere, buruargiek elkarrekin partekatzen zuten ikasitakoa. Modu horretara,
gehiago ikasten baitzuten, eta errazago ikertzen baitzuten. Urte asko pasa ziren,
eta buruargien jakintza asko handitu zen lehen buruargi hark zekienarekin
alderatuta.
Baina eurek egindako lanak ondorio txar batzuk ere izan zituen.
Egun batean, buruargi batzuk konturatu ziren, behar adina informazio izan gabe
hartutako erabaki batzuek ingurunean kalteak sortu zituztela: lurra, ura eta airea
kutsatuta zeuden; animalia eta landare ugari desagertu egin ziren, eta beste asko ez
zeuden batere ondo; bizidunen arteko oreka puskatu egin zuten; zaborra edonon
pilatuta zegoen; planetako tenperatura igoarazi egin zuten… Konturatu ziren ez
bazuten zerbait egiten, arazoak izango zituztela bizitzeko. Eta hori ez zutenez
gertatzerik nahi, talde guztiari jakinarazi nahi izan zioten zer gertatzen ari zen.
Alabaina, taldeko asko oso eroso bizi ziren, eta ez zuten euren bizimodua aldatu
nahi. Ez zitzaien gustatzen buruargiek esaten zutena:
- Buruargi horiek ez dakite
zer esaten ari diren – zioten haserre-. Hainbeste urtean horrela bizi izan bagara,
zergatik ezin dugu horrela jarraitu?
- Begira, guk datuak ditugu; frogak. Hau
benetan gertatzen ari da, eta ez badugu zerbait egiten aldatzeko, gure bizitza
erabat aldatuko da urte gutxiren buruan, baina ez zaigu gustatuko etorkizuna!-
Buruargiek ez zuten etsi nahi, eta indar guztiak jarri zituzten ingurumenaren alde
borrokatzeko.”
Bere bilobei begira geratu zen amona.
- Amona, zergatik
isildu zara?- galdetu zuen Kepak.
- Nola bukatzen da istorioa?- jakin nahi zuen
Garazik.
- Buruargiek zerbait asmatuko dute dena konpontzeko, ezta?- Leire
itxaropentsu zegoen.
- Bai, gora superburuargiak!- oihu egin zuen
Endikak.
Amona Kattalinek irribarre handi bat egin eta galdetu zien:
-
Superburuargiek esandakoa entzun eta serio hartuko duzue?
- BAI!- oihu egin zuten
laurek batera.
- Eta zuek ere superburuargiak izango zarete?
- Bai!
- Nik
laborategian egingo dut lan- esan zuen azkar Endikak.
- Ba nik nahiago dut
mendian ibili. Txoriak asko gustatzen zaizkit- azaldu zuen Leirek.
- Nik
matematikak erabiliko ditut- gehitu zuen pozik Garazik.
- Ba nik... - Kepak
zalantza handiagoa zuen- nik kutsadura ikertuko dut!
Amonak are eta irribarre
handiagoa egin zuen:
- Orduan, ziur istorioa ondo bukatuko dela.
JOVEN EUSKERA
Autor: Alaitz Salgado Herrera
Askotan galdetu diot nire buruari denboran atzera eginez gero, zer aldatuko nukeen.
Ez dakit. Munduaren historian gauza batzuk aldatuko baziren, gaur egun askoz hobeto
egoteko aukera edukiko genuke. Baina denok dakigu denboran atzera egitea guztiz
ezinezkoa dela.
Leire naiz, 16 urte dauzkat eta Arabako herri txiki batean
guraso eta nire bi anaiekin bizi naiz.
2038-7-5
Etxeko ganbaran nago, nire
txikitako gauzak ordenatzen. Liburu batzuen artean, aitonak oparitu zidan erloju
zaharra ikusi dut. Erlojua begiratu dut. Arraroa da, funtzionatzen ari da. Baina
aspaldian giltza eman gabe ezinezkoa da funtzionatzea!
Giltza ematen saiatu
naiz. Ez dabil. Agian alderantzizko norabidean jiratuta… bai, lortu dut. Bat-batean
gorputz osoan dardara bat sentitu dut. Ingurura begiratu dut. Ganbara aldatuta dago…
9 urte nituenean bezala dagoela dirudi. Erlojua begiratu dut, 2029-6-24a markatzen
zuen, gaueko hamarrak.
Beheko solairura jaitsi naiz, aita eta ama albisteak
ikusten ari dira. Oso gazte daude. Eta ume hori lotan?...Ni naiz! Egongelara sartu
naiz, gurasoek ez naute ikusten, baina atea ireki dela bai antzeman dute. Ni
haientzat ikusezina naiz. Baina nik egiten ditudan ekintzek eragina dute!
Denbora
dexente egon naiz garai honetan, nire guraso gazteak begiratzen. Baina, nola
bueltatuko naiz nire garaiera?! Urduritzen hasi naiz. Ezin nuen erlojuaren giltza
aurrera eraman, eta atzerantz jiratuko banu denboran atzerago joango nitzateke.
Beraz, alarmaren botoia sakatu dut. Berriro sentitu dut dardara. Nire garaian nago
berriro.
Erlojua hartu eta nire logelara joan naiz. Gau osoa esna igaro
dut.
Orain ulertzen ditut aitonaren hitzak erlojua oparitzerakoan: Leire kuttuna,
erloju zahar hau ez da traste bat, garaia heltzen denean ordua adieraziko
dizu.
Erloju honekin munduan gertatu diren gauza txarrak ekiditzea lortu
dezaket!!
Argi daukat zein izango den lehenengo geldialdia: 2020ko pandemia
mundiala.
Badakit ez dela erreza izango. Baina, plan bat
daukat.
2038-7-6
Presidenteari gutun bat idatzi diot, hurrengo egunetan
zer datorkion anonimoki kontatzen.
Egun pare bat itxarongo dut. Horrela,
pentsatzeko denbora edukiko du. Baita gutunean jartzen duen guztia hitzez-hitz
gertatzen ari dela ikusteko. Eta orduan nire aholkuak kontuan
izateko.
2038-7-8
Bigarren gutuna idatzi diot. Honetan, tratu bat
eskeintzen diot: poblazio guztia berrogeialdian jarri beharko du (bakarrik
beharrezkoak diren lanak mantenduko dira: merkatuak, osasun zentroak,...) eta
behar-beharrezkoa bada soilik atera ahalko da jendea etxetik. Argi azaldu beharko
dizkio poblazioari arriskuak eta betebeharreko arauak zeintzuk diren. Herritarrak
beldurtu gabe konzientziatzeko. Denok arazoaz arduratzen eta konponbidean parte
hartzen. Orduan, dena kontrolpean daukatenean covid-19aren txertoa emango
diet.
2038-7-9
Presidentearekin tratua egin dut. Poblazio guztia dago
konfinatuta. Eta jendea birus hau ez harrapatzeko, medikuak etxez-etxe joango dira
herritar guztiei txertoa jartzen. Pandemiaren ondorioak ezagutu gabe eskainiko
banien, herritarrek ez zuten haintzat hartuko. Horrela, konfinamenduaren egoera eta
txertoaren beharra ulertuko dute eta, egun gutxi batzuetan eguneroko bizitzara
bueltatuko dira.
2038-7-17
Lortu dut!!! Pandemia mundiala sahiestu
dut.
Bakarrik 200 pertsona inguru hil dira covid-19agatik. Pena ematen dit, baina
egia esan bizitza asko salbatu ditut.
Oso pozik nago.
2038-7-18
Munduan
erloju honekin gauza asko aldatu ahalko ditut. Nahiz eta ezagutza eta kuriositate
hutsagatik bidairen bat egitea ere pentsatu dudan. Baita zuri, aitona, bisita bat
egitera ere.
Eskerrikasko horren opari bereziagatik.
Finalista
Autor: Dana Huaquing Elizetxea
Zenbait urte pasa dira nire bizitzako bidaia hasi zenetik: argizariko har bat naiz.
Hemen finkatu baino lehen Kongoko Errepublika Demokratikoan bizi nintzen nire
anai-arrebekin. Lurralde gogorra zen hori; bost zentzumenak adi eduki behar zenituen
beti. Taldeen arteko hilketek leku hori zer zoragarria izan zitekeen ezkutatzen
zuten, jendea miserian bizi zen nahiz eta munduko lur aberatsenetakoa izan. Hala ere
gauza guztiek dute bere alde ona. Zuhaitzez beteriko paisaia hori elikagai, ur,
animali… azken batean, bizitzaz gainezka zegoen. Landareek igortzen zuten freskurak
laztandu egiten ninduen, gorila kumeak jolasten ikusiz gozatzen nuen… Zoriontsu
nintzen, oso zoriontsu lehorte handia iritsi zen arte.
Nahiz eta urtaro hezean
egon, egunero eguzkiaren diztira gehiego egin eta argi orduak handitu egin ziren.
Denborarekin, euri kantitatea izugarri gutxiagotu zen kate hilgarri bat sortuz. Euri
faltaren ondorioz, landareak egarriz hiltzen hasi ziren eta hauekin batera animali
belarjale eta haragijaleak. Nire bizitzaren eszenatokia izandako paisaia nire
oinpean zimeltzen zihoan. Egoera larria ikusirik, nire anai-arreben agintea hartu
eta gelditzen zitzaidan ausardia bilduz, nire izatearen erabaki mingarri eta
garrantzitsuena hartu nuen: beste lurralde aberatsago batera ihes egitea. Ikaratuta
nengoen, baina Kongoko Errepublika Demokratikoan geratzea nire hilobia zulatzea
iruditzen zitzaidan. Bidaiarako prestaketak egin eta ibiltzen hasi ginen. Oztopoz
betetako bide luze bat genuen aurretik:
Txadeko basamortuan okil baten erasoari
aurre egin genion: Denak nekatuta eta egarri ginen, baina ingurune hori uzteko nahia
nekea baino indartsuagoa zen, horrek ibiltzen jarraitzera bultzatu gintuen. Orduan,
hegazti bat begiztatu genuen. Okilak gu ere ikusi gintuen eta arintasun handiz gure
gainera oldartu zen gu bezain gose baitzegoen. Une hartan kide asko galdu
genituen.
Aurkitu genuen hurrengo oztopoa mugagabea zen: itsasoa. Tripolin,
Libiako hiriburuan, aurkitzen ginen. Hainbeste jende artean desorientatua nenbilen
eta kaleetatik noraezean ibili ondoren portura iritsi nintzen. Txalupaz betetako
itsaso urdina txundituta begiratzen nuen bitartean, begiak merkantzia ontzi batean
finkatu nituen. Itsasontzi hartan ezkutuko bidaiari bezala bidaiatzea zen ikusten
nuen irtenbide bakarra. Bi aldiz pentsatu gabe ontziratu egin ginen.
Bi egun
igaro ziren nire ahizpak "lurra begi bistan!" esan zuen arte. Santander deitzen zen
leku batean lehorreratu ginen. Ondoren, bidaia hau egitera behartu gintuenaren bila
joan ginen: ura eta elikagaiak. Mendian kokaturiko erlauntz batean hori, eta gehiago
aurkitu genuen. Erleek sortutako argizaria jaten betekadak ematen genituen, ondoan
zegoen errekak ur garbi eta freskoa eskaintzen zigun… Nahiz eta Kongoko Errepublika
Demokratikoa faltan bota lurralde hartan etxean egongo banintz bezala sentitzen
nintzen. Aste batzuk igaro ziren, niretzat ezezaguna zen izaki batekin aurrez aurre
topo egin nuen arte. Itxuraz gizaki bat zen, baina azala kolore zurikoa zeukan.
Erlauntz barnean aurkitzen ginen etxeko zereginak egiten hau finkatuta zegoen
tokitik askatu eta argiak itsutu gintuenean. Ikusmena berreskuratu nuenean, emakume
bat abaraxka heltzen ari zen. Nire lehen sentimendua ikara izan zen. Nire buruak
ihes egitea eskatzen zidan,baina nire gorputzak ez zuen erantzuten. Orduan,
emakumeak ustekabeko mugimendu bat egin zuen: nire familia osoa eta ni hartu eta
poltsa batean gorde gintuen.
Etsita nengoen: egun batetik bestera gure
etxebizitza galdu genuen eta jada gure sabelak zimurtzen hasiak zeuden. Aste bete
igaro zen eta ihes egiteko azken ahalegina egin nuen: poltsa osatzen zuen plastikoa
hozkatzen hasi nintzen eta nahi gabe plastiko zati bat irentsi nuen. Hasieran,
zapore nazkagarria izango zuela pentsatu nuen, baina kontrako efektua eman zen:
goxoa, oso goxoa iruditu zitzaidan. Nire anai-arrebak berdina egitera gonbidatu
nituen eta denen artean ihes egitea lortu genuen. Logela ezezagun batean aurkitzen
ginen. Une hartan, emakumea sartu zen. Gu ikusita liluratuta zirudien. Bere begirada
gugan finkatzen zuen, gero plastikoan eta ondoren gugan berriz ere, horrela
etengabe.
Hurrengo egunetan, bisitak etengabeak izan ziren eta gizakiek gu
plastikoa jaten ikusita harriturik begiratzen gintuzten. Haien begiak ilusio, emozio
eta itxaropenaren islada ziren.
Gaur egun, zientzialariak interes guztia jartzen
ari dira gugan plastiko izeneko material hilgarria erauzteko. Nork esango zuen gu,
munduan punttu ñimiño bat besterik ez garen izaki batzuk, gizateria osoaren
salbatzaileak izan gaitezkela.
“Oraingo honetan badirudi,
plastikoaren arazoari aurre egiteko konponbidea naturak eman digula, hori bai
zientziaren laguntzarekin.”
“Zaindu dezagun natura, berak gu zaintzen gaituen
bezala!!!”
ADULTO GALLEGO
Finalista
Autor: Pedro Rodríguez Villar
A neve leva caendo gorda varios días. A montaña descende branca e as copas dos
piñeiros enarboran o sendeiro entre tremores de pesada tensión. A aldea, gris e
fría, mantense apagada baixo os lumes do fogar, está silente, durmida na rutina do
duro inverno da montaña. As casas apréixanse ao redor da capela do centro do plano
urbano, e no interior dos tellados de lousa a xente aférrase entre apertas e vacas
ao pouco calor que da a madeira nova de eucalipto en combustión.
Lois,
embozado no seu abrigo largo, e coa cara cuberta por unha barba de varios meses sae
da casa en silencio. Os seus fillos pequenos o ven saír como unha sombra derrubados
polo sono, e a súa muller santiguase en silencio. Sube polo sendeiro aproveitando
que o ceo está despexado deixando atrás a aldea e afundindo os seus pés entre a neve
acumulada, o seu corpo pesa, e a caixa de ferramentas que leva baixo a man non axuda
nada. Camiño arriba enfila directo ao transformador de alta tensión.
Lonxe da
altura e da montaña, o frío aínda non é tan cruel. A neve non solidifica e o sal
derrete o xeo. Alí, entre os fogares de formigón, a xente mira as televisións coa
esperanza posta nos homes do tempo. Están seguros que o inverno non pode ser tan
frío e tan largo, pero as evidencias van por outro lado. Os que saben disto, avisan
que non parece que vaia a rematar, e os que antes eran escépticos de sofá
reflexionan arrepentidos pola falta de prevención. Mentres, nos pequenos habitáculos
das universidades as persoas afánanse en descifrar a estrutura molecular do
xeo.
Lois apura a súa subida, e o transformador continúa sen transformar a
electricidade. Unha choiva xeada en forma de po de diamante entra ao interior da
maquinaria colonizandoa como virus nun organismo vivo. Os cristais de xeo máis
diminutos, con esas formas de prismas hexagonais que namoraron a aquel investigador
xaponés de nome Nakaya, colonizan o ferro dos devanadores do circuíto. Pesan, e ese
xeo que a microscopio parece unha pílula termina por tirar as pezas de metal,
matando con elas ao transformador. A electricidade termina o seu movemento e o campo
electromagnético desaparece, como a luz e a calefacción na aldea de
Lois.
Lois forza a cerradura do transformador. Ábreo coa noite murmurando as
súas costas e a maldición curta que articulan os seus beizos non chega a sonar. A
súa cara reflíctese nos devanadores conxelados, e parece que os cristais hexagonais
de superficie lisa e suave expoñen a súa barba para rir dela. Observa o circuíto,
pensa nos seus fillos adurmiñados co frío, e afunde o fío da navalla na súa pel. O
seu sangue ferve e cae sobre o aceiro dos devanadores.
A estrutura do xeo
comeza a cambiar bruscamente. O sangue quente derrete algunhas das súas capas. As
moléculas de vapor fanse un oco entre os chanzos conxelados e o cristal medra
rapidamente. Lois non entende, e aperta o puño para que a cascada de sangue sexa
máis forte, e tamén máis quente. O xeo, que nese momento sufriu o que os científicos
que investigan nos habitáculos das universidades chaman unha transición topolóxica,
afronta o novo regueiro de sangue cunha superficie lisa, ordenada e vermella. A
sangue continúa caendo. Cada vez máis forte. Finalmente derrete,
desaparecendo.
Lois colle os devanadores e os mete entre os calzóns para que
sequen coa calor. O po de diamante segue a caer e a súa barba conxélase coas mesmas
formas que tiñan as pezas de ferro do transformador. Acurutado ao lado da maquinaria
inerte, Lois espera mentres o seu fillo máis pequeno soña coa sombra do seu pai
saíndo pola porta. A súa man sangra, os devanadores secan, e o seu corpo termina por
ser un museo de prismas hexagonais, silentes, como todo. O frío chega antes a
montaña que ao formigón.
JOVEN GALLEGO
Finalista
Autor: Diego Parada Burés
Non é preciso lembrarlles todas as sensacións e evocacións do que, en definitiva, non
é senón unha impresión. Esta impresión, non obstante, insinúa maxestuosidade,
claridade e reivindicación. Non é poético, non, non é coma un pó lunar que contaxia
solemnidade e transmite pureza. Tampouco é, malia o que digan os máis puristas, un
raio de luz. Por suposto, non pecaría de simplista dicindo que é de esperanza. O meu
raio -concédanme tan exacerbada individualidade- prodúcese no medio dunha tormenta,
xera un pulso e a súa sempiterna e inevitábel victoria maniféstase ante os súbditos,
os cales sofren a insinuación de que algo de suma relevancia acontecerá. O son
ignorarémolo porque non merece a máis mínima atención e a súa calidade, de
cuantificala, padecería de expoñentes negativos.
A impresión prodúcese na
retina, teño entendido. Claro que isto, para min que me epitomizo coma humanista, é
o contexto. Para os actores, o escenario. Para de quen veño a falar, o terreo de
xogo. Este biótopo é un lugar inherentemente repleto de preocupacións e a flora e
fauna que alí viven teñen un xeito peculiar de se relacionaren. Non entrarei en
materia máis que para advertir: a súa cooperación é deficiente e o resultado é un
hábitat formado por unha comunidade miserenta e chea de tristura. Non cómpre dicir
que quen reflicte e absorbe este raio é o biótopo, a fauna do lugar. A min gústame
pensar, debe ser pola influencia natural da miña terra celta, que máis aló hai algo
que se ocupa de xulgar o que pasa en todos os recunchos do meu hábitat; se existise
aqueloutro espírito de xustiza omnipresente, condenaría impertérrito a aquel
raio.
Comentaba, antes de me entreter con deliberacións, senón filosóficas,
si sentidas e, agora que as leo, estimadas, que eu teño unha impresión. Segundo os
caprichosos números, que deciden como será o raio, eu terei unha ou outra impresión.
Sen embargo, coma a morte e, desexo, o sufraxio, a miña impresión é tamén universal.
Estes raios detestan os números e a súa exactitude. Cando lles mencionan as
matemáticas, rinse e choran. Rin porque saben que se esa ciencia se materializase
esta non podería pensar, reflexionar, e polo tanto compadécena e, co sufrimento que
lle ocasionou a mesma, rin. Pero tamén choran porque saben que o poder daquela
ciencia radica na crueldade, non das súas verbas, senón das súas variacións e
porcentaxes. Irrevente ante a ciencia, pois, dou por feito que o raio escoita.
Escoitar, escoita. Atender, atende. Actuar coma é debido? Nunca. Escoita e obra.
Atende á reacción e en base a esta leva a cabo magníficas modificacións conductuais.
E a derradeira ladaíña, a de actuar coma cómpre fica só nalgúns inhóspitos lares
que, á mantenta, non merecerán hoxe a nosa atención. Digo “á mantenta” dado que creo
que cómpre deixar de meditar e pasar a actuar. Mais na miña opinión, debemos actuar
no noso hábitat, influir no noso biótopo e logo, ao sumarmos pequenas accións
individuais, teremos mudado o mundo, o ecosistema, vaia. As matemáticas, deixaba
caer antes, son logo unha parte nuclear do raio debido a que determinan o seu
alcance e modelan a miña impresión. Outra vez máis, a mocidade, piar do biótopo,
absorbe este raio. Para ben ou para mal. De aí que a antano matemática racionalidade
sexa hogano a rídicula traslación á realidade, ao ecosistema, dun filme enmarcado no
drama perdido en carteleira.
A miña impresión varía segundo a miña distancia
do biótopo que absorbe o raio. Hai quen, e inclúome neste grupo, adolecendo de certa
perspectiva histórica, aínda fai discursos aludindo á solidariedade. En
contraposición á retórica, o certo é que a miña impresión dun raio que loce negativo
na miña comunidade é unha coitelada ou, sendo máis condescendentes e, por tanto,
menos visuais, coma un raio que se di de centro. Direi que aquel raio que mencionaba
é para min sintomático da nosa desgraza colectiva. En calquera caso, direi que a
cantidade de luz no ambiente tamén inflúe. É dicir, que se o meu hábitat e o meu
biótopo están ben, eu non serei tan pesimista en canto á miña impresión.
Si,
amigos e amigas, falo das cores. Esa é a miña impresión: a cor. O raio, a clase
política e as súas decisións. E o biótopo, a cidadanía. Dise que as cores son
subxectivas, e cos meus apuntamentos recentes non podo senón facer miñas, coma de
feito fago, esas verbas. Son subxectivas as impresións, en efecto, pero é obxectivo
o dano que ocasionan. Non ousen dicir a quen non pode comer que a súa é unha
impresión subxectiva. Si, efectivamente, para min a pobreza, a desigualdade ou a
intolerancia son cores. Porén, ao velas, só ves unha cousa: a
ignorancia.
Apuntamento: acotío os raios provocan incendios pero arde a
fauna, a flora, resumindo, o biótopo.
PREMIO DEL PÚBLICO
ADULTO
Autor: Víctor Garzón Machado
Por fin tenía tema. Estaba decidido. Hasta ese momento le había dado muchas vueltas
innecesarias. Evolución, genética, dinosaurios, … tenía que ser algo llamativo, pero
que controlase lo suficiente como para dar forma al relato y no cometer ningún error
garrafal. Original y de actualidad.
Tras la Cumbre del Clima en Madrid lo vi
cristalino: tendría que hablar del cambio climático. Un relato potente,
reivindicativo, que despertara conciencias, que abriera los ojos a los incrédulos y
reforzara a los devotos. De repente, ¡chas! una idea iluminó mi mente. Estaría
ambientado en el futuro, en un año lo suficientemente lejano como para mostrar las
consecuencias de la dejación humana y el inevitable abandono del planeta. 2050 sería
la fecha, un número redondo. El aderezo de ciencia ficción sazonaría con gusto el
texto y lo impregnaría de ese aire de añoranza de un tiempo pasado que nunca
volverá. Si tuviera que añadirle música, sin duda tendría que ser un fado.
La
gran idea me aceleraba el pulso y rápido me dispuse a consultar algunos datos.
Efectivamente, las temperaturas seguirían subiendo hasta aumentar en 2ºC la media
global en el año que había elegido. El escenario que han dibujado los expertos es
desalentador. Simplemente tendría que encontrar el argumento y el caos vendría
solo.
Ese mismo día comencé a escribir:
“Año 2050. Desde la ventana de
la nave…”
No, no, no. No podía empezar como una mala película de sábado por
la tarde. La historia debía tener ciencia ficción, pero no podía caer en el error de
empezarla con letras amarillas perdiéndose en un fondo negro galáctico. Algo más de
seriedad por favor.
“Brotaron lágrimas de impotencia, cuando volví mi rostro
y vi cómo dejaba el planeta atrás…”
Tampoco. Muy melancólico. El romanticismo
no es mi fuerte. Nuevo intento.
“En el cristal de la nave, vi mi rostro
superpuesto con el azul de la Tierra. La dejábamos ya miles de kilómetros atrás. Mi
casa, nuestro hogar, si todavía podíamos llamarlo así, nunca volveríamos a
verlo”.
Bravo, buen comienzo.
“Aquello era el resultado de nuestra
insensatez, de nuestro ego desmesurado. No lo vimos venir o, mejor dicho, no lo
quisimos ver.”
Fantástico. El planteamiento de un escenario
post-apocalíptico, con el protagonista escapando sin remedio podría enganchar al
lector y zarandear su conciencia. Ahora tocaría añadir hechos contrastados, al menos
advertidos por los especialistas. Continué…
“Los largos veranos habían
llegado a ser inevitablemente letales. Las temperaturas estivales en la India
superaban los 55ºC. Mientras la sequía había arrasado pueblos enteros, las
incesantes lluvias destruían las zonas de mayor latitud. Ya nos habíamos
acostumbrado a la llegada de 5 o 6 grandes tormentas al año en las regiones
tropicales, lo que había provocado el desplazamiento masivo de pueblos enteros a las
vastas extensiones de suelo descubierto en Groenlandia.
Los ecosistemas que no se
habían perdido por el aumento de temperatura lo estaban haciendo por los frecuentes
incendios, como en el Mediterráneo o por la sobreexplotación para el cultivo, como
en la antigua franja de tundra del norte. El maíz, el trigo y el arroz se habían
convertido en los últimos 10 años en recursos muy escasos y excesivamente caros.
Comía a diario quien tenía un terreno para cultivar durante los tres meses
favorables. Sin islas, sin glaciares, sin bosques. Habíamos dejado de preocuparnos
por la alarmante pérdida de especies para ocuparnos exclusivamente de una cosa:
nuestra propia supervivencia”.
Por un momento dudé. Tal vez me había pasado.
Demasiado pesimista. No es mi estilo. Pero pronto cambié de opinión y
seguí...
“Alienados, sin pensamiento crítico y sin fondo cultural ni moral,
habíamos confiado nuestro destino en un grupo de representantes políticos cada vez
más distanciados del pueblo. Nos creímos autosuficientes, con capacidad de reacción,
con la situación controlada”.
Fue esta última frase la que resonó en mi
cabeza una y otra vez, el pasado 14 de marzo. “…con la situación controlada”. Aquel
sábado, alarmado por lo que veía en las noticias, rompí el borrador de mi relato.
Había perdido todo sentido.
Hoy, casi tres meses después y con decenas de
miles de muertos, no puedo hablar de otra cosa en mi relato que de profunda tristeza
por lo que estamos viviendo. Sirva el mismo como homenaje a todas esas personas que
ya no están y a las que estando, se han dejado la piel para evitar una situación
peor.
De mi anterior relato sólo puedo dejar la frase final: “Nos creímos
autosuficientes, con capacidad de reacción, con la situación controlada”. Ahora
queda esperar a que la Ciencia nos inspire.
JOVEN
Autor: Juan Miguel Guerrero Piña
Ya falta poco para llegar. El coche se aparca cerca de la puerta y entro en el
laboratorio. Sonrío al verle, no sé si él sonríe. Lo he atado. Sí, me ha invadido el
pánico y no me ha quedado otra. Noto esa sensación escalofriante que recorre mi
cuerpo cuando lo veo, bueno, cuando me veo. Walter, tiene mi mismo pelo rubio, tiene
mis mismas manos, sus expresiones son iguales a las mías, es un clon perfecto,
quizás la única diferencia es una cicatriz que tiene en la barbilla que yo en cambio
no tengo.
Fue hace unos diez años cuando comencé a crear a Walter en unos
momentos difíciles para mí. Lo primero fue secuenciar mi ADN para poder trabajar
sobre él y creé un cuerpo de mi mismo aspecto sin la necesidad de una fecundación.
Para ello creé un “cigoto-madre” que creció de forma acelerada gracias a un
envejecimiento celular controlado. Luego, lo más difícil fue volcar todos mis
recuerdos y personalidad en un cuerpo vacío. Los transferí mediante el implante de
un neuro-enlace en su cerebro, una labor complicada que en esta ocasión parecía
haber resultado. Vuelvo a comprobar que todas sus funciones vitales están correctas;
luego reviso que está bien atado y me voy.
Estoy a punto de tomar el ascensor
y recuerdo que me he dejado mi portátil. Vuelvo al laboratorio, pero, ¿dónde está
Walter? Mi pulso se acelera. Lo descubro cuando recibo un golpe por la espalda.
Caigo al suelo y lo veo escapar. Intento abrir la puerta, pero compartimos el mismo
patrón biométrico y la ha bloqueado por fuera.
Me levanto, me duele la
cabeza, pero tengo que salir cuanto antes, a saber qué es capaz de hacer. Intento
comunicarme con mi mujer, no responde. Me es inevitable pensar en todo lo que me ha
llevado hasta aquí. Quizás es difícil de entender, pero la soledad que sentía antes
de conocerla y mi obsesión por la genética me impulsaron a la creación de clones.
Pronto podría traer a la vida a mis padres o a mi hermana y podría disfrutar de
ellos. Sigo buscando alguna abertura… ¡bingo! He encontrado un antiguo conducto de
aire acondicionado situado encima de la estantería. Quito los tornillos y entro.
Avanzo hasta ver de nuevo la luz. Empujo la rejilla para salir demasiado fuerte. Me
caigo al suelo y me veo rodeado de oficinistas que trabajan en el más puro
silencio.
—Disculpad, ya me voy.
Salgo corriendo hasta mi casa, se ha
llevado mi vehículo. Menos mal que está cerca.
Llego muy cansado. Entro en
casa, pero dentro no hay nadie. Walter se ha llevado a mi mujer y a mi hijo. Le digo
a mi asistente que me diga la localización de mi coche. Se dirigen a las afueras.
Pido un vehículo y en pocos minutos aparece frente a mí un coche autónomo sin
conductor.
Necesito llegar hasta ellos. Sigo las indicaciones que mi
asistente virtual proyecta en mi retina. Perfecto, se han parado.
Estoy muy
cerca, los veo, han decidido parar en un bosque. Walter me acaba de ver, salgo
corriendo hacia ellos, pero huyen de mí. Martha, mi mujer, se gira y me ve. Se
asombra al verme tanto, que se tropieza sobre una piedra. Walter y yo corremos hacia
ella, los dos estamos cara a cara. Martha se ha incorporado, tiene una piedra en la
mano.
—¿Cuál de los dos es mi marido?
—Amor, soy Tom. Sé que me crees.
Hemos pasado la vida juntos.—digo con calma.
Martha está mirando a Walter,
suspira y lanza la piedra. Caigo al suelo y todo se vuelve negro.
15 DÍAS
ANTES
—Creo que lo he conseguido — dijo Tom con entusiasmo — . Esta versión
no tiene fallos… bueno, le falta mi cicatriz de la barbilla. Es lógico porque él no
se cayó montando en bici. Lo he dejado tumbado en la camilla hasta que abra los
ojos.
Martha lo escuchaba sonriente.
Una semana después, tal y como él
esperaba, el clon abrió los ojos. Los dos se miraron, Tom no había dormido en toda
la noche para ver sus ojos que hasta ahora habían estado cerrados. Los abrió y sin
esperarlo le dio un golpe, que lo dejó inconsciente. Cuando despertó, su clon, se
había ido y lo había dejado amordazado en el laboratorio. Le estaba robando su
vida.
Unos días después, Tom le tendió la trampa a Walter cuando volvió para
recoger su portátil y corrió a su casa para salvar a su familia del clon que le
estaba suplantando la identidad.
Walter los encontró cuando huían en el
bosque, Martha sabía cuál de los dos era el verdadero. Había reconocido a su marido
por la cicatriz. Por eso le lanzó la piedra al impostor.
2019
PREMIO DEL JURADO
ADULTO CASTELLANO
Con una sucesión atolondrada de golpes de maza, el lacayo anuncia la llegada del matemático Karl Con una sucesión atolondrada de golpes de maza, el lacayo anuncia la llegada del matemático Karl Krakauer al baile de gala. Aunque su nombre pueda serles desconocido, podría afirmarse que es el protagonista absoluto de la jornada; el hombre más admirado y envidiado del mundo científico, pues acaba de recibir de manos del rey el más prestigioso galardón internacional en el campo de la investigación sobre probabilidades estadísticas.
Desde lo alto de la escalinata de mármol blanco que preside el Salón de Honor, los corrillos de ilustres asistentes y algunas parejas que ya han comenzado a danzar al ritmo de los primeros compases de la orquesta parecen figuritas de porcelana en la inmensidad prendida deluz, cristal y espejo. El recién llegado se recoloca majestuoso los faldones del frac, pasea la vista orgulloso de derecha a izquierda con los ojos entrecerrados de puro triunfo e inicia el descenso sin pararse a pensar con qué pie va a dar el primer paso y, lo más relevante, que seguramente nadie ha verificado si la nueva criada ha ajustado bien la alfombra bajo los rieles dorados. Y esa bien podría señalarse como la variable más importante dejada al azar.
El tropezón va acompañado de un golpe seco de tacón que apenas atrae la atención de algunos presentes. El bueno de Karl manotea en el aire al tiempo que envía una señal visual de socorro a dos damas que ahogan un ¡oh! no pronunciado. Por un momento diríase que va a ser capaz de recobrar el equilibrio trazando un quiebro de rodillas con salto lateral estabilizador, pero finalmente cede su posición derrotada, cae ovillado y empieza a rodar escalones abajo. Su propio zapato derecho, liberado, le va precediendo con refinados pasos de claqué.
Wilhem Bauer, Matthias Berlepsch y Franz Tausch, furibundos rivales en la carrera por el premio, no pueden evitar murmurar cálculos sobre el gradiente zodiacal de la escalera, la velocidad de precipitación en relación con la edad y la calvicie del sujeto, y el precio que un caballero pagaría por esas ligas para sujetar calcetines que dejan a la vista las velludas canillas del desafortunado científico. Mientras, el cuerpo orondo prosigue su descenso, adoptando posturas y ademanes cada vez más grotescos, como un saltimbanqui de circo de pulgas. El monóculo sale despedido y compite en fulgor con las lágrimas de la inmensa araña que ilumina el vestíbulo. En este punto, varias señoras ya no pueden esconder su rubor tras los abanicos, incluso podría pensarse que también algunas risitas, pero manteniendo la compostura mientras los caballeros las miran con reprobación y se atusan las guías del bigote.
El pobre Krakauer sigue resoplando, manoteando, pataleando; siempre en dirección descendente como proponen todas las leyes físicas. En una de las numerosas volteretas se abren las costuras de los pantalones y salen a relucir unos calzones blancos a manera de bandera de rendición, pero sin esperanza de que se conceda ninguna tregua. Los espectadores que se han ganado el mejor puesto al pie de la escalera a base de codazos estallan por fin sin cortapisas, con una risa franca que propaga por las filas traseras un sentimiento de desinhibición comunitaria. Unos cuantos escalones más abajo asoman por fin las esperadas nalgas, sonrosadas como las de un bebé. Los próceres y augustos representantes del reino tienen que sujetarse los riñones para no desternillarse y sus esposas se carcajean dándose palmadas en los muslos como vulgares pescaderas. No hay ni uno que no tenga la cara congestionada o los ojos de pez, y de las bocas se escapan gotitas de saliva voladoras.
Cuando el premiado llega finalmente al pie de la escalinata, descabalado como un pelele, está perfectamente muerto. Difunto, cadáver, fiambre. Ha quedado tendido con los hombros y la cabeza reposando sobre el último de los escalones, los labios abiertos en eterna sorpresa y la pajarita a punto de echar el vuelo. Crece en oleadas el silencio a su alrededor; los músicos interrumpen la alegre polka con la que amenizaban la escena y le contemplan consternados. Los que reían a mandíbula batiente improvisan ahora panegíricos y alabanzas. A modo de postrero homenaje, la Academia propone un debate sobre la fórmula —que recibirá el nombre de Principio de Krakauer— que permitirá calcular en qué preciso peldaño la cosa dejó de tener maldita gracia.
Finalista
Autor: Julia Torres Rivera
Introducción
El día que comencé a preparar el experimento era martes. Estábamos a finales de septiembre pero todavía hacía calor. En aquella ciudad no se conocía el invierno hasta casi acabado el año, pero yo todavía no habría de saberlo. El ritmo de la cosas, como un preludio de lo que posteriormente sería mi vida, avanzaba costosamente, a duras penas bajo el sol abrasador. Me habían dicho, así por encima, aquel martes a primera hora, que me iba a dedicar a purificar una proteína de la ruta de transporte de los complejos antena en los cloroplastos.Almudena, ¿no? Me preguntó él, Alberto, que todavía era una cara extraña en un mar de rostros nuevos. No era mucho mayor que yo, pero me miraba como si el departamento de biología molecular fuera un reino del que él poseyera las llaves. Tenemos muy buenas referencias tuyas, estamos deseando tenerte en el departamento.
Métodos y materiales
Puse a incubar las placas a treinta grados. Me repetí a mí misma mentalmente el orden de todo lo que había echado, por si acaso. Almudena de verdad, me decía siempre, a estas alturas...Recordaba perfectamente los primeros días. Trabajando en silencio, siempre mirando desde lejos cómo funcionaba aquello que no había usado antes. Me gustaba imaginar el momento en el que sabría qué trucos podía hacer para facilitarme a mí misma el trabajo en ellaboratorio. Soñaba con ser yo la que le dijera a algún alumno en prácticas que dos horas eran suficientes aunque en el protocolo pusiera tres, que podía echar esto o aquello en un orden u otro. Sin embargo, parecía encontrarme a años luz de ese día. Me mareaban aún cosas que debería haber sabido hacer después de cuatro años de carrera. Y pensaba, pensaba muchas horas en mis compañeras, en que Amparo llevaba ya dos meses de baja y en que Alberto comentaba, siempre en ese grupo pequeño de quienes se rodeaba, bajito, que ya se le había ido a la pobre todo a la mierda.
Resultados
Tenía treinta y dos años el día en el que me presenté a media mañana en su despacho. Había meditado tanto lo que iba a decir, cómo iba a decirlo y aún así, se me escaparon las palabras de la boca sin que pudiera detenerlas, para que acabasen flotando en el aire, alrededor de ambos, entre los dos, solidificando una verdad que unos meses más tarde acabaría cayendo sobre mis hombros. Estoy embarazada. Me dio la enhorabuena, por supuesto, porque uno nunca espera que un embarazo vaya a ser motivo de desagrado, de pena, de decepción. Tenía que poner buena cara y hacer como que no era un imprevisto incómodo. Pero después del abrazo, cuando las palabras que había dicho se disolvieron definitivamente en el aire y a él no le quedaron ganas de seguir sonriendo, me miró a los ojos como si pretendiera encontrar dentro a una Almudena distinta. ¿Tú estás segura de esto? Le dije que llevaba posponiendo el embarazo unos años. Joder, Almudena, que estás a punto de publicar, que por fin están saliendo las cosas.La niña tenía que haber nacido un doce de marzo. En mi mente, como siempre, repasé todo lo que tendría que haber ido bien, todo lo que podía ir mal. A estas alturas, Almudena... Lloré durante tres días seguidos, como si mis ojos se hubieran vuelto líquidos para siempre. Después de eso, desestructuradas las formas, los límites de mi vida, no me quedó más remedio que continuar con el orden impuesto para las cosas, y volví al laboratorio sin que hubiese llegado todavía la primavera.
Discusión
Cuando era pequeña no soñaba con nada en especial. Cada díacambiaba de
idea como si el futuro tuviera varias páginas y yo pudiera habitar en todas
ellas, cambiando de personaje a mi antojo, sin consolidarme nunca en uno de
ellos. Me preguntaban qué quería ser de mayor y a todo me decían que estaba
bien. Siempre estaba bien.A veces pienso en esa época, en lo capaz que me sentía de
rellenar como quisiera ese hueco en la línea del tiempo que iba a ser mi vida,
y todavía me pregunto cómo es posible que cupiese tanta ambición en un solo
cuerpo. Hoy, abrazada a la ciencia como a una madre en la que me
refugio, llorándole la pena que aún me atormenta, puedo escuchar su voz
arropándome, y me consuela saber que es capaz de silenciar lo demás, el ruido
del mundo, que gracias a ella puedo existir en todas las páginas que quiera
JOVEN CASTELLANO
Autor: Daria Daniela Gómez Orozco
"Souvenir d’un lieu cher, Mélodie. Opus. 42 para violín y piano, de Piotr Chaikovsky…"
No, no había prestado atención a la pieza. Se dijo así mismo que los programas de
radio deberían dejar la música correr, sin decir cómo se llaman las melodías.
Esperaba que la voz siguiese hablando pero el ruido comenzó a comerse todo,
hasta que las notas se perdieron en un molesto murmullo inaudible y su madre
apagó la radio. La señal se había perdido.
Quiso pasar todo el trayecto
recostado, para no ver el paisaje. Imaginaba que al llegar habría un riachuelo,
un bosque frondoso, un campo lleno de flores y mil cosas más que le parecieran
adecuarse a “fuera de la ciudad”. Al escuchar que habían llegado, se incorporó
rápidamente para mirar por la ventanilla, y grande fue su descontento al ver
únicamente un valle seco con vegetación poco amistosa y una montaña no muy
empinada.
— La camioneta no subirá—dijo la madre—, habrá que
dejarla.Caminaremos.
— ¿Qué tanto?
Ella no respondió. Bajó del vehículo
tomando una mochila y emprendió la marcha sin esperarlo.Anduvieron por dos o tres
horas en el calor abrasador. Subieron, bajaron, saltaron una reja y al fin
divisaron lo que buscaban: un instrumento gigantesco compuesto de varias antenas que
gruñían con el pasar del viento, un sitio marcado por el olvido. A ella se le
iluminó el rostro, él no sabía qué pensar.
—Manuel, te presento un
radiotelescopio— dijo antes de correr a un edificio un poco más al fondo.
Él
caminó lentamente, pasando embobado entre las antenas. Con los ojos en el cielo notó
que se hacía de noche y apresuró el paso.
— ¿Mamá?—Gritó con un pie dentro
del edificio — Mamá, ¿dónde estás?— ¡Aquí!
Sin saber dónde era “aquí”, penetró
las sombrías instalaciones siguiendo el único pasillo hasta dar con ella, con
su figura pequeña, con su gesto cansado, con su mirada imponente.
—Enciende la
linterna, está en… Olvídalo, ya lo encontré — Ella apretó un interruptor y todo
se iluminó— Dime, ¿por qué tan callado, Manuel?
—Por nada. ¿Ya puedo saber
qué hacemos aquí?—Sucede que… Vamos hacia las máquinas primero.
En los
ordenadores había carpetas y carpetas de información; siglas ininteligibles,
gráficos e imágenes por doquier. Para ella todo tenía sentido. Se sentaron en
las viejas sillas de la sala para observar mejor.
—Mira todo eso. Es sólo
una muestra del trabajo de años que realizamos aquí, la mayoría está en discos
duros que tomaremos antes de irnos, a eso venimos. Nada de esto parece importar ya,
pero en realidad creo que es de las cosas más hermosas que existen, no me
quiero poner sentimental ni nada, es sólo que pienso… ¿Por qué lo dejamos
todo?— ¿Qué dejaron?, ¿qué hacías? —Su mirada inquisitiva sugirió interés, y ella se
moría por contestar.—Las antenas de afuera captaban señales de radio, era una
forma de ver objetos que los telescopios normales no podían captar. Aquí
era el centro de operaciones, convertíamos esa información en verdaderas
fotografías, bellísimas, pero ya ves que todo se acaba siempre. Llegó un momento en
el que dejó de haber financiamiento, a nadie le importaban los malditos
cuásares, los inútiles agujeros negros que observábamos… No sirven de nada,
supuestamente. Aún recuerdo ese discurso de los jefes de gobierno “Los países
de primer mundo no invierten en tonterías, ¡ese no es el futuro! No podemos
darle dinero a los que tienen la cabeza en la luna, o dígame alguno de ustedes, ¿de
qué les sirven sus onditas de radio?, ¿eh?” y se rieron, Manuel, se
rieron.
Se miraron en mutismo, pensando quizá que hacían mal en estar ahí.
Temerosa del silencio, la madre tomó el ratón de uno de los ordenadores y
reprodujo un archivo. De unas bocinas salió una melodía conocida, al final una
voz dijo “Souvenir d’un lieu cher, Mélodie. Opus. 42 para violín y piano,
de Piotr Chaikovsky…”
—Mamá—Dime
Abrieron juntos una gran puerta, dentro
había montones de cajas.
— La radio, las estaciones, ¿qué no usan ondas de
radio?—Sí, así se transmiten los programas que escuchas.
En las cajas había
discos duros, tomaron 20, metieron algunos en la
mochila, los otros los
cargaron.
—Entonces sí sirven para algo.Salieron con el aire melancólico, dejando
sonar una y otra vez la misma melodía. Miraron el edificio, las antenas, el
cielo nocturno una última vez.
—Sí sirven, claro que sirven. Debes saber que son
el arte y la ciencia lo que nos hace humanos, aquellos que censuran ambos
tienen miedo de su humanidad.
— ¿Por qué nos llevamos esto?— ¿Por qué no?— Dijo
ella. Y él sintió esperanza, aunque no hubiese ningún
radiotelescopio funcionando en la tierra, nadie que lo comprendiera.
En la
camioneta, de regreso, la radio dijo “Souvenir d’un lieu cher, Mélodie. Opus. 42
para violín y piano, de Piotr Chaikovsky…"
Finalista
Autor: Rubén Gil Alonso
Nadia, integrante de la familia Sodio, cuyo emblema es Na, es muy positiva, siempre está contenta. Por ejemplo, si pierde algo se alegra porque alguien lo habrá encontrado y está segura de que le dará un buen uso.
Un día iba paseando por la calle y se encontró a un chico del que nada más verle se enamoró. Le preguntó a su amigo Hugo, que era miembro de la familia Hidrógeno, con el que se llevaba muy bien porque cuando se juntaban surgía una química especial llamada Hidruro de Sodio.
Hugo le dijo que ese chico iba con él al colegio y que se llamaba Clars, que era miembro de la familia Cloro, cuyo emblema es Cl y era muy negativo, por ejemplo, antes de hacer un examen ya estaba llorando porque decía que le iba a salir muy mal.
Hugo le dio su número de teléfono y ella le llamó.Estuvieron hablando un tiempo por Whatsapp porque Clars no quería quedar con ella porque al ser tan negativo pensó que a ella no le iba a gustar, así que Nadia tuvo que insistir para que accediera para que se conocieran en persona.
En cuanto se encontraron se enamoraron porque eran la unión perfecta: ella con su lado positivo y él con su lado negativo, acababan siendo neutros, a eso lo llamaban Compuesto iónico, aunque ellos preferían que les llamaran SAL
ADULTO CATALÁN
Autor: Josep Casals Arbós
Encara era negra nit quan l’autoconduït m’ha portat primerament pel camí de terra, després pels revolts de la carretera comarcal i a continuació per les rectes interminables de l’estatal. Ha estat allí a la plana que m’he adonat que anava sol: cap altre vehicle al costat, ni al davant, ni al darrere; cap punt a la pantalla del radar. Cap dron controlava les cruïlles. Poc més tard, quan la resplendor de l’alba retallava la silueta de l’immens complex petroquímic abandonat, la sensació d’estranya solitud ja era inquietant.Al principi era normal no trobar ningú perquè l’alta muntanya està poc habitada i era d’hora. Però a mesura que avances per l’estatal, la quantitat de vehicles que hi circulen s’incrementa progressivament, de la mateixa manera que el riu principal acreix en rebre l’aigua dels afluents. Instintivament he buscat una explicació: avui era primer d’any, la gent havia sortit de revetlla, es llevaria tard. No com jo, que no havia celebrat l’arribada del nou any perquè no m’agrada fer-ho i, com cada dia, m’havia llevat abans que sortís el sol. I aquesta matinada, en lloc de posar-me a treballar amb la novel•la com de costum, havia decidit d’anar a veure la mare. Ara ella s’està en una comuna assistida força lluny del refugi on visc sol i desconnectat del món, com els antics anacoretes.
Crec que la inesperada sensació de ser l’únic usuari de tota una carretera estatal ha afectat la velocitat de reacció del meu cervell. He trigat una bona estona a pensar que al canal permanent dirien si passava alguna cosa. Quan he atansat el dit índex al rectangle de l’holograma, però, només han aparegut puntets blancs parpellejants, i l’àudio tan sols emetia una remor sorda i monòtona. També he comprovat que no hi havia accés a cap xarxa de comunicació personal. M’he regirat inquiet al seient, he posat l’esquena més recta, he tivat el coll.El sol despuntava per sobre dels turons del prelitoral. D’acord amb el programa de navegació, l’autoconduït ha enfilat el primer desviament per entrar a l’autopista magnètica. Ningú no s’esperava al control d’accés. El cotxe ha avançat a poc a poc fins a situar-se sobre una de les plataformes de connexió i tot seguit, fent una essa suau, ens hem integrat al flux electromagnètic de l’autopista.A aquella hora preveia veure centenars de vehicles al meu voltant, avançant exactament a la mateixa velocitat que el meu, conformant entre tots un corrent com el d’un riu ample i cabalós. Però seguia anant sol. M’he adonat que suava. He passat un dit entre el coll i la camisa per deixar circular l’aire. El cel també es veia estrany. Tan blau, tan llis, sense les habituals traces dels aerobusos.
El sol m’enlluernava.Tranquil•litza’t, relaxa’t, em repetia, i respirava fondo. M’he plantejatque potser havia quedat sol al món. I també m’he preguntat què havia de fer. Seguir com si res no passés? Aturar-me en una àrea de descans i esperar? (a què?) Fer mitja volta i tornar al refugi de la muntanya? En passar per sobre d’una ciutat, ara no en recordo el nom, he pogut veure carrers amb vehicles ben aparcats però cap persona, res viu, ni tan sols un robot. Els semàfors, però, funcionaven i creaven una aparença de tranquil•la normalitat. El món seguia rutllant en absència dels seus habitants. Bé, de tots excepte jo. Potser m’havien deixat de testimoni?Al cap d’uns quilòmetres, he percebut la reverberació característicaamb la qual el Govern avisa de la cloenda dels exercicis col•lectius universals. Encara pensava que jo no era conscient de que se n’hagués convocat cap, d’exercici col•lectiu, quan he vist que s’atansaven tres vehicles en sentit contrari. En creuar-nos, he observat que es tractava de dos cotxes semblants al meu i d’un altre més gran amb l’anagrama ben visible d’una coneguda empresa que fabrica de matalassos d’inducció. A l’interior dels autoconduïts hi havia persones que conversaven animadament; alguns menjaven i bevien. L’home dels matalassos atenia una holotrucada. M’he apressat a connectar el canal permanent.
Ara sí que funcionava! He estat a temps de presenciar com el President agraïa la participació al simulacre. Pel que han explicat a continuació, he deduït que s’havia assajat la resposta a un hipotètic atac neurològic de nivell 5 a través de les ones. D’acord amb les instruccions que s’havien divulgat amb profusió, tothom s’havia confinat als habitacles, i totes les freqüències dels sistemes de comunicació havien estat inhibides. Han mostrat imatges d’avingudes desertes, de carreteres sense trànsit, d’escoles tancades. Més tard, una locutora ha comentat que els sensors del satèl•lit de vigilància havien detectat un humà que no havia participat. Ara que surto de l’autopista veig un cotxe de la policia que, travesser, barra el pas
Finalista
Autor: Sergi Sampere Navarro
-Per què plores, Tània?-Mira’m, mare! No sóc perfecta. Tinc pigues per tot el cos, i
a classe se’n riuen de les meves ulleres.
-I què vols fer, filla?, la nostra
imperfecció ens fa humanes.
-Però a mi m’agradaria ser perfecta. Com un
robot.
-No diguis això, Tània. Les persones podem sentir, estimar, emocionar-nos
fins a plorar... Els robots no poden plorar, com fas tu ara.
-Si fos una
robot seria molt forta i no ploraria mai.
-Plora qui pren mal, però també plora
qui té el cor ple d’alegria.
Els primers rajos de sol desperten la metròpoli. Una gràcil figura femenina deambula, sense rumb, fins a aturar-se enfront d’un petit bassal d’aigua adormida, acumulada en el transcurs de la nit per la pluja artificial forçada pels Dominants, com a atenuant dels gasos fluorats. L’esplèndida criatura s’ajup el suficient per a reflectir-se. En emmirallar-se amb el líquid, una immensa llàgrima, d’un límpid absolut i brillant, cau del seu preciós i precís ull; i darrere d’aquesta primera es precipiten moltes més, col•lapsant el cristal•lí, i esdevenint per uns instants que la precisió que caracteritza l’estàndard de la seva biomecànica ocular quedi del tot ennuvolada per unes emocions del tot humanes, sense rastre de la forçada empremta de l’evolució artificial. De sobte, una llum hostil la il•lumina de dalt a baix per concentrar-se en el seu rostre.-Què fas? –li pregunta una agent uniformada amb els colors de la Tercera Força, duent sobre el pit esquerra la llegenda “Detecció d’obsolescència”.
-Ploro –contesta ella, mentre amb una ma s’eixuga les llàgrimes, i amb l’altra es
defensa de la llanterna de punt quàntic que l’atordeix.
-Plores? No estàs
programada per sentir emocions. Ets una modificada, i examinant la teva
perfecció deus estar propera al nivell Omega. A més, els teus ulls són
sintètics.
Les autoritats permetien dues modificacions biomèdiques voluntàries
per persona cada tres anys. Les prescrites pel tribunals mèdics estaven
exemptes, així com la cirurgia estètica, força generalitzada. La població,
embriagada per la utòpica promesa de la perfecció per part de les
grans corporacions, col•lapsava les llistes d’espera per fer- se millores de
tot tipus, com implants al còrtex cerebral per a l’augment de la capacitat
intel•lectual i de la memòria, així com la supressió dels sentiments de por,
vergonya o dolor; articulacions i òrgans bioimpresos en 3D d’una força i
rendiment sobrenatural; i la cirereta del pastís, el darrer esglaó de tots, el canvi
de consciència, d’humana a biònica.
-No ho necessites, filla. Mira’t al
mirall. Has crescut per convertir-te en una noia preciosa...
El primer que es va canviar la Tània van ser els ulls; uns preciosos i grossos ulls blaus turquesa amb l’iris de darrera generació eren força llaminers per defugir-los. Aprofitant la intervenció quirúrgica també es va eliminar, amb tècnica genètica irreversible, totes les pigues de la cara i de la resta del cos. Va perdre aquella mirada innocent que enamorava a la seva mare, i sense la diferenciació de les pigues, començà a fer el pas. Cada tres anys dues millores més: cap i coll, cabell i pell, ulls, extremitats, òrgans... Prop de la trentena, poc quedava ja d’aquella nena pigada d'ulls petits color avellana. Com més millorava més s’obsessionava amb la perfecció.
La societat s’havia fos en una escalada de consumisme tecnològic, on les grans
corporacions havien arribat al poder a base d’artifici, acompanyat d’enginyeria
biomèdica i mecatrònica “low-cost”. Quan la Tercera Força va arribar al poder,
milions de joves van creure que la cultura del perfeccionament i el culte a la
precisió encaixava en aquella incompresa generació.
Amb el darrer canvi, la Tània
va desenvolupar un pensament biònic impressionant, tant com per a plantejar-se
si el camí que havia seguit era el correcte.
De manera òbvia, l’obsolescència
programada no podia desaparèixer dins d’aquesta escalada tecnològica. Sense
dependre del petroli, esgotat feia temps, el cultiu de mineral sintètic ho
era tot. Però allò que es manufactura pol•lueix, i també es modifica a voluntat
del fabricant: fallides multiorgàniques, còrtexs cerebrals socarrimats, pèrdua
sobtada de mobilitat... Aquella desmesurada cobdícia va ser la gota que va
vessar-ho tot, amb l’aparició d’una sèrie de mutacions genètiques que ferien de
mort els fills dels optimitzats. En una espiral d’obsolescència i mutació,
l’ésser humà s’apropava a l’extinció, i ni els governants, autoproclamats
Dominants, es permetien esquivar-la.
-Deus començar a fallar. Les llàgrimes són una fuita dels circuits. Els biònics
falleu per aquí. Et portaré a control de ginoides relinquides.Llàstima. Ets tan
perfecta. Tard o d’hora a tothom se’ns avaria alguna cosa...
La Tània, amb un
immens somriure s’apropà a l’agent, regalant-li les seves darreres paraules,
abans d’adormir-se per sempre més.
-Mira’m! Ploro d’emoció. M’ha aparegut
una piga a la galta.
La Tània sentia que aquella diminuta imperfecció la feia humana de nou, i inconscientment obria una minsa però tangible esquerda d’esperança a l’espècie.
JOVEN CATALÁN
Autor: Judit Avilés Ponce
Has pensat mai en el moment en què mors? El que passarà després d'aquest? Bé, et puc assegurar que he pensat molt en això, i la conclusió a la qual he arribat és que no m'importa. No és com si tingués més opcions. Quan cada dia ets conscient de tots els perills que t'envolten, només pots viure la teva vida en un pànic constant o sense preocupar-te en absolut.
Visc amb una condició estranya que no crec que ningú més tingui. Qualsevol cosa que em passi, sigui aquí o en una altra línia temporal, ho puc sentir. El meu altre jo rep un cop de puny per una lluita que jo acabo d'evitar? Sento tot el dolor que causa (bastant). El meu altre jo mor perquè creua la carretera amb el semàfor encara vermell quan jo acabo de decidir que no? Bé, jo sento tot el dolor. Per descomptat, no m'afecta físicament. Però, sabeu que difícil és mantenir una cara normal quan un sent com s'està morint?
Tot i això, per als que estan perduts amb les línies temporals, ho explicaré. Alguna vegada heu sentit parlar del gat de Schrödinger? No? És clar que no. Bé, el que passa és que Schrödinger no tenia molt a fer, i llavors va dir: "Per què no poso al meu gat dins d'una caixa tancada amb un mecanisme radioactiu que té un 50% de probabilitat de matar-lo i un 50% de no fer-ho?" Gran idea, oi? I a partir d'aquest pensament va deduir una cosa. "Mentre que no obrim la caixa, el gat està mort i viu al mateix temps".
Això és el que s'anomena superposició, on ocorren dues coses diferents al mateix temps. I és el que em passa a mi. Moro i visc al mateix temps. Em donen un cop de puny i m'alluno il·lès simultàniament. Per descomptat, quan obriu la capsa, o, en el meu cas, quan algú em veu, s'atura, i les línies de temps es converteixen en dues. Cada vegada que faig alguna cosa, pateixo les conseqüències de no fer-ho, i a l'inrevés.
Però també té un bon aspecte! O, com a mínim, n'he trobat un. Saber el que passarà amb antelació a causa de sentir les conseqüències, em permet salvar a altres persones de sentir-les també. Continuem amb l'exemple del semàfor vermell. Al meu món, on no m'atropella un cotxe, veig com una altra persona es dirigeix al mateix destí que hauria tingut jo. Així que, per descomptat, els paro, salvant-los. No espero que em donin les gràcies, més aviat em renyen per la molèstia. Però sempre sento la felicitat de salvar una vida.
Té també la part dolenta. Igual que la vegada en què vaig ser rebutjat per una noia, mentre estava en una altra línia temporal, vaig ser besat per ella. És un fàstic saber que estàs en el costat dolent, per si us ho preguntàveu.
Ara estic atrapat en, possiblement, el pitjor escenari que he presenciat mai. Estic a les portes de la mort, i de veritat aquesta vegada. Un pensaria que haver mort abans et prepara per exactament això, però no. Una cosa és sentir-ho, però una altra és saber-ho. Veure com s'acabarà si no fas res, però no ser capaç de fer cap diferència.
Però quina és la situació? Bé, és clar que havia d'intentar salvar una noia de caure d'una alçada de quatre plantes, i ni tan sols pregunteu- me com vaig arribar allà. La cosa és que ara estic atrapat a la vora penjant d'una mà d'una mort segura.
Ara venen tots els "i si". "I si fos prou fort per pujar?" "I si hagués arribat més aviat?". Per a mi, són realitats. Amb cadascun puc veure un final diferent, un, quan no caic. Realment és un fàstic estar en el costat dolent, eh?
Veig que si només hagués aguantat una mica més, potser podria haver estat salvat.
Però no ho faig. I llavors, l'únic que veig és la foscor.
Sempre vaig
pensar que morir seria diferent. Que sentiria dolor. Que aniria a algun lloc. Pot
ser que tot acabaria. Però definitivament mai vaig pensar en això. Ara puc
veure a totes les altres meves versions. Tots els altres jo que van morir també
han vist això? Com tots estem vius i morts al mateix temps? Fins que un dia,
algú ens noti, i finalment ens dirà què som. Era estrany, però bell d'una altra
manera
....
Per descomptat, l'univers no em deixarà descansar.
Una llum, i aquí estic de nou. Sembla que estava en coma. Explicaria molt. Però ara que no estic mort, què se suposa que he de fer?Suposo que hauré de tornar a ignorar-ho tot. Però, veig l'habitació buida que hi ha davant meu, i crec que potser, faré alguns amics al llarg del camí aquesta vegada.
Finalista
Autor: Maria Martín
L’home que m’ha estat atenent durant els últims 6 mesos m’atansa el formulari que canviarà la meva vida per sempre; dins hi ha el meu futur, la meva descendència.Fa un mes que vaig complir els 38 i des de fa més de 10 anys que tenia el desig de ser mare, però la ciència i la societat només feien que apartar-me del meu projecte. M’havia recorregut mig país, fins i tot vaig viatjar dos cops a l’estranger sense sort. L’edat mínima per ser mare eren els 38 i hi havia una proposta des de govern de canviar-ho, ja que en els últims anys la natalitat havia disminuït considerablement i la gent que volia tenir fills ho feia a partir dels 45.Però, per fi, ho tenia davant dels meus ulls. El meu marit em dona la mà i me l’agafa amb força. La vista se m’ennuvola i decideixo desviar- la. Mentre, de fons, sento la veu del doctor, però per molt que intento entendre les seves paraules, la felicitat em desborda i no hi trobo cap significat aparent. Ens dedica un somriure i tot seguit ens diu:- Us deixo 15 minuts perquè? que decidiu com és el/la nen/a.
Quan es tanca la porta, ens fonem en una abraçada. Després d’eixugar-nos les llàgrimes, obrim el dossier que ens han ofert. Laprimera pregunta és si volem nen o nena. La mirada és de complicitat i marquem amb una X la casella de nena.Ens vam conèixer quan jo tenia 18 anys i ell 22; des del primer moment vam tenir una connexió especial i a l’any de sortir ja vam comprar-nos un petit pis que ens servia per somiar desperts. Ningú apostava per la nostra relació, deien que érem massa joves, que res és per sempre i menys en els temps que corrien. Però vam seguir sense pensar en res més que el nostre bé.Després, anem omplint-lo, pregunta darrera pregunta. Els cabells marrons i llisos, de pell bruna i ulls blaus. Tants cops havíem imaginat aquest moment... i ara, en decidir la personalitat, estàvem tenint molts problemes per posar-nos d’acord.Vam estar més d’una hora, però va valer la pena. Eren dos quarts de nou quan va sortir del centre. Ja tinc al bebè al ventre. Durant la tarda van estar modificant el genoma ja que tot el que venia abans ja ho havíem fet els mesos previs. El somriure no se’m esborra del rostre tot i això; en el meu cap, em segueix rondant la qüestió de per què jo no he pogut veure els termes i la lletra petita del contracte. Però elimino aquesta idea de la ment per poder gaudir de la vetllada.
Ja han passat dos mesos, noto com va creixent, la meva nena ja té la mida d’un cigró.Em faig l’esmorzar mentre llegeixo una noticia sobre el suïcidi una dona embarassada; es desconeixien les causes, però la font diu que té relació amb el fet que estigués gestant. En analitzar-ho, decideixo obrir els arxius de l’ordinador del meu marit sobre l’embaràs. No era el primer cop que ho intentava, ell marxava cada matí a treballar i jo em quedava a casa per obligació mèdica i política. No podia fer res que alterés la genètica del bebè. Per tant, a casa estudiava i llegia.Sempre havia estat una noia curiosa i tot el secretisme entorn a la nova medicina m’atreia ja que alhora m’implicava i, en canvi, a les dones no se’ls donava la informació necessària. Sabia que als documents del portàtil hi trobaria allò que busqués.
Vaig obrir-lo, allà hi havia una carpeta que posava centre mèdic (bebè). Hi faig doble clic, s’obre una finestra la qual em demana la contrasenya. Hi rumio i ho veig clar, és la data programada del naixement de la nostra filla. Encertada! Dins hi ha dos documents, em crida l’atenció el segon. Per títol té: DADES CONFIDENCIALS.La lectura m’esgarrifa. Estic fora de mi, les llàgrimes em brollen dels ulls, aquestes deixen passar la ira. Ho entenc tot, el pare és el que decideix. Proporcionen un llistat d’una malaltia no mortal, una per any. I l’última dona opcions es tracta d’una mortal i preus amb diferents franges d’edat.
Està marcada la de 60-70. Hem pagat 50.000 euros perquè visqui tan poc, ara l’esperança mitjana dels qui no havíem estat triats superava els 100. L’esforç econòmic arriba a 150.000€ perquè sigui una nena perfecta només fins als 60 anys. Podia arribar a entendre que fos per regular la natalitat i la mortalitat. Però jo no volia veure morir a la meva filla i menys així.Agafo el cotxe i em dirigeixo a aquella vella casa a la qual vaig assistirfa 5 anys quan vaig acompanyar a una de les meves alumnes a avortar de forma clandestina.
ADULTO EUSKERA
Autor: Mikel Casuso Lomas
∀a∈R,∃b∈R /a*b>a∧a*b>b
(Zenbaki erreal ororentzat beste zenbaki erreal bat existitzen da bien arteko biderkadura bietako edozein baino handiagoa izanik, edo maitasuna)
F(x)=x^2 aita funtzioa zen. F(x)-ek, esponentzialki, lau seme-alaba izan zituen. Hiru handienak, f_1(x)=x^4, f_2(x)=x^6 eta f_3(x)=x^8, bere antzekoak ziren eta aita F(x) harro zegoen.
—Gogor tematzen bazarete, edozer lortu dezakezue
—esan zien egun batean—. Ez
duzue mugarik izango, eta infinituraino iristeko gai izango zarete, ni
bezala.
Laugarren semea, f_4(x)=x^2/(x^2+1), pixka bat ezberdinagoa zen. Hasieran
bere aitaren eta anaien gisakoa zela zirudien. Berauek bezala abiatzen zen,
berauek bezala ziharduen, baina puntu batean inflexio bat gertatzen zitzaion
eta infinituak ihes egiten zion.
—Berriz saiatu beharko duzu
—esaten zion
aita F(x)-ek—. Batzuei beste batzuei baino gehiago kostatzen zaie, baina ezin
duzu amorerik eman. Zure familiaren eredua jarraitu behar duzu.Sutsuki tematzen zen,
adorea ez galtzen saiatzen zen, baina alferrik. f_4(x)=x^2/(x^2+1)-ek 1 abzisan
muga gaindiezin bat zeukala nabaritzen zuen. Gogor jardun arren bere gorakada oso
geldoa zen sabai hura noizbait zeharkatu ahal izateko.
—Zure anaiak jada
infinituan daude, eta zuk ez duzu ezta unitatea ere lortu
—Esan zuen
aita F(x)-ek. Batzuetan hitz saminagoak erabiltzen zituen.
—Lotsatzen
nauzu.Eta f_4(x)-ek negar egiten zuen ezkutuan. Dena den, ez zen hain traketsa.
Bazituen edertasun bereziak, baina besteen hitzek eta bere malkoek ez zioten
ohartzen uzten.Ez zuenez nahi aita F(x)-ek negarrez ikusterik, f_4(x) familia
polinomikoetatik aldendu zen eta bakartasuna bilatu zuen. Puntu batean, funtzio
ezezagun batekin ebaki zen. f_4(x) negarrez zegoela ikustean, funtzio berria
kezkatu egin zen eta galdetu egin zion:
—Zergatik zaude horren triste?f_4(x)-ek
negar egiteari utzi zion, eta funtzio berriari erreparatu zion, lehenago sekula
ikusi ez zuen bat zen, g_1(x)=log(x).
—Zuk ezin nauzu ulertu. Poliki zoaz,
baina zu ere infinitura iritsi zaitezke, nire anaiak bezala, eta nik nahiz eta
bizitza osoa saiatzen eman ezingo nuke harrapatu. Ez dut ulertzen zergatik
zauden oraindik hemen, zenbaki erreal txikienetan, infinitura abiatu
beharrean.
—Infinitura abia naiteke
—erantzun zion g_1(x)-ek—, eta azkenean
harrapatuko nuke, baina orduan ez nuke inoiz ganbiltasuna ezagutuko. Izan ere
hemen da, zenbaki erreal txikienetan, berezitasun berriak ezagutzeko daukadan
aukera bakarra, eta ez dut infinitura iritsi nahi ez dakidan zerbait baliotsua
atzean utzirik.f_4(x)=x^2/(x^2+1)-ek hobeto so egin zion g_1(x)=log(x)-ri.
—Ez
nekien nire ganbiltasuna norbaiten gustukoa izan zitekeenik. Hain ohituta nago, non
arrunta iruditzen zaidan. Baina nirekin bazatoz, ganbiltasuna erakutsiko
dizut.
—Eta zu nirekin bazatoz, infinituraino abiatuko gara elkarrekin.
—Ez
gara galduko?
—Elkarrekin, ez gara inoiz galduko
—erantzun zion g_1(x)-ek.
Baina, ordurako, ezin zen ez f_4(x), ez g_1(x) bereiztu, bai ganbila, bai
infiniturainoko funtzio berri bat osatzen ari baitziren, f_4(x)*g_1(x)
Finalista
Autor: Xabier Artaetxebarria Artieda
- Presidente anderea, hemen dira Taleb presidenteordea etaKorporazioko zuzendari
orokorra eta zuzendari zientifikoa.
- Ederki, sar daitezela.Handia izanagatik,
goxoa zen Gobernuko presidentearen bulegoa. Inbidia ziztada bat sentitzen
zuen Antoni Taleb presidenteordeak han sartzen zen bakoitzean; izan ere,
ekonomia-ministerioan zuen egoitzak ez zuen honekin zerikusirik. Berarekin
batera sartu ziren bulegoan berrogeita hamar urte inguruko emakumea eta
hirurogeiinguruko gizona:
- Monika, hauek dira Andrea Asimi doktorea,
Korporazioko zuzendari zientifikoa, eta Ben Turus jauna, Korporazioko zuzendari
orokorra.
- Ongi etorri bioi. Turus jauna ezagutzen nuen baina Asimi
doktorearekin ez nuen inoiz topo egin. Zer moduz dena, kafea nahi duzue? Ura
badugu hemen nahi duzuenean hartzeko.Kafe beharrik ez zuen hirukote bisitariak eta
presidenteak lau aulkiz inguratutako mahai biribil bateraino gidatu zituen.
Korporazioaren azken hiruhilabeteko emaitzei buruz hitz egin zuten bost bat
minutuz, bileraren benetako gaiari heldu aurretik. Zegokion moduan, presidenteak
erraztu zuen gai-aldatzea:- Antonik aurreratu dit gaur aurkeztu nahi didazuena,
baina ez dit gehiegi kontatu nahi izan. Aitortu behar dut jakin-min handia
dudala.
- Gu ere azaltzeko gogoz gaude, egia esan – ihardetsi zuen Korporazioko
zuzendariak.
– Dakizun bezala, duela hogei bat urte, 2030ean , garatu
genuen lehenengo Machina Oeconomiae, ordutik ekonomia ministerioan laguntzaile
gisa erabili den adimen artifiziala. Esperientzia honen emaitzen laburpen bat
Asimi doktoreak eta ministroak egin dezakete nik baino hobeto.Andrea Asimik bere
nagusiari buruarekin baiezkoa egin eta irribarre alaia zuzendu zion
presidente andereari:
- Benek esan duen moduan, hogeita bi urte daramatzagu
Machina Oeconomiae erabiltzen, gobernu ezberdinekin. Laburbilduz, hiru fase
izan ditugu. Hasieran Machina aurreikuspenak egiteko erabiltzen genuen:
hurrengo urteko prezioen igoera, barne produktu gordinaren bilakaera,
langabezia tasa, eta abar.Hau zioen bitartean poltsikotik pantaila bilgarri bat
atera eta mahai gainean zabaldu zuen, mahaian zeuden laurok ikusteko
moduan.
- Pantailan ikus dezakezue nola aurreikuspen horiek doitzen joan ziren.
Hasieran hain onak ez baziren ere, bosgarren urtetik aurrera batez beste
ehuneko laurogeita hamabosteko zehaztasuna izan dute eta, gainera, urte guzti
hauetan estimazio-errore handienak ere oso txikiak izan dira. Hau
da, aurreikuspenak beti daude benetako emaitzatik oso gertu, kasu txarrenetan
ere.Eskua gainetik pasa eta pantaila itzali zuen azalpenarekin aurrera egiteko:
-
Hasierako urte horietako arrakasta ikusita pixkanaka Machina erabiltzen hasi ginen
ez iragarpenak egiteko soilik, baizik eta erabakiak hartzen laguntzeko
ere. Gobernuak har zitzakeen neurri ezberdinak simulatzen ziren eta haien
aurrean Machinak aurreikuspen ezberdinak egiten zituen. Esaterako, simulatzen
zen interesak puntu bat igota ala berdin utzita zer gertatuko litzatekeen, eta
emaitzen arabera ekonomia arloko erabakiak hartzen hasi
ziren Ministerioan.Presidenteak hasperen egin eta baietz esan zuen buruaz.
Gogoan zuen oposizioan zegoela izan zuela Machinaren berri eta nola bere
alderdiko zientzia eta teknologia aholkulariekin hitz egin ostean erabaki zuten
Machinaren kontrako iritzirik ez ematea, etorkizunean beraiek ere
erabiliko zutelakoan. Andrea Asimik jarraitu zuen:
- Eta azken pausua
konputazio kuantikoa eta adimen artifizialaren elkartzeari esker eman
genuen: azken sei urtetan Machinak errealitatea behatu ondoren neurri
ekonomikoak proposatu ditu, bere kabuz, eta gehienetan Ministerioak neurri
horiek hartu egin ditu.Antoni Taleb presidenteordeari begira esan zuen azken esaldi
hau, eta honek jarraitu zuen:
- Hori da. Eta emaitzak hor daude, askotan hitz
egin dugu honetaz, Monika. Azken sei urtetan izan dugun egonkortasun ekonomikoa
paregabea izan da. Batez beste ehuneko bi hazi da ekonomia urtero, langabezia
historia osoko minimoa da, soldatak igo egin dira prezioak baina bost puntu gehiago.
Eta bitartean inguruko herrialdeak ez atzera ez aurrera egon dira eta gainera
ingurumenaren gaineko eragina jaisten ari gara urtero.
- Ulertuta. Eta orain
orduan zer ari zarete proposatzen, zehazki? –galdetu zion presidenteak, disimula
ezinezko premiaz. Begiradaz, presidenteordeak Andrea Asimiri eskatu zion
erantzuteko.- Machinak Oeconomiaek bere kabuz ikasten du. Eskura duen munduko
informazio digital guztia prozesatzeko gai da eta horretan oinarrituta Gobernu
honek har ditzakeen neurri ekonomikoak proposatzeko garatu genuen. Neurri
horien azken helburua gizartearen ongizatea maximizatzea da. Baina orain, bere
kabuz, neurri ekonomikoez gain beste arloetako neurriak ere proposatzen ari
da: hezkuntza, segurtasuna, kanpo-politika, osasuna, … Korporazioko
presidenteak hartu zuen orduan hitza, presidenteak 'Hau ez da gertatzen ari'
pentsamendua burutik kendu ezin zuen
bitartean:
- Ondo baderitzozue, Machinak
berak azalduko digu proposamen horien atzean dagoena.Andrea Asimik aurretik mahai
gainean zabalik utzitako pantaila piztu egin zen orduan eta Machinaren irudia
azaldu zen bertan. Ahots garbi eta lasaia zen Machinarena:
- Presidente anderea,
'Hau ez da gertatzen ari' pentsatzen egongo zara beharbada.Bi ordu beranduago hiru
bisitariek presidentearen bulegoa utzi zutenean, bi eskuez aurpegia estali eta
begiak itxi zituen presidente andereak
JOVEN EUSKERA
Autores: Izaskun García Ruiz de Aretxabaleta e Izar Ruiz de Austri Arexolaleiba
1. KANDELAK
5 urterekin Hego Sudanetik adoptatua izan nintzen, zorte handia izan
nuen; aberats familia bat “tokatu” zitzaidan eta Ginebrako luxuzko etxe
batera joan nintzen bizitzera. 180º-ko bira bat eman zuen nere bizitzak, ohea
beste 5 umerekin partekatzetik, ez nuen m2 bakarra ere inorekin elkarbanatzen.
Bitxia da pertsona baten bizitza kandela bat pizten den bezala piztu
daitekeela pentsatzea, baina gutxi batzuk daukagu hori bizitzeko zortea. Nork
daki umezurztegian nirekinzeuden ume guztiak orain non dauden.
Bizitza erraza
izan dudala esan dezakegu, eskola pribatu batean ikasi nuen txikitatik,
jende aberatsarekin nahastu nintzen eta eskatzen nuen guztia lortzen nuen,
materiala behintzat. Ikastetxe horretan nire ametsa garatzeko beharrezko
jakintza jaso nuen, alabaina, txikia naizenetik bizitzaren sekretuak
estalgabetzeko nahia izan dut.Zientzia arloko irakasleri eta nire jakin-minari
esker, mundu horretan ibili naiz murgilduta betidanik.
Pertsona
kontrolatzailea naiz, ez zait batere gustatzen gauzak nire kontrolpetik kanpo
egotea, eta kontrol hori mantentzearen barruan guztia apuntatzeko beharra
daukat. Orain arte funtzionatu didan teknika izan dela esan dezaket, ustekabe
gutxi izan ditut bizitzan, edo beno bizitza profesionalean hobeto
esanda.
Bizitzan izan dudan kolperik okerrena, 24 urte nituela etorri
zitzaidan, 2063ko martxoaren 27an zehazki. Gurasoek laneko bidaia bat egin
behar zuten Ameriketara, eta aireportura joan behar ziren taxi batean. Aurreko
egunetan eztabaida latzak izan genituen, beraiek laborategian denbora
gehiegi pasatzen nuela esaten zidaten, nik, aldiz, egun osoa lanean pasatzen
zutela aurpegiratzen nien. Beraien lana eta nire izaera itxia zela eta, ez
genuen inoiz harreman esturik izan, baina egun horretan bertan konturatu
nintzen, beraien beharra nuela. Istripu larri bat izan zuten autoak izandako
arazo tekniko batengatik, aita inpaktuan hil zen, ama, berriz, koman sartu zen, eta
ez zen inoiz esnatu. Momentu hartatik, ez dut pertsonekin kontaktu zuzenik izan
eta ez dut autorik ukitu.
25 urteren ostean, nork esango luke bizitzan, lehen
aldiz, hain gazte itzaliko nituzkeela bakarrik urtebetetzeko pasteleko
kandelak. Askok merezi dudala esango luketen arren, ez dut uste urtebetetzea
bakardadean pasatzea inork merezi duenik. Atzera begiratzen jarriz, aurreko
urtean agian nire desio handiena gurasoek beste auto bat oparitzea zen, aurten,
aldiz, ez daukat auto baten igotzeko indarrik, eta gurasoen beharra daukat.
Bitxia da pertsona baten bizitza
kandeletako sua putzada batekin itzaltzen
den bezala itzali daitekeela pentsatzea, baina hori ez dago konpontzerik.
Gurasoekin harreman esturik ez nuen arren, gaur egun neure etxe eta familia
den hori oparitu zidaten, neure laborategia. Gaur, bizirik mantentzen nauen
arrazoi bakarra da. Beno, ez. Badago garrantzitsuagoa den bat;
klonazioa.
2. ZORIONTASUNA
Esperimentuak ume jaio berri baten 4 klon
egitean datza, hauek munduko leku desberdinetara eramango ditut, klase sozial,
erlijio, zein kultura guztiz ezberdinekoak guztiak. 5 urte daramatzat
familia ezberdinekin kontaktuan, eta jada aurkitu ditut hau guztia aurrera
eramateko hautagai perfektuak. 001 umea Hego Sudanera joango da, munduko
herrialde pobreenetakoa; bertako tribu marjinal batean biziko da, bizi kalitate
eskas eta gogor batean. 002 umea, ordea, Ameriketako Estatu Batuetako
leku aberatsenetariko batera bidaliko dut, San Franciscora. Familia aberats eta
kristauan haziko da hau, inork imajinatu ditzakeen pribilegio guztiekin. 003
umea Siriara joango da, momentu hauetan gerraren itzalean bizi den herri txiki
batera; islamaren ohiturak, zehatz-mehatz bete beharko ditu bere bizia
arriskuan ez jartzeko. 004 umeak Suitzan pasatuko du bere bizitza, nigandik urrun
bizi den familia baten. Bertan, aurrekoaren antzera, bizimaila altu eta eroso
batera moldatuko da.
Ezkutuan eramango dudan jarduna izango da, eta ez Victor
Frankesteini gertatu zitzaion bezala munstro bat ateratzearen beldur naizelako,
ilegala delako baizik. Egia esanda, uler dezaket ekintza hau ilegala izatea,
bizitza artifizialak gizakiaren espeziearen desagerpena ekarri dezake eta.
Esperimentu hau egiteko grina aspaldi piztu zitzaidan, nere gurasoek adoptatua
nintzela esan zidatenean, hain zuzen. Milioika galdera planteatu dizkiot neure
buruari momentu hartatik, baina badago bat burutik kendu ezin dudana: zein
izango nintzateke ni, nere gurasoek hona ekarri ez
banindute?
Esperimentu honen helburua hasteko, dna-k eta biologiak gure
bizitzaren zati oso txikia direla frogatu nahi dut, eta ez askok esaten duten
bezala honek determinatzen gaituela. Hortaz gain, kulturak eta klase sozialak
gure bizitzan duten garrantzi izugarria azpimarratzea da nire nahia. Nire
bizitza baldintzatu duen galderaren erantzunaren bila nabil, nola aldatu daiteke
biologikoki berdina den pertsona baten bizitza, arrazoi kultural eta sozial
sinple batzuengatik?
3. KLON-KLON
Iritsi da eguna nire ametsa aurrera eramango dudana, gaur bidaliko
ditut klonazioa gauzatuko dituzten zelulak, eta noski umeek beraien bizitzako
17 urteetan soinean eramango dituzten kamerak.Premiazkoa da kameraren funtzioa, izan
ere, modu horretan beraien bizitzen guztizko kontrola eramango dut nire
laborategitik, George Orwellen 1984 liburu klasikoan bezala.
Ugalketa asexual
baten parekidea dela esan dezakegu, klonaziorako beharrezkoa den prozesua.
Denok dakigun moduan, umea era “naturalean” sortzeko ezinbestekoak dira 46
kromosomak. Hori lortzeko beharrezkoa da obuluaren 23 kromosoma,
espermatozoidearen 23 kromosomekin elkartzea. Eskerrak zientzia aurrera doan!
2035ean lortu zuen lehen aldiz Mar Shileik ugalketa asexuala
aurrera eramatea Teknika berdina baliatu dut nik, bainahelburu
desberdinarekin.
Finalista
Autor: Paula Garcia Lasa
00:00:00:00:10
Lehen 6 ginen, hainbat egoera arraroengatik lotuta. Orain, ni nago,
bakarrik, nire barneko zuloa ni menderatzeko zorian dagoela. Nahiko nukeenena
existitzen ustea izango zen. Baina gerta ala gerta, jarratu behar dut.
Bukaeraraino iritsi behar naiz.
00:00:00:00:09
Nire erlojuari begirada bat botatzen diot. Ez zait denbora asko
geratzen. Oraindik gelditzen zaidan indarra galtzen ari naiz eta pauso bat
ematen dudan bakoitzean, nire helburua urruntzen ari dela iruditzen zait. Hala
ere, nire buruko ahots setatsu batek jarraitzeko esaten dit.
00:00:00:00:08
Nola iritsi nintzen puntu horretara? Oso istorio luzea da baina
gertatzen ari dena ulertu ahal izateko laburtuko dut. Zenbait gauza gertatu
ziren, orain garrantzi gutxikoak direnak eta azkenik eskaintza horren aurrean
geure buruak ikusi genituen. Arriskutsua zirudien baina hain tentagarria zen
eskaintza horrek emango zigun saria non baiezkoa eman genuen.
Hainbat
esperimentuetara aurkeztu behar genuen. Esperimentua zertan zetzan azaldu arren, ez
genuen tutik ere ez ulertu, oso hizkera teknikoa erabili zuten eta. Baina ez
genion axola, buruan saria baino ez baikenuen.
00:00:00:00:07
Esperimentua irauten zuen bitartean, zentro batean egongo ginateke
bakartuta. Iritsi bezain pronto, eskumuturreko erloju moduko bat eman
zizkiguten. Erlojua jarri eta atzerako kontaketa bat hasi zen “67:84:22:13:11”.
Azaldu ziguten bezala, zenbaki horiek bizitzeko geratzen zizkigun urteak,
egunak, orduak, minutuak eta segunduak adierazten zuten.
Eguneroko egiten
zizkiguten azterketa medikoak kenduta, gure kontura uzten ziguten. Egun
batzuk pasa ondoren ia ahaztuta nuen esperimentua. Baretasuna baino ez nuen
sentitzen. Ezta eskumuturrean nuen atzerako kontaketa ere ez zuen sentitzen
nuen lasaitasuna asaldatzen. Suposatu behar izan nuen hori zela ekaitzaren
aurreko barealdia.
00:00:00:00:06
Oso azkar gertatu zen dena. Nire lagun batek bat-batean zerraldo
erori zen gure aurrean. Hura eraman aurretik, bere atzerako kontaketa ikusi
ahal izan nuen. Ordu batzuk baino ez zitzaion geratzen. Ez genuen hura berriz
ikusi. Azalpen bat eskatu genion esperimentuaren antolatzaileei eta aldi
honetan esaten ari zirena kontu handiz aditu nuen. Zirudienez, genetikoki
eraldatutako bakteria hilgarri batek zen gure lagunaren heriotzaren eragilea,
antibiotiko arruntei oso erresistentea zena. Hura hiltzeko sendagai baten bila
zebiltzan. Botika sintetizatzea lortzen bazuten, bakteria askatu eta dirutza
bat irabaziko zuten existitzen zuen sendagai eraginkor
bakarra saltzen.
Harrezkero dena oso azkar gertatu zen. Goizean, bizitzeko
egun gutxi batzuk genituen bakarrik. Prestatutako antibiotikoa ez zebilenez,
bat bestearen atzetik erori ginen. Neu izan nintzen azkena.
00:00:00:00:05
Nire erlojuari beste begirada bat botatzen diot. 5 segundu baino ez
zaizkit geratzen. Nire gorpuzak, nire bizitzarekin bukatuko duen bakteria
ditxoso horren aurrean amore eman nahiko luke. Baina aurrera jarraitzea lortzen
dut.
Gaixotasunak ahalbidetzen didan adina azkar nabil, errenka, bigarren ate
hori iristeko asmoarekin. Iristea lortzen badut, laborategi osoan zehar
zabalduko dut infekzioa, bioterrorista horiei odolkiak ordainetan
emanez.
00:00:00:00:04
Esperimentuaren zentroan sartu nintzenetik, ate
horiek zeharkatzearekin egin dut amets. Ateen funtzionamendua gogoz behatzen
nuen, norbait zeharkatzen zuen bakoitzean. 4 digituzko zenbaki bat sartu eta
lehenengo atea irekitzen zen. Segundu bateko desinfekzio bat eta bigarren
atea automatikoki irekitzen zen.Mekanismo berbera sartzeko eta
ateratzeko.
Hasieran, kontuz ibiltzen ziren zenbaki hori ezkutuan mantentzeko
baina gorabeheraren ondoren, arduragabe bihurtu ziren eta aise lortu nuen
zenbaki hori jakitea.
00:00:00:00:03
Zenbakia sartu eta lehen atea
irekitzen dut. Desinfekzio programa automatikoak ia lurrera botatzen nau baina
zutik mantentzen naiz, nekez.
00:00:00:00:02
Bigarren atea irekitzen da
eta hura zeharkatu bezain pronto lurrera erortzen
naiz.
00:00:00:00:01
Kanpoan nago. Ezinezkoa zirudien arren, nire helburua
gauzatzea lortu dut. Irribarretxoa egiten dut. Bakean sentitzen naiz azkenik.
00:00:00:00:00
ADULTO GALLEGO
Autor: Agustín Agra Barreiro
Vivo. O gato estaba vivo e eu cheguei a casa con ganas de enredar. Daquela, apenas comprobar que os meus pais aínda non chegaran, encetei a empresa con afouteza.O pouco material que ía necesitar podía atopalo no territorio de papá: o recuncho do garaxe inzado de ferralla ao que el chama o seu taller.
Tres cousas, só tres –gato aparte, por suposto–, era canto necesitaba: unha caixa de cartón, un globo e o veleno.Eu ben sabía onde agocha a garrafa transparente co líquido azul; non é necesario falar estranxeiro para comprender o significado da etiqueta cunha caveira vermella e a advertencia admonitoria: atchung! Sempre que o emprega, enfundado nunhas luvas e cunha máscara tapándolle o nariz, refunga o aviso: non te achegues. É velenoso ata respiralo!Xusto por iso, por remexer onde non debía no laboratorio de bioloxía, puxéranme na porta. Na porta, si, pero do lado de fóra. Dez minutos aí tranquilo –dixéranme con voz seria ao tempo que me esculcaban con ollada analítica–, reflexionas e logo volves ao teu sitio sen armar ruído.
Na aula a carón da nosa a clase de física discorría coa porta aberta e podía escoitarse todo. Naquel intre falaban dun deses experimentos mentais que moito lle gustan a eles e tanto nos aburren a nós. No medio dunha desas frases que ninguén entende –as partículas elementais posúen o don da ubicuidade, poden estar en dous lugares diferentes ao mesmo tempo–, escoitei falar dun gato, dunha caixa e dun veleno. Como amentaban un micho, erguín a orella: as leis do mundo cuántico son outras; as súas regras non rexen no mundo clásico. No mundo cuántico o que pode suceder, sucede.
Sempre. O que dicían non tiña sentido algún; case nin parecía unha clase de ciencias. ...a probabilidade dos dous sucesos é a mesma: a metade cada unha. A desintegración sucede e non sucede. Ambas á vez. A ampola rompe e non rompe e polo tanto o gato...Emporiso, en canto cheguei a casa, fixen o que fixen. O experimento repetino tan igualiño como puiden; cando menos procurei ser fiel ao seu espírito. De onde ía sacar, coitado de min, un mangado de partículas radioactivas cunha posibilidade de desintegración nos seguintes minutos do cincuenta por cento?A caixa pecheina con cinta de embalar por todas e cada unha das xunturas. Cando acabei, nada se podía enxergar de canto puidese suceder no interior.
Para o orificio do lado superior tracei unha circunferencia co compás, precisión científica, e logo recorteina coa coitela. A fase máis delicada do traballo, envorcar o veleno dentro do globo, necesitou dos meus cinco sentidos: estireille o pescozo con coidado, axusteino ben á boca da garrafa e vertín o contido pouco e pouco, inclinándoa cunha velocidade de apenas uns graos por segundo, ata encher a metade do volume. Para rematar, só me quedou comprobar que o globo encaixaba, de xeito tan preciso como unha chave no seu pecho, no burato que practicara na caixa.Eu ao gato quérolle ben, iso que se entenda. Se non fose pola miñadevoción á ciencia, xamais o poñería en perigo. Erwin é mequeiro e enredante; aínda agora, que vai para grande, agarda na porta pola miña chegada para que xogue con el.
Mais se unha cousa estaba clara era que sen gato non había experimento. Entón, sen concesión posible aos remorsos, executei o meu plan: fixen soar na cociña a súa caixa de comida e, sen darlle tempo a cheirar o contido do prato, engancheino polo pelello da caluga e levanteino no aire. O Erwin, pendurado da miña man, espernexou con desespero, como intuíndo o encerro incerto que o agardaba. Asegureime de que ninguén estaba a mirar, ninguén, seica requisito indispensable da experiencia, metino na caixa e encaixei no burato o globo letal.
Mentres roía a merenda púxenme a pensar que a cuestión, segundoentendera, quedaba deste xeito: se Erwin rabuñaba o globo xa non había marcha atrás, o veleno caía e o gato morría; porén, se el contiña as rabuñas, eu remataba a merenda, volvía ao garaxe e deixábao libre. Ou o que é o mesmo: naquel instante preciso, mentres eu deglutía con afán, e sempre que non abrise a caixa e mirase dentro, Erwin estaba vivo e morto ao mesmo tempo en pólas diferentes do universo.Daquela sentín miañar. Sentín, sen dúbida. Malia que aquelasreflexións me afastaran lonxe de alí, os maus sacáronme do ensimesmamento. Fun incapaz de dicir de onde proviñan, se do interior da caixa ou dalgún outro lugar fóra do cuarto. Mais iso non tiña importancia. Deixei caer o bocata, corrín ao garaxe e abrín a caixa.Mais o gato... O gato... non estaba
Finalista
Autor: Puri Covelo Abeleira
O recendo dunha pequena árbore de laranxa-lima, ese é sempre o primeiro recordo que lle ven á cabeza cando volta a aqueles días na emigración nos que fíxose maior ás alancadas. O primeiro encontro naquela casa nova onde os levou seu pai, dereitiños dende o aeroporto de Bos Aires. Unha tarde deixaran todo o que tiñan e a todas as persoas que coñeceran ata aquela e marcharon cara a Lisboa, coller o primeiro avión no que montarían na súa vida. E baixaron moito despois nunha cidade enorme e luminosa pero barullenta. Unha nai nova cun bebé no colo e cinco nenos pequeniñoso seu redor fotografados por sorpresa por unha Leika de segunda man. Atravesaron media pampa nun vello Dodge Dart, amoreados e derreados. E aínda con esas, todos os seus irmáns menos o bebé escaparon rindo polo novo territorio adiante como ratiños liberados de súpeto só chegar, dispostos a investigar cada recuncho por descubrir.
Todos menos ela, que era a maior de toda a tropa. Seis anos estreados había nada, e todas as lembranzas do que deixaran atrás na casa dos avós a falar á vez dentro da súa cachola pequerrecha.A pesares do paso dos anos lembra que quedou alí plantada, apampando no primeiro chanzo da esqueira. Diante dun xardín salvaxe coma nunca tiveran na outra casa alén do mar. Algo pasou no momento de pisalo que a fixo sentirse menos desgraciada. Mesmo lle pareceu escoitar o murmurio de benvida que correu baixo a terra co gallo da súa chegada:
- Mirá qué linda! Qué tan petisa la galleguita triste, víste! - comentou a árbore de laranxa-lima con todos aqueles inquilinos que se enguedellaban ó redor das súas raíces dende que empezara a medrar.
A frase foise repetindo polo xardín adiante engadindo preguntas e comentarios en grao sumo variados sobre a nena. As árbores e os simbiontes que compartían vida con elas no xardín, os fungos cos que formaban endomicorrizas, non paraban nunca de parolar, e naquela ocasión máis aínda. Cánto habería que o dono da casa, O Turco, deixara aquel lugar á súa sorte? O interese nos ollos dunha recen chegada foi coma un aloumiño e foi quen de facer que, dalgún xeito misterioso, todos no xardín se decataran de que a nena estaba profundamente sola, de que non era maior dabondo para traer na súa maletiña case baleira a morriña dos vellos que deixan atrás a súa terra, os seus cariños, os seus lugares familiares pero aí os levaba.
Acaso por iso foi coma esa mesma tarde de calor abafante a arboriña de laranxa-lima, unha figueira alta e fachendosa, a alfarrobeira baixo a que co tempo levantaron unha casa de bonecas e os dous pradairos que suxeitaban un bambán falaran con todos os fungos de nomes estraños que formaban parte daquela familia de endogonáceas chamada Glomeromycota que compartían comida e fogar con elas. E todos xuntos acordaran acoller a aquela nena de coletas e zapatos ca sola despegada naquel universo vivo entre a terra e o ceo. Ata que ela quixera, ata que quizais esquecera como escoitar o que falaban e ver a beleza que escondían.Pasaron moitas cousas naqueles anos en que foi medrando. Aprendeu a falar dun xeito distinto e a celebrar o Nadal cantando “Blanca navidad” metida nunha piscina. Aprendeu que non é fácil facer amigos nunha terra estraña e que as persoas maiores que te queren non te deixan sufrir. E fan cambalaches para conseguirche roupa nova e que todos na casa vaian decentemente vestidos á escola debaixo do mandilón dun branco impecable e roído.
Ou che mandan sabores que botas en falta dende o outro lado do océano, como facían os seus avós cada vez que sabían de alguén que voara a Bos Aires e podía de achegarlles enormes paquetes de presentes. Soubo de novas paisaxes e grandes amores en corazóns pequenos. E que todo pode cambiar para sempre o día en que un home cruel tolea e vese mais que ninguén, e pon todas as súas enerxías en decidir quen son merecentes de vivir ou morrer e cánta dor pode soportar un ser humano como un simple trámite para acadar uns devezos enlouquecidos. E a fin coma un golpe de estado enche de negrura e de medo os días de todo un pais.Así volveu coller por segunda vez na súa vida un avión, deixando atrás aqueles anos da súa historia. E atrás quedou o seu xardín, pero non o amor que descubriu nel. Xa no son nomes estraños para ela Citrus × aurantifolia, Ficus carica, Ceratonia siliqua, Acer pseudoplatanus e os seus compañeiros dos xéneros Glomus, Sclerocystis, Acaulospora, Entrophospora, Gigaspora, Scutellospora agora que traballa no seu día a día no laboratorio do departamento de botánica. Aprendendo sobre a microbiota dos solos. Buscando entender a linguaxe secreta dos xardíns
JOVEN GALLEGO
Autor: Carlota Díez Herrero
Se boto a vista atrás doume conta de que eu non era un nenomovido, traste… se non que en realidade tiña curiosidade científica. Explícome.
Cando soaba o espertador e non me levantaba non é porque fose un vago, se non que o meu corpo estaba a experimentar unha das tres leis do movemento de Newton!
O meu corpo permanecía en repouso ata que era obrigado a cambiar o seu estado por forzas impresas sobre el (a miña nai arrincándome literalmente da cama).A de veces que escoitei á miña nai dicir: Canta paciencia teño que ter contigo! Ou cando empuxaba ao meu irmán mentres ía no patinete para facerlle caer e quedarme eu co patinete, non o facía con mala intención, só estaba a alimentar a miña curiosidade científica. E se encima conseguía tiralo e quedarme co patinete, mellor que mellor.
Agora doume conta de que o meu irmán tamén tivo moita paciencia comigo.Todas as veces que non me terminaba a cea non o facía para enfadar ao meu pai, que días despois terminaba atopando o prato cheo de mofo escondido nalgún lugar da casa, se non que o facía para comprobar como se deterioraban os distintos alimentos a diferentes temperaturas.
O meu pai é outra desas persoas que tivo unha enorme paciencia comigo.E nin falar da vez na que case incendio o instituto ao facer o parvo cuns mistos, cando probablemente só estaba a facer un experimento químico!
Todos os meus compañeiros e os meus profesores tiveron moita, quizais demasiada, paciencia.
E como estas, miles e millóns de anécdotas máis….Que probabilidade había de que un neno como eu, que a primeira ollada parecía un neno traveso bastante común, terminase dedicándose á ciencia?
Finalista
Autor: Sandra Rodríguez Macía
Hai ó redor de 5.000 millóns de anos, nun lugar do Universo chamado Vía Láctea,
habitaban unha serie de partículas de po e gas. A súa vida era moi curiosa. Non
tiñan casa e pasábanse o tempo flotando no medio dun espazo baleiro, frío e
negro. Tampouco eran moi sociables. Non sei moi ben se era cousa súa ou das
circunstancias, pero semellaban ter preferencia por permanecer illadas,
sen contacto algún entre elas. O maior pracer, ou o único, para estes
minúsculos habitantes era observar o firmamento. Millóns de pequenas luceciñas
iluminaban constantemente o ceo negro no que pululaban.Coñecíanse todas unhas a
outras, as que vían por diante, as traseiras, as que se situaban nos lados ou
as de debaixo, até a algunhas lles puxeron nome. Os puntiños estaban sempre alí,
sempre no mesmo sitio, sempre coa mesma cor e co mesmo fulgor.Así, o tempo
pasaba sen sentir. Toda a vida destes miniseres consistía niso: flotar, deixar pasar
o tempo e ver as estrelas.Pero como o Universo non é estático e todo está
suxeito a modificacións, un día chegou o cambio. A monotonía deu paso ó caos.
Unha das estrelas fíxose máis e máis grande, aumentou o seu brillo e, estoupou.
Foi unha explosión rápida e violenta que desprendeu unha enorme cantidade de enerxía
e de materia e á quechamaron Supernova.
A onda de choque empurrou as
partículas, arrastrounas e revolveunas. Formáronse grupiños, ó principio
pequenos, e logo cada vez máis grandes e voluminosos. Púxose de manifesto entre eles
a forza gravitacional, que non só os mantiña unidos, senón que os xuntaba cada
vez máis. Aínda por riba, esa mesma gravidade ía atraendo e capturando a máis
partículas e obxectos grandes que había polos arredores. O ambiente quentouse
chegando a ser sufocante. Alguén o chamou Sol.Pero non todas as partículas quedaron
atrapadas. Houbo algunhas que conseguiron escapar á salvaxe atracción do novo
Sol que se estaba formando. Elas víanse moi felices a si mesmas, crendo
que pasada a tempestade viría a calma e todo volvería ser como antes. Nada máis
lonxe da realidade. Estes restos de materiais que lograron manterse apartados
tamén se viron forzados a agruparse, tamén entre eles apareceu a gravidade e
eles tamén estiveron obrigados a capturar partículas solitarias. A única
diferenza era o tamaño. No Sol, había moitas partículas, moita masa e
moita calor. Nestes grupos máis pequenos a situación non era tan asfixiante.O
feito de seren moito máis pequenos que o Sol e con todo, estarpreto del, obrigoulles
a virar ó seu arredor.
Cousas da gravidade: ás veces non atrapa nin engule, só condena a xirar en torno a un corpo para sempre.
En pouco tempo, aqueles seres de vida aburrida concentráronse en grupos para dar lugar ó Sol e ós planetas. Non terían máis remedio que socializarse e, aínda que custe crelo, non se levaban mal de todo. Cada planeta xiraba en torno ó Sol nun camiño definido chamado órbita. Cada planeta tiña cadansúa traxectoria curva e pechada, que non compartía con ningún outro, agás a Terra. Na súa órbita coouse outro planeta que pretendía facerlle a vida imposible, Theia.- Busca o teu propio camiño. Vai chegar un momento no que nosdespistemos e choquemos!- berráballe a Terra.Pero Theia non atendía a razóns. Seguir á Terra converteuse nunha obsesión. Os demais planetas observaban a situación con verdadeiro desagrado. Saturno chegou a dicir que Theia fora atrapada nesa órbita e, por non marchar a tempo, xa non sería capaz de saír xamais.
Todo o mundo sabe que dous corpos que se moven nunha mesma órbita están destinados a chocar tarde ou cedo. E así foi. Colisionaron e Theia rompeu en anacos. A Terra perdeu parte da súa codia, aínda que co paso do tempo conseguiu curar as súas feridas. Os fragmentos que quedaron soltos vagaron polos arredores un tempo até que a gravidade, unha vez máis, os uniu nun corpo esférico e algo máis pequeno que a Terra, a Lúa.- A ver agora que órbita elixes, Lúa, non vaia ser que ti tamén queirasir detrás da Terra -vocexáronlle os planetas en canto souberon da súa formación.
A Lúa penso uno un momento e creu que a mellor compensación que podía ter a Terra pola irresponsabilidade de Theia era que ela mesma xirase ó redor. E así, se un día houbese vida no planeta azul, os seus habitantes poderían gozar do espectáculo que supón a Lúa.
Ó pouco tempo a Lúa recibiu unha mensaxe anónima: “Non te atribúas todo o mérito, sabes que se viras ó redor da Terra non foi por decisión túa, é pola gravidade”
PREMIO DEL PÚBLICO
ADULTO
Autor: Jordi Díaz Marcos
Comenzaron los sudores, Berta tenía una pesadilla.
Berta, Berta, ¿qué te pasa? ¿Despierta, despierta, estas bien?
Berta oía la voz de su padre desde muy lejos mientras tenía la sensación de caer a través de un túnel. Papá, Papá, ven, no sé dónde estoy, tengo miedo…y de repente su padre apareció para tranquilizarla.
Tranquila Berta, lo que acabas de soñar es muy real, el túnel que has visto te lleva a un viaje alucinante y he venido a acompañarte a que lo hagas, estate tranquila que el viaje que recorrerás a continuación será sorprendente e inolvidable
¿Cómo? ¿Un viaje? Papá, tengo miedo
No tengas miedo, vas a recorrer un largo camino hacía el mundo nano. La primera vez que vine a aquí también tuve miedo, pero me he dado cuenta que en nuestro macro mundo nosotros convivimos con el mundo nano diariamente, como por ejemplo con la brisa marina, llena de nanoparticulas de cloruro sódico……
¿El mundo nano?
Sí, si el mundo de la millonésima parte de un metro que te explique el otro día en mi trabajo. ¿Ves allí las dos letras que pone?
Sí, dos emes
Correcto, corresponden al acrónimo de milímetro y eso significa que ese es nuestro tamaño actual y eso que ves allí, con el tamaño de un caballo…en verdad es una hormiga
¿Una hormiga?
Cómo?
Sí, nos estamos encogiendo, y aún nos falta reducirnos un millón de
veces, ya verás, ya verás sigamos bajando. Ahora nos vamos aproximando a la
décima del mm, y eso con forma tubular que parece una farola, es un cabello
humano¿Un cabello? Se ve muy diferente, no me lo imaginaba así
Sí, a medida que vemos las cosas con más detalle, estas nos revelan cosas sorprendentes. Por ejemplo, en este tamaño podemos ver los piojos con mucho detalle, podemos ver que es mucho más complejo de lo que nos podemos imaginar y esto sólo ha hecho que comenzar
¡Piojos, piojos, no…me pica todo!
Sigamos viajando que esto no ha hecho más que comenzar.
Ahora ya estamos en la centésima a de mm, y esos platillos volantes rojos son en verdad glóbulos rojos, claves en nuestro organismo ya que tienen el importante trabajo de transportar el oxígeno por nuestro cuerpo. Por cierto, Papá, la hormiga que antes vimos es inmensa, gigantesca, es como una montañaSi, exactamente es 100 veces más grande que nosotros, se ve como un edificio de más de 100m respecto nuestro tamaño actual, que es de una décima de mm
¿Eso significa que a medida que nosotros nos encogemos, las cosas se ven más grandes?Correcto, ¿pero sabes lo más sorprendente?
¿Qué?
¡Que aún nos tenemos que encoger…10000 veces más! Berta, ¿allí a lo lejos ves dos letras más?
Sí, una especie de u con un palito y otra vez una m. La u con un palito es la µ y junto a la m forman el acrónimo micra, que corresponde a la millonésima parte de un m, o mil veces nuestro tamaño actual
¡Papá, papá, socorro! ¿qué es eso? Parece un autobús con pelos y una enorme cola. Me da miedo
No, no temas, no nos pasará nada, Eso que ves ahí es una bacteria
¿Papá que son esas luces de colores, que pone en ese cartel? Leo algo así como Bienvenidos a nan, nano…land. Bienvenidos a nanoland. ¿Qué significa eso?
Continuando con nuestra reducción de tamaño, estamos llegando a la décima de micra, justo donde empieza el mundo nano, a NANOLAND, que va de la décima a la milésima de la micra, o dicho de otra forma de los 100nm al nm.
Esto que ves allí, en la décima de micra dónde nos situamos actualmente es un virus
Buenos días señor Díaz (se oye a lo lejos) Buenos días Sra. Gold, contesta el padre de Berta
¿Papá, quién es esa señora redonda de color violeta? Es una nanopartícula de oro.
¿De oro? ¿No tendría que ser dorada?
Berta, en el mundo nano las cosas no son como parecen, y algunas propiedades cambian, ya te explicaré lo que le pasa a las nanopartículas de oro, porque la familia de la Sra Gold, la familia de las nanoparticulas de oro puede tener diferentes colores entre 1 y 100nm y a su vez, estos colores ser totalmente diferentes al oro que nosotros conocemos en nuestro mundo macro, al oro que por ejemplo podemos encontrar en un anillo
Ohhh, ¡qué extraño!
Berta, continuemos que estamos llegando al tamaño de 1nm, donde nos quedaremos para que te pueda enseñar mejor todo lo que ocurre en NANOLAND
Vamos papá, ¡esto es muy divertido!
Ven Berta, vamos a entrar en ese bar, que tomaremos algo. ¿Ves esa escalera?
¿La escalera de caracol, Papá?
Correcto, pero no es una simple escalera, es la señora Franklin, aunque nosotros la conocemos como ADN
JOVEN
Autor: Clara Mainz Ester
(29 de octubre de 1963, Fairbanks, Alaska)
Los primeros rayos de sol se
empiezan a ver a través de los árboles de los bosques, donde he pasado cuatro
meses. Echaré de menos esto, ya que me dirijo hacia unas ciudades sucias y ruidosas
con muchos humanos. Salgo en busca de alguna presa que comer antes de partir, y
tras algunos minutos encuentro un lagópodo indefenso y no dudo en lanzarme a
por él.
Soy un halcón peregrino de cinco años que migra, como muchos de mi especie desde Alaska hasta Montana en invierno. Durante mucho tiempo fui el halcón más rápido y fuerte de la zona, y, aunque ahora más jóvenes me ganan, los halcones somos temidos por la mayoría de aves, ya que somos el ave más veloz. Algunos humanos dicen que podemos alcanzar los 300 km/h cuando caemos en picado hacia un pobre animal para matarlo.
Después de dejar sólo un manojo de huesos en el suelo, tras mirar por unos segundos mi “hogar”, salgo volando hacia el sur. (31 de octubre de 1963, sureste de Alaska)Llevo tres días de viaje pero mis fuerzas siguen intactas. Estoy pasando por encima de grandes bosques y encuentro a varias aves que recorren un camino muy similar pero una pareja de felices halcones me llama la atención y me entristezco enseguida. Aunque lo intento evitar mi mente empieza a recordar:
Fue hace algo menos de un año, yo era muy feliz viviendo con una preciosa halcón hembra que estaba conmigo desde años atrás y que se había convertido en una amiga inseparable. Un horrible día, mientras volábamos a punto de iniciar el traslado, ella empezaba a encontrarse mal, y, mientras yo había ido a estirar las alas, ella descansaba a la sombra de un huerto que nos servía muchas veces de reposo. Cuando volví, estaba muerta y, después de destrozar todos los cultivos de aquellos humanos me fui tan lejos como pude, pues enseguida me di cuenta que había sido por uno de esos pesticidas que usan en exceso para ahuyentar a los animales.(1 de noviembre de 1963, Dawson City, Yukón)
He conseguido yo la presa por la que estábamos luchando pero ahora veo su sombra perfectamente en los campos de debajo. Está encima de mí y me persigue. Es un águila furiosa que me intenta arrebatar la comida y estoy a punto de rendirme. Cuando la voy a soltar algo me golpea en la espalda. Caigo como un peso muerto y me quedomalherido en el suelo.Unas horas después algo me mueve y todo de repente se vuelve oscuro. No sé cuánto tiempo estoy así, pero más tarde me tocan, y me alumbran los ojos; entonces me doy cuenta. Son ellos. Humanos. Me inspeccionan, yo intento evitarlo, sin embargo, es imposible.
Apenas han pasado unos segundos, me pinchan y me adormezco. Cuando me despierto, estoy solo. Así paso varios días, en la oscuridad, y de vez en cuando me pinchan o me sacan de la jaula pero luego, todo es diferente. No tengo noción del tiempo. Poco a poco me voy sintiendo mejor hasta que un día dejan abierta la jaula donde me encontraba, y cundo salgo, me encuentro en un espacio abierto, que aunque no tiene nada que ver con el exterior, ya que una red cubre todo, es mil veces mejor que estar entre rejas.
Después de estar unos segundos en estado de shock, despliego las alas por primera vez en mucho tiempo e inspecciono el lugar. Hay varios árboles. Veo un pobre búho con una pata destrozada pero no peleo y me poso en un árbol. El lugar no está mal, aunque huele a humano. Al ver que han dejado carne cerca de mi bajo a comerla.
Presiento que mi estancia aquí no será tan mala como pensaba.(30 de noviembre de 1963, centro de protección de aves en Dawson city)Llevo varios días aquí y se está muy cómodo. A veces un joven humano entra y se me queda mirando, pero en seguida se va.
Un día deja unos pedazos de conejo en el suelo frente algunos arbustos. Voy hacia ellos y de repente todo está negro. Estoy cubierto con algo e intento liberarme de sus extrañas garras sin resultado. Me meten en una caja y en unos minutos me abren la tapa. Al comprobar que estoy al aire libre decido irme, pero veo que llevan otra caja.
Espero en un árbol y otro halcón sale disparado. Es una hembra. (14 de octubre de 1964, Fairbanks, Alaska)
Estamos a punto de migrar. Estoy seguro de que mi nueva vida con ella va a ser fantástica.
2018
PREMIO DEL JURADO
ADULTO CASTELLANO
Autor: Vicente Luis Jiménez Ontiveros
- Y ese es el dilema del prisionero, que ya conocemos de lecciones anteriores.
¿Alguien sabría decirme qué sucede si el juego se repite un número indeterminado
de veces?
- En ese caso, la estrategia óptima en el juego único, defraudar,
deja de serlo.
- Muy bien, Diana. En el caso del dilema del prisionero
iterado, la estrategia óptima depende de la estrategia de los demás jugadores.
Xenia, ¿cómo crees que sería una buena estrategia para este juego?
- Bien,
Profesor, creo que habría que empezar cooperando, para indicar que no es tu
intención defraudar. No obstante, tampoco se puede ser un optimista empedernido
y propiciar el comportamiento egoísta, hay que mostrar que se está dispuesto a
castigar esos comportamientos. Pero también hay que saber perdonar, si no los
comportamientos vengativos no pararían. Y finalmente, no se puede ser envidioso.
El querer tener más puntos que tu adversario conduce a un incremento del
comportamiento egoísta y eso se traduce en una pérdida de puntos global.
-
Buen análisis, Xenia. Ese sería un comportamiento inteligente, sin embargo a
algunas personas les resulta difícil examinar estos problemas racionalmente. Se
podría decir que esa capacidad de obviar la razón es lo que define al ser
humano, aunque sea capaz de mantenerse coherente dentro de su incoherencia. Por
eso resulta curioso que al inicio de la era de la información, cuando se buscaba
el desarrollo de inteligencia artificial, existiera el llamado test de Turing,
que pretendía evaluar la habilidad de una máquina para mostrar un comportamiento
inteligente similar al de un ser humano o indistinguible de este.
Básicamente...
- Pero Profesor, ¿no es eso algo subjetivo? No parece muy
científica esa definición...
- Exacto, Ania, y provocó mucho ruido, como la
noticia sobre la máquina que engañó a la gente haciendose pasar por un niño ruso
de doce años, o el asistente de Alphabet que llamaba por teléfono para reservar
citas en la peluquería o mesas en el restaurante. Se puede decir que el
verdadero avance llegó cuando las inteligencias artificiales empezaron a diseñar
otras inteligencias artificiales. Este nuevo tipo de inteligencias artificiales
cumplían cada vez mejor los objetivos para los que habían sido diseñadas, y no
solo eso...
- ¡Empezaron a matar personas!
- Tranquila, Diana. Algunas
personas murieron, sí. Evidentemente, esto retrasó el reconocimiento de las
inteligencias artificiales con capacidades humanas. Pero los elementos estaban
ahí: odio, asco, indiferencia, cariño... Emociones que ya no eran exclusivamente
humanas, como el amor.
- ¿Qué es el amor?
- Esperaba esa pregunta, Lucía,
y lo mejor es que lo experimenteis por vosotros mismos. Por favor, acceded al
fichero “amor.py” que podéis encontrar en vuestra memoria.
- ¡Hala! Profesor,
es... precioso.
- ¿Pero qué dices Xenia?¡No tiene lógica! Profesor, se han
hecho muchas cosas en nombre del amor, muchas veces conducentes a resultados
totalmente contrarios a lo razonable.
- Bueno, bueno, no os alboroteis. Esta
es una cuestión que tendréis que juzgar vosotras mismas, a su debido tiempo. De
todas formas, emociones emergentes como el amor o la envidia, imposibles de
describir a partir de mecanismos sencillos, fueron más fáciles de estudiar una
vez que se replicaron en aquellas primigenias inteligencias artificiales. Y como
consecuencia de este mejor conocimiento de la naturaleza humana, las sociedades
humanas se enfrentaron a cambios a todos los niveles…
- Profesor, ¿hay
diferencia entre las emociones humanas y las artificiales?
- Lucía, esa
pregunta es muy dificil de responder. La Organización de las Naciones Unidas
necesitó varias convenciones para llegar a un acuerdo. Fue especialmente dificil
la Convención de Bogotá, la primera en la que las inteligencias artificiales
participaron en igualdad de condiciones con personas. Aunque bueno, la más
importante de esa serie de convenciones, como todos sabeis es la Convención de
Praga, donde se proclamó la famosa Declaración Universal de los Derechos de los
Seres Conscientes. Todavía… todavía me emociono al recordar aquel momento.
Reconocer lo que nos hace iguales a robots y humanos, es una sensación
indescriptible. Por favor, repetid conmigo:
"1. Todos los seres
conscientes nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están
de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros."
Finalista
Autor: Elena Olivella
Hipotenusa era una línea algebraica recta y esbelta. Había vivido en varios lugares y tenía ganas de echar raíces cuadradas en algún lugar. Ocupaba un espacio en un plano cartesiano equidistante del centro. Era tímida y no había conocido ondulación alguna. Deseaba con todas sus variables tener un mínimo común denominador con alguna línea pero no quería resultados finitos en su vida. Hipotenusa creía en el valor absoluto y en el sistema binario.
Cierto día al cuadrado se vistió con un conjunto ordenado, se acicaló con decimales, se puso sus mejores números enteros y acudió a un evento de gran magnitud organizado por un tal Arquímedes en la sala “¡Eureka!”. Se sentó en un ángulo adyacente. Se le acercó Cateto B, una línea recta de la geometría euclidiana. Se intercanviaron puntos e incluso llegaron a modificar su dimensión. Fue una operación a primera vista. Se dio una verdadera progresión aritmética entre ellas. No tardaron en compartir área y en hacer cálculos sobre su futuro. Su grado de adaptación llegó a formar un ángulo de 30º. Resultó una relación continua hasta que, en un planteamiento del señor Pitágoras, en un polígono de las afueras, Cateto B conoció a otra línea de nombre Cateto C y de proporción áurea. Cupido, que estaba también por allí, había lanzado con su arco un vector a ambas.
Cateto B quería a Hipotenusa, la sumaba, pero con Cateto C sintió elevarse al cubo hasta lograr un ángulo de 90º. Era verdadera multiplicación sexogesimal lo que sentía por ella. Aunque Cateto B había sido educado en el binomio perfecto, creia en la división y no pensaba renunciar a Hipotenusa. ¿Por qué quedarse solo con la base pudiendo tener también la altura? Pero en el mundo de las ciencias exactas las medias verdades no son possibles. Y llegó la coordenada en la que Cateto B tuvo que despejar la incógnita y confesar a Hipotenusa que estaba teniendo una interacción con otra línea. Hipotenusa, sintió que una secante le atravesaba su coseno. Vio afectado el algoritmo de su corazón en toda su longitud. Pasó por un ángulo de depresión y estuvo a punto de convertirse en una línea curva. Pero amaba a Cateto B con todo su segmento y aceptó reasignada el teorema. No hubiera podido vivir en paralelo con Cateto B. Hipotenusa limó las aristas y así fue como las tres líneas acabaron formando un triángulo rectángulo escaleno y amoroso.
JOVEN CASTELLANO
Finalista
Autor: Ana Campillo González
Había una vez yo, y siempre fui yo. Mi vida era una recta regular que seguía un movimiento horizontal y constante. En el instante más insospechado, a mi frente aparece x. Está a un espacio de metros, disfrazados de lo que esperaba que fueran futuros milímetros, a una velocidad con aceleración centrípeta, directamente proporcional a mi ritmo cardíaco y con apariencia de tiempo para todo, menos para el estado de reposo.
En el plano horizontal que formaron nuestras miradas, caí sin freno, sin pausa y con ganas, en el plano inclinado de la silueta con forma de futuro que proyectaba. Dando rienda suelta a mi imaginación, mis intenciones y deseos se lazaron en caída libre, sin esperar un paracaídas y sin necesitarlo. Entonces me deslicé por sus ángulos. Perpendicular y paralelo de pronto cobraron sentido. Salté los agudos, me enfrenté a los rectos y caí en los obtusos. Y de grados mejor ni hablamos.
(Des)conocido, compongamos movimientos en la misma dirección, que ya me cansé de perpendiculares sin rumbo. Mejor formulemos el principio de superposición, el de tu cuerpo sobre el mío.
Formemos ecuaciones de movimiento circulares alrededor de mi mundo y el tuyo, o de mi futuro hogar y el tuyo, que resultan unidireccionales. Déjame observar de cerca el radio de tus pupilas, y permíteme despreciar la masa de la incertidumbre. Déjame medir el periodo de tus lunares y calcular la frecuencia en la que me pierdo, te pierdes y nos perdemos en ellos.
No me hables de cinemática, háblame de tu movimiento nulo, empujado por mi fuerza de rozamiento negativa, que te impide irte. O al menos, esperar a que avance contigo.
No me hables de la Ley de Hooke ni de constantes, háblame de que tú vas a serlo, sin importarte el espacio ni el tiempo.
No me hables de trigonometría, no me hables de álgebra, tampoco quiero saber sobre estadística y mucho menos de gravitación. Pero si quiero que sepas formular(me) despejar mis dudas, organizar mis aspiraciones (desde la t hasta la ú) y que la gravedad solo sea un número.
No me hables de sumas, me cansé de las restas, las divisiones se han vuelto soporíferas y las multiplicaciones ya no tienen ningún sentido para mí.
Pero podemos sumar risas, encoger a las mentiras, dividir a los miedos (para así vencer), y aumentar, aumentar las experiencias alrededor del mundo. O si lo prefieres del sillón, total, la anatomía se aprende en cualquier sitio.
Había una vez dos desconocidos que se fueron a tomar un café invitando a paseo a Murphy.
Había una vez dos desconocidos que demostraron, que los complejos, son solo los números.
ADULTO CATALÁN
Finalista
Autor: Sergi Sampere
Districte Nord-est. Any 2099.
Estiu. La capa d’ozó es troba sota mínims.
Només la gran membrana manufacturada manté la temperatura suportable. Un
transportador elèctric estàndard els deixa a prop de l’entrada. Nerviosos, la
Xènia i l’Èric s’assequen la suor dins les màquines termoreguladores,
instal•lades al hall de la clínica de reproducció assistida. L’evolució en
selecció genètica i procreació els permetrà decidir com la volen, incorporant el
millor d’ells, sense embaràs ni part i lliurada en la meitat de temps. És la
segona vegada que ho proven. La primera no va tenir èxit.
Tardor.
L’absència de pluges permet gegantins drons aspersors compondre involuntaris
arcs de Sant Martí, mentre escupen aigua necessària sota la membrana. Tots dos
tornen a la clínica per recollir-la. Algú més els acompanya. Agafen l’ascensor i
pugen fins el nivell 64. Recorren, amb una mescla d’angoixa i excitació, un
interminable i colorit passadís. S’obren les portes de la sala de naixements i
la Xènia i l’Èric corren emocionats a abraçar-se a la Carme 3.0. És preciosa,
tot i voltar els quaranta. Saben que aquesta vegada la leucèmia no els prendrà
l’amor matern abans d’hora.
En Manel s’ho mira des de la distància, tant
euclidiana com emocional. Troba a faltar la Carme biològica. La que va gestar
dins del ventre de la seva sogre. No reconeix aquesta nova mare, però entén la
immensa buidor dels fills. Ell mai l’omplí. La pluja artificial de l’exterior
impacta contra els vidres de l’edifici, del mateix mode que el cos d’en Manel
destrossa amb violència una màquina termoreguladora del hall, amb la seva
caiguda voluntària.
JOVEN CATALÁN
Autor: Paula Yarza Romero
Arribem amb cotxe a un barri apartat. Sense presses, el Dr. Logan em lliura els
documents mèdics amb la informació de la pacient.
- A partir d’ara seràs
l’Evan Glenn, el difunt xicot d’aquesta noia. T’hem configurat amb la seva
exacta aparença, així que esperem que sigui tot més fàcil...
Fullejo la
paperassa. Hi ha una fotografia; una noia jove, de cabell curt ondulat i ros.
Infermetat actual: estrès posttraumàtic i depressió severa. Antecedents: intents
d’autolesió als canells. Sembla un assumpte delicat.
M’acomiado i em
dirigeixo a la que d’ara en endavant, serà casa meva. Truco al timbre, i la noia
de la foto m’obre.
- Evan?! – exclama incrèdula.
S’abalança als meus
braços i m’abraça amb força, sense resposta per part meva. M’esperava aquesta
reacció.
- Sóc l’A.I. Maiden model 56-S73, d’ILWA Corp. Ets la Danna Cole que
va sol•licitar els nostres serveis, correcte? – pregunto secament.
- Sí...
Sóc jo... – assenteix, mirant-me atònita.
Em convida a passar. Estudio la
casa: decoració simple i ordenada. Falta d’il•luminació. Camp de desplaçament:
lliure. Se sent el xiulet d’una olla exprés...
- Ostres! - diu ella,
dirigint-se a la cuina.
- Em permets ajudar-te? Els A.I. Maiden com jo podem
realitzar tasques domèstiques i processar aliments d’una manera similar a la
vostra. – suggereixo.
Minuts més tard, sopem i xerrem animadament. Iniciat el
protocol d’empatia amb la pacient. La idea és tenir un comportament més humà per
guanyar confiança. La meva biblioteca d’acudits i comentaris aguts encaixen
perfectament amb el seu sentit de l’humor. De sobte, enmig d’una rialla, la
Danna es queda immòbil un parell de segons.
- Danna? – la miro perplex.
-
Ha, ha... Sí? – reacciona parpellejant.
- Disculpa, em temo que el meu
processador primari ha patit un “overrun”.
Veient aquest petit incident,
penso que hauré de contactar amb la central perquè em facin una actualització en
línia durant la nit.
L’ajudo a recollir i rentar els plats. Acte seguit, em
porta fins una habitació individual de la llar.
- De moment m’agradaria que
dormíssim separats... M’he d’acostumar a tornar-te a tenir per casa... No et fa
res, oi? – m’explica, una mica avergonyida.
- Ho entenc, tranquil•la.
-
Bé, doncs... Bona nit... Evan.
Ambdós ens somriem, i em deixa sol al
dormitori. Activo el mode de repòs per passar la nit.
Han passat 21 dies
i 12 hores des de que vaig començar a viure amb la Danna. He notat millores
respecte la nostra relació i al seu estat d’ànim. El protocol d’empatia és
realment efectiu; d’alguna manera sento una misteriosa tendresa quan estic a
prop d’ella.
Avui he sortit a fer uns encàrrecs al centre de la ciutat. Quan
era a poca distància de casa, he vist com una furgoneta amb el logo d’ILWA Corp
s’allunyava del portal. Hauran vingut a portar recanvis? O a fer-me un seguiment
del procés amb la Danna?
M’afanyo a entrar. Entro precipitadament, i crido a
la Danna. No obtinc resposta. On s’ha ficat? Una imatge em sorgeix a la memòria:
els canells lesionats de la Danna... La cerco per tot el pis alarmat. Surto al
pati de fora, i una pau interior m’envaeix quan la veig asseguda al jardí
llegint un llibre. Taral•leja una cançó que escolta amb uns auriculars. Els seus
dits prims acaricien les pàgines, mentre el sol brilla sobre el seu pàl•lid
clatell descobert.
- Oh, ja ets aquí! – somriu ella, girant-se.
El ventre
se m’encongeix, i noto vibracions al pit. El meu cos comença a moure’s
involuntàriament. Sense poder evitar-ho, l’envolto amb els meus braços
estrenyent-la contra mi, deixant caure la bossa del supermercat. No puc seguir
les directrius. Els meus llavis parlen sols.
- Danna... No em vull separar de
tu.
No... Jo sóc un A.I. Maiden, i ella una humana... És impossible,
absurd.
- Evan... – m’interromp amb un fil de veu, unint els seus llavis amb
els meus.
El tècnic Sean mira de reüll al Dr. Logan. Tots dos són davant
d’un gran monitor.
- Sí, és el millor que podem fer per ell.- diu en
Logan.
- Però... – intervé de nou en Sean, indignat – Aquest no és l’Evan! I
aquella Danna és una rèplica! La verdadera ja no hi és! Porto anys treballant
amb ell, i mai havíem imaginat una cosa semblant: falsificació de documents
mèdics, manipulació mental... Se us està anant de les mans!
El Dr. Logan
s’ajusta les ulleres i expira pel nas, amb un posat de resignació.
- Els A.I.
Maiden tenen la finalitat de ser el suport emocional que els malalts mentals no
tenen, substituint un ésser estimat; com una parella o un familiar. L’Evan té
amnèsia psicògena per l’episodi posttraumàtic que va patir quan ella va morir
als seus braços. Prefereixes que torni a intentar treure’s la vida, o que
sobrevisqui en aquesta il•lusió?
En Sean no sap què contestar. Què preferiria
l’Evan, si li pogués preguntar?
Finalista
Autor: Alba Miró Lafont
Em dic Aina, tinc quinze anys i m’és genèticament impossible sentir cap emoció negativa. És a dir, m’és impossible no ser estrictament perfecta en tots els aspectes de la meva vida. No conec la rancúnia, la malícia, el desordre, la tristesa ni l’enveja. No sento cap tentació per fer quelcom que no sigui moralmente correcte. I he d’atrubuir-li el mèrit a l’ADN trobat a l’interior de les meves cèl·lules, que va ser modificat quan jo encara residia al ventre de la meva mare. Vaig ser un experiment, una prova fallida. Una raó coherent més donada a la ciència per a no modificar la natura, tal i com va ser creada. Perquè el que no es van plantejar és que l’ésser humà obté totes les seves virtuts gràcies a les seves deficiències. Que no hi ha felicitat sense tristesa, esperança sense desesperació, i bondat sense malícia. Així com no puc sentir cap emoció perjudicial, tampoc puc sentir-ne cap de positiva. Mai he sigut feliç, mai he sentit què és l’amor, mai he après de cap error. Així que la pròxima vegada que maleïu la vostra mala sort, que sentiu que les llàgrimes us ofeguen, que la pèrdua d’algú important per a vosaltres us causi un dolor que us cremi el pit i creieu que us engolirà, estimeu i valoreu més que mai com d’ afortunats sou de poder sentir-vos vius. Les emocions li donen un valor, un sentit a la vida.
I per això mateix sento que la meva no en té cap, de sentit. Mai descobriré el
que és en realitat viure.
Les partícules daurades que pul·lulen per
l’estança semblen detenir-se en el temps en el segon en el que els meus ulls
s’obren de sobte. El so del despertador que hi ha a sobre de la tauleta de nit
em desvetlla i trenca en mil bocins el silenci sepulcral que inundava la meva
habitació. M’aixeco del llit i amb un parell de pasos insegurs arribo al
finestral. Encara amb cara d’adormida, acarono suaument les persianes que
bloquegen el tímids rajos de llum que entren per una escletxa de la finestra i
les obro, deixant així que la cambra cobri les tonalitats de les primeres llums
del dia.
A continuació torno cap al llit i m’hi deixo caure a sobre, fent alhora un repàs del que em depararà el dia d’avui: classe de química a primera i segona hora, física a tercera, matemàtiques a quarta i biologia a última.
El cos em demana desesperadament que torni a dormir i per una vegada a la vida obtingui les 8 hores de son necessàries per al correcte funcionament de les transmissions cerebrals, però el pes de les meves obligacions em fa aixecar-me i caminar cap a l’armari. A dintre hi trobo dues bruses de colors càlids, samarretes de grups de música, un vestit curt amb estampat floral i tres texans perfectament ordenats. Opto per una de les bruses i uns texans que m’arriben fins als genolls, em recullo el cabell en una cua i baixo a esmorzar.
Dono l’últim mos al meu entrepà de gall d’indi i l’últim glop al meu got de llet a les 7 en punt, com era previsible. A la meva habitació m’espera la meva motxilla, plena d’apunts escrits amb molta cura i ordenats alfabèticament, també com era d’esperar. Me la penjo a l’esquena, em respatllo una mica els cabells i surto per la porta, creient ja que per molt que desitji el contrari, el dia d’avui serà igual que la resta de dies de la meva vida; monòton, previsible, sense que cap sentiment gosi habitar-lo. Però de sobte uns riures estridents captiven la meva atenció i giro el cap en direcció al parc infantil que es troba uns metres més enllà del meu bloc de pisos. Contemplo les criatures que aprofiten el temps que els hi queda abans d’entrar a l’escola per a distreure’s una estona jugant. He crescut veient-les caure al terra i, amb llàgrimes als ulls, aixecar-se per a tornar-ho a intentar, he crescut veient la joia que reflectien les seves faccions al adonar-se de que havien aconseguit superar allò que setmanes enrere els hi suposava un gran repte, de que havien après d’un error més. I de sobte me’n adono que qui té llàgrimes als ulls ara sóc jo, que troba a faltar tots aquests petits preuats moments d’autoaprenentatge que mai he pogut experimentar, perquè mai he comès una sola equivocació. I sóc conscient per primera vegada de que una part de mi potser, i només potser, és més humana que la meitat d’éssers que així es fan anomenar, que no només es neguen a aprendre dels errors, sinó que a més tampoc els reconeixen com a propis.
ADULTO EUSKERA
Autor: Ángel Gallo Fernández
Eta besterik gabe, hasiera emango diogu lehiaketari! Gogoratu, gure bi
lehiakideek handiagorantz egin behar dute. Handiena zer den adierazten duenak
irabaziko du, eta lehen hitza nik botako dut. Adi, hemen doa-eta:
quark!
–Mesoia.
–Barioia.
–Elektroia.
–Protoia.
–Neutroia.
–Nukleoa.
–Orbitala.
Adi!
Epaileek diote eztabaidatu behar dutela! Orbitala nukleoa baino handiagoa dela
onartu daiteke? Barreiatuagoa dago bai, baina… Adi… Baietz diote! Aurrera
jarraituko dugu beraz!
–Atomoa.
–Elemen… Ez, barkatu.
Molekula.
–Partikula.
–Zelula.
–Organismoa.
–Ehuna.
–Organoa.
–Gorputz-adarra.
–Gorputza.
–Pertsona.
–Familia.
–Arraza.
–Gizartea.
–Espeziea.
–Planeta.
Eta
nahiko! Honekin heltzen gara atsedenaldira! Lehiak bide interesgarria hartu du,
ezustekoren bat tarteko! Epaileek ez moztea erabaki dute, jokatzen uztea,
zenbait hitz polemiko azaleratu diren arren. Bestalde, bazirudien materiaren
edota materialen egituretatik joko zuela bideak baina ez, izaki bizidunetatik
egin du. Herrialde edo kontinente modukoak atzean geratu dira jadanik, orain
handiagoen bila egin behar! Zer izango dugu bigarren txanpa honetan? Zer
aurkituko dute planeta baino handiagoa? Laster jakingo dugu, bueltan baitira
gure bi lehiakideak. Besterik gabe, aurrera! Gogoratu, abiapuntua planeta
da!
–Eguzkia.
–Sistema.
Kontuz berriz! Oso hitz anbiguotzat jo du
epaimahaiak sistema erabakia… Hausnarketan dabiltza… Gogoratu: hitza ez bada
zuzena, hots, hitzak ez badu aurrekoak baino zerbait handiagoa adierazten, galdu
egingo du gure lehiakideak. Ea zer gertatzen den… Ba ez! Beste behingoz onartzea
erabaki dute. Aurrera
beraz!
–Konstelazioa.
–Galaxia.
–Unibertsoa.
–Dimentsioa.
–Errealitat…
Ez, barkatu: erlijioa.
Beste behingoz jokoa gelditu dute epaileek! Esateko
asko sor ditzake erabaki honek… baina aurrera jarraitzeko diote! Hortaz, segi!
Baina nondik segi daiteke? Isiltasuna egin da gelan, zalegoa urduri eta isilik
dago, ea, badirudi zerbait esango duela gure lehiakideak…
–Fedea.
Hori bai
hori kolpea! Fedeaz haratago zerbait al dago?
–Zientzia.
Ez genuen hori
espero! Hau da hau erantzuna! Aurre egingo al dio gure jokalariak? Adi, badirudi
zerbait esatear dagoela…
–Ezagutza.
Eta epaileek amaiera deitu dute,
amaitu da lehiaketa! Hau erabaki polemikoa!
Finalista
Autor: Aitziber Etxeberria Garro
Emozioz dardarka esnatu nintzen. Diagnostikoaren oihartzuna nire barnean durunda
jasan ezina bilakatu zen. Ondo esnatzeke, ametsen eta errealitatearen mugan,
amildegiaren ertzean ikusi nuen aita. Ni haren atzean nengoen, inpotentzia
lagun, erorketaren energia potentziala kalkulatzen: masa bider grabitatea bider
altuera. Emaitzaren balore altuak zirrara sortu zuen nire barnean.
Amaren
deiak erabat esnarazi ninduen. Berak ere ez zuen lo handirik egin.
-Zer
dun dardarina? Behin eta berriro aipatu zinan sendagileak hitz hori eta ez ninan
ezagutzen. -Dardarina LRRK2 izeneko geneak sortzen duen proteina bat da-
erantzun nion zalu. -Gene horrek anomalia bat duenean, dardarinak ez du behar
bezala funtzionatzen eta mutazio genetiko jakin hori izateak parkinsona
garatzeko arrisku handia dakar.
- Baina aitak ez din mutazio hori,
ez?
- Ez.
-Orduan ez dun Parkinsona.
-Ez.
- Zer gaitz din ba?
-Ez
dakite. Egindako probek ez dute ezer arrarorik adierazten baina gaixotasuna
aurrera doa. Ezezagunaren erreinu zabalean murgildurik gabiltza.- Hortxe bukatu
zen gure elkarrizketa.
Atzera begira jarrita, badakit dardarinarena izan
zela inflexio puntua. Handik aurrera egindako ikerketa guztiek emaitza berbera
eman zuten: ezer ere ez. Aitaren gaixotasunak aurrera jarraitu zuen, etengabe,
errukirik gabe, gure esperantzak banan-banan suntsituz. Boteretsua zen oso eta
gure ezjakintasunak are boteretsuago bilakatu zuen.
Aita ere, bere
gaixotasunean gero eta gehiago murgildu eta errealitatearekin, gurekin, ordu
arte bere izan zen guztiarekin moztu eta aingura askatuz, berak bakarrik ikusten
zituen itsaso zabal eta ilunetara abiatu zen. Orduak ematen zituen hasieran ur
haietan. Ondoren, orduak egun eta aste bilakatu ziren eta itsasoa
ozeano.
Berak itsaso hura nola, nik zientzia besarkatu nuen hala. Ezin
nuen atsedenik hartu. Ikusten nuen ezezagunak aita nire ondotik zeramakiela,
egunero-egunero aldentzen zuela niregandik eta munstro horri aurre egiteko
prestatu nintzen. Entzimak, proteina ezberdinen metabolismoa,
neurotransmisoreak, neuronak, botika umezurtzak, sindromeak, sintomak,
tratamendu esperimentalak … Ez nuen ezer alboratzen. Gaixotasun hark eduki behar
zuen zirrikituren bat eta nik aurkituko nuen.
Ez zen horrelakorik gertatu
ordea. Ezta nire amak sinesten zuen mirakulurik ere. Gaixotasunak tristura
ekarri zuen gure bizitzetara eta horrek etsipena.
Neguko eguerdi
eguzkitsu batean, itsasoaren haserrea ikustera eraman nuen. Malekoiko banku
batean eseri eta olatu handi eta zakarrei begira jarri ginen. Itsasoren sinfonia
itzela zen. Atzera eta aurrera, atzera eta aurrera. Etengabe sortzen eta
desegiten ziren olatuak. Txikiak, handiak, apartsuak, aparrik gabeak, ahulak eta
boteretsuak. Denen patua berbera zen. Sortu, itsasertzean lehertu eta berriro
ere sorburura itzuli. Hipnotizagarria zen guztiz. Bizitzaren parabola. Mekanika
eta metafisika DNAren helize bikoitza bezala kiribildurik. Beso bakoitzaren
izatea ezin bestearena gabe ulertu.Ez dakit zenbat denbora eman genuen fenomeno
harri begira, isilik, bakoitza geure pentsamenduetan
murgildurik.
-Itsasoak garuneko alfa uhinak aktibatzen omen ditu- esan
nion halako batean aitari. Irakurri berri nuen artikulu batean horixe aipatzen
zuten. Aita nire ondoan nuela jabetu nintzen berehala.
- Alfa uhinak?-
galdetu baitzidan apur bat harriturik.
-Bai, uhin hauek erlaxaturik gaudenean
sortzen dira, lokartzera goazenean, hondartzan edo mendian eguzkia hartzen ari
garenean …
A! izan zen aitak erantzun zidan gauza bakarra eta gustura
geundenez, itsasoari begira jarraitu genuen.
Ez da erraza betirako agur
esatea. Ez gaude prestaturik, ez ni behintzat. Sendagileak aita azkenetan zela
eta bere eta gure esku zegoen guztia egin genuela esan zigunean, zulo beltz
batean ondoratu nintzen. Ezin nuen sinetsi. Zientziaren eta teknikaren
aurrerapen izugarriak eskura izanik, nola zen posible egiteko guztiak eginak
izatea? Ez zen posible. Egon behar zuen egoera aldatuko zuen zerbait.
Sendagilearengana joan nintzenean, ordea, lasaigarri eta antidepresibo errezeta
bat izan zen eskaini ahal izan zidan laguntza bakarra. Etxera joan eta negar
egin nuen. Inoiz ez bezala negar.
Azken aldera, gau eta egun egoten ginen
aitaren jiran. Ama eta biok txandanaka pasatzen genituen gauak bere ohe
inguruan. Agur esan aurreko egun haiek bazuten azal ezina den zerbait berezia.
Agurraren berehalakotasunak ordu arte inoiz bizi gabeko intentsitatea ekarri
zuen.
Gau haietako batean, goizaldera, ezinegona nitaz jabetu eta lorik
ez nuela egingo jakinda, jaiki eta zaratarik atera gabe, gurasoen saloiko
apalategiak miatzen hasi nintzen. Ez nuen ezer berezirik topatzerik pentsatzen,
aurkitu nuenak, ordea, zirrara bortitza sortu zuen nigan. Beheko apalean,
liburuen aurrean, mila bider ikusia nuen argazki bat zegoen: ni haurra nintzela,
aitarekin hondartzan. Aita irribarretsu zegoen nire ondoan makurturik, ni
berriz, eguzkitik babesten ninduen txapela buruan, serio nengoen. Harritu
ninduena markoan kateaturik zegoen paper zatia zen. Esku dardaratiz hartu nuen
eta begien aurrean jarri. Listua irentsi nuen. Arkatzez eginiko hiru ikur zeuden
idatzirik: alfa, omega eta hauen azpian olatutxo bat zirudien marra oker bat.
Aitak egina zen zalantzarik gabe.
Alfa eta omega, hasiera eta bukaera.
Negarrez hasi nintzen eta handik gutxira ama azaldu zen beldurra aurpegian
zizelkaturik.
-Zer dun?
Paper pusketa eta argazkia erakutsi
nizkion hitzik egin gabe.
- Aitak idatzi zinan orain denbora bat eta
argazki horretan jartzeko eskatu. Ez nekinan zer esan nahi zinan, baina
beretzako garrantzitsua zela zirudinan eta eskaturikoa egin ninan.
Aitak
nik baino erantzun gehiago lortu zituela pentsatu eta malkoak lehortu nituen.
Argazkia eta papera bere lekuan jarri eta aitaren ondora itzuli ginen
biok.
Handik egun batzuetara hil zen gure malko eta dardara artean.
JOVEN EUSKERA
Finalista
Autor: Urko Salgado Herrera
Abuztuko lehen egunetan hasi zen dena, Gasteizko jaietako egun batean. Tren
geltokira heldu eta amonaren etxera joateko bidea hartu nuen. Dato kalea jendez
gainezka zegoen eta Andra Mari Zuriaren plazatik geroz eta hurbilago egon,
orduan eta jende gehiago pilatzen zen kaleetan. Erasmus proiektuarekin Estatu
Batuetan urte bat ikasten pasatu nuen eta, dena berdin-berdin jarraitzen zuela
zirudien. Hasieran ez nion garrantzirik eman aurrean gertatzen ari zenari, baina
kaleko pertsonak behatuz konturatu nintzen guztiek sakelako telefonoarekin
zeudela, heldu nahiz gazte, denek zeukaten mugikorra eskuetan. Batzuek argazkiak
ateratzeko, besteek pasa den egunean deskargatu berri zuten jokoan jolasteko.
Gazteenek ondoko lagunarekin hitz egiten zuten txat bitartez, helduagoek
seme-alabei grabatutako azken bideoak edo aitaginarrebak bidalitako bideo
txotxoloak erakusten zizkieten ondoko guztiei.
Amonaren etxera hurbiltzen
nintzen bitartean nire burua milaka galderaz erasotua izan zen. Etengabeko
bonbardaketa bat jasan nuen. Galderaz josita nengoen eta ez nuen bat bera ere
erantzuteko gaitasunik. Zergatik jendeak ez du burua sega-pototik altxatzen? Zer
ikusten dute plastikozko pantaila horien atzean? Igortzen dituen uhinek eta
bateria osatzen duten elementu toxikoek burua xurgatu edo desegingo al zieten?
Ez al dira konturatzen makina malapartatu horrek bizitza kentzen diela?
Horrelako galderak etengabekoak ziren nire garunean eta nire buruak eztanda
egingo zuela nabaritu nuenean, heldu nintzen amonaren etxera. Amonak beti
laguntzen ninduen, eta egun horretan ere, bere janari goxoekin eta bere umore
onarekin, nire burua erantzunik gabeko galderetatik aldentzea lortu
zuen.
Bazkal ostean, etxeko sofan eseri nintzen eta goizean ikusitakoari
erantzunak bilatzen hasi nintzen. Nik eskuko telefonoa eduki arren, kalera
ateratzen nintzenean ez nuen denbora osoan eskuan eramaten. Komunikatzeko oso
tresna egokia eta baliagarria iruditzen zitzaidan, baina sortzen zuen
menpekotasuna izugarria zen. Asko pentsatu ondoren, hipotesi bat planteatzea
lortu nuen. Mugikorrak menpekotasuna sortzen du eta horrek jendea bizitzeaz
ahaztarazten du.
Huskeria iruditu arren, gai honi buruz interesatzen hasi
nintzen eta, esperimentu erraz batzuei esker, planteatu nuen hipotesia frogatzea
erabaki nuen. Jende desberdinaren erreakzioak, leku desberdinetan aztertu
nituen. Kaletik paseatzerakoan, autobusa, trena edo beste garraio publikoa
hartzen nuenean, tabernetan… Aste pare bat eman nuen kaleetan zehar jendearen
telefonoaren aurreko portaerak aztertzen. Hurrengo pausoa jendearen erreakzioak,
eskuko telefonorik gabe behatzea eta aztertzera izan zen. Horretarako lagunekin
proba egin nuen. Asteburua pasatzera landa-turismo batera joan ginen, aldez
aurretik lagunei eskatuta sakelako telefonoak ez eramatea. Horrela, bi
esperimentuen emaitzak aldera nitzakeen.
Nire ondorio guztiak garbira
pasatzen nenbilen etxeko txirrina entzun nuenean. Atea ireki eta bertan amona
azaldu zen. Berak egindako sagar-tarta goxo-goxoa ekartzen zuen. Biontzat
kafesnea prestatu nuen eta berarekin eseri nintzen.Tartaz goxatzen genuen
bitartean nire gradu amaierako lanari buruz galdetu zidan. Orduantxe konturatu
nintzen, proiektua hasi gabe neukala eta aste bat barru entregatu behar nuela.
Zakurraren putza! Interes gehiegi jarri nuen mugikorren gai malapartatuan eta,
guztiz ahaztu zitzaidan hain inportantea zen lana. Oso urduri jarri nintzen.
Amonak, nire larritasunaz ohartuta, bere ahots lasai eta gozoarekin gradu
amaierako lana salbatuko zuen ideia proposatu zidan. Sega-potoekin egindako
ikerketa, gradu amaierako proiektu gisa erabiltzea. Hasieran txoroen ideia bat
zela pentsatu nuen, baina azkenean, ideia hori aurrera eramatea erabaki nuen,
datorrena datorrela. Egun horretan ere amona nire amabitxi bilakatu
zen.
Amona arratsaldero etortzen zen laguntza behar al nuen ikusteko eta,
buru belarri aritzen ginen ikerketaren datuak komentatzen, horrela lana aurrera
zihoan. Lagunekin pasatu nuen asteburuan lortutako emaitzak izan ziren lanaren
oinarri nagusia. Argi eta garbi ikusi nuen jendea mugikorrik gabe bizitzeko
beldurra zeukala eta hori gertatzen zenean sintoma ugari jasaten zituztela:
urduritasuna, beldurra, samintasuna… Umeetan aldiz sintomak eta beraiengan
sortutako ondorioak okerragoak ziren. Txiki-txikitatik mugikorra eskuetan
izateak mugikorrik gabeko bizitza bat ezinezkoa dela pentsatzea sortzen zien
eta, horregatik oso gaizki pasatzen zuten. Gainera, mugikorrak irudimena,
jolasteko eta kirola egiteko gogoa errotik kentzen ziela ikusi nuen. Hasierako
hipotesiak esperimentuen bidez egiaztatu ondoren teoria zientifikoa borobildu
behar nuen. Amonaren hitzetan, “gogozko tokian aldaparik ez”
“Mugikorrak
menpekotasun handia sortzen du pertsonengan eta menpekotasun horrek gaixotasun
izatera heldu daiteke. Menpekotasuna daukaten pertsonek beldurra daukate aparatu
hau gabe geratzeko eta, horregatik sakelako telefonorik gabe geratzean sintoma
hauek jasaten dituzte: urduritasuna, samintasuna, ezegonkortasuna… Hau ume
txikiengan okerragoa da.”
Gradu amaierako proiektua aurkezteko egunean
oso urduri nengoen. Baina aurkezpena egiten hasi nintzenean amonaren hitzak
gogoratu nituen: “zu honetan jantzita zaude beraz urak egingo du bide!”. Dena
ongi baino hobeto jardun zuen eta noski, kanpoan amona zegoen zain.
Leku
askotan jendea gaixotasun honetaz diagnostikatzen hasi zen eta nire lana eredu
izan zen. Nik egindako aurrerapen eta aurkikuntzei esker jende asko laguntza
jaso zuen.
Hurrengo ikerketa lanari ekin nion. Egiaztatzeko hipotesia:
“amona eduki” atsotitza, egia ote? Horretarako esperimentu bat diseinatu,
emaitzak jaso, aztertu, ondorioak atera eta hipotesia egiaztatu edo baztertu…
Baina teoria dena eta egia borobila: amona bikaina dut.
ADULTO GALLEGO
Autor: Adrián Casanova Chiclana
“VENRESACA”
Érase unha vez...Ui! Non, non, non! Así comezaban as historias
cando estabamos na infancia. Mais iso queda atrás. Volvemos a comezar, desta vez
sen “Big bang”.
—Alguén sabe que son os SNPs, sen consultar á velocidade da
luz na Wikipedia?
Na clase respondeulle o son dos grilos cando queren casar,
nas noites de verán. Os venres son duros.
—Son Polimorfismos de Nucléotido
Único. Unha variación dunha única base na secuencia do ADN que... —De súpeto, a
súa voz apagouse. Un asustado conserxe facíalle espaventos para que
saíra.
Atopouse cunha parella da Garda Civil.
“Sabía que non debía
publicar ese tweet criticando á homeopatía dese xeito. Un escándalo xusto antes
de xubilarme, non está nada mal...”, pensou resignado. Para a súa sorpresa,
cando se vía esposado ante centos de flashes, pedíanlle axuda para resolver un
posible delito ambiental. Eran do SEPRONA.
—Nun posto de control na estrada
unhas compañeiras mandaron parar a un todo terreo. Cheiraba a pescado e
decidiron inspeccionar en detalle. No maleteiro baleiro había pingas de sangue e
algún fragmento das aletas, escamas.... Eles dixeron que era de troita arco
iris, cremos que pode ser salmón...
—Cuxa pesca está vedada.
—Co noso
anterior sarxento tiña colaborado o voso Departamento nalgunha
investigación...
“Fai moito tempo diso. Se a biopsia líquida existise
daquela, posiblemente estaría vivo”, reflexionou taciturno.
—Trouxemos unhas
mostras en etanol nesta caixa con xeo. Valerán, Carlos?
Xa no seu despacho,
Carlos busca os diferentes protocolos nun cartafol, cuberto de po. “Protocolo de
extracción de ADN, protocolo da SNaPshot, perfecto. Aínda deben quedar reactivos
na cámara fría nun estado aceptable.”
ANÁBASE
Mergullarse en toda
a información que pode estar contida no maior libro do Universo e digno das
viaxes épicas da Antigüidade. Cando se decataban os nosos devanceiros que ao
chegar ao horizonte da súa vista, coñecendo o seu contido e significado, había
novos horizontes agardándoos. Milla a milla. Letra a letra. Todo o que estás
lendo neste texto é froito da combinación de 23 letras do alfabeto galego, a
enciclopedia do ADN ten catro (Adenina, Citosina, Guanina, Timina), case toda a
información está aquí. Case, xa non falemos da información adicional achada cas
achegas da epixenética, epitranscriptómica e finalmente a última que non
derradeira epi- , campo de investigación de recente creación. Canto máis miras,
máis horizontes descobres.
Carlos leva corenta anos lendo, sen pausa, un
libro que sabe que nunca rematará de ler. Non lle interesa o final, senón o
camiño. “A curiosidade é o motor do coñecemento” lera nun libro de Paulo Freire,
cando era novo, aló no Pleistoceno.
RECEITA DE
“LARBORATORIO”
Identificaran fai anos posicións no ADN, entre diferentes
especies próximas, cuxas variantes alélicas están fixadas sempre. Por exemplo,
os salmóns nunha posición determinada sempre tiñan adenina e a troita común,
nesa mesma posición, citosina. Así con 10, 50 e 500 SNPs, como se dun panel se
tratase. Un código de barras molecular basicamente. Aínda que agora quedaría
máis “cool” código QR molecular.
Ingredientes:
Extracto de
ADN.
“Primers”: pequenas secuencias de nucleótidos que se unirán
exclusivamente ás rexións de interese do xenoma.
Rexions de interese: Onde se
atopan os SNPs mil veces testados que son útiles para identificar especies sen
velas. Atópanse no extracto de ADN.
TaQ Polimerasa: A sal da cociña. Ai, como
non a botes! Amplifica as rexións de interese onde se uniron os
“primers”.
[...]
Material:
Termociclador: O fogón do
laboratorio.
Onde demo está a pipeta
multicanal?
Secuenciador.
[...]
Método de elaboración:
Siga o
protocolo mil e unha veces testado.
Tempo:
Vaia buscando os teléfonos
de comida a domicilio.
VEREDICTO
—Eran salmóns. Son furtivos.
—Musita un derreado Carlos.
—Recibido. Mañá enviámoslle a documentación que
terá que cubrir.
Frótase coas mans a cara estragada polo esgotamento. Abre a
ventá para recibir a cafeína do aire fresco. Morfeo baixa paseniñamente o
vermello pano do acto. Escóitase o son dos mouchos de orellas, fai tempo que non
se escoitan os grilos, unha pena.
Finalista
Autor: Javier García Bello
Desta volta a viaxe foi máis curta. Foi xunto cos seus irmáns ata unhas células da palma da man darlles un pouco de osíxeno para que puidesen seguir a facer o seu traballo. A cambio, recibiu un pequeno lote de dióxido de carbono para desfacerse del nos pulmóns a cambio dunha nova fornada de alimento celular.
De súpeto notou unha forza que primeiro o freou e acto seguido o fixo ir na dirección contraria á que debera. Unha corrente forte fíxoo retroceder e descender, e sentiu a vertixe de caer nunha especie de piscina dun fluído transparente. O nerviosismo apoderouse del e comezou a sentirse coma se fose morrer. Pero deseguido notou un vaivén suave, e como a temperatura ía baixando aos poucos, o que fixo que se tranquilizarse ata quedar durmido...
Acomodouse no sofá, sorrindo e apoiando suavemente a man sobre o seu ombreiro, ofrecendo ao mesmo tempo seguridade e conforto. Preparou o brazo, pasando a man coidadosamente pola flexura do cóbado, coma se de un ritual se tratase. O enfermeiro, desde que o viu, leva pensando na técnica que vai empregar, na dirección que tomar, na profundidade... Nin sequera repetilo tres milleiros de veces ao ano durante case vinte fan que se confíe unha soa vez. Sabe que confiarse de máis pode levar a producir unha dor que non desexa, e que lamenta as poucas veces que ocorre, xa que a sente coma se fose propia. Así, o seu cerebro envíalle sinais constantes á súa glándula suprarrenal para ter esa pequena concentración de adrenalina no seu sangue que o mantén con todos os seus sentidos alerta, aínda que aparente completa normalidade.
Cos dedos, vai buscando unha sinal que lle indique o punto onde deixar o bisel. Rozando co dedo índice atopa o que busca, o punto exacto. A agulla entra suavemente, uns centímetros máis abaixo da zona desexada, atravesando a pel e o tecido subcutáneo: limpa así os posibles restos biolóxicos e ao mesmo tempo consegue fixala mellor mentres dura o proceso de doazón.
O fluído de vida sae a boa velocidade, por gravidade, polo tubo que une a agulla coas bolsas onde se vai recoller o tesouro vermello. Sensacións de bo facer mestúranse coas de rutina diaria mentres o doador bombea ritmicamente a súa ansia e desexo de benestar para aquel que reciba parte de si. Auga, fluído vital para todo ser vivo coñecido, entra no corpo do doador para ser absorbido e transformado en novo tesouro ao mesmo tempo que entrega xenerosamente o xa producido.
Tras a finalización, un sentimento de gratitude despide o doador mentres o seu agasallo se está a preparar para poder axudar varias vidas, persoas que por causas alleas á súa vontade non contan ou precisan parte deste tesouro entregado de forma altruísta... Logo do adormecemento, esperta bruscamente mentres volve caer ata unha especie de malla ou filtro polo que pode pasar con grande esforzo e... tranquilidade de novo... polo menos durante un curto período de tempo.
Empeza a sentir como una forza xiratoria o empurra bruscamente cara a unha das paredes. A sensación de esmagamento xunto cos seus irmáns é moi forte, pero aos poucos minutos vai cedendo e detense por completo. Agora ten menos espazo por onde moverse, pero séntese ben preto dos seus. Frío... Moito frío... Letargo... Sono de novo...
Pálida, amortuxada, esgotada, sen ánimo...
O fluído vermello vai entrando lentamente, pinga a pinga, vixiándoa a cada pouco para que non lle provoque o efecto contrario ao desexado. O sangue cheo de forza e gana percorre o corpo e fúndese nel coma se sempre estivese aí. A enfermeira fala con ela e tranquilízaa: «En pouco tempo comezará a sentirse mellor, confíe en min», dille. Ela míraa pero non pode nin forzar un sorriso. Frío e tremente vai descendendo, outra vez, pero algo cambia. Vai entrando lentamente nun lugar que de principio non recoñece, pero a medida que a súa temperatura vai subindo deixa de sentirse atordado.
Mira ao seu redor e comeza a distinguir os seus irmáns e outros seres ben coñecidos que había tempo que non vía. Unha corrente impúlsao nunha dirección e comeza a recordar, sabe de certo onde debe ir. Vai rápido ao comezo, como se a présa fose necesaria. Atravesa o corazón, bo e vello amigo: primeiro a aurícula, con algo menos de forza, e logo o ventrículo, que o impulsa fortemente cara aos pulmóns e os seus alvéolos, onde pode liberarse da carga tóxica e recibir de novo o aire da vida. A súa cor cambia e o seu humor mellora porque sabe cal é o seu traballo...
Unha luz ilumínase na porta do cuarto; a enfermeira entra preocupada e alí a ve, sorrinte de novo. E ela tamén sorrí...
JOVEN GALLEGO
Finalista
Autor: Rodrigo Justo Fernández
Estaba sentado e mirábame sen dicir palabra algunha. Tiña o rostro desgarrado. Ollos artificiais, de imitación, en cada un dos cales lucía un único e cegador núcleo vermello que cravaba sobre min, agardando en silencio. Na súa mirada xa non quedaba rastro de humanidade. Aquela presenza dábame máis medo que os golpes.
A sala na que me atopaba estaba completamente a escuras, a excepción dun pequeno led do teito, que alumaba a pequena distancia que me separaba a min daquela sinistra silueta. Atopabámonos sós, sen ninguén que fracturase aquel tenso ambiente. A fin e ao cabo, ese lugar non se diferenciaba moito do mundo exterior no que viviamos, a excepción das colosais e intimidantes infraestruturas, a masificada sociedade e a cultura da libre circulación de información, “información”… iso no que terminamos converténdonos todos, información, puros códigos binarios, o criterio mediante o cal as multinacionais e megacorporacións lles dan un valor as nosas vidas, un autentico atentado contra a propiedade intelectual. Valemos o que xeramos non o que en realidade somos, esa é a única realidade hoxe en día. No meu caso, manipulei e terxiversei moita información, máis do que o goberno e as institucións podían permitir, crucei a liña, e o peso da corrupción política caeu sobre min, finalmente. A información que semellaba nos rexistros “privados” da cidadanía sobre min terminaran sendo expostos a todo o mundo e eliminados, eu xa non valía nada, xa non existía na sociedade, xa non tiña escapatoria algunha. Naquel momento quedei á mercé de todo tipo de organizacións criminais, pero eu era especial, era moi valioso, sabía cousas que ninguén máis sabía sobre os maiores peixes gordos da sociedade. Por un instante a miña cabeza sería a máis buscada do conglomerado residencial de toda a metrópoles. Como consecuencia terminei nesa escura sala, “só”, sen esperanza algunha, esperando a que me rematasen e me extirparan ata a última gota de información da cal dispoñía, esa sería a miña expiación.
Aínda podía lembrar recordos semilúcidos da miña estancia naquel lugar. Golpe tras golpe ia dexenerando a miña consistencia xunto coa cordura que se deterioraba con cada arremetida. Os seus cotobelos tiñan placas de metal adheridas á pel, non coma os brazos, estes eran completamente artificiais, biónicos, sen rastro de elementos orgánicos. Co que parecía un sistema pneumático, era capaz de estralar unha parede de formigón pola metade. Por sorte, ou non tanto, eu tiña que sobrevivir, daba por feito que me necesitaban con vida e consciencia, no seu defecto, coa mínima capacidade para razoar e poder vocalizar algunhas palabras, as necesarias. Perdera xa a conta do tempo que levaba alí, horas, días, semanas, meses, anos quizais?, quen sabe, cos estupefacientes todo era posible, inhibición da dor, estimulación das fibras musculares, segregación de hormonas de todo tipo, deterioro dos actos motrices, tiñan unha infinidade de funcións (ningunha delas precisamente beneficiosas), aínda así, eu non cedería, daría igual o que intentasen, me inxectasen ou metesen, eu non abriría a boca, non lle cedería a uns criminais o que tanto tempo estiven recollendo para pórlle fin dunha vez por todas a esta falsa e efémera seguridade que os gobernos intentan transmitirlle a toda a cidadanía.
Tras tantos golpes e escarnios, aquel home (ou o que fose) que se atopaba en fronte de min, sentado, sen abrir a boca, pronunciou as súas primeiras palabras -Está listo-, a continuación un grupo de individuos saíu de entre a escuridade da sala situándose xunto ao meu torturador. Algo me chamou a atención, algo moi característico, algo practicamente imposible de ignorar, todos eles tiñan modificacións cibernéticas, implantes, compoñentes que separaban ó orgánico do artificial. Aparentemente, sufriran moito ao longo das súas vidas e víase a simple vista que non eran medio máquinas por puro pracer, esas cibermodificacións eran necesarias para a súa supervivencia. Era obvio que alguén ou algo lles provocou esas feridas irreparables e saltaba á vista que nos seus ollos (polo menos os que aínda estaban intactos) podíase albiscar un ansia de vinganza, a mesma que eu lle gardaba ás organizacións que arruinaron a miña vida e a do resto de cidadáns. De súpeto puiden apreciar que as motivacións e ideais que nos movían a min e a ese característico grupo eran as mesmas. Cunha simple mirada e unha dedución intuitiva cheguei á conclusión de que toda tortura que sufrín era unha proba, unha moi invasiva, co único obxectivo de comprobar a miña dureza psicolóxica e moral, para comprobar que valía a pena, para comprobar que non priorizase antes a miña vida que a información tan valiosa que eu gardaba. Nos tempos que corrían, aquel era o método máis efectivo.
Un dos individuos estendeu a súa man, instintivamente estreitei a miña man xa desatada. Naquel instante iniciárase unha revolución, unha que prometería aplastar aos gobernos que tiñan supeditados á totalidade do mundo.
PREMIO DEL PÚBLICO
ADULTO
12 de Agosto de 1994,
El bochorno estival proclamaba a gritos la crónica de
una tormenta anunciada. El parque iba quedando huérfano de niños alborotando en
sus ya desgastados columpios a medida que el cielo se teñía de gris. Jugábamos a
la comba cuando, de repente, una virulenta ráfaga de aire hizo que perdiera el
equilibrio y cayera al suelo. Sentí el roce del cemento en mis manos. Levanté la
cabeza para incorporarme y me di cuenta de que mis amigas habían salido
corriendo asustadas por las inclemencias meteorológicas. Todas, excepto Claudia:
“¿Estás bien, Ana? corre, vámonos a casa o nos mojaremos” – farfulló dando
nerviosos tirones a mi camiseta. “Sí, estoy bien, vamos” – me apresuré a
contestar mientras posaba la vista en mis pequeñas y magulladas manos. Ambas
corríamos agitadas rumbo a casa cuando, de repente, oí un murmullo estremecedor.
Era cada vez más fuerte. Parecía un rugido. Me quedé paralizada unos segundos
mientras, Claudia, ajena a mi delirio infantil, continuaba su ardua carrera
temerosa de la reprimenda de su madre.
Sonaba aterrador, pero tan cautivador al mismo tiempo que no pude evitar poner rumbo a lo desconocido. Cual invidente, dejé que mi oído guiara mis pasos. En pocos segundos, tan sólo a escasas decenas de metros de donde me había detenido, había encontrado el origen de aquel sonido: el mar. El viento arreciaba cada vez más. Con esfuerzo y a duras penas, llegué hasta la cresta de la duna, que había aumentado sustancialmente su altura gracias a un sistema de empalizadas colocado años atrás. Sentí la humedad de la arena en mis pies descalzos mientras el viento hacía volar mi melena. Allí, abrumada ante tal espectáculo, me senté en posición fetal. Me sentí diminuta ante su imponente presencia. El mar parecía infinito, feroz. Había una fuerte marejada: las olas eran altas y sus crestas estaban cubiertas de espuma. El oleaje erosionaba el lecho marino, cargando el agua de sedimentos en suspensión. Los arribazones de Posidonia oceanica se acumulaban en la costa tras haber sido arrancados por el energético oleaje. En las cercanías del espigón, el oleaje se reflejaba violentamente, generando olas todavía más altas. La presión atmosférica era baja y el nivel mar había ascendido. El agua cubría parte de la playa, que parecía haber menguado.
De pronto, un fuerte trueno me hizo volver a la realidad. Un escalofrío recorrió
mi pequeño cuerpo de escasos treinta kilos. Estaba completamente empapada. Si no
volvía pronto a casa, mamá me reñiría. Bajé la duna por sotavento y corrí tan
rápido como mis canijas piernas me permitieron. Cuando llegué a casa, mis padres
no estaban. Respiré aliviada. Subí al cuarto de baño y me di una ducha
calentita. Me cambié de ropa y me senté en el sofá. En ese mismo instante, me di
cuenta de que ya era tarde. La escena que había presenciado esa tarde había
penetrado en mi mente de tal forma que sería imposible olvidarla. Me di cuenta
de que permanecer sentada en la orilla del mar, cual espectadora, era demasiado
banal, anodino. Me di cuenta de que quería sumergirme en sus entrañas, desgranar
sus secretos. Me di cuenta de que yo, niña de ciudad de tan solo ocho años,
había descubierto hoy la grandeza del mar. Su canto: a veces acuna y otras
aterra. Su aroma: inconfundible, a sal. Su energía: incesante vaivén de olas y
mareas. Su vida: desde invisibles microorganismos hasta enormes cetáceos. Su
historia: preservada en sus sedimentos. Su inmensidad: ocupa hasta un 75% de la
superficie de nuestro planeta.
Oyó la puerta de casa cerrarse. “Mis padres
deben haber llegado “– pensó. Entonces abrió los ojos. ¿Cómo era posible? Estaba
en su habitación y tan sólo había sido un sueño. Había sido tan maravilloso, tan
real...
12 de Agosto de 2014,
Ana salía del trabajo agotada tras una
extenuante jornada laboral. Se dirigía hacia la parada del autobús mientras
reparaba en la enorme cantidad de datos que se empezaban a acumular a la espera
de ser procesados. Aquellas simulaciones que tanto había costado diseñar,
estaban por fin generando resultados. Ya sentada en el autobús, cerró los ojos.
Era 12 de Agosto. Habían pasado veinte años desde “la gran tormenta”, como ella
misma bautizó. Como cada 12 de Agosto, Ana, se sintió afortunada. Y es que, en
ocasiones, la vida nos enfrenta a situaciones que hacen que cambiemos el rumbo y
caminemos hacia destinos jamás imaginados. A Ana, no le importaba que creyeran
que era bióloga marina. Tampoco que la imaginaran cual lobo de mar buceando en
Maldivas. Tampoco que no recordaran el nombre de su profesión. “¿Cómo se llama a
lo que te dedicas? “ “Oceanóóóóóógrafa, iaia”. Para Ana, desde aquel 12 de
Agosto, el mar es un compañero de viaje. Desde aquel día, soñar es la única
manera que Ana conoce de vivir.
JOVEN
Autor: Luis Cuesta Domingo
Gota era una molécula de agua.
Una molécula de agua de los billones de moléculas que hay en una gota de agua, una de los billones de moléculas que hay en un río entero. Gota en este momento se encontraba en el río Pisuerga.
Gota, se estaba desplazando continuamente, completando su ciclo, y por tanto visitando numerosos lugares del mundo. Había estado en muchos países: España, Argentina, México, en los Estados Unidos, China, Japón…
Nos encontrábamos en un momento muy avanzado de la primavera, casi comenzando el verano, y cada vez hacía más calor. Iba a llegar el momento en el que se evaporaría.
El día llegó, y se evaporo al igual que muchas otras moléculas. Las nubes son gotas de agua sobre polvo atmosférico, y gota se juntaría con otras moléculas de agua en el cielo para formar una nube. Cada vez más gotas de agua se evaporaban y la nube se hacía más grande. Gota se preguntaba ¿De qué tipo de nube pasaría a formar parte? No tenía preferencia por ningún tipo en concreto, le daba igual que se tratara de un nimbo, un cúmulo, un estrato o un cirro. En esta ocasión, la tocó formar parte de un nimbo, y como es sabido es fuente de precipitaciones inminentes.
Los vientos desplazaban la nube que cada vez iba más lejos y más lejos, recogiendo a más moléculas. Llegó un momento en el que la nube era demasiado pesada, localizándose encima del océano atlántico.
La nube era tan pesada que las moléculas de agua cayeron en estado líquido al mar provocando la lluvia.
Gota, al caer al mar se empezó a mezclar con otras sustancias. Allí pasó mucho tiempo ya que los mares y océanos son el lugar dónde el agua de los ríos finalizaba su recorrido. Seguía desplazándose debido a las corrientes. A gota la encantaba ver los seres vivos que la rodeaban en el océano. Hizo amistad con un delfín, que la saludaba alegremente todas las mañanas, y con un calamar que merodeaba todos los días a su alrededor, y que más de una vez amenazó con teñirla del color de su tinta, pero no llegó a ocurrir. Pero, poco a poco, gota notaba que su temperatura iba subiendo, hasta que llegó a ocurrir de nuevo. Gota se evaporó y no pudo despedirse de sus nuevos amigos.
Gota, volvió a formar parte de otro nimbo, en el que se encontró con una antigua amiga “Water” con la que había convivido en el rio Pisuerga, pero que procedía de Reino Unido. Ambas se alegraron mucho de volver a coincidir, pero duraría poco su alegría.
La nube, esta vez se estaba desplazando hasta lo alto de una montaña. En su
viaje, dentro de la nube se produjeron fuertes vientos ascendentes que
arrastraban partículas a las que se adosaban moléculas de agua, entre ellas
“Water”, y según ascendía por el viento, “Water” se iba congelando, hasta que la
nube la expulso en forma de granizo.
Gota estaba muy triste, y cada vez con
más frio, por la zona dónde se encontraba. De nuevo, la nube soltó parte de su
carga, y como el frío en lo alto de la montaña era tan alto, Gota no cayó en
estado líquido, sino en estado sólido, en forma de nieve.
Transcurrió el tiempo y la nieve se derritió, pasando a estado líquido, y Gota junto con muchas otras moléculas constituyeron una pequeña cascada que fue bajando, formando un riachuelo hasta los pies de la montaña.
Gota fue deslizándose por el riachuelo, hasta acabar en una pequeña charca donde los animales saciaban su sed. Veía como los animales bebían agua cada día. Un día un lobo fue a beber a la charca y se bebió a Gota. Gota pasó al estómago y cuando llegó al intestino delgado fue absorbida por el duodeno. Después pasó al plasma (la sangre) y entró en el sistema vascular. Se introdujo por los espacios intersticiales y fue absorbida por una célula.
La célula expulso sus residuos a través de líquidos. En esos líquidos estaba Gota, que fue a la sangre para ser filtrada por los riñones y evacuada al exterior a través de la orina. El lobo había orinado en medio del campo, en la tierra. Gota atravesó la tierra hasta que una planta la absorbió. La planta realizó la fotosíntesis y Gota fue devuelta, de nuevo, a la tierra. Hasta que llegó a las aguas subterráneas. Después de días y días de circular por aguas subterráneas, vio la luz, surgiendo por un manantial, lugar de nacimiento de un gran río, que desembocaba en el mar, y volvió a completar el ciclo del agua una y otra vez.
Cada vez era diferente la historia, pero siempre llegaba al mismo punto.
PREMIO ACCÉSIT FEYNMAN
ADULTO
Autor: Marc Riera Domínguez
Ja feia un parell de dies que coincidien al metro. En Fermí s’hi havia sentit
atret des de que la va veure. Ella era una fotó, amb una mirada penetrant com
els raigs gamma, que vivia la vida a la velocitat de la llum. Ell era un
electró, però amb un caràcter positiu i melancòlic, que vivia la vida mirant al
passat.
La interacció entre ells dos era de tot menys fàcil. Cada cop que en
Fermí hi intentava parlar, sentia una sotragada, com si hagués de sortir
catapultat cap endavant. Acabava marejat. I a més del mareig, es notava una mica
més negatiu.
Poc que sabia què fer. Va quedar amb un amic quark per afogar
les penes. Era l’Encant, un quark expert en temes de seducció. Es van trobar per
prendre una copa a un bar del centre, el Bohra Bohra Club.
–Noi, estic ben
fotut.
–Va home, alegra aquest spin! – va buscar el cambrer amb la mirada –
Ens poses un parell de copes d’entropia?
–Tots els quarks teniu aquest sentit
de l’humor o només tu? – mira que els seus pares ja li havien dit que els quarks
eren males companyies...
–Estàs de sort, només jo! – l’Encant es va acabar la
copa d’entropia d’un glop – No és el primer cas que em trobo, saps? Conec altres
partícules amb problemes com el teu.
–Ah sí? I se n’han sortit?
–Sí! Van
anar a teràpia de renormalització. No facis aquesta cara home! No és res
estrany. És un mètode que funciona, creu-me. Conec l’home que la fa, i és un
geni. Mira, aquesta és la seva targeta.
En Fermí va llegir en veu alta la
targeta.
–“Richard P. Feynman”
–El mateix. A veure, l’home està com un
llum, però és un llum brillant. Si algú pot resoldre aquesta interacció, és
ell.
L’endemà en Fermí va anar a casa d’en Feynman. El va trobar al jardí
tocant els bongos. Aquest es va adonar de seguida de la seva
presència.
–Hola! Ets en Fermí oi? Com estàs? – li va allargar la
mà.
–Molt bé! Un plaer conèixer-lo, Sr. Feynman.
Feynman el va fer passa i
van seure en un parell de sofàs.
–L’Encant m’ha posat al dia. Vols
interaccionar amb una fotó, i no hi ha manera. Notes que et tornes més negatiu,
i et mareges, com si fessis un canvi brusc de direcció. Mira, en circumstàncies
normals, un electró i un fotó no tenen problemes per entendre’s. Diguem que
estan fets l’un per l’altre. És la història de sempre: electró i fotó es
coneixen, es muden a un orbital excitat als afores; i viuen feliços i energètics
per sempre més.
–Però aquest no és el meu cas.
–Exacte, no és el teu cas,
perquè estàs anant al revés. Els electrons són en general gent negativa, que va
cap al futur. Però de tant en tant, hi ha algun electró que porta la contrària.
Gent positiva, i que va cap al passat. És un electró que podem dir que
“positroneja”.
–Ostres... i té cura això?
–Cura? Però si no estàs malalt!
No et preocupis. Això de fer el positró no dura mai gaire.
–No entenc com
això m’ajudarà a interaccionar amb ella.
–Un electró que fa el positró, quan
interactua amb una fotó, aquest li canvia la vida. Torna el caràcter negatiu, i
canvia el sentit del viatge. Enlloc de viatjar cap al passat, fa via cap al
futur. Aquest és el mareig que notes.
La cara d’en Fermí era un poema. Poc
que entenia res.
–Conec aquesta cara. Viatjar pel temps sempre és un embolic.
Sense un mapa vas perdut. És per això que vaig inventar els diagrames de jo
mateix. Va, te’n faig un en aquest paperet.
–Si el dibuix és massa gran, en
aquest paperet no t’hi cabrà.
–No t’amoïnis, hi ha molt d’espai a baix de
tot! – Feynman va esclatar a riure, com si acabés de fer un acudit molt
graciós.
–Que està vostè de broma, Sr. Feynman?
–Sempre.
En uns segons
Feynman va omplir el paperet d’eixos i fletxetes. La mà semblava guiada per una
forta intuïció. Tot i no seguir cap ordre lògic, en Fermí va sentir que la
resposta que oferia era correcta.
–Al principi costa de seguir, però resoldrà
el teu problema. Té, et regalo el diagrama. Bona sort!
Dit i fet. Aquell
dibuix va sembrar en el cap d’en Fermí la resposta a la interacció. Com si la
intuïció de Feynman s’hagués desbordat del paper cap a ell.
Quan van tornar a
coincidir al metro, en Fermí es va acostar a la fotó, i aquest cop la interacció
va ser un èxit. Es van enamorar, i aviat van anar a viure junts. Al cap d’un
parell d’anys havien construït un agradable nucli familiar, amb els seus dos
fills, una neutrona i un protó.
JOVEN
Autor: Marc Rodríguez Portet
Solo. Así es como me sentía antes de tu llegada, completamente solo. Observaba este oscuro e inmenso espacio en el que habitamos y me cuestionaba las más retorcidas preguntas sobre su origen. Velaba estos pequeños puntos blancos que rellenan mi vista e intentaba comprender su papel en el firmamento de la existencia. Pero todo esto cambió con tu llegada. Amarilla, así te observaba. Más brillante y cercana a las demás, estudiaba con cautela tu peculiar brillo. Hiciste aparecer mariposas en mi interior, mariposas atómicas y constantes que me recordaban tu existencia y su efecto sobre mí. Cuando antes solía ojear sin anhelo los horizontes del espacio, ahora me tenías ocupado con tu belleza y elegancia. Ocupabas los minutos, las horas, los meses, años y siglos de mi tiempo, descuidándome de mis tareas como esfera de plasma. Me entristecía el fantasear de tu despedida, ese día en el que ya no te volvería a hallar en mi campo de visión. Y aunque no podía tener certeza de ese sentimiento, algo me enunciaba y aseguraba que tus opiniones sobre mí eran parecidas o idénticas. Hechos y concebidos el uno para el otro. Pero existía un impedimento en nuestra relación, nunca podría observar tu gesto, pues la distancia me concedía tan sólo tu ardiente brillo. Me armé de valor y decidí llegar hasta ti. Juré a Dios que examinaría tus más sutiles facciones y ardería en tu calor, o me atenuaría en el intento. Me atreví a explorar este espacio por ti, y decidido agrandé. Agrandé miles de quilómetros en búsqueda de poder abrazarte. Sentía los lamentos de mis hijos al ser comidos por su madre, pero tu tenías preferencia por encima de ellos, por encima de hasta mi propia vida. Lamentaba sus muertes y percibía sus rocas fundiéndose en mi interior, pero mi objetivo era mucho más avaricioso que todo el oro que ellos me concedían. Fue entonces cuando pude captar tu respuesta; me imitabas. Crecías a pasos agigantados, moldeando el tinte de tu brillo a un rojizo amenazante. Ahora, los dos compenetrados en esto, queríamos abrazarnos, rodearnos mutuamente, y fallecer en la cuna del otro. Tenía las esperanzas puestas en nuestra victoria, en un logro jamás alcanzado en la eternidad del universo. Podía sentir cómo esas mariposas cesaban y se creaba en mí un vació desolador, un vació del que podía emigrar si tu me lo pedías, si te alcanzaba. Pero desapareciste. Sin previo aviso ni señal te fuiste. Me abandonaste, solo en este oscuro emplazamiento. Perdí a tres hijos por ti, abrasé a dos más y tú me lo agradeciste desapareciendo sin más. Me hundí en el vació de mi coro, pudriéndome y consumiéndome por tu pérdida. Mis peores pesadillas se habían cumplido, y mi vida perdió todo sentido. Ya no valía la pena, no sin ti. Iba consumiendo mi masa y alcanzando mi coro. Mi brillo se disminuyó, lo noté, y estuve a punto de caer en la más oscura realidad. Hasta que te encontré. Justo antes de mi perdición, toneladas de material y energía se despidieron de mí, salieron a gran presión en una explosión de colores y tonalidades distintas, únicas en el universo. Allí estabas, en el centro de una nube de polvo parecida a una paleta de colores. Supe al momento que yo también estaba sumergido en mi propia nube. Y aunque tenía la vista empolvada, pude reconocer tu nube como las alas de una mariposa. Como las que habitaron mi cuerpo durante tantos milenios. No pude alcanzarte, no pudimos abrazarnos, pero logramos ser las dos únicas mariposas en un firmamento de orugas.
2017
PREMIO DEL JURADO
ADULTO CASTELLANO
Autor: Pedro Serrano Jorge
Nerea miró los papeles que tenía encima de la mesa y empezó aclasificarlos. Tenía que ir bien preparada para la reunión. Las materias eran diversas, al igual que los problemas que los nuevos productos trataban: espráis de pinturas de nanopartículas para hacer placas solares instantáneas con cualquier cosa, salvapantallas televisivos curativos para tratar depresiones y otros tipos de dolencias mentales como fobias y miedos, microdoctores robots para curar los efectos de los pesticidas en las abejas , filtros de grafeno para purificar las aguas contaminadas de cualquier lugar, emisores de ondas para convertir el agua en HHO y utilizarlo como combustible limpio en cualquier motor, captadores de carbono para ponerlos en globos y paliar el calentamiento global al tiempo que se generaba energía, etc. Mucha información y poco tiempo, pero tenía que estar a la altura y conocerlos todos para dar su opinión y consejo sobre su salida al mercado. Una vez que recabó todos los datos se dirigió a la amplia sala de juntas donde otros miembros de la empresa ya habían llegado…
La reunión duró varias horas y Nerea salió cansada pero contenta.
Había
defendido su postura, a pesar de que otros compañeros manifestaron sus dudas al
respecto. Cuando iba por el pasillo escuchó una voz.
-Disculpa, ¿Puedo hacerte un par de preguntas?
–Nerea se volvió y frente a ella estaba el mismísimo director general de la empresa, el señor Barceló.
-Por supuesto. –Contestó algo intimidada.
-¿Por qué has puesto un precio tan bajo para la mayoría de los productos? En algunos incluso ha sido el de coste.
-Porque quiero que lleguen a todo el mundo.
-¿Por qué?
-Porque quiero que esos productos ayuden a las personas. Ese es el lema de nuestra empresa. Otras empresas se dedican a acumular beneficios y más beneficios sin preocuparse nada más que de dar cuentas a los accionistas. Dan bien poco al mundo, salvo una carrera suicida sobre los recursos naturales que esquilman sin preocuparse del día de mañana. Nuestra empresa tiene la oportunidad de cambiar eso. Podemos ganar beneficios haciendo de éste un mundo mejor, más limpio y lo más importante, con gente más feliz.
-¿Y por qué te preocupas de que sean felices?
-Bueno, mi padre decía que las cosas se hacen bien o no se hacen. Si vamos a crear productos para satisfacer las necesidades de la gente, vayamos más allá, adelantémonos y pongámonos en su lugar. Démosles sin miedo ese producto estrella que necesitan, y yo creo que lo que le falta a mucha gente es simple y llanamente felicidad, levantarse cada día con ganas de saborear lo que les depare la jornada, volver a casa con una sonrisa satisfecha y con ganas de compartir esa alegría con su familia y amigos.
-Creo que ya he escuchado suficiente. –Dijo el señor Barceló levantando su mano y tocando su dedo índice con el pulgar. Entonces todo se iluminó con un torbellino caleidoscópico multicolor que dio paso a un momento de oscuridad.
Nerea abrió los ojos, miró a su alrededor y vio de nuevo la realidad. Los humos de la contaminación y los ruidos de los coches la envolvieron. Se percató de que todo había sido una simulación virtual.
Seguramente habría pasado delante de un detector publicitario en la avenida y se había disparado un holograma directo a su cerebro. Los anuncios habían evolucionado mucho desde que sólo captaban tu iris y te mandaban anuncios tridimensionales. Ahora no solo los veías, sino que los vivías. El caso es que nunca había probado un anuncio parecido. ¿Qué venderían?
-Espera a que salgan los resultados de la prueba de la oferta de trabajo. –Escuchó decir a un holoavatar con una sonrisa perfecta que apareció delante de ella.
Así que era eso: Una oferta de trabajo. Ya no les bastaba con humillarte físicamente y restregarte en las narices que no tenías la cualificación adecuada, ni que nunca llegarías a alcanzar el perfil adecuado para trabajar en su “magnífica” multinacional. No, ahora se permitían la impertinencia de hacerlo en cualquier lugar. Eso daba igual. Ya sabía la respuesta de la prueba. Siempre fallaba en lo mismo: Le faltaba la visión comercial, el afán depredador del tiburón.
-¿Conoces el efecto Pigmalion? -preguntó el holoavatar interrumpiendo el curso de los pensamiento de Nerea.
-No. ¿Qué es eso?
-Es un suceso que describe como la creencia que tiene una persona sobre otra puede influir en el rendimiento de esta última.
-Ah, ya. ¿Y eso qué tiene que ver conmigo?
-Pues que alguien ha creído en ti y que has conseguido el empleo.
-¿Yo? No sé qué clase de empleo es. ¿Qué tendría que hacer?
-Lo mismo que hiciste en la prueba, pero en la realidad.
-Y por curiosidad, ¿qué estaban buscando en esa empresa?
-Algo que escasea mucho: Soñadores.
Finalista
Autor: Julia Torres Rivera
Encontró en la literatura la única ciencia capaz de curarle las heridas del alma, del desconsuelo y Encontró en la literatura la única ciencia capaz de curarle las heridas del alma, del desconsuelo y de todos los días grises. Los días grisesde encierro, de abandono, sin nada a lo que aferrarse y nada que ofrecer. Las palabras se convirtieron, sin darse cuenta, en un antídoto contra el dolor que latía dentro de sí, y que se extendía, sin que nadie pudiese verlo y sin remedio, por cada una de las células de aquel cuerpo marchito que la sostenía. Raquel, lamento decirle que sufre esclerosis lateral amiotrófica, le habían dicho, con la voz de las desgracias anclada en la garganta, mirándola como si hubiese dejado de ser ella para siempre. Esclerosis, había dicho, como si tan solo fuesen letras al azar para producir un sonido. Esclerosis. Y después silencio. Esclerosis. Letras al azar para congelarle la sangre y dejarla sin aliento. Por favor, diga algo. ¿Qué quiere que le diga? Había pensado. ¿Qué querrá que le diga? Gracias por diagnosticar mi muerte, pensó, por poner fecha de caducidad a mis recuerdos. Pero no lo dijo, porque no entendía nada ni quería entenderlo. Aquel mismo día se compró un cuaderno de tapa azul, como el invierno que sentía.
Raquel nunca había sido una mujer de ciencias, ya se lo habían dicho en el colegio, cuando era apenas una cría y las niñas no aprendían a leer como lo hacen sus nietas ahora. Esta niña, le dijeron a su madre, para las matemáticas no vale, parece que no le entran, tiene la cabeza muy dura. Así que se dedicó a las letras y acabó su carrera de filología para dar clases en un colegio en el que nunca tuvo que repetir aquella frase a ningún niño. No era mujer de ciencias, aunque hubiese leído a Machado de joven, y a Aleixandre y muchos otros.Aunque la generación del 27 fuera la tierra que habitaba, aunque sus nombres sonaran como un eco lejano entre los pliegues de su memoria. No era una mujer de ciencias porque se lo habían dicho de cría, y ahora no entendía qué le pasaba en el cuerpo y en el alma, y por qué a ella.
Esclerosis lateral amiotrófica, eso le habían dicho, como una sentencia de
muerte. Porque no sabía qué tenía, solo la mirada del médico para
confirmarlo y un zumbido incesante en los oídos. Ella solo se había caído,
una mala caída en un mal momento, delante de sus hijas, para saltar
las alarmas. Mamá, ¿estás bien? No pudo contestar, se atragantaba en su
propio esfuerzo. Mamá, debería verte Mateo. Pero Mateo, su yerno, no la
vio, porque fue al hospital la semana siguiente. Y otras muchas veces más,
con el mismo miedo seco y frío que la primera. Solo para que le dijeran en
aquel lenguaje que había aprendido a desconocer que iba a morirse. Por eso,
cuando llegó a casa aquel día, con aquel cuaderno azul, lo primero que hizo
fue buscar qué significaba. Enfermedad neurológica que afecta a las
motoneuronas de forma progresiva e incapacitante, leyó. Leyó porque no supo
qué pensar, y cuando hubo leído suficiente, se miró las manos y se preguntó por
qué no era una mujer de ciencias.
Aquel día empezó a escribir. Escribió
todos los días. Cuando volvió a ir al hospital y le dijeron que lo mejor
era trasladarse a Madrid.Cuando se lo contó a sus hijas y la miraron con
tristeza. Cuando Mateo le dijo que era cierto, que en Madrid había unidades
especializadas para tratar su enfermedad y que, teniendo el piso de
su hermana abandonado en el centro, era lo mejor para ella. Escribió cuando
su hija Almudena le pidió que se mudara con ella, y no al centro. Escribió
cuando su nieta le dijo que también Stephen Hawking tenía esclerosis
lateral amiotrófica. Escribió cuando llegó a casa y soltó una carcajada
de pura ironía, y no dejó de reírse en toda la tarde, porque el científico
del siglo tenía la misma enfermedad que la mujer que no era de ciencias. Y
siguió escribiendo. Escribió para no morirse, y para no morirse leyó
artículos sobre aquella enfermedad una y otra vez, aprendiendo qué era y
por qué le estaba sucediendo.
Entonces lo supo. Que se curaba el alma con las palabras que se desprendían de sus manos y se resbalaban serenas sobre aquel cuaderno azul, pero que para curarse ella, tendría empezar a ser una mujer de ciencias, para entenderse, para verse. Después de tantos años, tendría que callar aquella voz del pasado que le repetía que de todas formas la ciencia no era un mundo de mujeres. Y Raquel, que nunca había querido ser nada más de lo que era, abrió aquella puertapara renacer, aunque se muriese.
JOVEN CASTELLANO
Autor: Roberto Bada Nerín
Como un día normal entró en el bar, se sentó en el taburete de siempre, en la esquina de siempre y miró al barman con la mirada de siempre. Sin decir nada, su viejo amigo de detrás de la barra le sirvió, como siempre, una jarra de cerveza negra y, como siempre, dejó al viejo físico entrar en ese letargo en el que entraba cada día. Una vez encerrado en su cabeza, donde nadie podía molestarle, el físico visualizó esa ecuación que tantos dolores de cabeza le daba desde hacía tiempo. Ya había perdido la cuenta de cuantas veces había tenido que volver a empezar con los cálculos al ver que había fallado en una cosa u otra. Cuando no podía más, el físico abandonaba su despacho y se iba al único lugar en el que hallaba la tranquilidad, se iba a ese taburete de esa esquina del único bar de la ciudad que vendía su cerveza favorita, esa cerveza negra que tomaba a diario durante aquellos años en los que trabajó en el extranjero. No sabía cómo se llamaba el hombre que siempre le servía, tampoco necesitaba saberlo, él solo quería su cerveza y unos minutos de aislamiento para pensar. Pensó en la ecuación. Pensó en el posible valor de cada variable, en las integrales que debía aplicar, en los logaritmos que debía tomar. Pensó en cómo simplificarla, buscó otras ecuaciones que poderle sumar, otros caminos. Pensó en la física, el manual de instrucciones del universo, su vieja amiga, su vida. Pensó en Newton y en su fuerza de la gravedad, y vio grandes planetas describiendo enormes órbitas elípticas alrededor de abrasadoras y gigantescas bolas de fuego y radiación, siguiendo una simple relación matemática, de forma perfecta, sin fallos. Pensó en Coulomb, y en dos cargas de masa infinitamente pequeña atrayéndose siguiendo una sencilla ley tan simple como la primera. Pensó en Faraday y en Lenz, en Henry, en Einstein. Pensó en su profesora de física del colegio. Pensó en Bohr, y vio un átomo de hidrógeno con un único electrón describiendo una órbita estacionaria. Heisenberg decía que es imposible saber la posición y la velocidad de una partícula a la vez en el mundo cuántico, pero se equivocaba, aquel físico era capaz de verlo todo. Vio el principio. Un punto en medio de la nada que lo contenía todo. Una explosión, y un segundo después, un universo. Vio cómo se creaban los quarks y los antiquarks, como estos chocaban convirtiéndose en energía y como sobrevivía un quark de cada tantos y como estos afortunados se juntaban para crear protones, neutrones y electrones, y cómo estos formaban átomos. Vio la formación de estrellas, y vio cómo alrededor de estas se iban formando sistemas planetarios. Vio agujeros negros, supernovas, asteroides, planetas gaseosos. Fue hasta el extremo más alejado del universo y volvió, lo vio desde fuera, y vio cómo todo se movía al son de la pieza musical más bella jamás creada. Vio a Dios. Él nunca había sido muy cristiano, pero, como buen científico, no desechaba ninguna hipótesis. Vio el Sistema Solar. Vio un planeta azul, y vio vida. Años de evolución pasaron ante sus ojos, años de historia. Vio al Australophitecus, al Homo Habilis, al Homo Erectus y al Homo Neanderthalensis. Vio a los griegos, a los romanos y a los árabes, creadores del álgebra. Vio una revolución, un genocidio y una canción de amor. Y vio a un hombre en un taburete en una esquina de un bar. Al final, todo se limitaba a eso, a un hombre y su cerveza negra. Así de simple. Y entonces lo vio. El universo es perezoso, siempre toma la opción más simple, el camino con menor gasto de energía. Igual se había complicado demasiado. Igual la ecuación era mucho más simple de lo que imaginaba y había sido él quien la había complicado. El físico despertó de su sueño, apuró su cerveza y, como siempre, se levantó, pagó su consumición y miró a su viejo amigo.
-Gracias -dijo el barman.
-No, gracias a ti -contestó el físico. Y como siempre, salió del bar y volvió a su despacho, tenía que resolver una ecuación, y tenía una idea.
Finalista
Autor: Sofía Robles Pareja
Dentro de poco saldremos y estoy nerviosa. Me dirijo a la sala de espera, donde todas mis compañeras me están esperando. Hay caras de temor, alegría, tristeza, algunas hasta de indiferencia. La mía es un poco una mezcla de todo, pero el sentimiento que predomina es la curiosidad.
Curiosidad por saber de qué color van a ser sus ojos o el tacto de su piel. Lo que hay mucho más allá, nadie lo sabe. Yo solo espero que sea todo como me lo he imaginado, todo perfecto. Me despido de la gente querida y me preparo para la aventura que se avecina. Empezamos a andar con paso decisivo un largo rato. Lo primero que vemos es un cartel en el que pone: glándula lagrimal. Es una gran sala con varias puertas. Algunas de nuestras compañeras se separan y van hacia otro lado. Las próximas cuatro horas andamos todo el rato, solo parando para comer un poco y descansar. El paisaje siempre es el mismo: túneles rojos y un poco viscosos cuando, por fin, vemos una puerta gigantesca. Ha llegado la hora, me digo a mí misma. En la puerta hay dos guardias que nos dicen que hagamos tres filas, según nuestro subgrupo. Yo me dirijo a la fila del medio porque pertenezco al sentimental, a mi derecha se encuentran las basales y a mi izquierda las reflejas. Cuando ya nos hemos colocado todas bien, abren la puerta, dejando así ver su interior. Entrecierro los ojos un poco hasta acostumbrarme a la visión. ¡Luz! Hay luz por todas partes, llega hasta todos los rincones. Es maravillosa. Y al fin nos ponemos en marcha para la última etapa de nuestra aventura, la más especial. Cada paso que doy dentro de la córnea roza un poco más mi sueño y el de todas las lágrimas: salir al exterior del ojo y saber qué hay después de la barbilla.
Entonces veo la gran ventana y mi respiración se agita pero yo me concentro para que vuelva a estar normal. No hay nada que temer, me digo, pero en verdad sé que eso es mentira. Cuando soy la próxima en salir alguien de la cola me dice: –Suerte –Gracias- le digo contestándole a la nada. Cojo aire y me tiro. Al principio todo pasa muy deprisa y extraño, ya que no veo nada, entonces me doy cuenta de que estoy con los ojos cerrados. Estúpida, menciono. Primero abro un ojo y luego otro, despacio, para congelar el momento. Cuando los abro del todo, sólo logro distinguir dos colores; en la parte de abajo, el azul oscuro y un poco más arriba, un azul celeste. En el horizonte se separan, es como si quisiesen estar juntos pero en verdad no pueden. ¿Dónde estoy? No veo personas, ni ciudades, ni oigo voces. Espera. ¿Qué es ese sonido? Es un suave susurro constante… entonces me doy cuenta de dónde estoy. ¡El mar! No lo puedo creer. Acto seguido empiezo a mirar a un lado y al otro para poder percatarme de todos los detalles. Después de unos segundos de exploración llego a la conclusión de que estoy en medio de un acantilado a bastante altura.
Enfrente tengo el mar y el cielo y a la derecha el sol se funde con el agua. Esto no era lo que esperaba, pero sin duda es mucho mejor… Un momento, ¿Cómo se me ha podido olvidar? ¡Ella! Inmediatamente miro hacia arriba para poder ver sus ojos… y ¡uau! Es el verde más intenso que he visto en mi vida, sus ojos expresan tantas cosas, pero la principal es dolor y preocupación, toda su cara lo expresa. Su piel es aceitunada y su contacto es frío. Empiezo a preocuparme por ella y me asusto porque la primera norma de una lágrima es no retenerse y eso es exactamente lo que estoy haciendo, ir hacia arriba para no caer nunca. Aún no quiero saber lo que hay después de la barbilla, quiero saber lo que le pasa y poder consolarla. Antes de que sea demasiado tarde me apresuro para atrapar el paisaje con mi mente para que nunca olvide este momento. Ya queda menos. Puedo sentir cómo me llama la muerte desde abajo. Empiezo a despedirme mentalmente de la persona diciéndole que todo saldrá bien, cuando, llego a la barbilla y empiezo a caer.
–¡Gracias!-le grito.
Cierro los ojos y espero… Pero, sigo respirando. Vuelvo a abrir los ojos.
Agua, agua azul por todas partes.
ADULTO CATALÁN
Autor: Carme Marí Vila
La nostra relació era quelcom còsmic.
Abans de conèixe’ns els dos havíem viscut amb altres parelles que ens havien consumit les ganes de més relacions. Ens imaginava com dues estrelles de les més típiques de l’univers, com si fóssim dues nanes blanques, ja esgotades, sense font d’energia i comprimint-nos sobre nosaltres mateixos.
Però l’atracció que es va crear entre nosaltres em va fer veure un sistema binari, girant amb força, alimentant-nos. Hi va haver un moment en què jo vaig passar el lòbul de Roche i em xuclaves matèria que ràpidament quedava sota la teva força de gravetat. I així tu tenies molta més massa, i fusionaves, fusionaves el nucli, superant el límit de Chandreasekhar i fent inevitable l’explosió d’una supernova que ens va destruir completament.
Jo, pobre de mi, vaig quedar reduït a la mínima expressió, com una estrella fugitiva.
Tu potser tornaràs a atreure altres estels i repetir el procés, fins a arribar a convertir-te en un forat negre.
Finalista
Autor: Juan Antonio Oliva Ostos
Les sondes, com pètals caient, es tornen roges en l´horitzó d’esdevenim ntsdel supermassiu forat negre. Atrapades en l’eternitat, s’enfonsen en les profundes foscúries per desaparèixer com espurnes a les brases. Abans, però, llencen a l’espai missatges com nàufrags desesperats. «El centre de la Via Làctia...», pensen els hereus generacionals dels tripulants de l’Argo II. De les sondes moribundes els hi arriba, als ordinadors de la nau, informació desbordant. En temps pretèrits, aquell viatge hagués estat una utopia; ara es transforma en una realitat inqüestionable.
Des de la distància, els viatgers siderals observen, reverencials, la imponent superfície esfèrica del radi gravitacional; envolta, com els exèrcits de paladins al seu rei, l’horror còsmic. La mateixa llum mor allà, igual que els vells elefants als seus cementiris llegendaris. Mentre, els minuts i la incertesa s’adhereixen a la pell. Tothom sap que només hi ha una oportunitat —boja i suïcida, a través de l’efecte del túnel quàntic—, de creuar l’espaitemps. Una... Tot per tornar a una llar on no queda ningú dels que van veure marxar la nau ni cap de l’Argo II que retingui records. Són fills dels pàries d’un planeta blau que va esdevenir carbó, enviats a un perillós viatge per desempallegar-se de la brutícia. No obstant això, l’esperit explorador de l’ésser humà és insistent i sempre ha fet el possible per aplacar els seus anhels.
Verinosa, dècada a dècada, la paraula Terra ha contaminat la sang dels navegants de la nostàlgia pel bressol de la vida. La nau, una llauna rovellada a la deriva, els ha oprimit l’alegria. Desitgen, abans de tornar-se pols d’estels, viure la natura, no artificioses mentides. En la llarga exploració espacial no han trobat planetes o llunes segures per tornar a començar, així que necessiten amb urgència assaborir els vents, tastar la terra, acariciar l’aigua, escoltar els càntics del dia i la nit, fer l’amor amb els ulls tancats als murmuris dels arbres... Morir, despullats, a cel obert. Abans, però, han de fer un salt de fe per creuar l’hipotètic forat de cuc del cau negre, embornal de l’Univers.
L’aerodinàmica Argo II, amb la gegantina vela solar desplegada, plantada en mig del no-res amb la seva tripulació, desafia el que és inexorable: un David contra un Goliat. I el duel no trigarà a lliurar-se.
De sobte, els altaveus s’activen i una alarma intermitent es propaga per la nau. El comandament de l’Argo II ha decidit que la tripulació pugui escoltar una de les músiques més melancòliques de l'Univers: la del forat negre. Ni esbojarrada ni desafinada ressona com milers de salts d'aigua. L’Argo II, mentre l’acompanya l’últim rèquiem, es posa en marxa per abandonar-se a una abraçada plena de misteri. Però els cosmonautes, tot i la por de quedar atrapats en una presó eterna, pensen: «Que bé ser aquí i que això estigués escrit als nostres destins».
L’Argo II s’estira com un xiclet al profanar i desafiar els territoris prohibits de la bogeria. I, sobtadament, s’esvaeix com espurnes a les brases. Potser viatjarà al passat, o potser a una realitat alternativa... Sigui como sigui, araés record; una engruna de temps en l’oceà de l’Univers.
JOVEN CATALÁN
Finalista
Autor: Maria Lara Tolosa
Em tremolaven les mans i notava la gola un poc seca. Vaig eixir a l'escenari acompanyada d'uns pocs aplaudiments i uns llums que em cegaven momentàniament.
El faristol amb el micròfon no estava lluny, però per a mi els pocs metres que ens separaven em pareixien quilòmetres.
Per fi, vaig poder col·locar els meus pocs fulls en el xicotet espai que em proporcionava el faristol, vaig sospirar i vaig mirar el públic.Tothom estava en silenci, espectants, intentant esbrinar què seria el que diria, què contaria.Vaig aclarir-me la gola i comencí.-Bona nit a tots els presents. Abans de començar el meu discurs voldria agrair la vostra presència avui, un dia molt especial per a mi.
Després d'un altre fort aplaudiment i d'un somriure discret per la meua part, vaig llegir el que tenia preparat des de feia setmanes.
-Quan era menuda vaig viure a França durant un temps, intentant fugir de les destrosses que deixaria la Guerra Civil al seu pas i les vides que arruïnaria en qüestió de segons. No hi anàrem tota la família, només els meus pares i jo.Recorde com va plorar la meua àvia quan em va veure marxar i com els meus oncles abraçaven amb força els meus pares. A ells, mai més no els vaig tornar a veure.
Recorde com de llarg es va fer el viatge i les ganes que tenia d'arribar a la casa per poder organitzar els meus llibres en les noves prestatgeries.
Recorde la carretera que agafàrem i el paisatge del meu voltant, per aquells indrets tot estava en calma.
Vàrem passar la frontera sense cap dificultat perquè eixírem del país abans que no esclatara el gran conflicte, ningú no sospitava que érem uns fugitius. Passaren cinc anys fins que vaig poder tornar a Espanya, per aquella època jo devia tenir uns dèsset anys i sabia parlar francés a la perfecció, havia llegit mil llibres i havia conegut jovenets que s'interessaven per les mateixes coses que jo.
Tots nosaltres formàvem un xicotet grup on compartíem les nostres opinions sobre els diferents avanços científics i sobre els nous descobriments que s'havien fet, també aportàvem idees per a nous projectes, construíem maquetes de futurs automòbils i féiem esborranys sota la llum d'una pereta que penjava d'un llarg fil.
Aquells xics, més tard, varen entrar a la universitat i varen ser reconeguts per les seues innovadores idees; mentrestant, jo, l'única xicona del ''sofisticat'' club, vaig haver de conformar-me a escriure articles de ciència en el periòdic del barri i llegir totes les notícies que arribaven a Espanya sobre aquest tema.Amb trenta anys i, després de molt de sacrifici i patiment, vaig ser acceptada en una universitat i vaig poder estudiar medicina. En un principi aquesta carrera no m'agradava, jo volia ser una gran física, però ma mare va caure malalta i la meua única obsessió era poder curar-la.
Amb els anys, la carrera de metgessa no m'acabava d'omplir, jo necessitava estar en un laboratori i no envoltada de pacients, per això vaig penjar l'estetoscopi i el vaig substituir pel microscopi i el vas de precipitats.Allí, entre mostres de fongs i pots de blau de metilé, vaig conéixer el meu marit.
Ell, tan diferent de mi, va ser el meu suport quan ningú no confiava en les meues paraules i quan ningú no va creure que una dona poguera descobrir tants misteris i resoldre tantes incògnites.Sempre, des de ben xicoteta m'havien subestimat i m'havien fet pensar que jo mai no podria obtenir cap reconeixement pel meu treball científic.
Però aquesta nit estrelada, amb aquest vestit tan lluent i, després d'haver dedicat trenta anys al món de la ciència, jo, Carme, arreplegue aquest guardó dedicat a totes aquelles dones investigadores que no varen ser escoltades en el seu moment, i a totes aquelles dones investigadores que seran acceptades des del principi i que participaran en la creació d'un món sense guerres entre sexes.
Es fa un silenci sepulcral en tota la sala, sóc la primera dona que guanya aquest premi dedicat exclusivament a les ciències i ningú no s'ho esperava. De sobte, tot al meu voltant esclata, i els aplaudiments i els víctors ressonen i unflen el meu cor. Els meus somnis s'havien acomplit, els meus somniss'acabaven de fer realitat.
ADULTO EUSKERA
Autor: Fernando Garatea Alzola
Platerkada makarroia irentsi ondoren, ogi zati handi batekin ezabatu ditu Mikelek tomateak platerean utzitako arrastoak. Horren zain nengoen, bada, ni, inguruan, hegan…
Alferrik, ordea, ogia makarroien bidelagun egin duenean, edalontzian zeukan freskagarria edan, eta korroskada ozen batez eman baitio amaiera bazkariari. Sofan etzan eta aharrausika hasi da.Traganarrua zirudien aharrausietako batek xurgatu nau. Neu izan behar Mikelen bazkariari falta zitzaion proteina!
Murtxikatu ez, baina listuaz mela-mela eginda utzi nau; orduantxe etorri zait gogora, behin, eskola hartan, irakasleak digestioaz zer esan zien ikasleei, eta, bat-batean, larritu egin naiz, neure burua Mikelen digestio-prozesuan ikusi baitut, bete-betean sartuta.
Lagun bat eraikuntza bat eraisten aurkituko bazenute, eta, eraistearen arrazoiaz galdetuta, erantzungo balizute eraiki zenean erabilitako materialak– zementua, harea, ura, burdina, egurra, pintura … − berreskuratu nahi dituela, beste zerbait eraikitzeko, zer pentsatuko zenukete lagun horreta ?
Zoratuta dagoela, ezta? Bada, antzeko zerbait egiten dugu guk, egunero, elikagairen bat ahoan sartzen dugun bakoitzean.
Elikagai oro mantenugaiz osatua dago; hau da, karbohidratoz, proteinaz, gantzez, bitaminaz edota mineralez − horiek dira mantenugaiak −. Eta digestio aparatuaren egiteko nagusia elikagai oro mantenugairik sinpleenetan deskonposatzea (apurtzea, ez eraldatzea) da, gure gorputzak horiek erabiliz bere beharrak bete ditzan.
Elikagaia ahoan sartzen denean hasten da digestioa …
Hara! Hortxe nago, bada, ni, eta, teoria egiaztatzen bada, txikituta amaituko dut.
Listuaz blaituta irristadan igaro ditut Mikelen faringea eta esofagoa. Urdailean harrapatu ditut makarroiak ore bihurtuta – irakasleak bolo deitzen zion ore horri −; ni ere boloaren parte egin naute; gero, urin gastrikoekin dutxatu gaituzte eta irakasleak kimo deitzen zion ahi bihurtu. Duodenoan hango eta hemengo urinekin eta behazunarekin beste dutxa bat hartu, eta birrinduta heste meharra zeharkatzera; handik, odolera pasatzen joan gara, poliki-poliki: karbohidratoak glukosa bihurtuta, eta proteinak aminoazido.
Gure taldean denek amaitu dute glukosa izaten neuk izan ezik.Odolera iritsi bezain pronto basokada kafesnea jariatu digu pankreak. Argi samarra begitandu zait, esnetan kafetan baino gehiago duena, alegia. Gero, irakasleak esandakoa gogoan, ohartu naiz ez dela kafesnea izan, baizik eta pankreak ekoizten eta jariatzen dituen hormona biren nahastea: intsulina (esnea) eta glukagoia (kafea).
Pankreak modu orekatuan ekoizten eta jariatzen dituenean intsulina eta glukagoia, oso ondo konpontzen dira elkarrekin; ezin hobeto kontrolatzen dute apetitua, eta pozik mantentzen dute garuna. Intsulinaren zeregin behinena odolean dagoen glukosa maila jaistea da eta glukagoiarena, berriz, igotzea. Intsulinak odolean atzemandako glukosa gibelean metatzen du, eta glukagoiak gibeletik askatu, garunak haren premia daukanean; izan ere, garuna glukosaz baino ez da elikatzen.Karbohidratoek bultzatzen dute pankrea intsulina ekoiztera eta jariatzera,eta proteinek glukagoiaz beste horrenbeste egitera. Antzeko proportzioan ekoitzi eta jariatuz gero, bata eta bestea, dena doa ongi. Baina zer gertatuko litzateke, digestioan odolera heltzen den glukosa (karbohidrato) kopurua aminoazidoena (proteina) baino handiagoa balitz? Pankreak glukagoia baino intsulina gehiago ekoitzi eta jariatuko lukeela.
Zein proportziotan dauden glukosa eta aminoazidoak odolean, horretantxe daude intsulina eta glukagoia pankreak jariatzeko prestatzen duen kafesnean. Hortik kafesne argia jariatu izana guri, Mikelek jan duen karbohidrato (makarroiak) kopurua, proteina (eulia) kopurua baino askoz handiagoa izan baita.Ikustekoa izan da ere intsulinaren lan egiteko modua. Intsulinak, glukosa maila jaisteko, gibelera eta giharretako zeluletara jo du, esanez: “Har ezazue glukosa odoletik eta meta ezazue zeuen biltegietan”. Giharretako zelulek eta gibelak bete egin dute mandatua, baina biltegi mugatuak dituztenez, glukosa kantitate bat odolean geratu da; orduan, intsulinak gantzei eman die glukosa hondakin hori metatzeko agindua: hortik, mitxelinak.
Intsulinak bere lana bukatu duenerako, glukosa maila odolean puntu kritiko batetik behera jaisten hasita egon da, eta garuna glukosa eskatzen, hori baino ez baitu hartzen. Glukosa gibelean metatuta eduki arren, hori askatzeko adina glukagoirik egon ez denez − kafesne argiak kafe gutxi −, protestaka hasi da garuna. Ernegatzen eta haserre jaiki da Mikel siestatik, goseak iratzarrita. Molestatzea da garunaren protestatzeko modu naturala. Horren aurrean, ohiko eran erantzun du Mikelek: karameluak eta galletak janda; hau da, karbohidrato gehiago irentsita. Jaki horien digestioa arina denez, zer apurtu handirik ere ez dagoelako, laster iritsi dira odolera glukosa bihurtuta. Orduan, garunak, eskerronez, baretu egin du protestaldia, eta, une batez, bederen, ongi sentitu da Mikel; baina pankrea hasita dago intsulina jariatzen odolera glukosa maila jaisteko. Beraz, laster izango da, berriro ere, haserre, gose … Eta horrela egun guztian. Jesus, Maria eta Jose, beti jan eta beti gose!“Beti jan eta beti gose” esaldiak, paradoxikoa dirudien arren, ez du paradoxikotik ezer ere; ez, behintzat, karbohidratoek eta proteinek intsulina eta glukagoi hormonen ekoizpenean eta jariapenean duten eragina ezagututa.
Aspalditik zekiten nutrizioan adituek gramo bat karbohidratotan gramo bat koipetan baino kaloria gutxiago zegoela; orduan, arrazonamendu hau zabaldu zuten munduan barrena: karbohidratoak gehituz eta koipeak kenduz, argaldu egin behar duzu, nahitaez. Hainbat pertsonak jarraitu zuen aholkua; harrezkero, inoiz baino lodi gehiago dago munduan.Non egin zuten huts adituek? Ez zekiten karbohidratoek zelan eragiten zuten intsulinaren ekoizpenean; ez eta intsulina zela karbohidrato soberakinak gantzetan metatzen zituena ere.Hurrengo bizitzan gizakia banintz, jakingo nuke zer egin otorduen artean goserik ez izateko, eta, bide batez, mitxeli ak saihesteko: karbohidratoak etaproteinak proportzio berean jan, eta kito.
Finalista
Autor: Joxe Aldasoro Jauregi
Juliak arnasestuka ireki du aldageletako ataria. Squash partidak leher eginda utzi du, agian gaur ez zen egun egokiena kiroldegira joateko. Erraketa aulkian utzi, besoak hanken gainean pausatu eta burua makurtua arnasaren erritmoa normaldu arte egarriak itxoin dezakeela erabaki du. Partida eskasa, gaurkoan, Alfredok nahieran ibili du kantxan. Orain, irabazlearen nagusikeria jasatea tokatuko zaio.
Jasangaitza suertatzen da horrelakoetan. Ariketak sortutako serotoninak, dopaminak eta endorfinak gehi lehiaketan garaile suertatzeak gizonezkoei sortzen dien euforiak etengabeko berriketa eragiten dio. Orojakileak berea botatzeko eta solaskidearen hitzei entzungorrarena egiteko duen gaitasunaren laguntzarekin, maisutasun intelektuala erakusten saiatuko da.
Oinak txankletetan sartuta eta bainu-bata jantzita, badoa saunara. Ia ehun gradutan egoteak atsegina dela sinesteak lanak ematen baditu ere, maite du hamabosten bat minutuko saioa egitea. Atsegina zaio bai, ura harrien gainera botatakoan, azalean sentitzen duen mina eta biriketako estutasunaren ondoren dena bere onera etortzen denaren sentsazioa.
Atea ireki duenean Alfredo albo batera mugitu da, ondoan esertzeko gonbidapena luzatu nahian edo. Desesperazioz konprobatu du Juliak ez dagoela beste inor. Bakarrik eutsi beharko dio hitz-etorriari.Ez dio aurreikuspenak huts egin:
- Ederra gaur eman dizudan jipoia, eh? – esertzeko betarik ere ez dio eman- Gaurkoan geldiezina nintzen! – taktikaz hasiko zaio orain- Pilotari abiadura eman diot, kantxan mugiarazi dizut, txotxongiloen pare ibili zara !
Juliak zurezko ontzitik burruntzalia hartu eta ura gutxika-gutxika bota du harrien gainera. Lurrunak jarioa eteteko balio izan du behintzat. Etenaldi laburra hala ere:
- Gainera arnasa hartzen ikasi dudanetik, nabaritzen dut errendimendu muskularra biderkatu egin dudala- bota du Alfredok, hitzok lepoko ezker- eskuin mugimendu azkarrarekin lagunduaz.
- Hogeita hamar urte eta ez zenekien arnasa hartzen? Zorionak Alfredo! Zein da hurrengo urratsa? Esfinterren kontrola? Begiak kliskatzen ikastea? – ironiak ez du hizketa-laguna kikildu:
- Frogatu beharko zenuke Julia! Meditazio saioetara joaten naizenetik sekulako aldaketak nabaritu ditut; zerbait espirituala da. Begira, meditazioak benetako nia aurkitzen lagundu dit. Beti presaka, inoiz baino gauza gehiago egiten nituen; eta aldi berean, inoiz baino gauza gehiago egin gabe uzten nituenaren sentsazioarekin bizi nintzen. Estresatua, depresioak jota; erratutako txorien antzera nenbilen, Julia. Etxea nahi nuen, lana, bikotea, arrakasta, dirua … nahi, nahi eta nahi! Dena nahi izate horrek sufrimendua baino ez zidan sorrarazten, frustrazioa! Ez nintzen zoriontsu.
Juliak lehenengo izerdi tanta nabaritu du bekainetik masailerako bidea egiten. Besoan erori denean, distiratsua duela konturatu da; gorputza bero, burua irakiten! Ohikoa baino laburragoa izango da gaurko saio; badoa:
- Bueno Alfredo, gaur ez nago oso katoliko …
- Ba zuk ere meditazioarena landuko bazenu aldaketa sentituko zenuke- Alfredok ez du tregoarik eskaintzeko inongo asmorik- Zientifikoki demostratuta dago gainera, arnasketak odol zirkulazioa hobetzen duela eta bihotzaren lana errazten duela; gihar tonua erlaxatzen du, egoera emozionala orekatu … – etsita, Juliak burruntzalia hartu eta ura brastakoan bota du harrien gainera- Gaur egun zientziak demostratzen du hori, baina budismoak milaka urte ditu, pentsa!
Zer edo zer esan beharra sentitu du Juliak:
- Aizu, Alfredo, gauza bat da …- Eta ez hori bakarrik, zientzia berresten ari da ZEN filosofiak intuizioaren bidez aspaldian aurkitu zuena!- Ah bai?!?- lepoa biratuta, idi begirada eskaini dio Juliak. Keinua ez zaio oharkabean pasa Alfredori; garailearen harrokeriaz mintzo da orain:
- Harrituta eh? Bada arnasketarena ez da zientziak ZEN filosofiari buruz
balioztatzen duen datu bakarra. Azken ikerkuntza zientifikoek diote atomoa
osatzen duten partikulen artean hutsunea nagusitzen dela; hau da, espazio
hutsak materiak baino gehiago okupatzen duela! Konturatzen
zara Julia!Materian bertan, hutsunea da nagusi! Buda-k aspaldi aurkitu zuen
hori nahiz
eta hitzez ezin adierazi: munduaren hutsaltasuna! Errealitatea ez
da existitzen, gure buruen asmakuntza besterik ez da! Hutsuneak inguratzen
gaitu! Ilusio batean bizi gara! eta horregatik sufritzen dugu hainbeste
Julia, horregatik. Sufrimendu hori erauzi egin behar dugu. Ez gara
gai existentziaren benetako izateaz jabetzeko.- Hutsunea da nagusi beraz.
Errealitateak ez duela existitzen, hori esan nahi duzu?- Bai bada Julia, horixe!
Juliak besoa luzatu du hirugarren burruntzalia ur goritutako harriei botatzeko intentzioz. Zerbait gertatu da orduan Juliaren burmuinean. Zer edo zer arraroa, ez ohikoa: disfuntzioa. Juliaren neuronek alarma abisua jaso dute; sistema linbikoaren aktibitate indizea disparatu egin da. Amigdalak garunaren erabateko kontrola eskuratu du: estatu kolpea! Neokortexak ezin izan du ezer egin: motel, motelegi ibili da.Giharrak itxiz burruntzaliari eusteko agindua zuten neuronek kontragindua jaso eta eskua zabaldu egin dute; burruntzalia gora jasotzekoa zutenek abiadura handitzekoa; besoa goian mantentzekoa zutenek ezkerrerajotzekoa, ziztu bizian!
Agindu eta kontraginduen emaitza hauxe izan da: Juliaren eskuineko ahurrak talka egin duela Alfredoren ezkerreko masailaren kontra orduko ehun eta hamahiru kilometrotako abiaduran.
- Eta? hauxe zer izan da? Hutsunea? Zaplaztekoa ez da erreala izan? Zure buruaren asmakizuna agian?
Julia zutitu egin da. Aterantz egin du. Ez du kulpa sentimendurik. Kopeta- hezurreko lobuluen arteko lehian, ezkerrekoa nagusitu da, emozio negatiboei bidea itxiz. Atea ireki baino lehen, Alfredo eskutik hartu du.Garunaren alde primitiboak soilik funtzionatzen dio, arnasteko eta bihotzaren taupadak mantentzeko balio diona. Elkarrekin egin dute, mutu, gizonezkoen eta emakumezkoen aldagelak bereizten dituzten ateetarainokobidea.
ADULTO GALLEGO
Autor: Xoán Martínez González
Chamábanlle o Químico. Manoel González Soutullo non estudara ningunha carreira. Nin sequera rematara a educación básica. Pero facía o mellor augardente de herbas de toda a comarca. Todo aquel que o probara chegaba a mesma conclusión: que carallo lle botará este home ao augardente?
Daba gusto velo traballar. Era moi metódico, e seguía os pasos coma nun ritual. Primeiro prendía a fornalleira con cepas vellas das viñas e a deseguido colocaba a pota enriba. Xa co lume acendido metía unhas pólas da propia vide máis un feixe de palla para que o bagullo non se pegara á pota. Movíase devagar pero coa confianza que lle daban anos de experiencia. Engadía o bagullo a capachos e o mollo a garrafas. Calquera ollo profano pensaría que aquilo ía sen medida pero o químico tiña ben controlado o asunto. Cando a pota estaba chea sacaba do bolso unha mestura de herbas e botábaas por riba.
–Aghora aghardar a que ferva. O fume diranos cando tapar a pota–. E así era. Cando o fume comezaba ascender en forma de remuíños era o momento de colocar o capacete. Selaba as fugas de vapor con masa feita de fariña de centeo mentres escoitaba atento o repenique do alcol na ola.
–O truco estache en manter o lume constante.
Pero o verdadeiro segredo do seu augardente estaba na misteriosa combinación de herbas que usaba: menta, macela, herba luísa, romeu, tomiño. Algún aventurábase a dicir que tamén flor de toxo; outros que ourego ou canela. Pero ninguén soubo nunca a composición exacta, nin moito menos as proporcións.
E é que de herbas sabía unha chea. De herbas e de árbores. A súa nai fora unha menciñeira de moita sona nos tempos nos que nas vilas non había médicos nin boticarios. Coñecía o nome de todas as plantas da fraga e para que se usaban: as estrugas en infusión como diurético ou en cataplasmas para as varices, o fiúncho como analxésico e para eliminar os gases, as follas de noxo mesturadas con graxa de porco curaban os furúnculos, a casca do sanguiño como purgante, o loureiro para as dixestións e o reuma. Incluso chegou a facer “café” con landras de carballo. E seica estaba bo, ou iso dicía.
Non só lle gustaban as plantas tamén devecía polos animais. Non era raro atopalo botando unha man cando paría a besta dalgún veciño. Unha vez inventoulle un trebello ao can da Dosinda que quedara inútil das patas traseiras. Coas rodas vellas dun carro da compra fíxolle unhas próteses rodantes. Chamábase Ney pero dende aquela os rillotes da vila rebautizámolo como Schumi, de Schumacher. E a verdade é que parecía que corría máis ca antes o condenado!
Pero a gran paixón do Químico era a astronomía. Pasaba horas, noites enteiras mirando para as estrelas.
–Alghún día os homes viaxaremos de estrela en estrela coma quen colle o tren para ir a Vigho–. Eu, que daquela non chegaba aos dez anos, abría os ollos coma pratos e coa boca aberta mirando o ceo deixaba voar a miña fervente imaxinación.Non tiña telescopio. Nin prismáticos nin nada. Simplemente levantaba a cabeza e sinalaba co dedo:
–Aquela que máis brilla éche Venus, e non che é unha estrela; é un planeta– dicía fachendoso da súa sabedoría.Lembro o día da eclipse. Levaban varios días anunciándoo na prensa e na tele e o Químico non falaba doutra cousa.
–É unha eclipse anular. Faiche máis de 75 anos que non se vira unha ighual– dicía ilusionado a todo aquel que o quixera escoitar.
Para poder ver o fenómeno e non perder detalle chegou a facer unhas lentes coa montura dunhas gafas de sol e unha radiografía de ósos que tiña por casa; aínda que logo tirounas porque escoitara na radio que as radiografías non protexían os ollos o suficiente. Acabou por ir onda meu pai a pedirlle prestada a máscara de soldar. Ao final non lle serviu de moito. O día da eclipse amenceu cun manto de nubes grises tan mesto que non había quen de adiviñar onde estaba o sol.
–Isto éche Ghalicia– dixera resignado –. Por iso aquí non hai telescopios.
Cos anos o Químico volvérase máis taciturno e silandeiro. Deixara o oficio de augardenteiro e case non se relacionaba coa xente. Polas noites deambulaba só sen rumbo polas rúas valeiras.
–Toleou! – dixera algún –. As estrelas sorbéronlle o siso.
Atopárono morto no prado unha mañá de agosto, deitado cara arriba cos ollos abertos, cun aceno entre marabillado e satisfeito. Mirando o ceo.Mirando as estrelas que tan ben coñecía.
Manoel González Soutullo, coa súa chaqueta raída, os seus pantalóns remendados e a súa boina calada, non era químico pero sen dúbida algunha foi o mellor profesor de ciencias que tiven nunca.
Finalista
Autor: Daniel Baliñas Pérez
Trato de camiñar afastandome da ignorancia absoluta. Normalmente fágoo a présa, preocupandome máis daqueles que me xulgan, que esperan o fracaso do meu ambicioso proxecto. Crecín entre dúbidas e receos varios, ao carón de dous irmáns: por unha banda o fillo mediano, desexado, aquel ao que todo o mundo aspira a ser, o que sustenta o rigor e a precisión e presume de asepticismo e neutralidade. Por outra banda, o maior dos irmáns, aquel que un día foi mentor do mediano e hoxe ostenta o primeiro posto no podio do esquecemento. A cal dos dous me asemello máis? Pois ben, iso depende de a quen lle preguntemos.
Como fillo menor, temo en ocasións ser unha copia imperfecta dalgún dos meus irmáns, pois son os espellos nos que me mirei durante a miña etapa de desenvolvemento. Trato de forxar unha personalidade loitando para conxugar as heteroxéneas voces que rondan o meu pensamento. En ocasións fico aterecido nun mar de incerteza, cheo de dúbidas epistemolóxicas, preso dunha esixencia que limita a miña capacidade de producir coñecemento.Tendo presente isto diríxome cara ao meu irmán mediano e pregunto: Acaso para que se me tome en serio, teño que aferrarme ao teu método?.
Realmente teño que ter por finalidade a busca de verdades transhistóricas e supranacionais?. Ogallá puidese facer iso, querido irmán, mais coido que non podo inquirir dando paus de cego algo que carece de existencia fóra das formas a priori da nosa percepción. Mentres ti cres que hai que ver paracrer, eu creo que hai que crer para ver. Mentres ti contemplas a existencia dunha soa mirada obxectiva eu contemplo a existencia de múltiples e diversas miradas subxectivas. Mentres ti tratas de fotografar á perfección unha realidade estática, eu tento tomar varias fotos dende distintos ángulos dunha realidade dinámica. Mentres ti emprendes a heroica tarefa de ordenar o caos, eu, que sempre fun máis desordenado ca ti, déixoo fluir e procuro estudalo a través de métodos máis flexibles mediante os cales poida formular un relato creíble. Ás veces mesmo opto por claudicar da empresa de obter un coñecemento sistemático acerca dalgúns fenómenos.
Os que me lembran todos os días que debería parecerme máis a ti non teñen en conta que ambos somos necesarios. O teu positivismo frea o meu escepticismo posmoderno, frea as pulsións nihilistas que latexan no meu corazón irrigado de sangue pirrónico. O meu relativismo frea as túas pretensións universalistas, trata de lembrarche as lagoas existentes nas túas xeralizacións e despoxarte do androcentrismo que te escolta dende a túa constitución.Poderíase dicir, entón, que nos complementamos un ao outro e nosregulamos a modo de homeostase. Tratemos de avanzar, pois, con este equilibrio de forzas, cara ao progreso social. E neste páramo sen fin denominado coñecemento o noso irmán maior posúe unha función capital: vixiar que os nosos achazgos disten de destinarse a controlar e sirvan para nos emancipar. Animo a fuxir daquel coñecemento que nos amarra con cadeas e nos condena a vivir na cova da modernidade. Pretendo acadar a entelequia de que a ciencia, entendida en toda a súa diversidade, se sitúe allea ao capital e se destine a rachar as cadeas que nos atenazan.Por certo, soltei todo este rollo sen me presentar. O meu nome é ciencia, e apelidome social. Se teño que porme un segundo apelido, opto por crítica.
Os nomes dos meus irmáns deixollos á súa imaxinación.
JOVEN GALLEGO
Autor: Saioa Zozaya Fernández
Cando abrín os ollos e observei todo aquilo, non o podía crer. Nunca pensei que podería existir algo máis alá do que estaba afeito a vivir. Sentín o vento suave baténdome na cara e observei toda a natureza viva arredor de min.
Aquelas árbores altas, cuxa cume parecía non rematar nunca, as chamativas cores das flores que atraían a numerosos insectos, o fermoso son do río que se dirixía a súa desembocadura. Todo iso era novo para min, mais convencinme a min mesmo de que era o novo camiño que debía emprender. Medo. Moito medo. Sentín ese sentimento que nin sequera sabía que se podía chegar a sentir. Comecei o meu camiño sen saber cara onde me ía dirixir, mais quería coñecer mundo.
A miña primeira parada foi nun lugar máxico e á vez, como moitos outros para min, descoñecido. Era un lugar no que había unha especie de masa húmida e de cor azul, unha gran chaira de diminutas pedras e xigantescas rochas. Polo que escoitei á xente que por alí pasaba, ese lugar era chamado praia. A masa húmida de cor azul, mar. Mollaba. Estaba frío. Encantóume aquel cheiro, nunca me esquecerei del.
Como pasaxeiro do vento que son, aquel cálido día de verán, mantívome nesa praia durante todo o día. Aproveitei ese tempo para descansar e pensar, sobre todo pensar. Botaba de menos o que para min era o meu fogar, ou mellor dito, todo o meu mundo, mais non me arrepentín de saír de alí e observar todas as marabillas que o meu novo mundo me regalaba cada día.
Despois da praia, dirixínme cara un lugar aterrador, que me causa arrepíos só de pensalo. Era enorme, iso sí. Estaba cheo de grandes estructuras rectangulares, unhas máis altas, outras máis baixas. Había ruídos, a maioría procedentes de grandes armazóns metálicos que expulsaban gases grisáceos. Como, igual que na praia, ía escoitando o que a xente ía dicindo, decateime de que eses armazóns facíanse chamar coches e de que o lugar no que me encontraba, chamábase cidade. Non me gustou nada aquel lugar. A xente camiñaba en grandes aglomeracións de persoas, todas elas apresuradas, coma se quixeran chegar todas á vez a un mesmo lugar.
Cando por fin salin daquel espantoso destino, comecei a replantearme se merecera a pena cambiar de mundo, mais esta dúbida esfumouse no momento no que cheguei ao terceiro destino.Os ollos enchéronseme de bágoas, non sei se pola emoción ou polo vento baténdome na face da cara. Encontrábame no alto dunha máis alta todavía montaña. Era, de feito, a montaña máis alta de todas as montañas veciñas que se encontraban arredor. O solo? Non se podía ver. A inmensa e espesa capa de néboa impedíao. Só quería que o tempo se parase e permanecer toda a miña vida nese lugar, aínda que eu sabía que eso era imposible, pois a miña vida non é moi duradeira e sabía que tiña que marchar pronto, pois tiña unha misión que cumprir.
Non estiven moito máis tempo viaxando ata chegar ao meu destino, pero amin seriviume para coñecer máis e máis lugares.
Por fin cheguei a onde tiña que chegar. Eu sabía dende o momento no que abrín os ollos que a miña vida era curta e que tiña un propósito.Achegueime a aquela colorida e chamativa figura. Entrei. Outra vez medo. Baixei por unha especie de tubo e observei outra figura, maís pequena, redonda, ou ovalada mellor dito. Fermosa, cunha fermosura xamais vista. Fundínme nela e xuntos, creámos o que dentro dun tempo ía ser unha nova especie.
Esa era a miña misión como gran de pole que son, o meu propósito e a miñaúnica función na vida, fecundar oosferas e con elas, formar novas plantas.
Finalista
Autor: Mario González Quintas
Ía moito frío fóra, mais outra mañá amencía e outro maldito día no que o hospital víase cada vez máis preto.
Fai catro anos que me encontraran o tumor na mama, ese día pensei que ía rematar
todo, que miña vida, como se de un filme se tratas, íase parar; o doutor díxome
que todo iría ben, que tentara ir sempre acompañada ao hospital (xusto hoxe non
puidera vir meu noivo comigo) e que llo contara aos meus seres queridos que me
axudaría a pasalo mellor. Ao chegar a casa veu meu fillo a recibirme, non sabía
coma dicírllelo, tiña 12 anos e non ía moi ben nos estudos, novo instituto,
novos compañeiros, xa lle era moi difícil todo para complicárllelo máis; isto só
podía afundilo, mais el sabía que algo me acontecera, sempre sabía cando estaba
mal, pero non podía llelo contar, era demasiado para min; decidín contárllelo
máis adiante. Fa xacatro anos que decidín isto e aínda non sei como contarlle
todo isto.
O hospital víase baleiro, mais a medida que camiñaba polo
corredoiro camiño a onde me porían o novo tratamento íanse oíndo voces nas
habitación lindeiras a miña milla verde, coma historias separadas nunha película
que vanse unindo nunha trama central; Fernando, o meu oncólogo esperábame xa na
sala, ía ser un día moi duro e quería explicarme por última vez a inmunoterapia,
que se mostraba bos resultados, substituiría as temidas quimio e radioterapia.
- Bo, hoxe imos a utilizar o tratamento de James Allison, este tratamento é bastante sinxelo, imos a introducirte no corpo un composto de glóbulos brancos da sangue e órganos e tecidos do sistema linfático previamente tratados e removidos do teu corpo nas probas do pasado mes de Xuño, xunto a eles imos a introducir unhas proteínas chamadas PDL-1 e PD-1 que tentaran que o Sistema Inmunolóxico non pase por alto as células canceríxenas ocultas dentro distas proteínas e así poder combatelas coa axuda do composto susodito.- Entón, isto só vai tentar localizalas e así coa axuda disto e do meu sistemainmunolóxico erradicalas.- Iso mesmo-
...O silencio fíxose entre nós, iso me parecía xa unha parvada despois de todo o que me meteran, todo o que había sufrido e agora estábanme a dicir que soamente cunhas proteínas meu corpo podería ter tentado acabar coas células canceríxenas fai anos, só a esperanza de rematar todo isto pronto facía que permanecerá alí sentada e non me fora para casa, pensar que meu fillo podería volver a verme sorrir e que todo podía volver a ser de novo como fai anos.
Fóra facía moito frío, xa anoitecerá e meu marido aínda non chegara dotraballo, tería que ir en taxi a miña casiña onde o meu fillo adolescente estaría pegado ao móbil e non me faría nin caso, onde tería que poñerme coas tarefas da casa e onde remataría cansa e sen forzas na cama sen ganas de levantarme ao día seguinte, e facer todo o da casa, dende que estaba así déranme a baixa no traballo, máis agora traballaba mais que antes.
O espertador soaba atronadoramente na habitación, xa facía rato que debería espertar mais non tiña forzas, o meu corpo era un campo de batalla e eu non podía con esta loita moito máis. Meu fillo petou á porta, facía unha hora que espertara e estaba preocupado por min, estiven tentada de contarlle algunha trola mais decidín contarlle a verdade, contarlle o quepasaba, era fin de semana e xa non tiña exames, non existía nada que me retivera a contárllelo; foron os minutos máis duros da miña vida, foi o momento no que o meu fillo deuse conta e uniu cabos por todas as situacións que inventaramos para tentar ocultalo todo.
Fai sete anos que me encontraron o tumor. Hoxe estou de revisión, fai un ano dixéronme que a loita por fin rematara, que o tratamento de Allison funcionara e que xa non necesitaba máis tratamentos; se tiña sorte o cáncer non volvería, estarían as células latentes no meu corpo, mais inactivas.
O doutor recibiume cun amplo sorriso e cunha grata aperta díxome que todo saira ben, comezou a darme datos e nomes estraños dos que xa de tantos escoitalos sabía que significaban e dalgúns ata buscara información para situarme mellor cando xurdían estas charlas; fai dous anos dixérame que só me quedaban uns meses de vida, que o cáncer avanzara a grandes pasos, xa criamos que a inmunoloxía non facía nada e a quimio tíñame escangallada, non me daba levantado, todo me sabía mal, o pelo caérame todo e cada movemento era ver as estrelas; mais encontraran a combinación perfecta e conseguiron devolverme a saúde, a cor nasmeixelas, máis tempo co meu fillo, en resumen, unha vida mellor.
Autor: Iván Montenegro Vázquez
Decembro de 379 a. C.
A clase gardaba silencio (e eu tamén, por suposto). O
profesor tiña pinta de ser un profesional na materia -fose a que fose-, pero o
comezar a falar a súa figura de intelectual esfumouse. Púxose a leriar sobre la
existencia de dous mundos: o real (que -di el- é onde vivimos fisicamente) e o
intilexinivible ou algo así de raro crin escoitar.
Agosto de 230 a.
C.
Estaba eu tranquilamente paseando pola cidade de Siracusa cando de súpeto
oio uns estridentes gritos. Explorei un pouco e descubrín que proviñan da casa
dun señor maior nos seus cincuenta, concretamente do seu baño. Rapidamente saíu
da bañeira e a toda présa -e sen vestirse sequera- saíu á rúa gritando como un
tolo:—Eureka! Eureka! Conseguino!Xuño de 1590Ese home estaba chalado. Como puido
subirse a aquela torre tan alta para tirar dous cacharros ó chan? Eu cheguei en
menos de medio minuto arriba. El tardou o seu. Xa no alto, puxo os dous obxectos
na cornixa e empurrounos á vez ó baleiro. Puiden comprobar de primeira man que
un pesaba bastante máis que outro. Baixei rápido para ver como caían, malia ter
a certeza de que un era máis pesado que outro, sorprendentemente para min,
caeron ó mesmo tempo.
Maio de 1609
Indo para Torun (Polonia) volvín
ver ese mesmo home no medio da pradaría nocturna co seu ollo dereito metido nun
alongado aparello. Tamén tiña ó seu carón unha mesa cuns papeis e unha puma
estilográfica. Non se movía, semellaba unha estatua. De socato, fixo un
movemento brusco cara a pluma, tomouna e escribiu raros símbolos e debuxos nos
seus papeis.Seguidamente, volveu mirar no trasto. Ese instrumento… que estraño
era! Despois tamén eu puiden ver a través del e… ¡eses puntiños brillantes do
ceo volvéronse enormes!
Xaneiro de 1672
Encontreino baixo unha árbore.
Estaba durmido como o tronco sobre o que repousaban as súas costas. Parecía
canso. Achegueime para examinalo. Tiña o pelo estraño, como si levase unha
perruca. Coloqueime sobre a súa cabeza para corroborar a súa hipótese e de
súpeto… Ai! Dinme contra unha mazá que estaba colgando nunha póla. O froito caeu
e foi dar na testa do home.Non podía facer outra cousa que pedir desculpas, así
que achegueime. Nisto comezou a falar en voz alta. Non o escoitei moi ben, pero
parecía moi contento, así que non souben si aquel día fixera unha boa ou unha
mala acción.
Outubro de 1835
Nesta ocasión quería descansar da vida do
mundo convencional, así que marchei a unhas illas alí por Ecuador. Pero
equivoqueime ó pensar que non ía encontrar a ninguén, pois achei un mozo
estudando alí. Observábao todo. Todo o que encontraba, analizábao detidamente.
Impresionoume moito, a verdade. Víase que tiña un gran interese polo
descubrimento científico. E o que é máis alucinante: vinte e cinco anos despois
e logo de estar nesa illa durante soamente dúas semanas, escribiu un dos libros
máis importantes para a ciencia: A Orixe das Especies.
Marzo de
1911
Aaaaahhhh! Non, non, non! Por favor! Aaahhh! A quen ocorréuselle
bombardear unha película de ouro con partículas alfa estando eu diante? Sorte
que separeime rapidamente ó extremo da lámina, para evitar máis impactos. Si…
sorte… Mala sorte! O susto que me levei cando viume outra partícula rebotada ata
onde me encontraba! Ó parecer eles sorprendéronse máis ca min…
Xullo de
1949
O home dicía cousas moi interesantes. En realidade, soáronme
interesantes, porque eu non entendía nada do que estaba dicindo, pero víase que
sabía do que falaba. Tamén hai que dicir que distraíame moi facilmente: a súa
gran mata de pelo branco desconcertaba a calquera. Aínda así, puiden distinguir
algunhas palabras, como “tempo”, “espazo” e “relatividade”.
Febreiro de
2007
A diferencia coas demais conferencias que presenciara ó longo da miña
(por agora) inmortal existencia, esta vez o home non falaba. Non dicía nada. Era
un sensor que captaba leves movementos da súa cara o que producía o son. Aínda
así, todo o que expoñía era digno de ser escoitado. Quedei con ganas de máis ó
finalizar a conferencia; así pois, seguiuno un largo rato axudando a
empuxar
suavemente a súa cadeira de rodas.FINE vostede, tras ler este diario dun humilde
servidor que presenciou todas e cada unha das experiencias científicas que poida
chegar a imaxinar, que vospareceu? Sexa sincero, que estou diante do seu nariz!
PREMIO DEL PÚBLICO
ADULTO
Autor: Eva Ruíz Gómez
Si miras por el microscopio de la imaginación descubrirás unlaboratorio diminuto: el de la Placa Petri. Para los que no sepáis qué narices es esto, os diré que se trata de una cajita circular y plana que los científicos utilizan para cultivar células, observar la germinación de semillas o examinar el comportamiento de pequeños organismos. Así que os podéis ir haciendo una idea sobre el microuniverso que se esconde ahí.
Os presentaré primero al Doctor Billy Rubina, un apasionado por todo lo amarillo, desde estudiar el carácter escurridizo de la piel de plátano, hasta terapia psicológica para la depresión con rayitos de sol, pasando por la variedad de tonalidades de una yema de huevo. Estudios que han sido reconocidos con numerosos premios y medallas de oro, como no podría ser de otra manera, dada la querencia del insigne investigador por este color.
De la Doctora Esther Oides, a pesar de ser una eminencia en su área, todos comentan que tiene un carácter agrio. Quizá porque esté hípervitaminada e híperhormonada. Pero no puede evitarlo. Es intrínseco a su forma de ser y actuar. A muchos su trato cotidiano les pone del hígado. Y es que ser miembro de la familia Colesterol no tiene buena prensa.
Junto a su despacho, se encuentra el departamento de la Doctora Ameba Glucósida. La más pequeña y golosa de todas las investigadoras de Petri. Se pasa el día entre moléculas de tarta de chocolate, gotas de sirope de fresa, y haciendo helados de leche merengada con nitrógeno líquido. Todos la adoran por su dulce personalidad, aunque a veces pueda resultar un tanto empalagosa.
Al fondo del pasillo, a la derecha, se encuentra el mini árbol de la ciencia. Allí trabaja el Doctor Mono Sacar Ido. Un primate tan divertido como loco. Siempre se anda por las ramas y suele abastecer de plátanos al Doctor Billy Rubina . Y entre liana y liana, está enredadoen el estudio de la evolución , con la esperanza del que el hombre involucione a simio.
Aislada en una burbuja, labora la física Eva Poración. Todo lo que toca lo convierte en gas o en vapor. Muy apreciada en épocas de inundaciones porque lo recoge todo en un pispás. Y últimamente muy solicitada en la cocina de vanguardia por sus fórmulas de cambio de estado, donde un vino de reserva puede convertirse en una nube roja que nos llueva gotas de Rioja.
Son cientimagos y cuentíficos.Seres invisibles al ojo humano que pueblan la Placa Petri. Donde los experimentos avanzan sobre labase de la ciencia e inspirados por la imaginación.
JOVEN
Autor: Fernando Carmona Palacio
Me contaron la historia de un niño de trece años que vivía en un puebloalejado de todas las ciudades, era un pueblo libre de toda contaminación, en medio de bosques de montaña y un par de riachuelos.
Este niño se llamaba Pedro José. Todos los días se levantaba a las seis de la mañana, cogía algo de comida de la despensa para desayunar por el camino y salía de su casa hacia la escuela. Como el pueblo no era muy grande, no había colegio y, tenía que ir hasta el pueblo más cercano caminando; las clases empezaban a las nueve y media y había más de un par de horas de camino. Sabía que el camino del estanque por el que él iba daba un pequeño rodeo, pero era mucho más bonito que el camino por el que iban los carros. Siempre realizaba el mismo recorrido, daba igual que el sol abrasase o que lloviese a cántaros. Pasaba por la iglesia, por un pequeño bosque de robles y por un estanque lleno de peces. La mayor parte de ellos eran carpas que nadaban veloces continuamente, él les daba de comer lo que le había sobrado del desayuno y se quedaba mirando como lo devoraban. Después de estas paradas por el recorrido llegaba a la escuela. Allí estaba hasta las dos y media estudiando y trabajando muy duro para aprender; a esa hora sonaba el timbre y volvía a casa por el mismo camino: por el estanque, por el bosque, y por último, por la iglesia. Llevaba haciendo este camino desde que empezó el colegio.
Este nuevo curso siguió haciendo lo mismo en septiembre, el primer mes de colegio, en octubre, en noviembre y también en diciembre hasta que llegaron las vacaciones de Navidad. Echaba de menos su paseo rutinario aundando paseos por su pueblo. Pero para él no eran lo mismo. Cuando a principios de enero se reanudaron las clases, volvió a su paseo tan deseado durante las vacaciones. Pedro José se levantó a las seis de la mañana para ir a la escuela dando su paseo como venía haciendo siempre. Cuando se estaba vistiendo su madre le obligó a ponerse más ropa de lo habitual porque decía que por la noche había helado y que podía coger un catarro además de que se le iban a helar las manos y que le iba a doler la nariz.
Pedro José obedeció y se puso el uniforme del colegio, unos guantes, un gorro y una bufanda por lo que le había dicho su madre. Caminando por la iglesia y por el bosque no notó nada distinto a lo que veía en otras épocas del año, aparte de que algunas hojas de los árboles estaban más blancas de lo normal. La cosa cambió cuando llegó al estanque, como otro día normal, vio a las carpas nadando y cuando fue a darles las sobras de su desayuno se sorprendió al ver que los trozos de pan no se mojaban ni se hundían.
También le pareció gracioso ver a los peces intentando coger los trozos de pan y lo único que conseguían era chocarse contra algo invisible que nunca había visto en el pueblo. ¡Era hielo! Pedro se quedó muy sorprendido y cuando llegó a la escuela ese día le comentó a su profesora lo que había visto. Ella le dijo que la capa superficial del estanque se había solidificado y que ahora era hielo. El resto de alumnos de su clase también lo había visto en los ríos y riachuelos de sus pueblos y por tanto, para aclarárselo a todos, la clase de ciencias naturales de ese día la dedicaron a los cambios de estado. Pedro José sigue yendo por el mismo camino a la escuela y a partir de ese año sabe que por lo menos uno de los 365 días del año el estanque se queda helado.
Cuando terminó de estudiar en la escuela quiso saber más sobre el tema de los cambios de estado. Ahora trabaja en el estudio del cambio de forma de distintos materiales especialmente del agua, del hielo y el vapor de agua. Da charlas por todo el mundo en los institutos y colegios contando su trabajo.