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DIEZ AÑOS EN UN SEGUNDO

Nyra Voss

El reloj de la pared marcaba las 03:17 de la madrugada cuando empezó a sonar la alarma del laboratorio. Al principio pensé que era otra falla del sistema. En la estación espacial, las alarmas falsas eran tan comunes que ya casi nadie se levantaba al oír la primera.

Pero aquella vez era diferente. En la pantalla principal, aparecía una distorsión extraña en los sensores gravitatorios. Parecía una pequeña arruga en el espacio, como si alguien hubiera apretado el universo con los dedos.

El teléfono del laboratorio sonó:

- ¿Alguien más está viendo esto? - preguntó la jefa.

Me acerqué a la pantalla.

- No parece un satélite…, ni una basura espacial… - dije yo.

Aquella distorsión extraña flotaba completamente quieta a pocos kilómetros de la Tierra. Los sensores seguían marcando lecturas de datos casi imposibles.
La científica jefa cruzó los brazos y observó la pantalla pensativa durante unos instantes.

- Si los cálculos son correctos - dijo finalmente - acabamos de encontrar algo que hasta ahora solo era una teoría.

Todo el mundo quedó en silencio.

- Podría ser… - dije yo - un agujero de gusano. Sentí un escalofrío recorrerme la espalda.

Un puente en el espacio-tiempo. Un atajo a través del universo. Algo que hasta ahora solo se reflejaba en ecuaciones y simulaciones en el ordenador. Estuvimos analizándolo por unas horas. No desprendía radiación peligrosa ni parecía inestable.

Finalmente, la jefa Salas, habló para tomar una decisión.

- Haremos una prueba para ver qué hay al final de este agujero.

Se oyeron murmullos por toda la sala.

Preparé la pequeña cámara espacial con las manos temblorosas. Era un experimento ridículamente sencillo para algo tan extraordinario.
Solo una cámara profesional con algunos retoques para que fuera capaz de viajar al espacio.

Nada más.

Enviamos el equipo hacia el agujero de gusano.
Todo el laboratorio miraba intrigadamente la enorme pantalla, esperando a ver que había al final de ese túnel en el espacio-tiempo.
Conduje el dispositivo lentamente hasta tocar la distorsión. Durante un instante, pareció quedarse suspendido… y después desapareció.

La señal se cortó de golpe.

Pasó un minuto, luego dos. Nadie hablaba. En el laboratorio solo se escuchaba el zumbido de los sistemas.

-Hemos perdido el equipo… - dijo alguien en voz baja.

Cuando el tercer minuto estaba a punto de cumplirse, los sensores se activaron de repente.
Algo salió del portal. Era el aparato.

Corrí hacia la pantalla y activé la grabación. La imagen tardó unos segundos en estabilizarse… y entonces apareció.

Era la Tierra. Pero no era la misma. Las ciudades estaban destruidas. Columnas de humo cubrían el horizonte. Grandes zonas parecían completamente abandonadas. Sentí un vacío en el estómago. Entonces lo vi.

En una de las pantallas gigantes de la ciudad aún encendida, aparecía un titular: “Experimento con agujero de gusano provoca catástrofe global.” Di un paso atrás.

-Somos nosotros… - murmuré - Esto lo hemos causado nosotros.

Nadie respondió. La científica Salas miró los datos en silencio.

-Si eso es el futuro - dijo finalmente - , todavía estamos a tiempo de evitarlo.

Miré el agujero de gusano. Oscuro. Inmóvil. Como si no hubiera pasado nada. Pero al otro lado… estaba el final de todo.
Durante unos segundos, nadie se movió. Luego me acerqué lentamente al panel de control. Si el desastre había empezado con nuestro experimento, solo había una opción: detenerlo.

Respiré hondo. Y apagué el sistema.

El agujero de gusano comenzó a desestabilizarse. La distorsión vibró, como si el propio espacio se rompiera.
Antes de desaparecer, la imagen de la Tierra futura parpadeó una última vez.

Y entonces algo cambió: la cámara se movió y apareció una figura frente a ella.
Era…¿yo? Más viejo y cubierto de polvo.

-Si cerráis el agujero - dijo mi voz - todo esto sucederá igual. No intentéis arreglarlo.

El portal comenzó a desestabilizarse y la señal falló. El agujero desapareció por completo.
El laboratorio quedó en silencio.

-Entonces, el peligro no era el experimento - susurré - éramos nosotros.