Proyecto Helix
Churrupiquet
El virus se propagó en cuestión de semanas. Atacaba el sistema respiratorio humano con una eficacia elevadísima, colapsando los pulmones en menos de 72 horas. Con una tasa de mortalidad del 100%. Las ciudades se vaciaron. Los hospitales quedaron en silencio. Las calles se llenaron de vehículos detenidos para siempre. Sin embargo, contra toda lógica biológica, hubo una excepción. Un hombre, aislado en medio de la ciudad, seguía con vida. No presentaba síntomas. No tosía. No tenía fiebre. Su sangre parecía ignorar la existencia del virus. Él era Jean, el único ser vivo de toda la ciudad, lo único que le mantenía con vida después de pasar 1 mes y medio solo era averiguar la forma de salvar a la poca humanidad que quedaba. Todos los días a la misma hora se despertaba para ir al laboratorio de la universidad, para intentar encontrar otra especie o como mínimo otro animal que como él sea inmune al virus.
Cuando Jean lo vio paseando como si nada se dio cuenta de que no estaba tan solo como pensaba, cogió al caracol y lo llevó con cuidado al laboratorio, quería saber si era suerte, que por alguna razón ese caracol no había sido contagiado, o tal vez solo tal también podían sobrevivir. Al llegar lo metió en una urna, Jean tenía fe de que el caracol, el cual llamo Connie, sobreviviría junto a él. Cada día al llegar al laboratorio su fe iba aumentando cada vez más. Después de una semana decidió buscar más caracoles de diferentes especies. Al cabo de dos semanas tenía más de 50 caracoles diferentes, y junto a su único amigo después de casi dos meses de soledad era Connie, el caracol que había sobrevivido más de dos semanas en esa epidemia. Tenía tanto Helix aspersa, como Helix pomatia y todas las especies que puedes encontrar, no todas los caracoles relacionaban igual al virus, pero todos sobreviven.
Tras analizar todos los caracoles y su sangre, descubrió que comparten un gen extraño que otros animales no tenían. Mezclo los fluidos de los caracoles y su sangre para hacer un serum que al tener terminado se lo inyectó a una de las ratas de laboratorio que tenia alli, al principio la rata estaba igual de afectada por el virus, lo que a Jean le molesto. Tras su intento fallido cogió a Connie y se fue a casa. A la mañana siguiente volvió al laboratorio y se al escuchar ruidos extraños, cuando entro y vio a la rata saltando y gritando no sabia que hacer, LO HABÍA CONSEGUIDO, había conseguido lo que parecía imposible. Tras ese éxito empezó a repicar y hacer nuevas versiones del serum, ya había conseguido superar la primera fase de su plan de “salvación de la humanidad”, la siguiente fase empezaba ya tenía que encontrar a más humanos o por lo menos un refugio con enfermos, tenía que empezar con la experimentación en humanos. Volvió a casa para hacer la maleta lo mas importante para él en ese momento aparte del serum era Connie. En prendio su viaje en busca de humanos, Jean y Connie iban de ciudad en ciudad buscando refugios. Su esperanza disminuía por cada ciudad desierta que encontraban. Tras días que se sintieron como meses, llegaron al puerto para salir del país y seguir con la misión. Hicieron una parada en Canarias para reponer suministros, al llegar, atracaron, cogió la mochila y a Connie para ir en busca de suministros extra. Durante su travesía por el bosque encontró una muralla demasiado nueva para ser antigua, por curiosidad intentó entrar, pero la puerta estaba cerrada lo que le hizo mirar a su amigo con ilusión y esperanza, gritó hasta que escuchó pasos detrás de la puerta. Vio a una mujer mayor demacrada por el cansancio y el virus. La mujer allá verlo tan sano se sorprendió y le dejó pasar sin preguntar, una vez dentro Jean le preguntó si ella era la única persona en la zona, ella le guió por la ciudad hasta el hospital improvisando que habían hecho, Jean se paseó por el hospital viendo el estado de los enfermos, la mayoría de ellos ya hacía días que habían muerto, pero le llamó la atención unos niños que estaban en cama pero que aún respiraban. Se agacho junto a ellos, miró a la señora, le pidió permiso con la mirada y ella accedió, Jean sacó la jeringa y se la inyectó a los niños, los calmó con agua y comida, y les dejó dormir. Salió junto a la mujer.
Jean no pudo dormir esa noche pensando en todo lo que podía pasar. A la mañana siguiente los niños estaban bien así que se los llevó a ellos y a la señora en busca de más gente para salvar a la humanidad.
Cuando Jean lo vio paseando como si nada se dio cuenta de que no estaba tan solo como pensaba, cogió al caracol y lo llevó con cuidado al laboratorio, quería saber si era suerte, que por alguna razón ese caracol no había sido contagiado, o tal vez solo tal también podían sobrevivir. Al llegar lo metió en una urna, Jean tenía fe de que el caracol, el cual llamo Connie, sobreviviría junto a él. Cada día al llegar al laboratorio su fe iba aumentando cada vez más. Después de una semana decidió buscar más caracoles de diferentes especies. Al cabo de dos semanas tenía más de 50 caracoles diferentes, y junto a su único amigo después de casi dos meses de soledad era Connie, el caracol que había sobrevivido más de dos semanas en esa epidemia. Tenía tanto Helix aspersa, como Helix pomatia y todas las especies que puedes encontrar, no todas los caracoles relacionaban igual al virus, pero todos sobreviven.
Tras analizar todos los caracoles y su sangre, descubrió que comparten un gen extraño que otros animales no tenían. Mezclo los fluidos de los caracoles y su sangre para hacer un serum que al tener terminado se lo inyectó a una de las ratas de laboratorio que tenia alli, al principio la rata estaba igual de afectada por el virus, lo que a Jean le molesto. Tras su intento fallido cogió a Connie y se fue a casa. A la mañana siguiente volvió al laboratorio y se al escuchar ruidos extraños, cuando entro y vio a la rata saltando y gritando no sabia que hacer, LO HABÍA CONSEGUIDO, había conseguido lo que parecía imposible. Tras ese éxito empezó a repicar y hacer nuevas versiones del serum, ya había conseguido superar la primera fase de su plan de “salvación de la humanidad”, la siguiente fase empezaba ya tenía que encontrar a más humanos o por lo menos un refugio con enfermos, tenía que empezar con la experimentación en humanos. Volvió a casa para hacer la maleta lo mas importante para él en ese momento aparte del serum era Connie. En prendio su viaje en busca de humanos, Jean y Connie iban de ciudad en ciudad buscando refugios. Su esperanza disminuía por cada ciudad desierta que encontraban. Tras días que se sintieron como meses, llegaron al puerto para salir del país y seguir con la misión. Hicieron una parada en Canarias para reponer suministros, al llegar, atracaron, cogió la mochila y a Connie para ir en busca de suministros extra. Durante su travesía por el bosque encontró una muralla demasiado nueva para ser antigua, por curiosidad intentó entrar, pero la puerta estaba cerrada lo que le hizo mirar a su amigo con ilusión y esperanza, gritó hasta que escuchó pasos detrás de la puerta. Vio a una mujer mayor demacrada por el cansancio y el virus. La mujer allá verlo tan sano se sorprendió y le dejó pasar sin preguntar, una vez dentro Jean le preguntó si ella era la única persona en la zona, ella le guió por la ciudad hasta el hospital improvisando que habían hecho, Jean se paseó por el hospital viendo el estado de los enfermos, la mayoría de ellos ya hacía días que habían muerto, pero le llamó la atención unos niños que estaban en cama pero que aún respiraban. Se agacho junto a ellos, miró a la señora, le pidió permiso con la mirada y ella accedió, Jean sacó la jeringa y se la inyectó a los niños, los calmó con agua y comida, y les dejó dormir. Salió junto a la mujer.
Jean no pudo dormir esa noche pensando en todo lo que podía pasar. A la mañana siguiente los niños estaban bien así que se los llevó a ellos y a la señora en busca de más gente para salvar a la humanidad.