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El código azul

Esperanza azul

EL CÓDIGO AZUL

¿Os imagináis que algún día seremos capaces de entender el lenguaje de las ballenas gracias a la inteligencia artificial (IA)?

Esta predicción fue escrita por una tal Emma, que en esa época tenía 14 años, el 2026. A Emma siempre le habían fascinado las ballenas, esos cetáceos inmensos que reinan en las profundidades del océano, comunicándose con sonidos que recuerdan a canciones y melodías al oído humano.

- Pero sería imposible - pensarían algunos- ;su lenguaje es un sistema de comunicación super completo, exclusivo y elaborado. Hay diferentes tipos de sonidos, clics rítmicos, vocalizaciones… siguen una estructura, con jerarquías ¡y... hay diferentes “dialectos” según el grupo de ballenas, la especie y hasta el sitio geográfico!
Pero Emma dentro de sí siempre tuvo una pizca de esperanza que le ayudó a seguir hacia delante para perseguir sus sueños y comunicarse con animales. Los años iban pasando y ella seguía con ese sueño suyo. Sabía que las tecnologías iban a avanzar hasta poder contribuir con todos estos avances científicos.

24 años después, el 27 de agosto del año 2050, el descubrimiento está a punto de ser lanzado por primera vez. Los científicos anuncian la capacidad de poder entender el lenguaje de los cetáceos a la sociedad.
Bueno, ahora os explicaré cómo hemos llegado hasta este gran día.

Todo empezó una tarde lluviosa del año 2035 con mi mejor amigo, Martín, un “Geek” por mi definición. ¿Sabéis? Ese tipo de chico que se encierra en su habitación durante horas resolviendo problemas matemáticos que cualquiera no podría entender. Según Google “una persona apasionada, entusiasta y con conocimientos profundos sobre temas específicos” Para mí simplemente el mejor, el que siempre me apoya en todos mis proyectos y sueños.

Estábamos viendo una película, un gran clásico de los años noventa, Liberad a Willy. Esto despertó de nuevo el sueño que siempre habíamos tenido de jóvenes, ¿y si algún día lográramos entender de verdad las ballenas?
Dentro de nuestras cabezas todo estaba claro, necesitábamos utilizar la misma lógica que la IA que utiliza para traducir textos humanos. Con algoritmos, descomponiendo los diferentes mensajes con redes neuronales y buscando equivalencias con los otros idiomas.
Ya teníamos la idea, el proyecto… pero nos faltaba lo más importante, ¿cómo hacerlo?

A partir de ese momento pasamos meses intentando encontrar una forma de comenzar con nuestro desafío. Pero no era tan simple como parecía. Teníamos que comenzar de 0, no había ningún texto escrito, ningún diccionario ballena- español y ninguna “Piedra Roseta” Se tenían que mapear todos los sonidos. Por eso creamos un programa al cual le pusimos el nombre de: EL CÓDIGO AZUL
Este sistema el cual programó Martín, consistía en unos sensores de sonido acuáticos que funcionaban como unos hidrófonos. Que no solo captaban los sonidos que emitían las ballenas, sino también eliminaba todos los sonidos de barcos (la contaminación acústica) para poder centrarse de verdad en esos cantos

Durante años recolectamos miles de datos, hasta que un día de repente en los monitores de Martín que estaban conectados a su ordenador empezaron a mostrar frecuencias insólitas, no, no eran las que siempre habían tenido, esta vez era diferente, era emocionante y a la vez era escalofriante. Nos quedamos petrificados delante de los gráficos, no eran curvas suaves como siempre, sino picos agresivos que se repetían por secuencias, parecía una señal de peligro, de alarma… que cada vez se propagaba más por todas las ballenas del Pacífico.

De repente en la pantalla apareció la primera traducción en toda la historia de la humanidad, estábamos pasmados delante de ese ordenador que iba a cambiar nuestras vidas y el mundo para siempre. Las palabras empezaron a aparecer“ ESCAPAD, PELIGRO, SUELO TEMBLAR”

-¿Qué quiere decir eso?- empezó preguntando Emma preocupada
-Parece que nos están intentando avisar de algo ... Pero nada de esto tiene sentido.¡¡No están cantando, sino que están funcionando como sensores biológicos.!! - afirmó Martín
Gracias a esos cantos los científicos pudieron detectar una fractura en la placa tectónica. Están intentando avisar a todo el océano de una catástrofe natural

Aquel 27 de agosto del 2050, conseguimos salvar a miles de personas evacuándolas de la costa del Pacífico. Finalmente, el sueño de esa niña de 14 años se hizo realidad. La IA no solo nos ayudó a entender a esos cetáceos, sino que nos entregó a un verdadero guardián de la Tierra. Una protección para la humanidad, las ballenas siempre han intentado comunicarse con nosotros para ayudarnos, pero siempre estuvimos lo suficientemente sordos como para no escucharlas

Esperanza azul