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La ciencia en el deporte

Óscar

Un domingo por la mañana, después de una larga y trabajada semana, cuatro amigos decidieron ir a jugar a su deporte favorito, el pádel, como de costumbre. Los cuatro, llamados: Juan Lebron, Alejandro Galán, Federico Chingotto y por último, pero para nada el menos importante, Franciso Navarro, se fueron al club de pádel de su barrio, hermoso por cierto y conversaban tranquilos antes de empezar a jugar.

- Hoy no me ganarás ni un punto con mi remate - dijo Juan, abriendo el bote de pelotas- Después de que mi entrenador me enseñase a darle en línea recta, es decir, desde el momento del golpeo de la bola, cogerá la mayor velocidad posible sin coger ningún efecto, no me restarás ninguno de los remates- le dijo al pobre Alejandro, entrando a la pista queriendo salir en ese mismo instante… Hasta la pala le sudaba…

Poco tiempo después, los cuatro amigos, convertidos en rivales, comenzaron a calentar, tres de ellos con una sonrisa, esperando a que sea un magnífico partido, como de costumbre, pero uno de ellos estaba más nervioso que un gladiador entrando al grandioso Coliseo Romano, después de lo que Juan le había dicho, no podía concentrarse en la bola, pero comenzaron a jugar.

- Vamos Alejandro, esto hay que ganarlo- decía Fran.

-Sí…sí, cla…ro como no- añadía Alejandro

- ¿Qué te pasa? Te noto extraño…

-Nada nada, será…. el calor

Francisco, sin saber que sucede, elige creer a Alejandro ya que el partido tiene que comenzar

El tiempo pasa, y el equipo compuesto por Alejandro y Francisco no paraba de perder y su desesperación era indescriptible, el remate de Juan venía de otro mundo, iba en línea recta a una velocidad de 200km/h, no podían ni con él ni con su remate.

En menos del tiempo que tarda un rayo en caer, ellos estaban hundidos en la miseria, menos de media hora había transcurrido de partido y ya cedían el primer set a manos ajenas, con un resultado aplastante debido al remate de Juan, con un 6-0. Estaban desesperados, antes esperaban sacar un 10 en su examen de física del martes próximo que remontar ese partido, pero de pronto…

-¡Alejandro! Lo tengo, ya sé lo que podemos hacer para restar los remates de Juan, y así podremos ganar el partido a lo grande- dijo Francisco

Alejandro, pensando que no había nada que hacer, no había mejor solución que escuchar lo que iba a proponerle Francisco.

-Al haber estudiado en nuestro colegio el MRU esta semana, recuerdo que se podía calcular el tiempo de recorrido de una pelota en línea recta a velocidad constante- añadió Fran, entusiasmado por su idea

-¿Y eso que solucionaría?, ni la física puede restar el remate de Juan, es imposible.

-Mmm, de hecho, no es imposible, y la física lo demuestra, quiero recordar que la fórmula fundamental de la velocidad, era la razón entre la distancia y el tiempo- dijo Fran, cerrando los ojos, pensando en la solución.

-¡Es verdad!, y ahora que lo pienso, lo que necesitamos es calcular el tiempo que tarda la bola en recorrer la distancia desde el origen de donde remata Juan, que es a cinco metros de la pista, hasta el fondo de la pista de nuestro campo, que es a veinte metros, a una velocidad de 200km/h, lo sé porque antes Juan me lo dijo, cometiendo un gran error…- confirmó Alejandro, satisfecho ya que pudo recordar lo dado en clase.

-¡Ya lo tenemos!- exclamó Francisco- deberíamos despejar la ecuación para calcular el tiempo, y nos da… Distancia dividida entre velocidad, por lo que si hacemos los cálculos, t es igual a la diferencia de la posición final menos la posición inicial dividida entre velocidad, y nos daría 15 metros entre 200km/h, el resultado de esta razón sería… 0,07 segundos para reaccionar, espera, esto sería imposible…

-Lo has hecho mal, Francisco, no has pasado 200km/h a metros entre segundos, si no lo haces, se altera el resultado y sería imposible de operar, por lo que si hacemos factores de conversión, nos daría 55,6m/s, ahora sí lo podemos hacer y… ¡Hecho!, 0,27 segundos tenemos para reaccionar, debemos ser rápidos…

El partido se reanudó, recordaron lo calculado antes, fueron más veloces y tuvieron mejor tiempo de reacción que anteriormente, parecían jugadores totalmente distintos…

Poco a poco, Francisco y Alejandro iban ganando puntos, y juegos, y….

-¡Vamos! Logramos remontar el partido, lo hemos ganado- dijo Alejandro muy emocionado.

-¡Sí! -contestó Francisco

Al contrario, Juan estaba muy confuso, sus amigos habían logrado restar su remate durante toda la segunda parte, pero ¿cómo? Alejandro y Fran le explicaron que la física puede ir muy lejos y Alejandro nunca más volvió a cuestionar a la física, y mucho menos decir que algo es imposible…