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La vida de las estrellas

Antonio

La vida de las estrellas

Aquella tarde Marcos estaba intentando hacer su trabajo de Física en la mesa del salón. Él tenía un trabajo en el que tenía que explicar cómo nacen y mueren las estrellas. Pero el libro le parecía un poco lioso. Por eso, cuando se cansó de leerlo miró por la ventana y vio que el cielo empezaba a oscurecerse y ya se distinguía alguna estrella.

—No puede ser tan complicado —pensó.

Entonces decidió imaginarlo todo como una historia para entenderlo mejor.

«Hace muchísimo tiempo, en el espacio, había una nube enorme de gas y polvo. Era tan grande que costaba imaginar su tamaño. Esa nube estaba formada sobre todo por hidrógeno, que es el elemento más simple. Aunque parecía que no pasaba nada, la gravedad estaba actuando todo el rato, como una especie de imán gigante que atraía las partículas hacia el centro.

Poco a poco, el gas empezó a juntarse en algunas zonas. Cuanto más se acumulaba más fuerte era la gravedad allí. Así, sin que nadie lo notara, el centro de la nube se fue haciendo más pequeño y más caliente. Las partículas chocaban entre sí cada vez más rápido.

Después de millones de años, la temperatura llegó a diez millones de grados. En ese momento, los átomos de hidrógeno empezaron a unirse entre ellos para formar helio. A esto se le llama fusión nuclear, y cuando pasa se libera mucha energía en forma de luz y calor. En ese momento nació una estrella.

Durante casi toda su vida, la estrella está en equilibrio. La gravedad tira hacia dentro intentando aplastarla pero la energía de la fusión empuja hacia fuera. Es como un empate constante, mientras tenga hidrógeno en el centro la estrella seguirá brillando sin problemas.

Esta etapa dura millones de años aunque en realidad pueden ser miles de millones, depende del tamaño. Las estrellas más grandes viven menos tiempo, aunque parezca raro porque gastan su energía mucho más rápido. Pero nada dura para siempre. Llega un momento en que el hidrógeno empieza a acabarse, entonces la estrella cambia. El núcleo se hace más pequeño y más caliente y la parte de fuera se hincha muchísimo. La estrella se convierte en una gigante roja.

En esta fase puede crecer tanto que si tuviera planetas cerca podría tragárselos. Dentro, el helio empieza a transformarse en otros elementos como el carbono. Sin embargo si la estrella no es muy grande, llegará un punto en que ya no podrá seguir produciendo reacciones nucleares.

Entonces sus capas exteriores se desprenderán poco a poco y formaránn una nube brillante alrededor. En el centro queda una enana blanca, que es como el resto de la estrella. Es pequeña, más o menos del tamaño de la Tierra pero muy pesada y densa. Ya no produce energía, solo se va enfriando lentamente aunque tarda muchísimo tiempo en apagarse del todo.
Las estrellas muy grandes tienen un final mucho más espectacular. Como tienen más masa, pueden crear elementos más pesados en su interior. Pero llega un momento en el que el núcleo no puede soportar su propio peso y entonces todo colapsa de golpe y la estrella explota en una supernova.

La explosión es tan fuerte que durante un tiempo puede brillar más que una galaxia entera. Además en ese momento se forman elementos muy pesados como el oro. Después de la explosión, lo que queda puede convertirse en una estrella de neutrones que es increíblemente densa, o en un agujero negro que tiene una gravedad tan fuerte que ni la luz puede salir».

Marcos dejó de imaginar y volvió a mirar el cielo. Pensó que cada estrella que veía estaba en una parte diferente de su vida. Algunas acababan de nacer en una nube de gas, otras estaban en su etapa tranquila, y otras quizá ya habían explotado aunque su luz todavía estuviera viajando por el espacio.

También recordó algo curioso: muchos de los elementos que forman la Tierra y las personas se crearon dentro de estrellas antiguas. Es decir, de alguna forma todos estamos hechos de polvo de estrellas.

Ya no le parecía tan difícil el trabajo. No hacía falta explicarlo todo con palabras complicadas, bastaba con contar la historia de cómo una nube de gas puede acabar convirtiéndose en algo que brilla en el cielo durante millones de años y que cuando desaparece ayuda a que nazcan nuevas estrellas