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Materia de olvido

Clara Estrato

Yo era un diente.

Hace millones de años formé parte de una boca viva. Servía para morder, para desgarrar, para sobrevivir. Hoy estoy quieto, pesado y frío, dentro de una vitrina. Me observan con cuidado. Me preguntan qué soy, qué represento. Yo solo recuerdo que pertenecí a algo que ya no existe.

Soy cuarzo.

No necesito ser observado. Me formé porque las condiciones eran las adecuadas: temperatura, presión, química. No tengo intención ni prisa. Aun así, buscan belleza en mí. No la persigo, pero aparece.

Soy granito.

Han intentado leerme como si fuera un relato lineal. No lo soy. Estoy hecho de capas, fallas y cicatrices. Fui magma, luego roca, luego montaña, luego polvo. He atravesado glaciaciones y desplazamientos de continentes. Y nadie me mira lo suficiente.

A veces nos preguntamos qué ve realmente quien nos observa.

Los humanos miran rápido. Fotografían. Algunos dicen que lo que somos “inspira”, como si fuera magia. Pero no hay magia en nosotros: somos tiempo acumulado, presión sostenida, azar fijado en la materia.

Miro un diente fósil —dice una niña de seis años—. Uno de los míos se ha caído esta semana. Me pregunto cuánto me daría el Ratoncito Pérez por este, que es tan grande.

Miro un cristal de cuarzo —dice un estudiante—. Me dicen que esto hace que mi teléfono funcione, que mide mis segundos. Es extraño que el tiempo sea algo tan frío, duro y transparente.

Miro la Pedriza desde mi ventana —dice un adulto—. Y reconozco esa misma piel rugosa en la encimera donde corto el pan.

Nos usan, nos pisan, nos ignoran.

Les cuesta aceptar que sus ojos no pueden abarcar millones de años. Que muchas respuestas son incompletas. Que algunos fósiles se pierden y algunas rocas desaparecen sin dejar nombre.

Pero seguimos ahí.

No consolamos: explicamos.

Y a veces, lo que explicamos incomoda. Pero funciona.

Porque un día alguien sostiene una piedra y se pregunta qué ha tenido que atravesar para llegar hasta sus manos. Comprende que nada es estático. Que todo lo que parece inerte ha tenido historia, presión y tiempo.

Si te atreves a mirar despacio, podemos hablar.

Lo que ves en la vitrina es solo el susurro de todo lo que la Tierra ha olvidado.