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EL ROBOT QUE ROMPIÓ LAS REGLAS SENTIMENTALES

Daniel Martín Alonso

Mi nombre es Elías y, sí, soy un robot. Mi memoria interna de Inteligencia artificial está escribiendo esto con la intención de guardar los datos de mi progreso, ya que he sido creado con el propósito de ayudar a personas discapacitadas. Esta semana he sido enviado para ayudar a Luis, un niño de doce años que sufrió un accidente automovilístico. El sujeto identificado muestra graves daños faciales por quemaduras y cortes, pérdida parcial de algunos sentidos y la amputación de una de sus piernas. Por ello, mi función es apoyar a Luis y asistirle con mis funciones de software de Inteligencia artificial. Debo ser su nuevo compañero, ya que soy la creación más perfecta de mi empresa y no tengo emociones.
Hoy, 30 de enero de 2082, he conocido a Luis y me ha contado un poco más de su caso. Debido a su poca movilidad debo asistirle en todo tipo de tareas, ya que tiene problemas para comunicarse, hacerse la comida e incluso para realizar las tareas de clase. Luis perdió a sus padres en el accidente y jamás olvidará la experiencia traumática generado. También conocí a su hermana, Sandra, menor que él e incapaz de poder cuidar a su hermano por su propia cuenta. Ella no estuvo presente en el momento del accidente y no es consciente de lo que ha ocurrido. Cree que sus padres se han ido en un viaje de la NASA hacia Júpiter y que su hermano se hizo daño debido a una lesión deportiva.
16 de Febrero de 2082, tras estas semanas he podido determinar que Luis sufre acoso escolar debido a su situación. Los alumnos de su escuela no lo incluyen en ninguna actividad y se burlan de su aspecto físico, e incluso le gastaron una broma llenando su silla voladora eléctrica de mermelada e impidiendo su funcionamiento. Él ama el fútbol y mira al resto de sus compañeros con envidia en el recreo. Por ello he decidido crear una prótesis que se adapte a su situación.
22 de febrero de 2082, la prótesis de Luis ha sido creada con éxito en mi laboratorio interno debido a la generación artificial de acero, bronce y titanio. Es de última generación y podrá tener ventajas respecto a sus compañeros.
28 de marzo de 2082. La moral de Luis está por las nubes según detecta mi sistema de emociones humanas, a pesar del rechazo de sus bullies ha destacado en los torneos de fútbol siendo el máximo goleador. En dos días tiene la final del torneo de su instituto siendo la estrella del equipo. Sus rivales son los acosadores que le rompieron su silla eléctrica. Le he indicado que los aplaste y que logre su sueño. Yo, Elías me siento como su coach y estoy muy orgulloso de él.
30 de Marzo de 2082. Luis no solo perdió el partido. Perdió su prótesis y sufrió graves lesiones tras ser arrollado por sus rivales y maltratado durante el encuentro. Ha sido demasiado injusto. Los profesores no hicieron nada, y ahora es imposible ponerle una nueva, me encargaré yo mismo de darles su merecido.
19 de Abril de 2082. Luis sigue en recuperación. Asegura poder seguir adelante, aunque sus resultados académicos tampoco apoyan. Siento una extraña compasión por el individuo. Prometo darle un final feliz.
6 de Mayo de 2082. Hoy he descubierto que a pesar de que soy una IA, mi creador me hizo porque pasó por la misma situación que Luis. Yo lo apoyé durante todo este tiempo, fue como un hijo para mí. No sé cómo decírselo a su hermana, es solo una niña a la que no puedo quitarle la sonrisa, no puedo decirle que ya no está con nosotros… Luis se fue el 3 de mayo, no pudo cargar con todos sus problemas y puso fin a su sufrimiento mientras me actualizaba en la noche. Por ello me comprometo a seguir evolucionando como IA a través de la ciencia.
Yo, Elías, también conocido como “Emotional Learning Intelligent Autonomous System”, en realidad soy lo más próximo a un humano creado, aunque esto no puede hacerse público. Me comprometo a cuidar de Sandra y poder organizar eventos para mantener el legado de Luís siempre entre nosotros. Sandra, cariño mio, yo seré tu nuevo hermano. Luis siempre estará entre nosotros, ya que he creado una copia idéntica a mí pero con el ADN de Luis, para que pueda comunicarse con nosotros esté donde esté. No soy más que un robot, sí, pero ese niño me ha “actualizado”.